39642(04-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 329  

Bogotá  D.C.,  septiembre cuatro (4) de dos  mil doce (2012)   

VISTOS  

Procede la Sala a constatar los requisitos de  argumentación  lógica  y  suficiente  acreditación  en  la demanda casacional  presentada   por  el  defensor  del  procesado  JOSÉ  ALFREDY  MORENO TABORDA, contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  la Sala Penal de Descongestión del Tribunal Superior  de  Quibdó  el  9  de  noviembre  de  2011,  por  medio  de la cual condenó al  mencionado  ciudadano  como  autor  penalmente  responsable del delito de acceso  carnal  abusivo  con menor de catorce años, decisión por cuyo medio revocó el  fallo  absolutorio  dictado el 26 de agosto de 2008 por el Juzgado Primero Penal  del Circuito de la misma ciudad.   

HECHOS  

Aproximadamente  en el mes de abril de 2007,  en  el Barrio el Piñal de la ciudad de Quibdó, JOSÉ  ALFREDY  MORENO TABORDA mantuvo en varias oportunidades  relaciones  sexuales  con  la  niña  NNN1 quien para esa  época  tenía trece años de edad y quedó en estado de embarazo, motivo por el  cual     Silvia    Palacios    Lisalda,  tía  de  la  víctima,  denunció  los  referiros hechos ante la  Sijín del Chocó.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Fiscalía  Seccional de Quibdó declaró  abierta  la instrucción, en desarrollo de la cual vinculó mediante indagatoria  a  JOSÉ  ALFREDY  MORENO,  resolviéndole  su  situación  jurídica  absteniéndose de imponerle medida de  aseguramiento,  decisión  que  al ser impugnada por el Ministerio Público, fue  revocada  por  la  Unidad  de  Fiscalía Delegada ante el Tribunal de la capital  chocoana,  para  en  su  lugar  disponer la detención preventiva intramural del  procesado,  como  posible autor del delito de acceso carnal abusivo con menor de  catorce años.   

          Culminada  la  fase  instructiva, el sumario fue calificado el 28 de  enero   de  2008  con  resolución  de  acusación  en  contra  de  MORENO  TABORDA,  como presunto autor del  delito  de  acceso carnal abusivo con menor de catorce años, agravado en razón  del embarazo de la víctima.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Quibdó, despacho que una vez surtido  el  rito  dispuesto  por el legislador, profirió fallo el 26 de agosto de 2008,  por   cuyo   medio   absolvió   a   JOSÉ   ALFREDY  MORENO.   Entonces,   al   desatar   la  impugnación  interpuesta  contra la decisión del a quo  por  el  Ministerio  Público  y  la  Fiscalía,  la Sala Penal de  Descongestión  del  Tribunal  de la citada ciudad decidió el 9 de noviembre de  2011  revocar  la  absolución, para en su lugar condenar al procesado a la pena  principal  de  sesenta  y  cuatro  (64)  meses  de  prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   lapso,   como   autor   penalmente  responsable  del  delito  objeto  de  acusación.   

          En  la  misma  oportunidad  le  negó tanto la condena de ejecución  condicional,    como    la    prisión    domiciliaria    sustitutiva    de   la  intramural.   

Contra   la   decisión  del  ad   quem  el  defensor  de  MORENO   TABORDA  interpuso  recurso  de  casación  y  allegó  oportunamente  el  respectivo  libelo,  cuya admisión se  examina en este proveído.   

LA DEMANDA  

          Inicialmente   manifiesta   el  censor  que  invoca  “como         causal         de        casación        (sic)  aplicación indebida de la ley y/o  de  un  derecho  material así como de las Doctrinas Jurisprudenciales, también  se  invoca  como otra causal el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal  de   la   Ley   600   de   2000   que   reza   en   el  numeral  4  ‘Cuando   con   posterioridad   a  la  sentencia   se  demuestre,  mediante  decisión  en  firme,  que  el  fallo  fue  determinado  por  una  conducta  típica  del  juez  o de un tercero’,  por considerar la sentencia objeto  del  recurso  como  violatoria  de  los  artículos  29,  31 de la Constitución  Nacional  de  Colombia,  así  mismo,  el  artículo  17  y  217  del Código de  Procedimiento Penal Ley 600 de 2000”.   

