38595(15-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                            Aprobado Acta No. 265   

Bogotá,  D. C., quince (15) de agosto de dos  mil trece (2013).   

ASUNTO  

Estudia la Corte la posibilidad de admitir la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de GABRIEL ARNULFO QUEVEDO  MEDINA  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Ibagué, en la cual confirmó la pena de 54  meses  de  prisión  que le impuso a la referida persona el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito de dicha ciudad por el delito de falsedad  material en documento público agravada.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  En  el  proceso  penal  que  se  adelantó  contra GABRIEL ARNULFO QUEVEDO MEDINA por la conducta  punible  de  extorsión  agravada  en  la modalidad de  tentativa,  la  Fiscalía General de la Nación, en la  resolución  acusatoria,  dispuso  remitir copias para que fuera investigado por  la  realización  de  un  delito contra el bien jurídico de la fe pública. Los  hechos que en este sentido se le atribuyeron fueron los siguientes:   

“La tarde del 9 de  noviembre  de  2005,  GABRIEL  QUEVEDO  MEDINA  se  presentó a las oficinas del  Servicio    Inmediato    Nacional    –SIN–   de  Ibagué,   identificándose  como  Alfonso  Maldonado  Guzmán  con  cédula  de  ciudadanía       número       93’395.316  expedida  en  Ibagué, a efectos de reclamar el giro de un  millón   doscientos   mil  pesos  ($1’200.000),  producto  de la extorsión de que venía siendo víctima  el  señor Cristóbal Flórez Moreno, residente en el área urbana del municipio  de  Arboledas  (Norte  de  Santander); al ser requerido y capturado por unidades  del  GAULA, se hallaron en su poder dos contraseñas de cédulas de ciudadanía:  una  con  el  nombre  de  GABRIEL  ARNULFO  QUEVEDO MEDINA y la otra a nombre de  Alfonso   Maldonado  Guzmán,  esta  última  resultó  espuria,  pues  el  cupo  numérico  de dicho documento fue expedido y corresponde legalmente al ciudadano  Rómulo    Augusto    Cortés    Cruz”1.   

2.  Debido  a  lo  anterior,  la  Dirección Seccional de Fiscalías de Ibagué ordenó la apertura  del  proceso,  vinculó a GABRIEL ARNULFO QUEVEDO MEDINA mediante indagatoria y,  una  vez  cerrada la instrucción, calificó el mérito del sumario en su contra  el   1º   de  septiembre  de  2008,  acusándolo  como  autor  de  falsedad   material  en  documento  público  agravada  (por  el  uso), según lo previsto en los artículos 287 y 290 de la  Ley 599 de 2000, actual Código Penal.   

3. Ejecutoriada la  acusación   el   1º   de   septiembre   de   20082,  correspondió     el  conocimiento   de   la  etapa  siguiente  al  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito de Ibagué, despacho que  condenó  al  procesado  por  el  delito  imputado  a  54 meses de prisión y de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas. Así  mismo,  le  negó tanto la prisión domiciliaria como la suspensión condicional  de ejecución de la sanción privativa de la libertad.   

4.  Apelada    la   decisión   por    la  defensa,   el   Tribunal  Superior  de  Ibagué  la  confirmó  en  los aspectos  materia  de  debate,  con  la  aclaración  de  que al procesado “se  le  debe  considerar  coautor de la falsificación material del  documento”3.   

5.  Contra  el  fallo  de  segundo   grado,   presentó   el   defensor   de  confianza   de  GABRIEL  ARNULFO  QUEVEDO  MEDINA  el   recurso  extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

1.  Propuso  el  recurrente   dos  cargos:  uno  principal,    “por  violación  directa de la ley sustancial e interpretación errónea, proveniente  de  un  error  de  derecho por falso juicio de legalidad en la aplicación de la  norma”4;      y      el      otro  subsidiario,  “por  falta  de  motivación de la sentencia, al no  responderle  en  su  totalidad  los  argumentos de inconformidad expuestos en la  sustentación       del       recurso       de      apelación      […],  originando       con      ello      […] un error de hecho por falso juicio  de     raciocinio”5.        Los              desarrolló     de    la    siguiente  manera:   

