40190(21-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado  acta Nº  426   

Bogotá        D.C.,  veintiuno  de  noviembre  de dos mil  doce.   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Rody         Hernando         Parada         Villamizar,  contra  la  sentencia  dictada por el Tribunal Superior de Pamplona, el 21 de junio de 2012,  mediante  la  cual  confirmó  la proferida por el Juzgado Penal del Circuito de  esa  ciudad,  fechada  el 1°de diciembre de 2011, que lo condenó por el delito  de falsedad ideológica en documento público.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Fueron sintetizados por el sentenciador  de segundo grado de la siguiente manera:   

“El  Notario  Único  de  Cucutilla  al  extender  la  escritura  número  71 del 17 de marzo de 2001, relacionada con el  matrimonio  civil  contraído  entre  Francisco  Enrique  Jáuregui  Balaguera y  Teresa  Gutiérrez Mendoza, omitió consignar en el documento notarial que ésta  última  era  sordomuda  congénita  y, además, no expresó la manera en que se  dio   a   entender,   comprendió  el  acto  solemne  celebrado  y  formuló  su  asentamiento  al  mismo,  contraviniendo  las  normas  expedidas para regular la  función  notarial,  de  estricto  cumplimiento  para  los  encargados de dar fe  pública,  sobre  todo  en  casos  especiales donde alguno de los intervinientes  padece anomalías físicas”.   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  5  de  marzo  de  2008,  profirió resolución de  acusación  contra  Rody  Hernando  Parada Villamizar por la conducta punible de  falsedad ideológica en documento público.   

Apelada como fuera la anterior decisión, la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Pamplona, el 16 de  diciembre  de  2009, la modificó, en tanto igualmente atribuyó al procesado la  agravante del uso, reglada en el artículo 290 del Código Penal.   

3.  La  etapa  del  juicio  la  tramitó el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Pamplona, autoridad que el 1° de diciembre de  2011,  profirió  fallo de primer grado, en el que condenó al acusado a la pena  principal  de  4  años  de  prisión  e  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el término de 5 años, como autor de la  infracción  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  excluyendo  la  circunstancia  de  agravación punitiva atribuida para ese punible por el fiscal  de segunda instancia.   

4.  Recurrido  el fallo por el defensor, el  Tribunal  Superior  de  Pamplona,  el  21  de  junio de 2012, lo confirmó en su  integridad.   

El  apoderado  que vela por los derechos de  Parada Villamizar interpuso recurso de casación.   

SÍNTESIS    DEL  LIBELO   

Basado  en  las causales tercera y primera,  según  la  sistemática  reglada  en  la  Ley  600  de 2000, postula  tres  reproches contra la sentencia del Tribunal, así:   

Primer cargo  

Acusa  que  el fallo se dictó en un juicio  viciado  de  nulidad,  toda  vez  que  en  este  asunto, antes de calificarse el  mérito  del  sumario,  había  operado  el  fenómeno de la prescripción de la  acción penal.   

El actor encaminado a demostrar el error in  procedendo  que  le  atribuye  al  sentenciador,  procede a citar las normas que  regulan  ese  fenómeno,  destacando  que  la  resolución  de acusación cobró  ejecutoria el 16 de diciembre de 2009.   

Advierte que la conducta punible de falsedad  ideológica  en  documento  público,  según  el artículo 286 de la Ley 599 de  2000,  contempla  como  pena  máxima  prisión  de  8 años, razón por la cual  colige   que   el   término   prescriptivo  se  cumplió  el  17  de  marzo  de  2009.   

A   continuación  pasa  a  enunciar  una  decisión  de  la  Sala,  para posteriormente sostener que para contabilizar ese  plazo  debió  hacerse  el  descuento  del  artículo  531  de  la  Ley  906  de  2004.   

Como  normas  violadas  cita los artículos  3°,  6°,  16,  306.2 de la Ley 600 de 2000, 83 y 84 de la Ley 599 de 2000  y 531 de la Ley 906 de 2004.   

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y, en su lugar, declarar la extinción de la acción penal  por razón de la prescripción.   

Segundo cargo  

Acusa  que  la  sentencia  se  dictó en un  juicio  viciado  de nulidad, en la medida en que la circunstancia de agravación  punitiva  para el delito de falsedad ideológica en documento público, referida  al  uso  del instrumento, prevista en el artículo 290 de la Ley 599 de 2000, no  fue atribuida en la indagatoria tanto fáctica como jurídicamente.   

El  censor  inicialmente  procede   a  transcribir  un  fragmento  de  esa  diligencia,  para seguidamente citar plural  jurisprudencia  de  esta  Corte,  en  relación  con  el  derecho  que  tiene el  procesado de conocer los cargos, en orden a ejercitar su defensa.   

Después de transcribir la parte resolutiva  de  la  acusación  y  de  la  providencia  que  la  confirmó  con  la  aludida  modificación,  anota que el Fiscal Delegado ante el Tribunal vulneró el debido  proceso,  al imputar una gravante que no había sido objeto de interrogatorio en  la indagatoria.   

Dice  que  el yerro es trascendente, por lo  que  se  debe  declarar  la nulidad a partir de la resolución que declaró  cerrada  la investigación, en orden a que se amplíe la indagatoria y se impute  dicha  circunstancia  de  agravación  punitiva  para  el  punible  de  falsedad  ideológica en documento público.   

Tercer  cargo   

Por  último,  acusa  al  Tribunal de haber  violado  directamente  la  ley sustancial, por exclusión evidente del artículo  286  del  Decreto  Ley 100 de 1980, en lo atinente al mínimo de pena consagrado  en esa norma.   

Considera  que  para su defendido resultaba  más  favorable  la  sanción  reglada  en la anterior ley, que en la Ley 599 de  2000,  máxime  cuando  ésta  es  una  legislación  posterior,  que  contiene,  además,  la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  como pena principal.   

Después de reiterar lo expuesto, pide a la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada y por lo mismo, imponer a su procurado la  sanción  de  tres  (3)  años  de  prisión  y  se  le  conceda  la suspensión  condicional de la intramural.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

La   casación   en   la   Ley   600   de  2000   

Recuérdese   que   dado   el   carácter  extraordinario  de  esta  impugnación, al libelista compete elaborar la demanda  bajo  los  estrictos  parámetros  contemplados  en  la  ley y decantados por la  jurisprudencia.   

Por  tanto,  no basta con afirmar que en la  sentencia  o  al  interior  del  proceso  se  cometió  un error de derecho o de  actividad,  dado  que  debe demostrar la existencia del vicio y su trascendencia  frente a las plurales decisiones adoptadas en el fallo.   

De acuerdo con la jurisprudencia de la Sala,  es  bien  sabido  que  el  recurso de casación se constituye en el medio por el  cual  la  Corporación  revisa  la  legalidad  de  la  sentencia. De ahí que la  demanda  ha de cumplir las formalidades estatuidas en el artículo 212 de la Ley  600  de  2000, toda vez que en ella se debe señalar, de manera clara y precisa,  la  causal con la cual se pretende la infirmación del fallo,  argumentando  cómo  el  vicio  in  iudicando  o  in  procedendo,  según  el  caso, condujo a  resquebrajar la providencia.   

Así, no resulta atinado denunciar sólo la  existencia  del  vicio  que  se  invoca, sino que al libelista incumbe demostrar  cómo  el  mismo  tiene  la trascendencia suficiente para romper la sentencia de  segunda  instancia  y  por  lo  mismo,  la  Corte  intervenir  como  Tribunal de  Casación  en procura de reparar, entre otros fines, los agravios causados a los  intervinientes en el proceso objeto de censura.   

Presupuestos   de   lógica   y   debida  fundamentación de la causal primera y tercera de casación   

         Cuando  la  censura  se  postula  por  la  vía  de  la infracción  directa,   el  casacionista  está  aceptando  que  los  hechos  y  las  pruebas  consignados  en la sentencia fueron correctamente apreciados, razón por la cual  el  debate  se  circunscribe a la aplicación del derecho, sin que tengan cabida  aspectos  relacionados  con  la  credibilidad  de  los  elementos de juicio y el  acontecer fáctico.   

         En  esa  medida,  la labor de demostración de la trascendencia del  vicio  deberá  estar  sustentada  en evidenciar que el juzgador seleccionó una  norma  que  no  era  la  llamada  a  gobernar  el  asunto,  omitió otra que sí  resolvía  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal  o, habiéndola  escogido  correctamente,  le  dio un alcance interpretativo que no se deriva del  texto de la ley.   

En  lo  atinente  a  la acreditación de la  causal  de  nulidad,  si  bien  la  Sala  ha  dicho que es menos exigente que la  demostración  de  las otras, lo cierto es que impone al demandante proceder con  precisión,   claridad  y  nitidez  a  identificar  la  clase  de  irregularidad  sustancial  que  determina la invalidación, plantear sus fundamentos fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y expresar la razón de su  quebranto,  especificar  el  límite  de  la  actuación  a partir de la cual se  produjo el vicio.   

De  igual  forma,  compete  informar  la  cobertura  de  la  invalidez,  evidenciar  que  procesalmente  no  existe manera  diversa  de  restablecer el derecho afectado y lo más importante, comprobar que  la   anomalía   denunciada   tuvo  injerencia  perjudicial  y  decisiva  en  la  declaración   de  justicia  contenida  en  el  fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no  puede fundarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

Calificación de la demanda  

    

1. La  Corte observa que los cargos  primero  y  tercero  postulados  contra la sentencia  de  segundo grado, cumplen los presupuestos de lógica y debida fundamentación,  motivo por el cual los mismos se admitirán.     

En  efecto,  de acuerdo con las hipótesis  expuestas  por  el  casacionista,  se advierte claramente que con los anteriores  reproches  pretende  denunciar  que  en  este  asunto,  antes  de calificarse el  mérito  del  sumario  operó  el  fenómeno  prescriptivo  de  la acción penal  (cargo    primero),   y  que  en  el  proceso  de  determinación  de  la  sanción,  se  desconoció el postulado de favorabilidad  (cargo              tercero),  presentando  los  correspondientes  argumentos,  en  orden  a  demostrar la existencia de los  desatinos  y  su  puntual  trascendencia frente a las decisiones adoptadas en el  fallo impugnado.   

Por tanto, de acuerdo con lo preceptuado en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000, se ordenará correr traslado del  proceso  al  Procurador Delegado para la Casación para que en el término de 20  días emita el concepto de rigor.   

En   relación   con   el   segundo  reproche, la Sala observa que el  actor  lo  dejó  en  el simple enunciado, en la medida en que no demostró qué  perjuicio  trajo  al  procesado que no se le hubiese preguntado en la diligencia  de  indagatoria  acerca  de la circunstancia de agravación punitiva específica  para  el  delito  de falsedad ideológica en documento público, y reglada en el  artículo  290 del Código Penal de 2000, máxime cuando la misma fue desechada,  tanto en la sentencia de primera como de segunda instancia.   

En  esa  medida,  la  censura  carece  de  sentido,  puesto  que,  como se reseñó puntualmente en la actuación procesal,  la  aludida  circunstancia de agravación punitiva derivada del uso en el delito  de  falsedad  ideológica  en  documento público, fue excluida en los fallos de  instancia.   

En   tales   condiciones,  el  cargo  se  inadmitirá.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

    

1. ADMITIR  los  cargos  primero  y tercero postulados  en el libelo casacional presentado   a   nombre  de  Rody         Hernando        Parada  Villamizar.     

        En  consecuencia,  córrase traslado al Procurador Delegado para la  Casación  Penal  por  el  término  de  20  días para que emita el concepto de  rigor.   

    

1. INADMITIR    el   segundo  reproche   postulado   en  la  misma  demanda,  por  las  razones  expuestas  en  precedencia.     

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese   y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                                             GUSTAVO      E.      MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                          JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                     

JAVIER     DE    JESUS    ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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