39877(12-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

                            Aprobado acta N° 458.   

Bogotá, D. C., doce (12) de diciembre de dos  mil doce (2012).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  fundamentación  de la demanda de casación presentada por el defensor  de   MARISOL   MARCIALES   FERNÁNDEZ   contra  la  sentencia  del  4  de  mayo de 2012, mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta confirmó el fallo proferido el 21 de octubre de  2011  por  el  Juzgado  Quinto  Penal del Circuito Adjunto de la misma sede, que  condenó  a  la  procesada  a  las  penas  principales de 36 meses de prisión y  $11.440.000  de  multa,  así  como  a  la  accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el término de 48 meses, como  autora del delito de abuso de confianza agravado.   

HECHOS  

          Los  sentenciadores  de  instancia  declararon  probada la siguiente  situación fáctica:   

          MARISOL   MARCIALES   FERNÁNDFEZ,  en  su  condición    de    representante    legal    de    la   sociedad   FERNÁNDEZ  DE MARCIALES Y MARCIALES & CIA LTDA.” con   sede   en   Cúcuta,   se  abstuvo  de  consignar  lo  recaudado  por  concepto  de aportes  patrono-laborales  al  Sistema  de  Seguridad Social Integral, correspondiente a  los ciclos de julio a diciembre de 2004 y enero a marzo de 2005.   

         

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  trámite de las diligencias estuvo a  cargo  de  la  Fiscalía  Seccional  de  Cúcuta, despacho judicial que el 16 de  junio   de  2005  dispuso  la  apertura  de  instrucción  penal,  ordenando  la  vinculación  a  la  actuación  de  MARISOL MARCIALES  FERNÁNDEZ.   

2.  En el curso de la actuación se escuchó  en  declaración  de  indagatoria  a  la  implicada,  y  el  5  de diciembre del  precitado  año  se  decretó  el cierre de la investigación, calificándose el  mérito  del sumario el 18 de enero de 2006 con resolución de acusación contra  MARISOL    MARCIALES    FERNÁNDEZ,    por    el    delito    de    omisión   del   agente   retenedor   o  recaudador.    

          3.  Por apelación interpuesta por la defensa, la Fiscalía Delegada  de  segunda  instancia confirmó el pliego acusatorio, según providencia del 16  de junio de 2009.   

4.  Correspondió  adelantar  la  etapa  del  juicio  al  Juez  Quinto Penal del Circuito de Cúcuta, funcionario que realizó  las  audiencias  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento. Por redistribución  laboral,  el  fallo  de  primer  grado  lo dictó el Juez Adjunto del mencionado  despacho  judicial, en el cual condenó a la procesada por el delito de abuso de  confianza calificado.   

5.  Por  vía  de  apelación,  el  Tribunal  Superior  de  la  precitada  ciudad  impartió  confirmación  a la sentencia de  primera instancia.   

6.  Atendido  el  sentido  de  la mencionada  providencia,  la  defensa  promovió  el recurso extraordinario de casación, el  cual sustentó oportunamente.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula  un  único  cargo  contra  la sentencia del  Tribunal  Superior,  el  cual  apoya en la causal tercera de casación de la Ley  600  de  2000,  esto  es,  por  haberse dictado el fallo en un juicio viciado de  nulidad  derivada  de  la afectación del debido proceso, con repercusión grave  en  el  derecho  de  defensa,  dado  que  el juez de primera instancia varió la  calificación  jurídica sin acudir al trámite previsto en el artículo 404 del  Código de Procedimiento Penal.   

          Sustenta  el  reproche  señalando  que  de acuerdo con la precitada  norma,  es  factible  variar  la  calificación  jurídica  cuando  se  acude al  procedimiento  allí  regulado,  y si bien hay algunos casos en los cuales no es  necesario  aplicar  dicho  trámite,  siendo  uno  de ellos aquel donde la nueva  imputación  en más benigna o se revela equivalente en términos punitivos, tal  excepción   no   procede   cuando  “el  tipo  penal  degradado  o  equivalente se encuentra en un título del Código Penal diferente  del   que   se  hallaba  el  delito  primero  por  el  que  originalmente  fuera  acusado”,   pues   ello   implicará   una   nueva  contextualización  normativa  y  delictual sobre la que jamás existió defensa  material.   

          En    ese    evento,   insiste,   la   mutación   de   “elementos   normativos”,   “descriptivos”,   “sujetos”,  “verbos   rectores”   o  “bienes  jurídicos” requiere la aplicación de la  institución  regulada  en  el  artículo  404  precitado, pues esa es la única  forma  de  materializar el derecho de contradicción, en particular, con miras a  controvertir  la  nueva  tipicidad,  incluso  mediante  la  aportación de otras  pruebas  o para acudir “quizás a algún mecanismo de  extinción   de   la   acción   penal”.   

          En  el  presente  caso,  sostiene,  a  pesar  de  que se acusó a la  procesada  por  el delito de omisión del agente retenedor o recaudador, el juez  de  primera  instancia  la  condenó  por  el  punible  de  abuso  de  confianza  calificado,  sin  acudir  al  trámite  previsto  en el artículo 404, decisión  confirmada  por  el  Tribunal  con  fundamento  en varias razones, las cuales el  actor controvierte por separado, de la siguiente manera:   

          Frente  al  argumento conforme al cual la nueva tipicidad le resulta  más  favorable  al  acusado,  el  libelista  replica que ese principio no es de  aplicación  ilimitada,  y  es  así  como  la jurisprudencia ha dicho que no es  necesario  acudir  al procedimiento de variación cuando la nueva imputación es  más  benigna  o  se revele equivalente en términos punitivos, pero siempre que  se  trate  de  un  delito  ubicado  dentro  del  mismo título y posea elementos  estructurales    similares.    En   ese   sentido,   estima   que   “si  de  favorabilidad se trata, lo más favorable sería entonces  absolver  porque  la  Fiscalía  no  logró  demostrar  el  delito por el que se  acusó,  en  vez  de  completar  el  trabajo  de  la  Fiscalía y convertirse en  juez-acusador    variando   la   calificación   jurídica”.                           

          Tampoco  estima  viable el argumento del precedente jurisprudencial.  Al  respecto  es  del  criterio  que  en  la  sentencia  del 20 de junio de 2007  (radicación   23982),   citada   por   el   ad  quem  como  soporte de su decisión, se definió un problema  jurídico  distinto  al  relativo  a la variación de la calificación jurídica  cuando  se  produce  una  errada  adecuación  de  los  hechos. En esa ocasión,  añade,  se  trató  la situación del cambio del nomen  juris por tránsito legislativo.   

          Para  sustentar la trascendencia del yerro, el casacionista efectúa  un  cuadro  comparativo entre los aspectos que desde el punto de vista defensivo  pueden  invocarse  frente a los delitos de omisión del agente retenedor y abuso  de  confianza  calificado, dependiendo de los elementos descriptivos de cada uno  de  esos  ilícitos,  tras  lo  cual  concluye  que  la  procesada  MARCIALES  FERNÁNDEZ  bien pudo dentro del  proceso  materializar  su  estrategia  defensiva de múltiples maneras, ya fuese  controvirtiendo  cada  una  de  las  estructuras configurativas del tipo penal o  acogiéndose  a  la figura de la indemnización integral prevista para el delito  de  abuso  de  confianza  calificado,  sin  que  contara  con  la oportunidad de  hacerlo,  pues  se le acusó y enjuició por un punible y se le condenó por uno  muy diferente.   

          En  tal  sentido, pasa a analizar las distintas intervenciones de la  defensa  en  el  curso  de  la  actuación,  en orden a mostrar que “estuvo  enfocada  en  aspectos pertinentes quizás para el delito  de  ‘omisión  de  agente  retenedor’, pero inanes en  relación  a  la  conducta  punible de ‘abuso          de          confianza          calificado’”.   

