39454(01-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta Nº 283  

Bogotá D.C.,  primero de agosto  de  dos mil doce.   

Define  la  Sala  la  colisión  negativa  de  competencias  promovida   por  el  Juez Penal del Circuito Especializado de  Manizales,  quien considera que no es la autoridad llamada a conocer del acta de  formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada  suscrita  por  ELDA NEYIS  MOSQUERA  GARCÍA, procesada por el delito de reclutamiento ilícito en concurso  con   la  posterior  desaparición  forzada  agravada  y  homicidio  en  persona  protegida   del   joven   Duván   Mauricio   Giraldo  Cardona;   y   el  Juez  Promiscuo  del  Circuito  de  Pensilvania,  quien  también  declina  la  competencia  para  conocer  de dicho  asunto.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Se  sabe dentro del proceso que el 24 de mayo  de  2000  de la vereda Agua Bonita, del municipio de Pensilvania, fueron sacados  varios  jóvenes,  entre  ellos Duván Mauricio Giraldo  Cardona  de  15  años  y 10 meses de edad, quienes al  parecer  fueron  reclutados por la guerrilla de las FARC, para ser utilizados de  “blanco”  en  los  ataques  a  poblaciones, y quien al parecer fue asesinado  posteriormente.   

Por  tales  hechos  rindió  indagatoria ELDA  NEYIS  MOSQUERA  GARCÍA,  conocida  con el alias de “Karina”, quien para la  fecha  comandaba  el  Frente  47  de dicha organización subversiva, luego de lo  cual  se  sometió  a  sentencia  anticipada, aceptando los cargos en diligencia  realizada el 17 de mayo pasado, en la ciudad de Bogotá.   

El  acta  contentiva  de  la  diligencia  fue  remitida  al  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Manizales, autoridad  que  invocando  las  normas  de  competencia  contenidas  en  la Ley 600 de 2000  –vigente para el momento de  comisión  de  los hechos imputados en la indagatoria-, indicó que el llamado a  conocer  de tal asunto era el Juez Promiscuo del Circuito de Pensilvania por los  factores  funcional  y  territorial; motivo por el cual remitió la actuación a  dicho  funcionario  judicial,  quien a su turno, también niega ser el llamado a  conocerlo,  dado  que,  según  se dice en el expediente, la supuesta muerte del  joven  mencionado,  se  produjo  en  la  comprensión  de  un  circuito judicial  diferente,     en     el    corregimiento    de    San    Félix    –       del       municipio      de  Salamina-.   

Por  lo  anterior,  el proceso fue remitido a  esta  Corporación  a  efectos  de  que se defina cuál es la autoridad judicial  competente para ocuparse del asunto en cuestión.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  es  el  organismo   llamado  a  desatar  la  colisión  de  competencias  suscitada  entre  el Juzgado Penal del  Circuito   Especializado   de   Manizales   y   el  Promiscuo  del  Circuito  de  Pensilvania,   por  virtud  del  artículo  18 transitorio de la Ley 600 de  2000,    y   la   interpretación   que   de  dicha  norma  ha  hecho   reiteradamente  esta  Sala,  mediante la cual ha concluido que siempre que esté  en  discusión  la competencia de un juzgado penal de circuito especializado, es  éste el órgano judicial encargado de dirimirla.   

La  colisión de competencias es el mecanismo  que  fijó  el Legislador para determinar, cuando existe discusión entre varios  jueces,   cuál  de  ellos  es  el  llamado  a conocer de unos determinados  hechos,  en  desarrollo  del principio de legalidad del juez, que hace parte del  plus  que  integra  junto  con  la  legalidad  del  delito,  de  la  pena, y del  procedimiento.   

La  controversia gira en torno de cuál es el  juez  llamado  a  conocer  de  la  causa  en  que  se  juzguen  los  mencionados  delitos,   si  el  joven  Duván Mauricio Giraldo  Cardona    fue   reclutado  ilícitamente  en  Pensilvania,  conducido  por  las  montañas del municipio de  Samaná  con  rumbo  a  Salamina, en cuyo corregimiento de San Félix se vio por  última vez, donde al parecer fue asesinado.   

El primer punto que debe aclararse es que los  hechos  se produjeron en vigencia de la Ley 600 de 2000, motivo por el cual debe  concluirse   que   como   quiera   que  el  conocimiento  de  ninguno  de  estos  delitos   fue  asignado  por su artículo 5º transitorio al juez penal del  circuito  especializado,  por  vía  del artículo 77 literal “b” ibídem se  puede  afirmar  que  la  competencia residual está en cabeza del juez penal del  circuito.   

Por  otra  parte,  de  acuerdo con el acta de  aceptación  de  cargos,  el  reclutamiento  ilícito se produjo en Pensilvania,  sitio  en  que  se  formuló  la correspondiente denuncia, y los demás delitos,  vale  decir,  el  homicidio  en  persona  protegida  y  la desaparición forzada  agravada, en comprensión municipal de Salamina, Caldas.   

A  decir  del  artículo  83 de la Ley 600 de  2000,  “Cuando la conducta punible se haya realizado  en   varios  sitios,  en  lugar  incierto  o  en  el  extranjero,  conocerá  el  funcionario  judicial competente por la naturaleza, del territorio en el cual se  haya  formulado  primero  la  denuncia  o  donde  primero  se hubiere avocado la  investigación.”;  por  lo  que  el competente en el  asunto  de  la  referencia sería el Juez Promiscuo del Circuito de Pensilvania,  toda  vez  que  fue  allí donde se formuló inicialmente la denuncia, según se  desprende  de  la  actuación,  particularmente  de lo relatado por la madre del  menor  víctima,  según  se  observa  a  folio  57  del  cuaderno  original  no  1.   

Así las cosas, el competente para conocer del  asunto  de  la  referencia será el Juez Promiscuo del Circuito de Pensilvania a  donde se remitirá la actuación.   

Por otra parte, la Sala aprovecha la ocasión  para  llamar  la  atención  sobre  lo  inapropiado  de  permitir  que distintos  procesos  adelantados  por  delitos relacionados con el conflicto armado interno  contra  desmovilizados  que  se  encuentran  en  calidad  de  postulados  a  ser  beneficiados  con  la  pena alternativa dentro del proceso transicional regulado  por  la  Ley  975  de 2005, continúen su trámite como si se tratara de delitos  comunes,  en  los  cuales  se  aceptan  los  cargos  omitiendo  enfrentar  a las  víctimas,  en  el mejor de los casos relatando una verdad más cómoda frente a  la opción de la reducción de pena por sentencia anticipada.   

Dicha  situación, lo ha dicho la Sala, puede  ser   calificada   de   fraude   al   proceso   de  justicia  y  paz1:   

“Sobra decir que corresponde a la Fiscalía  que  conduce  la versión libre estar atenta a mezquinos intereses originados en  falsas    imputaciones    o    delaciones    contra    terceros,    o   espurias  retractaciones;   o  cómodas  aceptaciones  de  cargos  en  procesos  adelantados  por  crímenes  que podrían acumularse al de  Justicia  y  Paz; actividades todas encaminadas a defraudar a la administración  de  justicia,  pero  sobre  todo,  a   despreciar  a la sociedad que les ha  tendido la mano indulgente de la reconciliación.”   

Esto por cuanto ha de ser claro en el proceso  transicional  que  si  estos  hechos  hacen parte de lo que en la versión libre  confesó   la  desmovilizada  MOSQUERA  GARCÍA,  pues  le  correspondía  a  la  Fiscalía  de  Justicia  y Paz, en aplicación de lo ordenado en el artículo 20  de  la  Ley  975  de  2005,  solicitar  la  acumulación  de los procesos que se  adelanten  en  su  contra,  originados  en  su  accionar  armado; con el proceso  transicional.   

Además de corresponder con lo ordenado por el  Legislador,  se  descongestiona  la justicia ordinaria y se concentran todos los  procesos  que  se  adelanten  contra  el  desmovilizado  bajo el mismo radicado,  adelantado  por  una  justicia especializada, con unos parámetros más amplios,  pero  sobre  todo con la misión de ofrecer a las víctimas la mayor cantidad de  verdad posible.   

Ese  el sentido del artículo 22 de la citada  Ley  975 de 2005, en el que se indica que el desmovilizado sólo podrá realizar  aceptaciones   de   cargos   en   procesos   originados  con  antelación  a  la  desmovilización,  ante  el  magistrado  que  ejerza  funciones  de  control  de  garantías  de  justicia  y  paz,  y  en  las  condiciones  previstas  en  dicha  normatividad.   

Fue la forma en que el Legislador le advirtió  a  la  judicatura  que  una  vez  que  el  desmovilizado  se  encuentre bajo los  parámetros  del  proceso  regido  por  la Ley 975 de 2005, sólo puede realizar  aceptaciones  de  cargos  por  los  delitos cometidos durante y con ocasión del  conflicto  armado, al interior del proceso transicional; sin que pueda aceptarse  que  las  sentencias  anticipadas  realizadas  en  los  procesos ordinarios, con  simples  aceptaciones  de  cargos  efectuadas  de espaldas a las víctimas y por  fuera  del  contexto  procesal del conflicto, tengan valor de cosa juzgada y sin  más,   proceda  su  acumulación  con  las  penas  impuestas en el proceso  transicional.   

Así  lo  señala  el  comentado  artículo  20:   

“Investigaciones y acusaciones anteriores a  la  desmovilización.  Si  para  el momento en que el  desmovilizado  se acoja a la presente ley, la fiscalía adelanta investigaciones  o  formuló  acusación  en  su  contra, el imputado, o acusado, asistido por su  defensor,  podrá  oralmente  o por escrito aceptar los cargos consignados en la  resolución  que  le  impuso  medida  de  aseguramiento, o en la formulación de  imputación,  o en la resolución o escrito de acusación, según el caso.   Dicha  aceptación  deberá hacerla ante el magistrado que cumple la función de  control   de   garantías   en   las   condiciones   previstas  en  la  presente  ley.”   

Tal  posición  resulta  compatible  con  el  espíritu  de  la  ley  según el cual la verdad que se cuenta en la versión al  interior  del  proceso transicional,  es el principio de la reivindicación  del  derecho  de  las víctimas, tal y como lo ha interpretado esta Corporación  al   afirmar2:   

“El  inicio del proceso de reconciliación  se  identifica  con  la  posibilidad  de  conocer  las  razones, los hechos, los  responsables,     los     auspiciadores,      la     financiación,     los  beneficiados,   la forma, los sitios, el momento, y en general todo aquello  que esclarezca la situación victimizante.   

Por  eso,  la  satisfacción  de  la verdad  supone,  entre  otras  actividades,  el  relato de lo sucedido de la manera más  amplia  posible,  precisando  hechos,  responsables,  tiempos, formas, razones y  todo  aquello  que  conduzca  a  arrojar  luz sobre la confusión que provoca el  dolor  y  la  ignominia.  Ello  implica,  entre  otras  cosas:  a) la confesión  completa  y  veraz  de  las  circunstancias de tiempo, modo, cantidad, cualidad,  relación  y  lugar  en  que  el desmovilizado haya participado en las conductas  delictivas  con ocasión de su pertenencia a estos grupos, que sean anteriores a  su                  desmovilización3;   b)   colaborar   con   el  esclarecimiento  de  los  hechos  y en particular ofrecer la información que se  tenga    para    lograr    el    hallazgo    de    personas    desaparecidas   o  secuestradas4;  c)  aceptar  los  cargos  que  se le formulen con ocasión de lo  confesado  y  de  lo  investigado  por  la Fiscalía5;     d)     aceptar     la  responsabilidad  por  hechos  incluidos  en  las investigaciones anteriores a la  desmovilización6; y, e) participar activamente  en  la reconstrucción de la memoria histórica de lo acontecido con su accionar  armado7.   

Porque, es parte muy importante del compromiso  del     desmovilizado     con    las    víctimas8:   

    

* “Participar   activamente   en   la  reparación  simbólica,  lo  que9  implica  la  preservación de la memoria histórica (el relato de  todo  lo sucedido), la aceptación pública de los hechos, la solicitud pública  de    perdón,    y    el    restablecimiento    de    la    dignidad   de   las  víctimas.”     

(…)  

“Así  pues,  la  versión  libre  es  el  momento  estelar  del  trámite  transicional,  es  en él donde se delinean los  delitos  propios  del  accionar  armado,  donde  se vislumbra la imputación que  será  objeto de aceptación,  y fundamento de la sentencia;  donde se  reconstruyen  los  tiempos  del dolor que se quiere mitigar con la justicia y la  reparación.”   

Si bien al resolver esta colisión negativa de  competencias  la  Sala  no  tiene  una  opción  distinta que determinar el juez  competente,  conmina  al  Fiscal  General  de  la  Nación  a  evitar  que  esta  situación   se   siga  presentando,  toda  vez  que  a  dicha  institución  le  corresponde  reunir  en  el  trámite  transicional  todos  los  procesos que se  adelanten contra los desmovilizados y acumularlos con él.   

Ahora  bien, como la Sala ha señalado que la  acumulación  de  procesos  solo  es  posible cuando el trámite transicional ha  llegado  a  la  fase de la declaratoria de la legalidad de la aceptación de los  cargos10,  mientras  dicha fase llega procede la suspensión de los procesos  adelantados por la justicia ordinaria.   

En  conclusión,  se  llama la atención a la  Fiscalía  de que tienda a concentrar todos los procesos que se adelanten contra  el  desmovilizado  por  delitos cometidos en desarrollo del conflicto armado, en  el  contexto  del  proceso transicional, evitando que los procesos que por tales  punibles  adelanta  la  justicia ordinaria avancen y más aún, que se presenten  sentencias  anticipadas  en  dicha jurisdicción; evitando así la multiplicidad  de  esfuerzos y de competencias, desgastes innecesarios, falta de sistematicidad  de  la  información  en  torno  de los postulados, la falta de especialización  para  el  conocimiento  de  los  delitos  cometidos en el contexto del conflicto  armado,  y  sobre  todo,  la  desinformación y desatención a las víctimas, lo  cual  se traduce finalmente en indiferencia, y en falta de reconocimiento de sus  perjuicios; siendo todo ello a todas luces inaceptable.   

Ya había precisado la Sala que existían los  mecanismos  de  la  suspensión  y  la  acumulación  de  procesos  y la forma y  oportunidad    de    acudir    a    uno   u   otro11:   

“Cuando  se  tramitan  procesos  en  la  justicia  ordinaria  por  conductas  del  desmovilizado,  sucedidas durante   y   con  ocasión  de  la  pertenencia  al  grupo  armado  organizado     al     margen     de     la    ley12,  y  existe  –como  en  este caso- la manifestación libre de aceptar esos cargos  en  el proceso de transición, lo pertinente es establecer las condiciones de la  suspensión  y  posterior  acumulación  de  las  investigaciones, partiendo del  presupuesto  de  que  los  procesos penales ordinarios que se tramitan ya por la  ley  600  de  2000,  ora  por  la ley 906 de 2004 (sistema penal acusatorio), no  coinciden  en  su  estructura procesal con el trámite de la ley 975 de 2005 que  fijó  el  marco  jurídico de la reincorporación de miembros de grupos armados  organizados  al  margen  de  la  ley,  que  contribuyan  de manera efectiva a la  consecución    de    la   paz   nacional,   en   el   marco   de   un   acuerdo  humanitario…   

Baste  con  decir que a partir de  la  postulación del desmovilizado al  trámite  de  Justicia  y  Paz,  lo que de hecho implica la base para iniciar el  proceso  penal  en la justicia de transición, en todo  momento  es  susceptible  de  suspender  un  proceso  ordinario   (ley   600   de   2000   –  ley 906 de 2004) donde se investiguen conductas sucedidas durante  y  con  ocasión  de  la  pertenencia al grupo armado organizado al margen de la  ley,  con  la  finalidad  de  definir  a futuro si se acumula o no al proceso de  justicia  y  paz,  pues  así  lo establece el artículo 20 de la ley 975 (conc.  art. 22), y así lo viene reseñando la jurisprudencia:   

“2.2.10. En lo  atinente  a  la acumulación  de  procesos se ha afirmado  que13   tiene  lugar  una  vez  declarada  la  legalidad  de  la aceptación de los cargos por la Sala del Tribunal Superior de  Distrito  Judicial,  y  que  esa  figura  es  distinta  a  la de la suspensión de los procesos que estén a  cargo  de  otras  autoridades, por conductas cometidas  por  el  imputado  durante  o  con  ocasión  de  su pertenencia al grupo armado  ilegal.  En  concreto, la suspensión es una medida de  carácter    provisional    que    compete   al   magistrado   de   control   de  garantías   y  tiene  como  objeto  permitir  a  la  fiscalía  ahondar  sobre ese vínculo a fin de poder imputarlas en la audiencia  de  formulación  y  aceptación  de  cargos  -si  no  han sido admitidas por el  desmovilizado  en  la versión libre-. La acumulación, en cambio, es definitiva  y       compete       al       funcionario      de      conocimiento”14.     (Destaca    la  Sala)   

Si  en el proceso penal ordinario se cuenta  con  fundamento probatorio y con decisión que satisfaga de manera razonable los  presupuestos   de   la   imputación  fáctica  (la  narración  de  los  hechos  jurídicamente   relevantes)  que  permitan  inferir  la  imputación  jurídica  (provisional,  pues  aún faltan controles a la imputación por parte de la Sala  de  Justicia  y  Paz)  y  fundamentar  la  atribución  subjetiva  de esos hechos al desmovilizado, habrá que predicar entonces que tal  acto  de  imputación del proceso ordinario (L. 600 / L. 906) corresponde con el  momento  procesal  de  la audiencia de formulación de  imputación   en   Justicia   y   Paz   ante   el   magistrado   de  control  de  garantías15      quien     dispondrá     válidamente     la     suspensión       del       proceso  ordinario.   

La audiencia de formulación de imputación  se  contrae  a  que,  tanto  la fiscalía como  el magistrado de control de  garantías  verifiquen las condiciones jurídicas y procesales de la aceptación  por  parte  del  desmovilizado  de los cargos (hechos jurídicamente relevantes)  que  surjan  del acto de imputación que viene materializado en el proceso penal  ante  la  justicia  ordinaria, y lo pertinente entonces es que el juez que funge  como    control    de    garantías    en    justicia    y    paz   –una  vez  verifique  las  condiciones  legítimas  de  la  imputación  y  aceptación  por  parte  del  desmovilizado-  disponga     la     suspensión    de    la    investigación    del    trámite  ordinario.   

En  síntesis,  porque  se  está  ante  un  proceso  de contribución decisiva a la reconciliación nacional que se funda en  el  compromiso del desmovilizado de promover el derecho de las víctimas y de la  sociedad  en  general  a la verdad, la justicia y la reparación (en condiciones  del   debido   proceso   de  justicia  y  paz  y  con  respecto  de  estándares  internacionales de Administración de Justicia).   

Por  ello,  leído  el  asunto  en clave de  justicia  de  transición,  no  encuentra  la  Sala  dificultad alguna en que se  provea  la  suspensión  del  proceso  –penal  ordinario-  en  el  expediente de  Justicia  y  Paz,  donde se asumirá el juzgamiento de la totalidad de conductas  cuya   responsabilidad  acepta  el  desmovilizado,  para  que  se  continúe  la  investigación   y   juzgamiento   bajo   el   trámite   de   la   ley  975  de  2005”.   

         

Así  las  cosas,  se  definirá la colisión  asignando  el  conocimiento del acta de formulación y aceptación de cargos por  el  delito  de  reclutamiento  ilícito  en  concurso  con desaparición forzada  agravada  y  homicidio  en  persona  protegida  -siendo  la  víctima  el  joven  Duván    Mauricio   Giraldo   Cardona-,   imputados a ELDA NEYIS MOSQUERA GARCÍA al Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de  Pensilvania;  además  que se ordenará remitir copia de este  proveído al señor Fiscal General de la Nación.   

En  mérito  de  lo  expuesto  la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

RESUELVE  

    

1. Dirimir  la  colisión  negativa de  competencias  asignando  el  conocimiento  del proceso seguido contra ELDA NEYIS  MOSQUERA  GARCÍA  por  reclutamiento ilícito, desaparición forzada agravada y  homicidio    en   persona   protegida   de   que   fue   víctima   Duván   Mauricio   Giraldo   Cardona,  al  Juzgado   Promiscuo  del  Circuito  de  Pensilvania,  a  donde  se  enviará  la  actuación.     

    

1. Comunicar  la decisión adoptada al  Juzgado  Penal  del  Circuito Especializado de Manizales, remitiéndole copia de  la misma.     

    

1. Remitir  copia  de  la  decisión  adoptada al señor Fiscal General de la Nación.     

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO          FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO      

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                LUIS                GUILLERMO               SALAZAR  OTERO                     

JAVIER  DE  JESÚS ZAPATA ORTIZ                    JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  de  segunda  instancia  de  justicia  y  paz  de  23 de agosto de 2011, radicado  34423.   

2 Auto  de  segunda  instancia  de  justicia  y  paz  de  23 de agosto de 2011, radicado  34423.   

3 Tal  como   lo   indican   los   artículos   7º   y   17  de  la  ley  975  de  2005.   

4  Según lo ordenado en el artículo 17 ibídem.   

5  En  los  términos  de  los  artículos  19  y   21  de  la  Ley  de Justicia y  Paz.   

6 Así  como lo dispone en artículo 22 de la Ley 975 de 2005.   

7  Según  lo dispuesto en el literal “d”, del artículo 19 del Decreto 3391 de  2006   

8 Auto  de  segunda  instancia  de  justicia  y  paz  de  23 de agosto de 2011, radicado  34423   

9  De  acuerdo con el artículo 8 inciso 7º de la Ley 975 de 2005.   

10  Cfr.   Auto  de  segunda  instancia 28250 del 25 de septiembre de 2007.   

11  Auto de 13 de diciembre de 2010, radicado 33065.   

12CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICDIA,  Auto  del  12 de mayo de 2010, rad.  núm. 33610.   

13  Cfr.   Auto  de  segunda  instancia 28250 del 25 de septiembre de 2007.   

14CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  de segunda instancia del 31 de  julio  de  2009, rad. núm. 31539;  Ib. Auto de segunda instancia del 25 de  septiembre de 2007, rad. núm. 28250.   

15“…el  juicio  de  legalidad material  que  le  corresponde  al  magistrado de control de garantías en la audiencia de  imputación,  está  circunscrito  a  los  motivos  fundados  que  propician  la  inferencia  razonable  de la probable autoría o participación del procesado en  los   hechos   a  él  atribuidos.   Esto  es  que  está  circunscrita  su  intervención  en  este punto, a la revisión del fundamento argumentativo de la  imputación”.   Auto  del 01 de julio de 2009,  rad. núm. 31788.     

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