40001(05-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta No. 444.  

Bogotá, D. C., cinco de diciembre de dos mil  doce.   

V I S T O S  

Conforme  con lo reglado en el artículo 223  de  la  Ley  600 de 2000, examina la Sala de manera preliminar el aspecto formal  de  la  demanda  de  revisión  instaurada  por el apoderado especial de EFRAÍN  TORRES  GAONA,  contra la sentencia proferida por el Juzgado Promiscuo Municipal  de  Boyacá  (Boyacá), el 5 de diciembre de 2011, confirmada por el Juzgado 1°  Penal  del Circuito de Tunja, el 14 de marzo de 2012, por cuyo medio se condenó  al  demandante  a  la  pena  principal  de  33  meses  de  prisión, al hallarlo  penalmente   responsable   de   la   conducta  punible  de  lesiones  personales  culposas.   

  HECHOS   Y  DECURSO  PROCESAL   

          Fueron  consignados  por  la Corte en decisión anterior1,   de   la  siguiente manera:   

“La  primera  instancia,  para juzgar los  hechos,  consignó  que daban cuenta los autos que el día 27 de agosto de 2004,  a  eso  de  las  2:15 minutos de la madrugada, en la vía que de Tunja conduce a  Ramiriquí,  en  el kilómetro 15 entrada de Boyacá (Boyacá), colisionaron los  vehículos  particulares,  camioneta  marca  Ford pick up F-100, modelo 1977, de  placas  AKE-351,  conducido  por  el  señor  Carlos Julio Leguizamón Caro y el  vehículo  automóvil  Renault  9  Brio, modelo 1994, de servicio particular, de  placas  BEN-333,  conducido  por  el  señor  Efraín  Torres  Gaona, resultando  lesionados  los  dos  conductores  de  los  vehículos,  siendo  atendido  en el  Hospital  San Rafael de Tunja el segundo de los mencionados, e inmovilizados los  vehículos accidentados”.   

2.  Adjuntado  el informe de accidentes No.  24-027480  y  dispuesta  apertura instructiva a través de resolución calendada  el  25 de octubre de 2004 (fl.59), fueron escuchados en indagatoria los señores  Leguizamón  Caro  (fl.65)  y Torres Gaona (fl.137), así como las declaraciones  de  Blanca  Elvira  Parada  de  Plazas  (fl.85),  Luis  Plazas  Muñoz  (fl.87),  Francisco  Páez  Muñoz (fl.88), Peter Germán Buitrago (fl.95), Martín Emilio  Rodríguez  (fl.97),  el  Policial de Carreteras Jorge Armando Velásquez Robayo  (fl.107), Rosa María Borda Borda   

(fl.166) y allegados los informes técnicos  médicos  de  lesiones personales de los dos conductores (fls. 35, 71, 100, 128,  153 y 169), se ordenó el cierre instructivo.   

El  20 de junio de 2007 la Fiscalía Quinta  Delegada   ante   los   Jueces   Penales   Municipales  de  Tunja  precluyó  la  investigación  en  favor de Leguizamón Caro, a la vez que formuló resolución  acusatoria  por  el  delito  de lesiones personales culposas en contra de Torres  Gaona,  en  decisión  que  cobró  ejecutoria con la notificación del auto por  medio   del   cual   se   declaró  desierta  la  apelación  incoada,  dada  su  extemporánea    sustentación,   el   15   de   agosto   posterior   (fl.   208  vto).   

Tramitada  la fase del juicio, se emitieron  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  en  los  términos glosados  previamente.”   

          En  decisión  del  13  de  agosto  de  2012,  la Sala inadmitió la  demanda    de   casación   discrecional   presentada   por   la   defensa   del  procesado.   

LA  DEMANDA   

          El  demandante  invoca  la  causal  consagrada en el numeral 2º del  artículo  220 de la Ley 600 de 2000, esto es, bajo la  consideración  de  que  previo  a  la ejecutoria del  fallo     condenatorio     operó     el     fenómeno     jurídico    de    la  prescripción.   

En  orden  a  desarrollar  su  pretensión,  el  apoderado      del     condenado  resume el trasunto cronológico del procedimiento, resaltando que  la  resolución  de acusación fue proferida el 20 de junio de 2007 “y  quedó ejecutoriada el 10 de julio  de  2007”;  luego, agrega, el fallo de primer grado  se  emitió el 5 de diciembre de 2011, el de segunda instancia el 14 de marzo de  2012,  y  la  decisión  a  través de la cual la Corte inadmitió la demanda de  casación, el 13 de agosto de 2012.   

Añade el demandante que de conformidad con  lo  contemplado  en  el  artículo  83  de  la Ley 599 de 2000, la acción penal  prescribe  en un término igual al máximo de la pena establecida en la ley para  el  delito,  sin  que  sea  inferior  a  5  años  o superior a 20; a su vez, el  artículo   84   ibídem,  advierte  que  la prescripción de la acción penal se  interrumpe  con  la  resolución de acusación debidamente ejecutoriada, pero el  término  corre  por  la  mitad  del dispuesto en la norma anterior, sin que sea  inferior a 5 años ni superior a 10.   

Luego, significa el accionante que el delito  por    el    cual    se    acusó   a   su   representado   legal   –lesiones   personales  culposas  con  incapacidad  superior a 30 días e inferior a 90- comporta pena que oscila entre  2.7  y  9  meses  de  prisión, acorde con lo estipulado en los artículos 112 y  120 de la Ley 599 de 2000.   

De  ello se sigue, razona el libelista, que  el  término  de prescripción en la etapa del juicio es de 5 años,  para  el  caso  examinado,  contados a  partir  de  la ejecutoria de la resolución de acusación. Y si ésta se produjo  el  10  de julio de 2007, el lapso discurría máximo  hasta  el  11 de julio de 2012, lo que significa que el asunto prescribió antes  de  la  ejecutoria  de  la  condena,  dado  que  la inadmisión de la demanda de  casación,  hito  que  marca  la  firmeza del fallo, operó el  13 de agosto de 2012.   

A  renglón  seguido, realiza el demandante  algunas    digresiones    referidas    a    las   que   estima   “arbitrariedades”  en  la  apreciación  probatoria  realizada  por el Ad quem y su supuesta negligencia para tramitar el  recurso de casación discrecional.   

Por  último, solicita el accionante que se  decrete  la  prescripción  de  la  acción  penal  a  favor  de su representado  legal.   

El  defensor  presentó  como  anexos,  para  cumplir  con  las  exigencias  formales  establecidas  respecto de la acción de  revisión:   

     

1. El  poder  especial  conferido por el condenado EFRAÍN TORRES GAONA  para adelantar esta tramitación.   

2. Copia  auténtica  de  la  resolución  de  acusación  y constancia  secretarial de su ejecutoria.   

3. Copia de los fallos de primera y segunda instancias.   

4. Copia  de los memoriales que soportaron la demanda de casación y de  los autos de trámite y traslados.   

5. Copia  auténtica  de  memorial  presentado  por  la defensa ante el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Tunja, solicitando la prescripción de la  acción penal, recibido allí el 31 de julio de 2012.   

6. Copia  auténtica del auto por medio del cual la Corte inadmitió la  demanda de casación.     

C O N S I D E R A C I O N E S  

         La  acción  de revisión es un medio para conseguir la realización  de  la  justicia  y  un mecanismo excepcional contra la inmutabilidad de la cosa  juzgada  por  la  ocurrencia  de hechos y conductas contrarias a derecho que una  vez  configuradas,  desvirtúan  la  oponibilidad  de la sentencia en firme y la  seguridad  jurídica  que  le  sirve  de fundamento. Dentro de este contexto, la  razón  de  ser  del  instituto  es  la  de  subsanar los defectos materiales de  aquellas  providencias  que  ponen fin al proceso penal tanto en la instrucción  como  en  el  juicio,  proferidas  en contravía de una recta administración de  justicia,  atendiendo  al  interés  general  de la verdad y de la justicia como  forma  de  garantizar  una  convivencia  pacífica  y  un  orden  justo  para el  conglomerado social.   

          Por  lo  mismo,  no  es un mecanismo para revisar la legalidad de la  sentencia  como  sucede  con  el  recurso  de  casación, sino la justicia en su  dimensión  positiva,  para evitar que se condene a inocentes, se absuelva a los  responsables  o  se  otorgue  firmeza  a un trámite que objetivamente no podía  adelantarse o culminar ordinariamente.   

          Dadas  sus especiales características, que como se dijo se dirigen  a  derruir la cosa juzgada, su ejercicio no sólo debe someterse a las taxativas  causales   que   para   su   prosperidad   indica   el   artículo  220   del   Código   de  Procedimiento  Penal  de  2000,  sino que además requiere del aporte de medios de prueba serios,  procedentes,    idóneos    y   con   suficiente   grado   de   credibilidad   y  trascendencia      para     conducir     a     la  rectificación  del  error  que  se  enrostra  a  la  providencia  demandada,  superando  en  ella  la  injusticia  que  el  actor  le  adjudica.   

Así,  frente  a la causal segunda, lo menos  que  debe  aportar  el  demandante  para  facultar  adelantar  el  trámite  del  extraordinario   mecanismo,   es   la   información  pertinente  que  demuestre  efectivamente  materializada la causal propuesta, para el caso, que de verdad el  decurso  del  tiempo  obligaba,  previo  a  la  ejecutoria  del  fallo, terminar  abruptamente  la  acción  penal,  a  manera  de sanción constitucional y legal  establecida para la morosidad de la justicia.   

Desde luego, ese aporte fáctico y jurídico  implica que el accionante respete los hechos y su trascendencia.   

Pues bien, examinado el libelo presentado por  el  representante  especial  designado por el condenado, puede advertirse que en  términos  generales  cumple con esas previsiones antes relacionadas, sin que se  aprecie  ningún  tipo  de  error  o  confusión  en  lo  que  a  las  fechas de  tramitación y las normas aplicables, comporta.   

Sin  embargo, su determinación de cuál fue  el  momento  en  el  que  se  ejecutorió  la resolución de acusación, resulta  errada  y,  consecuentemente,  da  al  traste  con su pretensión, pues, para la  Corte  está  claro  que el término de 5 años establecido en la ley como plazo  máximo  para  obtener  la ejecutoria del fallo so pena de conducir al fenómeno  extintivo  de  la  acción  penal,  no  discurrió  antes  de que se emitiera la  decisión  que  condujo a la inadmisión de la demanda de casación, límite que  fija la cosa juzgada.   

Al  efecto,  dice  el  accionante  que  la  ejecutoria  del  auto  de llamamiento a juicio se materializó el 10 de julio de  2007,  dado que así lo certificó la secretaria de la Fiscalía Quinta Delegada  ante  los Jueces Penales Municipales de Boyacá, Boyacá, en cuanto, reseña que  el  término  de  4  días  establecido  por  la  ley  para sustentar el recurso  presentado  en  contra de esa providencia, venció a las seis de la tarde de ese  día,   aunque,  precisamente  por  su  extemporaneidad,  después  se  declaró  desierto   el   recurso   dado   que   se  sustentó  por  fuera  del  lapso  en  mención.   

Sucede,  sin  embargo,  que la ejecutoria no  puede   establecerse   a  partir  del  simple  discurrir  de  los  términos  de  sustentación  del  recurso  de  apelación,  como  erradamente  lo  entiende la  secretaria  de  la  Fiscalía  y lo asume el accionante, sino con ocasión de la  notificación  de  la  providencia  que  declara  desierta  la impugnación y la  resolución  del  recurso  que  eventualmente pueda interponerse contra ella, en  atención  a la presentación extemporánea del escrito que consigna los motivos  de disenso.   

Así,  específicamente,  lo  señaló  esta  Corporación  en  el  auto  a  través  del  cual  se  inadmitió  la demanda de  casación     discrecional     presentada    por    el    defensor    del    hoy  condenado.   

En ese sentido, al momento de referenciar los  hechos   y   el   decurso   procesal,   anotó   la   Sala   en  la  providencia  referida2:   

“…en decisión (la acusación, acota la  Corte)  que  cobró  ejecutoria con la notificación del auto por medio del cual  se   declaró   desierta   la   apelación   incoada,   dada   su  extemporánea  sustentación, el 15 de agosto posterior (fl. 208 vto).”   

Fue  precisamente  por  ocasión de advertir  como  fecha  de  ejecutoria  de la resolución de acusación, el 15 de agosto de  2007,  que la Corte se abstuvo de declarar de forma oficiosa la prescripción de  la  acción  penal, pues, sobra anotar, los 5 años de término de prescripción  establecidos  por  la ley en el asunto examinado, se cubrían el 15 de agosto de  2012,  esto  es, con posterioridad al pronunciamiento de la Sala inadmitiendo la  demanda de casación, con el cual se materializa la cosa juzgada.   

Y,   la  razón  que  obliga  soportar  la  ejecutoria  de  la  providencia no en el simple conteo de los días establecidos  para  sustentar  el  recurso,  sino  en  la  notificación  del auto que declara  desierto  el  mismo  y  las  resultas  de  esta notificación, estriba natural y  obvia,  como  quiera  que  hasta  tanto  ello suceda la decisión todavía no se  encuentra  en firme, entre otras razones, porque esa declaratoria de desierto es  susceptible  del  recurso  de  reposición, conforme lo establecido en el inciso  segundo  del  artículo  194 de la ley 600 de 2000, bajo cuya égida se tramitó  el proceso.   

Sobra  recalcar  que mientras penda sobre la  decisión  la  posibilidad de controvertirla a través de los recursos legales e  intrasistemáticos, no puede estimarse ella ejecutoriada.   

Así,  expresamente,  lo  dijo  la  Corte en  decisión                   reciente3:   

“La  decisión de la Fiscalía de segunda  instancia  sobre  los  recursos  que marca la contabilización del lapso de  que  se  trata, pues fue en ese proveído, con los argumentos y contabilización  realizados,  en  donde  se supo con certeza sobre la presentación extemporánea  de  la  sustentación del recurso de apelación. Luego esa providencia es la que  marca  la  ejecutoria del pliego de cargos, sin que puedan conferírsele efectos  retroactivos, como insiste el demandante.   

2.2. La acusación de primera instancia, del  9  de  agosto  de  2005,  fue  recurrida  oportunamente  en  apelación  por los  apoderados  de  la  parte civil y del procesado Medina  Gómez, recurso que no fue sustentado por el último,  en  tanto  que  el representante de la parte civil lo hizo el 2 de septiembre de  2005,  cuando,  a  voces de la providencia del Fiscal ante el Tribunal, el lapso  había expirado el 30 de agosto.   

La  no sustentación defensiva implicaba la  aplicación  del  inciso  2º del artículo 194 de la Ley 600 del 2000, conforme  con   el   cual   el  funcionario  debía  declarar  desierta  la  impugnación,  determinación    que    se    imponía    notificar    y    era    pasible   de  reposición.   

En  esas  condiciones,  en consecuencia, se  imponía  emitir  esa  providencia  y  solamente  después  de  notificada  y de  pronunciarse  sobre  la  reposición  (en el supuesto de ser interpuesta) podía  concluirse  en  la ejecutoria de la resolución acusatoria, momento temporal que  no puede ser el señalado por el demandante.”   

Así las cosas, como la demanda  se basa  en  una  errada  interpretación de los términos de ejecutoria establecidos por  la  ley, se impone su inadmisión, a tono con lo dispuesto por el inciso segundo  del artículo 223 de la Ley 600 de 2000.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          Rechazar   la  demanda  de  revisión  presentada  a nombre del condenado EFRAÍN TORRES GAONA,  por las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS  BERNARDO  ALZATE  GÓMEZ                                GUILLERMO     ANGULO  GONZÁLEZ   

                Conjuez                                                                                                                                         Conjuez   

PAULA   CADAVID   LONDOÑO                                          DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN   

             Conjuez                                                                                           Conjuez   

RAMIRO  ALONSO MARÍN VÁSQUEZ                      YESID REYES ALVARADO   

                Conjuez                                                                                           Conjuez   

JULIO ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  del  13  de  agosto  de  2012, radicado 39600, inadmitiendo demanda de casación  discrecional en este mismo caso.   

2 Folio  3 del auto del 13 de agosto de 2002, radicado 39600    

3 Auto  del 23 de enero de 2012, radicado 36342     

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