1.1. Primer  cargo.  El procesado no incurrió  en  la  conducta  de  falsedad  material en documento  público,    sino    en    la    de    falsedad  personal.  Jamás se demostró  en   la   actuación   que   GABRIEL   ARNULFO   QUEVEDO  MEDINA  fue   el  que  hizo         la        contraseña.  Tan  solo  hubo una suplantación por  parte    de    este    último.   Es   evidente,  por  lo  tanto,  la errónea  calificación jurídica de los hechos.   

1.2.      Segundo     cargo        (subsidiario).             En  la apelación del fallo de primera  instancia,  fue  cuestionada  la adecuación típica de la conducta. El Tribunal  no   analizó   dichos   argumentos   en  el  fallo  impugnado,    sino   que   abordó   otros     temas.    De    ahí    que  “es  preciso  tomar la decisión que corresponda y  que  no  es  otra  que la declaratoria de nulidad y ordenar se dicte el fallo de  reemplazo”6.   

2. En  consecuencia,  solicitó a la Corte  casar  el  fallo  recurrido para, en su lugar, variar  la  calificación  de  la conducta punible, “ya sea  falsedad  personal  conforme  lo planteado en el primer cargo o uso de documento  falso  de  acuerdo  a lo expuesto en el segundo caso,  subsidiario”7.   

CONSIDERACIONES  

1. La casación es un  recurso  extraordinario  que permite cuestionar, ante la máxima autoridad de la  justicia  ordinaria,  la correspondencia con el orden jurídico de una sentencia  de   segundo   grado,   de   la   cual  en  principio  se  presume  su  acierto,  constitucionalidad y legalidad.   

Dicha  confrontación  repercutirá  si  se  descubre   en  el  fallo  un  error  de  juicio  o  de  trámite  jurídicamente  trascendente,  ya  sea  propuesto por el recurrente o advertido de oficio por la  Corte.   

Una  decisión  ajustada  a  derecho,  por el  contrario,  es  aquella que resiste racionalmente la crítica. La crítica será  irrelevante  si  no logra refutar la providencia, es decir, si no demuestra bajo  los  parámetros  jurisprudenciales  que  riñe  en  aspectos sustantivos con la  Constitución Política, la ley o los principios que las rigen.   

Para  el  cumplimiento de tal propósito, los  artículos  212  y  213  de  la  Ley 600 de 2000 (Código de Procedimiento Penal  aplicable  para  este  asunto) exigen una presentación lógica y adecuada a las  causales  establecidas  en  el  artículo  207  de  tal  estatuto,  así como el  desarrollo  de  los  cargos  que  por  los  vicios  de trámite o de juicio haya  propuesto  el recurrente, con la demostración de su importancia para efectos de  la decisión adoptada.   

2.  En  el presente  asunto,  el  defensor  de  GABRIEL  ARNULFO QUEVEDO MEDINA no presentó reproche  alguno    que    formal   o   materialmente   pueda   prosperar   en   sede   de  casación.   

Por  una  parte,  de sus planteamientos no es  posible  extraer  con claridad los cargos que está formulando. En el principal,  adujo  que  el  error  consistió  en  la “violación  directa   de   la   ley   sustancial   e   interpretación  errónea”8, como si esta última no fuese  una  modalidad  de  la  primera.  Al  mismo  tiempo,  aseguró  que  lo anterior  provenía  de  “un error de derecho por falso juicio  de     legalidad”9. Ello implica una incoherencia  con  la  primera aserción, pues el error de derecho hace parte de la violación  indirecta  y  no  de  la  directa. En el cargo subsidiario, sostuvo que el yerro  obedecía  a  una  nulidad  por  ausencia  de  motivación  del fallo de segunda  instancia.  Por consiguiente, lo proponía “al amparo  de   la  causal  tercera  de  casación”10.   Pero  también  aseguró  que dicha anomalía originaba “la  comisión  de  un  error  de  hecho  por  falso juicio de raciocinio”11. Esta situación también es  contradictoria,  en  la  medida  en  que todo error fáctico debe proponerse con  base  en  la  causal  primera  cuerpo segundo del artículo 207 de la Ley 600 de  2000,   y   no   con   fundamento   en   la   causal  tercera  del  estatuto  en  comento.   

Como   si   lo  anterior  fuese  poco,  las  inconsistencias  del  censor  no  paran  ahí.  En  el  desarrollo  del reproche  subsidiario,  adujo  que  la  consecuencia  de  la irregularidad por él anotada  “no es otra que la declaratoria de nulidad y ordenar  se   dicte   el   fallo   de  reemplazo”12.   Sin  embargo,  en  el  apartado que al finalizar el escrito intituló “petición”13,   solicitó   cambiar   la  adecuación  típica  del  hecho  a “uso de documento  falso  de  acuerdo  a  lo  expuesto en el segundo caso, subsidiario [sic]”14.   

Por  otra parte, los problemas jurídicos que  en  últimas  propuso  el  demandante  ni  siquiera  tienen la calidad de tales,  según    se    desprende    de   la   simple   lectura   de   los   fallos   de  instancias.   

En efecto, arguyó en el primer cargo un error  en  la  calificación jurídica de la conducta con el argumento principal de que  en  ningún  momento  se  demostró la participación de GABRIEL ARNULFO QUEVEDO  MEDINA  en  la  falsificación  documental  por  él  usada.  Y,  en  el segundo  reproche,  alegó  la  vulneración  del  principio de motivación de los fallos  judiciales,  aduciendo  que  el  Tribunal  no  respondió  los  argumentos de la  apelación  relativos a la adecuación de la conducta en el tipo de falsedad material en documento público agravada.   

Lo  anterior no se ajusta a la realidad de lo  decidido,  puesto  que  el  ad  quem,  en el fallo impugnado, no sólo descartó  tales  aspectos, sino que además lo hizo en el mismo discurso, en el sentido de  que  al procesado le era atribuible la realización del comportamiento contra la  fe pública a título de coautor. En palabras del Tribunal:   

“Para la Sala, no  cabe  duda  que el procesado QUEVEDO MEDINA formaba parte de una bien organizada  empresa  criminal  que  desde antes de estos hechos se dedicaba, desde la ciudad  de  Ibagué,  a  extorsionar a diferentes personalidades residentes a lo largo y  ancho  del país, debiendo para ello el agente plural aprovisionarse previamente  del  documento  público  falso  (contraseña de cédula de ciudadanía) que les  permitiera,  sin  ser  identificados,  de  hacer efectivo o asegurar el provecho  ilícito buscado (gruesas sumas de dinero).   

”Dentro  de ese  rol  y  dadas  las circunstancias en que operó la captura del procesado GABRIEL  ARNULFO  QUEVEDO  MEDINA,  no  hay  duda  que  a  éste, una vez obtenido por la  empresa  el  documento  falso,  le correspondió hacer efectivo el envío o giro  remitido  por la víctima; para ello, necesariamente, tuvo que exhibir o usar el  documento   de   identificación  falso,  con  el  que  encubría  su  verdadera  identidad.   

”Fue por eso por  lo  que, con sujeción al plan previamente trazado, el procesado QUEVEDO MEDINA,  una  vez apersonado que la víctima había consignado la suma de dinero exigida,  se  acercó  a  una  de  las  ventanillas  de cobro de las oficinas del Servicio  Inmediato        Nacional        –SIN–   de  Ibagué  a  hacer  efectivo el giro, produciéndose en ese momento su captura en  un verdadero estado de flagrancia […]   

”Desde ese punto  de  vista,  es  claro  que  al  procesado  QUEVEDO  MEDINA se le debe considerar  coautor    de    la   falsificación   material   del   documento   […]   

”[…]  queda  claro  que no porque el procesado GABRIEL ARNULFO QUEVEDO MEDINA no aparezca que  haya  sido  quien  falsificó materialmente el documento su conducta deja de ser  reprochable,  pues, en tratándose de uno de los miembros de la empresa criminal  que  ejecutó el hecho ilícito, participa de la misma en calidad de coautor. Es  que  fue  la  empresa  común  la  que  requirió  y  condujo a la creación del  documento  espurio  para, mediante su uso, hacer efectivo el provecho económico  ilícito    buscado,    cuidándose    de    no    ser   descubierto”15.   

De  esta manera, el juez plural resolvió los  problemas  ahora  reclamados  por  el profesional del derecho. Por una parte, es  irrelevante  que no esté demostrada una participación activa de QUEVEDO MEDINA  en  la elaboración del documento falso, pues, además de que su contribución a  la  afectación del bien jurídico consistió en usarlo, en virtud del principio  de    la    imputación    recíproca    de   la   coautoría,   “cuando  existe una resolución común al hecho, lo que haga cada uno  de  los  coautores  es  extensible  a todos los demás, sin perjuicio de que las  otras  contribuciones  individualmente  consideradas  sean  o  no  por sí solas  constitutivas       de       delito”16.  Y,  por  otra  parte,  tal  postura también descarta la ausencia de motivación respecto  de  la adecuación típica de la conducta, toda vez que el Tribunal le achacó a  la  “empresa  común” la  elaboración  de la contraseña falsa de la cédula de ciudadanía, mientras que  la  configuración  de  la circunstancia de agravación prevista en el artículo  290  del  Código Penal la atribuyó de manera exclusiva a la acción perpetrada  por el procesado.   

Así  fueron contestados los argumentos de la  apelación  supuestamente  no  abordados  en  el  fallo  del  Tribunal,  que  el  demandante  no  se  molestó  en  explicarlos  sino  tan solo en transcribirlos,  según  los  cuales  del  uso  del  documento  falso  no  era posible inferir la  creación            del            mismo17   y   que   tampoco  estaba  demostrada  la  participación  de  GABRIEL  ARNULFO QUEVEDO MEDINA a título de  determinador18.   

3. De conformidad con  lo  hasta  ahora  expuesto,  la  Corte no advierte error alguno propuesto por el  recurrente  ni  derivado  de las decisiones judiciales. Por lo tanto, la demanda  no  será admitida. Y, adicionalmente, como la Sala tampoco encuentra violación  alguna  de  las  garantías  judiciales  del  procesado, ningún pronunciamiento  oficioso hará contra la sentencia dictada por el juez plural.   

En  virtud de lo  expuesto,  la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada         por        el defensor  de   GABRIEL  ARNULFO  QUEVEDO  MEDINA  contra     el     fallo         de        segunda  instancia  emitido  por  el   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial        de        Ibagué.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

                                                                                                            

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                                                         

MARÍA  DEL  ROSARIO     GONZÁLEZ     MUÑOZ     GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folios 4-5 del cuaderno del Tribunal.   

2 Folio 112 del cuaderno principal.   

3 Folio  18 del cuaderno del Tribunal.   

4 Folio 34 ibídem.   

5 Folio  68 ibídem.   

6 Folio 74 ibídem.   

7 Folio  77 ibídem.   

8 Folio 54 ibídem.   

9  Ibídem.   

10 Folios 68 y 74 ibídem.   

11  Folio 68 ibídem.   

12  Folio 74 ibídem.   

13  Folio 76 ibídem.   

14  Folio 77 ibídem.   

15 Folios 17-18 ibídem.   

16  Sentencia  de  2 de julio de 2008, radicación 23438. En el mismo  sentido,  fallos  de  18  de  marzo  de 2009, radicación 26631 y 9 de agosto de  2010, radicación 31748, entre otras providencias.   

17  Folio 71 del cuaderno del Tribunal.   

18 Ibídem.     

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