37926(15-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37926  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 40.   

Bogotá,  D.C.,  quince de febrero de dos mil  doce.   

V I S T O S  

Vencido  el  respectivo término de traslado,  dentro  del  presente  trámite  de  extradición  de los ciudadanos colombianos  IRMA  HAYDEE PARADA CABALLERO  y    CIRO    ALFONSO   PRADO   MARTÍNEZ,  requeridos  por  el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana de  Venezuela,  le  corresponde  a  la  Corte  pronunciarse sobre las solicitudes de  pruebas elevadas por sus defensores y por el Ministerio Público.   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Mediante  oficio  No.  DVC  – 3000 del  18  de  noviembre de 2011, el Ministerio de Justicia y del Derecho comunicó que  el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana de Venezuela, por intermedio de su  Embajada  en Colombia y con las Notas Verbales Protocolo II.2.C6.E3 No. 001936 y  II.2.C6.E3  No.  001948,  del  21  y  del 23 de agosto de 2011, respectivamente,  solicitó  la detención provisional con fines de extradición de los ciudadanos  colombianos  IRMA  HAYDEE PARADA CABALLERO      y      CIRO     ALFONSO     PRADO  MARTÍNEZ,  por  el  delito  de  tráfico  ilícito de  sustancias    estupefacientes    y    psicotrópicas    en   la   modalidad   de  ocultamiento.   

Asimismo,  señaló que mediante Nota Verbal  Protocolo  II.2.C6.E3  No.  002254 del 6 de octubre de 2011, la referida Misión  Diplomática  informó  que  el  Juzgado  Duodécimo  de  Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Área Metropolitana de  Caracas,  el  25  de agosto de 2011 dictó otra orden de captura por la presunta  comisión  de  los delitos de asociación para delinquir y ocultamiento de armas  y  municiones,  “…complementando la anterior Orden  de  Aprehensión del 16 de febrero de 2011, dictada por la presunta comisión de  los  delitos de tráfico ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas  en la modalidad de ocultamiento.”   

2. Indicó que esa  petición  se  fundamentó  en que el Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Área Metropolitana de  Caracas,  había  iniciado solicitud de extradición, declarada procedente el 14  de  septiembre  del  mismo  año  por  la  Sala  de Casación Penal del Tribunal  Supremo  de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, pues, contra los  citados  se  había  dictado  orden  de  aprehensión  desde el 16 de febrero de  2011.   

3. Con fundamento en  lo   anterior,   se   expidieron  las  Circulares  Rojas  de  Interpol  números  A-4834/8-2011  y  A-4836/8-2011,  contra  IRMA  HAYDEE  PARADA   CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, respectivamente, las cuales  se  hicieron efectivas el 19 de agosto de 2011, mientras que con resolución del  día  23  de  los  mismos mes y año se ordenó la captura de los citados por la  Fiscal General de la Nación.   

4.   Además,  expresó  que  dicha  Embajada  a través de la Nota Verbal No. II.2C6.E3 002254  del  6  de octubre de 2011, allegó las copias certificadas de la documentación  en  sustento  de  la  petición  de  extradición  de  los señores PARADA    CABALLERO    y    PRADO MARTÍNEZ.   

Igualmente,  informó  que  el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  DAJI.E  No. 2477 del 6 de octubre de 2011,  conceptuó   que  “…los  tratados  aplicables  al  presente  caso son: 1. La (sic) Acuerdo sobre extradición, suscrito en Caracas,  en  el marco del Congreso Bolivariano, el 18 de julio de 1911. 2. La Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias   Sicotrópicas,   adoptada   en   Viena,   el  20  de  diciembre  de  1998…”.   

5. Así las cosas,  envió  a la Corte las diligencias allegadas por la representación diplomática  del     Gobierno     requirente,    “teniendo  en  cuenta  que se encuentran reunidos los documentos que  exige  el  Convenio  aplicable  al caso”.   

6.  Recibida la  actuación  en  la  Corporación,  por  auto  del 24 de noviembre de 2011 se les  reconoció  personería  adjetiva  a los abogados designados por los solicitados  IRMA  HAYDEE PARADA CABALLERO  y    CIRO    ALFONSO   PRADO   MARTÍNEZ,   y se ordenó correr traslado por el término de diez días,  para  que  los  intervinientes  se  pronunciaran sobre las pruebas que estimaran  conducentes.   

7.  El defensor  de    CIRO   ALFONSO   PRADO   MARTÍNEZ,  solicitó  de  la  Sala  la  práctica de las siguientes pruebas,  “…con  el  fin  de  establecer si los formalismos  necesarios,   fueron  observados  y  recreados  conforme  lo  establece  nuestro  ordenamiento jurídico.”   

7.1.  Oficiar a  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  para  que informe si expidió  duplicado     de     la    cédula    de    ciudadanía    No.    88’177.640   a   nombre  de  CIRO  ALFONSO PRADO MARTÍNEZ; indicando la  fecha  de  presentación  de la solicitud por parte del titular,  así como  las fechas de elaboración y entrega del documento.   

Considera que la prueba es conducente, porque  se  orienta  a  demostrar  que  su  asistido había extraviado los documentos de  identidad que fueron utilizados por una red de narcotraficantes.   

7.2. “Examinar  y  establecer si la Resolución de Acusación corresponde  a  Copia o Transcripción Auténtica o si el escrito presentado por la autoridad  Venezolana       concierne       a       documento      equivalente.”   

La  procedencia  de  la  prueba –afirma–   está   prevista  en  el  artículo  495–1°  de  la Ley 906 de  2004.   

7.3. De conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo 495–3°  del  Código  de Procedimiento Penal, pide que se establezca si  aparte  de  los documentos de identidad de CIRO ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,   hallados  por las autoridades  venezolanas,    existen   “…indicios,   huellas,  fotografías,  documentos  y  al  menos prueba adicional de la participación en  forma  alguna  de  mi  defendido…”,  porque  en su  sentir   no   existe   la   mínima  evidencia  sobre  la  plena  identidad  del  solicitado.   

7.4. “Establecer   si  las  disposiciones  penales  aplicables  al  caso,  corresponden a Copia Auténtica.”   

7.5. También pide  que  se  oficie  a la Fiscalía General de la Nación para que explique por qué  su  asistido no fue puesto a disposición de un Juez con funciones de control de  garantías, que se pronunciara sobre la legalidad de la captura.   

7.6.  Igualmente,  depreca  que  se  requiera a la Dirección de Investigación Criminal e Interpol  en  Colombia,  para  que  informe  acerca  del  procedimiento que adelantó para  capturar  a  CIRO  ALFONSO PRADO MARTÍNEZ,   “…señalando   si  durante  esta  exhaustiva   pesquisa,   encontraron   comportamientos,   conductas,   bienes  y  actuaciones,  que  les  permitiera inferir que se trata de la persona solicitada  en extradición.”   

7.7.  Pide  que se  ordene  el “…Interrogatorio al señor CIRO ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, aquí encausado…” para establecer  “…el  hecho,  la  época  y  circunstancias  del  extravío de sus documentos.”   

7.8. Que se reciba  el   testimonio  de  Miguel  Antonio  Franco  Leal,  con  quien  trabajaba   “el   encausado”   al  momento de los hechos.   

7.9.  Requiere que  las      autoridades      venezolanas      remitan      las      “…evidencias  referidas  a la compra de celulares, celebración de  contratos,  alquiler  o  compra  de vehículos, pasos fronterizos, inmigración,  documentos,  contratos,  videos  y  demás documentos que permitan confrontar si  las  huellas allí impuestas por el portador de los documentos, corresponden con  las  huellas y demás señas del sindicado. Lo anterior en aras de establecer la  plena   identidad   del   auto   (sic)  de   la   conducta   punible   y  si  esta  corresponde  a  la  del  encausado.”   

7.10. Reclama que se  reciba  el  testimonio  de  la  coacusada  IRMA HAYDEE  PARADA  CABALLERO, para que explique las circunstancias  bajo   las   cuales  conoció  a  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,   “…con  el  ánimo  de  establecer  si  existe  alguna  conducta correlativa desde la que se  pueda predicar la comisión del delito.”   

7.11. Ruega que se  decrete  el testimonio de dos de los agentes de policía judicial que capturaron  al  requerido PRADO MARTÍNEZ,  “…con el ánimo de establecer si las evidencias y  elementos   materiales  probatorios,  estilo,  forma  de  vida  y  conducta  del  sindicado,  corresponden  con la descripción del ciudadano que les peticionaron  seguir y detener.”   

7.12.  Igualmente,  demanda  la  designación  de un perito “…para que  mediante  los experticios científicos, técnicos, artísticos o especializados,  se   permita  establecer  si  mi  patrocinado  posee  la  suficiente  formación  académica,  intelectual,  o  la disposición criminal o factibilidad económica  para  cometer  un  crimen  de  la  envergadura  del que se le imputa.”   

7.13. Pretende que  se  tengan  como  pruebas  la  denuncia sobre la pérdida de los documentos y el  informe  de  policía  judicial  que  menciona  la  exhibición de la cédula de  ciudadanía por parte del capturado.   

7.14.  Finalmente,  solicita  que  se  le  dé  valor  de prueba a la copia de la denuncia, la carta  suscrita  por  los  vecinos de la vereda Villanueva de Tibú y a la respuesta al  derecho  de  petición  que  se  presentó  ante  la Secretaría de Tránsito de  Cúcuta.   

8. Por su parte, el  apoderado  especial  de  la  señora IRMA HAYDEE PARADA  CABALLERO,  reprodujo  las  solicitudes probatorios de  los  numerales  2,  3,  5,  6,  7,  9,  10,  y  11  del defensor de CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, y agregó  las siguientes:   

8.1.   En   la  correspondiente  al  numeral  3°, solicita que se oficie a la Fiscalía General  de  la  Nación, a la Policía Nacional “…y demás  entidades  de  seguridad del estado (sic) que  su  despacho  crea  conveniente…”  con  el fin de que informen si entre sus registros aparece el de “…alias  “La Turca”, para así demostrar que las alusiones que  se  han  ello (sic) con este  “alias”   a   mi   defendida   son   erróneas   ya  que  no  son  la  misma  persona.”   

8.2. Pide (numeral  9°)  que  se  escuche  el  testimonio  de  Johana  Castrillo  (sic)  Peñalosa,  “…gerente  de  zona  de  la  marca  de  productos  L’EUDINE,  jefe  de  mi  prohijada   en  el  trabajo  que  como  vendedora  de  productos  por  catálogo  desempeña,  con el fin de recrear las características personales de la señora  Parada  y  demostrar  el  porque  (sic)  desarrollaba este trabajo.”   

8.3. Por último, en  el   numeral   11°,   reclama   que   se   tengan   en  cuenta  “…las  manifestaciones  que  realizan  los  habitantes  del Barrio  Aeropuerto  de  la  ciudad  de Cúcuta y vecinos de Irma Haydee Parada Caballero  [,] personas que la conocen  hace   más   de   20   años  y  dan  fe  de  su  comportamiento  y  estilo  de  vida.”   

9.  El  Procurador  Delegado,  dentro del traslado advertido, solicitó que se oficie a la Fiscalía  General  de  la Nación para que informe si contra IRMA  HAYDEE     PARADA     CABALLERO    y    CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,   se  “…adelantó  o  actualmente  se  tramita  alguna  investigación  o  juicio  penal,  o  han sido absueltos o condenados por algún  delito”,  cuya  procedencia,  asegura, radica en que  “…si   bien  la  circunstancia  prevista  en  el  artículo  565 del Decreto 2700 de 1991, aplicable por virtud de la declaratoria  de  inexequibilidad  del artículo 527 de la Ley 600 de 2000, no fue incluida en  la  Ley  906 de 2004 que expidió el actual Código de Procedimiento Penal; este  remite  a  Tratados  Internacionales  y  la Convención Americana sobre Derechos  Humanos  establece  en  su  artículo  8  numeral  4, el principio de non bis in  ídem”.   Además,   porque  esta  Corporación  ha  señalado  que  debe practicarse tal prueba cuando de la documentación allegada  al  trámite de extradición aparezca “evidencia que  apunte  a  demostrar  la  eventual  lesión  del  derecho  fundamental al debido  proceso   por   desconocimiento   del  principio  de  cosa  juzgada.”   

Igualmente,  solicita  el  representante del  Ministerio  Público,  sin precisar la conducencia, pertinencia y procedencia de  la  prueba,  que  se  requiera de la “Registraduría  General  del Estado Civil” el envío de copias de las  tarjetas   decadactilares   de   IRMA  HAYDEE  PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,  identificados  con  las cédulas de  ciudadanía  No.  27’604.798  y      88’177.640,  respectivamente.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Con   el   propósito   de  determinar  la  procedencia  de  la  práctica  de  un  medio  de  persuasión dentro de la fase  judicial  del  trámite  de  extradición,  se  debe tener presente que el mismo  esté  relacionado con alguno de los aspectos que debe revisar esta Corporación  al momento de emitir el respectivo concepto.   

Lo primero que debe precisarse es que en este  caso   se   aplican   las  disposiciones  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004) que no se  opongan  al  Acuerdo  Bolivariano  de  Extradición,  según  se desprende de lo  dispuesto  en  el  inciso  3º  del  artículo  VIII  del referido convenio, que  prevé:  “La  extradición  de  los  prófugos,  en  virtud   de   las   estipulaciones  del  presente  Tratado,  se  verificará  de  conformidad  con  las  leyes  de  extradición  del  Estado  al  cual se haga la  demanda”.   

Las  pretensiones  probatorias,  entonces,  deberán  estar  vinculadas  con los elementos a que se refiere el artículo 502  de  la  Ley 906 de 2004 y, en razón de ello, las pruebas que pueden solicitarse  y  practicarse  serán  las  que conduzcan y resulten necesarias para establecer  esos  aspectos,  es decir, la validez formal de la documentación presentada, la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación,  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y  el  cumplimiento  de  lo  previsto  en  los  tratados públicos, cuando fuere el  caso.   

En esa medida, de conformidad con las normas  anotadas,  en la fase judicial del trámite de extradición sólo se decretarán  las  pruebas pertinentes, es  decir,  las  que  demuestren los supuestos derivados de las exigencias previstas  en    el    artículo    502   citado   y  los requisitos contenidos en el Tratado aplicable.   

1. Se referirá la  Sala,    en    primer    lugar,    a    las   solicitudes   elevadas   por   los  defensores  de  IRMA HAYDEE  PARADA   CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO MARTÍNEZ, las cuales se absolverán en  conjunto por ser, en esencia, idénticas.   

En  armonía  con  lo  anterior, las pruebas  solicitadas  por  los  defensores  de  los  ciudadanos  colombianos IRMA    HAYDEE    PARADA    CABALLERO   y  CIRO     ALFONSO     PRADO    MARTÍNEZ,  resultan inadmisibles, atendiendo a que  no  guardan  relación  con  el  tema  probatorio  que se debe surtir dentro del  trámite de extradición, razón por la cual, se negarán.   

Los  defensores  pretenden elaborar una  serie  de  coartadas,  al  tratar de demostrar que sus asistidos extraviaron los  documentos   de   identidad  hallados  en  el  lugar  donde  se  incautaron  los  narcóticos  y el arma de fuego, los cuales fueron utilizados por otros sujetos;  se  empeñan  en  controvertir  ante esta sede la participación de las personas  requeridas  en  los  hechos que se les imputan; negar su presencia en la escena,  porque  afirman  que  estaban  en  otros  sitios dedicados a diferentes labores;  rebatir   las   evidencias  aportadas  por  las  autoridades  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela;  y,  refutar la legalidad de la captura con fines de  extradición  ordenada  por  la  Fiscalía  General  de  la Nación, previamente  ejecutada  por  miembros  de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol  en  Colombia,  en  atención  a  las  Circulares  Rojas números A-4834/8-2011 y  A-4836/8-2011,  expedidas  contra  IRMA  HAYDEE PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO MARTÍNEZ.   

Es  decir,  que  se  empeñan en discutir la  participación  y  responsabilidad  de  sus  representados  en  los  delitos  de  tráfico   ilícito   de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  en  la  modalidad  de ocultamiento; asociación para delinquir; y, ocultamiento de armas  y municiones.   

El  abogado  que representa los intereses de  CIRO ALFONSO PRADO MARTÍNEZ,  incluso  llega  al  extremo  de  solicitar  la  intervención  de  un experto en  ciencias,  técnicas  o  artes  que  dictamine sobre la incapacidad académica,  intelectual  o económica del  solicitado   en  extradición  para  delinquir.  Al  paso  que  el  defensor  de  IRMA HAYDEE PARADA CABALLERO,  pide  oficiar  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y a los organismos de  seguridad  del  Estado colombiano, para que informen si en sus registros aparece  alguien  con  el  alias  de “La Turca”,  porque  así demostraría que están confundiendo a su poderdante  con otra persona.   

Esos   tópicos   a  los  que  aluden  los  libelistas,  hacen referencia al núcleo de los cargos que contra los ciudadanos  PARADA    CABALLERO    y  PRADO  MARTÍNEZ,  contienen  las  órdenes  de  captura  expedidas  por  el  Juzgado  Duodécimo  de  Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  del Área  Metropolitana  de  Caracas, fechadas el 16 de febrero y el 25 de agosto de 2011,  y  corresponden a los que serán objeto de debate en el proceso penal que se les  sigue  en  la  República  Bolivariana  de  Venezuela.   

Entonces, es ante el tribunal extranjero que  reclama   la   presencia   de   IRMA   HAYDEE  PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, que se pueden aducir o presentar las  pruebas  para  desvirtuar  o  debilitar  los cargos que allí se les formularon,  puesto  que  este  trámite  de  extradición no está diseñado para sopesar la  fortaleza  o  suficiencia de una providencia foránea, sino para verificar si la  petición  está acompañada de los requisitos que el tratado y la Constitución  y la ley patrias prevén para eventualmente otorgarla.   

Lo  mismo  ocurre con el restante listado de  pruebas  que solicitaron los defensores, pues ninguna se enfoca a lo que en sede  de extradición constituye la materia probatoria.   

Temas     como     los    comportamientos,   conductas,   bienes   y  actuaciones,  que ocasionalmente hubiesen advertido los agentes de policía que  aprehendieron  a  las  personas  solicitadas  en extradición, ninguna relación  guardan  con  los  datos  que  corresponden  a  las  órdenes  de  captura  y su  cumplimiento;  mucho  menos  con  los  elementos  a los que se aluden el Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  y  el  artículo  502  de  la Ley 906 de 2004.   

La  explicación  exigida  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  en relación con la supuesta omisión de solicitar de  un   Juez  con  funciones  de control de garantías, la celebración de una  audiencia  de  legalización de la captura, es absolutamente impertinente, si se  tiene  en  cuenta  que  la Corte Constitucional, al declarar la exequibilidad de  los  artículos 506, 509 y 511 de la Ley 906 de 2004, claramente señaló que la  aprehensión  con  fines  de  extradición difiere ostensiblemente de las demás  que autoriza nuestra legislación procesal penal.   

Así   lo   explicó   ampliamente   esa  Corporación:   

“7.1. En cuanto  al  derecho  a  la  igualdad,  considera  la  Sala  que las normas impugnadas no  vulneran  las previsiones del artículo 13 superior, por cuanto la captura de la  persona  solicitada  en  extradición difiere sustancialmente de la aprehensión  que  se adelanta respecto de quien es sorprendido en flagrancia (C.Po. art. 32),  como  también de la captura excepcional que puede disponer la Fiscalía General  de  la  Nación (Ley 906 de 2004, art. 300), pues en estos casos, por mandato de  la  Constitución  Política  y de la Ley, la persona debe ser conducida ante un  juez  que  resolverá sobre la legalidad de la aprehensión o captura, según el  caso.   

Tampoco   es   comparable   el  trámite  administrativo  al  que está sometida la persona requerida en extradición, con  el  procedimiento  previsto  en  el  artículo  250,  numeral  1º  de  la Carta  Política,  por  cuanto  éste  es  aplicable  respecto  de  medidas  necesarias  que    aseguren    el   comparecimiento  de  los imputados al proceso penal, la  conservación  de  la  prueba  y  la  protección  de la comunidad, considerando  la  existencia  de un proceso regulado por el derecho  penal interno, mas no por reglas de derecho penal internacional.   

Sobre  esta  materia  la Corte1    tuvo  oportunidad de explicar:   

“En  el  caso de personas solicitadas en  extradición  por delitos cometidos en otro Estado, es claro que al ser juzgadas  por  fuera  de  Colombia  y  ser  requeridas  por  una autoridad extranjera para  proseguir  su  juzgamiento  o  para  ejecutar  la  condena,  estarán  sometidas  también  a  procedimientos diferentes a los aplicables a quienes han delinquido  en  nuestro  territorio,  lo  cual  no  vulnera  en  modo alguno el derecho a la  igualdad  ni  constituye discriminación, por tratarse de situaciones jurídicas  no equiparables”.   

Mientras   las   normas  impugnadas  son  desarrollo  del  artículo  35  de  la  Constitución  Política que trata de la  extradición,  el  artículo  250, numeral 1º del mismo estatuto hace parte del  régimen  de  la  libertad y desarrolla la garantía de la reserva judicial para  que  toda  limitación  a  este derecho solamente pueda ser impuesta por un juez  (C. Po. Art.28).   

Por   tanto,   las  previsiones  de  los  artículos  506,  509  y  511  de  la  Ley  906  de 2004, no son susceptibles de  análisis  bajo  los  parámetros  del  artículo  250,  numeral 1º de la Carta  Política,  toda  vez  que  éste precepto no vincula las relaciones de Colombia  con  los  demás  Estados,  mientras  que  las  normas demandadas, a pesar de su  carácter  supletorio  ante  la  ausencia  de  tratados internacionales, imponen  deberes  jurídicos  para  nuestro  país,  particularmente  los  derivados  del  principio  de  respeto  por  la soberanía, equidad, reciprocidad y conveniencia  nacional,  como también los vinculados con la solidaridad, colaboración, buena  fe   y   confianza   mutua,  considerados  como  pilares  para  la  cooperación  internacional en materia de lucha contra la criminalidad.   

7.2. La Sala considera que el principio de  legalidad   de  las  actuaciones  públicas  (C.  Po.  Art. 6º), tampoco está  siendo  desconocido  con  las normas demandadas; por el contrario, los artículo  506,  509 y 511 de la Ley 906 de 2004, establecen la manera de hacer efectiva la  captura  de  quien ha sido solicitado en extradición, esto con el propósito de  honrar  los  compromisos  internacionales  contraídos por Colombia para que, en  esta  misma  medida,  los  demás  integrantes  de  la  comunidad  internacional  atiendan   las   peticiones   de  extradición  formuladas  por  nuestro  país,  resultando  así  aplicado el principio de reciprocidad propio de las relaciones  entre Estados.   

7.3. En cuanto a la presunta violación del  derecho  al  debido  proceso  (C.  Po.  Art.  29), vinculado directamente con el  principio  de  legalidad  en  cuanto  significa límite para el ejercicio de las  potestades  públicas,  considera  la  Sala que las normas demandadas regulan el  trámite  administrativo  de  extradición;  es  decir, antes que transgredir la  norma  superior  citada contribuye a desarrollarla, precisando el rol del Fiscal  General  de  la  Nación  en  cuanto  a  la captura de la persona solicitada. Es  decir,  en  relación  con  este  cargo  la Corte no encuentra que los preceptos  demandados   violen   lo   establecido   en   el   artículo   29  del  Estatuto  Superior.   

7.4.  Contrario  a  lo  que  considera  el  demandante,  la  persona  capturada  con fines de extradición dispone de varios  mecanismos  de  defensa  previstos  en  la  Constitución Política y en la Ley;  así,  según  el  artículo  510  del  código de procedimiento penal, desde el  momento  en  que  se inicie el trámite de extradición tiene derecho a designar  un  defensor,  si  no  lo  hace le será nombrado uno de oficio; conforme con el  artículo  500 del mismo código, recibido el expediente por la Corte Suprema de  Justicia,  se  dará  traslado  a  la  persona  requerida o a su defensor por el  término  de  diez  (10)  días,  para  que soliciten las pruebas que consideren  necesarias;  según  el  artículo  511  del  mismo  estatuto,  será  puesta en  libertad  incondicional  si  dentro  de  los  sesenta (60) días siguientes a la  fecha  de  su  captura  no  se hubiere formalizado la petición de extradición,  como  también  si  transcurrido  el término de treinta (30) días desde cuando  fuere  puesta  a  disposición  del  Estado  requirente,  este no procedió a su  traslado.   

De otra parte, si la persona considera que  la  privación  de  libertad  o  la prolongación de la misma no cumplen con los  requisitos  establecidos  en  el  ordenamiento  jurídico,  podrá  valerse  del  derecho-acción  de  habeas  corpus (C. Po. Art. 30); ante la eventual amenaza o  vulneración  de  sus derechos fundamentales podrá ejercer la acción de tutela  (C.  Po.  Art. 86) y, finalmente, contra el acto administrativo proferido por el  Presidente  de  la  República  autorizando  la  extradición, podrá ejercer la  acción  de  nulidad  con  restablecimiento  del  derecho  (código  contencioso  administrativo, Art. 85).   

   

7.5.  Para  la Sala, las normas demandadas  desarrollan  el  artículo  35  de  la  Constitución Política, hacen parte del  estatuto  de  la  libertad  individual de la persona solicitada en extradición,  establecen  el  campo  de  actuación  de  algunas  de las autoridades públicas  encargadas   del   trámite   respectivo,   regulan   parte   del  procedimiento  administrativo  al  cabo  del  cual  se  resolverá  sobre  la procedencia de la  extradición,  respetan  adecuadamente la soberanía del Estado requirente y, en  general,  permiten  al Estado colombiano cumplir eficazmente con los compromisos  contraídos   en   materia  de  cooperación  y  lucha  contra  la  criminalidad  transnacional.”2   

Finalmente, en relación con las solicitudes  encaminadas   a   establecer  la  forma  como  fueron  aportadas  la  “Resolución  de  Acusación”  y las  disposiciones  penales  aplicables  al  caso,  por  el Gobierno de la República  Bolivariana   de  Venezuela,  ninguna  pretensión  probatoria  contienen,  pues  simplemente  se  limitan  a  demandar  de  la  Corte  la  verificación  de  los  requisitos  que  deben colmarse en este caso, razón por la cual destaca la Sala  que  tales  aspectos serán objeto de análisis al momento de emitir el concepto  correspondiente,    sin    que    pueda    esta    Corporación   anticipar   su  criterio.   

2. En relación con  la  petición  de  pruebas presentada por el Procurador Delegado, lo primero que  debe  señalarse  es  que  si bien la doctrina en vigor de la Corte admite tener  como  circunstancia  impediente  de  la  extradición que en Colombia la persona  solicitada  por un Gobierno extranjero haya sido condenada por los mismos hechos  por  los  cuales  está  siendo  reclamada  con  anterioridad  a la petición de  entrega3,  como se extrae del contenido del artículo 29 de la Constitución  Política,  aspecto  éste  al  que  apunta  el  primero  de sus requerimientos,  también  lo  es  que  esta  Corporación  precisó4:   

“…   el  imperativo  de  verificar  esta  circunstancia se presenta en situaciones en las  que  existe  evidencia  que  apunte  a demostrar la eventual lesión del derecho  fundamental  al  debido  proceso  por  desconocimiento  del  principio  de  cosa  juzgada,  en  la medida que el afectado o su defensor informen que el asunto fue  investigado  y juzgado en Colombia y suministren la información relacionada con  las  autoridades  judiciales colombianas que hubieren conocido de la actuación;  o  que  por  cualquier  otro  medio  fundadamente  se pueda suponer el ejercicio  previo  de  jurisdicción,  por ejemplo, porque la orden de captura con fines de  extradición  se  cumple  estando  la  persona  privada  de  libertad  y resulte  necesario  establecer  la  razón  por  la cual se dispuso la limitación de ese  derecho al requerido.”   

Así  las  cosas,  en el presente asunto no  existe  la  mínima evidencia sobre la posibilidad que a las personas reclamadas  se  les  hubiese  investigado  y  juzgado  en  Colombia  por  los  mismos hechos  referidos  en  la  petición  de  extradición  realizada  por el gobierno de la  República  Bolivariana  de Venezuela, lo que resulta suficiente para desvirtuar  la  lesión  o amenaza del derecho fundamental al debido proceso de IRMA    HAYDEE    PARADA    CABALLERO   y  CIRO ALFONSO PRADO MARTÍNEZ,  en  lo  que  se refiere al principio de cosa juzgada, motivo por el cual resulta  inconducente  la  prueba solicitada sobre el particular por el representante del  Ministerio Público.   

Por  lo  que tiene que ver con la identidad  plena  de los requeridos, ninguna información suministra el Procurador Delegado  para  significar  que  las  personas  solicitadas  por  medio  de  las  verbales  Protocolo  II.2.C6.E3  No. 001936 y II.2.C6.E3 No. 001948, del 21 y 23 de agosto  de  2011,  respectivamente,  como  IRMA  HAYDEE PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,  ciudadanos colombianos titulares de  las  cédulas  de  ciudadanía  No.  27’604.798       y      88’177.640,  no son las mismas a quienes se le notificó la resolución  por  medio  de  la  cual  la Fiscal General de la Nación ordenó su captura con  fines  de  extradición el 23 de agosto de 2011, ni a las que se les tomaron las  reseñas  decadactilares  en  formatos  de  la  DIJÍN, para compararlas con los  registros  suministrados  por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  correspondientes  a  los  referidos  números  de  cédula  expedidos  a  nombre  de    IRMA   HAYDEE   PARADA   CABALLERO      y      CIRO     ALFONSO     PRADO  MARTÍNEZ,  mediante  los  cuales pudo establecerse la  uniprocedencia   de   las   impresiones   digitales5,   fundamentos  que  resultan  suficientes     para     considerar     que     esta    prueba    también    es  inconducente.   

De  otro  lado, como quiera que la Corte no  observa  la  necesidad  de incorporar elemento probatorio ninguno, ordenará que  una  vez  cobre  ejecutoria esta decisión, se dé traslado a los intervinientes  por  el término de cinco días, para alegar, de conformidad con lo señalado en  la última parte del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

Página  contiene  parte resolutiva y firma de 3 Magistrados   

Extradición   N°  37.926  –No accede pruebas-  

R E S U E L V E  

Primero:                 NO    ACCEDER  a  la  práctica  de las pruebas solicitadas por los defensores de  IRMA  HAYDEE PARADA CABALLERO  y    CIRO    ALFONSO   PRADO   MARTÍNEZ,   en   virtud   de   las   razones  expuestas  en  las  anteriores  consideraciones.   

Segundo:              NO  ACCEDER a la práctica de las  pruebas  solicitadas  por el Delegado de la Procuraduría General de la Nación,  en     virtud     a     las     razones     expuestas    en    las    anteriores  consideraciones.   

Tercero:              En  firme  esta  providencia,  córrase  en  secretaría  traslado  por  el  término  de cinco (5) días a los  intervinientes, para que presenten alegatos.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

Página  contiene  firma de 6 Magistrados   

Extradición   N°  37.926  –No accede pruebas-  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Corte  Constitucional, Sentencia C-700 de 2000.   

2   Corte Constitucional. Sentencia C-243/09.   

3   Concepto del 19 de febrero de 2009, radicación 30374.   

4   Auto del 26 de agosto de 2009, radicado 31951.   

5  Confrontar folios 32, 33, 44 al 48, 53, 54, y 63 al 67     

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