38871(04-07-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta    No.    247   

          Bogotá  D.  C.,  cuatro (4) de julio de  dos mil doce (2012)   

VISTOS:  

La    Sala   decide   la   “colisión       negativa      de  competencia”  suscitada  entre  los  Juzgados  Cuarto de Ejecución de Penas y  Medidas    de    Seguridad   de   Tunja,  y Segundo de  la  misma  especialidad de Barranquilla, Despachos que  se   niegan  a  avocar  la  vigilancia  de  la  ejecución  de  la pena impuesta a  WILLIAM  ALEJANDRO  GÓMEZ  ROJAS,  condenado por los  delitos  de  homicidio  agravado;  fabricación,  tráfico  y  porte  de armas y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas; falsedad en documento  público y obtención de documento público.   

ANTECEDENTES  

1.  El    Juzgado    Único   Penal  del  Circuito  Especializado  con  Funciones    de    Conocimiento    de   Barranquilla,  tramitó  proceso  penal  contra   WILLIAM  ALEJANDRO  GÓMEZ  ROJAS  y  RAFAEL  EDILSON   QUIJANO,   dentro   del   cual,  el  27  de  mayo de 2010 dictó  sentencia anticipada,  condenándolos a la pena de 218 y 212  meses   de   prisión   respectivamente,   por   los   delitos  de  homicidio  agravado,  y  fabricación,  tráfico y porte de armas y  municiones  de  uso privativo de las fuerzas armadas; al procesado GÓMEZ ROJAS,  además,  por  los  delitos  de  falsedad  en documento público y obtención de  documento público.   

2. Ejecutoriada la  sentencia,  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado   con   Funciones  de  Conocimiento  de  Barranquilla,  remitió  el expediente al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas  y  Medidas  de Seguridad de esa ciudad, quien el 11 de  agosto  de 2010 asumió la vigilancia de la ejecución  de  la  pena, autoridad que  mediante  auto  del 3 de mayo de 2011 negó la sustitución de la pena privativa  de  la  libertad  por  la  prisión  domiciliaria; esta decisión fue notificada  personalmente  al  condenado  GÓMEZ ROJAS el 19 de mayo de 2011, mientras que a  RAFAEL  EDILSON  QUIJANO  sólo  se  hizo hasta el 11 de octubre del mismo año,  esto,  por haber sido trasladado a la Penitenciaría de Alta y Mediana Seguridad  de  Cómbita  – Boyacá.   

Contra la providencia del 3 de mayo de 2011  con  que  el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad negó  a  los  procesados  la  prisión  domiciliaria,  el  implicado WILLIAM ALEJANDRO  GÓMEZ  ROJAS  interpuso  los  recursos  de  reposición  y  apelación en forma  subsidiaria; el otro procesado guardó silencio.   

   3.  El  29 de noviembre de 2011, el  sentenciado  WILLIAM  ALEJANDRO  GÓMEZ  ROJAS  allegó  al  Juzgado  Segundo de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Barranquilla, solicitud de  traslado  del  expediente  a  los  juzgados  de igual categoría de la ciudad de  Tunja, Boyacá, por cuanto,  había  sido  recluido  en  la  Penitenciaría  de  Combita desde hacía ya tres  meses.    Similar    petición   hizo   el   primero  de  diciembre  de  2011  el  director  del  citado  establecimiento penitenciario.   

4. El Juzgado Segundo de Ejecución de Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Barranquilla, con auto del 28 de diciembre de 2011  ordenó  la  remisión de la actuación al reparto de los juzgados homólogos de  Tunja,  advirtiendo  al despacho que le correspondiera conocer del asunto que se  hallaba  pendiente  resolver  el  recurso  de  reposición interpuesto contra el  proveído  del  3  de  mayo  de  ese  año,  es decir  la  que  rechazó por improcedente el otorgamiento de  la prisión domiciliaria.   

5. Asignado el expediente al Juzgado Cuarto  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Tunja, a efectos de la  ejecución  de  la  sentencia  proferida  contra WILLIAM ALEJANDRO GÓMEZ ROJAS,  este  funcionario  avocó  el  conocimiento  del asunto el 2 de febrero de 2012.   

6.  Sin embargo, el 9 de febrero de 2012 el  Juez  Cuarto  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Tunja, rehúsa  seguir  el  trámite  relativo  a  la  vigilancia  de  la  ejecución de la pena  impuesta  a  GÓMEZ  ROJAS,  en  cambio, dispuso           devolver   el   expediente  al  Juzgado  Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Barranquilla, bajo el  argumento   de   que   éste  despacho  no  se  pronunció  sobre  los  recursos  interpuestos  por  el  sentenciado  contra la providencia del 3 de mayo de 2011,  puesto  que,  al ser dicho juzgado el que profirió la decisión recurrida, es a  esa  autoridad  judicial a  quien  compete resolver el recurso o a su superior funcional en el evento que el  “Juez     ejecutor     no     acceda    a    las  pretensiones”,  aspecto que incide en el control de  la  sanción  y  que  hasta  tanto  no  sea  resuelta  por el Juzgado Segundo de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Barranquilla, le impide asumir el  conocimiento  de  la  vigilancia  de  la ejecución de la pena impuesta a GÓMEZ  ROJAS.   

Como  fundamento  de  su  negativa,  citó  el antecedente jurisprudencial desarrollado en el auto  del    23    de    febrero    de   2011,  radicado  No.  35858,  en   el   cual,  específicamente  se  dirimió  el  conflicto  de  competencia  generado  entre el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial de Bogotá y su homologo de Tunja,  para    conocer    del   recurso   de   apelación  interpuesto  contra  la  decisión  del  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Tunja que  emitió   concepto  desfavorable  para  conceder  un  permiso     administrativo     de     hasta    72  horas.   

Consecuente    con   su   determinación,  el  Juzgado  Cuarto  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Tunja,  ordenó  la  devolución del expediente a su  similar  de Barranquilla, proponiéndole “colisión negativa de competencia”  en caso de no aceptar sus argumentos.   

7.  El  Juzgado  Segundo  de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Barranquilla, sin  advertir  que  le  había  sido  propuesto el incidente de colisión negativa de  competencia,  con  auto  de sustanciación del 29 de  febrero  de  2012,  le devuelve el asunto al juzgado de Tunja, reiterándole que  en    casos    como    este   prima   el   “fuero  corporal”   consistente  en  que  “el  expediente  sigue  a  la  persona  del sentenciado”   y   por   lo  tanto,  el  recurso  de  reposición  debe  ser  resuelto por el juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  que continúe conociendo de la  vigilancia  de  la  ejecución de la pena. Le recuerda además, que dentro de la  misma   actuación  fue  condenado  RAFAEL  EDILSON  QUIJANO,  respecto de quien ese juzgado (el de Tunja)  vigila  la  ejecución  de  la  pena,  por  encontrarse  también recluido en la  Penitenciaría de Cómbita, Boyacá.    

8.  Nuevamente,  el  Juzgado  Cuarto  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Tunja se niega a conocer del  asunto  y  con  auto  del 24 de abril del año en curso, finalmente, remitió el  expediente  a  la  Sala  Penal  de  la Corte, para que se dirima el conflicto de  acuerdo  a  lo previsto en el “numeral 3º del art.  17 de la Ley 270 de 1996”.   

CONSIDERACIONES  

1.- La reiterada  jurisprudencia  de  la  Sala  respecto  de  la  disparidad  de  criterios entre  despachos  judiciales  por virtud de la ejecución de la sentencia, ha señalado  que  en  estricto  sentido,  no corresponde, a una colisión de competencias, en  los  precisos  términos  del  artículo  93 de la ley 600 de 2000. Sin embargo,  admitiendo  la  realidad  y la naturaleza del incidente, ha venido dirimiéndolo  cuando  en  él  se  enfrenten,  como en este caso, jueces de diferente Distrito  Judicial,  de  conformidad con lo establecido en el numeral 4° del artículo 75  del   Código   de  Procedimiento  Penal,  o cuando uno de los involucrados en  el  conflicto  es un Juez Especializado, por razón de la cláusula especial que  traía   el   artículo  18  transitorio  de  la  Ley  600  de  20001.   

2. Es pertinente  precisar  que,  en el presente caso, por tratarse de  un  trámite regulado bajo por el rito de la Ley 906 de 2004, no tiene cabida la  figura      de      la      “colisión      de  competencias”, pues dicho trámite fue reemplazado  en  este  sistema  procesal  por  uno  más  sencillo,  el de la “definición    de    competencia”,  regulado en los artículos 54 y 341 de esa normatividad.   

