39880(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 454  

Bogotá  D. C., diez (10) de diciembre de dos  mil doce (2012)   

ASUNTO:  

Decide  la Sala si admite o no la demanda de  revisión  formulada  por el apoderado de la sentenciada Luisa Fernanda Espinosa  Parra.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. De conformidad con el juzgador de segunda  instancia,    “los    hechos   materia   de   esta  investigación  tuvieron  ocurrencia para las horas de la tarde del 6 de mayo de  2010  en  el  sector  de  la  carrera  10  con calle 8 de esta ciudad, cuando en  momentos  en  que una patrulla realizaba labores de patrullaje rutinario notaron  cierto  nerviosismo  en  una  dama,  a  quien  seguidamente  requirieron para un  registro  personal,  ante  lo  cual  aquella hizo entrega de una bolsa plástica  contentiva  de una sustancia vegetal que resultó positivo para marihuana con un  peso  neto  de 140.3 gramos, por lo que tras establecer que respondía al nombre  de  Luisa  Fernanda  Espinosa  Parra  fue retenida y conducida ante la Unidad de  Fiscalía para los consiguientes efectos judiciales”.   

2.  Tras surtirse el correspondiente proceso  por  los  cauces  de  la  Ley  906  de 2004, el Juzgado 29 Penal del Circuito de  Bogotá,  en  sentencia  de  diciembre  16  de  2010, absolvió a Luisa Fernanda  Espinosa  Parra  del  cargo  que  le  fuera  imputado  por  el  delito de porte,  fabricación y tráfico de estupefacientes.   

3.   Contra  esa  decisión  la  Fiscalía  interpuso  el  recurso  de  apelación,  en  cuya virtud el Tribunal Superior de  Bogotá  en  fallo  de  julio  14 de 2011, revocó el impugnado para en su lugar  condenar  a  la  procesada  a  la pena principal de 64 meses de prisión y multa  equivalente  a  2,6  salarios  mínimos mensuales legales como autora del delito  objeto de imputación.   

LA DEMANDA:  

   

El apoderado de la sentenciada promueve ahora  acción  de  revisión  a  través de libelo que sustenta en la causal sexta del  artículo  192  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  “cuando   se  demuestre  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa fundante para sus  conclusiones”.   

En  desarrollo  de dicho motivo de revisión  sostiene  que  la  sentencia  impugnada fundamentó la existencia de la conducta  delictiva  en  la  evidencia física cuya cadena de custodia constituía todo un  caos  en  abierto  desconocimiento del artículo 360 de la Ley 906, toda vez que  éste  ordena  excluir  los  medios  de  prueba  ilegales  o  violatorios de los  requisitos formales previstos en el ordenamiento.   

En este asunto, dice, dados los problemas en  aquel  mecanismo  de control de la sustancia incautada, el a quo dudó de que se  tratara  de  la  misma  evidencia  que  le  fuera  hallada  a  la  acusada  y en  consecuencia absolvió.   

En  esas  condiciones,  sostiene,  al quedar  ejecutoriada  la  sentencia de primer grado, la censura que se realizó sobre la  evidencia física no puede desconocerse.   

Por ende, si toda providencia debe basarse en  pruebas  legal,  regular  y  oportunamente  allegadas  a  la  actuación,  en el  presente  caso  la  que  sirviera  de  fundamento  para  la  tipificación de la  conducta susceptible de censura es nula.   

“En  los  anteriores  términos, concluye,  queda  presentada  la demanda de revisión … quedando a la espera del traslado  con  el  fin  de  demandar  las pruebas sobre las cuales se edifica el juicio de  falsedad      del      elemento      material      de      prueba”.   

CONSIDERACIONES:  

Más   allá  de  que  el  libelista  haya  satisfecho  las  exigencias  formales  y  genéricas que debe reunir la demanda,  según  las  previsiones  del artículo 194 de la Ley 906 de 2004, es lo patente  que  su  argumentación  no  se sujeta en lo sustancial a la causal aducida ni a  los  requerimientos  que  deben conducir a su acreditación, porque lo postulado  no  es  realmente  la  falsedad  de  la  prueba  que cuestiona, sino su supuesta  ilegalidad  por  no  haberse  sujetado a los parámetros propios de la cadena de  custodia.   

Por  manera  que,  en  esa  medida lo que se  trataría  de  un  falso  juicio  de  legalidad  o  de un falso raciocinio en la  valoración  de  la  prueba,  yerros  propios  de  formulación  en  el  recurso  extraordinario  de casación y no en sede de revisión, donde lo que se pretende  es  resquebrajar la cosa juzgada ante el contenido de injusticia que se acusa en  la  sentencia,  el  accionante  termina  por  confundirlos  con  falsedad  de la  prueba.   

Es  que  si  la  queja  radica  en que no se  excluyó  una  prueba  que  no  se  sujetó a los requerimientos legales para su  decreto,  práctica  o aporte, o porque la valoración de la misma por parte del  Tribunal  fue  errada,  todo  lo  cual,  como  lo  reconoce  el propio libelista  conduciría,  por  lo primero, a la nulidad del medio demostrativo y en cuanto a  lo  segundo  a  un  equívoco  de  apreciación probatoria, tales eventos no son  susceptibles  de  cuestionarse  por  la senda de la revisión so pretexto de que  ellos  demuestran  la  falsedad  del elemento de convicción, porque eso implica  confundir  conceptos que indudablemente no se equivalen o asimilan: unos son los  falsos  juicios  del  sentenciador en la evaluación de las pruebas, posibles de  ser  cuestionados  en casación y otro concepto muy diverso es el de falsedad de  la  prueba,  el  que  para  efectos  de  esta  acción sólo puede demostrarse a  través  de  la  emisión  de  una  providencia  ejecutoriada  que  así lo haya  declarado.   

Además  de semejante confusión conceptual,  pretende  equivocadamente  el  libelista  dar  por  acreditada la falsedad de la  evidencia  física  por  el  hecho  de  que  en su establecimiento el a quo haya  dudado  al  reparar sobre la cadena de custodia. Empero, olvida que la sentencia  del  ad quem fue diametralmente opuesta y que en esa medida resulta un imposible  jurídico  hablar  de  ejecutoria  material de la decisión de primer grado o de  vigencia  de sus argumentos y conclusiones, cuando unos y otras fueron rebatidos  en segunda instancia.   

Ningún  elemento  adjuntó el accionante en  orden  a  acreditar  la  falsedad,  que no la nulidad del recaudo o aporte de la  evidencia física. A propósito la Sala ha sostenido:   

“Si bien el legislador de 2004 no consignó  que  para demostrar la falsedad de la prueba es necesaria una decisión judicial  que  así  lo  declare, es evidente que sólo así puede acreditarse su falta de  autenticidad,  en  cuanto  de  lo  que se trata en la acción de revisión es de  remover la cosa juzgada que pesa sobre una sentencia.   

“En efecto, la Sala ha sostenido que aunque  el   requisito   de  aportar  la  sentencia  ejecutoriada  no  fue  expresamente  contemplado   en   la   Ley  906  de  2004,  como  sí  ocurría  en  anteriores  codificaciones,   ello   no   significa   que  actualmente  no  deba  adjuntarse  porque:   

“La  propia redacción del numeral 6º del  artículo  192  del  estatuto procesal penal de 2004 lleva a esa conclusión. En  efecto,   la   norma  establece:  “Cuando  se  demuestre…que  el  fallo…se  fundamentó,  en  todo  o en parte, en prueba falsa…”. Resulta claro que tal  situación  sólo  ocurrirá  en  el  momento en que hay una decisión en firme,  pues  mientras  tanto  no puede afirmarse que se ha demostrado la falsedad de la  prueba”,  (Auto  del 6 de marzo de 2008, radicado No  26103).     

Bajo  dichas premisas la causal de revisión  invocada  por  el  accionante  le  comporta  la  carga  procesal y sustantiva de  acreditar   mediante   sentencia  en  firme  que  la  providencia  demandada  se  fundamentó  en  prueba  falsa,  es decir, que además de los requisitos propios  del  libelo,  señalados en el artículo 194 del Código de Procedimiento Penal,  le  concernía  aportar  copia  de  la  decisión mediante la cual se declara la  falsedad  de  los  elementos  de  juicio  que  fundaron  la  decisión objeto de  demanda,  toda  vez  que  sólo a través de ese medio se le acredita a la Corte  que  la  prueba  en  cuestión  carece  de  autenticidad porque así se declaró  judicialmente  mediante  decisión  que ha hecho tránsito a cosa juzgada.    

“La  exigencia  que establece la causal es  clara  y  no se presta a interpretaciones de ninguna especie: se requiere que la  decisión  cuestionada  se  hubiese  basado  en una prueba cuya falsedad hubiese  quedado  demostrada  en  una  sentencia ejecutoriada, como cuando la providencia  que  se  ataca  tuvo  por exclusivo fundamento las manifestaciones de un testigo  que  luego  es  condenado  por  falso  testimonio,  precisamente en razón de la  declaración en que se sustentó la decisión.   

“No  se  trata,  por lo tanto, de elaborar  construcciones  teóricas  para  acreditar  la falsedad del medio de convicción  que  tuvo  en  cuenta el funcionario judicial para proferir la providencia, sino  únicamente  de aportar la copia de la sentencia en firme que dio por demostrada  la  falsedad de aquella prueba y acreditar así mismo que ésta fue determinante  en  el  sentido  de  la  decisión”, (Auto del 16 de  marzo de 2005, radicado No 23085).   

En tal contexto es patente que el accionante  no  acredita que la decisión demandada se fundamentó en prueba falsa, por ello  el libelo examinado será inadmitido.   

Por tanto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA  DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda de revisión presentada  en nombre de la sentenciada Luisa Fernanda Espinosa Parra.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase,   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                      FERNANDO  A.  CASTRO  CABALLERO   

                         

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                      GUSTAVO    E.    MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                         JULIO  ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

                         

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

                 

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *