38662(30-01-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 38662  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta No. 21  

Bogotá,  D. C., treinta (30) de enero de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

La  Sala examina si se reúnen los requisitos  de  orden  legal  y  formal  para admitir la demanda de revisión presentada por  LUIS  ALFONSO  RUÍZ  ALEGRÍA,  quien  dice  actuar  en  nombre  de la presunta  víctima  CARLOS  MARIO  PATIÑO, contra la providencia  proferida  por  la  Fiscalía Segunda ante el Tribunal Superior Penal Militar el  13  de  julio de 2007 a través de la cual, por vía del grado jurisdiccional de  consulta,  confirmó la cesación de procedimiento dispuesta por la Fiscalía 21  Penal  Militar adscrita a la XIV Brigada, emitida el 16 de abril del mismo año,  a  favor  del  “(…)  Sargento  Segundo BLANQUICET  DORIA  NAIRO,  Cabo  Segundo GARAY HELIOMAR, Soldados  Profesionales  RESTREPO  RUIZ  EBER  ARLEY, VEGA ARRIETA CARLOS ENRIQUE, ESTRADA  PÉREZ  ONARIS,  GLORIA  ACOSTA  EDISON, CASTRILLÓN BRAND JORGE IVÁN, SÁNCHEZ  ÁLVAREZ  JOSÉ  FERNANDO  y  WILSON  DE  JESÚS  RUA  LORA (…)”  miembros  del  Ejército  Nacional  de Colombia, vinculados por la  comisión de la presunta conducta punible de homicidio.   

HECHOS  

En  la sentencia de segunda instancia, éstos  fueron resumidos de la forma que sigue:   

“Según  informe  fechado  Cantimplora  (Santander),  09 de Agosto de 2005, suscrito por el Señor  Sargento  Segundo  BLANQUICET  DORIA NOIRA, Comandante Contraguerrilla Demoledor  I,  informa  que durante el desarrollo de la Operación Militar No. 087 SORPRESA  Misión  táctica  6,  bajo  su mando, el día 07 de Agosto de 2005 en la Vereda  Caño  Tigre,  sector  conocido  como  Quebrada La India, municipio de Remedios,  Departamento  de  Antioquia,  tropas  de  esta  unidad  táctica contraguerrilla  Demoledor  Uno,  sostuvieron  combate de encuentro contra guerrilleros de la ONT  ELN,  del  Frente  José  Antonio  Galán  dando  como  resultado  la baja de 01  terrorista,  el  cual  fue  identificado  como  LUIS SIGIFREDO CASTAÑO PATIÑO,  identificado  (sic)  con  la  cédula  de  ciudadanía  No.  3.525.062 de Maceo-  Antioquia,  a  quien se le incautó; 01 fusil AK-47 No CAJ 04445, 02 proveedores  y  32  cartuchos  y 01 papelera con la cédula de ciudadanía y otros documentos  dejados  a  disposición  del  señor  doctor  Rafael  Cárdenas Cortés, Fiscal  Seccional  No  37  quien fue designado para efectuar levantamiento del occiso en  la morgue del cementerio de Puerto Berrio.”   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  Según  se  extracta de la documentación  aportada  por  el  actor, la investigación se originó por los hechos ocurridos  el  7  de  agosto  de  2005  en  la  “Vereda  Caño  Tigre”,  del municipio de Remedios (Antioquia) donde  resultó   muerto   un   subversivo,   se  dice,  por  tropas  del  “Batallón   de   ingenieros  No.  14  –    Contraguerrilla  Demoledor 1”.   

Por  estos hechos, la jurisdicción ordinaria  -Fiscalía  Seccional  87-  inició  investigación,  la  cual  fue remitida por  competencia  al  Juzgado  40  de  Instrucción  Penal Militar, siendo vinculados  mediante  indagatoria,  el  sargento  segundo  BLANQUICET  DORIA  NAIRO  y otros  miembros  del  Ejército  Nacional  de  Colombia,  sindicados  de la muerte LUIS  SIGIFREDO  CASTAÑO  PATIÑO,  que  el  13  de julio de 2006 luego de valorar la  prueba  consideró  que  la  muerte  de  éste  acaeció como consecuencia de un  contacto  armado,  estimando  que  el  referido  militar  y  otros  “(…)  actuaron  amparados  por  las  casuales  de  ausencia  de  responsabilidad  consagradas  en los numerales 1, 2 y 4 del artículo 34, del C.  P.  M  (…)” y como consecuencia de ello declaró la  cesación  de  procedimiento  a  favor  de  éstos.  Decisión  revocada  por el  Tribunal  Superior  Militar  mediante  providencia  del  22  de  enero  de  2007  estimando  que  el  referido juzgado no ostentada competencia para adoptar ésta  última determinación.   

2.  El  diligenciamiento  fue  avocado  por  la   Fiscalía  21  Penal Militar de la XIV Brigada, que el 16 de abril del  mismo  año  al  calificar  el  mérito  del  sumario  decretó  la cesación de  procedimiento  a  favor  de  los  referidos  militares vinculados en la supuesta  comisión  de la conducta punible de homicidio, al estimar que la muerte de LUIS  SIGIFREDO  CASTAÑO  PATIÑO  se produjo como consecuencia del combate sostenido  entre  los  guerrilleros del ELN del cual hacía parte y miembros de las Fuerzas  Militares  de  Colombia  al  haber  actuado  los  investigados amparados por las  causales  de ausencia de responsabilidad contempladas en los numerales 1° y 4°  del  artículo  34 del Código Penal Militar, decisión que adquirió ejecutoria  el 23 del último mes y año citados.   

5.  La  anterior providencia surtió el grado  jurisdiccional  de  consulta  y  fue  así  como  la  Fiscalía  Segunda ante el  Tribunal  Superior  Militar  el  13 de julio de 2007 la confirmó integralmente,  adquiriendo  ejecutoria  el 14 de agosto del citado año y el 24 del mismo mes y  año fue enviado el proceso a archivo definitivo.   

LA DEMANDA  

1.  LUIS  ALFONSO  RUIZ  ALEGRÍA,  presentó  demanda  de  revisión invocando la causal tercera del artículo 2201   

de  Ley 600 de 2000 sosteniendo actuar como  apoderado  de  la presunta víctima CARLOS MARIO PATIÑO, afirmando que éste es  hermano  del  occiso  LUIS  SIGIFREDO CASTAÑO PATIÑO. Añadió que la referida  causal  resulta  aplicable en armonía con la sentencia C-004 de 2003 emanada de  la  Corte  Constitucional, con ocasión de la cesación de procedimiento dictada  a  favor  de  los  militares  por la Fiscalía Segunda ante el Tribunal Superior  Militar   el   13   de   julio   de   2007  y  como  sustento  de  su  aserción  expuso:   

2.  Que  el 18 de julio de 2008 el ex soldado  JHON  FREDDY ORTIZ JIMÉNEZ “formula queja en contra  de  funcionarios del Ejército” ante la Procuraduría  Regional  de  Antioquia-  oficina  de  Derechos Humanos-, en la cual narra cómo  ocurrió  la  muerte  de LUIS SIGIFREDO CASTAÑO PATIÑO el 7 de agosto de 2005.  Sostiene   que no se produjo como resultado de un combate entre el supuesto  miembro  del grupo armado (ELN) y el Ejército Nacional, sino haberse tratado de  “una   ejecución   extrajudicial”.   

Adujo que la citada declaración “(…)  pone  en  tela  de  juicio  la  decisión  que adoptó la  jurisdicción   penal   militar”  y  condujo  a  la  cesación  de  procedimiento  a  favor  del  “(…)  sargento  segundo NAIRO BLANQUICET DORIA (sic), el cabo segundo HELIOMAR GARAY y  los  soldados  profesionales  y  voluntarios  CARLOS ENRIQUE VEGA ARRIETA, JORGE  IVÁN  CASTRILLÓN  BRAND,  ONARIS  ESTRADA PÉREZ, EDINSÓN GLORIA ACOSTA, EVER  ARLEY  RESTREPO  RUIZ, WILSON DE JESÚS RUA LORA, JOSÉ FERNANDO SÁNCHEZ y JHON  FREDY ORTÍZ JIMÉNEZ”.   

Indicó   que   de   haberse   conocido  la  declaración  del  referido  ex  soldado para la época en que la justicia penal  militar  adelantó  el  proceso,  las  decisiones  allí  adoptadas “hubieran cambiado radicalmente”.   

2.1.  Manifestó   cómo en virtud de la  declaración  del  ex  soldado  JHON FREDY ORTIZ JIMÉNEZ, la Procuraduría  General  de la Nación dentro del proceso disciplinario adelantado por la muerte  de   LUIS   SIGIFREDO   CASTAÑO   PATIÑÓ,   en   contra   de  “los  militares  implicados”  el  10  de  diciembre  de  2010  revocó  el  archivo definitivo decretado en su oportunidad  (providencia  que  no obstante mencionar no añadió) se configura igualmente la  causal de revisión aducida.   

Allegó como pruebas:  

2.1.1.  Poder  conferido  por  CARLOS  MARIO  PATIÑO,  para  que  lo  represente  ante  esta Corporación en lo relativo a la  acción de revisión.   

2.1.2. Registro civil de nacimiento de CARLOS  MARIO       PATIÑO,       para      “acreditar  parentesco”.   

2.1.3.  Oficio  del  25  de  agosto de 2005  proveniente  de la Fiscalía Seccional de Segovia, remitiendo el expediente a la  Justicia   Penal   Militar,   Juzgado    40    de  Instrucción  Penal  Militar.   

2.1.4. Declaración rendida ante el Juzgado 40  de  Instrucción  Penal Militar por JHON FREDY ORTIZ JIMÉNEZ, el 12 de junio de  2006.   

2.1.5. Decisión del Juzgado 40 IPM del 13 de  julio  de  2006  profiriendo  cesación  de  procedimiento a favor de BLANQUICET  DORIA NAIRO y otros.   

2.1.6. Documento firmado por MARÍA DOLORES  PATIÑO  MUÑETÓN,  CARLOS  MARIO  PATIÑO  y  LUIS ALFONSO RUÍZ ALEGRÍA, sin  fecha,     dirigido     a     “Juzgado     Penal  Militar”,  en  el cual los dos primeros le confieren  poder  al  tercero  “para que se constituya en parte  civil (…)”.   

2.1.7.  Providencia  de  13 de julio de 2006,  emanada  del  Juzgado 40 de Instrucción Penal Militar, profiriendo cesación de  procedimiento  a  favor  del  sindicado  BLANQUICET  DORIA NAIRO y otros, por el  delito  de  homicidio,  siendo occiso LUIS SIGIFREDO CASTAÑO PATIÑO, en razón  de  hechos sucedidos el 7 de agosto de 2005 y constancia de su ejecutoria del 18  del mismo mes y año.   

2.1.8.  Resolución  de  16 de abril de 2007,  dictada  por la Fiscalía 21 Penal Militar adscrita a la XIV Brigada con sede en  Puerto  Berrio (Antioquia), decretando cesación de procedimiento a favor de los  suboficiales  y  soldados  referidos  por  la  conducta punible de homicidio con  ocasión de hechos acontecidos el 7 de agosto de 2005.   

2.1.9. Constancia secretarial de la referida  Fiscalía  21  de  ejecutoria  del auto que decretó cesación del procedimiento  proferido el 16 de abril de 2007.   

2.1.10.  Providencia  de la Fiscalía Segunda  delegada  ante el Tribunal Superior Militar, del 13 de julio de 2007 confirmando  la  cesación  de  procedimiento  decretada  por la Fiscalía 21 Penal Militar y  constancia de ejecutoria del 14 de agosto del citado año.   

2. 1.11 Anexos varios.  

3.  El  28  de  marzo  el  actor radica en la  Secretaría  de  la Sala, escrito de “corrección de  la  demanda”  adicionando  las  pretensiones -que no  habían   sido   incluidas   en  el  escrito  inicial-   y  algunos  anexos  nuevos.   

3.1. Solicita “que  se  revisen las decisiones proferidas por  la Fiscalía 21 Penal Militar de  la  Décima  Cuarta  Brigada  y  la  Fiscalía Segunda ante el Tribunal Superior  Militar,  del  16  de Abril y 13 de Julio de 2007, respectivamente, que decretó  la  CESACIÓN DEL PROCEDIMIENTO, se dejen sin efecto y en su lugar se declare la  nulidad  de  la actuación desde la investigación preliminar y se ordene que la  investigación    sea    adelantada    por    la   FISCALÍA   GENERAL   DE   LA  NACIÓN” (mayúsculas originales).   

3.2.     Allega     dos     documentos  adicionales:   

3.2.1.  Declaración del exsoldado JHON FREDY  ORTIZ  JIMÉNEZ,  rendida  ante la Procuraduría General de la Nación, Regional  Antioquia-  oficina  de  derechos  humanos  de  Medellín  del  18  de  julio de  2008.   

3.2.2. Declaración del mencionado, efectuada  ante   la  referida  entidad  en  la  ciudad  de  Bogotá  el  31  de  julio  de  2005.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Competencia  

1.  De conformidad  con  lo previsto en el numeral 2° del artículo 75 de  la  Ley 600 de 2000, la Sala  es competente para pronunciarse en torno a la demanda  de  revisión presentada por quien aduce la calidad de  representante  de  la  presunta víctima en el proceso  que    se   adelantó   en   contra   de   BLANQUICET  DORIA  NAIRO    y    otros   militares,  ya  que  la  decisión  objeto  de la  acción,  mediante la cual  se  ordenó  la cesación de procedimiento,        fue        proferida   por   la   Fiscalía  Segunda  delegada  ante el Tribunal  Superior Penal Militar.   

2.  Ha  sostenido  en  forma  reiterada  la  Sala2,  que  conforme  se  desprende del contenido del articulo 221 de la  Ley  600 de 20003,  todos  los  sujetos  procesales  que  tengan interés jurídico y  hayan  sido  legalmente  reconocidos  dentro  de  la  actuación procesal pueden  promover  la acción de revisión, concebida por el legislador como un mecanismo  a  través  del  cual  se  busca  la  invalidación  de  una  providencia que ha  adquirido  firmeza  y  de  la  cual  resulta  razonable predicar que entraña un  contenido  de  injusticia  material  porque la verdad procesal declarada resulta  ser  bien  diversa a la verdad histórica del acontecer objeto de investigación  o  juzgamiento,  demostración  que  sólo  es posible jurídicamente dentro del  marco   que   delimitan   las  causales  taxativamente  señaladas  en  la  ley.   

Igualmente ha precisado cómo la ley procesal  reconoce  la  posibilidad  de  su  formulación  a todos los sujetos procesales,  derecho  éste  sometido  al  cumplimiento  de  las  exigencias  previstas en el  artículo  222 ibídem, entre  las  cuales  está  la  de  presentación  de  la  demanda  por medio de abogado  titulado,  el  señalamiento  de la causal invocada y los fundamentos de hecho y  de  derecho  en que se sustente la petición, la relación de las pruebas que se  aportan  para  demostrar  los  hechos básicos de la pretensión, luego de haber  identificado  el  proceso,  los  jueces  que  intervinieron  y  las providencias  cuestionadas,   de   las   cuales  allegará  copia  con  la  constancia  de  su  ejecutoria.   

En relación con la titularidad para ejercer  la  acción  de revisión no basta con acreditar la calidad de abogado por parte  de  quien  presenta  la demanda, sino que es preciso probar que goza del mandato  especial  que se le ha conferido, mediante la presentación del respectivo poder  de  la persona en cuyo nombre se ejerce, no de otra manera, el demandante podrá  tener  la  vocación de representatividad que es indispensable para el ejercicio  de  la  acción  extraordinaria,  al  igual  que  se  demuestre  la  titularidad  reconocida del sujeto procesal en cuyo nombre se incoa la acción.   

La Sala en relación con este último tema ha  dicho lo siguiente:   

“Esta  Corporación  ha sostenido de la mano de la Corte Constitucional que la víctima  y  los  perjudicados  por  el  delito  tienen  intereses adicionales a la simple  reparación  pecuniaria,  es  decir,  el  derecho  a  la  verdad, en cuanto a la  posibilidad  de  conocer  lo  que sucedió y en buscar una coincidencia entre la  verdad  procesal  y la verdad real, a que se haga justicia, esto es, que no haya  impunidad, y a la no repetición.   

“Empero,  para  acudir  a  los  mecanismos  jurídicos  que  se derivan de su condición se debe  tener  tal  calidad  reconocida  dentro  del  trámite,  porque la misma se debe  avizorar  del  diligenciamiento  con  el  fin  de  obtener  la  legitimidad para  ejercitar  sus  derechos  dentro  de  un  proceso  penal  o  en  la  acción  de  revisión4”.5  (subraya la Sala).   

En el caso sometido a estudio de la Sala, del  contenido  de  la demanda y sus anexos se verifica que no cumple a cabalidad con  las  exigencias  contenidas en la citada disposición, por cuanto el abogado que  la  suscribe  afirmó  obrar  como  apoderado  de la víctima, lo cual en manera  alguna  aparece  acreditado,  de  donde se colige la inexistencia de titularidad  para  el  ejercicio  de la acción, no cumpliéndose -desde ya anticipa la Sala-  con  la  perentoria  exigencia  contenida  en  el artículo 221 de la Ley 600 de  20006.   

En   efecto,   el   interés   jurídico  y  consecuencial  reconocimiento  legal  como víctima de CARLOS MARIO PATIÑO para  adquirir  legitimidad  debió  cumplirse  durante  el  curso  de  la  actuación  procesal  bajo la figura de la parte civil por ostentar según anunció el actor  la  condición  de  hermano  del  occiso.  Al  respecto  ha  precisado  la Corte  Constitucional :   

“(…)  La parte civil es una institución  jurídica  que  permite  a las víctimas o perjudicados, dentro de los cuales se  encuentran  los  sucesores de la víctima, participar como sujetos en el proceso  penal  (…).  Así,  la  parte  civil,  en  razón  a criterios es la directa y  legítimamente  interesada  en  el  curso  y en los resultados del proceso penal  (…)”7.   

Así mismo sostuvo que:  

“La  parte  civil  es  un verdadero sujeto  procesal  con  todos  los  derechos  que  le son propios y que puede ejercer una  parte  dentro  del  proceso; (…) el Código Penal Militar en su libro tercero,  título  quinto  al  referirse a los sujetos procesales incluye a la parte civil  dentro  de  esta  cualificación y en el artículo 309 le señala las facultades  que  tiene  como sujeto procesal, que se concretan entre otras, en: solicitar la  práctica  de pruebas orientadas a demostrar la existencia del hecho punible, la  identidad  de  los  autores  o  partícipes,  y  su  responsabilidad;  así como  interponer  recursos”  8.   

De  lo  anterior  se  colige  la  relevancia  jurídica  de  esta  figura,  pues no sólo otorga la calidad de sujeto procesal  sino  que  a  su  vez,  le permite contar con determinadas facultades que le son  inherentes  siendo  así  que  con  el  fin  de  poder ejercerlas, indispensable  resulta  la  constitución y reconocimiento como parte civil dentro del proceso.  Así lo ha reiterado la Sala:   

“(…) en segundo  lugar,  que  si  de  conformidad  con el artículo 221 de la Ley 600 de 2000, la  titularidad  para  promover  la  acción de revisión radica en “cualquiera de  los  sujetos  procesales  que  tengan interés jurídico y hayan sido legalmente  reconocidos  dentro de la actuación”, palmario resulta que el profesional que  solicita   la   coadyuvancia   carece   de   dicha   titularidad,   pues  no  obra  dentro de la actuación allegada elemento de juicio  alguno  apto  para  suponer  que  dentro  del  trámite culminado con los fallos  absolutorios  contra  los  cuales  se  dirige esta acción, fueron reconocidos y  actuaron  a  través  de  apoderado  (…) en su condición de familiares de las  víctimas   (…)”.9          (subrayas fuera de texto)   

En      la     normatividad     procesal penal militar (Ley 522 de 1999) dicha institución  jurídica está consagrada así:   

“Artículo  305.  Constitución  de parte  civil:  La  constitución  de  parte civil en el proceso penal militar tiene por  objeto  contribuir  a  la  búsqueda  de  la  verdad  de los hechos. Esta podrá  constituirse  por  el  perjudicado  con  el  delito  y por intermedio de abogado  titulado,  desde  el  momento de la apertura de la investigación hasta antes de  que  se  dicte  el  auto  que  señala  fecha  y  hora para la iniciación de la  audiencia pública de juzgamiento”.   

Para  tal  efecto  deberá  presentarse  una  demanda  en  los términos del artículo 306 del referido Código Procesal Penal  Militar10.   

Con  todo  lo  mencionado  hasta  el  momento  resulta  claro  que para ser tenido en cuenta como sujeto procesal en calidad de  parte  civil,  deben  cumplirse  perentoriamente  las  exigencias y formalidades  contempladas en las normas antes citadas. Obsérvese:   

“(…) es verdad  que  de  acuerdo con la sentencia del 30 de septiembre  de   2003,   la  Corte  Constitucional  declaró  la  exequibilidad  de  los  numerales  4°  y  5°  del  artículo 220 de Código de  Procedimiento  Penal  y  avaló  los derechos de las víctimas, en virtud, entre  otros,  de lo reglado en los artículos 2° y 229 de la Constitución Política,  la  intervención  de  la  víctima dentro de los procesos penales, fallo que ha  sido   objeto  de  ponderación,  aplicación  y  complementación  en  plurales  decisiones  de  la Sala, toda vez que se reconoció que ésta y los perjudicados  por  un  delito tienen intereses adicionales a la simple reparación pecuniaria,  es  decir,  el derecho a la verdad, en cuanto a la posibilidad de conocer lo que  sucedió  y  en  buscar  una  coincidencia  entre la verdad procesal y la verdad  real, y a que se haga justicia, esto es, que no haya impunidad.   

“Por manera que  la   intervención   de   la   víctima   encuentra  respaldo  constitucional  y  legal.    

“Empero,  para  acudir  a  los  mecanismos  jurídicos  que  se derivan de su condición se debe  tener  tal  calidad  reconocida  dentro  del  trámite, puesto que la misma debe  avizorarse  del  diligenciamiento  con  el  fin  de  obtener la legitimidad para  ejercitar  sus  derechos  dentro  de  un  proceso  penal  o,  en  la  acción de  revisión”     11.   

El  actor  allega copia de un poder conferido  por  CARLOS  MARIO  PATIÑO y MARÍA DOLORES PATIÑO MUÑETÓN con el fin de que  los  representara  en  orden  a  la  constitución  como  parte civil dentro del  proceso  penal  finiquitado,  sin  embargo una revisión minuciosa de los anexos  allegados, muestra que dicha condición no fue obtenida por aquél.   

Se reitera, lo pertinente era que el apoderado  -con  fundamento  en  el  referido  poder-  hubiera  presentado  una  demanda de  constitución  como  parte  civil  siguiendo  lo  establecido  en  el mencionado  artículo  306  de  la  Ley Procesal Penal Militar, de cuyo acontecimiento no se  tiene prueba.   

A  la  anterior omisión, se suma que tampoco  existe  providencia  emanada  de  la  jurisdicción  penal  militar  en  la  que  eventualmente  se  hubiese  admitido  una  demanda de esta índole y por contera  reconociéndole  calidad de sujeto procesal a la parte civil en orden a ostentar  titularidad  y  facultades  de  intervención  dentro de la actuación procesal.   

4.  Adicional  a  lo  dicho,  la Sala tampoco  encuentra  que  exista  intervención  alguna  del  actor en condición de parte  civil  en  el  proceso.  Así,  en  ninguna  de aquellas etapas en las cuales se  posibilita   la   intervención   de  los  sujetos  procesales,  se  cuenta  con  actuaciones  adelantadas  por  éste que permitan evidenciar que actuó en dicha  condición.   

El  citado artículo 305 del Código Procesal  Penal  Militar fijó las etapas dentro de las cuales se permite la constitución  como  parte  civil,  evidenciándose  que  el  actor  tuvo  la  posibilidad para  presentar  la  requerida demanda en orden a buscar su reconociendo dentro de los  estadios  procesales  aludidos,  sin  que  aparezca  evidencia  que ello se haya  concretado.   

5. Como si las falencias anteriores no fueran  suficientes,  se  constata  que  con  el  aparente  fin de demostrar el interés  jurídico  exigido  para  accionar,  se  allegó  como  anexo  de  la demanda de  revisión  un  registro civil de nacimiento de CARLOS MARIO PATIÑO, con el cual  se   persigue   “acreditar  parentesco”,  según  expuso  el actor. En relación a ello, la Sala precisa  lo que sigue:   

En primer lugar, no se logra la acreditación  de  parentesco pretendido, pues para ello se requería haber allegado igualmente  el  respectivo  registro  civil  de  nacimiento  del  interfecto  LUIS SIGIFREDO  CASTAÑO  PATIÑO,  para comprobar el grado de consanguinidad aducido en orden a  la  demostración  del  vínculo  de  ambos  con  la  madre,  circunstancia  que  imposibilita probar aquél cometido.   

En  segundo  término,  aún  cuando  hubiere  logrado  demostrar  lo  anterior  con  los  documentos  anexados a la demanda de  revisión,  ello  no  constituiría  prueba  del interés jurídico que exige el  artículo  221  de la Ley 600 citada en precedencia, que no puede ser suplido de  la forma en que se pretende hacer.   

Como  se  consignó  al  inicio,  la  citada  disposición  establece que “la acción de revisión  podrá  ser  promovida  por  cualquiera  de  los  sujetos  procesales que tengan  interés   jurídico   y   hayan   sido   legalmente  reconocidos      dentro      de      la      actuación     procesal”. (subraya la Sala).   

Queda   claro   cómo  la  referida  norma,  palmariamente  establece  que  la  titularidad  para incoar la acción reside en  cabeza  de  los  sujetos  procesales,  calidad  que se obtiene cuando dentro del  proceso  se  demuestra  el interés jurídico y en virtud de éste se produce el  respectivo   reconocimiento   legal,   circunstancia   no   demostrada   por  el  actor.   

5.  En  relación  con la tangencial alusión  realizada  por  el  actor  en  torno a que se está frente a una “(…)  ejecución  extrajudicial violatoria de los derechos humanos  (…)”  y que por ende resulta procedente la acción  de  revisión  -no obstante ostentar tal referencia un mero enunciado ausente de  soporte  probatorio  alguno-  lo  cual  relevaría a la Sala por sustracción de  materia  de  abordar referencia, se ha de recordar lo que ha se precisado frente  a   la  sentencia  C-  004  del  20  de  enero  de  2003  emanada  de  la  Corte  Constitucional               que              declaró              condicionalmente  exequible el numeral 3°  del artículo 220 de la Ley 600 de 2000:   

“La  Corte Constitucional, con ocasión de  una  acción  pública  de  exequibilidad  promovida contra la aludida norma (la  establecida  en  la  Ley  600  de 2000), en la sentencia C-004 de 20 de enero de  2003,  hizo  un análisis de esa causal frente a la Carta Política de 1991 y en  relación  con los derechos de las víctimas a la verdad y la justicia, con base  en  el  cual  condicionó  su conformidad con la Carta en el entendido de que la  misma se extendía o procedía también, de una parte:   

“[E]  en  los  casos  de  preclusión  de  la  investigación,  cesación  de  procedimiento  y  sentencia  absolutoria,  siempre  y  cuando  se trate de violaciones de derechos  humanos  o  infracciones  graves  al  derecho  internacional  humanitario,  y un  pronunciamiento   judicial   interno,   o   una   decisión   de  una  instancia  internacional   de   supervisión   y  control  de  derechos  humanos,  aceptada  formalmente  por  nuestro país, haya constatado la existencia del hecho nuevo o  de    la   prueba   no   conocida   al   tiempo   de   los   debates”.   

“Y de otra, igualmente,  

“[C]ontra  la  preclusión  de  la investigación, la cesación de procedimiento y la sentencia  absolutoria,  en  procesos  por  violaciones  de derechos humanos o infracciones  graves  al  derecho  internacional  humanitario,  incluso  si no existe un hecho  nuevo  o  una  prueba no conocida al tiempo de los debates, siempre y cuando una  decisión  judicial  interna  o  una decisión de una instancia internacional de  supervisión  y  control  de  derechos humanos, aceptada formalmente por nuestro  país,  constaten  un incumplimiento protuberante de las obligaciones del Estado  colombiano   de   investigar   en   forma  seria  e  imparcial  las  mencionadas  violaciones”. (…)”.12   

Así  mismo  precisó  la  Sala  en la citada  providencia:   

“(…) en resumen,  debe  puntualizarse  que en tratándose de la causal de revisión prevista en la  Ley  600  de  2000,  artículo  220-3°,  o la consagrada en la Ley 906 de 2004,  artículo  192-4°,  mediante  tales hipótesis se persigue el decaimiento de la  cosa   juzgada   respecto   de   cualquier   decisión   con   efecto   de  cosa  juzgada13  (sentencias  absolutorias o condenatorias, u otras decisiones con  igual   fuerza  vinculante,  valga  decir,  preclusión  de  la  instrucción  o  cesación  de  procedimiento),  cuando  (i)  la  conducta punible debatida en el  proceso  penal  constituya  una  grave  violación  a los derechos humanos o una  infracción  de  igual  entidad  al  Derecho  Internacional  Humanitario, y (ii)  siempre  que  exista  un  pronunciamiento  judicial  interno, o de una instancia  internacional   de   supervisión   y  control  de  derechos  humanos,  aceptada  formalmente  en  Colombia, en el que se constate, bien la existencia de un hecho  nuevo  o de una prueba no conocida al tiempo de los debates, o un incumplimiento  protuberante  de  las  obligaciones del Estado colombiano de investigar en forma  seria e imparcial las mencionadas violaciones (…)”.   

De  donde  se  concluye  cómo ninguna de las  hipótesis   contempladas  en  dicha  sentencia  encuentran  concreción  en  el  presente        evento,        pues        la        sola        “revocatoria”    del   “archivo  definitivo”  por  parte  de la  Procuraduría  General  de  la Nación de la actuación disciplinaria adelantada  contra   “los  militares  implicados”,   no   se  erige  en  decisión  definitiva  que  ostente  entidad  probatoria    suficiente   para   derrumbar   el   principio   de   cosa  juzgada de que se halla revestida la  cesación  de  procedimiento  atrás  aludida,  amén  de que pese a la mención  realizada  en  relación  con  la  misma  por el actor, no allegó materialmente  dicho   proveído,   limitándose   su  énfasis  exclusivamente  a  la  mentada  declaración  del  ex  militar  rendida ante la referida entidad confrontándola  con  la  expuesta  en momento el 12 de junio de 200614,  para  con  base  en  dicho  ejercicio   aducir   la   supuesta   ostentación   de   mayor   credibilidad  a  aquélla.   

6.  En  suma,  encuentra  la Sala que no se  verificaron  los  presupuestos  legales  y formales exigidos por el ordenamiento  jurídico  para  el  adelantamiento  de la acción  de revisión y por ende  hay   lugar   al   rechazo   de   la   demanda  por  falta  de  titularidad  del  accionante.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Rechazar por falta de  titularidad  del accionante la  demanda       de       revisión      presentada por el  abogado   Luis   Alfonso  Ruiz  Alegría  a      nombre      de     CARLOS MARIO PATIÑO, con base en lo atrás expuesto.   

Contra esta providencia, procede el recurso de  reposición.   

Devuélvase  el  escrito al igual que la documentación allegada a su signatario.   

           Notifíquese  y cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                    GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  “Cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de los debates,  que   establezcan   la   inocencia   del   condenado,  o  su  inimputabilidad”   

2  Radicación No. 31416 del 17 de marzo de 2010   

3  “Titularidad.  La  acción  de revisión podrá ser  promovida   por  cualquiera  de  los  sujetos  procesales  que  tengan  interés  jurídico   y   hayan  sido  legalmente  reconocidos  dentro  de  la  actuación  procesal”.   

4             Radicación 31097 del 10 de marzo de 2009.   

5  Radicación No. 31.416 del 17 de marzo de 2010.   

6  “Titularidad.  La  acción  de revisión podrá ser  promovida    por    cualquiera    de   los   sujetos   procesales   que  tengan  interés jurídico y hayan sido legalmente reconocidos  dentro   de  la  actuación  procesal”. (Subraya la Sala).   

7  Sentencia C-228/02   

8  Sentencia C-1149/01   

9  Radicación No. 30.380 del 19 de febrero de 2009   

10  “Artículo  306.  Requisitos de la demanda de parte  civil.    La    demanda    de    constitución    de    parte   civil,   deberá  contener:   

1.  Nombre,  domicilio,  identidad  de  la  persona que demanda.   

2.    Nombre,    domicilio,   grado   e  identificación del miembro de la Fuerza Pública procesado.   

3.  Relación  de  hechos que se consideren  constitutivos del delito.   

4.   Fundamentos   jurídicos   de   la  demanda.   

5.   Solicitud  de  las  pruebas  que  se  consideren  conducentes  y  pertinentes y presentación de las que se encuentren  en su poder.   

“De   no   cumplirse   los   requisitos  establecidos  en  el  presente artículo, el juez señalará los defectos de que  adolezca  la  demanda, para que el demandante los subsane en el término de diez  (10) días. Si no lo hiciere, rechazará la demanda.   

“Contra  el auto que inadmite la demanda,  procede  el  recurso  de  reposición. Contra el auto que la rechaza, procede el  recurso  de  apelación  en el efecto devolutivo. Si el rechazo se produce en la  etapa del juicio, será en el efecto suspensivo”.   

11  Radicación No. 31.097 del 10 de  marzo de 2009   

12  Radicación No. 31091 del 4 de mayo de 2011   

13  Cfr.   Sentencia   de   revisión  de  3  de  marzo  de  2008,  radicación  No.  26703.   

14  Ante    el   Juzgado   40   de   Instrucción   Penal   Militar   del   Ejercito  Nacional     

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