          Advera  que  el Tribunal agravó la situación de su representado al  revocar  la  absolución  para condenarlo, con lo cual violó el artículo 31 de  la  Carta  Política,  precepto  que  regula la prohibición de reforma en peor,  amén  de  que  se  desbordó  la  competencia  del ad  quem  reglada  en los artículos 17 y 217 del estatuto  procesal penal del 2000.   

          Destaca  que  no  se  tuvo en cuenta el aborto realizado a la menor,  con  mayor  razón si JOSÉ ALFREDY MORENO  no  estaba  de  acuerdo  con dicho procedimiento, motivo adicional  para considerar que no se podía agravar la situación al acusado.   

Acto   seguido   alude   al  principio  de  favorabilidad    constitucional    y   legal,   específicamente   referido   al  “efecto  general inmediato de las normas procesales  de    que    trata    la    Ley   734   de   febrero   5   de   2002”.   

De  otra parte, advera que su patrocinado es  padre  cabeza  de  familia,  pues tiene un hijo de dieciocho años, para lo cual  aporta  el  correspondiente  registro  de nacimiento, declaraciones juramentadas  sobre  el  particular y una constancia expedida por la institución educativa en  la  cual adelanta el adolescente el grado décimo de bachillerato en el presente  año.   

Con  base  en  lo  expuesto,  el  recurrente  solicita  a  la  Sala  casar el fallo atacado, mantener la absolución dispuesta  por  el  a  quo, no tener en  cuenta  la  circunstancia de agravación de la pena en razón del embarazo de la  víctima  dado  que  le  fue  practicado un aborto, y tener en consideración la  calidad de padre cabeza de familia de su asistido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          En  el  estudio  de  los  requisitos para concurrir a este mecanismo  de   impugnación  extraordinaria  corresponde  a la Sala verificar que los  recurrentes  formulen  sus reproches con sujeción a los requisitos de lógica y  adecuada  argumentación  definidos  por  el  legislador  y desarrollados por la  jurisprudencia,  a  fin  de evitar que este recurso especial se convierta en una  tercera  instancia.  Tales  requerimientos  se  orientan  a  conseguir  libelos  enmarcados  dentro  de unos  mínimos  lógicos y de coherencia en la postulación y desarrollo de los cargos  propuestos,  de  suerte  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y claros,  pues  no  corresponde  a la Sala en su función constitucional y legal develar o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias alegaciones  de los impugnantes en casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 213 de la Ley 600 de 2000,  “si  el  demandante carece de interés o la demanda  no reúne los requisitos se  inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

Puntualizado  lo  anterior,  sin  dificultad  constata  la  Colegiatura  en el libelo que concita su atención la presencia de  mayúsculas   confusiones   e  imprecisiones,  suficientes  para  determinar  su  inadmisión.   

En efecto, en primer término se advierte que  en  manifiesto olvido del principio de taxatividad de las causales de casación,  el  recurrente no atina a señalar si su planteamiento se orienta a denunciar la  violación  directa o indirecta de la ley sustancial, el quebranto del principio  de  consonancia  entre  acusación  y  fallo,  o la presencia de irregularidades  lesivas  del  debido  proceso o el derecho de defensa de su poderdante, omisión  que  le impide estructurar en forma adecuada su discurso orientado a deplorar la  decisión condenatoria del Tribunal.   

          En  segundo lugar se tiene que de manera exótica el defensor invoca  la  aplicación  indebida  de  las  doctrinas jurisprudenciales, sin precisar en  concreto  a  qué se refiere, ni señalar los preceptos sustanciales respecto de  los cuales su postulación pueda cobrar algún sentido.   

          En  tercer término alude a la causal cuarta del artículo 220 de la  Ley  600  de  2000,  precepto  en  el  cual  se establecen las causales para que  proceda  la  acción  de revisión, instituto sustancialmente diverso al recurso  de  casación,  cuyas  causales se encuentran contenidas en el artículo 207 del  citado   estatuto  adjetivo,  máxime  si  la  revisión  precisa  de  sentencia  ejecutoriada,  mientras  que  la casación tiene lugar en desarrollo del proceso  aún   no   concluido,   es   decir,   contra  un  fallo  de  segundo  grado  no  definitivo.   

En  cuarto  lugar,  pese  a  que  el  fallo  absolutorio  fue  impugnado por el Ministerio Público y la Fiscalía en procura  de  conseguir  la  condena del procesado, el defensor reclama la aplicación del  principio  de  interdicción  de  la  reforma peyorativa, sin tener en cuenta el  claro  texto del artículo 31 de la Carta Política, en el cual funda su pedido,  al disponer:   

“El superior no  podrá  agravar  la  pena impuesta cuando el condenado  sea    apelante    único”   (subrayas   fuera   de  texto).   

          A  su  vez,  cuestiona  que  el Tribunal desbordó su competencia en  sede  de  la  segunda  instancia, sin detenerse a establecer las pretensiones de  los impugnantes sobre el particular.   

En quinto término no explica por qué razón  el  aborto  que  dice  practicado  a  la  víctima,  tiene  la  virtud  de hacer  desaparecer  la  causal  de  agravación  específica  por  la  cual se acusó y  condenó  a  MORENO TABORDA,  de modo que su planteamiento resulta huérfano de demostración.   

          En  sexto lugar se observa que la confusión del demandante es total  cuando,  sin  más,  alude  al  principio  de favorabilidad en el Código Único  Disciplinario,  temática  totalmente  ajena  a  este  asunto y que no procede a  articularla  con  el tema cuestionado, como para que la Corte entienda a qué se  refiere.   

          Finalmente,  en  cuanto  se refiere a la alegada condición de padre  cabeza  de  familia del acusado, encuentra la Sala, de una parte, que como ya ha  sido  suficientemente decantado, en este recurso extraordinario no es procedente  aportar  pruebas,  pues  para ello el legislador estableció oportunidades en el  curso  de  las  instancias.  Y  de  otra,  que la alegada condición no tiene la  virtud  de excluir la responsabilidad penal de las personas, como para conseguir  la pretendida absolución propuesta por el impugnante.   

De  lo  expuesto  puede  concluirse  que  en  manifiesto  desconocimiento  de la presunción de acierto y legalidad del fallo,  el  defensor procede a plasmar en forma bastante confusa e imprecisa su personal  percepción  fragmentaria  del  asunto,  sin explicar cada uno de sus asertos de  “forma clara y precisa”,  según   lo   exige  el  numeral  3º  del  artículo  212  de  la  Ley  600  de  2000.   

Así    las    cosas,    considera      la      Corporación  que    si    el   censor  no   conduce  su  demanda  conforme     a    las    referidas    exigencias  dispuestas  para  postular  y  demostrar  los reproches  contra  el  fallo de segundo grado y, en virtud del principio de limitación que  rige  el  trámite  casacional  la Corte no se encuentra facultada para enmendar  las  falencias  de  aquella, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213  de  la  Ley  600  de  2000  se  impone  de  plano  la inadmisión del libelo.   

         Finalmente   es  oportuno  destacar  que  la  Sala  no  observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,   violación   de   derechos   o  garantías  del  acusado,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le  confiere   el  legislador  en  punto  de  asegurar  su  protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   JOSÉ  ALFREDY MORENO TABORDA,   por   las   razones  expuestas  en  la  parte  motiva  de  esta  decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                              LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 No se  registra  el  nombre de la niña en aplicación del numeral 8º del artículo 47  del     Código     de     la    Infancia    y    la    Adolescencia.     

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