37651(22-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No. 313   

Bogotá,  D.C.,  veintidós (22) de agosto de  dos mil doce (2012)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación instaurado por el apoderado de  JAIRO  ROJAS  y MAURICIO ARBEY REYES MEDINA, contra la sentencia del 13 de julio  de  2011  proferida  por el Tribunal Superior de Villavicencio, mediante la cual  confirmó  la  emitida  el  16 de septiembre de 2010 por el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito Especializado de esa ciudad, que los condenó a prisión de ciento  veintiocho  (128)  meses  cada  uno,  multa de dos mil (2.000) salarios mínimos  mensuales  legales  vigentes,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  un período igual al señalado para la pena privativa  de  la libertad y les negó los mecanismos sustitutivos de la sanción penal, al  hallarlos  autores  responsables del delito de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

El  15 de junio de  2008,  aproximadamente  a  las  9:23  a.m.,  en sector rural de la vereda Tierra  Negra,     municipio     de    Calamar    Guaviare,    militares    pertenecientes      al     batallón  contraguerilla  no.  24  Camacho  Leyva  al  mando  del  cabo  Rodolfo Vásquez,  sorprendieron   a   JAIRO  ROJAS,  MAURICIO  ARBEY  REYES  MEDINA  y  a  un menor, con dos costales de fique  en  cuyo interior llevaban 16 bolsas plásticas conteniendo cocaína con un peso  aproximado   de   37.555  gramos,    $5.312.000    en   efectivo,   dos   grameras,    tres  celulares y dos motocicletas, quienes trataron de esconderse en  la selva al ser vistos.   

El  16  de  junio de  2008  el  Juez Segundo Penal  Municipal  de  San  José  de  Guaviare  con   funciones   de  control  de  garantías  a  solicitud  de  la  Fiscalía,  legalizó  la  captura  de  JAIRO ROJAS y  MAURICIO  ARBEY  REYES  MEDINA, avaló la formulación  de   imputación   por   el   delito   de   tráfico,  fabricación   y   porte   de   estupefacientes,   y  les   impuso  medida  de  aseguramiento      de      detención      preventiva     en     establecimiento  carcelario.   

El 20 de octubre y el 3 de diciembre de 2009,  JAIRO  ROJAS  y  MAURICIO  ARBEY  REYES  MEDINA  respectivamente,  antes  de  la  audiencia  de  juicio oral, aceptaron su autoría en el delito de llevar consigo  estupefacientes  agravado  por  la cantidad, y preacordaron con la Fiscalía una  pena de ciento veintiocho (128) meses de prisión.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Con  sustento  en  la  causal  segunda  del  artículo181  de  la  ley 906 de 2004, denuncia la violación del debido proceso  por  afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de las garantías debidas a  cualquiera de las partes.   

Según  la  censura,  lo  pretendido  es  la  modificación  del quantum de la pena, en el entendido que no puede tenerse como  base  de  su  determinación  el contenido del numeral 3º del artículo 384 del  Código Penal.   

Considera  que  la  casación persigue que la  Corte  “haga una línea jurisprudencial” unificadora de los criterios mínimos  que deben tenerse en cuenta en la aplicación de las normas.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  no  reúne  los  presupuestos de  técnica  que  permita  disponer  su  admisión, en razón a que el cargo único  propuesto   contra   la   sentencia   de  segunda  instancia,  fue  postulado  y  desarrollado  sin  la  observancia  de  los  requisitos  formales  y  materiales  previstos   en   los  artículos  183  y  184  inciso  2º  de  la  ley  906  de  2004.   

Es pertinente recordar que aunque la casación  proceda  como  control  constitucional  y legal contra las sentencias de segunda  instancia,  los  requisitos de técnica propios del recurso no han desaparecido,  e  igualmente  la demanda mediante la cual se instaura no es un escrito de libre  confección,  en  el  que  resulte  innecesarias  la mención de la causal y las  normas de derecho sustancial vulneradas.   

En  este sentido, el recurso no ha perdido su  entidad  de  juicio  lógico  jurídico,  luego  obliga  al  recurrente  a  observar las reglas propias que lo  diferencian  de  los alegatos de instancia, con la proposición de cargos claros  y  precisos  en  los  que  los  errores  sean postulados de manera objetiva, sin  contradicciones,  bajo  el  supuesto  que  la interpretación de las alegaciones  hechas         en         la         demanda1,   la   modificación   y  la  readecuación    de    los    reparos,    son    ajenas    a   la   impugnación  extraordinaria.   

En efecto, el censor enuncia el reparo pero no  lo  desarrolla.  La  Sala  ha  dicho  que  aun  cuando  existe  libertad  en  la  proposición  de  la causal relativa a la nulidad, en la demanda debe precisarse  si  el  error  es de estructura o garantía, determinarse cuál es la actuación  afectada  con  la  irregularidad  propuesta, señalarse a partir de qué momento  procesal  debe  ser  subsanada,  indicarse  la  trascendencia  del  vicio  en la  sentencia  o  en el juicio según se trate, mencionarse las normas que considera  infringidas   y   la  decisión  que  debe  adoptarse  para  corregir  el  error  propuesto.   

En la demanda, el actor reproduce parcialmente  la  respuesta del Tribunal al mismo tema planteado en esta sede, para manifestar  que  a  pesar  del  preacuerdo  entre  los  acusados y la fiscalía “el   transcurso   del  tiempo  y  en  especial   el   que   se   da   con   ocasión   del   adelantamiento   de   los  procesos”, permite nuevas  posturas  vinculadas  con  la  estrategia  defensiva, sin que con ello busque la  retractación del mismo.   

Dicho  planteamiento  con  el  propósito  de  justificar  el  interés  para  acudir  a  la  casación,  además  de confuso y  contradictorio,  no  evidencia  en  qué consiste la irregularidad denunciada ni  sus fundamentos.   

Por esta razón, fuera de citar las normas que  estima  vulneradas  ningún  esfuerzo  hace  por  identificarlas, porque si bien  advierte  que  lo  pretendido  es  la  modificación  del  quantum  de  la pena,  enseguida  señala que “si  bien  las  etapas  en  el  proceso  penal  son preclusivas, no por ello se puede  violentar    el    debido    proceso”,  al  impedir  una  actividad  probatoria  dirigida  a “determinar  que  la sustancia que fuera incautada no es a la que  se    refiere    el    artículo    384   en   el   inciso   tercero”   y   no   a  la  retractación  del  preacuerdo.   

La invocación de la nulidad como remedio a la  transgresión  “[d]el debido proceso y el derecho a  la   defensa”,  se  halla  circunscrita  a   un  enunciado genérico sin ninguna demostración, ya que  en  su  nula  o  limitada  proposición  el actor no precisa en qué consiste su  vulneración.   

Del  mismo modo, omite determinar cuál es la  actuación  afectada  y  a  partir  de qué momento procesal debe ser subsanada,  como  tampoco  indica  si el vicio trasciende al juicio o la sentencia según se  trate,  falencias  de  técnica  que  por sí solas dan al traste con el reparo.   

De otro lado, no obstante que el actor invoca  la  unificación  de  la  jurisprudencia, del libelo no se advierte fundadamente  que  se precisa del fallo para cumplir con esa o alguna de las finalidades de la  impugnación extraordinaria.   

Por  último, como la sentencia atacada no se  manifiesta  injusta,  ninguno  de  los  motivos  previstos  en el inciso 3º del  artículo  184 de la ley 906 de 2004, permitirá superar los defectos anotados a  la demanda para decidir de fondo.   

En  consecuencia, la Sala no la seleccionará  ni  tampoco  dispondrá  su intervención oficiosa en este asunto, puesto que no  se  vislumbra  la  afectación  de  los  derechos  ni  la  vulneración  de  las  garantías fundamentales de los intervinientes.   

Finalmente,  contra  la determinación que se  adoptará  procede el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a-  …  sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación Penal -en tanto no sean recurrentes- el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b-  La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en  un  término  de  quince (15) días”2   

.  

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.-         Inadmitir   la  demanda  de  casación,  presentada  por  el  defensor de JAIRO ROJAS y MAURICIO  ARBEY REYES MEDINA.   

Segundo.-  Contra  esta decisión procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO            FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO                    

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ  MUÑOZ      LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO                            

JULIO E. SOCHA  SALAMANCA                                                                       JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                      

                   

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema de Justicia: radicado: 25.565 del 8 de junio de 2006.   

2Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

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