39518(12-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

          SALA   DE  CASACIÓN  PENAL              

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado Acta Nº  343.  

          Bogotá   D.C.,   doce   (12)   de   septiembre   de  dos  mil  doce  (2012).   

VISTOS  

Emite  la Sala decisión en relación con la  admisibilidad  de la acción de revisión interpuesta a través de apoderado por  el  ciudadano  JOSÉ  ANTONIO  ORTIZ VEGA contra  la  sentencia  proferida  el  27 de noviembre de 2008 por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  mediante  la  cual  confirmó la dictada por el  Juzgado  52  Penal  del  Circuito de la misma sede, que condenó al aludido a la  pena  principal  de  10  años  de prisión por el delito de porte o tráfico de  estupefacientes.   

  LA  DEMANDA   

          El  demandante  invoca  las  causales  2ª y 3ª de revisión y para  sustentar  el  libelo  empieza  reseñando  que al hoy sentenciado lo condenaron  solamente  porque  en  el  establecimiento  de venta de bebidas alcohólicas que  administraba,  exactamente en un cajón de la barra de atención al público, se  encontró  sustancia  estupefaciente,  siendo  capturado cuando se hallaba en la  puerta  de  ingreso  del  negocio,  cuyos  policiales  presumieron  que  era  el  propietario  del  alcaloide  porque en su billetera, al parecer, le hallaron una  papeleta de esa misma sustancia.   

          Según  el  actor,  pese  a  que  el  Juez  56  Penal  Municipal con  funciones  de  control  de  garantías  se  abstuvo,  luego  de formulársele la  imputación,  de  afectarlo  con  medida  de  aseguramiento  y de que además la  Fiscalía,  tras celebrarse la audiencia de acusación, solicitó la preclusión  de  la  investigación  con  fundamento en obrar contra el procesado únicamente  una  responsabilidad  objetiva  y  además  porque no hubo cadena de custodia en  forma  legal,  tanto el Juzgado 7º Penal del Circuito como el Tribunal Superior  hicieron  caso  omiso  a  esa  situación, al no parecerles lógico “que  la  barra  fuera  alta y ancha y el paquete que contenía el  estupefaciente  se  encontraba  en  el cajón de abajo a una esquina(sic)”.   

          Considera,    por    tanto,   necesario   presentar   ahora   prueba  sobreviniente,  y  al  efecto  hace  referencia  al  testimonio  de Ángela  Constanza Villarraga, quien era la  cónyuge  del entonces procesado y ha manifestado ser testigo de los hechos, por  lo    cual    está    en    capacidad    de    demostrar   la   inocencia   del  prenombrado.   

          En  tales condiciones, solicita escuchar en declaración a la citada  testigo,  así  como  requerir  al  Juez  de  Ejecución de Penas a cargo de esa  función  el  envío  de  copia  de  los  fallos de primera y segunda instancia.   

          Terminó  pidiendo “casar” los  referidos fallos.            

          El  accionante  acompañó  a  la  demanda  el poder otorgado por el  sentenciado  JOSÉ  ANTONIO  ORTIZ  VEGA  para promover la solicitud de revisión.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Conforme  lo ha señalado insistentemente la  Corte,  la  acción  de  revisión  es  un  mecanismo  de  defensa  de carácter  extraordinario,  en  cuanto  sólo procede contra sentencias ejecutoriadas y por  las  específicas  causales  contempladas  en  el artículo 192 de la Ley 906 de  2004,  para  cuya  invocación,  además,  es  necesario  cumplir los requisitos  previstos  en  el artículo 194 ibídem, sin los cuales la demanda está llamada  a  ser  inadmitida,  dado  el  carácter rogado de la mencionada acción, que no  permite a la Corte suplir los defectos del libelo.   

          Como  requisitos a cumplirse, está el de aportar las evidencias que  fundamentan  la  petición,  conforme  lo  prevé  el  numeral  4º  del  citado  artículo  194,  así  como  “copia o fotocopia de la  decisión   de  única,  primera  y  segunda  instancias  y  constancias  de  su  ejecutoria,  según  el  caso,  proferidas  en  la  actuación cuya revisión se  demanda”,  acorde  con  lo  establecido en el inciso  final  del  mismo  artículo  194. Sobre este presupuesto la Sala tiene dicho lo  siguiente:   

          “Para   que   una   tal   aspiración  pueda  producir  resultados  positivos,    es    menester    aportar  con  la demanda, ha precisado la Sala en múltiples ocasiones, los  elementos  de  persuasión  con  los  cuales  se  pretende  acreditar los hechos  básicos  de  la  petición,  so  pena  de  que  aquélla  sea  rechazada, pues,  independientemente  de  las  consecuencias  o  resultados  que  pueda deparar su  desarrollo  ante  la  eventualidad  de que se ordene impartir el correspondiente  trámite,   esa  exigencia  se  erige  en  presupuesto  formal  de  insoslayable  cumplimiento   a   voces   del   artículo   234-41    de    la   Ley   Procesal  Penal.   Al no allegar el demandante el soporte probatorio siquiera sumario  de  la  razón  de  sus  dichos,  el  escrito  en su aspecto formal carece de la  idoneidad  necesaria  para  que  la  Corte  entre  a  ventilar  su  pretensión.  No  es  pues  al  Juez de Revisión al que le compete  recopilar  las  pruebas que sirven de fundamento de la demanda, se insiste, sino  que  es  el  accionante el que debe acompañar con la solicitud de revisión los  elementos   de   juicio  con  los  cuales  aspira  a  demostrar  la  causal  que  invoca     (subraya     la     Corte,    en    esta  oportunidad)2.   

          En  el  evento  objeto  de  examen, el actor no allegó copia de las  sentencias  de  primera y segunda instancia objeto de la solicitud de revisión,  mucho  menos  la  constancia  de  ejecutoria  de  las  mismas y, en vez de ello,  solicita  a  la  Corte  requerir  su  envío  al  juez  de  ejecución de penas,  pretendiendo  con  ello  desprenderse  de  la carga probatoria que legalmente le  corresponde cumplir.   

La  omisión del demandante impide habilitar  la  procedencia  de  la  acción,  pues  esa es la única forma de acreditar que  ésta se dirige contra una decisión con efectos de cosa juzgada.   

          Más  aún, se advierte que la demanda tampoco cumple el presupuesto  exigido  en  el  numeral  3º  del pluricitado artículo 194. De acuerdo con esa  disposición,  al  actor  le compete también indicar la causal que invoca, así  como  “los  fundamentos de hecho y de derecho en que  se  apoya  la solicitud”, los cuales, desde luego, se  deben corresponder con el motivo de revisión aducido.   

          En  efecto,  en  este  caso  se  invocan  las  causales 2º y 3ª de  revisión.     La     primera     de    ellas    se    configura    “(c)uando  se  hubiere dictado sentencia condenatoria en  proceso que no podía iniciarse o proseguirse por prescripción  de  la  acción, por falta de querella o petición válidamente formulada, o por  cualquier otra causal de extinción de la acción penal”.   

   

         La   causal   2ª,   por   su   parte,   se  presenta  “(c)uando  después de la sentencia condenatoria aparezcan hechos  nuevos  o  surjan pruebas no conocidas al tiempo de los debates, que establezcan  la inocencia del condenado o su inimputabilidad”.   

          El  peticionario,  sin  embargo,  se  abstuvo  de expresar argumento  alguno  encaminado  a  fundamentar  cada  uno  de  los  motivos de revisión que  invocó.  Es  así  como  frente  al   2º  no  identificó  la  causal  de  extinción  de  la  acción  penal  que  se habría presentado en el proceso que  culminó  con  sentencia condenatoria. Contrariamente, se limitó a reseñar que  en  su  momento  la  Fiscalía  solicitó  precluir  la investigación porque en  contra  del  acusado figuraba únicamente una responsabilidad objetiva y además  se  desconocieron  las  reglas  de cadena de custodia, pero omitió por completo  precisar  si  dentro  de  la  actuación  operó  la prescripción de la acción  penal,  no  hubo  querella  o  la  misma  caducó,  y  en  fin,  si se presentó  amnistía,  oblación,  etc.,  conforme los términos de los artículos 77 de la  Ley 906 de 2004 y 82 del Código Penal de 2000.   

          De  igual  manera,  en  relación con el  motivo   3º   de  revisión,  si  bien  alude  al  testimonio  de  Ángela  Constanza  Villarraga, en momento  alguno  se  esfuerza  por  demostrar que ese elemento probatorio era desconocido  para  los  juzgadores,  como  tampoco que el mismo reviste la entidad suficiente  para  mutar  el  fallo  condenatorio  en  decisión  absolutoria, presupuestos a  cumplir    cuando    se   pretende   acreditar   el   surgimiento   de   pruebas  nuevas3.   

          El  desconocimiento  de  los  presupuestos  de fundamentación de la  acción  de  revisión  por  parte  del  libelista es tan manifiesto que termina  solicitando  “casar” las  sentencias   de   primera  y  segunda  instancia,  olvidando  que  ese  tipo  de  pretensión  es ajeno al medio de defensa judicial que seleccionó para acudir a  la Corte.   

          En  consecuencia,  por  no  cumplir  con  la  carga  de  aportar las  sentencias  cuya  revisión  se  pretende  ni  de demostrar la ejecutoria de las  mismas,  así  como  por  las falencias de fundamentación, que tornan inepta la  demanda,  la  Sala  optará  por  su  inadmisión, como en efecto se procederá.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada  a  través  de apoderado por el       ciudadano      JOSÉ ANTONIO ORTIZ VEGA.   

         Contra  esta  decisión  no procede    recurso   alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Se  hacía  referencia  a legislación anterior, pero similar a la contemplada en el  Código de Procedimiento Penal de 2004.   

2 Auto  del 23 de julio de 2001, radicación 17372.   

3 Cfr. Auto del 22 de marzo de 2012, radicación 36276.     

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