37314(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     nº  37314   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 340  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de septiembre de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de la parte civil, contra el fallo de  segundo  grado  de  13 de abril de 2011 mediante el cual el Tribunal Superior de  Barranquilla  confirmó  con  modificaciones la condena proferida por el Juzgado  Séptimo  Penal  del Circuito Adjunto de esa ciudad en contra de ROGER DE JESÚS  RODRÍGUEZ por el delito de homicidio culposo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  aspecto  fáctico  fue presentado por el  Tribunal así:   

“…el 25 de diciembre de 2004 a las 4:30  am.,  en  el  cruce  de  la  avenida Circunvalar de la calle 110 con carrera 12,  entrada  al  barrio El Pueblito, colisionaron dos máquinas rodantes; una buseta  de  servicio  público  de  placas  UYM-107  afiliada  a la empresa ‘COOTRANSPORCAR’  conducida por el señor  ROGER  DE  JESÚS  RODRÍGUEZ  y  la  motocicleta  marca YAMAHA RX 115 de placas SOJ-42  conducida  por  la  víctima  ARNALDO  ANTONIO  HOYOS  DURANGO, quien perdió la  vida”.   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  formal  investigación  penal  en  contra  de  ROGER  DE  JESÚS RODRÍGUEZ y lo  escuchó   en   indagatoria.  Al  no  ser  necesario  resolverle  la  situación  jurídica,  de  conformidad  con la normatividad adjetiva de 2000, al momento de  calificar  el  mérito  sumarial,  el 28 de mayo de 2007, profirió en su contra  resolución  de  acusación  por el delito de homicidio culposo agravado ante la  embriaguez   del   agente,  decisión  que  adquirió  firmeza  cuando  mediante  providencia  de  29  de  junio  siguiente  fue  declarado desierto el recurso de  apelación formulado por la defensora del procesado.   

En  el  diligenciamiento  fue  admitida  la  constitución  de parte civil que mediante apoderado promovieron los hermanos de  la  víctima,  así como su compañera permanente en nombre propio y de su menor  hijo.  También  se  vinculó  como  tercero civilmente responsable a la empresa  Cootransporcar  a  la  cual  estaba  afiliado  el  rodante,  al  tiempo  que  se  llamó  en  garantía  a la  Aseguradora  Solidaria ante  la póliza que lo amparaba.   

La  fase  del juicio la adelantó el Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  de Adjunto de Barraquilla, despacho que luego de  llevar  a  cabo  el  acto  público  de juzgamiento, mediante sentencia de 29 de  noviembre  de 2010 condenó a ROGER DE JESÚS RODRÍGUEZ como autor del ilícito  objeto  de  acusación,  a  las  penas  de treinta y dos (32) meses de prisión,  multa  equivalente  a  veinte (20) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual  lapso  de  la sanción aflictiva de la libertad y suspensión por tres (3) años  de  la  licencia  de  conducir  automotores  y  motocicletas  concediéndole  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

También  lo condenó a pagar solidariamente  con  el  tercero  civilmente  responsable  y la empresa llamada en garantía por  concepto  de  daños  materiales  el equivalente a 180 salarios mínimos legales  mensuales,  estimados  prudencialmente por no haber sido probados, y 50 salarios  mínimos legales mensuales como daños de índole moral.   

En virtud del recurso de apelación formulado  por  el  defensor  del  enjuiciado,  el  apoderado  de  la  empresa  Cooperativa  Transportadora  del  Caribe COOTRANSPORCAR    y    de   la   empresa   Aseguradora  Solidaria,   el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  mediante  decisión de 13 de abril de 2011 confirmó la condena, pero revocó lo  concerniente   a   la   condena   en   perjuicios  morales  por  no  haber  sido  probados.   

Contra  la  decisión  de  segundo grado, el  apoderado  de  la  parte  civil  impugnó extraordinariamente, con la respectiva  demanda de casación, de cuya admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Tras  advertir que pretende la intervención  de  la  Corte  para  preservar  los  derechos  de  las víctimas en accidente de  tránsito,   el   censor  aduce  que  los  perjuicios  estaban  acreditados  con  documentos  públicos  y  privados  acerca de que la víctima para el momento de  los  hechos  se  encontraba  laborando, y por ello su compañera permanente y su  hijo dependían económicamente de ella.   

Que  si  bien  es  cierto que los perjuicios  materiales  se  tasan  teniendo  en cuenta la edad de la víctima y los ingresos  salariales   que   devengaba  al  momento  del  accidente,  con  los  documentos  personales  de  la  víctima  y el protocolo de necropsia se establece los años  que   tenía   y   con  la  certificación  laboral  que  expidió  el  Edificio  Kika, la cual se aportó en  la  audiencia  pública,  se  acredita  que  estaba  laborando y tenía ingresos  salariales.   

Por  lo  tanto  pide a la Corte adicionar el  fallo  del  Tribunal  para  incluir los perjuicios materiales reconocidos por el  juez de primer grado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  manera  preliminar advierte la  Sala  la  ausencia  de interés del demandante para su pretensión de condena en  perjuicios  materiales  derivados  del delito objeto de acusación en contra del  procesado,  ya  que  para  ello  debió  sujetarse  a  la cuantía que rige este  recurso en materia civil.   

Efectivamente,  según  lo  dispuesto  en el  artículo  208  de  la  Ley  600  de  2000  si  la  casación  tiene  por objeto  únicamente   lo  referente  a  la  indemnización  pecuniaria  impuesta  en  la  sentencia,  se  deberán  tener  como  fundamento  las  causales  y  la cuantía  establecidas   en   las   normas  que  regulan  la  casación   en  materia  civil.   

Así,  el  tope  máximo  para interponer la  casación  civil,  según la Ley 592 de 2000 (que modificó el artículo 366 del  Código  de  Procedimiento  Civil),  corresponde  al  valor  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  cuando  sea  o exceda de cuatrocientos veinticinco  (425) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

En  este  caso,  el  fallo segundo grado fue  emitido   el  13  de  abril  de  2011  cuando  el  salario  mínimo  equivale  a  $535.600,oo,  lo  cual significa que el monto exigido legalmente para acceder al  recurso   corresponde   a  $227.630.000,oo  en  tanto  que  pretensión resarcitoria  del  censor asciende a un monto inferior a aquel, toda  vez  que  pide  mantener  los  180  salarios mínimos legales mensuales vigentes  fijados   en  principio  por  el  juez  de  primera  instancia  como  perjuicios  materiales.   

De la misma manera, la Sala advierte la falta  de  claridad  del  censor  en  la  demanda, en cuanto no formula su disenso bajo  alguna  de  las  casuales legalmente establecidas, ni identifica el cargo. Así,  no  precisa  el  yerro  del  Tribunal  que lo llevó a revocar la estimación de  tales  daños morales hecha por el a quo, esto   es,   si  con  el  proceder  judicial  se  infringió  alguna  disposición  normativa  o  se desconocieron las garantías fundamentales de los  sujetos procesales.   

Ciertamente,  el  libelista  se  queda en el  simple  enunciado  en cuanto no dedica espacio a denotar la falta de aplicación  de   las   normas  que  regulan  lo  concerniente  al  resarcimiento  del  daño  (artículos  1614 y 2341 del Código Civil o 94 y siguientes del Código Penal),  falencia que le impide acreditar algún desafuero judicial.   

Además,  pasa  por  alto  el  contenido del  artículo  97  del Código Penal que indica que “los  daños  materiales  deben  probarse en el proceso” si  que  sea  dable  ante  la  falta  de  acreditación, como lo hizo el juzgador de  primer  grado de oficiosamente tasarlos, porque tal posibilidad estimativa sólo  tiene  lugar  tratándose  de los perjuicios no valorables pecuniariamente, como  los   denominados  morales  subjetivados  o  (pretium  doloris),  ya  que  éstos  no  pueden  cuantificarse  económicamente  por  referirse  a  la  lesión  del fuero interno de la persona  natural agraviada.   

Así  las  cosas,  dado  que  las  falencias  destacadas  no  pueden  en modo alguno ser enmendadas por la Corte en virtud del  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional, se impone la no  admisión  de  la demanda de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de  la Ley 600 de 2000.   

Finalmente  es oportuno resaltar que la Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos o garantías de los sujetos procesales como para que se  hiciera  necesario  el  ejercicio  de la facultad legal oficiosa que le asiste a  fin de asegurar su protección.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación interpuesta por el representante  de  la  parte civil contra la sentencia de segundo grado con la cual se condenó  a  ROGER  DE  JESÚS  RODRÍGUEZ  como  autor  del  delito  de homicidio culposo  agravado.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ            

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO        SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                          

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                          MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS          

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *