36332(12-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No. 548   

Bogotá,  D.C., doce (12) de diciembre de dos  mil doce (2012)   

ASUNTO  

Resuelve  la  Sala  el  recurso  de casación  interpuesto  por  el  apoderado  de  María del Carmen  Jimeno  Ospino en representación de su menor hijo Luis Roldán, contra  el  fallo  del 1º de octubre de 2010 proferido por el Tribunal  Superior  de  Valledupar,  mediante  el cual confirmó parcialmente la sentencia  emitida  el  28  de  agosto  del  mismo  año  por  el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  esa  ciudad,  que  lo  halló  responsable del delito de homicidio  culposo  y  revocó   la  condena  al  pago  de  los  perjuicios materiales  impuesta  al procesado y Liberty Seguros S.A a favor de Luis Pérez Jimeno entre  otros.   

HECHOS  

Fueron  resumidos en la sentencia de segunda  instancia, así:   

“El  14 de febrero de 2008 a la altura del  kilómetro  69+160 de la carretera que comunica a San Roque con Bosconia (Cesar)  se  produjo  una colisión entre los tracto camiones de placas ACM 838 conducido  por  Luis  Pérez Arrieta y SKM 770, al mando de Héctor Libardo Castellanos, en  la  que  murieron  el primero de los citados y su acompañante Héctor Álvarez,  por      incineración     del     automotor.”1.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El  12  de  diciembre  de  2008,  el Fiscal 25 Seccional de Bosconia (Cesar),  presentó   escrito   de  acusación  contra  HÉCTOR  LIBARDO  CASTELLANOS  por  el  delito  de     homicidio    culposo,    conducta  punible             tipificada  en  el  artículo  102  del  Código  Penal.   

El 10 de marzo de 2009, ante el Juez Primero  Penal   del   Circuito   de   Valledupar   se   llevó   a   cabo   la  audiencia  de  formulación  de  la  acusación.   

El  18 de mayo de  2009,   en   audiencia   preparatoria   el   acusado  al             ser            preguntado  por  el  juez,  respondió     que    aceptaba    los  cargos.   

El 26 de agosto de  2010,  el  Juez Primero  dictó    sentencia    en    la    que    además    condenó   a   CASTELLANOS,  Liberty  Seguros  S.A.  y  Leasing   Bancolombia  en  forma  solidaria,  a  cancelar  por perjuicios materiales causados al menor Luis  Roldán     Pérez     Jimeno    la    suma    de    $254.928.780,80;  a  Pablo  Emilio  Álvarez  y  María  Angélica  Riobó  de  Álvarez  la  suma  de  $144.806.051,90, y por perjuicios  morales   la   suma   de   $10.000.000   a  cada  uno  de ellos.   

El   1º   de  octubre  de  2010,  el  Tribunal Superior de Valledupar  por  vía  de  apelación,  confirmó  la  pena impuesta al acusado y revocó la  condena  al  pago de perjuicios materiales, al mismo tiempo que desvinculó como  tercero civilmente responsable a Leasing Bancolombia S.A.   

DE LA DEMANDA  

En    auto   del   9   de   agosto  de  2011, la Sala seleccionó el  cargo   cuarto  de  la  demanda  presentada  por  el  apoderado   de  María  del  Carmen  Jimeno  Ospino  en  representación  de  su  menor  hijo  Luis  Roldán  Pérez Jimeno.   

Con sustento en la  causal  primera  del  artículo  181  de  la  ley  906  de 2004, en el reparo se  denuncia  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea.   

Considera que a partir de la plena prueba del  parentesco  de  padre  e  hijo, surge para el primero la obligación alimentaria  prevista  en  el  artículo 411 numerales 1 y 2 del Código Civil, de la cual se  ve privado el menor con la muerte de su padre.   

Recuerda  que  el  artículo  44 de la Carta  Política  consagra  la  especial  protección  de  los niños, a la cual están  obligadas  las  autoridades  públicas  entre  ellas  los  jueces, quienes deben  propugnar  por  hacer  efectivos  sus  derechos  a la alimentación, educación,  salud y seguridad social, etc.   

Advierte   que   el   Tribunal  ignora  la  presunción  de  la buena fe, cuando pone en duda que el padre tuviera relación  con  el  menor  y  que  éste  dependiera  económicamente de él, sólo  porque el reconocimiento como hijo  suyo se hizo tardíamente y por vía judicial.   

Pretende  que  se  establezca         jurisprudencialmente que para  efectos  indemnizatorios de los hijos por la muerte de  uno  de  sus  progenitores  basta  con  establecer el  parentesco   de   consanguinidad,   como     el     cónyuge     que        por        su        sola        condición    tiene   derecho   a   la  reparación.   

Pide   casar   la   sentencia,  para que se mantenga la decisión de primera instancia frente a  la condena de perjuicios a favor del menor.   

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN  

El recurrente  

El  demandante  reitera    que    el  Tribunal violó de manera  directa    normas   legales   y   constitucionales,  entre   ellas,  los  artículos  441,  413  y  414  del Código Civil, razón por la cual solicita casar  la  sentencia  impugnada  en  lo atinente a los perjuicios materiales y dejar en  firme  la  de  primera  instancia,  con  las  modificaciones que la Corte juzgue  pertinentes.   

Los    no  recurrentes   

La  Fiscalía se  refiere  al  artículo 86 del Código Penal, según el cual el daño causado con  el  delito  debe  ser  reparado  por  el  penalmente  responsable  y por quienes  conforme    con    la    ley   sustancial,   están   obligados   civilmente   a  responder.   

Expresa  que  el  artículo  95  del  mismo  estatuto,  señala  quiénes  son titulares de la acción civil, en tanto que el  artículo  411  del  Código  Civil citado en la demanda, relaciona las personas  que  reciben alimentos, considerando que estas son las que presume la ley pueden  reclamar el lucro cesante.   

Agrega  que  el  análisis    gramatical    del    último    artículo,   permite   establecer   que   para  el  derecho alimentario basta la prueba  del   parentesco,  y  la  demostración    de   la   dependencia   económica   la   exige   respecto  del  padre        que        lo        reclama,  de  modo  que  ninguna  complejidad presenta el de los  hijos menores de recibir alimentos de sus padres.   

Recuerda  que  al iniciarse el incidente de  reparación      integral       y      sin      modificar      la   pretensión  indemnizatoria,  el  apoderado  incluyó  como  víctima  al  hijo  menor de Luis Roldán  Pérez  Arrieta, con fundamento en el  registro  civil  ordenado  por    el    Juzgado    Sexto    de   Familia   de  Barranquilla.   

Esta  circunstancia  fue  tenida  en cuenta por el Tribunal para revocar la condena al  pago   de   perjuicios  materiales;  sin  embargo,  la  misma  no  podía  tener  dicha  connotación,  ya  que  desde la sentencia de  agosto  6  de  1958,  la  cual  se  encuentra  vigente,  la  Sala  de  Casación  Civil   tiene  dicho  que  el fallo de filiación es declarativo, de manera  que  la  condición  de  hijo  se adquiere a partir de su concepción y no de la  fecha de su reconocimiento.   

Agrega que el hijo concebido tiene una serie  de  derechos  adquiridos,  entre  ellos,  el  de heredar a su padre si fallece y  éste   de   heredar   a   su   hijo,  antes  de la declaración de filiación  y  hasta  que se produzca,  pues esa declaratoria es retroactiva y con significado patrimonial.   

En el asunto, los intervinientes no objetaron  la  pretensión  a  favor del menor, entre otra razón porque su cuantía no fue  modificada;  luego  demostrado el parentesco, la presunción legal del artículo  411  sobre la calidad de alimentario del hijo menor, era evidente su dependencia  económica  del padre, porque a sus tres años de edad no estaba en capacidad de  generar  sus  propios  ingresos económicos o disponer de una fuente de recursos  que  le  permitiera  asumir  sus  necesidades  básicas y garantizar una vida en  condiciones dignas y justas.   

Para la Fiscalía ninguna dificultad ofrece la  legitimidad   del  hijo  menor  de  la  víctima,  heredero  para  reclamar  los  perjuicios  económicos  por  la  muerte  de  su padre. Frente a la fuerza de la  presunción  legal,  el  hecho negativo, esto es que el menor no dependía de su  padre,  debía probarse por la parte contraria en el desarrollo del incidente de  reparación integral.   

Expresa  que  frente  a  la  liquidación  de  perjuicios,  es  preciso  examinar si la acción fue dolosa o culposa y el daño  cierto  y  ocasionado por el delito; pidiendo que al hacer el cálculo del lucro  cesante,  además  del  dictamen  del  perito  se  tenga en cuenta que la ley le  confiere  el  derecho  al menor hasta los 18 años, edad de la iniciación de su  actividad  productiva,  o  25 años si cursa estudios, debiendo determinarse por  el  tiempo  que  le  faltaba  para  alcanzar su actividad productiva y no por la  expectativa de vida de su padre.   

Y  finalmente  tomar  como  parámetro  los  ingresos  de  la  víctima  directa,  no  la  pérdida de la vida de una persona  porque  la  vida  no  tiene ningún valor económico. Pide casar parcialmente la  sentencia,  en el sentido de confirmar la condena solidaria impuesta a favor del  menor,   siguiendo   los   parámetros   señalados   por   la   doctrina  y  la  jurisprudencia.   

El apoderado de Liberty Seguros S.A., expresa  que  el  cargo persigue el reconocimiento de la dependencia económica del menor  de  su padre, sin que el casacionista discuta la afirmación del Tribunal según  la   cual   no   hay   prueba   de   los   perjuicios   cuantificados   por   el  perito.   

Expresa  que  el  monto  determinado  en  el  dictamen  pericial  se fundamentó en las pretensiones económicas de los padres  de  la  víctima  y jamás en la del menor; aclara que la Corte no fue convocada  para calcularlos como lo hace la Fiscalía.   

Agrega  que  los  daños deben probarse en el  incidente  de  reparación  de  acuerdo  con la ley civil, lo que no sucedió en  este  asunto;  no obstante, el juez de primera instancia fijó al menor el monto  determinado  por  el  perito  a  favor  de  los  padres  de Pérez Arrieta, tras  calcular  53  años  de  alimentos,  cuando  de  acuerdo  con  la  Fiscalía  la  obligación  alimentaria  está  establecida hasta los 25 años de edad, para el  hijo que estudia.   

El representante de leasing Colombia, reitera  que  la  prueba  practicada en el incidente de reparación no establece el monto  de  los  perjuicios.  Cuestiona  con  ese  fin  la labor del perito, el dictamen  rendido,  la  prueba  documental y la testimonial que sirvió de fundamento para  cuantificarlos.   

Insiste  en que como no hay prueba de la real  dependencia  económica  del  menor, ningún mérito existe para que se acceda a  las pretensiones del casacionista.   

El  defensor  del procesado manifiesta que la  casación  no  ha  perdido  su técnica y que el punto de trascendencia requiere  ser  precisado  por  tratarse  de  un  asunto  civil;  al  echar  de  menos esas  condiciones, pide no casar la sentencia.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  decidirá  de  fondo  el  reproche  propuesto  contra la sentencia del Tribunal de Valledupar, bajo el entendido que  su  ajuste presupone el cumplimiento de los requisitos mínimos para que hubiera  dispuesto  su  trámite,  de  modo que ninguna consideración hará acerca de la  ausencia  de  técnica  en  la  formulación  del  cargo admitido, predicada por  algunos   de   los   no  concurrentes  en  la  audiencia  de  sustentación  del  mismo.   

VIOLACIÓN  DIRECTA  DE LA LEY SUSTANCIAL POR  INTERPRETACIÓN   ERRÓNEA  DE  LOS  ARTÍCULOS  441,  412  Y  413  DEL  CÓDIGO  CIVIL.   

En la demanda se acusa al Tribunal de vulnerar  los   citados  preceptos,  al  señalar  en  la  sentencia  que  la  dependencia  económica  del  menor  Luis  Roldán  Pérez  Jimeno  de  su  padre  no  estaba  demostrada  y  que  su reconocimiento como hijo había sido tardío, razones por  las  cuales  revocó  la  condena  impuesta  al acusado y Liberty Seguros S.A. a  pagarle perjuicios materiales por la muerte de su ascendiente.   

En  primer término, conviene observar que la  condición  de  padre  genera obligaciones para con sus hijos, al disponerse por  mandato  constitucional  que la pareja además del derecho a decidir su número,  deberá   sostenerlos   y  educarlos  mientras  sean  menores  o  se  encuentren  impedidos2.   

En  ese sentido, el artículo 253 del Código  Civil       establece       que       los       padres      de      “consuno”  o  el  sobreviviente, son  los  encargados de responder por la crianza y educación de sus hijos, previendo  de  ese modo el derecho correlativo de estos a contar con el cuidado personal de  aquellos.   

A  su vez, el artículo 411 del mismo Código  señala,  entre  otros,  a  los  hijos  como personas a las cuales sus padres le  deben  alimentos  congruos, siendo estos los que les permiten su subsistencia de  acuerdo  con  la  posición  social, hasta que inicien su actividad productiva o  culminen  sus  estudios,  sin  que tal obligación se extienda más allá de los  veinticinco (25) años de edad.   

