40339(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 060.  

Bogotá D.C., febrero  veintisiete    (27)    de   dos   mil   trece          (2013).   

  VISTOS  

La Sala acomete el estudio de los requisitos  de  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada por el defensor de  ARMANDO  GÓMEZ  REY, contra  el  fallo  de  segundo grado proferido por el Tribunal Superior de Villavicencio  el  8  de  noviembre  de  2010,  a través del cual revocó el fallo absolutorio  dictado  el  6  de mayo del mismo año por el Juzgado Tercero Penal del Circuito  de  la  citada  ciudad,  para  en  su  lugar  condenarlo  como  autor penalmente  responsable del delito de acceso carnal abusivo.   

HECHOS  

En el mes de marzo de 2007, en el barrio Dos  Mil    Uno    de   la   ciudad   de   Villavicencio,   la   niña   NNN1,  de  cuatro  años  de  edad,  relató a algunas amigas  acerca  de  las  prácticas  sexuales a las cuales era sometida por ARMANDO   GÓMEZ  REY,  inquilino  de  la  residencia,  introduciéndole  los  dedos en su vagina, charla que fue escuchada  por    una    vecina   llamada   Marucha,    quien   a   la   postre   se   lo   comentó   a   Leila  Yamile  Hernández,  madre  de  la  menor, la cual denunció los hechos ante las autoridades.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

La   Fiscalía   acusó   a   GÓMEZ   REY  como  presunto  autor  del  concurso  de  delitos  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de catorce años  agravado.   

La  fase del juicio correspondió al Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de Villavicencio, despacho donde una vez surtido el  debate  oral  profirió  fallo  absolutorio  a favor del acusado el 6 de mayo de  2010,  decisión que al ser impugnada por la Fiscalía, el Ministerio Público y  el  Representante  de la víctima, fue revocada el 8 de noviembre del mismo año  por  el  Tribunal  Superior de la mencionada ciudad, para en su lugar condenar a  ARMANDO  GÓMEZ  a  la pena  principal  de ciento (100) meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso como autor penalmente  responsable del delito de acceso carnal abusivo.   

LA  DEMANDA   

El apoderado del sentenciado invoca la causal  tercera  del  artículo  192  del  estatuto procesal penal como fundamento de la  acción,  comenzando  por  señalar  que  le  fue  entregada grabación de audio  contentiva   de  entrevista  realizada  a  la  menor  víctima  por  la  señora  Ana        Silva        Leguizamón, la cual no fue  aportada  al  proceso,  siendo  recibida  en  la  casa donde vive con la infante  “sin  presiones  de  ninguna índole”,  en  la  cual  manifiesta     que    ARMANDO    GÓMEZ  no  fue  la  persona  que la accedió carnalmente y, por lo tanto,  “demuestra  la  ausencia  de  responsabilidad  del  procesado  por  el  acceso  carnal abusivo con menor de 14 años por el cual fue  condenado”.   

Destaca  cómo  en  el audio “la  menor  sindica a un señor de nombre Yeison como la persona que  la  accedió  y explica que ARMANDO GÓMEZ REY efectivamente realizo  (sic) actos sexuales abusivos diferentes  al  acceso  carnal  por  el  cual  (sic)  fue  procesado  y  condenado, pero advierte la menor que fue Yeison  la  persona  que le introdujo su miembro viril, es claro que en el relato que la  menor  hace  a  la tía de su señora madre de manera espontánea sindica a otra  persona   diferente  a  mi  prohijado,  ahora  bien  la  menor  si  (sic)  afirma haber sido tocada por éste  pero     niega     penetración    (sic)”.   

Lo   dicho  por  la  menor  en  la  prueba  sobreviniente,  aduce, corrobora lo que ella ya había manifestado al psicólogo  Russy  Ulloa  en  el  mismo  sentido,  por lo que, en esas condiciones, no se colma el presupuesto exigido en  el  artículo 381 de al Ley 906 de 2004, en cuanto se requiere conocimiento más  allá   de   toda   duda   acerca  de  la  existencia  del  delito  “para  tener  la  plena  certeza  de la existencia de la conducta  punible”.   

También, dice, la nueva entrevista ratifica  lo  sostenido  por  la referida Ana Silvia Leguizamón  Riveros,  quien  bajo  la gravedad de juramento depuso  que   la   niña   le  había  expresado  que  Yeison  es un vecino peligroso y pandillero, siendo la persona  que  la  accedió  carnalmente y “dicha declaración  fue  tenida en cuenta por el fallador ya que fue corroborada por un detective de  policía  judicial de apellido Hernández quien hizo alusión a lo ya consignado  en  la  entrevista en la cual afirmo (sic) que  el  procesado  le  había tocado la vagina a la niña y que al  haberse  enterado  de  esto  este  (sic)  pidió    perdón    y    afirmo   (sic)  haberla  tocado  con  las  manos,  así  las cosas si  tenemos  en  cuenta  que  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Villavicencio  –Meta,   no  encontró  responsabilidad  alguna  del  procesado  por  la  comisión del delito de acceso  carnal      y      lo      absolvió,      también      afirmo     (sic)  indudablemente  que ARMANDO GÓMEZ  REY,   si   (sic)  agredió  sexualmente   a  la  menor  pero  que  esta  agresión  se  limito  (sic)  a actos sexuales diversos al acceso  carnal  como  son los tocamientos de vagina y exhibición del hasta (sic)  viril  y probables tocamientos con  esa  parte  del cuerpo, pero de ahí a poder concluirse de manera inequívoca de  que  (sic) este (sic) agredió carnalmente a la menor hay  una gran diferencia…”.   

Recuerda,  de  igual forma, que Yeison  no ha sido denunciado por el temor  que  inspira  en  la  familia  de  la  víctima, como así también lo ratificó  Ana Silvia Leguizamón en la  entrevista  rendida el 22 de julio de 2009, razón por la cual cobra importancia  la  prueba  sobreviniente  aportada, de modo que “si  dicha  grabación  hubiese  sido  tenida  en  cuenta  por  parte  de  la defensa  (sic)  se  hubiese  podido  descartar   la   responsabilidad   del   mismo   y   se  hubiese  encaminado  la  investigación   a   obtener  la  judicialización  de  Yeison  como  lo  ordeno  (sic) el juzgador de primera  instancia”.   

De  otro  lado, advierte que en el fallo del  Tribunal,  revocatorio  del  absolutorio  de  primer grado, se trajo a colación  “una  equivocada  sentencia de casación de la sala  penal  de  la  corte  suprema  de  justicia de 10 de febrero de 2010, ya que, se  debió  tener  en cuenta la totalidad de las pruebas recaudadas y en especial de  los  psicólogos,  médicos,  técnicos,  peritos  y  funcionarios  y  que estos  testimonios  rendidos  por  la  víctima,  no  pueden ser tenidos en cuenta como  prueba  testimonial  directa pero si (sic) deben  hacer parte de manera estructural del aspecto técnico de la  misma,  y  que  aunados  con  el  recaudo  probatorio  hubiesen  dado claridad a  establecer    la    presunta    responsabilidad   del   procesado   (sic)”.   

En  ese  orden  de  cosas,  encuentra que el  juzgador  de  segunda  instancia  se  equivocó al no otorgar credibilidad a los  testimonios  de  Ana  Silvia Leguizamón y      Héctor      León      Bedoya  Leguizamón,  por  no  corresponder  a una valoración  conjunta  de  las  pruebas,  “porque se bien como lo  dice  en  la  sentencia  esto  se  hubiese  realizado  se  habría  llegado a la  convicción  de  la  ausencia  de  responsabilidad  del  procesado por el acceso  carnal   abusivo   mas   no   por  los  actos  sexuales  abusivos”.  Lo  expuesto,  dice,  comprueba que dicho funcionario judicial no  valoró  correctamente  la  prueba  “y que la prueba  sobreviniente  toma  absoluta  relevancia procesal al demostrar la inocencia del  acusado”.   

En  los  anteriores  términos,  solicita la  revocatoria  de la sentencia de segunda instancia y, en su lugar, se dicte fallo  absolutorio  a  favor  de  su representado “teniendo  como   base   para   la   misma   la   prueba   sobreviniente  aportada  por  la  defensa”.      

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Como  se  ha  sostenido  de forma reiterada, la acción de revisión  fue  concebida  por  el legislador como un mecanismo a través del cual se busca  la  invalidación de una decisión que ha adquirido firmeza y de la cual resulta  razonable  predicar  que  entraña un contenido de injusticia material porque la  verdad  procesal  declarada  resulta ser bien diversa a la verdad histórica del  acontecer   objeto   de   juzgamiento,   demostración   que  sólo  es  posible  jurídicamente  dentro  del  marco  delimitado  por  las  causales taxativamente  señaladas  en  la  ley.  Acorde con esa naturaleza, para la admisibilidad de la  demanda  se  exige  el  cumplimiento  de  algunas  exigencias,  no otras que las  señaladas en el artículo 194 de la Ley 906 de 2004.   

Así, en atención a que esta acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  inicial  del actor allegar copia de las providencias de primera y segunda  instancia  contra  las  cuales  se  instaura,  con  su  respectiva constancia de  ejecutoria.   

Cuando la causal invocada es la contenida en  el  numeral  3º  del  artículo  192 del estatuto procesal, como ocurre en este  caso,  por  la  aparición de hechos nuevos o el surgimiento de pruebas de igual  naturaleza  no conocidas al tiempo de los debates con virtualidad para acreditar  la  inocencia  del  condenado  o  su  inimputabilidad, tales novedosos elementos  probatorios  deben  también  ser  aportados junto con la demanda y ser idóneos  para demostrar cualquiera de las finalidades antes precisadas.   

Significa lo anterior que de dichos medios de  prueba  debe  surgir,  frente al primer supuesto, cuando menos como posibilidad,  que  el  condenado  no  es  responsable  de  la conducta, resultando preciso que  finalmente  tengan  la  entidad  de desvirtuar la doble presunción de acierto y  legalidad  que  ampara  al fallo que ha cobrado ejecutoria material y adquirido,  en  consecuencia,  el carácter de cosa juzgada.  En esa medida, la acción  de  revisión,  y  en especial la causal tercera, no constituye el resurgimiento  de  una  nueva  oportunidad  para propender por una discusión probatoria que ya  tuvo  su  escenario propicio en las instancias ordinarias del proceso y, con las  limitantes   inherentes  a  su  naturaleza,  en  el  recurso  extraordinario  de  casación.       

En  el asunto que concita la atención de la  Sala,  pronto  se  advierte  que  si bien el accionante acompaña con la demanda  copia   de  los  fallos  de  primera  y  segunda   instancia  y  la  prueba  ex  novo, según su parecer  con  la  entidad  de  mutar  el  sentido  de lo decidido, deja de hacer lo mismo  respecto  de  la  constancia  de  ejecutoria,  obviando  la exigencia que en tal  sentido  contiene  el  inciso  final  del artículo 194 del estatuto proceso del  2004.   

Además  de  tal  omisión,  es  necesario  precisar,  acorde con lo atrás reseñado, que la propuesta, en los términos en  que  es  formulada,  no  tiene  objetivo  distinto  al de revivir una discusión  superada   en   las  instancias  ordinarias  del  proceso,  relacionada  con  la  credibilidad  que  revisten  algunas  pruebas,  en particular los testimonios de  Ana  Silvia  Leguizamón  y  Héctor    León   Bedoya   Leguizamón,  quienes señalaron como autor de la ilicitud cometida a un sujeto  distinto  al sentenciado, de nombre Yeison.   

La  argumentación,  así  mismo,  amén  de  ostentar  evidentes  defectos  de  redacción  que  complican  su entendimiento,  también  resulta  ambigua,  pues si bien señala que el fallo contra el cual se  dirige  la  acción  es injusto en tanto su defendido es inocente de la conducta  específica  por  la  cual se lo condenó (acceso carnal abusivo con menor de 14  años),  más  parece dirigido a obtener una degradación de la condena hacia un  delito  más  benigno  (actos sexuales con menor de 14 años), de acuerdo con lo  demostrado  en el proceso; propósito que no compagina con el objetivo inherente  a   la   causal   invocada,   circunscrito   a  establecer  la  inocencia  o  la  inimputabilidad  del  sentenciado.  Es decir que la argumentación presentada no  compagina  con  la  petición,  en  abierto  desacato  hacia  el  presupuesto de  claridad  que debe surgir de la demanda, acorde con la naturaleza rogada de esta  acción.      

De  cualquier forma la evidencia aportada no  tiene  la  suficiencia  requerida para derruir el soporte probatorio sustento de  la  atribución  de  responsabilidad  que se considera injusta, adicional a que,  como  ya  se  dijo,  la  discusión  propuesta  a través de ella no persigue un  fin    distinto  al  de  extender  un  debate  que  tuvo  su  marco  en  la  actuación.       

Ello  es  así  porque  el  c.d.  aportado,  contentivo   supuestamente   de   una   entrevista   realizada  por  la  señora  Ana  Silvia Leguizamón a la  menor  víctima  de  la  afrenta  sexual  por  la que fue condenado ARMANDO     GÓMEZ     REY,   no   desvirtúa,   ni  siquiera  como  posibilidad,  los  diversos  y contundentes elementos de juicio en los cuales se  basó  el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio  para  sustentar esa decisión,  revocatoria de la absolución dictada en primera instancia.   

En  efecto,  el ad  quem  soportó  la  decisión condenatoria2  en el relato  de   la   menor   exento   de   “contradicciones  o  incongruencias  como  tampoco  de  prevenciones  suyas  o  de  otras personas”  en donde señala directamente al mencionado de haberla  accedido  carnalmente,  cuya  solidez  se robustece en tanto resulta coincidente  con  las  demás  pruebas de carácter pericial y con el relato de la infante al  sicólogo  Russy Ulloa, como  así éste lo advirtió en el juicio oral.   

Igualmente,  con  lo  expuesto  en  la misma  audiencia  por  la  abuela de la víctima en el sentido de que constantemente el  sentenciado  ofrecía  a la menor, de tan sólo 4 años de edad para la fecha de  los  hechos,  golosinas y dádivas, “característica  esta  propia  de  los pedófilos como medio para generar confianza y gratitud en  su víctimas”.   

A lo anterior sumó la actitud asumida por el  implicado  de  no volver luego del reclamo que se le hiciera por el abuso y a su  proclividad  a  cometer este tipo de delitos inferida del dicho de otros menores  que  permitió  al  sentenciador estructurar el indicio de capacidad moral en su  contra,  al  paso  que  se negó credibilidad a los testimonios de los referidos  Silvia   Leguizamón   y  Héctor   León   Bedoya,  quienes   señalaron   al   tal  Yeison  como  autor  del  acceso  carnal  en  la  infante, señalándose que  “más  parece  un  sujeto imaginario surgido por la  necesidad  de  montar  una  coartada  para estructurar una equivocada estrategia  defensiva”.   

En   igual   dirección   se   expuso  que  Silvia  Leguizamón no puede  considerarse   imparcial   cuando   profesaba   elevado  grado  de  amistad  con  GÓMEZ  REY  y  el  segundo  simplemente  reitera  lo  que  la  primera,  en su condición de progenitora, le  manifestó   en   torno   a   la   supuesta   responsabilidad   de  Yeison.   

Está visto entonces que el c.d. aportado por  el  defensor,  contentivo de una entrevista supuestamente a la menor víctima de  los  hechos,  y  cuya audibilidad es precaria, como se puede extraer a partir de  su  reproducción,  realizada, además, como lo sostiene el propio defensor, por  la    demeritada    testigo   de   descargo   Silvia  Leguizamón  y que además exhibe evidentes recortes y  ediciones,  ninguna  trascendencia  reviste  para  evidenciar  como  injusta  la  declaración   de   culpabilidad  contenida  en  la  decisión  objeto  de  esta  acción.   

Dicho  de  otro  modo,  de  la  prueba  aportada no emerge con la nitidez  requerida  el  anunciado  carácter  novedoso,  ni  la  aptitud  suficiente para  derruir  de conformidad con la causal invocada el recaudo probatorio que sirvió  de  fundamento  a  la  atribución  de responsabilidad que se considera injusta,  pues  no  sobra  decir que en el ámbito de validez del disco compacto aportado,  el  defensor  tampoco atina a señalar el contexto de su recaudo, fecha y lugar,  ni  se  adentra  a abordar lo que sobre la persona identificada simplemente como  Yeison  se dijo en el fallo  cuestionado.   

Por  el cúmulo de razones expuestas deviene  claro  que  la  demanda  incumple  la  exigencia dispuesta en el numeral 3º del  artículo  194  de  la  Ley  906  de  2004,  motivo  por  el  cual  se impone su  inadmisión,  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el artículo 195 del mismo  estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada  por  el  defensor  del sentenciado ARMANDO  GÓMEZ  REY,  de conformidad  con   las   razones   consignadas   en   la   anterior   motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ    MUÑOZ                     GUSTAVO           ENRIQUE           MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO                  JULIO   E.   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 No se  registra  el  nombre de la niña en aplicación del numeral 8º del artículo 47  del     Código     de     la    Infancia    y    la    Adolescencia.   

2  A  partir de la pag. 13 del fallo de segunda instancia.     

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