          Así,  señala  que  la apelación interpuesta contra la resolución  de  acusación  estuvo  centrada  en  negar  el  verbo rector de la “no   consignación   de  las  tasas  o  contribuciones  públicas  recaudadas   dentro   del   término   legal”,  pero  “nunca  toca  los  aspectos defensivos propios de la  negación  del  ‘abuso de  confianza   calificado’  (vgr.  Ausencia  de  imputación  objetiva  del  comportamiento o del resultado,  inexistencia  del  título  traslativo  de  dominio,  falta  de apropiación del  capital,  etc.),  dedicándose a estructurar una defensa pertinente pero para la  ‘omisión   del  agente  retenedor’”.   

          En  la  audiencia  pública,  agrega,  hubo una orfandad absoluta de  defensa,  pues allí no se hace énfasis en ningún aspecto enriquecedor para el  debate  jurídico  y  muchos  menos  se  materializa  algún  tipo de estrategia  defensiva   respecto   a   la   comisión  del  delito  de  abuso  de  confianza  calificado.   

          Finalmente,  sostiene  que  en  la  apelación interpuesta contra la  sentencia  de  primera  instancia  nada se dijo sobre la estructuración típica  del  abuso  de  confianza, “atacando la variación de  la  calificación  jurídica  realizada por el juez”.   

          En  síntesis,  considera  que  en  el  curso  del  proceso  no hubo  posibilidad  de  defensa  en  torno  al delito de abuso de confianza calificado,  pues  nunca  se  mencionó,  ni  siquiera  tácitamente,  de su existencia. Para  apoyar  su  criterio  evoca  la  sentencia  de  la  Corte del 12 de mayo de 2010  (radicación  30291),  tras  lo  cual  reseña  la defensa que se hubiera podido  ejercer  en este caso de haberse dado aplicación al artículo 404 de la Ley 600  de 200.   

          A  saber:  1)  Preparar  en  un  tiempo  razonable  la  defensa.  2)  Solicitar  nuevas  pruebas.  3)  Llevar  a  cabo una indemnización integral. 4)  Finalmente,  alegar  inexistencia  del título traslativo, falta de apropiación  de  dineros,  ausencia  de  imputación objetiva del comportamiento, ausencia de  imputación  objetiva del resultado, falta de lesividad frente al bien jurídico  del  patrimonio  económico,  apropiación  de  dinero pero que no pertenecía a  empresas  de  economía  mixta  y  duda  frente a la prueba de cualquier de esos  elementos configurativos del nuevo tipo penal imputado.   

          De  esa manera, solicitó casar la sentencia impugnada para decretar  la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir,  inclusive,  de  la finalización de la  audiencia  pública,  a  fin  de  dar  trámite  al procedimiento regulado en el  artículo 404 del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         La  demanda  instaurada por el defensor de la procesada MARISOL    MARCIALES   FERNÁNDEZ   será  inadmitida, por las siguientes razones:   

          Los  hechos  objeto  de juzgamiento tuvieron ocurrencia en los años  de  2004  y 2005 en la ciudad de Cúcuta, luego a este caso resulta aplicable el  artículo  205  del Código de Procedimiento Penal de 2000, cuya norma establece  que  la  casación  ordinaria o común procede respecto de sentencias proferidas  en  segunda  instancia por los Tribunales, en procesos seguidos por delitos cuya  pena máxima fuese superior a ocho (8) años.   

          El  artículo  250  del  Código  Penal  de  2000,  en su redacción  original,  contempla para el delito de abuso de confianza calificado, por razón  del  cual  se  condenó  a  la  acusada,  la pena máxima de 6 años1.   

          Significa  lo  anterior  que  no  era  del  caso  aquí  acudir a la  casación ordinaria o común.   

          En   esas   condiciones,   correspondía   al  actor  interponer  la  denominada   casación   excepcional   o  discrecional,  mecanismo  impugnaticio  regulado  en  el  inciso  final  del  artículo  205 precitado, debiendo para el  efecto  expresar  el  propósito del recurso, es decir, si se trata de buscar el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o de preservar las garantías fundamentales,  cuya  carga  argumental  de todas formas es necesario cumplir, conforme lo tiene  precisado   la   jurisprudencia   de   esta   Sala2.   

El libelista olvidó la exigencia procesal en  mención,   limitándose   a   invocar   el   recurso   por  la  vía  común  u  ordinaria,   creyendo  tener  pleno  acceso  a  esa  modalidad  del recurso  extraordinario  de  casación,  sin  advertir  que lo procedente era acudir a la  vía excepcional.   

Pero, desde luego, no puede pasarse por alto  la  postura  de la Sala, conforme a la cual podría admitirse la impugnación si  el  demandante,  a pesar de no señalarlo expresamente, ofrece razones a través  de  las  cuales  se  pueda  inferir  claramente que su intención es fundamentar  alguno  de  los  dos  motivos que habilitan la casación excepcional3.   

En  ese  sentido,  se observa que como en la  única  censura  formulada,  el  censor aduce la vulneración del debido proceso  con  repercusión  en el derecho de defensa, resulta factible interpretar que su  pretensión  es  propender  por  la protección de las garantías fundamentales.   

          Sea  como fuere, encuentra la Sala que el actor no cumple las demás  exigencias   legales   indispensables  para  admitir  la  demanda,  conforme  lo  establece  el  inciso  final  del artículo 205 de la Ley 600 de 2000, entre las  cuales  está la de enunciar la causal y formular el cargo, con expresión clara  y  precisa de sus fundamentos y de las normas que se estiman infringidas, según  lo  determina  el numeral 3º del artículo 212 ibídem, para cuya satisfacción  se  requiere, además, seguir las pautas de sustentación que la Corte ha fijado  cuando se trata de elaborar una demanda de casación.   

          Al  respecto,  se tiene que, aun cuando en el tema de las nulidades,  causal  de  casación seleccionada por el actor, la Sala ha sido flexible frente  a  la  valoración de su fundamentación, de todas maneras exige el cumplimiento  de  unos  presupuestos  mínimos,  que  tienen  como  propósito  posibilitar la  comprensión  del  reparo,  en aras de evitarle a la Corte entrar a desentrañar  confusas  postulaciones,  atentatorias del principio de limitación que gobierna  el recurso de casación.   

          Así,  se  ha  dicho  que  las censuras sustentadas en el mencionado  motivo  de  casación  deben  contener,  como  mínimo, la identificación de la  irregularidad,  la  expresión  clara de sus fundamentos, el señalamiento de si  se  trata  de  un  vicio de estructura o garantía, la indicación de la norma o  normas  violadas,  la  mención  del  momento  procesal en donde se presentó la  anomalía  y de las actuaciones afectadas con la misma, así como la motivación  de su trascendencia.   

Pero  sobre  el  particular  es  necesario  también  recordar  el  criterio  reiterado  de la Corte acorde con el cual para  estructurar  en forma adecuada un cargo en casación debe empezarse por respetar  el  principio  de  lealtad  procesal,  pues  sólo de esa manera tendrá la Sala  serios elementos para abordar su estudio.   

Lo  anterior  no  acontece  en  el  presente  evento.  En  efecto,  no  es  cierto  que la jurisprudencia tenga dicho, como lo  sostiene   equivocadamente   el   impugnante,   que   es   necesario  acudir  al  procedimiento  de  variación  previsto  en  el  artículo  404  del  Código de  Procedimiento  Penal  de  2000  si  la  mutación  recae sobre un delito ubicado  dentro  de  un título distinto, así la nueva imputación sea más benigna o se  revele equivalente en términos punitivos.   

Contrariamente, la Sala desde la providencia  del      14      de      febrero     de     20024    viene    señalando   que  “la  modificación  de  la adecuación típica de la  conducta  puede  hacerse dentro de todo el Código Penal, sin estar limitada por  el  título  o  el  capítulo ni, por ende, por la naturaleza del bien jurídico  tutelado”  y  “sólo es  procedente  para  hacer más gravosa la situación del procesado, esto es, en su  contra   (verbigracia,   de   homicidio   culposo   a  doloso;  de  cómplice  a  coautor)”(resalta la Sala).   

Por eso, estableció también la Corte en la  remembrada  decisión,  “si  el fiscal estima que el  acusado  debe ser condenado, pero por una especie delictiva menos grave o que se  le  debe  reconocer  una  circunstancia especifica de atenuación o, en general,  que  se le debe aminorar la responsabilidad, así lo debe alegar y no proceder a  modificar la calificación a su favor”.   

Dicho   criterio   fue  reiterado  por  la  Corporación      en      reciente     sentencia5 cuando acotó:   

“Esto significa que el juzgador debe emitir  fallo  dentro  de  los  límites de la acusación. No obstante, está autorizado  para  condenar  por una conducta punible distinta a la endilgada en el pliego de  cargos6   

,  siempre que el delito por el que se emite  el  juicio  de  reproche  sea  de  menor  entidad que el asignado en aquél y se  respete  el núcleo básico de la imputación fáctica, lo que de ninguna manera  comporta lesión alguna del principio de congruencia”.   

          Ahora   bien,   como   se   dijo,   dentro   de  las  exigencias  de  fundamentación  a  cumplir  cuando  se  acude  a la causal tercera de casación  está  la  de  acreditar  la  trascendencia de la irregularidad. Al respecto, el  impugnante  se  dedica  a reseñar de manera genérica los diversos aspectos que  desde  el  punto  de vista defensivo pueden eventualmente invocarse frente a los  delitos  de  omisión  del  agente  retenedor  y  abuso de confianza calificado,  dependiendo    de   los   elementos   descriptivos   de   cada   uno   de   esos  ilícitos.   

Sin embargo, omitió explicar cuáles de esos  tópicos  exactamente,  atendidas  las  circunstancias concretas debatidas en el  presente  caso,  podían  alegarse  en  beneficio  de  la procesada MARCIALES  FERNÁNDEZ  con la capacidad de  variar su situación penal.   

En   lo   único  en  que  recalca  es  la  imposibilidad  de  optar  por  las figuras de la indemnización integral o de la  conciliación  previstas  para  delitos como el abuso de confianza. Sin embargo,  se  trata  este de un argumento sofístico, pues la verdad es que para el delito  de  omisión del agente retenedor o recaudador el parágrafo del artículo 42 de  la  Ley  633 de 2000, modificatorio del parágrafo del artículo 402 del Código  Penal   del  mismo  año,  consagra  el  beneficio  de  la  no  declaratoria  de  responsabilidad  penal  en  caso de que el agente retenedor o la persona a cargo  del  impuesto  de  las ventas extinga en su totalidad la obligación tributaria,  junto   con   sus  correspondientes  intereses  y  sanciones,  mediante  pago  o  compensación de las sumas adeudadas.   

Y  es  de  ver  cómo  a  lo  largo  de  la  actuación,  aunque  desde  luego,  antes  de  que  se  variara la calificación  jurídica  en  el  fallo  de  primer  grado, la procesada nunca mostró un   interés  decidido  por  extinguir  la  obligación.  Es  más,  ni siquiera con  posterioridad   al   proferimiento   de   ese  pronunciamiento  exteriorizó  su  intención   por   acudir   a  la  figura  de  la  indemnización,  teniendo  en  consideración  que  la  misma,  conforme  criterio de la Corte, puede invocarse  hasta  antes  de  decidirse de fondo el recurso de casación o de inadmitirse la  respectiva                  demanda7   

.  

          En   consecuencia,   por   los   defectos  de   fundamentación  que  exhibe,   la   Sala   inadmitirá   la   demanda  objeto  de  examen.   

         Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  MARISOL MARCIALES FERNÁNDEZ.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ               GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO             JULIO        ENRIQUE        SOCHA       SALAMANCA                    

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  El  precepto  también  contempla  multa,  pero para los efectos analizados sólo se  tiene en cuenta la privativa de la libertad.   

2 Cfr.  Auto del 18 de abril de 2007, radicación 26916, entre otros.   

3 Cfr.  Auto del 18 de noviembre de 2004. Rad. 22082.   

4 Radicación 18457.   

5 Fallo  del 8 de noviembre de 2011, radicación 34495.   

6 Sin  que  se  acuda  a  la  figura  de  la  variación  de la calificación jurídica  prevista en el artículo 404 de la Ley 600 de 2000.   

7 Cfr.  Providencia del 27 de julio de 2011, radicación 34713.   

    

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