37205(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37205  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO                                                

Aprobado Acta No. 340  

Bogotá,  D.C., veintiuno (21) de septiembre  de dos mil once (2011)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso  de apelación  interpuesto  y  sustentado  oportunamente  por  la  defensa, contra la sentencia  emitida  el  2  de  agosto  de  2011  por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Bucaramanga,  mediante  el  cual  condenó  al  doctor  JAVIER ANDRÉS CARRIZOSA  CAMACHO  en  su condición de ex Fiscal Primero del Centro de Atención Integral  a  Víctimas  de  Agresión  Sexual  CAIVAS  de  Bucaramanga,  por  el delito de  prevaricato por acción.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

Fueron  narrados  por  la  fiscalía  en  el  escrito de acusación de la siguiente manera,   

“MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  MAESTRE ARIZA,  universitaria  de  19  años de edad, el 31 de octubre del 2008 se encontraba en  la  discoteca “RIPLAY”, entre otros, con el docente GERMÁN SAMIENTO. En las  primeras  horas  de  la  mañana del 01 de noviembre, MARÍA DE LOS ÁNGELES, en  estado   de   embriaguez,   fue  llevada  por  el  profesor  SARMIENTO   al  apartamento de él ubicado en la calle 48 No. 28-27 apto 502.   

Según el profesor la llevó por el estado de  embriaguez  en que ella se encontraba para que se tomara un Alka Seltzer. MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  amaneció tan solo con su ropa interior en el apartamento del  profesor.  En  horas de la noche del mismo día MARÍA DE LOS ÁNGELES denunció  al  profesor  SARMIENTO por haberla accedido carnalmente en estado de embriaguez  y en incapacidad de resistir.   

La   investigación   correspondió  a  la  Fiscalía  Primera  Seccional  a  cargo  del Dr. JAVIER CARRIZOSA CAMACHO, quien  luego   de   entrevistas   y   dictámenes   periciales   decidió  archivar  la  investigación  con  fundamento  en  el  Art.  79  del  C.P.P.  por  no  existir  evidencias  o  elementos  probatorios  o  información  legalmente  obtenida que  permitiera      atribuirle      responsabilidad     al     indiciado     GERMÁN  SARMIENTO”.   

En  razón  del archivo ordenado la víctima  MARÍA  DE  LOS ÁNGELES MAESTRE ARIZA presentó denuncia penal en contra del ex  fiscal  JAVIER  CARRIZOSA  por  el  presunto  delito de prevaricato por acción,  siendo  asignada a la Fiscalía Sexta Delegada ante el Tribunal bajo el radicado  680016000160200908209,  quien  adelantó  la  investigación  correspondiente  y  decidió  formular imputación en audiencia realizada el 20 de agosto de 2010 en  la cual el procesado no aceptó los cargos.   

Mediante escrito radicado el 7 de septiembre  de  2010  el  delegado  de la fiscalía presentó acusación en contra de JAVIER  CARRIZOSA  por  el  presunto  punible  de prevaricato por acción descrito en el  artículo  413  del  Código  Penal,  audiencia  que  se  realizó el día 20 de  octubre  de  2010 para luego adelantar audiencia preparatoria el 30 de noviembre  del mismo año.   

Con base en la actuación procesal efectuada  y  el  material  probatorio recaudado dentro del juicio oral, mediante sentencia  de  2  de  agosto  de  2011,  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Distrito  Judicial  de  Bucaramanga decidió “condenar a JAVIER  ANDRÉS  CARRIZOSA  CAMACHO,  de  las  condiciones  civiles  consignadas en esta  providencia,  como  autor  responsable  del  delito  de  prevaricato por acción  previsto  en  el  artículo  413  del  Código Penal”  proveído  que  fue  apelado  por  la defensa y sustentado dentro del mismo acto  procesal de manera oral y pública.   

IDENTIDAD DEL PROCESADO  

JAVIER    ANDRÉS   CARRIZOSA   CAMACHO,  identificado con cédula de ciudadanía No. 91.488.532  de  Bucaramanga,  nacido en Bogotá el 7 de abril de 1976, hijo de Gladys María  Camacho  y  Jesús  Ángel  Carrizosa Franco, abogado egresado de la Universidad  Autónoma  de  Bucaramanga, vinculado a la Fiscalía General de la Nación desde  el  año  2004  en  calidad de Fiscal Local de Bogotá, para luego ser designado  Fiscal  Seccional  de  Barrancabermeja y finalmente Fiscal Primero del Centro de  Atención Integral a Víctimas de Agresión Sexual CAIVAS.    

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

         La  sentencia  de  carácter condenatorio proferida por el Tribunal  Superior   del   Distrito   Judicial   de   Bucaramanga  se  fundamentó  en  el  convencimiento  al  que  llegó la Sala sobre la responsabilidad penal en cabeza  de  JAVIER  ANDRÉS CARRIZOSA, pues éste “profirió  una  resolución  manifiestamente  contraria a la ley, toda vez que efectuó una  apreciación  sesgada y parcializada de los medios probatorios hasta ese momento  allegados  a la actuación preliminar que como fiscal Primero del CAIVAS de esta  ciudad    adelantaba   contra   Germán   Enrique   Sarmiento   Ruiz”.   

         Señaló  que  según  lo  dispuesto  por  esta  Sala en decisiones  anteriores,  la  comprobación  del tipo objetivo exige la constatación de tres  elementos  básicos: la calidad de servidor público, la competencia funcional a  partir   de   la   cual   se   profiere   la  decisión  cuestionada   y   que   ésta   última   irrumpa   de  manera  diáfana  como  ostensiblemente ilegal.   

         Indicó  que  los  dos  primeros elementos no suscitan controversia  alguna  ya que la fiscalía y la defensa acordaron tener como probada la calidad  de  Fiscal Delegado ante los jueces del Circuito de Bucaramanga que ostentaba el  acusado  y  bajo  esta  premisa no se generó discusión frente a la competencia  funcional  que  ejercía  JAVIER CARRIZOSA al momento de emitir la decisión que  se discute.   

         Sostuvo  que  el  tercer  elemento  constitutivo  del tipo objetivo  también  se  encuentra  presente  pues  la  valoración  de acuerdo con la sana  crítica   de   los  elementos  probatorios  presentes  en  la  indagación  que  adelantaba  el  procesado  como fiscal delegado, permiten sostener más allá de  toda   duda,  la manifiesta ilegalidad de la orden de  archivo  por  la  supuesta  imposibilidad  de  determinar  o establecer el sujeto  activo de la actividad delictiva.   

          Manifestó  que  el  material  probatorio  recaudado  al  momento de  ordenar  el  archivo,  especialmente  el  informe  pericial  del  reconocimiento  médico  legal,  la  entrevista  de  la  profesional  médica  que atendió a la  víctima,  el  informe  pericial de seminología y el informe del examen forense  psiquiátrico  eran  suficientes para inferir razonablemente que el indiciado en  dichas  averiguaciones  era  probablemente autor del delito de acceso carnal con  incapaz  de resistir y en consecuencia la actuación que se debía adelantar era  la formulación de imputación.   

          Añadió  que  en  la resolución discutida se descartó la denuncia  con  base  en  circunstancias  accesorias  que  no  desvirtuaban los indicios en  contra  del  docente  SARMIENTO  RUIZ  como quiera que el lugar donde descendió  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES del carro así como otras inconsistencias en su dicho,  no  eran  suficientes  para  suprimir  las evidencias aportadas en la delación.   

          Resaltó  que  en  el  proveído  que  ordenó  el  archivo  de  las  diligencias  se indicó que no había sido posible verificar la existencia de un  delito  cuando  los  exámenes  médico  periciales  y  psicológicos  ofrecían  indicios  graves sobre la existencia de un acceso carnal en incapaz de resistir.  Así  mismo  se  tenían  elementos  suficientes  para  sostener  que el docente  GERMÁN  ENRIQUE  SARMIENTO  era  el presunto responsable de tal delito toda vez  que  esa  madrugada  del  1° de noviembre la víctima había pernoctado en casa  del indiciado hasta las 11:30 de la mañana aproximadamente.   

          Reiteró  que  la  imposibilidad  de  realizar  la prueba de ADN por  falta  de  células  apropiadas  y la ausencia de recuerdos de la víctima sobre  cualquier  interacción  erótica  no  son suficientes para descartar los demás  indicios  que  mostraban  la existencia del delito y la probable responsabilidad  del  indiciado  motivo  por  el cual -concluyó el Tribunal- era evidente que el  archivo  de  la  investigación fue manifiestamente contrario a la ley al obviar  el material probatorio existente dentro del expediente.   

          Consideró  el  a  quo  que  se  satisface  el aspecto subjetivo del  prevaricato  por  acción  por  cuanto  se evidencia una actuación dolosa en la  parcialidad  de  la valoración probatoria ya que otorgó plena convicción a la  versión   del   investigado   y  descartó  los  indicios  existentes,  actitud  inaceptable  para  un funcionario de su trayectoria que conoce perfectamente las  reglas  de  la  sana  crítica  como  elemento  para  la valoración probatoria.   

          Concluyó  que  el  enjuiciado  conocía  el contenido y alcance del  artículo  79  de la Ley 906 de 2004 pues él mismo hizo referencia a las reglas  jurisprudencias  que  complementan  dicha  norma,  y  añadió  que el análisis  probatorio  no  revestía  mayor  complejidad ni conocimientos especiales por lo  que  era  evidente  la  necesidad  de  proseguir  con  la indagación penal y no  renunciar a ella a través del archivo ordenado.   

          En  cuanto  a  los elementos de convicción allegados por la defensa  manifestó  que  los  mismos  no  descartaban  la  indiscutible ilegalidad de la  decisión  comoquiera que había elementos probatorios que permitían inferir la  responsabilidad  del  indagado,  y  añadió  que  el  archivo de la indagación  preliminar  decidido  por  la  Sala  Jurisdiccional  del Consejo Seccional de la  Judicatura   no  descarta  la  responsabilidad  penal  del  aforado.     

LA IMPUGNACION  

          En  audiencia  de lectura de fallo realizada el 2 de agosto de 2011,  el  abogado  defensor   interpuso recurso de apelación contra la sentencia  de  primera  instancia,  sustentando  el mismo de manera oral dentro de la misma  diligencia.   

          Indicó  que  según  los distintos pronunciamientos de esta Sala el  prevaricato  por  acción  debe  ser  resultado  de  una  decisión  ostensible,  patente,  groseramente  contraria  a  la  norma  aplicable  situación que no se  evidencia  en  este  caso,  inicialmente,  porque  la  orden de archivo no tiene  naturaleza  de resolución, dictamen o concepto según lo prescrito por el texto  legal,  pero además porque la decisión en ella contenida no es manifiestamente  contraria  a la ley sino resultado de una de varias interpretaciones frente a la  tipicidad  del  delito aquí discutido, argumento que complementó añadiendo la  inexistencia de dolo en cabeza de JAVIER CARRIZOSA.   

          Realizó  un recuento de la normatividad y jurisprudencia aplicables  al  procedimiento  de  archivo  de  las diligencias, analizando los elementos de  convicción  existentes  en  el  proceso  especialmente  las decisiones de otros  funcionarios   que   prosiguieron  con  la  investigación  y  de  aquellos  que  estuvieron  de  acuerdo  con  la  decisión  de archivo.  Argumentó que el  texto  legal  hace  referencia  a la orden de archivo cuando el fiscal encuentra  que  no  es posible demostrar la existencia del delito en donde se deben incluir  todas  las  causales de exclusión de la responsabilidad indicando su desacuerdo  con  lo dispuesto por la Corte Constitucional en sentencia C-1154 de 2005.    

          Hizo  un  llamado  por  la  aplicación  del  principio in   dubio   pro  reo  toda  vez  que  los  elementos  probatorios  existentes dentro de la indagación generaban duda sobre  la  responsabilidad  penal  del  docente  GERMÁN  SARMIENTO,  en  tanto se debe  aplicar  el  mismo  principio  toda vez existe duda sobre la actuación dolosa y  manifiestamente  contraria  a  la  ley  que  se  habría generado en la orden de  archivo cuestionada.   

          Introdujo  en  su  argumento  el  error  invencible  como causal que  exonera  la  responsabilidad  para  sostener  que  el  acusado, pese a su éxito  profesional,  es  aún muy joven y no tiene la experiencia suficiente por lo que  pudo  haber  incurrido  en un error al momento de evaluar el material probatorio  recaudado,  circunstancia  que  excluiría  la  responsabilidad  penal de JAVIER  CARRIZOSA.   

          Concluyó  haciendo  un  extenso análisis de la sentencia apelada y  de  los  hechos  probados  dentro  del  proceso  para  indicar  que la decisión  debatida  puede  considerarse  cuestionable  o permitir varias interpretaciones,  pero  nunca se puede endilgar que la misma es manifiestamente contraria a la ley  y  mucho  menos  es factible predicar dolo en su actuación habida cuenta que la  decisión  contenía  un  relato  completo  de  los  hechos y de la totalidad de  elementos  de  convicción recaudados, lo que demuestra la buena fe y diligencia  del  ex  fiscal al momento de dirigir la indagación preliminar, característica  que  lo  llevó  a  considerar  oportuna la orden de archivo de las diligencias.   

INTERVENCIÓN     DE     LOS     NO  RECURRENTES   

La fiscalía  

         Dentro  del  mismo  acto  procesal  el  delegado  de  la  fiscalía  descorrió  el  traslado  para oponerse a los argumentos elevados por la defensa  y  solicitar  la confirmación del fallo condenatorio  aclarando  inicialmente algunas apreciaciones previas  hechas  en  cuanto  al  interés  del  ministerio  público,  la importancia del  archivo  de diligencias en el proceso disciplinario, la ausencia de antecedentes  y  la  reanudación  de  la  investigación,  elementos  que no tienen relación  directa con el fondo del asunto aquí analizado.   

         Señaló     que     contrario     a     lo     alegado, la orden de archivo tiene carácter de  resolución  según lo dispuesto por el estatuto de la  Fiscalía  General  de  la Nación, razón por la cual  no  se estaría contrariando el tenor literal del tipo  penal  y  añadió  que  la  Fiscalía debía   hacer   referencia  constante  al  proceso  adelantado contra GERMÁN SARMIENTO ya que fue en dicho contexto en que  se materializó la actuación delictual.   

         Se  refirió  al trabajo en equipo al que acostumbraba el ex fiscal  JAVIER   CARRIZOSA  para  manifestar  que  el  mismo  no puede entenderse como eximente de responsabilidad  penal  ya  que  la  decisión  de  archivar  o no estaba en cabeza del acusado y  añadió  que sus colaboradores otorgaron testimonios a su favor en razón de la  cercanía  que  tenían,  lo  que  no  es  suficiente  para   descartar  la  manifiesta  ilegalidad  de  la  decisión.   

         Recordó  que  el  prevaricato  no  es un juicio de acierto sino un  juicio  de  legalidad  el  cual  no  se  logra      superar      en     estas  diligencias  ya  que  era evidente la inexistencia de  los   presupuestos   del   artículo  79  del  Código  de  Procedimiento  Penal  que  fundamentaran  una  orden de archivo.   Añadió  que  la defensa alega  inexistencia   de   la   tipicidad  objetiva  por  no  existir   elementos   que  caracterizaban  el  hecho  como  delito,  apreciación  alejada  del    material    recaudado  en  donde  se  evidenciaba  la probable  existencia  de  un  delito  y  la posible autoría de  GERMÁN SARMIENTO.   

         En  cuanto  a la asimilación entre el archivo de las diligencias y  la   resolución   inhibitoria   sostuvo  la  fiscalía  que  son  instituciones  totalmente  distintas  limitándose  la  primera  a un análisis de la tipicidad  objetiva  mientras la segunda incluía un estudio sobre las causales de ausencia  de   responsabilidad   y  del  elemento  subjetivo  del  tipo.    

              

            Concluyó  su  intervención insistiendo en la evidente ilegalidad  del  archivo  por ser contraria a los presupuestos previstos en la norma penal y  en  la  jurisprudencia,  a  lo  cual  añadió  que  el  dolo  se  hace presente  “de  comparar  la norma jurídica, los hechos con la  solución  que  se  le  da  al caso y desconociendo los requisitos probatorios o  actos  probatorios  y  las  normas  jurídicas  que  debía  aplicar en ese caso  concreto”.1   

Representante de víctima  

          De  forma  inmediata  se  otorgó  la palabra al representante de la  víctima  quien  manifestó  acoger los planteamientos hechos por la Fiscalía y  oponerse  a  los alegatos de la defensa añadiendo que el acusado aceptó que de  los  elementos  de convicción recopilados se podía inferir la existencia de un  delito  de  acceso  carnal  abusivo  con  incapaz  de  resistir, pero que no era  posible   determinar   que   su   autoría   radicaba   en   GERMÁN  SARMIENTO,  consideración  que  de  ser  cierta debía tramitarse según lo previsto por el  artículo  332  de  la  ley 906 de 2004 mediante solicitud de preclusión y no a  través del archivo de las diligencias.   

          Insistió  que  los  informes  periciales  médico y de seminología  allegados  por  el  Instituto Nacional de Medicina Forense otorgaban suficientes  indicios  sobre  la  existencia  del  punible y la posible autoría del docente,  elementos  que  fueron  abruptamente obviados por el acusado, quien en contra de  lo  dispuesto  por  la  ley procesal emitió decisión groseramente contraria al  ordenamiento  jurídico,  razones  por  las  cuales  solicita  mantener el fallo  condenatorio emitido por el Tribunal de Bucaramanga.    

Ministerio Público  

          Seguidamente  se  otorgó  la  palabra  al Ministerio Público quien  compartió  lo  manifestado  por  la  defensa  y solicitó a esta Corte declarar  inocente  a  JAVIER  CARRIZOSA  CAMACHO por el delito de prevaricato por acción  con  base  en  la  ausencia  de  móvil,  la presunción de inocencia y la buena  fe.   

          Llamó  la atención sobre varios elementos que no fueron discutidos  o  debatidos durante el proceso y que aportan a la decisión de archivo ordenada  por  el  procesado,  especialmente la actitud de la presunta víctima y la falta  de  claridad  sobre  el  lapso  transcurrido  dentro de la discoteca en donde un  tercero pudo haber ultrajado la persona de MARÍA DE LOS ÁNGELES.   

          Señaló   que   el  incriminado  actuó  apegado  a  los  elementos  materiales  de  prueba y evidencia física que le fueron aportados y realizó un  estudio  consciente  y  detallado  en  compañía  de  su equipo de trabajo para  concluir     que    la    mejor    decisión    era    el    archivo    de    la  investigación.   

          Argumentó  que  la  conclusión  a  la  que  arribó el Tribunal en  cuanto  el  ex  fiscal  no  debía  ordenar  el  archivo  no  es suficiente para  demostrar  la  existencia  del dolo como elemento constitutivo del tipo penal ya  que  no  se  demostró el conocimiento y la voluntad del acusado lo que se puede  enmarcar  en una equivocación de buena fe que se encuentra amparada por la ley,  y  la  cual  se  subsana mediante la doble instancia a partir de los recursos de  apelación e incluso de casación.   

          Reiteró  sus  argumentos  esgrimidos  en  los  alegatos  finales en  cuanto  no  podían admitirse como pruebas aquellas trasladadas por la Fiscalía  en  violación  de  los  artículos  377, 379 y 381 del Código de Procedimiento  Penal  toda  vez  que  las mismas no se practicaron en audiencia de juicio oral.  Exhortó  a  esta Corte para que se haga un estudio pormenorizado de la presunta  violación  de  las  normas  procesales  al  haberse  introducido en el material  probatorio  una  serie de elementos que no fueron debatidos en juicio y con base  en  los  cuales  se  profirió  condena  en  contra  de  JAVIER CARRIZOSA.    

LA CORTE CONSIDERA  

          Es  competente la Corte Suprema de Justicia para resolver el recurso  de  apelación  propuesto  por  la  defensa contra la sentencia proferida por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga  al  tenor  de  los  dispuesto  en  los  artículos  32.3  y  177.2 de la Ley 906 de 2004 (Código de  Procedimiento Penal).   

          De  conformidad  con  el artículo 204 ibídem la presente decisión  se  concretará  a  los  asuntos  objeto  de  impugnación  y a aquellos que les  resulten indivisiblemente vinculados.   

Respuesta    a    los   argumentos   del  apelante   

          Dentro  de  márgenes  razonables  en  la  interpretación de la ley  sustantiva  en  relación  con la labor de decidir (de decir el derecho), lo que  el  ordenamiento jurídico espera de los funcionarios de las distintas Ramas del  poder  público, entre ellas la rama judicial por antonomasia (fiscales, jueces,  y  agentes  del  Ministerio  Público) y en general de quienes cumplen funciones  que  tienen  que  ver  con  la  contemplación  probatoria  y la aplicación del  ordenamiento  jurídico,  es que acierten a la hora de la valoración material y  jurídica  de las pruebas del proceso y en la aplicación del derecho vigente al  caso     específico.     Así,    cuatro    son    los    referentes    de  exigibilidad:   

Acierto  en  la  contemplación material de las pruebas   

Acierto  en  la  contemplación jurídica de las pruebas   

Acierto     en     la     legalidad de los procedimientos   

Acierto     en     la     aplicación      de      las     normas     sustantivas.   

          Ello  es  lo que se conoce como el amparo presuntivo de acierto  y  legalidad  del  que  gozan las  decisiones  judiciales;  el delito de prevaricato por acción se estructura  cuando  el  servidor  público  en ejercicio de sus funciones profiere dictamen,  resolución,  acto administrativo, providencia judicial o concepto que de manera  manifiesta  se  aparte  del  sentido  de la norma jurídica llamada a regular el  caso,  con  lo  cual  afecta  tanto  la  credibilidad  y  la  integridad  de  la  administración     pública     como     el    funcionamiento    del    sistema  jurídico2,   tipo   penal   que   –afectado  en su punibilidad por la L 890/04- se encuentra consagrado  en los siguientes términos:   

              Ley 599 de 2000.   

         

         Artículo  413.-  El  servidor  público  que profiera resolución,  dictamen  o  concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá en prisión  de  tres  (3)  a  ocho  (8)  años,  multa  de cincuenta (50) a doscientos (200)  salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de funciones públicas de cinco (5) a ocho (8) años.    

De  acuerdo  con  lo  anterior los supuestos  normativos  para que se estructure el tipo objetivo son la concurrencia de   un  sujeto activo calificado,  es  decir,  tener  la calidad  servidor  público;  como  sujeto  pasivo el   Estado   y   la   Sociedad;  el  bien  jurídico  que  este delito viola o pone en peligro es  la  administración  pública en su específica versión de exigir el respeto de  la   autoridad   a   la   ley   y   el   derecho;   la  conducta  consiste en conceptuar, proferir el dictamen  o    la    resolución   ilegal   y   como   elemento  normativo,  además  de  los anteriores, la expresión  “manifiestamente    contrario   a   la   Ley”.3       

Esta  Sala ha reiterado que cuando se imputa  el  delito  de  prevaricato  a  un  servidor  judicial  porque  se  cuestiona la  interpretación o aplicación de una norma, se exige   

        “(…) que dicha conducta prohibida se  realiza,   desde   su   aspecto  objetivo,  cuando  se  presenta  un  ostensible  distanciamiento  entre  la  decisión  adoptada  por el servidor público y las normas de derecho llamadas a  gobernar la solución del asunto sometido a su conocimiento.   

     

       También   ha  señalado  la  Sala  que al incluir el legislador en la referida descripción un  elemento   normativo   que   califica   la  conducta,  el  juicio  de  tipicidad  correspondiente  no  se  limita a la simple y llana constatación objetiva entre  lo  que  la ley manda o prohíbe y lo que con base en ella se decidió, sino que  involucra  una  labor  más  compleja, en tanto supone  efectuar  un  juicio  de  valor  a  partir  del  cual  ha  de establecerse si la  ilegalidad   denunciada   resiste   el  calificativo  de  ostensible  por  lo  cual,  como  es apenas natural, quedan excluidas de esta  tipicidad   aquellas   decisiones   que  puedan  ofrecerse  discutibles  en  sus  fundamentos  pero en todo caso razonadas, como también las que por versar sobre  preceptos  legales complejos, oscuros o ambiguos, admiten diversas posibilidades  interpretativas  por  manera que no se revelan como manifiestamente contrarias a  la ley.4   

Tiene  dicho  la Sala que  a la hora de  hacer  el  examen  de  la  conducta  prevaricadora  se  ha  de  observar  que su  concurrencia   puede   inferirse  a  partir  de  la  mayor  o  menor  dificultad  interpretativa  de  la  ley  inaplicada  o tergiversada, así como de la mayor o  menor  divergencia de criterios doctrinales y jurisprudenciales sobre su sentido  o  alcance,  elementos  de  juicio  que  no  obstante su importancia, no son los  únicos  que  han  de  auscultarse,  imponiéndose avanzar en cada caso hacia la  reconstrucción  del  derecho verdaderamente conocido y aplicado por el servidor  judicial  en  su  desempeño  como  tal,  así  como  en  el  contexto en que la  decisión  se  produce,  mediante  una  evaluación  ex  ante   de   su  conducta5.   

