40399(20-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                     

                            Magistrada Ponente:   

MARÍA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

          Aprobado Acta N° 051.   

Bogotá  D.C., febrero veinte (20) de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  sobre  la  admisión  o no  selección  del  libelo  de  casación  presentado  por  el defensor de la   procesada  MARÍA  VICTORIA ARIAS SALAZAR,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Ibagué el 28 de agosto de 2011, por cuyo medio confirmó  la  dictada  por  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad  el  26 de octubre del referido año, que la  condenó  como autora penalmente responsable de los delitos de estafa agravada y  falsedad en documento privado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

De la siguiente forma, fueron declarados por  el juzgador de segundo grado:   

“Tuvieron  ocurrencia en los años 2007 y  2008  en  el  municipio  de Lérida (tol.) cuando MARÍA VICTORIA ARIAS SALAZAR,  propietaria    de   un   establecimiento   comercial   denominado   ‘Inversiones      Toya’  y  actuando  como  intermediaria de  varias  cooperativas, entre ellas, Coomulsertol Ltda. y Preconformar, gestionaba  créditos  por  sistema  de  libranza y descuentos por nómina por mayor valor a  los  realmente  solicitados  por  el deudor, apropiándose de la diferencia así  como   de   las   cuotas  que  éstos  pagaban  para  amortizar  la  obligación  crediticia.   

Igualmente,  ARIAS SALAZAR tomaba dinero en  préstamo   ofreciendo  intereses  mensuales  del  8  y  10%  y  respaldando  la  obligación  con  letras  de  cambio  en  las  que falsificaba la firma de su ex  esposo,  Dr.  Everardo  Escobar Varón, juez penal del circuito de Lérida, para  hacerlo figurar como supuesto codeudor.   

Ante los continuos reclamos de los deudores  de  las  cooperativas  por las inconsistencias en los créditos y los acreedores  que  le  exigían los intereses pactados y el dinero prestado, la citada señora  se  marchó del municipio sin responder por las obligaciones adquiridas, dejando  un  documento  en  el  que  reconoce que las firmas que aparecen en los títulos  valores  no  fueron  estampadas  por  el  doctor  Everardo  Escobar  Varón sino  falsificadas por ella”.   

Por  los sucesos anteriores, ante el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  con Funciones de Control de Garantías de Ibagué, en  audiencia  preliminar  llevada  a  cabo  el  13  de  junio de 2011, la Fiscalía  formuló     a     ARIAS    SALAZAR    imputación  por  la  comisión  de  los  delitos de estafa agravada  (arts.  246  inc.  1  y 267-1 del Código Penal) y falsedad en documento privado  (art.   289  ibídem),  los  cuales  aceptó.  Por  tal  razón,  se  enviaron  las  diligencias  al  juez de  conocimiento.     

Asignada  la  actuación  al Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito  con Funciones de Conocimiento de Ibagué, en desarrollo de  la  audiencia  celebrada  el  22  de  agosto  de  2011  impartió  legalidad  al  allanamiento  y,  de inmediato, llevó a cabo audiencia de individualización de  pena  y  sentencia. Acto seguido, profirió fallo mediante el cual condenó a la  procesada  a  las  sanciones  principales  de  treinta  y  cinco  (35)  meses  y  veintidós  (22)  días  de  prisión  y  multa  de 61 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  como  autora  penalmente  responsable  de  los delitos cuya  comisión  aceptó. También le impuso la pena accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la pena  privativa  de la libertad y le negó la suspensión condicional de la ejecución  de la pena y el sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  el Tribunal Superior de  Ibagué  la  confirmó  mediante  fallo  del 28 de agosto de 2012, decisión que  ahora   es   recurrida   extraordinariamente   por  el  defensor  de        MARÍA       VICTORIA       ARIAS       SALAZAR.   

LA DEMANDA  

Previamente  a  formular   cargos   contra   el   fallo,  refiere al interés que le asiste para  recurrir,  sustentado en la  prevalencia  de  los  derechos del menor Jorge  Hernando Galeano Arias,     hijo     de     la    procesada,  vulnerados,     según     dice,     por   la   negativa   a  conceder  a  su  progenitora  la  prisión  domiciliaria,      en      tanto     “depende  para  su  subsistencia  única  y  exclusivamente de mi  representada”.   

Con  la instauración del recurso, sostiene  en     el    acápite    siguiente    alusivo  a  los fines perseguidos con la  demanda,    pretende    cumplir   con   “por  lo  menos  dos de los fines de la casación previstos en el  artículo  180  de  la  ley 906 de 2004, cuales son la  efectividad  del  derecho  material … y como  colofón,  la  reparación  del agravio inferido a  la  sentenciada, quien, por efecto del  error  está  avocada a cumplir una pena en un establecimiento carcelario cuando  su  reclusión  en  el  lugar  de  domicilio para nada  amenaza  la  sociedad  y por el contrario sí garantiza los derechos de su menor  hijo”.   

A  continuación,  formula  un  sólo  cargo  con  fundamento  en  la  causal  tercera  del   artículo  181  del  estatuto  procesal  “por  haberse  dictado  la  sentencia  impugnada basada en un error de hecho por falso  juicio  de  existencia puesto que se dejaron de apreciar las pruebas que aportó  la defensa”.   

Refiere,              concretamente,  al   registro  civil  del  mencionado  menor;  a  la  certificación  expedida  por  la Universidad Nacional  donde  consta  que  adelanta  estudios  de Derecho y a  la  declaración  extrajuicio rendida por él, según  la cual depende única y exclusivamente de su progenitora.   

Luego,  en  el  capítulo  destinado  a  la  demostración  de  la  censura, indica que  la  sentencia  impugnada  desconoce la  calidad  de  madre  cabeza de familia de su protegida y los derechos prevalentes  de  su  menor  hijo. Así mismo, y si bien la concesión del beneficio reclamado  de  prisión  domiciliaria  comporta un análisis del  factor   subjetivo,   en   el   fallo   se     estructuró     un  falso juicio de existencia respecto      de     las     pruebas  enunciadas  y,  por  dejar  de  valorar,  igualmente,  la  ausencia  de  antecedentes  de la implicada y las  circunstancias  de  comisión  del delito,    en   tanto   despojado   de   la  intensidad     del    dolo    atribuida,   a  partir  del  cual  se     infirió     una    inexistente      peligrosidad  de la implicada para la comunidad.    

También      se      dejó    de   lado,   sostiene   para  culminar, la aceptación     de     los     cargos    imputados    como   acto   de   colaboración   con   la   Administración   de  Justicia.   

En virtud de lo expuesto, depreca  casar  el  fallo  impugnado  con  el  objeto  de  que  se conceda la gracia invocada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

Impera  precisar, en primer término, que si  bien  con  la Ley 906 de 2004 se amplió la cobertura para acceder al recurso de  casación   en   tanto   que,  a  diferencia  de  los  ordenamientos  procesales  precedentes,  es  viable  contra  todo  tipo  de sentencias de segunda instancia  “en     los     procesos     adelantados     por  delitos”,  sin  que  obre restricción alguna en relación con la autoridad que  la     profiere,     y     eliminarse     la    exigencia    del    quantum  de  pena  del  delito,  ello  no  significa  que  quien  acuda  a  este  medio  de  impugnación  esté  exento de  satisfacer  una  serie  de  requisitos  formales  y técnico jurídicos de orden  argumentativo.   

En  efecto,  de conformidad con el artículo  184  de  dicha  normatividad,  para  que  la  demanda  sea  admitida  es preciso  acreditar  interés para impugnar, señalar la causal, desarrollar los cargos de  sustentación  del  recurso  y demostrar la necesidad del fallo de casación con  el  fin  de  satisfacer  alguno  de los fines establecidos para el recurso en el  artículo  180, siendo estos, la efectividad del derecho material, el respeto de  las  garantías  de  los intervinientes, la reparación de los agravios sufridos  por éstos y la unificación de la jurisprudencia.   

          Resaltado  lo  anterior  se  tiene  que  en el asunto que concita la  atención  de  la  Sala le asiste interés al demandante para interponer recurso  de  casación,  en  cuanto  su  censura  se  circunscribe  a  la  concesión del  sustitutivo  de  la  prisión  domiciliaria  a su defendida, es decir, el ataque  apunta  a  un  aspecto  que en su criterio irroga perjuicio a los derechos de su  protegida,  sin  que ello comporte de manera alguna retractación respecto de la  aceptación de los cargos imputados en la respectiva audiencia.   

          Ahora  bien,  no  obstante  contar  con  interés  para impugnar, es  preciso  advertir  que la demanda presentada objeto de estudio, no satisface los  presupuestos  enunciados  y,  por ende, la decisión que se impone adoptar es la  de  no  seleccionarla  para los fines de este recurso.  A efecto de proveer  en el sentido indicado, se tiene lo siguiente:   

          Ante  todo,  es  preciso señalar que como la propuesta del actor se  centra  en  la violación indirecta de la ley sustancial derivada de un error de  hecho   por   falso   juicio   de  existencia,  oportuno  resulta  recordar  sus  características  esenciales, así como la forma de plantear adecuadamente dicho  yerro  valorativo, acorde con las directrices sentadas pacífica y retiradamente  por la Sala:   

Pues  bien,  esta  modalidad  de error en la  apreciación  de  las  pruebas  tiene  ocurrencia  cuando  un medio de prueba es  excluido  de  la  valoración  que  efectúa  el juzgador no obstante haber sido  allegado  al  proceso en forma legal, regular y oportuna (ignorancia u omisión)  o  porque el juzgador lo crea o supone a pesar de no existir materialmente en el  proceso  (suposición  o  ideación),  otorgándole un efecto trascendente en la  sentencia.   

En esta hipótesis, el recurrente, por tanto,  está obligado a lo siguiente:   

     

i. Identificar el medio de prueba que  en su criterio se omitió o se supuso.     

     

i. Demostrar de qué forma se violó la  ley  sustancial con ese defecto de apreciación, ya sea por falta de aplicación  o por aplicación indebida.     

     

i. Establecer  la  incidencia  de esa  omisión  o  suposición  probatoria  en  la  decisión que se controvierte y en  favor  del  interés  que  se  representa,  lo  cual  comporta  la  necesidad de  demostrar   que  el  fallo  atacado  no  se  preserva  con  otros  elementos  de  juicio.     

En  el  asunto  sometido  a  consideración  el  actor sostiene  que el juzgador de segundo grado omitió apreciar algunas  pruebas  determinantes  para conceder a su defendida  el  beneficio  de  la  prisión  domiciliaria.   Alude  así, al    registro    civil    del   menor  Jorge    Hernando    Galeano    Arias,   hijo   de   la   procesada;  a  la  certificación   expedida   por   la   Universidad  Nacional  donde  consta  que  el  mencionado  adelanta  estudios  de Derecho; a la  declaración  extrajuicio  rendida  por él, en donde  se  certifica  que depende única y exclusivamente de  su  progenitora, amén de que tampoco tuvo en cuenta  la     ausencia    de    antecedentes    de    la  implicada,  de lo cual se  infiere    que    el  delito    no    se   cometió   con   la   intensidad   del  dolo  reseñada  en  el  fallo,  ni  que  ARIAS        SALAZAR         reviste    peligro   frente   a   la  comunidad, al paso que la  concesión  de  la gracia  protege los derechos de su menor descendiente.   

El  planteamiento anterior no se ajusta a la  realidad  de  la  sentencia  impugnada  y, por lo mismo, desconoce el denominado  principio  de  corrección  material,  regente  en  esta  sede.   Bajo  ese  supuesto   es  claro  que  la  argumentación  resulta  deficiente  y  ayuna  de  solidez.   

En efecto, basta con revisar el contenido de  la  sentencia impugnada para advertir que los medios probatorios mencionados por  el  libelista  sí fueron valorados, encontrándose así que la inconformidad se  reduce  simplemente a confrontar su punto de vista personal  valorativo con  el  del sentenciador plasmado en la providencia, controversia ajena por completo  a la naturaleza de este medio extraordinario de impugnación.   

Empiécese  por  decir  al  respecto  que el  ad  quem, al  emprender  el  análisis  del  factor subjetivo para negar el subrogado penal de la condena  de  ejecución condicional, argumentación que luego hizo extensiva para, por el  mismo  factor,  también  proceder  de  la  misma  forma respecto de la prisión  domicilia y justificar así el tratamiento intramural, indicó:   

“Si   bien  la  procesada  no  registra  antecedentes penales, ello  no  impide  que  por  la  gravedad  de  la  conducta     por ella  desplegada  emerja  necesaria  la ejecución de la pena impuesta, a fin de hacer  efectivas  sus  funciones  de  prevención  general  y  especial” (subraya fuera de texto).   

No  es  verdad,  por  consiguiente,  como se  sostiene  en la demanda, que el fallador no haya tenido en cuenta la ausencia de  antecedentes  penales  de la procesada para negar el mecanismo sustitutivo de la  prisión.   

Ahora,  de  la  alegada  condición de madre  cabeza  de  familia  de  la  implicada  se  ocupó al estudiar la viabilidad del  sustitutivo     de    la    prisión    domiciliaria,    en    los    siguientes  términos:   

“..este  criterio  jurisprudencial  fue  modificado  a  partir de la sentencia de junio 22 de 2011 (rad. 35943…), en la  que  se  precisó  que  una  vez  se  establezca  la  condición  de  madre  o  padre cabeza de familia, según el caso, es ineludible  examinar  la  concreta  situación  del  menor,  el  grado  de  desprotección o  desamparo  por ausencia de otra figura paterna o familiar que supla la presencia  del  progenitor  encargado  de  su  protección,  cuidado  y  sustento, sino que  adicionalmente  (sic)  debe  analizarse  la  naturaleza del delito en orden a preservar la integridad física  y moral del menor.   

En  este  orden  de  ideas,  no  basta  alegar  la  calidad de madre o padre cabeza de familia,  entendida  no  sólo  como  el  vínculo de consanguinidad, sino con la carencia  absoluta  de  los  demás  miembros  del  núcleo  familiar  que por solidaridad  asistan    en    ausencia    a    la    enjuiciada,    sino   que   (sic)   es  dable realizar  un  juicio  de ponderación de acuerdo a las circunstancias particulares, requisitos  legales,  antecedentes  personales,  sociales y de todo orden y atendiendo a los  fines  de  la  pena,  se  muestre  como  viable  la  concesión del sustituto de  prisión   domiciliaria,  circunstancia  que  como  ya  se  expresó  no  genera  conclusiones   favorables   para   MARÍA   VICTORIA  ARIAS  SALAZAR”      (subrayas      fuera      de  texto).   

De  acuerdo con lo anterior se extrae que el  Tribunal,  para  negar  la  prisión  domiciliaria  y en tanto también fue un tema planteado por la defensa  en  la  apelación  interpuesta  contra  la  sentencia  de primera instancia, no  discutió  en  momento  alguno  la  condición  de madre cabeza de familia de la  enjuiciada,  cuya  acreditación  objetiva  surge a partir de los documentos que  según  el  casacionista  fueron ignorados por el juzgador, sino que se basó en  que  para su reconocimiento es insuficiente esa mera acreditación objetiva, por  cuanto  igualmente  es  imperativo,  según  criterio  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,  verificar  que  el  menor  no  cuenta con una figura sustituta que le  dispense  protección,  cuidado  y  sustento,  aspecto del cual tampoco se ocupa  ahora  el  censor  y  que  por  lo  mismo, torna absolutamente intrascendente su  prédica.   

Así  las  cosas, al tiempo que no es cierto  que  los  elementos  de  juicio  citados  por  el  actor no fueron valorados, su  postulación  carece  de  total incidencia para mutar el contenido del fallo por  dejar  de  controvertir sus reales fundamentos en torno al tópico que le genera  inconformidad.   

Lo  mismo debe decirse con respecto a que no  fue  considerado  en  tal sentido el hecho de haber aceptado su responsabilidad,  cuando  se  constata  el tratamiento privilegiado en la individualización de la  pena que ello reportó a la sentenciada.   

     

                Las         deficiencias   anteriores   de  argumentación,   irrumpen  como    suficientes    para    no    seleccionar    la   demanda   al   trámite  casacional,   acorde  con  la  preceptiva  procesal  aludida    en    el   exordio   de   este   acápite   considerativo.   

          Para   finalizar,   es  necesario  señalar  que  no  se  observa  con  ocasión  del  fallo  impugnado  o  dentro  de  la  actuación  violación de derechos o garantías de la  procesada      MARÍA     VICTORIA     ARIAS  SALAZAR,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los  defectos  del  libelo  para decidir de fondo, según lo dispone el  inciso 3º del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

        INADMITIR  la  demanda de casación  interpuesta  por el defensor de  MARÍA   VICTORIA   ARIAS  SALAZAR,  por  las  razones  expuestas en la anterior motivación.   

         

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ   MUÑOZ                    GUSTAVO           ENRIQUE          MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS GUILLERMO SALAZAR  OTERO                  JULIO   E.  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *