39581(28-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 436.   

Bogotá, D. C., veintiocho de noviembre de dos  mil doce.   

V    I   S   T   O  S   

Sería del caso entrar a determinar si reúne  los  requisitos  formales  para  su admisión la demanda de casación presentada  contra  la sentencia proferida el 29 de febrero de 2012, por una de las Salas de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cali que, al  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el defensor, confirmó el  fallo  emitido el 18 de agosto de 2009 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad,  mediante  el cual condenó a JAIME  FRESNEDA  CASIERRA como autor   del  delito  de  lavado de activos agravado,   imponiéndole  13  años  de  prisión  e  inhabilidad  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término de la pena  privativa  de  la  libertad, si no fuera porque se advierte que la acción penal  se encuentra prescrita.   

H    E   C   H   O  S   

Los acontecimientos que dieron origen a este  proceso  fueron relatados en el fallo de segunda instancia, como se transcribe a  continuación:   

“La actuación  de  la  cual  se  desprendió esta investigación al romperse la unidad procesal  fue  iniciada  como  consecuencia  de  un  anónimo  en  el que se dice que a la  Cooperativa   de   Trabajadores   del  Occidente  Colombiano  “Cooperadores”  entraron  cerca  de diez mil millones de pesos de propiedad de los Rodríguez, y  de  los  individuos  apodados como “cuchilla” y “chupeta”, de quienes se  conoce  que  son miembros del denominado “cartel de Cali” y que oficialmente  les han sido atribuidos delitos de narcotráfico.   

En  efecto  se ha logrado establecer que en  esa  entidad  cooperativa,  hoy en liquidación, con sede principal en la ciudad  de  Santiago  de  Cali,  departamento  del  Valle  del Cauca, entre los meses de  abril,  mayo  y  junio  de  mil novecientos noventa y siete (1997) se generó la  entrada  y salida de más de cinco mil setecientos millones de pesos procedentes  de  actividades  de  enriquecimiento  ilícito,  con  el  evidente propósito de  encubrir su verdadero origen, transformarlos o legalizarlos.   

Para formalizar el ingreso de tales recursos  se  utilizaron  diversas  maniobras,  como  el caso de notas de contabilidad que  daban   cuenta   de   operaciones   financieras   a  la  postre  irreales,  como  transacciones  sobre  bonos  u  otros títulos. El posterior egreso se concretó  por  ejemplo  mediante  el  giro  de  cheques  a personas existentes, quienes no  habían  participado  en  negocio  alguno que les permitiera ser favorecidas con  dichas  emisiones,  pero  que tampoco habían autorizado el uso de su nombre con  tal  fin.  Dichos  cheques finalmente fueron cobrados por personas diferentes de  quienes  aparecían  como primeras beneficiarias, obviamente sin el conocimiento  de éstas.   

Además,  el  la  oficina de Guadalajara de  Buga  (Valle  del  Cauca)  de  la  misma  cooperativa, a finales del año de mil  novecientos  noventa  y  seis (1996) se permitió la apertura de tres cuentas de  ahorros,  una  a  la  orden  de  una  persona  inexistente,  otra a nombre de un  ciudadano  quien  dice  no  haber  intervenido ni autorizado el uso de su nombre  para  tal  efecto,  y  una  tercera  en  favor  de un hombre real que no ha sido  localizado   pero  de  quien  se  afirma  que  también  fue  utilizado  sin  su  conocimiento  para  hacer  circular  cuantiosos  fondos,  en  las  cuales  desde  entonces  y hasta mediados del siguiente año de mil novecientos noventa y siete  (1997)  fueron  consignados  y luego retirados dineros en cuantía aproximada de  un  mil  cien  millones  de pesos que hoy también se sostiene que procedían de  las actividades de enriquecimiento ilícito.   

Finalmente,  en la Oficina Centro Comercial  del  Norte  del  Banco de Bogotá, de Santiago de Cali (Valle del Cauca), fueron  abiertas  y  movidas  otras  tres  cuentas  de  ahorros  a  nombre de imaginadas  personas,  entre  los  meses de enero a marzo de mil novecientos noventa y siete  (1997),  en  las que circularon cerca de trescientos sesenta y nueve millones de  pesos     igualmente    originados    en    actividades    de    enriquecimiento  ilícito.   

Al  ser  canceladas  por  el  Banco  estas  últimas  cuentas  fueron  girados  tres  cheques de gerencia con sello de cruce  restringido   aunque   levantado,   de   modo  que  pudieron  ser  cobrados  por  consignación  en  las  ya  mencionadas  dos cuentas de ahorros de la Oficina de  Cooperadores  de  Buga  que  fueron  abiertas y movidas a nombre de dos personas  reales sin autorización.”   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Con  fundamento  en los informes de policía  elaborados  a partir de la comprobación de la noticia criminal suministrada por  un  anónimo,  la  Fiscalía 11 Especializada adscrita a la Unidad Nacional para  la  extinción del derecho de dominio y contra el lavado de activos, inició una  investigación  penal  a  la  cual  vinculó como persona ausente a JAIME  FRESNEDA  CASIERRA,  contra  quien,  mediante   providencia   del   11  de  febrero  de  2000,  profirió  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención preventiva, por considerarlo presunto  autor del delito de lavado de activos agravado.   

Practicadas   algunas  pruebas,  la  etapa  instructiva  fue  clausurada  y  su  mérito  se calificó el 15 de diciembre de  2000.     JAIME    FRESNEDA    CASIERRA,  fue  acusado  como  probable  autor  del  delito  de lavado     de     activos    agravado1,  definido  en  el  artículo  247A2  del  Decreto  Ley 100 de 1980, adicionado por el artículo 9 de la  Ley  365  de  1997,  imputándole,  además,  la  circunstancia  de  agravación  prevista      en      el      artículo     247C3 ibídem.   

Contra  esa  determinación  se interpuso el  recurso  de  apelación,  el  cual  fue  resuelto por una Fiscalía de la Unidad  Nacional  delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  que confirmó la  providencia.   El   llamamiento   a   juicio,   en   consecuencia,  cobró    ejecutoria    el   11   de   mayo   de   20014,  cuando aún  se  encontraba  vigente  el artículo 197 del Decreto 2700 de 1991 (“Ejecutoria de las providencias. (…)  La  que  decide el recurso de (…) apelación contra  las  providencias  interlocutorias,  quedan  ejecutoriadas  el  día en que sean  suscritas       por       el       funcionario       correspondiente”),  aplicable  en  este  caso, pues el  aparte  pertinente,  reproducido en el artículo 187 de la Ley 600 de 2000, vino  a      ser      declarado      condicionalmente      exequible     (“siempre  y  cuando  se entienda que los  efectos   jurídicos   se   surten   a   partir   de  la  notificación  de  las  providencias”)  posteriormente  por  la  Corte  Constitucional,  en  la  Sentencia C–641    del    13    de   agosto   de  2002.   

El  conocimiento  en la etapa de juzgamiento  fue  asumido  el  22  de junio de 2001 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado            de           Cali5,  despacho  que  celebró  las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento; posteriormente, el 18 de agosto de  2009,  emitió  la  sentencia  pertinente,  a  través  de  la  cual  condenó a  FRESNEDA  CASIERRA a 13 años  de  prisión  y  multa  equivalente a 22.000 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  así  como  a  la  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la libertad, al  paso  que  le  otorgó  el sustituto de la prisión domiciliaria y se abstuvo de  condenarlo  al  pago  de  daños  y  perjuicios,  al declararlo autor penalmente  responsable   del   delito   de   lavado  de  activos  agravado.   

El  defensor interpuso recurso de apelación  contra  el fallo y una de las Salas de Decisión Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cali, lo confirmó íntegramente por sentencia del 29 de  febrero  de  2012,  decisión  ésta  que  fue  recurrida  en  casación  por el  apoderado judicial del procesado.   

El  recurso  de  casación  fue  concedido  mediante  auto del 2 de mayo de 2012, cuya demanda se presentó en término y el  proceso arribó a esta Corporación el pasado 1° de agosto.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Como primera premisa para la decisión que ha  de   tomar   la   Sala,   conviene   recordar  que  el  delito  de  lavado  de activos agravado por el cual fue  condenado    JAIME   FRESNEDA   CASIERRA,  de  conformidad  con  los  textos  vigentes para la época de los  hechos  (artículos  247A y 247C, del Decreto Ley 100  de  1980,  adicionados  por  el  artículo  9  de la Ley 365 de 1997),  estaba sancionado con pena privativa de la libertad de 9 años a  26  años  y  3  meses  de  prisión  y  multa de 750 a 87.500 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Por otra parte, de conformidad con las reglas  de  prescripción  previstas  en  los  artículos  83  y  86  del  Código Penal  (Ley  600  de  2000),  que  corresponden  en  lo  esencial  al  contenido  de  los artículos 806     y  847  del  derogado  Decreto Ley 100 de 1980, la acción penal por la conducta punible  por   la   que   se   condenó   a   JAIME   FRESNEDA  CASIERRA,  prescribió  el 11 de mayo de 2011, pues la  resolución  de  acusación quedó ejecutoriada el 11 de mayo de 2001, según se  hizo  constar  en  los  antecedentes  reseñados,  por lo que, entonces, al día  siguiente  comenzó  a  correr  el lapso prescriptivo por un término igual a la  mitad  del  máximo de la sanción establecida para el punible en cuestión, sin  ser  inferior a cinco años ni superior a 10 años, tiempo éste que se cumplió  cuando  se  encontraba  el proceso en el Despacho del Magistrado Sustanciador en  el  Tribunal  Superior  de Cali, aún antes de que se profiriera la sentencia de  segunda instancia.   

En  estas condiciones, abatido por el tiempo  el  ius  puniendi  de que es  titular  el Estado, no le queda a la Sala alternativa diferente a la de declarar  la  prescripción,  fenómeno  que  impide  el  ejercicio de la acción penal en  cualquiera  de  las  fases  o  sedes  del  proceso  penal y, en consecuencia, de  conformidad  con  el artículo 39 del Código de Procedimiento Penal de 2000, se  decretará  la  cesación del procedimiento adelantado en contra de JAIME FRESNEDA CASIERRA.   

Como   consecuencia  de  la  decisión  se  cancelarán  las  medidas  restrictivas  personales  o sobre bienes que se hayan  impuesto al procesado en mención.   

Del  mismo  modo,  debe  señalarse  que, de  conformidad  con  lo  consagrado  en  el  artículo  98  de  la Ley 599 de 2000,  igualmente  la  acción civil proveniente de la conducta punible ha prescrito en  relación con el penalmente responsable.   

Ahora bien, como el fenómeno jurídico de la  prescripción  se  presentó  cuando  el  proceso  se  encontraba  a  cargo  del  Magistrado   Sustanciador   para   la  resolución  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  de primera instancia, lo viable era que esta  autoridad  hubiera  procedido  ipso  facto  a dar aplicación al artículo 83 de la Ley 599 de 2000, pues, una  vez  se  presenta la prescripción, el único camino a seguir es su declaración  por  parte  del  funcionario judicial que tiene el proceso y no continuar con el  trámite  que  se  esté  surtiendo  en  ese momento, para que finalmente sea la  Corte,  en  este  caso,  la  que  proceda a decretar la extinción de la acción  penal.   

Ese  proceder  contraría  el  principio  de  celeridad  consagrado  en  el  artículo  4  de  la Ley 270 de 1996 –pronta  y cumplida administración de  justicia–, lo que de suyo  genera  congestión judicial, puesto que los superiores jerárquicos deben poner  su  empeño  en  resolver  ese  tipo de situaciones, en lugar de solucionar más  rápidamente otros asuntos sometidos a su consideración.   

Por consiguiente, resulta indiscutible que a  partir  de  la  ejecutoria  de  la resolución de acusación empieza a correr el  término  de  prescripción  de  la  acción penal, mismo que será la mitad del  previsto  en la norma penal respectiva, sin que ese lapso de todas maneras pueda  ser  inferior  a  cinco  años  ni  superior  a 10 años, que es precisamente lo  acontecido en este evento.   

Finalmente, comoquiera que se advierte que el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de Santiago de Cali (Valle del  Cauca),  pudo  haber  incurrido  en mora en el trámite del proceso, conforme se  dejó  consignado  en el aparte respectivo de esta providencia, lo que condujo a  que  el  Estado perdiera la oportunidad de cumplir de manera efectiva con uno de  sus  deberes, cual es el de administrar pronta y cumplida justicia, pues estando  la  actuación  a  su  disposición  transcurrió  prácticamente el término de  prescripción,  se  compulsará  copia  de  la actuación surtida en la etapa de  juzgamiento,   para  ante  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  del  Valle  del  Cauca,  para  los  fines legales  pertinentes.   

Por lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.           DECLARAR  prescritas  las acciones penal y  civil   adelantadas   en   contra  de  JAIME  FRESNEDA  CASIERRA,    por    el    delito   de   lavado  de  activos  agravado,  que le fue  atribuido.   

2.   Como  consecuencia  de  lo  anterior,  ORDENAR  LA  CESACIÓN  DEL  PROCEDIMIENTO seguido contra el mencionado procesado.   

3.           ORDENAR  la  cancelación  de  las medidas  restrictivas  personales  y  sobre  bienes  que  se  hayan  impuesto  al  señor  FRESNEDA CASIERRA, por razón  de este proceso.   

4. Por parte de la  Secretaría   de   la   Sala  compúlsense  las  copias  aludidas  en  la  parte  considerativa,  con  destino  a la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo  Seccional   de   la   Judicatura   del  Valle  del  Cauca, para los fines legales  pertinentes.   

    

1. Contra este auto procede el recurso de reposición.     

Cópiese,  notifíquese,  cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  C.  No. 17, fol. 156 al 202   

2  El  que   adquiera,   resguarde,   invierta,   transporte,  transforme,  custodie  o  administre  bienes  que  tengan  su origen mediato o inmediato en actividades de  extorsión,   enriquecimiento   ilícito,   secuestro   extorsivo,  rebelión  o  relacionadas  con  el  tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias  sicotrópicas,   le   dé  a  los  bienes  provenientes  de  dichas  actividades  apariencia   de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derechos sobre tales  bienes,  o  realice  cualquier  otro  acto  para  ocultar  o  encubrir su origen  ilícito  incurrirá,  por  ese  solo  hecho,  en pena de prisión de seis (6) a  quince  (15) años y multa de quinientos (500) a cincuenta mil (50.000) salarios  mínimos legales mensuales.   

La   misma  pena  se  aplicará  cuando  las  conductas  descritas  en  el inciso anterior se realicen  sobre  bienes  que  conforme  al  parágrafo  del  artículo  340 del Código de  Procedimiento      Penal,      hayan      sido      declaradas     de     origen  ilícito.   

3 Las  penas  privativas  de  la libertad previstas en el artículo 247A se aumentarán  de  una tercera parte a la mitad cuando la conducta sea desarrollada por persona  que  pertenezca  a  una  persona  jurídica,  una  sociedad  o una organización  dedicada  al  lavado  de  activos y de la mitad a las tres cuartas partes cuando  sean  desarrolladas por los jefes, administradores o encargados de las referidas  personas jurídicas, sociedades u organizaciones.   

4 C. de  segunda instancia, fol. 116 al 128 y C. No. 17, fol. 265   

5  C.  No. 17, fol. 267   

6  Término  de  prescripción  de  la acción. La acción penal prescribirá en un  tiempo  igual  al  máximo  de  la  pena  fijada en la ley si fuere privativa de  libertad  pero,  en  ningún  caso, será inferior a cinco años ni excederá de  veinte.   Para   este  efecto  se  tendrán  en  cuenta  las  circunstancias  de  atenuación y agravación concurrentes.   

En los delitos que tengan  señalada   otra   clase   de   pena,   la   acción   prescribirá   en   cinco  años.   

7  Interrupción  del  término  prescriptivo de la acción. La prescripción de la  acción  penal  se  interrumpe  por  el  auto  de  proceder,  o  su equivalente,  debidamente ejecutoriado.   

Interrumpida   la  prescripción,  principiará  a  correr de nuevo por tiempo igual a la mitad del  señalado  en el artículo 80. En este caso el término no podrá ser inferior a  cinco (5) años.     

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