39077(14-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

APROBADO ACTA No. 263-  

Bogotá, D. C., catorce (14) de agosto de dos  mil trece (2013)   

VISTOS  

La  Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos   y   argumentativos,   expuestos   por  el  defensor  de  Henry     Orlando    Muñoz,  con el fin de resolver sobre la admisión  de  la  demanda  de casación promovida contra la sentencia condenatoria dictada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá de  fecha  20 de marzo de 2012, que confirmó la proferida el 9 de febrero del mismo  año  por  el  Juzgado  3  Penal del Circuito con función de conocimiento de la  misma ciudad.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  En  esta  ciudad,  entre el 17 y el 21 de  agosto   de   2011,   Fernando  Arévalo  Bustos,  recibió  distintas  llamadas  extorsivas  de  quien se presentaba como Norbey, Comandante del Frente 48 de las  FARC,  en  las  que  se  le exigía la entrega de 60.000 dólares, suma reducida  finalmente  a  $40.000.000.  Se  acordó que al medio día del 29 de septiembre,  alias  Ramiro,  la  recibiría  en  la  carrera  10 con calle 22 de esta ciudad.  Llegado  el momento, en el referido sitio, se produjo la captura de Henry Orlando Muñoz.   

2.  El  20  de  septiembre siguiente, ante el  Juzgado  54 Penal Municipal con función de control de garantías, el Fiscal 123  Seccional,   tras  la  legalización  de  la  captura,  imputó  a  Henry   Orlando   Muñoz   el  delito  de  extorsión     agravada    en    el    grado    de  tentativa, previsto en los artículos 244, 245 numeral  3  y  27  numeral  1 del Código Penal, cargos que fueron aceptados.  Se le  impuso   medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva   en  centro  carcelario1.   

3. El 9 de febrero de 2012, el Juzgado 3 Penal  del  Circuito  de  conocimiento,  celebró la audiencia de individualización de  pena  y  sentencia,  por  lo  que  una vez se corrió el traslado previsto en el  artículo  447 del Código de Procedimiento Penal condenó al acusado a una pena  de  96  meses  de  prisión  y  3.000  s.m.l.m.v., y el mismo término como pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.  Le negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena y la  prisión                 domiciliaria2.   

4.  La defensa apeló la decisión. El 20 de  marzo  de  2012  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá   la  confirmó3.   

5.  La  misma  parte  interpuso  casación.   

LA DEMANDA  

1.  El  defensor del procesado desarrolla un  reproche  por la senda de la violación directa por interpretación errónea del  artículo 269 del Código Penal.   

2.  La  pretensión  la  dirige  a  que  se  reconozca  a  favor  del  procesado la rebaja de pena por reparación integral a  que  alude  la  norma  interpretada erróneamente, tras considerar que no pueden  ser  de recibo los argumentos del Tribunal al desestimar la suma cancelada, bajo  el  argumento que no se conoce la estimación del ofendido, ni menos aún existe  avalúo pericial sobre los mismos.   

Indica que, la postura renuente del afectado  al  no comparecer al proceso y las manifestaciones efectuadas en cuanto a que no  pretendía  resarcimiento  alguno,  no  pueden lesionar los derechos del acusado  por  lo  que  solicita se case la sentencia demandada y se proceda a redosificar  la  sanción  reconociéndole  el  descuento  de  las  ¾  partes  de la pena de  prisión  impuesta,  tal  como  lo  dispone  el  artículo 269 del Código Penal  “que se inaplicó en el fallo impugnado4”.   

CONSIDERACIONES  

I. El recurso extraordinario de casación en  el marco del sistema penal acusatorio.   

1.  El  recurso  de casación lo concibió el  constituyente  como  un  control  constitucional  y legal que procede contra las  sentencias  proferidas en segunda instancia por los Tribunales Superiores en los  procesos   adelantados   por   delitos  cuando  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales.    Su   carácter   es  el  de  ser  un  recurso5,  como  que  resulta  válida  su  interposición  para  controvertir la sentencia de segundo  grado  antes de que adquiera firmeza material, y extraordinario, al surtirse por  fuera de las instancias propias del proceso.   

2. Conforme a las previsiones de la Ley 906 de  2004  y  el desarrollo jurisprudencial decantado por parte de la Corte, desde ya  la  Corporación  anuncia su postura en el sentido de que inadmitirá la demanda  de  casación,  debido  a que, de su inicial estudio no se advierte la necesidad  de  desarrollar  alguno  de  sus  fines:  efectividad  del  derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a estos y la unificación de la jurisprudencia.   

II. Legitimidad del recurrente.  

    

1. Uno de los requisitos esenciales de  la  impugnación  extraordinaria  consiste  en  la  acreditación  del  interés  jurídico  para  recurrir,  que  para el procesado y su defensor, en tratándose  del  acto  unilateral  de aceptación de cargos está restringido, como lo viene  sosteniendo            la            Sala6  sólo  con  ocasión  de  las  inconformidades    respecto    a:    (i)      la      dosificación     de     la     pena;     (ii)  los  mecanismos  sustitutivos de la  sanción  privativa  de la libertad; (iii)   la   extinción   de   dominio   sobre   bienes;  y  (iv)   la   defensa  de  las  garantías  fundamentales.     

2. Tal como lo tiene dicho la jurisprudencia  de  esta Corporación, la sentencia derivada del allanamiento a cargos participa  de  la  naturaleza  de  la  justicia  consensuada  y  a  su  vez forma parte del  denominado   derecho   premial,   pues   el   implicado  manifiesta  consciente,  espontánea   y  libremente  su  voluntad  de  aceptar  la  imputación  que  el  instructor  le formule; y a cambio de ello, en compensación por el sometimiento  a  la  justicia, recibe un beneficio sustancial de rebaja de la pena, conforme a  la  etapa  procesal  donde  se  produzca,  salvo  la  expresa  prohibición  del  artículo 26 de la Ley 1121 de 2006.   

3. Del  mismo  modo  y  como  lo  ha  dicho la  Corte7,  una  de  las  consecuencias  de aquel  sometimiento  premiado  es la irretractabilidad.   En  efecto, la aceptación consciente y voluntaria de  la  responsabilidad  penal  se  rige  por  este  principio,  en virtud del cual,  proferida  la  sentencia, el procesado y su defensor renuncian a controvertir la  prueba y el contenido de la acusación.   

4.  Ello  implica  que,  descartados  los motivos que eventualmente darían lugar a la impugnación  (dosificación de la pena, mecanismos sustitutivos de  la   pena   privativa   de   la   libertad   y   extinción   de  dominio  sobre  bienes),   dichos   sujetos  procesales  carecen  de  interés  jurídico  para  interponer  los  recursos  de  ley  contra  el fallo,  excepto,   la   postulación  de  algún  motivo  de  nulidad,  por  afectación  sustancial del debido proceso o de las garantías fundamentales.   

5.  Así,  cuando  de  nulidad  se  trate, es  factible  recurrir aun cuando la sentencia sea consecuencia de la aceptación de  cargos,  y  en  particular,  se  podría  interponer  el recurso extraordinario,  debido  a  que la casación pretende “la efectividad  del  derecho  material,  el  respeto de las garantías de los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  éstos,  y  la  unificación de la  jurisprudencia.”,  conforme  lo dispone el artículo  180  del  Código de Procedimiento Penal, (Ley 906 de 2004).   

6.   Entonces,  como  la  inconformidad  apunta  a  la  tasación de la pena con ocasión del descuento punitivo previsto  en  el  artículo  269  del Código Penal, plenamente legitimado se encuentra el  recurrente para acudir a este mecanismo de impugnación.   

III.  Único  cargo. Violación   directa   de   la   ley  sustancial  por  interpretación errónea.   

1. Cuando la censura se postula por la vía de  la  infracción  directa  de  la ley sustancial, el casacionista está aceptando  que  los  hechos  y  las  pruebas  plasmadas  en  el  fallo fueron correctamente  apreciadas,  razón  por  la cual el debate se circunscribe a la aplicación del  derecho,  sin que tengan cabida aspectos relacionados con la credibilidad de los  elementos de juicio y del acontecer fáctico.   

De esa manera, la labor de demostración de la  trascendencia  del  vicio  deberá  estar sustentada en destacar que el juzgador  seleccionó  una  norma  que no era la llamada a gobernar el asunto (aplicación  indebida), omitió otra que  sí  resolvía  los  extremos  de  la  relación jurídico procesal (falta   de  aplicación)  o  habiéndola  escogido  correctamente  le  dio  un alcance interpretativo que no se deriva del  texto      de      la     ley     (interpretación  errónea).   

2. Para la Sala, surge incuestionable inferir  que  el  censor  desconoce  los  parámetros de coherencia y fundamentación que  orientan  la  senda  escogida,  toda  vez que en vez de respetar los fundamentos  fácticos  de  la  decisión  tal  como los concibió el Tribunal y demostrar en  qué  consistió  el  error  in iudicando,   procede  a  criticar  al  juzgador,  como  si  la  casación  fuera  una  instancia más del  proceso,  por  haber  considerado que la consignación de $500.000 efectuada por  el  acusado no se puede aceptar como reparación integral. Es decir, el actor no  respetó   los   hechos   en   los   términos   consignados   en  la  sentencia  recurrida.   

Tanto es así que, en el cometido de reprochar  esa  postura acomete una tesis muy particular e indefendible, consistente en que  se  acepte  por  la  Corte  que  la  tasación de los perjuicios que conlleva la  reparación  integral  opera motuo propio conforme  a  la  valoración  del  procesado,  eso  es, sin tener en  cuenta  la  considerada  por  la  víctima,  o  por  un  perito designado por el  juzgador.   

3.  Adicional  a  ello,  dígase,  que si el  enjuiciado  estaba  interesado  en  reparar  integralmente  los  perjuicios y en  obtener  así la rebaja de pena de que trata el artículo 269 del Código Penal,  ante  el  allanamiento  a cargos en la audiencia de formulación de imputación,  se     le     imponía    la    carga    procesal8      de      enervar  tal  solicitud con miras a que el  Juez  requiriera  al  ofendido  para  su  tasación,  o  en su defecto, para que  designara  un  perito  con  ese  fin,  pues  la reparación integral con efectos  punitivos,  sólo  opera  cuando se produce la efectiva  indemnización  del daño sufrido por la víctima o el  perjudicado, situación que no acontece en el presente asunto.   

De  igual manera, y contrario a lo sugerido,  la  comparecencia  de  la  víctima  en  el  evento  en  que  opte  por reclamar  perjuicios,  sólo  lo  será de conformidad con el artículo 102 del Código de  Procedimiento  Penal  una  vez se encuentre en firme la sentencia, evento que no  ha acaecido por la interposición del recurso extraordinario.   

Frente a la necesidad de reparar la totalidad  del  daño  causado  para  acceder  al  descuento  punitivo  la Sala en anterior  oportunidad                puntualizó9:   

“La exigencia que la norma establece para  la  procedencia  de  la  rebaja  de  la  pena  es  inequívoca:  que  medie  una  reparación  de  orden  económico  equivalente al valor del daño causado, bien  porque  se  restituye  el  objeto  material  del  delito  o  su equivalente y se  resarcen   los  perjuicios  causados,   o  porque  no  siendo  exigible  la  devolución   del   objeto   material,   se   cubren   en  su  integridad  estos  últimos.   

Esta  condicionante se erige en el supuesto  fáctico  de  la  norma,  y  por  tanto,  en  la  exigencia  necesaria  para  el  otorgamiento  de  la rebaja. Sin su concurso, no es posible la aplicación de la  consecuencia   jurídica  (rebaja  de  pena),  pues  el  precepto  no  contempla  alternativas  diferentes,  ni de su contenido resulta factible inferir que pueda  acudirse a compensaciones de naturaleza distinta.    

Consecuente  con  este  entendimiento,  la  Corte,  de  antiguo,  ha  sido  uniforme  en  sostener  que  la  aplicación  de  la  rebaja de pena prevista en el artículo 269 de la  Ley  599  de 2000 (antes 374 del Decreto 100 de 1980), impone el cumplimiento de  la  exigencia  de  reparación  económica,  y  que  si este requerimiento no se  satisface,   o   sólo  se  cumple  en  forma  parcial,  la  aplicación  de  la  consecuencia  jurídica  no  tiene cabida.10   …”  (subraya fuera de texto)   

4.  De  otro lado, la inconformidad del actor  fue  estudiada por las instancias, al punto que la Corporación de segundo grado  dedujo  que  el  procesado no tenía derecho a la rebaja punitiva contemplada en  el   multicitado   artículo   269,   por   las  siguientes  razones11:   

“Así,    pues    es    claro    que,  jurisprudencialmente,  la  rebaja  de  que  trata  el  artículo 269 del C.P. no  corresponde  a  un  beneficio  sino a un derecho, por lo que no puede entenderse  comprendida en el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006.   

No  obstante, pese a que la defensa allegó  copia  de  un  título  judicial  constituido  el  7  de  febrero  de  2012, por  $500.000.oo,  tal  consignación no puede aceptarse como reparación integral de  perjuicios,  en  la medida en que no se conoce en cuánto los estima el ofendido  ni  existe un avalúo pericial sobre los mismos ni ninguna otra prueba sobre ese  aspecto.   

En consecuencia, no pudiéndose reconocer en  este  caso  que se haya reparado integralmente el daño, no cabe rebajar la pena  por ese concepto”   

5. De ahí que se imponga la inadmisión de la  censura.   

IV. Cuestión final  

Al margen de los desaciertos contenidos en la  formulación  del  reproche,  como la Sala advierte una eventual vulneración de  las  garantías  fundamentales  del procesado en la fase de determinación de la  sanción12,  en  favor  de  la  efectividad del derecho material y del control  constitucional  y  legal de las sentencias judiciales que corresponde a la Corte  Suprema  de  Justicia,  hará  uso  de la facultad oficiosa pues el A         quo         (situación    prohijada   en   segunda   instancia)   al  momento  de  dosificar  la pena de multa (principal) no la tasó  reconociendo  que  la  conducta  fue  tentada,  como  sí  lo hizo en la pena de  prisión,  desconociendo  con  ello  el  principio  de  proporcionalidad  en  la  imposición de la sanción.   

Para  ello,  DISPONDRÁ  que  una  vez cobre  ejecutoria  la  presente decisión, y se resuelva el mecanismo de insistencia en  el  evento  de  que fuere propuesto, REGRESE el proceso al Despacho del suscrito  Magistrado  ponente  para  que  la  Sala  oficiosamente  profiera  la respectiva  decisión.   

Como se trata de una corrección oficiosa de  la  sentencia  y  no  de  una respuesta al cargo propuesto por el recurrente, NO  DISPONDRÁ  la  celebración  de  la  audiencia  de  sustentación  del  recurso  extraordinario  de casación (artículo 185 de la Ley 906 de 2004) por cuanto la  procedencia  de  la  audiencia  se  circunscribe  a  los  casos de admisión del  libelo13.   

V. Del mecanismo de insistencia.  

Habida  cuenta  que  contra  la  decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación14,   como  sigue:   

i)            La  insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la  demanda de casación, con el fin de invocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  siempre  que  el  recurso de casación no hubiera sido interpuesto por un  Procurador  Judicial,  el  Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que no haya  participado en los debates o suscrito la providencia inadmisoria.   

ii)             La   solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)           Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)            El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.-     INADMITIR    la    demanda   presentada   por   el   defensor   de   Henry Orlando Muñoz.   

Segundo.-   Contra  esta  decisión  procede el mecanismo de insistencia, de conformidad con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de Procedimiento Penal.   

Tercero.        ORDENAR  que  las  diligencias  REGRESEN al Despacho del Magistrado  Ponente  en  la oportunidad definida en las consideraciones de esta providencia,  con  el  propósito  de  que  la  Sala  se  pronuncie oficiosamente acerca de la  posible  vulneración  de  garantías  fundamentales  del  procesado.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

              

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO  

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

              

GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

              

   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folio 14 de la carpeta.   

2 Cfr.  folios 66-73 íb.   

3 Cfr.  folios 12-18 cuaderno del Tribunal.   

4 Cfr.  folio 28 íb.   

5  Casación 24323,  24 de noviembre de 2005.   

6 Ver,  entre  otras,  sentencias  de casación de 28 de mayo de 2008, radicación   25936;  de  10  de mayo de 2005, radicación   25389; de 21 de febrero  de  2007, radicación   26587; auto de casación de 3 de mayo de 2007,  radicación  27108.   

7 Auto  de  17  de  mayo  de  2000,  radicación  10250;  auto  de  9  de junio de 2000,  radicación  14860;  sentencias  de 5 de junio de 2000, radicación 15058, de 12  de   diciembre  de  2002,  radicación  16099,  de  4  de  septiembre  de  2003,  radicación 12768.   

8 Así  lo  definió  la  Corte  recientemente,  cfr  sentencia del 27 de julio de 2011,  radicación:  “situaciones  que  la ley contempla como un proceder potestativo  generalmente  en  beneficio del sujeto encargado de cumplirlas, cuya observancia  apareja  una  situación  favorable  para  aquél  pero  nadie  pueda  exigir su  cumplimiento”.   

9  Sentencia del 1 de julio de 2009, radicado 30800.   

10  C.S.J.,  Fallos  de  21  de  noviembre  de  1988, 5 de febrero de 1999 (radicado  9833),  13  de  febrero  de 2003 (radicado 15613) y 9 de abril de 2008 (radicado  28161) entre otros.   

11  Cfr. folios 5 y 6 sentencia de segunda instancia.   

12 Que  no en materia de la responsabilidad penal.   

13Cfr.   CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, auto del 9 de noviembre de  2009,  rad.  núm.  31732;  ib. auto del 23 de agosto de 2007, Radicado No.  28059, entre otros.   

14  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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