39549(10-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

          Aprobado Acta N° 376.   

Bogotá  D.C.,  octubre diez (10) de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala acerca de la admisibilidad de la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   de   la   procesada  CLARENA   GALINDO   GÓMEZ   contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Ibagué, de fecha enero 24 de  2012,  mediante  la  cual  confirmó  la  dictada  el 26 de julio de 2011 por el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito del mismo lugar que la condenó, junto con  José     Alfredo    Galindo    Gómez,    como  coautores  de  los  delitos  de fraude procesal, falsedad en documento privado y  estafa en grado de tentativa.   

ANTECEDENTES  

El  supuesto  fáctico  que dio origen a la  actuación fue sintetizado en la acusación de la siguiente forma:   

         “El    acervo    probatorio    pone    de    presente,   que   el  sindicado   Jose  Alfredo  Galindo  Gómez  prestó  al  denunciante Jorge    Eliécer   Bejarano   Gómez,   la   suma   de   un   millon   quinientos  mil  pesos  (1’500.000,00)  m/cte,  suscribiendo  letra  de cambio, que fueron pagados en su  totalidad  expidiéndose  el Paz y Salvo por todo concepto de fecha 20 de agosto  de  2.002,  posteriormente el acreedor le manifestó a  Bejarano  Gómez,  que  le  estaba  adeudando la suma  de   $   300.000,00  por  concepto  de  intereses, a lo cual se negó éste, pues le había cobrado el 10%  mensual.      Sin      embargo,      Bejarano      Gómez     fue  demandado ejecutivamente en el Juzgado Tercero Civil Municipal  de  la  ciudad  con radicación numero 2003 – 00468 ( Folio 55 ) por  Lilia  Montaña  Alvarez,  con  base a  (sic)  una letra de cambio  por  la  suma de $600.000,00 como capital, en la que figura como beneficiaria la  sindicada  CLARENA GALINDO  GÓMEZ,  con  fecha  de vencimiento el 15 de febrero de 2.002 quien la endoso en  propiedad  a  la  ejecutante con base en la cual se libró mandamiento ejecutivo  contra       el       demandado      Bejarano     Gómez,     para  el  pago  de la suma incorporada en el título más intereses  moratorios,  según decisión del 1 de agosto de 2003 embargándosele el salario  que   devengaba   como   empleado   de   la   escuela  Marco  Fidel  Suárez  de  Cali”.   

Con fundamento en  la     anterior     notitia    criminis,  se dispuso  la  correspondiente  apertura  de  investigación,  a la cual fueron vinculados,  mediante  diligencia  de  indagatoria, CLARENA GALINDO  GÓMEZ  y  José  Alfredo  Galindo Gómez.      

         Cerrado   el  ciclo  instructivo,  se  impartió  calificación  al  mérito  del  sumario  el  9 de febrero de 2006 con resolución de acusación en  contra  de  los  dos  procesados  como  presuntos  coautores responsables de los  delitos de fraude procesal, falsedad en documento privado y estafa.   

         Contra  la  anterior  decisión  se interpuso recurso de apelación  por  los  defensores  de  los  implicados,  siendo  resuelto por la Fiscalía de  segunda   instancia   el   17   de   abril   de   2007,   en   el   sentido   de  confirmarla.   

Ejecutoriada  la  anterior  decisión,  la  actuación  se  asignó,  en  orden  a  adelantar la fase del juicio, al Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito de Ibagué, ante el cual se tramitaron las audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento, a cuya finalización dictó, el 26 de julio de  2011,   sentencia   de   primer   grado   mediante   la   cual  condenó  a  los  acusados      como   coautores  penalmente  responsables  de  los  delitos  de  fraude procesal, falsedad en documento privado y estafa en grado de  tentativa  a  las  penas principales de ochenta y cuatro (84) meses de prisión,  multa  por  valor  de  doscientos  (200)  salarios  mínimos legales mensuales e  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por un  período de cinco (5) años.   

En la misma sentencia también los condenó  al  pago  de  perjuicios  materiales  en  las  sumas  estipuladas,  les negó el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y les  otorgó  el  sustitutivo  de la prisión domiciliaria.   

En    desacuerdo    con   la   anterior  determinación,  la  impugnó  el  defensor  conjunto de los sentenciados, sobre  la   cual  se  pronunció  el  Tribunal Superior de Ibagué, confirmando el  fallo mediante providencia del 24 de enero del año en curso.   

Dentro  del  término  de  ejecutoria de la  providencia,  el  mismo  sujeto  procesal  promovió  recurso  extraordinario de  casación   respecto  de  los  dos  procesados,  pero  posteriormente,  mediante  escrito,   expresó   desistir   del   presentado   a   nombre  de  José  Alfredo  Galindo  Gómez, mientras  que    presentó    demanda    a    nombre    exclusivamente   de   CLARENA GALINDO GÓMEZ.   

Vencido  el  término  dispuesto  para  los  sujetos  procesales  no  recurrentes  en  casación,  el  Tribunal  de  Ibagué,  mediante  auto  del  24  de   mayo  siguiente,   declaró la  prescripción  de  la  acción  penal  respecto  de  los  delitos de falsedad en  documento  privado  y tentativa de estafa en favor de los procesados;  así  mismo,  aceptó  el  desistimiento  del  recurso  de casación presentado por el  defensor  de José Alfredo Galindo Gómez.   

Remitido el expediente a la Sala, procede a  pronunciarse   en   torno  a  los  presupuestos  de  admisibilidad  del  libelo.   

     

LA DEMANDA  

El  defensor  de  CLARENA   GALINDO  GÓMEZ  postula  un  único  cargo  fundamentado  en la causal primera prevista en el artículo 207 de la Ley 600 de  2000,  por  violación  directa de la ley sustancial al estimar que se incurrió  en indebida aplicación.   

Para fundamentar su pretensión, empieza por  señalar  que  si  bien el artículo 89 adjetivo consagra el principio de unidad  procesal,  tal  norma no es absoluta en cuanto permite que las conductas conexas  se  puedan  investigar y juzgar conjuntamente, bien sea por conexidad sustancial  o procesal, nociones que aborda a continuación.   

Luego  de  ello, aduce que los funcionarios  encargados  de  adelantar  la  actuación en este caso se apoyaron en razones de  conexidad  procesal  “lo  que  condujo  al  juez de  primera  instancia  a  concluir erradamente que al existir un ingrediente común  cuya    existencia   se   acepto   (sic),se   infirió   objetivamente  un  designio  criminal  mutuo;  sin  detenerse      analizar     (sic)     que   la   actuación  de  CLARENA  GALINDO  GÓMEZ  es  totalmente  independiente  y  autónoma,  pues  solamente  la une a su hermano José Alfredo  Galindo  Gómez,  el  título  valor  (letra  de  cambio)  y  esta casualidad no  significa  que  haya  conspirado  o  confabulado con su hermano para cometer los  delitos   por   los   cuales   se   la  condenó  en  la  sentencia  de  primera  instancia”.   

Así,  estima  que  los elementos de juicio  considerados   por  dicho  funcionario  permiten  determinar  que  su  prohijada  “no se encuentra incursa en los delitos de falsedad  y   tentativa  de  estafa”,  en  tanto  no  aparece  demostrado  que  hubiera  existido  acuerdo  de  voluntades,  designio criminal,  división  de  trabajo,  planificación  o protección con su consanguíneo para  cometer  esas  conductas,  cuando lo único que lo estás es que incurrió en el  delito  de  fraude procesal por haber iniciado la actuación civil en el Juzgado  Tercero   de  esa  especialidad  de  la  ciudad  de  Cali   en  contra  del  denunciante.   

Además,     indica,     “tampoco  existió  control  comunitario  o  codominio del hecho,  porque  CLARENA  GALINDO  GÓMEZ,  al  advertir que los seiscientos mil pesos no  habían  sido cancelados por el deudor; con el ánimo de recuperar su capital, y  recibida  la  letra de cambio que le envió su hermano radicado en Cali, inició  indubitablemente  el  proceso  civil,  sin  tener  conocimiento  de  la conducta  delictiva  que  había realizado José Alfredo Galindo, es lo que se denomina en  el   rol   común   de   la   gente   ‘idiota           ‘útil’.  Porque  su  hermano  de  antemano sabía que al enviar el título valor, su  hermana,  confiada  en  su  recto  y  probo  proceder  no dudaría en iniciar el  proceso  ejecutivo, como lo hizo CLARENA y después, con la intención de que se  adelantara   en   esta   ciudad,   suministro   (sic)  la  dirección  simulada,  situación que sin lugar a  dudas  configura  el  delito  de FRAUDE PROCESAL, siendo éste el único punible  por  el  que debe ser sancionada penalmente y no por el concurso heterogéneo de  los  punibles  de  falsedad  en  documento  privado  y estafa en la modalidad de  tentativa”.   

A esa misma conclusión arriba tras analizar  los elementos de los dos tipos penales en cuestión.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto,  depreca  “CASAR  PARCIALMENTE el fallo impugnado, para en su  lugar  modificarlo y condenar a la procesada CLARENA GALINDO GÓMEZ, únicamente  por  el  delito de FRAUDE PROCESAL”, y se otorgue en  su  beneficio  el subrogado penal de la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         De  conformidad  con  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de 2000  “si  el  demandante  carece de interés  o  la  demanda  no  reúne  los  requisitos  se  inadmitirá y se  devolverá    el    expediente    al    despacho   de   origen”   (subrayas fuera de texto).   

Se  colige  de  lo  establecido  en  dicha  disposición  que  sólo se admitirán loes escritos presentadas por quien tenga  interés  y, además de ello, exhiban una adecuada estructura lógica, contando,  además,  con  una  argumentación  mínima  tendiente  a ofrecer las razones de  disenso frente al fallo impugnado.   

Pues bien, en relación con la impugnación  extraordinaria   presentada   por  el  defensor  de  la  procesada  CLARENA  GALINDO  GÓMEZ resulta evidente  que  carece  de  legitimación para impugnar y, en esa medida, se ha de proceder  de  conformidad  con  el  referido  mandato legal, declarando la inadmisión del  libelo.   

En  efecto,  acorde con los términos de la  única  censura  que  el  actor  postula  en  la demanda, su inconformidad está  encaminada  a  que  se case parcialmente el fallo condenatorio dictado en contra  de  su prohijada por los delitos de falsedad en documento privado y tentativa de  estafa,   pero   acepta   su   responsabilidad   por   el   delito   de   fraude  procesal.     

Al  momento  de  presentar  la  demanda  el  libelista  gozaba  de  pleno  interés  para  impugnar  con  fundamento  en  ese  planteamiento;  sin  embargo,  sobrevino  una  situación a la presentación del  libelo  y,  desde  luego,  a  la  de  los  fallos de instancia, que determina la  pérdida    de    toda    legitimación    para   recurrir   conforme   a   esos  argumentos.   

Como  se  reseñó  en  el  apartado  de la  actuación  procesal,  luego de surtirse los traslados legales para recurrente y  no  recurrentes  en  casación, el Tribunal, mediante providencia de mayo 24 del  año  en  curso1,  decretó  la  prescripción  de la acción penal respecto de las  conductas  de falsedad en documento privado y tentativa de estafa a favor de los  dos  implicados  en  la  actuación,  esto  es, justamente por las dos conductas  respecto de las cuales se muestra inconforme el censor.   

Pues bien, según lo tiene sentado la Sala,  constituye  presupuesto  del derecho a la impugnación el interés jurídico del  sujeto  procesal  que  pretende,  a  través  del  ejercicio de los recursos, la  reparación  de  un  desmedro  causado con una decisión judicial, por cuanto su  propósito  es  remover,  mejorar  o  atemperar una situación gravosa, criterio  desde  luego  extensivo  y  aplicable a la casación. Es decir que la actuación  del  recurrente  debe  estar siempre encaminada a obtener una mejora frente a lo  declarado   en   la   decisión   contra  la  cual  se  interpone  el  mecanismo  impugnaticio.   

              

Corolario de lo dicho, como la impugnación  en   los  términos promovidos no reporta beneficio alguno para el interés  procesal  que  se  representa, deviene nítida la inadmisión de la demanda, por  desconocer el presupuesto legal referido.   

          Cuestión final:     

         Observa  la  Sala  que  en  la  decisión referida del pasado 24 de  mayo,  no  obstante  que, como ya se dijo, el Tribunal decretó la prescripción  de  la  acción  penal  por  los  delitos  de  falsedad  en  documento privado y  tentativa  de  estafa  seguida  en  contra  de CLARENA  GALINDO   GÓMEZ  (recurrente  en  casación)  y  del  coprocesado  José Alfredo Galindo Gómez (no  recurrente  en  casación),  inexplicablemente  se  abstuvo de  concretar  las  consecuencias  punitivas  de  esa  decisión  habida  cuenta que  persiste  en  su  contra  la  declaratoria  de  responsabilidad por el delito de  fraude  procesal.  Por tal razón, procederá la Corte a enmendar el yerro,  para  lo  cual  se  ceñirá  a  las  pautas  establecidas por los juzgadores al  dosificar la pena.   

En   tal   cometido,   el   a  quo,  en  decisión  avalada  por  el  Tribunal,  tras  establecer  que  el delito más grave de los concursales era el  fraude  procesal2,   cuya   sanción  fijó  en  sesenta  (60)  meses  de  prisión,  incrementó  este  guarismo  en  veinticuatro  (24) meses más por las conductas  concurrentes,  de  ahí  que  al  marginar  de  la pena la correspondiente a las  conductas  de falsedad en documento privado y tentativa de estafa prescritas, se  debe tomar la original.   

Por     consiguiente,    la  pena  definitiva  que  corresponde a los procesados CLARENA  GALINDO  GÓMEZ  y  José   Alfredo   Galindo  Gómez  es  de  sesenta (60) meses de prisión.   

La  pena  pecuniaria,  por  su  parte,  no  sufrirá  modificación  al constatarse que en el procedimiento de dosificación  elaborado  únicamente  se  tuvo  en  consideración  la  del  delito  de fraude  procesal3,  omitiendo  que  el  delito  de  estafa  también contemplaba esa  modalidad de sanción.   

Tampoco  se  verá  afectada  la  pena  de  inhabilitación  en  el ejercicio de derechos y funciones públicas, dado que se  impuso  como principal, conforme se sanciona por el delito subsistente de fraude  procesal.        

Finalmente,  dígase que la decisión aquí  adoptada  no  tiene  incidencia  en  las  demás determinaciones adoptadas en el  fallo  (condena  en  perjuicios,  negativa  a  conceder el subrogado penal de la  condena  de  ejecución  condicional y concesión del sustitutivo de la prisión  domiciliaria)  y  que es del resorte del juez de primera instancia proceder a la  cancelación de los compromisos adquiridos por los prenombrados.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de la procesada CLARENA  GALINDO  GÓMEZ, por los argumentos manifestados en la  parte motiva de esta providencia.   

2.- PRECISAR que la  pena  a  purgar  por  los  procesados CLARENA GALINDO  GÓMEZ  y  José  Alfredo  Galindo   Gómez   es  de  sesenta    (60)    meses   de   prisión.   

3.-   PRECISAR,  igualmente,    que   la  redosificación   anterior  carece  de  incidencia  para  modificar  los  demás  aspectos  del  fallo y que es del resorte del juez de primera instancia proceder  a  la  cancelación de los compromisos adquiridos por los prenombrados en razón  a   las   conductas   de   falsedad   en   documento   privado  y  tentativa  de  estafa.   

         Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ        LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO     

JULIO             E.             SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Fol.  60 del c. del Tribunal.   

2 Fol.  133 del cuaderno de la causa.   

3  Ibídem.     

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