Otro  aspecto que se debe tener en cuenta es  el  referido  a  las simples diferencias de criterios respecto de un determinado  punto  de derecho, especialmente frente a materias que por su enorme complejidad  o  por  su  misma  ambigüedad  admiten  diversas  interpretaciones u opiniones,  situaciones  en las que no es dable considerar la decisión judicial como propia  del  prevaricato,  pues  no  puede ignorarse que en el universo jurídico suelen  ser  comunes  las  discrepancias  aún en temas que aparentemente no ofrecerían  dificultad     alguna     en    su    resolución6.   

          Como  se  dijo  atrás,  el  delito de prevaricato por acción tiene  como   sujeto  pasivo la  sociedad y por ese camino el  Estado   porque,  si  bien  es  cierto  que  el  particular puede padecer las  consecuencias  de  una   conducta  de  tal  naturaleza,  no lo es menos que  cuando   la  administración  pública  como  bien  jurídicamente  tutelado  se  resquebraja,  se  modifica o altera y, por tanto se torna en disfuncional, dicha  afectación  individual  la  sufre  el  ciudadano  pero como miembro de un grupo  social   que   espera   probidad   y  rectitud  de  los  administradores  de  la  justicia.  Por esa razón la Ley 270 de 1995    dispone    en    el    artículo    1    que   “La  administración de justicia es la  parte   de   la  función  pública  que  cumple  el  Estado  encargada  por  la  Constitución  Política y la ley de hacer efectivos los derechos, obligaciones,  garantías  y  libertades  consagrados  en  ellas,  con  el  fin  de realizar la  convivencia   social  y  lograr  y  mantener  la  concordia  nacional”.           

La  Jurisprudencia  de  esta  Sala   ha  precisado que:   

        “En general, como importante punto de  partida,  se  puede  admitir  que  el  bien jurídico tutelado que se estudia es  ofendido  cuando  se  atenta  contra  la  buena  marcha  de  la  administración  pública,  es  decir,  cuando  su  organización, estructura o funcionalidad son  distorsionadas o víctimas de otros rumbos.   

      Desde  luego  que  dada  la  amplitud del concepto administración pública, íntimamente vinculada  con  los  intereses  y derechos ciudadanos, se hace menester especificar, según  la conducta concretamente desplegada.   

      En  el  delito de  prevaricato,   no   hay   duda   alguna   en  cuanto  la sociedad, y por esa vía  el  Estado,  sufre  las  consecuencias del funcionario  que  se aparta de la Constitución cuando da preeminencia al interés particular  -así  sea  el suyo, aparte del de uno o varios de los sujetos procesales- sobre  el  general;  olvida  que  debe  cumplir con una de las funciones esenciales del  Estado  cual es la de servir a la comunidad y mantener un orden justo; se aparta  de  las  normas  superiores  y  de la ley; en las actuaciones judiciales deja de  lado  el  debido  proceso  o proceso justo; se aleja de su obligación que, como  persona  y  ciudadano,  tiene  de  colaborar  con  el  buen funcionamiento de la  administración  de  justicia; tacha con su conducta el juramento por el cual ha  prometido  cumplir sus deberes y defender la Carta; no  recuerda  que  está  al  servicio  del  Estado  y  de  la comunidad;  se  le  escapa  que su intervención o actuación en los asuntos  penales  -que se integran al proceso- tienen que estar sometida al imperio de la  ley.7   

          De  otra  parte es menester señalar que en virtud de los artículos  21  y  22  de  la  ley  599  de  2000 el prevaricato por acción sólo admite la  modalidad  dolosa  y se presenta cuando la decisión manifiestamente contraria a  la  ley  se  profiere de manera voluntaria y consciente sobre la vulneración al  bien  jurídico  de  la  administración pública, razón por la cual en el dolo  debe  coexistir el conocimiento de la manifiesta ilegalidad de la decisión y la  conciencia  que  con ella se adopta una medida ostensiblemente contraria a   la  recta administración de justicia, no obstante para su configuración no sea  necesaria  la  demostración  de una finalidad específica, la que si bien puede  ser  relevante en la demostración de la culpabilidad, su falta de acreditación  no   conduce   a   declarar   la  irresponsabilidad  del  procesado.8   

          En  cuanto a los elementos constitutivos del prevaricato por acción  en  su  aspecto  subjetivo  ha  sido  reiterada la posición de esta Sala en los  siguientes términos,   

“El actuar doloso en el prevaricato, como  viene  en  juzgarlo  la Sala, requiere entendimiento de la manifiesta ilegalidad  de  la  resolución  proferida  y conciencia de que con tal proveído se vulnera  sin  derecho  el  bien  jurídico  de  la  recta  y  equilibrada definición del  conflicto  que  estaba  sometido  al  conocimiento  del servidor público, quien  podía  y  debía  producir  un pronunciamiento ceñido a la ley y a la justicia  (Cfr.  sentencia  mayo  20  de  1997).  No  es  de  la  esencia  de la figura la  comprobación  de  una concreta finalidad, que si bien puede ser relevante en la  determinación   de   la  culpabilidad,  tampoco  su  indemostrabilidad  conduce  inexorablemente    a    declarar    la    falta   de   responsabilidad   en   el  delito”.9   

“Esta  Sala  en  su  jurisprudencia  ha  señalado  que  para  afirmar  la  estructuración de este elemento es necesario  comprobar  que  hubo una actitud conciente y deliberada de contradecir de manera  rampante  y  ostensible  el texto legal, además, es indispensable evidenciar el  afán  de  hacer prevalecer el capricho o el interés personal a toda costa, que  se  obre  con  malicia  o  mala fe, esto es, que el dolo sea directo”.10   

Es bueno precisar que al momento de resolver  el  caso específico es imprescindible confrontar los argumentos expuestos en la  adopción  de  la  decisión que se acusa de prevaricadora con las razones dadas  por  el  funcionario  dirigidas  a  justificar  su conducta, teniendo en cuenta,  además,  el  criterio  que  en  ese caso fue prevalente para la definición del  asunto  y  las  circunstancias  específicas  que rodearon su proferimiento. Por  tanto  sólo a través de un estudio detallado de la actuación previa efectuada  por  el  servidor  público,  de la sustentación y motivación realizadas en la  decisión  cuestionada  y  de las justificaciones que se ofrezcan más adelante,  podrá  el juez de conocimiento determinar si existió voluntad y consciencia en  el   actuar  presuntamente  constitutivo  de  prevaricato  por  acción,  siendo  insuficiente  inferir la existencia del dolo de la misma resolución, dictamen o  concepto  que  se  debate  pues se confundiría el elemento objetivo y subjetivo  del injusto penal.   

El caso concreto  

         

          Del  acervo  probatorio  introducido y debatido en el juicio oral se  tiene  que  JAVIER  ANDRÉS  CARRIZOSA  CAMACHO actuando como Fiscal Primero del  Centro  de Atención Integral a Víctimas de Agresión Sexual CAIVAS conoció de  la  indagación  preliminar  en  contra de GERMÁN ENRIQUE SARMIENTO RUIZ por el  supuesto  delito de acceso carnal con incapaz de resistir, investigación dentro  de  la  cual  ordenó  el archivo de las diligencias mediante decisión de 21 de  julio  de  2009 aduciendo imposibilidad de establecer el sujeto activo del reato  contra la libertad sexual.   

          Siendo  estas  las circunstancias en que se produjo el presunto acto  prevaricador,  es  necesario que esta Sala realice unas precisiones preliminares  sobre  la  posibilidad  otorgada  a  la  Fiscalía  para  ordenar el archivo del  expediente  del que conozca en una indagación preliminar, facultad otorgada por  el   artículo   79   de   la   ley   906   de  2004  que  a  su  tenor  literal  indica:   

“Artículo 79.  Cuando  la  Fiscalía  tenga conocimiento de un hecho respecto del cual constate  que   no   existen   motivos   o   circunstancias   fácticas  que  permitan  su  caracterización  como  delito  o  indiquen  su  posible  existencia  como  tal,  dispondrá el archivo de la actuación.   

Sin  embargo, si surgieren nuevos elementos  probatorios  la  indagación  se  reanudará  mientras  no se haya extinguido la  acción penal”.   

          Esta  norma  fue objeto de control de constitucionalidad mediante la  sentencia  C-1154  de  2005  en  la  cual  la  Corte  Constitucional indicó las  diferencias  entre  el  principio  de oportunidad y el archivo de diligencias ya  que  la  primera  se  materializa  ante la evidente existencia de un delito y la  segunda  se  presenta  cuando  dicha  tipicidad no se estructura. Señaló dicha  corporación:   

“En  el  archivo de las diligencias no se  está  en  un caso de suspensión, interrupción o renuncia de la acción penal,  pues  para  que  se  pueda  ejercer dicha acción se deben dar unos presupuestos  mínimos  que  indiquen  la  existencia  de  un  delito. Así, hay una relación  inescindible  entre  el  ejercicio del principio de oportunidad y la posibilidad  de  ejercer la acción penal por existir un delito, ya que lo primero depende de  lo  segundo.  Pero  para  poder  ejercer  la  acción  penal  deben  darse  unos  presupuestos  que  indiquen  que  una  conducta sí puede caracterizarse como un  delito.   Por  lo  tanto,  cuando  el  fiscal  ordena  el  archivo  de  las  diligencias  en  los  supuestos  del  artículo 79 acusado, no se está ante una  decisión  de  política  criminal  que,  de  acuerdo  a  unas causales claras y  precisas  definidas  en  la ley, permita dejar de ejercer la acción penal, sino  que  se está en un momento jurídico previo: la constatación de la ausencia de  los  presupuestos  mínimos  para  ejercer  la  acción penal. El archivo de las  diligencias  corresponde  al  momento  de  la averiguación preliminar sobre los  hechos  y  supone la previa verificación objetiva de la inexistencia típica de  una  conducta,  es  decir  la  falta  de  caracterización  de una conducta como  delito”.   

          De  otra  parte  sostuvo  que el archivo de las diligencias sólo es  admisible  cuando  no  se encuentran los presupuestos del tipo objetivo, esto es  que  el  hecho investigado no reúne los elementos previstos en la norma penal y  en  tanto  no  puede ser caracterizado como delito. Este argumento sirve de base  para  diferenciar  el  archivo  de  las  diligencias  con  otros  mecanismos  de  terminación  del  proceso  penal  como  es  la  preclusión,  el  principio  de  oportunidad  o  el  desistimiento  al  referirse  a  los  delitos  querellables.   

          Es  importante indicar que la exequibilidad de la norma en cuestión  está  condicionada a una interpretación específica a la que debe someterse el  funcionario  judicial  y  que fue indicada por el Tribunal Constitucional en los  siguientes términos:   

“La  orden  de archivo de las diligencias  procede  cuando se constata que no existen “motivos y circunstancias fácticas  que  permitan  su  caracterización como delito”. La amplitud de los términos  empleados  en  la  norma  acusada  para  referirse  a la causa del archivo, hace  necesario  precisar  la expresión para que se excluya cualquier interpretación  de  la  norma  que  no  corresponda a la verificación de la tipicidad objetiva.  También,   para  impedir  que  en  un  momento  inicial  se  tengan  en  cuenta  consideraciones  de  otra naturaleza sobre aspectos que le corresponden al juez,  y  no  al Fiscal. No le compete al fiscal, al decidir  sobre  el  archivo,  hacer  consideraciones  sobre  elementos  subjetivos  de la  conducta  ni  mucho  menos  sobre  la existencia de causales de exclusión de la  responsabilidad.  Lo que le compete es efectuar una constatación fáctica sobre  presupuestos  elementales  para  abordar  cualquier  investigación  lo  que  se  entiende  como  el establecimiento de la posible existencia material de un hecho  y   su  carácter  aparentemente  delictivo.  En  ese  sentido   se   condicionará  la  exequibilidad  de  la  norma”.  (Resaltado          añadido)11   

          Se  concluye del texto citado que la orden de archivo emitida por el  fiscal  sólo  es  admisible  cuando  tras hacer una valoración objetiva de los  motivos  y  circunstancias  fácticas  que permitan su  caracterización  como delito se encuentra que el hecho  indagado  no  comporta  un  injusto  penal. Esta interpretación dada a la norma  procesal  penal fue complementada por esta Sala en auto de 5 de julio de 2007 en  donde  se puntualizaron algunos supuestos en los que la Fiscalía podía aplicar  el  artículo  79,  así  como otros en donde no resulta admisible el archivo de  las  diligencias,  precisión  necesaria  debido  a  la asimilación que hizo la  Corte   Constitucional   del   término  “motivos  y  circunstancias   fácticas”   con  el  concepto  de  tipicidad objetiva.  Señaló esta Corte:   

“5.  Algunos  supuestos  en  los  que  la  Fiscalía puede aplicar el artículo 79 de la Ley 906 de 2004   

Lo puesto en evidencia permite señalar que  solamente  podrán ser tenidos en cuenta como motivos o circunstancias fácticas  que  no permiten la caracterización de un hecho como delito o que no es posible  demostrar  su existencia como tal, quedando con ello facultada la Fiscalía para  proceder  al  archivo  de  las  diligencias,  entre  otras,  en  las  siguientes  situaciones:   

(…)  

6. Algunos supuestos en los que la Fiscalía  NO puede archivar las diligencias   

Teniendo  como  premisas  básicas  que  la  Fiscalía  no  puede  entrar a hacer consideraciones de carácter subjetivo a la  hora  de dar aplicación al artículo 79 de la ley 906 de 2004 y que toda medida  que  implique  disposición  de la acción penal corre por cuenta de los jueces,  los  siguientes  constituyen  ejemplos ilustrativos de situaciones en las que la  fiscalía no puede archivar las diligencias:   

6.1.3. Cuando se debate si se trata de autor  o partícipe del hecho punible;   

(…)  

6.4.4.  Cuando  se discute si existió o no  lesión       al       bien      jurídico”.12   

          Se  debe  extraer de lo anterior que en todas aquellas oportunidades  en  donde  exista  discusión  sobre  aspectos subjetivos de la tipicidad, quien  deberá  resolver  la  misma será el juez penal a través de la preclusión, la  aprobación  del principio de oportunidad o la realización del juicio oral y no  el  fiscal  a través del archivo de las diligencias, institución que se limita  a  los  eventos  en  que  las  circunstancias  fácticas  permitan  concluir  la  inexistencia del delito.   

          Bajo  esta  línea  argumentativa  esta  Sala  encuentra  ineludible  concluir  que  la  orden  de  archivo  de  las diligencias seguidas en contra de  GERMAN  SARMIENTO,  emitida  por  JAVIER  CARRIZOSA CAMACHO en calidad de Fiscal  Primero  del  CAIVAS  es  manifiestamente contraria a la ley que regía el caso,  esto  es  el  artículo  79 del C.P.P. complementado por la jurisprudencia de la  Corte  Constitucional  y de esta Corporación, por las razones que se esgrimen a  continuación.   

          Del  material  probatorio debatido en la audiencia de juicio oral se  tiene  que  JAVIER  CARRIZOSA CAMACHO en calidad de Fiscal Primero del CAIVAS en  la  ciudad  de Bucaramanga, adelantó indagación preliminar en contra de GERMAN  SARMIENTO  por  el  probable  delito  de  acceso  carnal en incapaz de resistir,  investigación   en   la   cual   se  recaudaron  los  siguientes  elementos  de  convicción:   

    

* Denuncia  instaurada  por  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  MAESTRE  donde  sugirió  el  suministro  de  alguna  sustancia que la colocó en incapacidad de  resistir,  señaló la existencia de un acceso carnal que habría sido realizado  por  GERMÁN  SARMIENTO  aunque  sostiene  que  tiene  recuerdos limitados y muy  vagos,  manifestó que al despertar el día siguiente se encontraba casi desnuda  mientras  su ropa estaba en la habitación del docente y finalmente señaló que  éste  la  llamó  varias  veces  al día siguiente. En posterior ampliación de  denuncia  recordó que en la noche sintió un flash y recordó que se le tomaban  fotografías   con   una   cámara   digital   que   usaba   el  acusado  en  la  discoteca.     

    

* Declaración  de LUZ ADRIANA PEÑA RUEDA quien labora en la clínica  donde  fue atendida la presunta víctima y quien aseveró que ésta le narró al  supuesto acceso carnal.     

    

* Entrevistas  de Natalia Judith Abril García y Yenny Paola Contreras  Ramos,  amigas  de  la  víctima,  quienes  relataron que la joven se encontraba  bastante  embriagada  en  la discoteca y que sólo conocieron los hechos el día  siguiente   cuando   MARÍA   DE   LOS   ANGELES   las  llamó  y  les  informó  todo.     

    

* Entrevistas  de Nohora Shirley Álvarez Angarita y Jackson Alexander  Bulla  Gutiérrez, pareja que vive en el mismo lugar con la denunciante, quienes  recordaron  que  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES no llegó a casa ese día. La primera  declarante  sostuvo  que  en  la  fiesta  la  víctima  se encontraba muy alegre  mientras  su  cónyuge  indicó que una vez regresó al día siguiente, se veía  bastante eufórica.   

* Valoración  del  Instituto Nacional de Medicina Legal en la cual se  certifica  el  hallazgo  de  huellas  de  lesión  reciente  en  su cuerpo y una  laceración  anal  vertical en la mucosa del esfínter de 1 CM de longitud sobre  el  radial  a  las  06,  lo  que sugiere ocurrencia de maniobras sexuales.      

    

* Informe   del   departamento  de  biología  forense  del  Instituto  Nacional   de   Medicina   Legal  en  donde  se  estableció  la  existencia  de  espermatozoides en la ropa interior de la posible víctima.     

    

* Informe   del   departamento  de  genética  forense  del  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal en donde se informó la imposibilidad de adelantar  el  cotejo  de  ADN  por  escasez  de sustancial seminal con el cual edificar un  perfil genético.     

    

* Informe  del  departamento  de psicología del Instituto Nacional de  Medicina  Legal,  en  donde  certifica  la  presencia  de un cuadro de trastorno  depresivo  y  un  trastorno  de estrés post traumático añadiendo que existía  credibilidad en su versión.     

    

* Informe  de  investigador  de  laboratorio FPJ- 13 de 23 de junio de  2009  sobre  ausencia  de  imágenes  de  contenido  erótico  en  los elementos  digitales  que  fueron  incautados  en  diligencia  de  registro  y allanamiento  (cámaras   de   fotografía   y   video   y   discos  duros  de  propiedad  del  indiciado).     

    

* Versión  del  indiciado en donde se admite que la probable víctima  pernoctó  en  su  apartamento  durante  toda  la  noche  pero  niega  cualquier  relación de naturaleza sexual con ella.     

         Ha  de  precisarse  que en virtud del artículo 200 de la ley 906 de  2004,  corresponde  a  la  Fiscalía realizar la indagación e investigación de  los  hechos  que  revistan características de un delito de tal forma que cuando  de  los elementos probatorios, evidencia física o de la información legalmente  obtenida  se  pueda inferir razonablemente que  el  indagado  es autor o participe del delito que se investiga,  se  procederá  a  realizar imputación (art. 287 C.P.P). Es por esto por lo que  durante  esta  fase procesal no se requiere  certeza sobre la tipicidad del  hecho  y  el  autor  del mismo, siendo suficiente la existencia de indicios o de  información  que  lleven a concluir la posible ocurrencia de un injusto penal y  la  probable  participación  en  calidad  de  autor o partícipe del indiciado.   

          Bajo  esta  premisa  se  debe  revisar  la  denuncia presentasda por  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  sobre la existencia de un acceso carnal en incapaz de  resistir  lo que se vería probablemente ratificado con la valoración médica y  sexual  del  Instituto  Nacional  de  Medicina Legal el cual da cuenta sobre una  laceración  en  la  zona  anal  y lesiones recientes en su cuerpo, así como el  informe  psicológico  que  refiere  la  existencia  de un trastorno depresivo y  estrés  post traumático, elementos probatorios que ofrecen un indicio sobre la  existencia  de  un  acceso carnal no consentido en la persona de la denunciante.  De  otra parte la aceptación por el indiciado de la presencia de la víctima en  su  casa  durante  la  noche,  versión  verificada  con  el dicho de los demás  testimonios,  ofrece un indicio de oportunidad sobre el posible autor del delito  sexual  ya  que  sitúa al docente como único acompañante en el momento en que  eventualmente se produjo el acto delictual.   

         

          Por  tanto  es  necesario  concluir  que  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  recopilados  ofrecen  referencias  sobre  la  posible  ocurrencia  de  un  delito  contra  la libertad sexual y de su presunto  autor,  razonamiento  suficiente para colegir que era claramente improcedente el  archivo  de  las  diligencias  bajo  el  alegato  que  los hechos denunciados no  comportaban un tipo penal desde su aspecto objetivo.   

          De  otra parte la motivación inserta en la decisión de 21 de julio  de  2009  señaló  que “no se ha podido verificar la  existencia  de  un  delito,  pero más aún no ha sido posible endilgarle algún  tipo   de   responsabilidad   al  acá  indiciado  GERMAN  SARMIENTO,  sobre  la  responsabilidad  de  estos sucesos”, de manera que se  apoya  en  una presunta imposibilidad de esclarecer el sujeto activo del punible  para  dictar  la  decisión  cuestionada.  Este  argumento,  sin  embargo,  hace  referencia  a distintos elementos subjetivos del tipo penal como señalar que el  indagado  entregó  voluntariamente  los  elementos  que  fueron  analizados, se  sometió  a  las  pruebas  requeridas y relató de manera coherente su versión,  asuntos  que  hacen  relación a la responsabilidad penal del sujeto indagado en  contra  de  quien pesaban indicios que demostraban su probable participación en  los  hechos  investigados,  siendo  obligatorio el estudio por parte del juez en  sede de preclusión o a través del juicio oral.   

          Así  las  cosas,  se  debe  concluir que el material de convicción  recaudado  en  el  proceso  contra  GERMÁN  SARMIENTO ofrecía los elementos de  convicción  necesarios  para  concluir que probablemente se había producido el  injusto  y  que  el  indagado  posiblemente  había  participado en el mismo, de  manera  que  si  JAVIER CARRIZOSA CAMACHO consideraba que no era suficiente para  desvirtuar  la  presunción  de inocencia que cobijaba al docente, lo procedente  era  la  solicitud  de preclusión por la causal 6 del artículo 332 C.P.P. y no  la  orden  de  archivo,  elementos  que llevan a concluir, como acertadamente lo  hizo  el Tribunal Superior de Bucaramanga en sentencia de primera instancia, que  la   decisión   cuestionada   es  en  efecto  manifiestamente  contraria  a  la  ley.   

          Lo  anterior  no implica necesariamente la responsabilidad penal del  acusado  por el delito de prevaricato por acción habida cuenta que esta Sala ha  sostenido  que  el  actuar doloso en el prevaricato requiere entendimiento de la  manifiesta  ilegalidad  de  la resolución proferida y conciencia de que con tal  proveído  se  vulnera  sin  derecho el bien jurídico de la recta y equilibrada  definición   del  conflicto  que  es  sometido  al  conocimiento  del  servidor  público,  lo  cual  no sucedió en este caso pues el ex fiscal JAVIER CARRIZOSA  realizó  todas  las  gestiones  y  averiguaciones  que  demandaba su cargo para  lograr  desvirtuar  la  presunción de inocencia de GERMÁN SARMIENTO, y ante su  íntimo  convencimiento  de  no  lograr  dicho propósito a pesar del despliegue  investigativo,  incurrió  en  un  error al utilizar la institución del archivo  cuando  lo  pertinente  era,  como  se ha reiterado, la solicitud de preclusión  ante el juez de control de garantías.   

