37329(01-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  37329   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

          Aprobado Acta N° 021.   

Bogotá  D.C.,  febrero primero (1°) de dos  mil doce (2012).    

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  del  libelo  presentado  por  el  representante de la víctima, con el objeto de  sustentar   el   recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el  30  de  junio de 2011, a través de la cual confirmó la de primer grado dictada  el  7  de  octubre  de  2010  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de  Conocimiento  de  la  misma sede que absolvió a JIMMY  NEIL  RUGE  JIMÉNEZ  y JUAN  CAMILO  RESTREPO  FALLÓN  de los delitos de abuso de  confianza  agravado, bajo modalidad continuada, y falsedad en documento privado,  en concurso homogéneo.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los  hechos  que  motivaron  el  presente  diligenciamiento   fueron   declarados   por   el   Tribunal,  de  la  siguiente  manera:   

“Se  acusa a los señores JIMMY NEIL RUGE  JIMÉNEZ   y  JUAN  CAMILO  RESTREPO  FALLÓN,  por  el  comportamiento  realizado mientras se desempeñaban  como  agentes  de  vuelo  de  la  aerolínea  Delta  Airlines, desplegando actos  tendientes  a  manipular  y  falsificar los sistemas de información que serían  suministrados  a  la  Aeronáutica Civil, en relación con el recaudo de la tasa  aeroportuaria  e  impuesto  de timbre que cancelaban los pasajeros de la empresa  al  abordar  vuelos internacionales, reportando a la entidad pública un número  inferior    de    usuarios,    para    de   esta   manera   apropiarse   de   la  diferencia”.     

Los hechos anteriores fueron denunciados por  la  representante  legal de la compañía aérea referida, motivo por el cual el  1°  de  noviembre  de  2005  se dispuso la realización de audiencia preliminar  ante  el  Juzgado Séptimo Penal Municipal con Función de Control de Garantías  de  esta  ciudad,  durante  la  cual la Fiscalía formuló imputación en contra  de    JIMMY   NEIL   RUGE   JIMÉNEZ   y    JUAN   CAMILO   RESTREPO   FALLÓN  por  las  conductas  de  abuso de confianza agravado,  bajo  modalidad  continuada,  y  falsedad  en  documento  privado,  en  concurso  homogéneo. Los imputados no se allanaron a los cargos.   

El  1° de diciembre ulterior, la Fiscalía  radicó  escrito  de  acusación  en  contra  de  los  procesados por los mismos  delitos.  Posteriormente,  el  24  de  febrero  de 2006, ante el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  de  Bogotá  se instaló la audiencia de  formulación  de acusación. En la sesión del 30 de agosto siguiente el titular  del  despacho  se  declaró  impedido  para  proseguir  con  el  trámite  de la  actuación,  decisión  que fue avalada por el Tribunal de la misma ciudad el 27  de septiembre siguiente.   

De  esa  forma, la actuación se asignó al  Juzgado  25        Penal del Circuito con Función  de  Conocimiento  de  igual  sede,  el  cual  continuó  con  el  trámite de la  audiencia  de  acusación, en cuyo desarrollo la fiscalía ratificó los cargos,  dándole terminación el 4 de mayo de 2007.   

En  el  citado despacho judicial se siguió  con  el      trámite  de la audiencia preparatoria, pero la  actuación  fue reasignada al Juzgado Primero Penal del Circuito de Conocimiento  de  esta  capital, donde luego de varios aplazamientos y suspensiones, se logró  dar  por  terminada  el  16  de enero de 2009.  Esa misma autoridad evacuó  la     audiencia  de juicio oral, culminada el 6 de mayo de 2010,  tras  lo cual profirió sentencia de primer grado el 7 de octubre siguiente, por  cuyo  medio  absolvió  a  los  implicados  de  los cargos por los cuales fueron  acusados.   

Contra esta decisión interpusieron recurso  de  apelación  los  representantes  de  la  Fiscalía  y de la víctima, de los  cuales  se  ocupó el Tribunal Superior de Bogotá mediante providencia de junio  30 de 2011, impartiéndole confirmación.   

En  desacuerdo con la providencia anterior,  el   representante   de  la  víctima,  de  manera  exclusiva,     interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  por  cuyo  motivo la demanda  presentada  con  el fin de sustentarlo se remitió a esta Sala, aprestándose al  estudio sobre su admisibilidad.   

EL  LIBELO   

         Postula   dos  cargos  contra  el  fallo  impugnado;  sin  embargo,  previamente  a  fundamentarlos, expone, en capítulo independiente, la finalidad  del  recurso  que  promueve,  orientada  hacia  la  protección  del  patrimonio  público  comprometido  con las conductas desplegadas por los procesados, a tono  con  la  tendencia actual, en cuanto encuentra que la valoración probatoria del  Tribunal    desconoce    principios   fundamentales,   como   el   de   libertad  probatoria.   

El  primer cargo tiene sustento en la   causal  segunda  de  casación  (principal)  por  hallar  viciada  de nulidad la  sentencia  impugnada  y, el segundo (subsidiario), con fundamento en la tercera,  por  violación  indirecta  de la ley sustancial a consecuencia de errores en la  valoración de las pruebas.   

Para  asumir  su  estudio,  la  Sala, en el  siguiente  acápite considerativo, comenzará por sintetizar el contenido de las  censuras  formuladas  contra  el fallo y, de inmediato, expondrá su criterio en  punto de los presupuestos de admisibilidad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. Primer  cargo  (principal). Causal  segunda,  nulidad  por  violación del debido proceso.     

         Empieza   por   señalar   que   con  la  irregularidad  sustancial  denunciada  se  vulneraron  los  artículos  29  de  la  Constitución Política  “y los artículos 10 y 11, en cuanto a la garantía  de  protección  de los derechos fundamentales de las partes, la prevalencia del  derecho    sustancial   y   los   derechos   de   las   víctimas”.   

En  el  apartado  siguiente, referente a la  “demostración   y   trascendencia”,   destaca  cómo  si  bien  reconoce  que  el  procesado  debe estar rodeado de garantías,  resulta  inadmisible  que  esa protección se haga en detrimento de los derechos  de  las víctimas.   

Lo  anterior  porque  aun  cuando  existen  elementos  de  juicio  suficientes  para condenar a los enjuiciados “también  estimamos que la poca preparación y, en muchos casos,  la  actitud descuidada del fiscal que precedió anteriormente y que intervino en  las  audiencias  de formulación de acusación, preparatoria y primeras sesiones  de   juicio   oral,   incidieron  (sic)  desfavorablemente  en  los derechos de las víctimas”.   

Tal circunstancia, prosigue, se hizo notoria  en  algunas  de  las  sesiones  del  juicio oral “al  ignorar  los  temas  esenciales por los que debía preguntar a cada testigo, sus  omisiones  en  la  incorporación  de  elementos  importantes para el caso y que  fueron  descubiertos  en la audiencia de formulación de acusación y decretados  como  prueba  en  la  audiencia  preparatoria,  su ausencia en las audiencias de  argumentación  ante  el  Tribunal  Superior,  a  pesar  de  tratarse  de  temas  indispensables  en su teoría del caso –solicitudes  de  exclusión  de  la  defensa  de  JIMMY  RUGE de la  mayoría  de  elementos  materiales  probatorios  y,  finalmente,  las continuas  solicitudes  de  aplazamiento  ante  su  desidia  para contactar a los testigos,  repercutieron  sustancialmente  en  los derechos de las víctimas”.   

La  deficiente  preparación y conocimiento  del  caso  de  dicha  funcionaria, así como su poca solvencia en las audiencias  orales,  continúa,  fue  advertida  por  esa  misma  representación al Juzgado  Primero  de  Conocimiento  cuando deprecó la suspensión del juicio oral con el  fin  de  que  se  asignará un nuevo fiscal, solicitud que no fue acogida por el  despacho  tras  no  encontrar  violación  a  los  derechos  fundamentales de la  víctima.   

Sin   embargo,   subraya,  los  continuos  aplazamientos  solicitados  por  la  Fiscalía  a  lo  largo  de  todo el juicio  contribuyeron  a  la  consolidación de la prescripción de la acción penal del  delito de falsedad en documento privado.   

Acto  seguido,  hace énfasis en la actitud  inadmisible   del   despacho   a   quo  de  rechazar  los  reparos acerca de la poca confianza que generaba  la  fiscal  y  luego,  en  el  fallo,  destacar su incapacidad para demostrar la  acusación y su teoría del caso.   

Para reforzar su pretensión recuerda cómo  a  partir de la sentencia C-209 de 2007, la Corte Constitucional insistió en la  necesaria  colaboración  mutua  que  debe  existir  entre  Fiscalía y víctima  debido  a la naturaleza del sistema penal acusatorio y a que esta última, en su  calidad  de interviniente, no tiene facultad para presentar una teoría del caso  independiente  o  participar  en el interrogatorio o contrainterrogatorio de los  testigos,  debiéndolo  hacer necesariamente a través del ente acusador, por lo  cual  su desidia y desinterés en el caso repercute directamente en los derechos  de las víctimas.   

Así  las  cosas,  como  obran elementos de  juicio  suficientes  para  consolidar  la responsabilidad penal de los acusados,  considera,  se presentaron irregularidades sustanciales que afectaron gravemente  los  derechos  que representa, motivo por el cual solicita el decreto de nulidad  de  la  actuación  a  partir,  inclusive,  de  la instalación del juicio oral,  “y   de   esa   forma,  se  rehaga  la  actuación  subsanándose  la  irregularidad  sustancial  y  restableciéndose  los derechos  afectados   con   ocasión   de   los  derechos  de  la  víctima”.   

Consideraciones:  

         Esta  Colegiatura  ha  sostenido  de  manera reiterada  que la  propuesta  de  nulidad,  fundamentada  en  la  causal  segunda  de casación del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004, exige un mínimo de requisitos para que se  tenga por adecuadamente formulada.   

         Así,  es  preciso que se identifique claramente el motivo sobre el  cual  gira  la  irregularidad  advertida,  la causal de nulidad que procede como  consecuencia   de  ese  defecto,  las  normas  que  apoyan  la  pretensión,  la  trascendencia  que genera, bien en el marco de la estructura del proceso o en el  de  las  garantías  fundamentales  de  quien la invoca, y el momento procesal a  partir  del  cual  se debe invalidar la actuación, así como la indicación del  funcionario           judicial           al           cual           corresponde  rehacerla.           

         A  efectos  de  su  admisión,  paralelamente  debe  aflorar que se  justifica  acudir  a  este  remedio  extremo  por  cumplirse  los principios que  orientan  su declaratoria, a saber, taxatividad, instrumentalidad de las formas,  trascendencia,    protección,    convalidación    y   residualidad1.       

Por  tanto,  sólo  en  cuanto se verifique  que    la  censura  reúne  los  anteriores  condicionamientos,  se  podrá  concluir  su ajuste a los requisitos previstos en los artículos 183 y 184 de la  Ley 906 de 2004 para, consecuentemente, admitirla.    

         Pues   bien,   luego   de   examinar   el  contenido  del  reproche  fundamentado  en  la  causal  segunda  de  casación  por  violación del debido  proceso  y  en  particular  de los derechos de las víctimas, se verifica que el  actor  no  demostró,  como  le  era imperativo, la trascendencia de la supuesta  irregularidad  planteada  con  cimiento  en  lo  que  a su juicio configuró una  actividad  negligente  y  descuidada  de  parte de la Fiscalía con repercusión  nociva en los derechos de la víctima que representa.   

En efecto, el planteamiento del libelista se  enfoca  a  cuestionar  la  gestión  desarrollada  por  la  representante  de la  Fiscalía  que  intervino  en  las  audiencias  de  formulación  de acusación,  preparatoria  y,  especialmente, en las primeras sesiones de juicio oral, por i)  haber  ignorado temas esenciales que debió preguntar a cada testigo; ii) omitir  incorporar  elementos  importantes  para el caso descubiertos en la audiencia de  formulación   de   acusación   y   decretados  como  prueba  en  la  audiencia  preparatoria;  iii)  su  ausencia  a  las  audiencias  de argumentación ante el  Tribunal  Superior,  a pesar de tratarse de temas indispensables para su teoría  del  caso, como lo eran las solicitudes de exclusión por parte de la defensa de  JIMMY  RUGE de la mayoría  de   elementos   materiales   probatorios   y  iv)  haber  solicitado  continuos  aplazamientos  de  las diligencias originados en su desidia para contactar a los  testigos.   

Sin  embargo,  frente a todas y cada una de  estas  temáticas el censor se abstiene de concretar la supuesta irregularidad o  a  establecer  su  incidencia negativa en los derechos de la víctima que, dicho  sea de paso, sólo menciona de modo general.   

Así,  en  relación   con  el  primer  factor  señalado,  olvidó indicar a cuáles testigos en concreto refiere y las  temáticas   importantes   dejadas   de  explorar  por  la  funcionaria  en  los  interrogatorios.  Situación  similar  se  extrae respecto del segundo motivo de  crítica,  al  no  concretar cuáles fueron los elementos materiales probatorios  incluidos  en  el escrito de acusación y ordenados en la audiencia preparatoria  que  no  incorporó durante el juicio oral, amén de su incidencia para mutar la  decisión absolutoria.   

En  cuanto  al  tercer aspecto, esto es, la  ausencia  de  la funcionaria a las audiencias de argumentación ante el Tribunal  Superior,  aun cuando señala que era indispensable su presencia por tratarse de  temas  relacionados  con  su teoría del caso, pues se analizaría lo pertinente  respecto   a   las  solicitudes  de  exclusión  por  parte  de  la  defensa  de  JIMMY  RUGE que cobijaba la  mayoría  de elementos materiales probatorios, no concreta ese vínculo concreto  que  alega entre la teoría del caso de la Fiscalía y los medios de prueba, los  cuales aquí también omite mencionar.   

Y, en referencia al cuarto tópico derivado  de  las  continuas  solicitudes  de  aplazamiento  de la fiscal originadas en su  desidia  para contactar a los testigos, en la medida en que tal planteamiento se  torna  especulativo  por  no  exponer los argumentos necesarios para inferir que  ese comportamiento fue fruto de la negligencia de la funcionaria.   

La trascendencia de este particular aspecto  se  expone  por  el  censor  más  adelante  al  advertir  que  la actitud de la  funcionaria  precipitó  la  prescripción  de  la  acción  penal del delito de  falsedad  en  documento  privado  por  el cual fueron acusados los procesados en  detrimento  de  los  derechos  de la víctima, sin reparar que, como el mismo lo  sostiene,   las  solicitudes  de  aplazamiento  no  se  originaron  a  instancia  exclusiva de la aludida funcionaria.   

Emerge de lo dicho que la crítica contenida  en  la  censura  no  satisface  los  presupuestos  argumentativos  exigidos para  admitir  un cargo en esta sede, al optar por cuestionar de modo general la labor  desplegada  por  la  representación de la Fiscalía en el proceso, amén de que  no  demuestra  su  conexión con los derechos que les asisten a las víctimas en  el proceso penal.   

Es  preciso  dejar en claro que las razones  consignadas  de  manera  alguna  desconocen la postura desarrollada por la Corte  Constitucional  y esta Colegiatura, en el sentido de que por la dinámica propia  del  sistema  de  enjuiciamiento acusatorio, regido por el principio de igualdad  de  armas,  la  protección  de  los  derechos de las víctimas se canalizan, en  buena  medida,  a  través  de  la  gestión  de  la  Fiscalía,  sólo  que  el  cuestionamiento  a  la  labor  del ente acusador debe cumplir con las exigencias  argumentativas  encaminadas a demostrarlo, resultando inaceptable, como aquí se  verifica,  la  crítica generalizada en pro de sustentar la transgresión de los  derechos de aquellas.   

En  vista  de  las  falencias expuestas, se  inadmitirá este reparo.   

    

1. Segundo cargo (subsidiario). Causal  tercera      violación   indirecta   de   la   les   sustancial.     

Para  el representante de la víctima en el  fallo  impugnado se incurre en errores de hecho por falso juicio de identidad en  la  valoración  del Informe 22801 del 30 de abril de 2005 y en falso raciocinio  en    la    valoración    de   los   testimonio   vertidos   por   Carlos  Mauricio  Garibello Correa, Víctor Manuel Gil y  Ruth Myriam López Lesmes, analistas de  vuelo del Departamento de la Aeronáutica Civil.   

Igualmente,   en  error de derecho por  falso  juicio  de  convicción  al  exigir,  como  único  medio  de prueba para  determinar  la  participación  de  los  procesados,  el  acopio de las facturas  rosadas o recibos de pago expedidos en el procedimiento.   

Por  razón de lo expuesto, depreca se case  la  sentencia  objeto  de  impugnación  y se profiera una de reemplazo por cuyo  medio  se  condene  a  los  procesados JIMMY NEIL RUGE  JIMÉNEZ  y JUAN CAMILO RESTREPO FALLÓN por el delito  de abuso de confianza agravada, bajo modalidad continuada.   

Consideraciones:   

         Es    evidente    que    esta   censura  satisface  a  cabalidad los presupuestos de lógica y  adecuada  argumentación  previstos legalmente, motivo por el cual se dispondrá  su admisión. Además,  porque responde a los fines  para  los  cuales  se  ha  instituido el recurso en el  artículo  180  del  estatuto  procesal, en  especial el respeto de las garantías  de     los     intervinientes.    Consecuentemente,  una  vez  se  surta  el  trámite  relacionado con el  mecanismo   de  insistencia,  se  fijará  fecha  para  la  realización  de  la  respectiva audiencia de sustentación oral.   

De  lo  expuesto en precedencia, surge como  conclusión  razonable  la inadmisión del primer cargo (principal) contenido en  la   demanda  presentada  por  el      representante  de  la  víctima y la admisión del segundo.   

Ahora bien, habida  cuenta      que     contra     la     decisión   de  inadmitir  procede   el   mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, impera precisar que como  dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a  seguir  para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  habrán  de  acatarse  las  reglas  fijadas por la  Sala2.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

         1.                      INADMITIR  el  primer  cargo  de  la  demanda  de  casación presentada por el representante  de   la   víctima,  de  acuerdo  con  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

         Según  lo  establecido  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004,  es facultad del demandante elevar petición de insistencia.   

         2.                      ADMITIR     el  segundo    cargo   del  mismo    libelo    de  casación,  en  punto  de  las  temáticas         delimitadas  en  la  parte  considerativa  de esta  providencia.   

         Una  vez  se  surta  el  trámite  relacionado  con el mecanismo de  insistencia,  se  fijará  fecha para la realización de la respectiva audiencia  de sustentación oral.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO  ALBERTO     CASTRO     CABALLERO           

SIGIFREDO                 ESPINOSA  PÉREZ             MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO              

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA              JAVIER  ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Aplicables  al  sistema  penal acusatorio, como se consignó, entre otras, en la  providencia  del  18  de  mazo  de  2009,  rad. 30710.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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