Luego  si  conforme  con  las  disposiciones  citadas,  los  hijos  menores  o  impedidos tienen el derecho de ser asistidos y  educados  por  sus  padres,  de  esta  obligación  legal emerge indiscutible la  dependencia económica de los primeros respecto de los segundos.   

La   dependencia   que  se  deriva  de  esa  obligación  legal  debe presumirse, de modo que para desvirtuarla es imperativa  la  existencia de prueba demostrativa de que el hijo menor o el impedido no esta  bajo  el cuidado y la protección del padre sobre la que recae dicha obligación  sino de otra persona.   

En  el  asunto,  se  equivoca  el Tribunal al  aducir  como  uno  de los fundamentos de la revocatoria de la condena al pago de  perjuicios  materiales,  la  falta de demostración de la dependencia económica  del  menor  de  la  víctima, sin tener en cuenta fundamento probatorio para tal  afirmación.   

Olvida que tratándose de un menor de tres (3)  años,  su manutención y educación correspondía a los padres y que demostrado  en  el  incidente  de  reparación  el vínculo consanguíneo con Pérez Arrieta  mediante   el   registro  civil  de  nacimiento,  se  presumía  su  dependencia  económica de él.   

De otro lado, en el incidente de reparación,  iniciado  con  posterioridad  a  la  sentencia,  los intervinientes no aportaron  elementos  de  juicio  para mostrar que el menor Luis Roldán no dependía de su  padre.   

Luego  como  nadie la discutió ni la puso en  duda,  ya  que  los  intervinientes aceptaron en el trámite incidental al menor  representado  por  su  madre  mediante apoderado judicial, el Tribunal no podía  afirmar  como  lo  hizo,  sin prueba, que la dependencia económica del menor no  estaba demostrada.   

También  erró  al  considerar  “tardío”  el  reconocimiento  de la  paternidad  de  Pérez  Arrieta  declarada  judicialmente, ya que el derecho del  menor  a  ser  reparado  e  indemnizado por la muerte de su padre en el trágico  accidente,  fue  demostrado  mediante  documento  público que no fue tachado de  falso  en  la  oportunidad  procesal  debida,  esto  es, dentro del incidente de  reparación integral.   

Como  la  filiación  es  presupuesto para el  disfrute  de  otros derechos, la condición de hijo lo habilitaba para ejercitar  la  pretensión  indemnizatoria  mediante  abogado,  sin importar la fecha de la  declaración judicial que lo reconoció como tal.   

Bajo  las  consideraciones  anteriores,  el  casacionista  tiene razón en que el Tribunal se equivocó al revocar la condena  al  pago  de  perjuicios  materiales,  pero  ninguna  incidencia   tiene   en  la  sentencia  el     error     denunciado,     en  tanto  no  desvirtuó  el otro supuesto en      el      que      también      sustentó      dicha       decisión.   

En  efecto,  en  el  fallo  impugnado  la  Corporación  sostuvo  que  no  había  elementos  fácticos  y  jurídicos  que  corroboraran  los  montos  deducidos  por  el  juez  de  primera instancia, como  también  que no bastaba con acreditar la condición de víctima para establecer  la  existencia  de  perjuicios materiales,      los      cuales     “deben  probarse”.   

Agregó  a  la  falta  de  prueba  sobre la  dependencia  del  menor  de  su  padre  y  a su tardío reconocimiento, el hecho  según  el  cual “el representante de las víctimas  no  probó  la  existencia  de  tales  perjuicios”,  sobre cuya conclusión la demanda ningún reproche formuló.   

En   efecto,  limitó  el  ataque  a  mostrar  que por razón de la  edad  el  menor  dependía de la víctima, sin hacer esfuerzo alguno por mostrar  que  además  existía  prueba  que  permitía cuantificar el perjuicio material  sufrido con la muerte de su padre.   

El cargo no prospera.  

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

R E S U E L V E  

No  Casar  el fallo de origen, naturaleza y  contenido  indicados, por el cargo cuarto propuesto en la demanda.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO                          

MARIA     DEL     ROSARIO    GONZALEZ  MUÑOZ              GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                        JULIO   E.  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Sentencia  de octubre 1º de 2010, Tribunal Superior de Valledupar; folio 197 de  la carpeta 2.   

2  Artículo 42 de la Constitución Política.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *