33807(02-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

                                     

                    CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No.205  

Bogotá,  D.  C.,  dos  de  julio  de dos mil  trece.   

Decide  la  Corte  la  acción  de  revisión  promovida  por  el apoderado de   MARÍA DEL PILAR TERESA  RODRÍGUEZ     PARDO                   contra  la  sentencia  dictada  por  el Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  21  de  agosto de 2007, mediante la cual confirmó la  proferida  por  el  Juzgado  Décimo  Penal del Circuito de esta ciudad el 19 de  febrero  del  mismo  año,  que  condenó  a  la  accionante  por los delitos de  falsedad en documento privado y estafa agravada.   

Hechos  

El  12  de  marzo de 1999 se recibieron en el  Banco  de  Colombia,  sucursal  Galerías,  dos traslados de fondos de la cuenta  corriente  perteneciente  a la empresa COASMEDAS, por valores de $19’580.000      y     $18’720.000,  el  primero con destino a la  cuenta  0420947016632  del  Banco  de Colombia sucursal Salitre de Bogotá, cuyo  titular  era  el  señor CARLOS JULIO QUINTERO ROBAYO; y el segundo, a la ciudad  de   Medellín,   Banco   Industrial   Colombiano,   Sucursal  América,  cuenta  012-536177-07, a nombre de la señora MARÍA CECILIA CORREA MEJÍA.   

El  15  de  marzo  de  ese  mismo  año,  por  información   suministrada   por  el  tesorero  de  la  empresa  COASMEDAS,  se  estableció  que  los  documentos  mediante  los  cuales  se  oficializaron  los  traslados  de dinero eran falsos, momento para el cual en la ciudad de Medellín  la  titular  de  la  cuenta  ya  había  retirado  la  suma  de  $16’300.000   más  $700.000  en  cajeros  electrónicos,  mientras  en  Bogotá el señor CARLOS JULIO QUINTERO ROBAYO, en  transacciones  a  través de cajeros electrónicos, había realizado retiros por  $1’960.000,    siendo  aprehendido  en  el  momento  en  que  intentaba retirar por medio de libreta de  ahorros  en  el  banco  de  Colombia sucursal Salitre la suma de $17’500.000.   

La  vinculación  al  proceso de    MARÍA  DEL  PILAR  TERESA RODRÍGUEZ PARDO  se  debió  a  que  el  implicado CARLOS JULIO QUINTERO ROBAYO, cuñado suyo, la  señaló  en  las  ampliaciones  de  indagatoria de haber sido la persona que le  sugirió  realizar  la  referida  transacción bancaria, a cambio de una suma de  dinero.   

Actuación procesal relevante  

1.  El  21  de  agosto  de  2001 la fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario  con resolución de acusación en contra de  CARLOS  JULIO  QUINTERO ROBAYO,    MARÍA DEL PILAR TERESA  RODRÍGUEZ  PARDO  y MARÍA CECILIA CORREA MEJÍA,   por  los delitos de falsedad en documento privado y estafa agravada, providencia  que  se  adicionó  el  29  de  agosto del mismo año, en el sentido de proferir  también  resolución de acusación contra JAVIER YAMITH OSORIO CÓRDOBA por las  mismas  conductas.  Estas  decisiones  causaron  ejecutoria  el 22 de febrero de  2002.   

2.  El  19  de  febrero  de  2007, el Juzgado  Décimo  Penal  del Circuito de Bogotá condenó a CARLOS JULIO QUINTERO ROBAYO,    MARÍA  DEL  PILAR TERESA RODRÍGUEZ PARDO,  MARÍA CECILIA CORREA MEJÍA y JAVIER YAMITH OSORIO CÓRDOBA a la  pena  principal privativa de la libertad de 27 meses de prisión, como coautores  responsables  de los delitos de falsedad en documento privado en concurso con el  delito de estafa agravada.   

3.  Apelado  este fallo por los defensores de    MARÍA  DEL  PILAR TERESA RODRÍGUEZ PARDO,  JAVIER  YAMITH OSORIO CÓRDOBA y CARLOS JULIO QUINTERO ROBAYO, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  el  suyo de 21 de agosto de 2007, lo  confirmó en los puntos objeto de la impugnación.   

4. Inconforme con esta decisión, el defensor  de      MARÍA   DEL   PILAR   TERESA  RODRÍGUEZ  PARDO    recurrió en casación, pero la Corte, en decisión de  22  de  febrero  de  2008,  inadmitió  la demanda. En el mismo pronunciamiento,  declaró  la  prescripción  de  la  acción  penal por el delito de falsedad en  documento privado y redosificó las penas.   

5.   Mediante   memorial   radicado  en  la  secretaría  de  la  Corte  el  3  de  marzo  del  mismo  año,  el apoderado de    MARÍA  DEL PILAR TERESA RODRÍGUEZ PARDO    pidió  la  declaración de la prescripción de la acción penal por  el  delito  de  estafa,  por  considerar  que  la  decisión de 22 de febrero no  había   causado  ejecutoria,  y que el término de prescripción para este  delito,  correspondiente  a  seis (6) años, se había cumplido el 22 de febrero  anterior.   

6. La Corte, en decisión del día siguiente,  suscrita  por  el  Magistrado  sustanciador,  precisó  que en la providencia de  inadmisión  de 22 de febrero, en su numeral sexto, se había dejado establecido  que  en su contra no procedía ningún recurso, de donde surgía nítido que los  fallos habían causado ejecutoria en la misma fecha.   

La demanda  

Con  fundamento  en  la causal prevista en el  numeral  2°  del  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000, el demandante pide la  revisión  de  los  fallos de instancia, por considerar que la acción penal por  el  delito  de  estafa agravada prescribió antes de que la decisión de condena  causara  ejecutoria,  y  que  esto impedía la prosecución de la acción.    

Explica, en lo sustancial, que la resolución  de  acusación   causó  ejecutoria  el  22 de febrero de 2002, siendo, por  tanto,   a   partir   de  ese  momento,  que  debía  contarse  el  término  de  prescripción,  el cual, para el presente caso, es de seis (6) años, de acuerdo  con  lo  previsto  en  los  artículos  83, 86, 246 y 247 de la Ley 599 de 2000,  aplicables por favorabilidad.    

Sostiene que la decisión de la Corte de 22 de  febrero  de  2008,  mediante  la cual inadmitió la demanda de casación  y  declaró  la  prescripción  por el delito de falsedad en documento privado, fue  notificada  a  las  partes  en  cumplimiento  de  lo  dispuesto  en la Sentencia  C-641/2002  de  la Corte Constitucional, causando firmeza el día 4 de marzo, es  decir,  6  años  y  11  días  después  de  la ejecutoria de la resolución de  acusación.   

Indica  que si bien es cierto la decisión de  esta  Sala  fue  formalmente  dictada  dentro  del  término  de los seis años,  también  lo  es  que la misma, en virtud de lo dispuesto en el artículo 187 de  la  Ley  600  de  2000  y  lo  resuelto  en  la  sentencia de constitucionalidad  C-641/02,  debía  ser  notificada  a  las partes, procedimiento que cumplió la  secretaría,   causando   ejecutoria   el   4   de  marzo  de  2008.     

Transcribe  apartes  de  la  Sentencia C-641,  donde  la  Corte Constitucional sostiene que las providencias relacionadas   en  el  inciso segundo del artículo 187 de la Ley 600 de 2000 deben notificarse  para  que  puedan  producir efectos jurídicos, e insiste en que, de acuerdo con  esta  decisión, el término de prescripción se entiende extendido hasta cuando  se  cumple  el  acto de notificación de la providencia que inadmite el recurso.   

Período probatorio  

En  este  espacio  procesal  la Corte ordenó  tener  como  pruebas  para  ser  apreciadas  en la decisión de fondo,  los  documentos  aportados  por  el  apoderado  de  la accionante con la demanda y el  proceso    en   el   cual   se   dictaron   los   fallos   cuya   revisión   se  solicita.   

Alegatos de conclusión  

1. Del apoderado de la accionante  

Reitera  los  planteamientos  de  hecho  y de  derecho  expuestos  en  la  demanda  de revisión y solicita a la Corte declarar  probada  la  causal  de  revisión  invocada.  En consecuencia, pide decretar la  prescripción  de  la  acción  penal  en  relación  con  el  delito  de estafa  agravada,  por  el cual fue condenada la señora    MARÍA  DEL  PILAR  TERESA  RODRÍGUEZ  PARDO,  y  disponer el  restablecimiento  de  los  derechos que resultaron afectados con la decisión de  condena.   

2. Del Ministerio Público  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  considera  que  la causal planteada está llamada a prosperar,  razón  por  la  cual  solicita  a  la  Corte  declararla  probada y disponer la  prescripción  de  la  acción  penal,  con  fundamento  en  lo  previsto  en el  artículo  38  de  la Ley 600 de 2000. Los argumentos que expone en apoyo de sus  conclusiones    giran    alrededor   del   análisis   de   tres   aspectos,   a  saber,     

1.      Favorabilidad.    Sostiene  que  el  término  de  prescripción para el  delito  de  estafa  agravada,  por  el  cual  fue  condenada la accionante, debe  regirse  por  las penas establecidas para este delito en la Ley 599 de 2000, por  ser  más  favorables  para  ella,  dado  que  la  pena privativa de la libertad  máxima  prevista  para este delito en el tipo básico es de ocho (8) años, que  aumentados  hasta  en la mitad en virtud de la agravante por la cuantía, arroja  doce (12) años.   

2.      Ejecutoria del  auto  inadmisorio  de la demanda de casación.    Sostiene  que  la  interpretación que se haga del artículo 187 de la Ley 600 de 2000, en  el  que  se  establece que las providencias allí relacionadas causan ejecutoria  con   la   firma  del  funcionario  que  las  dicta,  debe  consultar  las   aclaraciones  realizadas por la Corte Constitucional en la sentencia C-641/2002,  donde   avaló  su  constitucionalidad  en  el  entendido  de  que  los  efectos  jurídicos   se   surten  únicamente  a  partir  de  la  notificación  de  las  providencias,   interpretación   que  ha  sido  reafirmada  por  esta  Sala  en  sentencias  de  revisión  28047  de  10  de  julio  de  2008  y  23162 de 30 de  septiembre de 2009.      

3.    Prescripción de  la   acción   penal.        Afirma  que  el  término  de  prescripción  en  la  etapa del juicio debe reducirse a la mitad,   y  contarse  a  partir de la ejecutoria de la resolución de acusación, de acuerdo  con  lo dispuesto en el artículo 86 de la Ley 599 de 2000, por lo que el tiempo  correspondiente  al  delito  de estafa agravada, que es de 12 años, se reduce a  seis (6) años.   

Advierte  que la providencia de 22 de febrero  de  2008,  mediante  la  cual  la  Corte  inadmitió  la  demanda de casación y  declaró  la  prescripción  de  la  acción  penal por el delito de falsedad en  documento,  fue  notificada  personalmente al Procurador Delegado en lo Penal el  26  de  febrero, y por estado a las demás partes el 28, razón por la cual solo  causó   ejecutoria   tres   días   después,  es  decir,  el  4  de  marzo  de  2008.   

Termina  diciendo que contados los 6 años de  prescripción  de  la  acción penal desde el 22 de febrero de 2008, fecha en la  cual  quedó  ejecutoriada  la  resolución  de  acusación, se establece que el  término  prescriptivo  se cumplió antes de que la providencia de 22 de febrero  de  2008  causara  ejecutoria,  y  por tanto, que le asiste razón al demandante  cuando plantea la consolidación de la causal segunda de revisión.   

SE  CONSIDERA    

1.    Competencia   

La  Corte  es  competente  para conocer de la  acción  propuesta,  de  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 75.2 de la Ley  600  de  2000,  por  estar  dirigida  contra  una  sentencia  dictada en segunda  instancia   por   un   Tribunal   de   Distrito,   que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada.   

2.    Decisión.   

La  causal  segunda  de  revisión,  que  el  demandante   invoca   como   fundamento  de  la  pretensión  rescisoria,  exige  probar   que  la acción penal prescribió antes de que el fallo de condena  que  motiva  la  acción  hubiera  causado  ejecutoria,   sea               que  el  fenómeno  se haya presentado antes de su proferimiento, con ocasión del mismo,  o en el trámite de su ejecutoria,   

“La  causal segunda de revisión, tal como  ha   sido   concebida   en   el   estatuto  procesal  penal,  pareciera  regular  exclusivamente  hipótesis  de  extinción  de  la  acción  penal anteriores al  fallo,  dejando  fuera  de  previsión situaciones que por igual pueden llegar a  presentarse   como   consecuencia   del   mismo   o   en   el   trámite  de  su  ejecutoria.   

“Es esta la situación que acontece con la  prescripción  que,  como  se  sabe,  puede  producirse  antes,  con  ocasión o  después   de  la  sentencia.  Es  antecedente,  cuando  para  la  fecha  de  su  proferimiento,   la   acción  se  halla  prescrita;  consecuencial,  cuando  el  fenómeno  acaece por virtud de las decisiones adoptadas; y sobreviniente, si el  término  prescriptivo  se  cumple  después  de  haberse dictado y antes que la  decisión       quede       en       firme”.1   

De estas hipótesis, el demandante plantea la  última,   pues  considera  que  la  acción  penal por el delito de estafa  agravada,  por  el  cual fue condenada    MARÍA DEL PILAR  TERESA  RODRÍGUEZ  PARDO, prescribió antes de que el  fallo  quedara  en firme, concretamente en el trámite de notificación del auto  de  inadmisión  del  recurso  de  casación,  dictado el 22 de febrero de 2008.   

De  acuerdo  con  la  normatividad  legal, la  prescripción  de  la  acción penal opera en un término igual al máximo de la  pena  privativa  de  la  libertad  fijada  para el delito por el que se procede,  contados  a  partir de su consumación, y en la mitad de ese tiempo cuando media  resolución  de  acusación  en firme, contabilizados a partir de su ejecutoria,  sin  que  en  ningún  caso  pueda  ser inferior de cinco (5) años.2   

En el evento que se estudia existe consenso en  torno  a  la  fecha  de  ejecutoria  de la resolución de acusación y al tiempo  requerido  para  la  prescripción  de  la  acción  penal,  pues  el accionante  reconoce,  al  igual  que  lo hizo la Corte en su momento, que la resolución de  acusación  causó  ejecutoria  el  22  de febrero de 2002, y que el término de  prescripción  para  el  delito de estafa agravada, frente a la Ley 599 de 2000,  aplicable   al   caso   por   favorabilidad,   es   de  seis  (6)  años  en  el  juicio.   

La  discrepancia  se presenta alrededor de la  fecha  de  la  ejecutoria de la providencia mediante la cual la Corte inadmitió  el  recurso  de casación y declaró la prescripción de la acción penal por el  delito  de  falsedad  en documentos, pues el accionante es del criterio que esta  decisión  exigía  ser  notificada  a los sujetos procesales para que alcanzara  ejecutoria  material,  de  acuerdo con lo previsto en el artículo 187 de la Ley  600  de  2000  y  los términos de la declaración de exequibilidad condicionada  que   de   su   contenido   hizo   la   Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-641/02.   

La  temática debatida no ha tenido solución  uniforme  en  esta  Sala,  pues   existen  decisiones,  dictadas  por Salas  integradas  por  Magistrados  y  Conjueces,  en  las  que se ha acogido la tesis  planteada        en        la        demanda,3  y  otras,  adoptadas por  Salas           igualmente           mixtas4,    o   por   Salas   de  Magistrados,5  que  han  tomado  partido  por  la  tesis  de que las providencias  relacionadas  en el artículo 187 de la Ley 600 de 2000 causan ejecutoria con la  firma.      

En  los  años  recientes,  sin  embargo,  la  postura  de  la  Sala   viene  siendo  constante  en  el sentido de que las  providencias  enumeradas  en  el  artículo  187  de  la  Ley 600 de 2000 quedan  ejecutoriadas  el  día  que  son  suscritas  por  el funcionario que las dicta,  independientemente  del  cumplimiento del trámite de la notificación, que solo  tiene  por objeto servir de acto condición para que la decisión adoptada pueda  surtir plenos efectos jurídicos.   

