37621(07-12-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37621  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No 434  

Bogotá, D. C., siete (7)  de diciembre de dos mil once (2011)   

ASUNTO  

La  Sala se pronuncia sobre la viabilidad de  la     demanda,    sustento    del    recurso    de    casación    interpuesto     por     el   apoderado  del   procesado  BAUDILIO  VILLA           LOAIZA,          contra    la    sentencia    proferida  el     16  de  junio de  2011   por  el  Tribunal  Superior       de      Ibagué,      mediante    la    cual    modifica  la   emitida          el         31 de julio de  2009   por   el  Juzgado  Tercero   Penal      del      Circuito      de  Descongestión     de    esa    ciudad,     al    imponerle    prisión   de   cincuenta  y  dos  (52)  meses   y   quince  (15)  días   y   confirmarla   en  lo  demás,  al hallarlo  autor  del  delito  de  actos  sexuales  con menor de  catorce años, en concurso homogéneo y sucesivo de tipos penales.   

LOS HECHOS  

El 18 de septiembre de 2006, Adriana Magnolia  Mayorga  puso  en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación en Ibagué,  que  BAUDILIO  VILLA LOAIZA  aprovechaba  que  la menor  Y.V.M. acompañaba a su abuela a casa de éste,  donde  trabajaba  en oficios domésticos, para llevarla al solar con el pretexto  de  coger mandarinas y allí, someterla a tocamientos libidinosos y exhibiciones  sexuales,  actos  que  el  denunciado  había  ejecutado en distintas ocasiones,  incluso el día del cumpleaños de Y.V.M.   

El 23 de febrero de 2007, el Fiscal Seccional  25  de la Unidad de Vida ante los Jueces Penales del Circuito de Ibagué, acusó  a  BAUDILIO  VILLA  LOAIZA,  como  autor de la conducta punible de actos sexuales con menor de catorce años,  agravada   por   la   edad,   en   concurso   homogéneo  y  sucesivo  de  tipos  penales       1.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo Único.  

Con sustento en la causal primera,  cuerpo  segundo, del artículo 207 de  la    ley    600   de   2000,   aduce   la      violación     indirecta    de    la   norma   de   derecho   sustancial, por un error  de  hecho  derivado de falso  raciocinio.   

Manifiesta  que  la  prueba testimonial y pericial, relacionadas en la  demanda,  no  fue  valorada  en  su conjunto con aplicación de las reglas de la  sana   crítica,  tal  como  lo  exige  el  artículo  238  de  la  ley  600  de  2000.   

Expresa  que  la  regla  de  la  experiencia  “quien     miente  en    poco,    miente  en                mucho”,   fue ignorada en la apreciación  del       testimonio      de      Adriana      Magnolia      Mayorga; mientras que los niños pueden mentir,  si  se lo proponen, igual que los adultos, utilizando  a  la mentira como mecanismo de defensa, frente a los  métodos correctivos basados en el maltrato físico y verbal.   

Así   mismo,   la   aplicación  de  las  “reglas  de  ciencia”  en  la valoración de la prueba pericial, habría permitido deducir que la menor  no  fue víctima de los actos imputados al  acusado, ni que éste la     hubiera     sometido     a    tratos    libidinosos.   

El  fallo  se  sustenta,  en la ausencia de  valoración  conjunta de la prueba, la falta de aplicación de los postulados de  la  sana  crítica, en especial los de la  ciencia,  en  relación con la prueba pericial, y de la regla de  la  experiencia  mencionada;  si  no  hubiera  ocurrido  así, la presunción de  inocencia  se  habría  mantenido  incólume  y  evidenciado la existencia de la  duda.   

CONSIDERACIONES DE  LA CORTE   

El actor da por supuesta la procedencia de la  casación  ordinaria, al estimar que para la época de los hechos, año 2006, la  pena  máxima  prevista  para  el  delito de actos sexuales con menor de catorce  años,  superaba  “el máximo de pena exigido para  recurrir, válidamente, en casación”.   

Tal  apreciación es equivocada. Tratándose  de  una  conducta punible cometida en un distrito judicial, en el cual no regía  el           sistema           acusatorio2,   el   incremento  punitivo  previsto  en  la ley 890 de 2004, resultaba inaplicable en este asunto; al igual  que  el consagrado en la ley 1236 de 2008, en la medida que la casación se rige  por  la  ley  vigente  al  momento  de  la  comisión  del  hecho,  como la Sala  reiteradamente       lo       tiene      dicho3.   

Luego, si el artículo 209 del Código Penal  preveía  para  el delito de actos sexuales con menor de catorce años, prisión  máxima  de cinco (5) años,  cuya pena aumentada en la mitad, en razón de  la  circunstancia  de  agravación relativa a la edad de la víctima, finalmente  suprimida  en  la  sentencia,   sería  igual  a siete (7) años y seis (6)  meses, la casación ordinaria resulta improcedente.   

En  esas  condiciones,  debía  acudir  a la  casación  excepcional,  consagrada en el inciso tercero del artículo 205 de la  ley  600  de  2000,  contra  los  fallos de segunda instancia proferidos por los  juzgados  penales  del  circuito, sin consideración a la sanción prevista para  los  delitos  investigados, y por los tribunales superiores de distrito judicial  y  Penal  Militar,  cuando  el  monto  de  la  pena privativa de la libertad sea  inferior  o  igual a ocho (8) años, cuya admisión depende de la manifestación  sobre  la  necesidad  de  intervención  de  la  Corte, para el desarrollo de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

Entonces,  compete  sustentar  en  capítulo  independiente  de  los  cargos  postulados, en el desarrollo de la demanda o que  pueda  inferirse  de  su  motivación y fundamentación, la causa por la cual se  estima indispensable el pronunciamiento de la Corte.   

Sin embargo, la casación discrecional no es  un   recurso   adicional   en   aquellos  asuntos  donde  la  ordinaria  resulta  improcedente,  ya  que  además  de la sustentación del motivo, la demanda debe  reunir los requisitos exigidos en la ley.   

El  censor,  como  parte  de  un  supuesto  equivocado,  ninguna  mención hizo en la demanda al motivo que haría necesaria  la  intervención  de  la Corte en este asunto, ni de su contenido se deduce que  persiga  alguno  de  los propósitos que la viabilicen, omisión suficiente para  disponer su inadmisión.   

En  todo  caso,  la  demanda  carece  de los  requisitos  de  contenido y de forma, porque en la proposición y desarrollo del  cargo,  el actor desconoce el numeral 3 del artículo 212 de la ley 600 de 2000,  el  cual  impone  la  obligación  de  expresar  en  forma  clara  y precisa los  fundamentos   por   los   cuales   lo   invoca,   mediante   una  argumentación  lógica.   

Cuando  se  denuncia  el  error de hecho por  falso  raciocinio,  el  censor  queda  obligado  a  mostrar lo que objetivamente  expresa  el  medio  probatorio  cuestionado,  las  inferencias  que  el juzgador  extrajo  de  él, el mérito suasorio otorgado, e igualmente a señalar la regla  de  la  experiencia, el principio de la lógica o de la ciencia ignorados, cuál  era  la  correctamente aplicable, para finalmente demostrar la trascendencia del  error en la sentencia.   

La  proposición  de  esta  clase de reparo,  impone  el  deber  al  actor  de  probar,  que  a  él  se  llegó,  mediante la  trasgresión  de  las  reglas  de  la  sana  crítica  en la apreciación de las  pruebas,  sin  que  en esta sede, sea admisible la discusión de criterios entre  el  fallador  y  el  impugnante,  acerca  del  valor  probatorio  que  merece un  determinado medio de convicción.   

Una  consideración de tal naturaleza, tiene  fundamento  en  la  doble presunción de acierto y legalidad que ampara al fallo  de  segundo  grado,  en  la  medida  que  el  análisis  probatorio del juzgador  prevalece  sobre  el  que  realicen los sujetos procesales, debido a la libertad  relativa  de  la  cual  goza  en el sistema de persuasión racional, siempre que  respete las reglas de la sana crítica.   

En esas condiciones, el cargo se queda en su  enunciación.  Basta  con  observar,  que  el  actor  lo vincula con la falta de  valoración  conjunta  de  la  prueba  y la observancia de las reglas de la sana  crítica,  que  impone  la aplicación de las reglas de la lógica, la ciencia y  de la experiencia, con lo cual nada dice.   

Por esa razón, limita su discurso a señalar  que  en  la  apreciación  del  testimonio  de  Adriana Magnolia Mayorga, no fue  tenida   en  cuenta  la  regla  de  la  experiencia,  de  acuerdo  con  la  cual  “quien    miente    en    poco,    miente    en  mucho”,  sin  mostrar  lo que objetivamente expresa  esa  declaración,  las inferencias que el juzgador extrajo de ella y el mérito  reconocido por el juzgador.   

Error en el que persiste, cuando menciona los  informes  técnicos  de medicina legal y psicología judicial, para advertir que  si   se   hubiera   observado   “las   reglas  de  ciencia”,  se habría concluido que la niña no fue  víctima de tocamientos libidinosos y menos por parte del acusado.   

El  ejercicio  crítico  emprendido  por  el  demandante,   no  muestra  lo  dicho  por  la  sentencia  acerca  de  la  prueba  testimonial  y  pericial  relacionada  en  la  demanda,  como  tampoco aclara la  validez  de la regla de experiencia citada en el caso concreto, su trascendencia  en  el sentido del fallo, ni refiere “las reglas de  ciencia”  omitidas y aplicables en la solución del  asunto.   

Apartado  de  las  consideraciones  de  la  sentencia,  sin  explicar por qué las conclusiones probatorias son contrarias a  las  reglas de la experiencia y de la ciencia, la demanda se queda en un alegato  de  instancia,  en  la que se expone el criterio personal del censor, de acuerdo  con  el  cual  la  prueba  era  insuficiente para condenar al acusado del delito  imputado  y  así  ha  debido  reconocerse, sin que demuestre el error de juicio  postulado en el cargo.   

En  consecuencia,  la Sala la inadmitirá en  razón  a  las manifiestas falencias de técnica, las cuales no podrá subsanar,  corregir  o  enmendar,  en virtud del principio de limitación, artículo 216 de  la   ley   600   de   2000,  y  de  la  naturaleza  rogada  de  la  impugnación  extraordinaria.   

Tampoco  dispondrá su trámite oficioso con  fundamento  en  la misma disposición, por cuanto de la revisión del proceso no  se     observa     la     afectación     o     vulneración    de    garantías  fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda de casación, presentada  por  el apoderado de BAUDILIO VILLA LOAIZA.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

             Comisión de servicio   

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                   JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ        

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                       SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ                                                                

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZALEZ   MUÑOZ                       AUGUSTO IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                  

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                       JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                               

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria    

1  Folios 71 a 76, cdno original 1.   

2 Por  disposición  del  artículo  530 de la ley 906 de 2004, en el distrito judicial  de  Ibagué  el procedimiento previsto en ella, entró a aplicarse a los delitos  cometidos a partir del 1º de enero de 2007.   

3 Auto  de casación, julio 1º de 2009, radicación 31807.     

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