Por lo tanto, el incidente promovido por el  Juzgado  Cuarto  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad de Tunja es  completamente  irregular,  puesto  que,  de  una  parte,  inicialmente avocó el  conocimiento  del  asunto,  y  luego,  ocho días después, cuando se consideró  incompetente  para  seguir  vigilando  el  cumplimiento  de  la  pena impuesta a  WILLIAM  ALEJANDRO  GÓMEZ  ROJAS,  ha debido enviar de inmediato el asunto a la  Sala  Penal  del  la Corte, en la medida que se tratada de juzgados de distintos  distritos judiciales.   

Del    mismo    modo,    resulta  improcedente  que  el Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Barranquilla, sin  advertir  que  su  homólogo  de  Tunja  rehusaba aprehender el conocimiento del  asunto  provocándole una inexistente colisión de competencias, le haya      devuelto     el      expediente      a     éste  nuevamente,  porque si el  proceso   se   tramitó   y  falló  acorde  con  el  procedimiento       de      la      Ley 906 de 2004, la norma que  regula  el  incidente  relativo  al  conflicto de competencia  promovido  por  los  jueces  involucrados, es la que actualmente se establece      en     la     sistemática     acusatoria,     para    la    denominada      definición     de  competencia, y no como equivocadamente lo refiere el  Juez  Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Tunja, al citar el  numeral   3º   del  art.  17  de  la  Ley  270  de  1996,   disposición   que   resulta  completamente  impertinente,  en  la  medida  que el tema aquí planteado se halla expresamente  atribuido a la Sala Penal de esta Corporación.   

En este orden, el artículo 32 del Código  de   Procedimiento   Penal   de  2004,  dispone  que  a  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia       le      compete      conocer de:   

“(…)  

De la definición de competencia cuando se  trate  de aforados constitucionales y legales, o de tribunales, o de juzgados de  diferentes distritos”.   

3.  La  vigilancia  de la ejecución de la  sanción  corresponde  al  Juez  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad,  cuya    competencia,    ha    dicho    la    Sala2,   

“…cuando  el  condenado  se  halla  privado  de  la  libertad,  no  depende de la naturaleza de la conducta punible,  o  del  territorio  donde  se  cometió,  o  del despacho judicial que dictó el  fallo,  ni el número de condenas, ni cuál de ellas se encuentra descontando el  sentenciado,  ni  de peticiones que se hallen pendientes de resolver, sino de un  factor  personal  relativo  al lugar donde se encuentre descontando la pena y si  en  ese  lugar  existe  o  no  un  juez  de  ejecución  de  penas  y medidas de  seguridad.   

El  factor personal que se acaba de tratar  se  encuentra  consagrado  en  el artículo 1° del Acuerdo 54 de 1994, expedido  por el Consejo Superior de la Judicatura, según el cual:   

Los Jueces de ejecución de penas y medidas  de  seguridad,  conocen  de  todas las cuestiones relacionadas con la ejecución  punitiva  de  los  condenados  que se encuentren en las cárceles del respectivo  circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin  consideración  al  lugar donde se  hubiere proferido la respectiva sentencia.   

En  relación  con  el  entendimiento  del  precepto   que   se   acaba   de   citar,  la  Sala  ha  venido  sosteniendo  lo  siguiente:   

El precepto anterior es claro en establecer  para  los  jueces  de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad un factor de  competencia  distinto  a  los  establecidos  para  los restantes despachos de la  jurisdicción  ordinaria.  Se  trata  de  un  factor de índole personal, de tal  manera  que  la  competencia  para  asumir  el  conocimiento  de  la  ejecución  punitiva,  depende  de  que el respectivo condenado se encuentre recluido en uno  de  los  establecimientos carcelarios del circuito sede del funcionario; y hasta  tal  punto  se mantiene ese factor de competencia que sigue al convicto al lugar  donde  fuere,  pues  de ser trasladado de penitenciaría, su expediente debe ser  enviado  al  juez  de  ejecución  de  penas  que  esté radicado en el lugar de  ubicación  del  centro  de  reclusión,  o,  en su defecto, al juez que hubiere  dictado el fallo de primera o única instancia.   

También  refulge  que  el  artículo  15  transitorio  del  estatuto  de  procedimiento  penal es de aplicación residual,  esto  es,  que  mantiene  la  función  de  ejecutar  la pena, en los jueces que  hubieren  dictado  la  sentencia  de  primera  o única instancia, solo para los  casos  en  que  el  condenado  se  halle  recluido  en  un  centro penitenciario  localizado   por   fuera   del  circuito  sede  de  un  juez  de  ejecución  de  penas.   

En   estas   condiciones,   carece   de  trascendencia  determinar  cuál  fue  el  primer  fallo ejecutoriado o cuál el  último,  ni  el número de condenas, ni cuál de ellas se encuentra descontando  el  sentenciado,  porque  sólo  dos  elementos  juegan en la determinación del  funcionario  competente  para  resolver cuestiones derivadas del cumplimiento de  la  pena:  la  ubicación del condenado y si en ese lugar existe o no un juez de  ejecución   de   penas  y  medidas  de  seguridad3” (énfasis agregado).   

4.   En  el  caso   que   concita   la  atención  de  la  Sala,  el  sentenciado  WILLIAM  ALEJANDRO  GÓMEZ  ROJAS se halla purgando pena en la  Penitenciaría  de  Alta  y  Mediana  Seguridad  de  Cómbita,  Boyacá,  por  consiguiente, corresponde  determinar  cuál  es  el  funcionario  judicial  competente  para  continuar  vigilando  la ejecución del  fallo  condenatorio  proferido  en su contra, habida  consideración  que tanto el Juez Segundo, como el Cuarto de Ejecución de Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Barranquilla y Tunja, respectivamente, se niegan a  conocer  del  asunto,  bajo  el  argumento  que  como  se   halla   pendiente   resolver   el  recurso  de  reposición  interpuesto  contra  el proveído del 3 de mayo de 2011 dictado por  el  juez de Barranquilla, es éste funcionario el que  debe  resolverlo, según el juez de Tunja; mientras que el de Barranquilla opina  lo  contrario  en  atención al fuero personal.    

Para  los efectos anteriores, ninguna  incidencia  podría  tener  el  hecho de que se encuentre  pendiente  por  resolver algunos recursos o peticiones, porque se reitera que la  competencia  de  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas de seguridad  únicamente  es  la  que  se  adquiere  por  razón  de  los factores personal y  territorial,   lo  tiene  dicho    la    Sala,4 y  como  enseguida  se  verá el sentenciado no se encuentra privado de la libertad  dentro  del  ámbito  territorial del Juzgado Segundo  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Barranquilla.   

Como  se  recuerda  el  condenado  WILLIAM  ALEJANDRO  GÓMEZ  ROJAS se halla privado de la libertad en la Penitenciaría de  Alta  y Mediana Seguridad  de  Cómbita,  Boyacá,  a donde fue trasladado desde  mediados  del  segundo  semestre de 2011, de manera que es al Juez de Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad con competencia en esa sede, para este caso, el  Juzgado   Cuarto   de   Ejecución  Penas  y  Medidas  de  Seguridad     de     Tunja,     a   quien   corresponde   seguir   vigilando   la   pena   a   él  impuesta;  despacho  que  entre  otras cosas, viene conociendo de la ejecución de la sanción asignada al  otro    procesado   dentro   de   este   mismo   asunto,   señor   RAFAEL EDILSON QUIJANO.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

  RESUELVE   

1.-          Declarar  que  la  competencia para  conocer  de  este  asunto,  corresponde  al  Juzgado  Cuarto  de  Ejecución  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Tunja, a quien se remitirá el expediente.   

2. Comunicar lo  aquí   decidido   al   Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Barranquilla,  remitiéndole  copia de  la presente decisión.   

Contra el presente auto no procede recurso  alguno.   

        Comuníquese y Cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ      LUIS     BARCELÓ  CAMACHO                   FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                     MARIA      DEL      ROSARIO      GONZÁLEZ  MUÑÓZ     

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                            JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA    

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Autos  del 15 de julio de 2008, radicación 30095, y  28 de marzo de 2012, radicación 38660.   

2  Auto del 15 de julio de 2008, radicado 30095   

3  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,   auto    nov.22/96,    rad.    12451.   

4  Ibídem,  auto  del julio  de 2008, radicado 30095.     

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