          De  los  testimonios  rendidos por RUBIELA PEÑARANDA GARCÍA, NANCY  CARRILLO  ALVARADO,  CAROLINA  OBANDO  PALACIO, JULIETH PATRICIA VARGAS y CARLOS  HUMBERTO  ARANZÁLEZ  se  extrae  que  el procesado dirigía la investigación a  través  de  un trabajo en equipo en donde cada uno conocía los trámites de la  indagación  y  opinaba  sobre los posibles elementos materiales probatorios que  tuvieran  la  facultad  de  esclarecer  los hechos denunciados, actitud esta que  demuestra  transparencia y buena fe en la actuación de JAVIER CARRIZOSA CAMACHO  ya  que  la  publicidad con que dirigía, coordinaba, controlaba y verificaba la  investigación   evitaba  la  comisión  de  arbitrariedades  o  favorecimientos  indebidos hacia el indagado.   

          Durante  el  trámite del juicio oral la testigo RUBIELA PEÑARANDA,  policía   judicial  del  Fiscal  Primero  de  CAIVAS  de  Bucaramanga,  al  ser  interrogada  sobre  el  proceder  en  la  investigación  señaló que todas las  decisiones  eran socializadas y no tomadas de forma independiente por el fiscal,  y  corroboró  que  los  elementos  materiales  probatorios  recaudados  no eran  suficientes  para proceder a la formulación de imputación en contra de GERMÁN  SARMIENTO.  Por  su  parte  la  intervención  en  el  juicio  de NANCY CARRILLO  ALVARADO,  quien  actuó  como  policía  judicial  en  reemplazo  de la testigo  anterior,  manifestó “a esa investigación y a todas  las  investigaciones se les dio celeridad, se le practicaron todas y cada una de  las  pruebas solicitadas por la víctima”13  además de  señalar  que  ésta asistía todos los días y se le atendía personalmente por  JAVIER  ANDRÉS  CARRIZOSA  como fiscal encargado, quien ofrecía el mejor trato  tanto  a MARÍA DE LOS ÁNGELES como a su señora madre, además de solicitar la  realización de terapias psicológicas diarias.   

          Por   su   parte   CAROLINA  OBANDO  PALACIO,  quien  laboraba  como  investigadora  dentro  de  la  pesquisa  cuestionada,  recalcó que dentro de la  diligencia  de  registro  y  allanamiento  se  incautaron  varios  elementos  de  almacenamiento  debido  a  la  declaración  de  la víctima sobre las supuestas  fotografías  que  se  le  habrían  tomado,  aparatos  en donde no se encontró  imagen  erótica  alguna,  no obstante haber realizado estudio en laboratorio en  donde  se  podían  recuperar  las  imágenes recientemente eliminadas.  Lo  anterior  demuestra  que  el  grupo  de  trabajo coordinado por JAVIER CARRIZOSA  atendió  los  pedidos  de  la  víctima oportunamente y ordenó las diligencias  necesarias   para   corroborar   las   denuncias  elevadas  por  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES.   

          JULIETH  PATRICIA  VARGAS  quien  estaba adscrita al grupo CAIVAS de  Bucaramanga  en  funciones  de  policía  judicial,  sostuvo que “siempre  socializábamos  cuando llegaba un caso a esa fiscalía nos  sentábamos  a  hacer programa metodológico, a que él observara mi percepción  sobre  el  asunto  (…)  siempre  se  realizaban de ese modo, se planeaban y se  realizaban     hasta     el    final”.14    Esta  declaración  que  nunca  fue contrarrestada por el ente acusador, evidencia una  actitud  correcta,  diligente  y  eficiente  del fiscal encargado quien no sólo  mostraba  a  su  equipo  los  avances  realizados  sino que pedía su opinión y  asesoría  para  proseguir  con  la  averiguación.  Finalmente  CARLOS HUMBERTO  ARANZÁLEZ  en  calidad de investigador criminalístico corroboró que dentro de  la  investigación se realizó diligencia de registro y allanamiento y que luego  se  obtuvo informe del análisis de los elementos incautados. Añadió que luego  se  le  entregó  una  cámara  digital para que fuese analizado el contenido de  imágenes  al  cabo de lo cual se informó que no se había obtenido fotografía  alguna de carácter erótico.   

          De  las  pruebas  referidas  en necesario concluir que el acusado en  calidad  de  fiscal  primero de CAIVAS, Bucaramanga, realizaba la coordinación,  dirección  y  control  de la investigación de manera socializada con todos los  funcionarios  de  policía  judicial  que  se  encontraban a su servicio, por lo  tanto  no  existían  decisiones  arbitrarias  ni  unipersonales  proferidas por  JAVIER  CARRIZOSA  CAMACHO,  sino  que  por  el  contrario se emitían luego del  estudio  en  conjunto  que  se hacía con sus asistentes.  Del relato hecho  por                  NANCY  CARRILLO  ALVARADO  se  extrae  que  el  manejo otorgado a la  denuncia  instaurada  por  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  fue  eficiente y oportuno,  además  de  garantizar  los derechos de la víctima, circunstancias que denotan  la   inexistencia  de  mala  fe  por  parte  del  fiscal  en  la  investigación  cuestionada o su parcialidad a favor del indiciado.    

          Señalaron  los  atestantes  que  el grupo de trabajo con el cual se  analizaban  los  elementos  de  convicción  recaudados estuvo de acuerdo con la  decisión  de archivo adoptada por el acusado ya que había consenso en cuanto a  la  imposibilidad  de  demostrar  la responsabilidad penal de GERMÁN SARMIENTO,  componente  que  si  bien  no  excusa  la manifiesta ilegalidad del archivo, sí  ofrece indicios de inexistencia del componente doloso.   

          En  razón  del material probatorio referido esta Sala considera que  el  procesado  en  su  calidad  de Fiscal Primero del CAIVAS adelantó todas las  actuaciones   posibles   dirigidas   a   esclarecer   los   hechos   materia  de  investigación,  convencimiento  al  que  se  arriba  tras verificar las pruebas  introducidas  en  el  juicio  oral  como  son  las  declaraciones aludidas y los  testimonios  de  NAYDA  NAVARRETE  CALDERON  y ALEXIS MATEUS FONTECHA los cuales  informaron  sobre  la  imposibilidad  de realizar el cotejo genético por escasa  cantidad  de  ADN  y  al  informe pericial de 4 de noviembre de 2008 en donde se  demostró  la  ausencia  de  sustancias  sicotrópicas  en  la  muestra de orina  perteneciente  a MARÍA DE LOS ÁNGELES MAESTRE.  Lo anterior demuestra que  el  ex  fiscal dirigió la indagación preliminar de forma diligente y acertada,  intentando  acceder  al  material  probatorio  suficiente  para  justificar  una  posible formulación de imputación.   

          Debe  añadir  esta  Sala  que  en  la  orden  de archivo el acusado  manifestó  “De  igual  forma  de no compartirse los  anteriores   planteamientos  se  podrá  acudir  ante  un  Juez  de  Control  de  Garantías,  quien  revisará  lo  actuado  y  determinará  si  es  viable o no  continuar  con  la  indagación  preliminar o no. Comuníquese esta decisión al  ministerio  público  y  a  la  parte  denunciante  y  su  apoderada”,  aseveración  que demuestra un convencimiento íntimo de estar  actuando  conforme a derecho al punto de resaltar el posible control judicial al  que podía acudir la víctima de no compartir la decisión.   

          Asimismo  es  importante  resaltar que si bien era razonable inferir  la  probable ocurrencia del hecho punible y la posible participación de GERMÁN  SARMIENTO  también  es  aceptable el alegato según el cual existía duda sobre  la  responsabilidad  penal  del  docente,  circunstancia  que  no  admitía  ser  tramitada  por  archivo  de las diligencias pero que sí denota ausencia de dolo  en  la  decisión adoptada por el funcionario judicial. Así se puede colegir de  los  testimonios  arribados  por  la  defensa  y  de  las  pruebas  documentales  introducidas  ya  que  las  mismas  amigas acompañantes referían la alegría y  euforia  de  MARÍA  DE LOS ÁNGELES antes e incluso después de la noche en que  habría  ocurrido  el delito, además de reiterar que era sugestiva e insinuante  la  actitud  de  la joven estudiante. De igual forma la imposibilidad de ampliar  la  denuncia  tras  desconocer  lo  sucedido  durante  la noche, la negativa del  cotejo  de  ADN por ausencia de material seminal suficiente y la inexistencia de  fotografías  de  carácter erótico a pesar de lo señalado por la denunciante,  son  elementos  de  convicción  que  sustentan con suficiencia el alegato de la  defensa.   

          En  relación  con  la sentencia emitida por el Tribunal Superior de  Bucaramanga  se debe resaltar su escasa referencia al aspecto subjetivo del tipo  limitándose   a  señalar  que  “la  consciencia  y  voluntad  de  realizar un acto ilegal, refulge de la innegable parcialidad en la  valoración  probatoria,  pues  le  otorgó plena credibilidad a la versión del  indiciado  no  obstante  los  medios  de  convicción  que  lo incriminaban como  posible     autor     del     abuso    sexual    denunciado    (…)”15 añadiendo más adelante que  el  enjuiciado  tenía pleno conocimiento de la norma aplicable y experiencia en  este tipo de asuntos.   

          Como  se  debe  concluir  de  las  citas jurisprudenciales referidas  anteriormente,  el  aspecto  subjetivo  del  delito debe contemplar un análisis  probatorio  suficiente  para desvirtuar la presunción de inocencia que cobija a  JAVIER  CARRIZOSA, de manera que resulta errado equiparar el elemento objetivo y  deducir  de  allí  la existencia de dolo en cabeza del acusado, característica  presente  en  el  fallo  del  Tribunal,  en  el  cual  se  omitió hacer un  análisis  de  las pruebas allegadas por la defensa, de los testimonios rendidos  y  de  la teoría del caso sustentada oportunamente. El fallo impugnado realizó  un  recuento  enunciativo  de  los  testimonios  allegados  y  de  los  alegatos  presentados  pero en ningún segmento de la decisión se cuestionó la veracidad  e  importancia  de  las declaraciones presentadas por la defensa para el estudio  del  elemento subjetivo y por el contrario, sostuvo de manera categórica que el  procesado  actuó en favor del indagado y en perjuicio de la víctima sin fundar  su  dicho  en  las  pruebas  allegadas  ,a  la  actuación,  vulnerando  así el  artículo  381  del  C.P.P.  La  supuesta  parcialidad  del  acusado a favor del  indiciado,  reseñada  por  el  fallo  de  primera  instancia como soporte de la  existencia  del  elemento subjetivo del tipo, resulta contraria a la diligencia,  profundidad  y  celeridad  con  que fue adelantada la investigación, donde como  viene  de  verse  se  practicaron  y recaudaron elementos materiales probatorios  eficaces  para  demostrar  la  existencia  de un delito y la autoría y grado de  responsabilidad  penal  del  ex Fiscal ; a título de ejemplo destaca la sala el  estudio  de ADN ,que de haber resultado positivo hubiera comprometido de materia  grave  al  profesor  Sarmiento y la diligencia de registro y allanamiento con la  incautación  de  elementos  digitales  con  la  potencialidad  de corroborar la  fragmentaria   versión   de   la   víctima  sobre  fotografías  de  carácter  erótico.   

          Es  necesario  concluir  tras  un  análisis  de  la  actuación del  funcionario  judicial,  de las circunstancias que rodearon la supuesta decisión  prevaricadora  y de la motivación dada en ella que si bien se emitió una orden  manifiestamente   contraria   a   la   ley  en  que  debía  sustentarse,  dicho  pronunciamiento  no  fue  producto  de una intención maliciosa y consciente por  parte  del  servidor  público  sino  de  un  error  en  la  aplicación  de  la  normatividad  procesal  de  manera  que  no  se  encuentra  probado  el  aspecto  subjetivo  de  tipo  penal,  lo  que  conlleva  a  declarar  la atipicidad de la  conducta desplegada por JAVIER ANDRES CARRIZOSA CAMACHO.    

La  prueba  documental  y  el  traslado  de  pruebas   

          Es  necesario hacer una aclaración frente a la manifestación hecha  por  el agente del Ministerio Público en su intervención como no recurrente en  cuanto  solicita  sean  excluidas las pruebas de la fiscalía demarcadas con los  números  1, 2, 3, 4 y 5 pues considera que las mismas se obtuvieron mediante un  traslado  de  pruebas  de  otro  proceso  judicial y en consecuencia se habrían  vulnerado los artículos 377, 379 y 381 del C.P.P.   

          Sea  lo  primero  señalar que la posibilidad de apreciar una prueba  trasladada  prevista en el artículo 239 de la ley 600 de 2000 es inexistente en  el  sistema  de  tendencia acusatoria introducido por la Ley 906 de 2004, habida  cuenta  que  en virtud del artículo 377 “toda prueba  se  practicará  en  la audiencia del juicio oral y público en presencia de las  partes,  intervinientes  que  hayan asistido y del público presente”,   por   lo  cual  se  comparte  el  razonamiento  teórico  del  ministerio   público  en  cuanto  señala  que  son  inadmisibles  las  pruebas  allegadas  al  proceso  penal  de  tendencia  acusatoria  a través de la prueba  trasladada.   

          Sin  embargo  el  no  recurrente incurre en un error al señalar que  las  pruebas aportadas por la fiscalía y demarcadas con los números 1, 2, 3, 4  y  5 son pruebas trasladadas cuando en realidad se trata de pruebas documentales  adquiridas   legalmente   a   través  de  inspección  judicial  y  que  fueron  introducidas  al  proceso  en  cumplimiento  de  las  reglas  previstas  en  los  artículos  424  y  siguientes del Código de Procedimiento Penal, especialmente  la  lectura de la totalidad de los documentos y el testimonio del funcionario de  policía  judicial que dirigió la inspección respectiva, razón por la cual no  se  accede  a  la  petición  del  agente  público  en  cuanto a eliminar dicho  material  probatorio  por  ser  supuestamente  contrario  a  los  principios  de  inmediación,   publicidad   y   contradicción.                

         

          Los  anteriores  razonamientos  conducen  a  reiterar  que  si  bien  existió  una decisión manifiestamente contraria a la ley al ordenar un archivo  que  se  denotaba improcedente, no se comprueba una actitud dolosa en cabeza del  procesado  por  lo  cual  se  debe  predicar atipicidad por ausencia del aspecto  subjetivo  del  tipo  penal,  y  en  consecuencia  se  absolverá  al sindicado,  disponiéndose su libertad inmediata.   

En  mérito  a lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,            

RESUELVE  

PRIMERO:  REVOCAR  la             sentencia      de     dos     (2)     de     agosto  de  dos mil once (2011) emitida  por  el  Tribunal  Superior  de Distrito Judicial de  Bucaramanga,  Sala  de  Decisión  Penal por medio de  la  cual  se  condenó  a  JAVIER  ANDRÉS CARRIZOSA  CAMACHO.   

SEGUNDO:        ABSOLVER  a  JAVIER  ANDRÉS CARRIZOSA  CAMACHO  de  los  cargos  formulados por    el    delito   de   prevaricato  por  acción.     

TERCERO:     ORDENAR    la  libertad  inmediata de JAVIER ANDRÉS CARRIZOSA CAMACHO previa  verificación    de    cualquier    requerimiento  existente por otras autoridades.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al tribunal de origen.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                     JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                     

FERNANDO       A.       CASTRO  CABALLERO                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ    

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZÁLEZ             DE  LEMOS                   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                             JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA             

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  A  folio 280, transcripción de audiencia de lectura de fallo.   

2CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sentencia  del  18  de  junio  de  2008,  rad.  núm.  23051.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia. Sala de Casación Penal. Sentencia de 13 de mayo de 2009.  Exp. 31.391   

4  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  Sentencia de 13 de julio de 2006, Exp. 25.627.   

5  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  Sentencia de 25 de mayo de 2005, Rad. 22.855   

6 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, Sentencia de 23 de febrero de  2006, Rad. 23.901   

7  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal.  Sentencia  de  25  de  febrero  de 2003, Rad. 17.871.   

8  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Sentencia de 30 de ostubre  de 2008. Rad. 29.663.   

9  Corte  Suprema  de Justicia, Sala Penal. Sentencia de  15 de septiembre de 2004. Rad. 21543.   

10  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala Penal. Sentencia de 11 de noviembre de 2009.  Rad. 31190   

11  Corte Constitucional. Sentencia C-1154 de 2005.   

12  Corte  Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Auto de 5 de julio de 2007.  Expediente 11001023001520070019   

13  Record  45.00  Segunda  Grabación,  Audiencia  de  Juicio Oral de 9 de marzo de  2011.   

14  Record  8:45.  Tercera  Grabación.  Audiencia  de  Juicio Oral de 9 de marzo de  2011.   

15  Folio 21 Sentencia de Primera Instancia.     

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