En respaldo de esta tesis, que hoy se reitera,  se  ha  dicho  que  la  Corte  Constitucional,  en el fallo de exequibilidad del  artículo   187   de   la   Ley   600   de   2000,6  no  excluyó del ordenamiento  jurídico  la  expresión  “quedan ejecutoriadas el  día  en  que sean suscritas por el funcionario correspondiente”,  que  la norma contiene, situación que impone concluir que continúa  teniendo  plenos  efectos, y por tanto, que es en ese momento, y no en otro, que  las providencias allí mencionadas adquieren  firmeza.   

Esta    interpretación    guarda   total  correspondencia  con  lo expuesto por la Corte Constitucional en el cuerpo de la  decisión,  en la que, al delimitar los términos en que debía ser entendida la  norma demandada, precisó,   

“Conforme  a  lo  expuesto,      es  pertinente  concluir  que  la  norma  es  constitucional  en el  sentido  que  efectivamente  dichas  sentencias  y  providencias interlocutorias  quedan   ejecutoriadas   el  día  en  que  son  suscritas  por  el  funcionario  correspondiente.  Sin  embargo, como la notificación  de  las  mismas  es indispensable y solamente a partir de dicho conocimiento, es  posible  imponer  voluntaria  o  coactivamente  el  cumplimiento de las órdenes  proferidas   en   la   decisión   judicial,  la  Corte  considera    que  la  ejecutoria  de dichas sentencias y providencias no produce  efectos   jurídicos   mientras   no   se   surta  su  notificación.  Por  eso, en la parte resolutiva de esta sentencia se declarará  exequible  la  disposición acusada, en el sentido que los efectos jurídicos se  surten     a    partir    de    la    notificación    de    las    providencias  respectivas”.      

Como  puede  claramente  advertirse, la Corte  Constitucional  parte  de aceptar expresamente que las providencias relacionadas  en  el  artículo  187  de la Ley 600 de 2000 quedan efectivamente ejecutoriadas  con  la  firma  del  funcionario que las dicta, el día que las profiere, siendo  esta  la  razón  por  la cual la expresión demandada no fue retirada del   ordenamiento jurídico.   

Cuestión  distinta  es  que  las  referidas  providencias,  ya  ejecutoriadas,  solo produzcan efectos jurídicos a partir de  su  notificación  a  los  sujetos  procesales,  hermenéutica  que es la que se  extrae  del  estudio  contextualizado  de  la  decisión  de  la  Corte,  y  que  significa,  en  términos  rasos,  que  las  decisiones  que contienen no pueden  cumplirse   o  ser  ejecutadas  mientras  este  acto  procesal  no  se  realice.   

El  agregado  que  el  fallo  de  la  Corte  Constitucional  contiene  en  su  parte  final,  donde se indica que el término  prescriptivo  de  la  acción  penal  solo  se “extingue” (sic) a partir del  momento  en  que  se cumple el acto de notificación, que sirve de sustento a la  pretensión  del  demandante,  encierra  una contradicción, porque desconoce el  núcleo  central de la fundamentación del fallo, donde se reconoce  que la  expresión  demandada, en cuanto dispone que las providencias relacionadas en el  artículo  187 quedan ejecutoriadas el día que son suscritas por el funcionario  que  las  profiere, es constitucional, como ya se dejó visto.      

Una  interpretación  como  la que propone el  demandante,   implicaba  tener  que  excluir  del ordenamiento jurídico la  expresión  demandada,  o  parte  de  ella,  para  no  generar  una contrariedad  jurídica  en los términos de la decisión, pues no es posible postular, por un  lado,  que las providencias quedan ejecutoriadas con la firma, y de otro, que no  adquieren  firmeza  mientras  no  se  cumpla  el  trámite de notificación, por  traducir una contradicción.   

Frente  a esta ambigüedad del fallo, la Sala  privilegia  la  interpretación que más se aproxima a sus fundamentos fácticos  y  jurídicos,  y  que concilia además el texto de la norma con el principio de  publicidad,  consistente,  como ya se dijo, en que las providencias relacionadas  en  el  artículo 187 de la Ley 600 de 2000 quedan ejecutoriadas el día que son  suscritas  por  el  funcionario que las dicta, como lo dispone el precepto, pero  que   su   ejecución   queda   supeditada   al  cumplimiento  del  trámite  de  notificación. Sobre el particular, la Sala ha dicho,   

“Se advierte entonces que la exequibilidad  condicionada  del  citado  fragmento  del inciso 2° del artículo 187 de la Ley  600  de  2000,  no  modifica  el momento a partir del cual queda ejecutoriada la  providencia  que  decide  la  casación,  cuando  no  se  sustituye la sentencia  materia   de  la  misma,  sino  simplemente  que  su  eficacia  jurídica  está  subordinada  a  su notificación, la cual debe hacerse a través de los métodos  legalmente  previstos,  sin  necesidad  de  que una vez realizada, sea necesario  surtir  el término de ejecutoria de los tres (3) días que reclama el defensor,  porque  ésta  opera  en el momento en que se suscribe la sentencia, de modo que  los  actos de notificación en tales circunstancias tienen como finalidad única  comunicar  lo  resuelto  a  las partes, momento a partir del cual el fallo tiene  plena  eficacia  jurídica  o  dicho de otro modo, es ejecutable”.7   

En  el  presente  caso  la  providencia  que  inadmitió  la  demanda  de  casación y declaró la prescripción de la acción  penal  por el delito de falsedad en documentos, fue suscrita el 22 de febrero de  2008,  lo  que  significa,  de  acuerdo  con  el  texto  del  inciso segundo del  artículo  187  de  la Ley 600 de 2000 y lo resuelto por la Corte Constitucional  en  la  sentencia C-641/02, que en esa fecha causó ejecutoria, y por tanto, que  hasta ese momento corrió el tiempo de prescripción.    

Esto permite concluir que el término de seis  (6)  años,  necesario  para  la consolidación del fenómeno prescriptivo de la  acción  penal en relación con el delito de estafa agravada por la cuantía, no  alcanzó   a  materializarse,  porque  dicho  quantum,  contabilizado  desde  la  ejecutoria  de la resolución de acusación, se cumplía al terminar el día que  la  Sala   suscribió  la  decisión  de inadmitir la demanda de casación,  situación  que impone declarar infundada la causal de revisión invocada.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre de la  república y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR INFUNDADA la causal de revisión  planteada  por  el  apoderado  de la señora    MARÍA DEL  PILAR      TERESA      RODRÍGUEZ       PARDO.   

2. Devuélvanse las diligencias al juzgado de  origen.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

                         JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

                                                        Magistrado                                              

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                  Magistrado                                                 Magistrado   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ    LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

                   Magistrado                                               Magistrado   

GUILLERMO          ANGULO  GONZÁLEZ              HUGO QUINTERO  BERNATE             

                      Conjuez                                               Conjuez   

FRANCISO           ACUÑA  VIZCAYA                    LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA    

                  Conjuez                                                     Conjuez   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

SECRETARIA  

      

1  C.S.J., Revisión 11519, sentencia de 29 de julio de 1997.      

2  Artículos  80  y  86  del  Decreto 100 de 1980 y  83 y 86 de la Ley 599 de  2000.      

3  C.S.J.,  Revisión  28047,  fallo de 10 de julio de 2008. Revisión 23162, fallo  de 30 de septiembre de 2009.      

4  C.S.J.,  revisión  30823, auto de 27 de julio de 2011. Revisión 34391, auto de  26 de noviembre de 2012.      

5  C.S.J.,  Casación  24345, auto de 23 de abril de 2008. Casación 31448, auto de  10  de febrero de 2010. Casación 38126, auto de 12 de septiembre de 2012, entre  otras.      

6  Sentencia C-641 de 13 de agosto de 2002.      

7  Revisión  24345  de 23 de abril de 2008. Revisión 30823 de julio 27 de 2011. Y  revisión 34391 de 26 de noviembre de 2012.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *