34780(24-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta    No.    354   

          Bogotá  D.  Veinticuatro  (24)  de  septiembre  de  dos  mil  doce  (2012)   

  VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de apelación  interpuesto    por   el   defensor   de  JORGE ALBERTO CHAPARRO SERRANO, contra  la  providencia de 3 de agosto de 2010, mediante la cual el Tribunal Superior de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  Boyacá, negó la nulidad deprecada en el curso de la  audiencia de formulación de acusación.   

HECHOS       Y       ANTECEDENTES   

1.  Según   se   extracta   de   las   diligencias,  al  imputado  JORGE ALBERTO CHAPARRO SERRANO,  en  su  condición  de  Fiscal  Delegado  ante los Jueces Penales Municipales de  Santa  Rosa  de  Viterbo, Boyacá, le correspondió conocer de la investigación  adelantada   contra   Carlos   Julio   Moreno   Suárez   por  el  delito  de  hurto calificado, en razón a  que     éste     fue  capturado el 6 de marzo de  2007  al  haber  ingresado  a  una  vivienda  ubicada  en la vereda La   Venta  del  municipio  de  Belén,  Boyacá,  y  apoderarse  de  la  suma  de  $755.000  pesos  y  otros  elementos.   

Ante  tales acontecimientos, el funcionario  ofició  a las autoridades de policía para que dejaran en libertad al capturado  porque   el  hurto  calificado  por  la  penetración  arbitraria,  engañosa  o  clandestina  al  inmueble  en  donde  se  apoderó del dinero no tiene medida de  detención preventiva.   

Sin  embargo,  ante  la desobediencia de la  policía  para  liberar  a  Carlos  Julio  Moreno,  el  Fiscal  CHAPARRO SERRANO, presentó el 7 de marzo de 2007 solicitud de audiencia  preliminar  de  legalización de captura, imputación de cargos e imposición de  medida  de  aseguramiento,  dejando de lado cualquier  consideración  en  relación  con  la  falsedad  personal de Moreno Suárez por  haberse  atribuido  nombre  e  identidad  que  no  le  correspondían, así como  respecto  de  las  amenazas  de  muerte  que  profirió  en contra de uno de las  personas que colaboró con su captura.   

En   la   audiencia  preliminar  aludida,  verificada  ante el Juez Promiscuo de Belén, Boyacá, le imputó a Carlos Julio  Moreno  Suárez  el  delito de hurto calificado previsto en los artículos 239 y  240-3 del Código Penal, cargo que el implicado aceptó.   

No  obstante  el  allanamiento a cargos por  parte  del  imputado,  el  doctor JORGE ALBERTO CHAPARRO SERRANO no presentó el  escrito  de  acusación  para que el juez de conocimiento procediera a dictar la  sentencia  correspondiente  dentro  del plazo razonable fijado por la Ley 906 de  2004;  solamente,  después  de  transcurridos  2  meses  y  18 días, presentó  solicitud   de   aplicación   del   principio   de   oportunidad,  petición      que     posteriormente  retiró.   

El  día  en  que  declinó  la  anterior  solicitud,   hizo   comparecer  ante  su  despacho  a  la  víctima  del  hurto,  persuadiéndola  para que firmara un desistimiento en vista que el dinero había  sido recuperado, a cuyo efecto elaboró la siguiente constancia:   

“Atendiendo la  inviabilidad  en  el  presente  caso  del  principio  de  oportunidad  y  de  la  preclusión,  y  por algún desconocimiento del suscrito servidor público en la  ejecución  del  nuevo  sistema acusatorio que conllevaría a hacer improcedente  el  curso  de  la  actuación, se tendrá en cuenta que la víctima recuperó la  totalidad  de  lo hurtado, al igual que ha hecho manifestación expresa de estar  satisfecho  con  tal  situación  y  no querer seguir adelante con la actuación  para  dar  aplicación al artículo 79  del Código de Procedimiento Penal,  por   considerar  que  seguir  constituye  un  desgaste  de  la  justicia,  más  aún    cuando   en  el  presente  las  causas  y  las  circunstancias  han  desaparecido  según  se deduce de lo escrito por el querellante en su oficio de  desistimiento.  En  consecuencia  se  acuerda  el  archivo  del  caso”.   

2.  El  15  de  julio  de  2007,  el doctor  CHAPARRO  SERRANO  se  trasladó  a  Bogotá a recibir  capacitación  por  espacio de 15 días, lapso en que  fue      reemplazado     por     una     funcionaria,     quien     detectó   el  irregular  procedimiento  en   las   reseñadas   actuaciones,   el  cual  puso  en  conocimiento  de  la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías de Santa Rosa de Viterbo. De este modo, el  27   siguiente   se   generó   la   denuncia   que  dio  lugar  a  la  presente  investigación.   

Finalmente,        encontrándose  ya  investigado  el  doctor CHAPARRO SERRANO, el 11  de   noviembre  de  2007, dispuso el archivo definitivo de las diligencias,  contra  Carlos  Julio Moreno, con fundamento en el artículo 78 de la Ley 906 de  2004.   

3.  Por  la  anterior actuación del Fiscal  Local  CHAPARRO  SERRANO,  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Santa  Rosa de  Viterbo,   Boyacá,   con  función  de  control  de  garantías,  realizó  el  16  de  septiembre de 2009  audiencia  preliminar,  en la que la Fiscalía Primera Delegada ante el Tribunal  de  Santa  Rosa de Viterbo, le imputó cargos por los delitos de prevaricato por  acción,  prevaricato  por  omisión  y  abuso  de  autoridad  por  omisión  de  denuncia,    imputación    que    fue    rechazada    por    el   implicado.   

4.  El  15 de octubre de 2009, la Fiscalía  presentó  ante  el  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de Viterbo, escrito de  acusación por las conductas antes señaladas.   

5.   La   audiencia  de  formulación  de  acusación   se  inició  el  13  de  julio  de  2010  por  parte  del  Tribunal  Superior del mencionado Distrito Judicial,  y  en  ella  el  defensor  del imputado solicitó la nulidad por  violación  del  debido  proceso  y  del  derecho de defensa, con sustento en la  atipicidad de los punibles atribuidos.   

LA  PROVIDENCIA          IMPUGNADA   

La  Sala  Única  de  Decisión  del  Tribunal Superior de Santa  Rosa  de  Viterbo,  Boyacá,  mediante  proveído  del  3 de  agosto    de    2010,    luego   de   hacer  referencia  a  los hechos y a la  actuación  procesal, así como a los principios y directrices señalados por la  jurisprudencia  de  esta  Corporación  relativos  a  las  nulidades procesales,  consideró  que  los  derechos  y garantías fundamentales del imputado CHAPARRO  SERRANO  no  han  sido  vulnerados,  por tanto la pretendida nulidad fue negada.   

Con apoyo en jurisprudencia de la Corte, la  Colegiatura  de instancia puntualizó que si bien las nulidades originadas en la  fase  investigativa  deben  ser  propuestas  en  la audiencia de formulación de  acusación  para  su  debate  respectivo,  dicha audiencia tiene una función de  saneamiento  del juicio, pero en ella no es viable discutir la validez o alcance  de  la  acusación  en lo sustancial, o sus aspectos de fondo. Es decir, que las  nulidades   planteadas   en   la   audiencia   de   formulación  de  acusación  “deben  referirse a irregularidades que afecten la  estructura  del  proceso  a  partir  del análisis del escrito de acusación, el  cual      será      el      fundamento      de     la     sentencia”.   

Además,  es  a  la  fiscalía a quien compete la demostración de  la  teoría  del  caso  y  probar  la  realización  de la conducta atribuida al  imputado  y  el  cumplimiento  de los demás aspectos señalados en el artículo  443 del Código de Procedimiento Penal.   

De  tal  manera,  como  la fiscalía es la  titular  de  la  acusación,  la  tipificación  de  la  conducta  es uno de los  aspectos  fundamentales que debe demostrar el ente investigador como parte de su  teoría  en el juicio, por tanto, la defensa no puede, argumentando no compartir  la  adecuación  típica  de  la  conducta,  pedir  la  nulidad  de  lo actuado,  anticipándose  de  manera  improcedente  en  el  debate, puesto que sólo en el  juicio  oral  y  una  vez  finalizado el debate probatorio se decidirá sobre el  particular.   

En     consecuencia,    negó la nulidad invocada por el defensor.   

DE      LA  IMPUGNACIÓN   

El defensor del  imputado,    se    aparta    del    criterio   del  Tribunal,1         reiterando      en      buena      parte      los     planteamientos    de   la  solicitud  de  nulidad, en el sentido  que  se  ha vulnerado el debido proceso y el derecho  de  defensa,  puesto  que en tratándose de una conducta atípica es potestativo  de la fiscalía formular imputación o suspender la actuación.   

En  este caso, la fiscalía inicialmente y  con  posterioridad a la formulación de imputación solicitó la preclusión con  fundamento  en  el  artículo 332-4 de la Ley 906 de 2004 y el 32-11 del Código  Penal   y   si   bien   tal  petición  no  fue  aceptada,  no significa que el  imputado    haya    cometido    una   conducta   ilícita,   pues   aquí    se    trata    es  de una omisión del funcionario (el  fiscal    CHAPARRO    SERRANO)    que   no   constituye   delito,   por     lo     cual    insistir  en  la  acusación se traduce  en una persecución del servidor público, sin fundamento legal.   

En    efecto,    sostuvo,     que     el     fiscal  investigado  no omitió ningún  deber  funcional  al  no  presentar el escrito de acusación contra Carlos Julio  Moreno,   porque   era   al   juez   de   garantías  a  quien  le  correspondía  remitir  la  actuación  una  vez  aceptados  los  cargos por el imputado al juez de conocimiento para la  individualización  de  la pena, máxime cuando sobre este procedimiento existen  directivas   de   la   fiscalía   en  tal  sentido  y  además,  no  se  ha  definido  por la oficina de  recursos   humanos   si   realmente  el  doctor  CHAPARRO  SERRANO  incurrió  en  falta  alguna,  la cual  en  todo  caso,  no  es  constitutiva de conducta punible.   

En    este    evento,    insistió,  la  actuación  del fiscal  CHAPARRO   no  configura  los  delitos  de  prevaricato por acción, ni por omisión, ni mucho menos el de  abuso   de  autoridad  por  omisión  de  denuncia,  en  tanto  que  los  hechos  supuestamente  cometidos por el ciudadano Carlos Julio Moreno, fueron puestos en  conocimiento  del  juez  de  control  de  garantías en su momento, y si bien el  doctor  CHAPARRO  SERRANO  como  Fiscal Delegado ante  los  Jueces  Penales  Municipales  de  Santa  Rosa  de Viterbo, Boyacá, omitió  presentar  escrito  de  acusación  en  contra  de  Moreno Suárez y en su lugar  solicitó  una petición de audiencia de control de un principio de oportunidad,  lo  hizo  por  un  error debido a que venía de la jurisdicción de menores y no  tenia  conocimiento  del  nuevo sistema penal acusatorio y además, porque no se  causó  daño  alguno  al  ordenamiento  jurídico  o a la sociedad puesto  que  el  señor  Carlos  Julio  Moreno  fue finalmente condenado por el delito de hurto y porque el principio de  oportunidad  no  se  materializó,  pues  se  trató  únicamente  de  una solicitud de audiencia que luego  fue declinada.   

Ante  tal situación, estimó el defensor,  resulta  imposible  defenderse  de  unos hechos que son atípicos, por tanto, al  realizar  la  imputación  al  fiscal CHAPARRO                resulta  una  actuación  caprichosa  y  sin  sustento  legal,  y  en  su  lugar  se ha debido declarar la  nulidad, por tanto solicita a la Corte se revoque la  decisión  recurrida  a  efectos  que se declare  la  nulidad  a  partir de la audiencia de formulación de  imputación.   

El imputado JORGE ALBERTO CHAPARRO SERRANO,  manifestó  que  respalda  lo  dicho  por  su  defensor,  en  cuanto que, seguir  adelante  con  la  actuación  constituye un desgaste para la administración de  justicia  dado  que  el comportamiento por el cual esta siendo investigado no es  constitutivo de delito alguno.    

LOS NO RECURRENTES.  

1. La Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Santa Rosa de  Viterbo  se  opone  a la pretensión de la defensa y  solicita    a    la    Corte    se    confirme    la    decisión   apelada,   por   cuanto   no  se  han  vulnerado  derechos  o  garantías del procesado, y en cambio lo que pretende el  defensor    es   una  preclusión   perentoria,   adelantándose   de   esa   manera   al  juicio,  lo  cual,   además        de       ser       improcedente,       constituye  una  maniobra  dilatoria si  se  tiene en cuenta que el  tema    relacionado    con    la   preclusión   por   atipicidad   dentro  de  este asunto ya fue resuelto  tanto  por  el  Tribunal,  como también por     la    Corte,    sin  embargo la defensa insiste en ello  bajo  la hipótesis de una supuesta nulidad por violación al derecho de defensa  y     al     debido     proceso,     irregularidades  que no precisó el recurrente y no lo hizo porque  nunca han existido.   

Además,  afirma  el  representante  de la  Fiscalía,  que el defensor esta tergiversando los hechos y es inexacto lo dicho  por  el  apoderado, ya que  para      la      época      en     que     ocurrieron     los     acontecimientos,   la  fiscalía  sí  tenía  que  presentar el escrito de acusación cuando el imputado se allanaba a  cargos,  contrario  a  lo  afirmado  por la defensa; la omisión de denuncia sí  existió,  como  también  la  actuación  del  funcionario investigado relativa  al  trámite concerniente  al  principio  de  oportunidad sin ser competente, lo cual si causó    perjuicio   grave,   en  particular a la administración de justicia.     

2.  El Delegado  del  Ministerio  Público, afirma que si bien no esta  bien  visto  que  el  fiscal  inicialmente  pida  la  preclusión y al  ser rechazada esa pretensión luego  tenga      que     formular     imputación     y  acusación,  también lo es que tal circunstancia no  se  opone  o  no  se halla expresamente prevista por el Código de Procedimiento  Penal,      por      tanto     no     observa     irregularidad     alguna  en esta actuación,  por  tanto  solicita se confirme la  decisión  recurrida,  máxime  cuando la defensa no expresó en qué consistió  la  violación  del  debido proceso o del derecho de defensa, luego no se conoce  cual  fue el error sustancial en que incurrió la fiscalía, por el contrario lo  que    pretende    es  anticipar   de  manera  improcedente el debate del juicio oral.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  conformidad  con  lo  estipulado en el  numeral   3°   del   artículo   32   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley    906  de  2004,  compete  a  la  Sala  de  Casación  Penal resolver las apelaciones de   los   autos   y   sentencias   que   profieran   en  primera  instancia los Tribunales   Superiores  de  Distrito  Judicial.  En  este  caso,  se  trata de la apelación presentada por el defensor  del     imputado     (JORGE     ALBERTO     CHAPARRO     SERRANO    –fiscal  delegado  ante  los  jueces  municipales-),  durante  el  desarrollo  de  la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  en contra de la decisión proferida por la Sala Única de Decisión  del   Tribunal   Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  Boyacá,  a través de la cual denegó su solicitud de nulidad.   

El  recurrente  solicitó la nulidad de lo  actuado  a  partir  de la audiencia de formulación de imputación, por  haberse  incurrido  en  violación  del  debido proceso y del  derecho de defensa.   

La petición del impugnante esta soportada  en  la atipicidad del comportamiento atribuido al fiscal CHAPARRO SERRANO, en la  medida  en  que  no  se  configuran  los  delitos de  prevaricato  por omisión,  abuso    de    autoridad    por    omisión    de  denuncia   y  prevaricato  por  acción,  referidos  a la actuación desplegada como Fiscal Delegado ante  los  Jueces  Penales  Municipales  de Santa Rosa de Viterbo, en el proceso penal  adelantado  contra  Carlos  Julio   Moreno  Suárez  por el delito de hurto  calificado.   

El  defensor,  a  partir  de  su  personal  criterio   y  sin  un  serio  análisis,  considera que al fiscal no le correspondía presentar el escrito  de  acusación  para  que el juez de conocimiento procediera a individualizar la  pena  ante  el  allanamiento  a  cargos,  sino  que  era  el  juez de control de  garantías  el  que  tenía que remitir la actuación al funcionario competente,  omisión  que si bien pudo ser irregular no  es  constitutiva  de  delito,  pues a lo sumo lo sería de una  falta    de   carácter   disciplinario,   aspecto   que   aún   no   ha   sido  resuelto  por la oficina  de recursos humanos de la fiscalía.   

Tampoco puede constituir conducta ilícita  del  fiscal CHAPARRO SERRANO el no haber denunciado ante la autoridad competente  la  falsedad  personal  en  que  pudo  haber incurrido el capturado Carlos Julio  Moreno,  así  como  las  amenazas  que  éste  efectuó en contra de uno de sus  captores,  porque, según el recurrente, no se hallan  legalmente  demostradas  tales conductas;  de  una  parte,  y  por la otra, el  fiscal  lo  que  hizo fue informar o relatar los hechos tal y como sucedieron al  juez  con  función de control de garantías. Además, que con su actuación, el  fiscal  no  ocasionó daño al ordenamiento jurídico  o   a   la   administración  de  justicia,  porque  finalmente   Carlos   Julio   Moreno   fue    condenado,    luego   entonces,   el   comportamiento   del  funcionario  implicado  es  atípico,  concluyó  el  recurrente.   

Semejante  postura, estima la Corte, no podía ser más desacertada,  razón  por  la  cual  confirmará la decisión denegatoria de nulidad proferida  por   la  Sala  Única  de  Decisión  del  Tribunal  de Santa Rosa de Viterbo.   

Ello, porque está claro que detrás de la  petición  de  nulidad  formulada por el defensor del  fiscal  acusado  CHAPARRO  SERRANO,  se  enmascara  una  inviable  solicitud de  preclusión,    totalmente    ajena   al   objeto   de   la   audiencia  de  formulación  de  acusación,  tal  como  lo  señala  el  Tribunal          A          quo, y lo pone  de  presente  el  representante  de la Fiscalía, al igual que el del Ministerio  Público.   

En  estricto  sentido,   el  apoderado  del  implicado       ninguna      irregularidad  denunció  y  se  limitó  solamente  a  hacer  una  deshilvanada  enunciación de la afectación del derecho de defensa y del debido  proceso  bajo  el  supuesto  de  haberse imputado          unos   hechos  que  considera  atípicos,  pero  que  ni  siquiera  especifica  cuál  debe  ser el acto afectado con la  invalidez,  ni mucho menos señala en que consistió  la  lesión sustancial del  debido  proceso  o  del  derecho  de defensa, ignorando por completo el deber de  demostrar  no sólo la ocurrencia de la violación, sino el menoscabo sustancial  y  cierto  de  las  garantías o las bases fundamentales del proceso;  demostración a la cual no se puede  aproximar  de  cualquier  manera y con cualquier discurso con el que se pretenda  su  declaratoria,  en  tanto  que  las  nulidades  encierran  unos  presupuestos  mínimos  de argumentación, precisión y alcance, acorde con los principios que  orientan  dicho instituto, sin los cuales, la arremetida contra la legalidad del  proceso   queda   huérfana,   solitaria   y   carente   de  sentido.   Además,   en   este   propósito,  el       impugnante      debe      cuidarse de  no  combinar  violaciones  al debido proceso entre sí, o al derecho de defensa.   

Ahora bien, si  lo     pretendido     por     el     recurrente   es   que   el   juez  de  conocimiento  invada  la  competencia  y el campo de  acción  propio  de  la  fiscalía,  cuyo  representante estimó que contaba con  elementos  materiales  o  evidencia  física  suficientes no sólo para formular  imputación,   sino   también   para   acusar   al  implicado  y  demostrar  su  responsabilidad  en  el  juicio,  no es este el escenario adecuado para ventilar  tal  situación,  porque  es  improcedente  que  al  amparo  de una solicitud de  nulidad,  el  juez  de  conocimiento  se  ocupe  del  estudio  de unos medios de  convicción  que  no han sido legalmente incorporados al proceso (ello sucede en  el  juicio  oral),  con  el  fin  de  que  se  pronuncie  acerca  de la supuesta  atipicidad de la conducta investigada.   

La   audiencia   de   formulación   de  acusación,  como  bien  lo  señaló  el Tribunal de  instancia   citando   la   jurisprudencia  de  esta  Corporación,  tiene    como    objetivo    fundamental    el   saneamiento   del  proceso,   tanto   en   relación   con   el   juez  como  con  la  estructura  procesal,  de  suerte que  “la  posibilidad que se tiene por la defensa y los  intervinientes  frente  al  escrito  de acusación, es verificar la existencia y  satisfacción  de  sus  requisitos, pero no el control sustancial de los mismos,  cuya  definición  es  de  competencia  autónoma  de  la  Fiscalía”.2   

En  efecto,  reitera  la  Sala,  si  la  acusación    pertenece    a    la    Fiscalía    pues,    como    “parece  existir consenso acerca de la función tanto sustantiva  como  instrumental  que  en el sistema consagrado por la Ley 906 de 2004, cumple  la  formulación de acusación, en cuanto, además de representar la pretensión  punitiva  del  Estado, decantada por la Fiscalía General de la Nación, implica  la   iniciación   de   la  fase  enjuiciatoria”3, es al ente acusador a quien  corresponde  una  vez  formulada  la  imputación  y  presentado  el  escrito de  acusación  ante  el  juez de conocimiento probar su teoría del caso y procurar  la   demostración   de   la   responsabilidad   del   acusado   en   el  juicio  oral  (aspectos entre los que se halla obviamente la  tipicidad    de    la    conducta),   oportunidad  dentro  de  la  cual  el  procesado  puede igualmente  ejercer  de  manera  plena  su  derecho  a  la  defensa, no solo presentando sus  propios  elementos  materiales  de  prueba, sino también alegando y sustentando  las  causales  de ausencia de responsabilidad y atipicidad que vana –y    desatinadamente-    pretende  introducir ahora.   

En    este    evento,    si   el  fiscal  del  caso  optó  por  proceder  de  tal  manera,  es  decir,  con  acatamiento a la sistemática procesal de la Ley 906 de 2004,  le  formuló  imputación al Fiscal Delegado ante los Jueces Penales Municipales  de  Santa  Rosa  de  Viterbo  doctor  JORGE ALBERTO CHAPARRO SERRANO y presentó  escrito  de  acusación en su contra por los delitos de prevaricato por acción,  abuso  de  autoridad  por  omisión  de  denuncia  y  prevaricato  por omisión,  es  porque de acuerdo con  su  propio  análisis, los elementos materiales probatorios y evidencia física,  le     permitían     establecer     que  cuenta  con  suficientes  medios  incriminatorios para lograr  demostrar la responsabilidad del acusado.   

A    este    respecto,   recientemente  la  Corte  puntualizó     que     el     acto  “de  acusación,  en  la  legislación colombiana,  opera  complejo,  como  reiteradamente lo ha sostenido la Sala, pues, demanda, a  manera  de requisito de validez, que previo a la celebración de la audiencia de  formulación  de  acusación,  se  presente  por  la  Fiscalía  un  escrito  de  acusación   que   contenga   aspectos  básicos  referidos  a  las  partes,  la  delimitación  fáctica  de lo ocurrido, así como su denominación jurídica, y  el  anexo  que contiene la relación completa e identificación de los elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física e informes que ha recolectado en su  labor investigativa la Fiscalía.   

Por ello, el examen permitido adelantar al  juez  de  conocimiento  en  Colombia opera apenas formal, sin que sea viable que  verifique  aspectos  tales  como  la contundencia de las pruebas, su legalidad o  las posibilidades de que se pueda obtener condena.   

En  este  sentido, el artículo 339 de la  Ley  906  de  2004,  acerca  del  trámite  de  la  audiencia de formulación de  acusación, estatuye:   

“Abierta por  el  juez  la  audiencia,  ordenará  el traslado del escrito de acusación a las  demás  partes;  concederá  la  palabra  ala  Fiscalía,  Ministerio Público y  defensa   para   que   expresen   oralmente   las   causales  de  incompetencia,  recusaciones,  nulidades,  si  las hubiere, y las observaciones sobre el escrito  de  acusación,  si  no  reúne los requisitos establecidos en el artículo 337,  para que el Fiscal lo aclare, adicione o corrija de inmediato.   

Resuelto lo anterior concederá la palabra  al Fiscal para que formule la correspondiente acusación.   

El juez deberá presidir toda la audiencia  y  se requerirá para su validez la presencia del Fiscal, del abogado defensor y  del  acusado privado de la libertad, a menos que no desee hacerlo o sea renuente  a su traslado.   

También  podrán concurrir el acusado no  privado  de  la  libertad y los demás intervinientes sin que su ausencia afecte  la validez.”   

Así las cosas, los requisitos consagrados  en  el  artículo  337,  al que alude la norma citada, son enteramente formales,  evidenciándose  inconcuso  que  de  ninguna forma el juez de conocimiento puede  adelantar  la  tarea  de  controvertir los cargos en su esencia, ni mucho menos,  verificar  el  contenido,  legalidad  o  alcance  de  los  elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física  o  informes  allegados por la Fiscalía, entre  otras  razones,  porque  el  anexo  que  se  pide al funcionario encargado de la  investigación  no  representa allegar efectivamente esos medios suasorios, sino  relacionarlos    e   identificarlos,   dado   que,   a   renglón   seguido,  la  defensa  o  los  demás  intervinientes  podrán  pedir al juez que ordene dejar conocer específicamente  uno  o  varios  de  los elementos referenciados”.4   

En  este caso, se advierte claramente que  el  defensor  tanto  en  la  solicitud  de  nulidad como en la sustentación del  recurso   no  denunció  irregularidad  alguna,  ni cuestionó formalmente el escrito de acusación, sino  que   limita   su   alegación   a  un  enunciado  que  se  encamina  a  controvertir,  sin fundamento, el  soporte  probatorio  tenido en cuenta por el fiscal para formular la imputación  y sustentar, por ahora, la acusación.   

Por  lo  anterior,  encuentra  la  Sala  acertada  la  decisión  del  Tribunal  de   Santa   Rosa   de   Viterbo   al  negar  la  nulidad  planteada  por  el  defensor del  procesado  JORGE  ALBERTO  CHAPARRO SERRANO, en consecuencia será confirmada la  providencia      materia     de     apelación.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la SALA DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE:  

1°. CONFIRMAR  la  providencia  del 3 de agosto de 2010, mediante la  cual  el  Tribunal  Superior de Santa Rosa de Viterbo, Boyacá, negó la nulidad  deprecada    en    el    curso    de    la    audiencia   de   formulación   de  acusación.   

2°.  Contra  esta decisión no procede recurso alguno.   

Devuélvase   al  Tribunal  de  origen.   

Cópiese, notifíquese y  cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Magistrado      

JOSÉ  LUÍS  BARCELÓ  CAMACHO                            FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO   

                Magistrado                                                                Magistrado                                                                

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                        HUGO QUINTERO BERNATE   

         Magistrado                                                                    Conjuez   

LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA              YESID  VIVEROS CASTELLANOS   

                                           Conjuez                                                      Conjuez   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria       

1  CD  audiencia  de  sustentación del recurso, record  28’30’’   

2  Auto del 15 de julio de 2008, radicado 29994.   

3  Sentencia  del  13  de  diciembre  de 2010, radicado  34370.   

4  Auto   del   27   de   junio   de   2012,  radicado  39296.     

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