37184(26-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  37184   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 346.  

Bogotá D.C., septiembre veintiséis (26) de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Acomete  la  Sala  la  constatación  de las  exigencias  de  argumentación  lógica  y  suficiente en la sustentación de la  demandas   casacionales   presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados  CAMILO      TORRES      PUENTES      y    HOLMER    HOYOS    REY,  contra  la  sentencia  proferida  en  segunda  instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio  el 23 de febrero de 2011, a través de la  cual  confirmó el fallo dictado por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  24  de julio de 2006, por cuyo medio condenó al primero como  autor  penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  contrato  sin el  cumplimiento   de   requisitos   legales,   violación   del  régimen  legal  o  constitucional  de  inhabilidades  e incompatibilidades, interés indebido en la  celebración  de  contratos  y  peculado  por  uso,  y al segundo como autor del  concurso  de  delitos  de  contrato  sin  el cumplimiento de requisitos legales,  violación   del   régimen   legal   o   constitucional   de   inhabilidades  e  incompatibilidades y falsedad en documento privado.   

HECHOS  

En el fallo de segundo grado fueron resumidos  de  manera  adecuada  los  hechos motivo de este averiguatorio en los siguientes  términos:   

“Dio  génesis a  esta  actuación el informe No. 137 del C.T.I. que tuvo como objetivo establecer  la  ocurrencia de hechos irregulares en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado  de   Villavicencio,   acorde   con   lo   denunciado   en   la  línea  efectiva  122.   

“En desarrollo de  lo  anterior  se obtuvo (sic),  entre  otras situaciones, que fueron celebrados los contratos Nos. 096 del 28 de  septiembre  del  año 2001 (Consultoría y asesoría en  la  elaboración  de indicadores de gestión y diseño de proyectos),   118   del   17   de   diciembre   del   año  2001  (Construcción  de  redes internas de acueducto para el Barrio Villa  Nieves)   y  028  del  4  de  febrero  del  año  2002  (Consultoría   y   asesoría  en  interventoría  de  proyectos  y  elaboración de indicadores de gestión),  con  la  firma  EAT HIGO INGENIEROS representada legalmente por el señor HOLMER  HOYOS    REY,    adoleciendo    de    irregularidades,   específicamente,   las  siguientes:   

“El contrato No.  096  por  $46.626.958  requería  obtención previa de por lo menos dos ofertas.  Por  exceder  el  50%  de  la menor cuantía implicaba atender lo previsto en el  párrafo  5º  del  artículo  3º del decreto 855 de 1994, esto es, invitación  pública  a  presentar  propuestas.  Tal requisito no fue atendido por cuanto el  señor  HOLMER  HOYOS  REY  representante  legal de HIGO INGENIEROS presentó la  propuesta  por  esa  empresa  y  por  HOLDER LTDA, de la cual era socio, incluso  falsificó  la  firma de su representante legal señor LUIS EDUARDO PARRA RAMOS,  lo  cual  implicaba que realmente se trataba de una sola propuesta. El objeto de  este  contrato es muy amplio, no permite realizar seguimiento a su ejecución en  razón  a  que  no son específicas las actividades a desarrollar. Al momento de  su  firma  este  contrato  no  contaba  con  póliza de cumplimiento dado que se  realizó  el  28  de  septiembre  del  año 2001, y la presentada como garantía  está  fechada  09  de  octubre  de  2001,  fue  aprobada  al día siguiente. La  documentación  obtenida  de  este  contrato  no contiene escrito emitido por el  interventor  informando  la  ejecución  de su objeto. El pago de este contrato,  correspondiente  al mes de diciembre de 2001, fue realizado sin la constancia de  desarrollo  del  mismo  pues  el  cheque  fue  girado  el  26  de diciembre y la  constancia  30 (sic) del mismo  mes.   

“Para la fecha de  inicio  de  la  ejecución  de  este  contrato,  los  socios  ingenieros de HIGO  señores  HOLMER  HOYOS REY, IVÁN DARÍO ROJAS SANABRIA, GELBER AUGUSTO GARCÍA  VEGA  y  OLGA  LUCÍA  VALDEZ  DÍAZ,  prestaban  sus  servicios  a la E.A.A.V.,  mediante vinculación laboral.   

“El contrato No.  118   del   17   de   diciembre  del  año  2001  (por  $20.887.310,   se  agrega),  tampoco  contaba  con  la  póliza  de  cumplimiento al momento de su celebración, por cuanto fue aprobada  el  20  del  mismo mes y año. No se obtuvo informe del interventor acerca de la  ejecución   del   objeto   del   contrato,   tampoco   acta  de  inicio  de  la  obra.   

“El contrato No.  028  por  $98.467.917  no  es  concreto  su  objeto,  dado  que no permite hacer  seguimiento  a  su desarrollo. Carecía de póliza de cumplimiento al momento de  su  celebración  teniendo  en cuenta que esta fue aprobada al día siguiente de  haber dido firmado.   

“La   empresa  contratista  EAT  HIGO  INGENIEROS fue constituida el 11 de septiembre de 2001 e  inscrita  en  la  Cámara  de  Comercio  el 24 de del mismo mes y año, para ese  momento no se encontraba en el Registro Único de Proponentes.   

“En   tales  contratos  fungieron  como  contratante el señor CAMILO TORRES PUENTES, Gerente  de  la  Empresa  de  Acueducto  y  Alcantarillado  de  Villavicencio  E.A.A.V  y  contratista  el  señor  HOLMER  HOYOS  REY  representante  legal  de  EAT  HIGO  INGENIEROS.   

“Se  estableció  que  la  señora IRMA AMPARO TORRES PUENTES, hermana del Gerente de la E.A.A.V.,  prestó  sus  servicios  a  la  empresa  contratista  en  la  ejecución  de los  contratos;  y  que  el señor LUIS CARLOS GONZÁLEZ PUENTES se desempeñaba como  Subgerente  técnico de la E.A.A.V, encargado de recibir las propuestas para los  procesos  de  contratación  que  firmaba  el Gerente de esa empresa”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Fiscalía  Seccional  de  Villavicencio  declaró  abierta  la  instrucción  el  17 de julio de 2002, en cuyo desarrollo  vinculó  mediante indagatoria a CAMILO TORRES PUENTES,  HOLMER   HOYOS  REY  e  Irma  Torres  Puentes.  Al  momento de definir la situación  jurídica  de  los  procesados  impuso  al  primero  medida  de aseguramiento de  detención  preventiva sin derecho a libertad provisional como posible autor del  concurso  de  delitos  de  contrato  sin  el cumplimiento de requisitos legales,  violación   del   régimen   legal   o   constitucional   de   inhabilidades  e  incompatibilidades,   interés  indebido  en  la  celebración  de  contratos  y  peculado por uso.   

A  HOLMER  HOYOS  le  fue impuesta la misma medida de aseguramiento como  posible  autor  del  concurso  de  delitos  de  contrato  sin el cumplimiento de  requisitos   legales,   violación   del  régimen  legal  o  constitucional  de  inhabilidades e incompatibilidades y falsedad en documento privado.   

Una  vez  culminada  la fase instructiva, el  mérito  del  sumario  fue calificado el 8 de febrero de 2005 con resolución de  acusación  en  contra  de  CAMILO TORRES y    HOLMER    HOYOS    REY  como  presuntos  autores de las conductas punibles que sustentaron  la medida de aseguramiento.   

          En  la  misma  oportunidad se precluyó la investigación adelantada  contra      Irma     Torres     Puentes.   

          Impugnada  la acusación por la defensa, fue objeto de confirmación  mediante  resolución  del  31  de  marzo  de  2005  por  parte  de la Unidad de  Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Villavicencio.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado Segundo Penal de la referida ciudad, despacho que una vez surtido el  rito  pertinente  profirió  fallo  el  24  de  julio  de 2006, mediante el cual  condenó   a   CAMILO   TORRES  PUENTES  a  las  penas  de  ochenta  y nueve (89) meses de prisión, multa de  setenta   y   cinco   (75)   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  libertad,  como  autor penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  contrato  sin  el  cumplimiento  de  requisitos   legales,   violación   del  régimen  legal  o  constitucional  de  inhabilidades  e  incompatibilidades,  interés  indebido  en la celebración de  contratos y peculado por uso.   

A   su   vez,   condenó   a  HOLMER  HOYOS  REY  a  setenta  y dos (72)  meses  de  prisión,  multa  de sesenta (60) salarios mínimos legales mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  término  igual  al  de  la  pena  privativa de la libertad, como autor del  concurso  de  delitos  de  contrato  sin  el cumplimiento de requisitos legales,  violación   del   régimen   legal   o   constitucional   de   inhabilidades  e  incompatibilidades y falsedad en documento privado.   

          En   la   misma   decisión  les  negó  la  condena  de  ejecución  condicional,  pero  les  otorgó  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva  de la  intramural.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio  la  confirmó  mediante  fallo  del 23 de  febrero  de  2011,  pero  precisó  que  respecto  del  delito  de  contrato sin  cumplimiento     de    requisitos    legal    HOLMER  HOYOS tenía la condición de interviniente. Contra la  decisión  del  ad  quem  se  dirige  ahora  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  los  defensores de los acusados.   

LOS LIBELOS  

          1.        Demanda  presentada  a  nombre  de  CAMILO  TORRES PUENTES   

El  recurrente  formula  siete  reparos, los  cuales plantea y desarrolla en los siguientes términos:   

1.1.          Primera  censura: Violación del derecho  de defensa y el debido proceso   

          Afirma  el  defensor  que  en  la  sentencia  de segundo grado no se  analizaron  los  argumentos expuestos por CAMILO TORRES  PUENTES  en la impugnación del fallo proferido por el  a   quo,   “vulnerándose    así    su   derecho   a   la   defensa”.   

          Destaca  que en dicha providencia no se establece si la legislación  aplicable  a  los  tres  contratos  es  la  Ley 80 de 1993 o la Ley 142 de 1994,  circunstancia  determinante  para  saber  cuáles  son  las  exigencias  para la  contratación  y su eventual desconocimiento en punto del delito de contrato sin  cumplimiento de requisitos legales.   

          En  punto  del  peculado  por  uso  afirma que nada dice el Tribunal  acerca  de la ausencia de antijuridicidad material planteada en la impugnación,  dado  que  la  propuesta  hacia  parte  integral del contrato y en ella se dejó  sentado  que  el  contratista  utilizaría  los  bienes del contratante, como en  efecto ocurrió.   

          Sobre  del  delito  de  violación  al  régimen  de inhabilidades e  incompatibilidades  señala  que  nada  se dijo respecto de la nulidad propuesta  por  no  haber  sido  imputada  tal  conducta,  pues  únicamente  se abordó la  temática    circunscrita   a   que   CAMILO   TORRES  sabía  que  su  hermana  laboraba  en  la  empresa de  acueducto gerenciala por él.   

          En  cuanto  atañe al delito de interés indebido en la celebración  de  contratos  manifiesta  que nada se expreso sobre la imposibilidad de aplicar  la Ley 80 de 1993.   

          En  suma,  considera  el  censor  que  la  sentencia del Tribunal se  encuentra  “deficientemente  motivada, de manera que  desconoce   el   derecho   al   debido  proceso  en  punto  de  la  controversia  argumentativa  respecto a los cargos y descargos entre el procesado y el juez de  primera instancia”.   

          A  partir  de  lo  expuesto  solicita  la invalidación del fallo de  segunda   instancia,   a   fin  de  que  se  dicte  conforme  a  “los  términos establecidos por la Constitución y la jurisprudencia  nacional”.   

          Resalta  que “al no haberse analizado los  argumentos  contemplados  en  el recurso de apelación se vulneró el derecho de  defensa,  lo  cual  se  agrava  teniendo  en cuenta que en el recurso se tocaban  temas   cardinales   para   la  imputación  de  todos  los  delitos”.   

          Finalmente    señala   que   el   fallo   atacado   “desconoció  la  garantía  fundamental  al  debido  proceso  y a la  defensa,  en tanto se encuentra muy deficientemente desarrollada la controversia  planteada   por   el   entonces   defensor   y   adolece   de  serias  falencias  argumentativas”.   

1.2.          Segunda censura: Violación directa de la  ley  por  aplicación  indebida del artículo 32 de la Ley 80 de 1993 y falta de  aplicación del artículo 32 de la Ley 142 de 1994   

          Con  base  en  la  causal  primera  de casación, cuerpo primero, el  libelista  afirma  que contrario a lo establecido en el fallo, los contratos que  motivaron  este  diligenciamiento se encuentran reglados por el derecho privado,  y no por la contratación administrativa.   

          En  el  desarrollo del reparo afirma que se aplicó indebidamente la  Ley  80  de  1993,  pues se imponía tener en cuenta la Ley 142 de 1994, la cual  fue   inaplicada,   en  cuanto  su  artículo  32  dispone  que  “los  actos  de  todas las empresas de servicios públicos, así como  los  requeridos  para la administración y el ejercicio de los derechos de todas  las  personas  que  sean  socias  de  ellas,  en lo no dispuesto en esta ley, se  regirán  exclusivamente por las reglas del derecho privado. La regla precedente  se  aplicará,  inclusive  a  las  sociedades en las que las entidades públicas  sean  parte,  sin  atender  al porcentaje que sus aportes representen dentro del  capital  social,  ni  a  la  naturaleza del acto o del derecho que se ejerce. Se  entiende  que  la  autorización para que una entidad pública haga parte de una  empresa  de servicios públicos organizada como sociedad por acciones, faculta a  su  representante  legal,  de  acuerdo  con  los  estatutos  de la entidad, para  realizar  respecto  de  la  sociedad,  las  acciones y los derechos inherentes a  ellas  todos  los  actos  que  la  ley  y  los  estatutos  permiten a los socios  particulares”.   

          Señala  que  conforme  a  la  norma  citada,  el  régimen  de  los  contratos  de las empresas de servicios públicos domiciliarios es privado, y no  el  contemplado  en la Ley 80 de 1993, pese a lo cual los falladores entendieron  lo contrario.   

          En  apoyo  de  su aserto trae a colación fragmentos de la sentencia  C-006  de 1997 de la Corte Constitucional, de los fallos del 24 de mayo de 2006,  31  de  marzo  de  2005, 8 de febrero de 2007, 9 de junio de 2005, 8 de junio de  2006,  y del 23 de julio de 2004, proferidos por la Sección Tercera del Consejo  de  Estado,  así  como  de la Resolución del 29 de marzo de 2007 emanada de la  Procuraduría  Regional  de  Cundinamarca  y  del oficio del 20 de septiembre de  2005  emitido  por  la  Comisión  de  Regulación de Agua Potable y Saneamiento  Básico, sobre el particular.   

          Considera  que  con  el  equívoco interpretativo los sentenciadores  asumieron  que  su  asistido  estaba  incurso  en  los  delitos  de contrato sin  cumplimiento   de   requisitos   legales,   violación   del  régimen  legal  o  constitucional  de  inhabilidades e incompatibilidades e interés indebido en la  celebración  de contratos, sin percatarse que tales conductas guardan relación  con  contratos  estatales  y  no  con  aquellos  de  índole  privada  como  los  celebrados   por  la  empresa  gerenciada  por  CAMILO  TORRES,  de  manera  que éste no podía ser condenado  por dicho delitos.   

          Con  fundamento  en  lo expuesto, el censor solicita a la Sala casar  el  fallo atacado, para en su lugar proferir sentencia absolutoria a favor de su  asistido.   

1.3.          Tercera censura: Violación directa de la  ley por aplicación indebida y falta de aplicación   

          Plantea  el  casacionista  que  erraron los falladores al aplicar el  artículo  408 del Código Penal que trata de la violación del régimen legal o  constitucional  de  inhabilidades  e incompatibilidades, y dejaron de aplicar el  artículo 8º de la Ley 80 de 1993.   

          En  el  desarrollo del reparo afirma que no se tuvo en cuenta que el  contratista  HOLMER  HOYOS no  era  servidor  público  al momento de celebrar el contrato 096 de 2001, pues no  estaba   vinculado   a   la   entidad  contratante  presidida  por  CAMILO  TORRES,  de  modo  que la conducta  imputada es atípica.   

          A  partir  de  lo  anterior,  el  defensor  solicita  a  la Corte la  casación  del  fallo impugnado, para en su lugar dictar sentencia absolutoria a  favor  de  su  asistido  en  razón del delito de violación al régimen legal o  constitucional   de   inhabilidades   e   incompatibilidades  por  el  cual  fue  condenado.   

1.4.          Cuarta  censura: Violación indirecta de  la ley sustancial por falso juicio de existencia   

          Afirma   el   recurrente   que  los  sentenciadores  no  dieron  por  demostrado,  estándolo,  que  se  cumplieron  los  requisitos  de los contratos  objeto de investigación.   

          En  primer  lugar afirma que, contrario a lo señalado en el informe  No.  137  del  C.T.I.  el certificado de disponibilidad presupuestal No. 1987 de  septiembre  13  de  2001, correspondiente al contrato 096 de 2001, aparece en la  página  10  del  cuaderno original anexo 8, y el registro presupuestal No. 1956  del  28 de septiembre de la misma anualidad aparece en la página 9 del cuaderno  original anexo 8.   

          Respecto  del  contrato 118 de 2001 el certificado de disponibilidad  presupuestal  No.  2495  de  diciembre  3  de  2001, aparece en la página 5 del  cuaderno  original  anexo  2,  y  el  registro  presupuestal  No. 2440 del 17 de  diciembre  del  mismo  año  figura  en la página 6 del cuaderno original anexo  2.   

          A  su  vez, con relación al contrato 028 de 2002, el certificado de  disponibilidad  presupuestal  No.  333  del  23  de  enero de 2002 aparece en la  página  13  del  cuaderno  original anexo 9, y el registro presupuestal No. 518  del  28  de  febrero de 2002 se encuentra en la página 14 del cuaderno original  anexo 9.   

          En  segundo término, con relación a las invitaciones requeridas en  la  ley  advera  que  con  relación  al  Contrato  096  de  2001  el  Ingeniero  Leonardo  Pérez, Coordinador  de  la  Unidad  Estratégica  de  Planeación  realizó  las invitaciones a tres  firmas  que  seleccionó  del  listado de oferentes de la Empresa de Acueducto y  Alcantarillado  de  Villavicencio,  las  cuales se encuentran en los folios 15 y  siguientes del cuaderno original anexo 8.   

En  cuanto  atañe  al  contrato 028 de 2002  afirma   que  el  mismo  Ingeniero  efectuó  tres  invitaciones,  incluyendo  a  Eat  Higo Ingenieros, empresa  que  ya  había  celebrado  los  contratos  096  y 118 de 2001 con la Empresa de  Acueducto  y  Alcantarillado de Villavicencio, las cuales aparecen en los folios  67 y siguientes del cuaderno original anexo 9.   

          Precisa  que  respecto  del  contrato 118 de 2001 no se requería de  invitación previa.   

          En  tercer  lugar  asevera  que  sí se cumplió con el requisito de  publicidad  de  los  contratos  en  la  gaceta  municipal, pues con relación al  contrato  096  de  2001  aparece  el  recibo  de  caja  No. 5790 expedido por la  Tesorería  Municipal el 18 de octubre de 2001 (página 54 del cuaderno original  anexo 8).   

          Acerca  del contrato 118 de 2001 se halla el recibo de caja No. 6896  expedido  por  al  misma  Tesorería  el  18 de diciembre de 2001 (página 7 del  cuaderno original anexo 2).   

          En  punto  del  contrato  028  de  2002  aparece  el recibo No. 1194  expedido  por  la Tesorería el 1º de marzo del mismo año (página 16 cuaderno  original anexo 9).   

          Sobre  las  garantías de los contratos indica que las mismas no son  necesarias  para la suscripción de aquellos, sino para su ejecución, según lo  establecen  los  artículos  25  numerales  19 al 41 de la Ley 80 de 1993, y los  artículos  16  y  26  del  Decreto  reglamentario 679 de 1994, como también lo  establece  para  la  Empresa  de  Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio el  parágrafo del artículo 13 del Acuerdo 007 de 1996.   

          Destaca  que  unos  son los requisitos para el perfeccionamiento del  contrato  estatal y otros son para su ejecución, encontrándose dentro de estos  últimos   el   acuerdo  de  voluntades  entre  contratista  y  contratante,  la  elaboración  del  contrato  y  la  reserva  presupuestal,  mientras que para su  ejecución  es necesario el otorgamiento y posterior aprobación de la garantía  única,  la  publicación  del contrato de acuerdo con el ámbito de la entidad,  el  paz  y  salvo nacional, el pago del impuesto de timbre nacional y la entrega  del anticipo, si así se estima.   

          También  resalta  que  según el Consejo de Estado, la garantía no  es  un  requisito  para  la  celebración,  sino para la ejecución del contrato  (Sección  Tercera.  Providencias  del 24 de agosto de 2000. Rad. 11318 y del 12  de octubre de 2000. Rad. 18604).   

Adicionalmente  señala que la Procuraduría  Regional  de Cundinamarca en Resolución del 29 de mayo de 2007 concluyó que el  contrato  028  de  2002  cumplía  con  todos  los  requisitos  legales y estaba  sometido  al  derecho  privado,  motivo  por  el  cual  absolvió a CAMILO    TORRES    de   responsabilidad  disciplinaria,  agregando  que la utilización de bienes del estado por parte de  los  particulares  fue  parte de la propuesta que concluyó en el contrato y que  por lo tanto no resulta ilegal.   

          Con  base  en  lo  anotado,  el defensor solicita a la Sala casar la  sentencia  impugnada en cuanto se refiere al delito de contrato sin cumplimiento  de  requisitos  legales  esenciales,  para  en  su lugar absolver a CAMILO      TORRES      por      dicho  punible.   

1.5.          Quinta censura: Violación indirecta por  falso juicio de identidad   

Argumenta el casacionista que, contrario a lo  asumido     por    los    sentenciadores    (numeral    4.2.5.),    HOLMER  HOYOS no se encontraba vinculado a  la  Empresa  de  Acueducto  y Alcantarillado de Villavicencio cuando celebró en  representación    de    la    empresa    Eat   Higo  Ingenieros  los  contratos, pues se probó que laboró  como  supernumerario  hasta  el 27 de septiembre de 2001, fecha hasta la cual le  fueron  pagados  sus servicios, amén de que se aportó una certificación sobre  el  particular  suscrita  por el Jefe de Servicios Administrativos de la Empresa  de  Acueducto  y  Alcantarillado de Villavicencio (páginas 78 a 80 del cuaderno  original 5).   

          De    otra    parte    señala    que   su   asistido   CAMILO  TORRES  no  fue quien adelantó la  fase  precontractual  de  los contratos, pues ello le correspondía al Ingeniero  Leonardo   Pérez  Barreto,  quien  dirigía  la Unidad Estratégica de Planeación, de manera que no aparece  evidencia  alguna  del  interés  indebido en la celebración de contrato por el  cual se le condenó.   

          Entonces,  el  demandante  solicita la casación del fallo, para que  en  su  reemplazo  se  profiera decisión absolutoria a favor de su prohijado en  razón del delito mencionado.   

1.6.          Sexta  censura: Violación indirecta por  falso juicio de identidad   

          Afirma  el  defensor que en punto del delito de interés indebido en  la  celebración  de  contratos se acreditó que HOLMER  HOYOS  fue  supernumerario  temporal  en reemplazos de  vacaciones  en  la  Empresa  de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio, sin  que    tuviera    ninguna    relación   con   CAMILO  TORRES,  pero  si está acreditado el vínculo que por  más  de  cinco  años  mediaba  entre  Leonardo Pérez  Barreto,  Coordinador  de  la  Unidad  Estratégica de  Plantación     y     los     Ingenieros     Gelber  García     y     Olga  Valdez, asociados de Eat Higo  Ingenieros,  pues  cursaron toda su carrera desde 1996  hasta  2000  en la Universidad Cooperativa de Colombia con sede en Villavicencio  (páginas  71  y  72,  122,  132,  118  a  120,  141 a 148 del cuaderno original  5).   

          Concluye   que  CAMILO  TORRES  no  tenía  ningún  interés  en  los  ya  mencionados contratos,  interés     que    sí    asistía    a    Leonardo  Pérez    respecto    de    sus    compañeros    de  pregrado.   

          De  otra  parte,  dice el recurrente que respecto de la vinculación  de  Amparo Torres, hermana de  CAMILO  TORRES  a la empresa  Eat  Higo  Ingenieros  debe  ponderarse   que   aquella   realizaba  trabajos  esporádicos,  los  cuales  se  desarrollaron  con posterioridad a la firma del contrato, sin que de allí puede  derivarse  la  comisión  del  delito de interés indebido en la celebración de  contratos por el cual se condenó a su patrocinado.   

          Apoyado  en  la  argumentación  precedente,  el defensor depreca la  casación  del  fallo,  en el sentido de absolver a su asistido por el delito de  interés indebido en la celebración de contratos.   

1.7.          Séptima  censura: Violación directa de  la ley sustancial por interpretación errónea   

          Afirma  el  censor  que  respecto  del delito de peculado por uso se  tiene  que  los  falladores  incurrieron  en  una  interpretación  errónea del  precepto,  pues  consideraron  que si se pusieron a disposición del contratista  los  computadores,  vehículos  y  teléfonos  de  la  Empresa  de  Acueducto  y  Alcantarillado  de  Villavicencio  se  incurrió  en dicho punible, sin tener en  cuenta   que   el   uso   no  fue  indebido,  pues  conforme  a  “la  teoría  de  la imputación objetiva, lo que determina el riesgo  desaprobado  será  la  finalidad  con  la  que  la  cosa  pública  fue  usada,  tornándose  el  uso  en  indebido cuando pasa a servir un fin privado, y debido  cuando    el    uso   corresponde   al   uso   oficial   del   mismo”.   

          Asevera  que  no hay incorrección reprochable cuando el contratista  utiliza  los  bienes  del  Estado  en  beneficio  de  la  correcta  marcha de la  administración  y  dentro de los fines propios del contrato, como desarrollo de  la  colaboración  que  debe mediar entre los contratistas y la administración,  de  modo  que  tal  proceder se encuentra dentro del riesgo permitido y por ello  escapa a la tipicidad de la conducta de peculado por uso.   

          Destaca  que  la  interpretación  en  los  fallos  de  instancia es  equivocada  y  desconoce  el artículo 9º de la Ley 599 de 2000, según el cual  la causalidad no basta para la imputación jurídica del resultado.   

          Los  planteamientos  anteriores  sirven al recurrente para solicitar  la  casación  de  la  sentencia,  en  el  sentido  de  absolver  a CAMILO  TORRES  por  el delito de peculado  por uso.   

2.             Demanda   presentada   a   nombre   de  HOLMER HOYOS REY   

Inicialmente,    como    “petición   especial”,   el  demandante  solicita  la  cesación  de  procedimiento por prescripción de la acción penal  derivada  de  los  delitos  de violación del régimen legal o constitucional de  inhabilidades  e  incompatibilidades, contrato sin el cumplimiento de requisitos  legales  y  falsedad  en documento privado, para lo cual advera que como la pena  máxima  de  los dos primeros es de doce (12) años, mientras que la del último  es   de  seis  (6)  años,  una  vez  ejecutoriada  la  acusación  el  término  prescriptivo  de  aquellos  es  de  seis  (6) años, mientras que la del punible  contra la fe pública es de cinco (5) años.   

Destaca que como su asistido no era servidor  público,   al   punto   que   el   Tribunal   lo   trató   como   interviniente, no procede el incremento de  la  tercera  parte  reglado  en  el inciso 5º del artículo 83 de la Ley 599 de  2000.   

Conforme  a  lo  anterior concluye que si la  acusación  cobró  ejecutoria  el  31 de marzo de 2005, la acción penal de los  delitos  de  violación  del  régimen legal o constitucional de inhabilidades e  incompatibilidades   y  contrato  sin  el  cumplimiento  de  requisitos  legales  prescribió  el  31  de  marzo de 2011, mientras que la prescripción de acción  penal  del punible de falsedad en documento privado tuvo lugar el 31 de marzo de  2010.   

          Acto  seguido  el  censor  propone seis cargos, los cuales postula y  desarrolla de la siguiente manera:   

          2.1.                      Primer    cargo:    Violación    del   debido  proceso   

Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  establecida  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el demandante  refiere   que   el  ad  quem  incurrió  en  un  yerro de actividad, toda vez que pese a encontrarse prescrita  la  acción penal derivada del delito de falsedad material en documento privado,  no    procedió    a    declararla   y   a   cesar   procedimiento   por   dicho  comportamiento.   

          Precisa  que  si  la  resolución  de acusación proferida contra su  asistido  cobró  ejecutoria  el  31 de marzo de 2005, el 30 de marzo de 2010 se  cumplieron  los  cinco (5) años de prescripción de la acción por el delito de  falsedad  en  documento  privado,  pese  a  lo cual, el 23 de febrero de 2011 el  ad  quem profirió sentencia  de condena, entre otros, por dicho punible.   

          A  partir de lo expuesto, el censor demanda la casación parcial del  fallo,  en  el sentido de declarar la prescripción de la citada conducta contra  la fe pública.   

2.2.          Segundo  cargo: Violación directa de la  ley sustancial por interpretación errónea   

          Afirma  el  recurrente que fue acertado escoger el artículo 410 del  estatuto  punitivo,  esto  es,  el tipo penal de contrato sin el cumplimiento de  requisitos  legales  para  subsumir  los hechos aquí investigados, pero erraron  los  falladores  en  su  interpretación, pues el precepto exige que el servidor  público  tramite el “contrato sin observancia de los  requisitos  legales  o lo celebre o liquide sin verificar el cumplimiento de los  mismos”  y  no  se  tuvo  en cuenta que no todas las  operaciones   contractuales  estatales  se  rigen  por  el  derecho  contractual  administrativo.   

          Recuerda  que  se  trata  de  un tipo penal en blanco, motivo por el  cual  debe  acudirse  a normas extrapenales suficientemente claras para asegurar  el  principio de tipicidad inequívoca, de modo que en este asunto hay remisión  a  la Ley 80 de 1993 (Estatuto General de la Contratación de la Administración  Pública)   y   a   la   Ley   142   de   1994   (Ley   de  Servicios  Públicos  Domiciliarios).   

          Entonces,  asevera  que la contratación realizada por la Empresa de  Acueducto  y  Alcantarillado  de  Villavicencio  se  rige  por  el derecho civil  comercial  conforme  lo  señala  el  artículo  31  de  la Ley 142 de 1994 y el  Acuerdo  007  de 1996, Estatuto de Contratación de dicha empresa, circunstancia  que excluye la aplicación de la Ley 80 de 1993.   

          Puntualiza  que los contratos a los cuales alude el artículo 410 de  la  Ley  599 de 2000 son los regidos por la Ley 80 de 1993, de modo que si no es  este  el  caso,  la conducta la cual se acusó a HOLMER  HOYOS   (contrato   sin  cumplimiento  de  requisitos  legales) resulta atípica.   

2.3.          Tercer  cargo:  Violación directa de la  ley sustancial por interpretación errónea   

          Afirma  que con relación al delito de violación del régimen legal  o  constitucional  de  inhabilidades  e  incompatibilidades,  hubo  una adecuada  escogencia  del  precepto,  pero se erró en su interpretación, pues como ya se  indicó  en  el  cargo  anterior, la norma se refiere a contratos regidos por la  Ley  80  de  1993,  no  por  la  Ley  142  de 1994, dado que conforme a ésta la  actividad  contractual  de  las  empresas  prestadoras de servicios públicos se  rige por las normas de derecho privado.   

          Concluye  que  si los falladores erraron en la interpretación de la  citada  disposición  penal,  se  impone  corregir  el yerro reconociendo que se  violó  el  artículo  10  de  la  Ley  599  de  2000,  el  cual  se ocupa de la  tipicidad.   

2.4.          Cuarto  cargo:  Violación directa de la  ley sustancial por falta de aplicación   

          El  demandante  advera  que  si  bien el ad  quem  advirtió  que el funcionario de primer grado no  tasó en forma ortodoxa la sanción, terminó por confirmarla.   

          Por  tanto,  considera  que  al  reducirse la pena dispuesta para el  delito  más  grave  en  una  cuarta  parte por tratarse de un interviniente, la  sanción  quedaría en treinta y seis (36) meses, rubro que debía aumentarse en  veinticuatro  (24)  meses  [16 meses por el delito contenido en el artículo 408  del  Código  Penal y 8 meses por el punible establecido en el artículo 289 del  mismo  ordenamiento],  para  un total de sesenta (60) meses de prisión, de modo  que   se   violó   el   artículo   59   de   la   Ley   599  de  2000  al  ser  inaplicado.   

2.5.             Quinto    cargo:    “Falso  juicio  de  existencia  por  ignorancia valorativa de varios  medios de prueba”   

          El  censor indica que los falladores sustentaron la acreditación de  los  delitos de violación al régimen legal o constitucional de inhabilidades e  incompatibilidades  y  contrato sin cumplimiento de requisitos legales sin tener  en    cuenta    que   en   su   indagatoria,   HOLMER  HOYOS  refirió  los  beneficios  derivados  para  la  comunidad   con   ocasión   de   los   contratos  ejecutados  por  Eat Higo Ingenieros.   

Igualmente  no  se ponderó que CAMILO  TORRES  afirmó en su injurada que  Eat  Higo  Ingenieros prestó  un  apoyo  sustancial a la gerencia a fin de obtener los resultados económicos,  financieros  y  técnicos  logrados por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado  de Villavicencio.   

          Se  descartó  un  aparte del Informe contable No. 9-3614 rendido el  20  de  junio de 2003 por el C.T.I. de la Fiscalía General de la Nación, en el  cual  se  precisó  que  las  labores  que debía realizar la firma Eat   Higo  Ingenieros  se  realizaron,  y  aparece el acta de recibo y liquidación final del contrato.   

          También  dice que no fueron valorados fragmentos de la declaración  de    Edgar   Augusto   Barbosa   Linares,  la  certificación  de  cumplimiento  expedida  por  el Ingeniero  Leonardo  Pérez Barreto y el  certificado   de   cumplimiento   suscrito   por   el   Arquitecto  Héctor Andrés Castro Rey.   

          Considera   que   la  referida  omisión  probatoria  condujo  a  un  “falso   juicio   de   existencia   por  ignorancia  valorativa  de  varios  medios  de  prueba”, con los  cuales  se  acredita  que  no  hubo  lesión  o  detrimento  económico  para la  administración  municipal  de Villavicencio, pues pese a tratarse de delitos de  peligro,  era  necesario  demostrar  la  puesta  efectiva  en peligro, según lo  disponen los artículos 9º y 11º de la Ley 599 de 2000.   

          En  suma,  manifiesta  que si no se demostró lesión alguna para el  municipio  de  Villavicencio  con  los  contratos realizados por su asistido, se  violó indirectamente el artículo 11 del Código Penal.   

2.6.          Sexto  cargo:  Violación  indirecta por  falso juicio de existencia   

          Considera    el    demandante   que   el   Tribunal   incurrió   en  “falso   juicio   de   existencia   por  ignorancia  valorativa”   respecto   de   la   indagatoria   de  HOLMER   HOYOS   REY,  pues  respecto   del  delito  de  falsedad  en  documento  privado  se  presentó  una  confesión,  la  cual  derivaba  una disminución punitiva de una sexta parte de  conformidad  con  lo  establecido  en  los artículos 280 a 283 de la Ley 600 de  2000, preceptos que no fueron aplicados.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ab  initio constata  la   Colegiatura  que  el  defensor  de  HOLMER  HOYOS  REY yerra al invocar el artículo 181 de la Ley 906 de  2004  como  fundamento  de  su  libelo,  sin  tener  en cuenta que si bien dicho  precepto  es  similar al contenido en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000, de  conformidad  con  el  artículo  553  de  aquella  legislación  sólo rige para  “los  delitos cometidos con posterioridad al primero  de  enero  de  2005”  en los distritos judiciales de  Armenia,    Bogotá,   Manizales   y   Pereira   (artículo   530   ibídem),   salvo,   desde   luego,   las  situaciones  en  las  cuales  se  imponga  aplicar  la  nueva  ley en virtud del  principio de favorabilidad.   

Por   tanto,   si   las   conductas  aquí  investigadas  acontecieron entre septiembre de 2001 y febrero de 2002, y para el  distrito  judicial  de  Villavicencio, lugar donde ocurrieron los hechos, la Ley  906  de  2004  entró a regir desde el 1º de enero de 2007, sin que se advierta  que  tal  normatividad  brinde  al  acusado  un  tratamiento  más  benéfico en  comparación  con  la Ley 600 de 2000 respecto del recurso interpuesto a través  de  su  defensor, es claro que el trámite de este diligenciamiento se encuentra  gobernado  por  el  estatuto  procesal  del  año 2000, y no por la normatividad  adjetiva de 2004 invocada por el recurrente.   

Cuestión inicial  

Antes de adoptar alguna decisión en punto de  la  admisibilidad  de los libelos casacionales presentados por los defensores de  los  procesados  CAMILO  TORRES  PUENTES  y    HOLMER    HOYOS    REY,   advierte   la  Sala  que  es  necesario  pronunciarse  sobre  la  “petición  especial” de  cesación  de  procedimiento por prescripción de la acción penal formulada por  el  abogado  de éste respecto de los delitos de contrato sin el cumplimiento de  requisitos  legales,  falsedad  en  documento  privado y violación del régimen  legal   o   constitucional   de   inhabilidades   e   incompatibilidades,   como  sigue.   

Para  tal  cometido  impera  señalar  que  de  acuerdo  con lo establecido en el artículo 83 de  la  Ley  599 de 2000, durante la etapa instructiva la acción penal prescribe en  un  término  igual al máximo de la pena establecida en la ley, pero en ningún  caso  en  un  término  inferior  a cinco (5) años. En la etapa de la causa tal  lapso  comienza a contarse  de  nuevo  a  partir  de  la  ejecutoria  de la resolución de acusación por un  tiempo  igual  a  la mitad del establecido para la fase de instrucción, sin que  pueda tampoco ser inferior a cinco (5) años.   

1.            En  cuanto  atañe al delito de contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales encuentra la Sala que el artículo 410  de  la  Ley 599 de 2000 sanciona dicho comportamiento con una pena de cuatro (4)  a  doce  (12) años de prisión, en consecuencia, de acuerdo con la norma citada  en precedencia, en la fase de la causa prescribe en seis (6) años.   

Dado que la resolución de acusación cobró  ejecutoria  el  5  de  abril  de  2005,  fecha  en  la  cual  se cumplió con la  publicidad  del  proveído  confirmatorio  de  segundo  grado,  es  claro que el  término  de seis (6) años tuvo lugar el 5 de abril del año en curso, esto es,  antes  de  la  fecha  en la cual fue proferida la sentencia de segunda instancia  (23  de  febrero  de  2011) y antes de que el asunto ingresara al despacho de la  Magistrada  Ponente  para  pronunciarse  sobre  la  admisión  de  las  demandas  casacionales (12 de agosto de 2011).   

          Ahora,  como  en  el fallo del Tribunal se precisó que HOLMER   HOYOS  tenía  la  condición  de  interviniente  respecto  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  carece  de la  condición  de servidor público, como para incrementar el lapso prescriptivo de  la acción del mencionado punible.   

La  referida  circunstancia impone declarar  prescrita   la   acción   penal  derivada  de  dicho  delito  por  el  cual  se  acusó al procesado y, por  tanto,     cesar     el    procedimiento    adelantado    contra    HOLMER  HOYOS  en razón de esa  conducta,  además    de    realizar   el   correspondiente   ajuste   punitivo.   

2.              Respecto  del  delito  de  falsedad en  documento  privado  consigue  verificarse que también se encuentra prescrita la  acción,  pues si el artículo 289 de la Ley 599 de 2000 dispone una pena de uno  (1)  a  seis  (6)  años  de  prisión, es evidente que en la fase del juicio el  término     prescriptivo     es     de    cinco    (5)    años    – en cuanto no puede ser inferior a ese  rubro  – de modo que si la  acusación  quedó  ejecutoriada  el  5  de  abril  de  2005, el citado lapso se  cumplió  el  5  de  abril  de 2010, situación que impone declarar prescrita la  acción  y  disponer  la  correspondiente  cesación  de procedimiento, amén de  efectuar la respectiva dosificación de la pena.   

3.            Con relación al delito de violación al  régimen  legal  o constitucional de inhabilidades e incompatibilidades se tiene  que  el artículo 408 del estatuto punitivo establece una sanción de cuatro (4)  a  doce  (12)  años  de  prisión,  de  manera  que en el juicio el término de  prescripción  es  de  seis (6) años, pero como respecto de este comportamiento  HOLMER HOYOS fue condenado en  el  curso  de  las  instancias como coautor,   pues   se  dijo  que  era  “servidor  público    de   la   EAAV   en   reemplazo   de   unas   vacaciones”,  es  necesario  efectuar  el  incremento  de  una tercera parte  reglado  en  el inciso 4º del artículo 83 de la Ley 599 de 2000, para un total  de  ocho  (8)  años,  es decir, la acción penal prescribiría el 5 de abril de  2013, tiempo que aún no ha transcurrido.   

         Como  consecuencia  de  la determinación adoptada en los numerales  1º  y  2º  de este acápite, corresponde marginar de la dosificación punitiva  establecida   en   el   fallo   la   pena   impuesta   al  acusado  HOLMER  HOYOS  REY  por  los  delitos de  contrato   sin   cumplimiento   de   requisitos   legales   y  falsedad en documento privado.   

En  la sentencia de primer grado, confirmada  en   segunda   instancia,   se  dosificó  la  pena  privativa  de  libertad  de  HOLMER HOYOS en setenta y dos  (72)  meses de prisión, decisión en la cual se partió de cuarenta y ocho (48)  meses  y  multa  de  cincuenta (50) salarios mínimos por el punible de contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales, más dieciséis (16) meses y multa por  diez  (10)  salarios  mínimos  legales mensuales por el delito de violación al  régimen  legal  de  inhabilidades e incompatibilidades, más ocho (8) meses por  la conducta de falsedad en documento privado.   

Por  tanto, al marginar la sanción impuesta  por  los  delitos  de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y falsedad  en  documento privado, únicamente subsiste la pena por el punible de violación  al  régimen  legal  de  inhabilidades e incompatibilidades, de manera que si el  fallador  decidió que partiría del mínimo, la sanción imponible es de cuatro  (4)  años  y  multa  de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes.  En  el mismo quantum se dosifica la pena accesoria de inhabilitación  de derechos y funciones públicas.   

         Admisibilidad de las demandas de casación   

Tiene dilucidado la Sala que en el estudio de  los  libelos  casacionales  es  de  su  resorte  constatar  que  los recurrentes  formulen  las  censuras  de conformidad con las exigencias de crítica lógica y  suficiente  argumentación  definidas  por  el legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el propósito de evitar que esta impugnación se convierta  en  una  instancia  adicional  a  las  ordinarias.  Dichos  requisitos pretenden  conseguir  demandas presentadas dentro de unos mínimos lógicos y de coherencia  en  la  postulación  y  sustentación  de  los cargos propuestos, de manera que  resulten  inteligibles  en  cuanto  precisos  y claros, pues no corresponde a la  Sala  en su función constitucional y legal develar o desentrañar el sentido de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los impugnantes en  casación.   

Además, de conformidad con el artículo 213  de  la  Ley  600 de 2000, “si el demandante carece de  interés  o  la  demanda  no  reúne  los  requisitos se inadmitirá”.   

          Una  vez advertido lo anterior, procede la Sala a pronunciarse sobre  la  admisibilidad  de  cada uno de los reproches planteados por los recurrentes,  así:   

          1.        Demanda  presentada  a  nombre  de  CAMILO  TORRES PUENTES   

1.1.          Primera  censura: Violación del derecho  de defensa y el debido proceso   

Es pertinente recordar que tratándose de la  causal   de  casación  orientada  a  conseguir  la  nulidad  del  trámite,  es  imprescindible  que el demandante señale claramente la especie de incorrección  sustantiva  determinante  de  la  invalidación, los fundamentos fácticos y las  normas  conculcadas, con la indicación de los motivos de su quebranto. También  es  de  su  resorte especificar el límite de la actuación a partir del cual se  produjo  el  vicio,  así  como  la  cobertura  de  la  nulidad,  demostrar  que  procesalmente  no  existe  manera diversa de restaurar el derecho afectado y, lo  más   importante,   acreditar  que  la  anomalía  denunciada  tuvo  incidencia  perjudicial  y  decisiva  en  la  declaración de justicia contenida en el fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  pues  este recurso extraordinario no  puede  sustentarse  en  especulaciones,  conjeturas,  afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en situaciones ausentes de quebranto, reglas que el impugnante  no acogió en su planteamiento.   

En  efecto,  el  censor no se sujeta a tales  directrices  para  impugnar  el fallo condenatorio proferido contra su asistido,  no  es  claro  en señalar si su queja apunta al quebranto del derecho al debido  proceso   o   a   la  violación  del  derecho  a  la  defensa  de  CAMILO   TORRES,  dado  que  uno  y  otro  corresponden  a ámbitos diversos y delimitados. El primero, la vulneración del  debido  proceso,  constituye  por regla general un vicio de estructura (falta de  competencia,  pretermisión  de  las  formas propias del juicio, etc.), en tanto  que  el segundo, el quebranto del derecho de defensa, engendra afectación de la  garantía,  motivo  por  el  cual era imprescindible que fuera nítido y preciso  sobre el particular en su planteamiento.   

Además,  no  explica  la  forma  en  que se  produjo  la  violación  del  debido  proceso,  esto  es,  de qué manera fueron  socavadas  las  bases  y estructura del trámite; tampoco señala de qué manera  fue  violado  el   derecho  de defensa de su procurado, dado que, en virtud  del  principio de trascendencia que rige la declaratoria de nulidad del proceso,  la  simple  ocurrencia  de  la  incorrección  no  conduce  necesariamente  a la  invalidación  de lo actuado, en cuanto es preciso acreditar que aquella produjo  unos  resultados  adversos  y  lesivos a los intereses y derechos del sindicado,  pues  de  lo contrario, el vicio carece de trascendencia e imposibilita declarar  la pretendida invalidez.   

          También  observa  la  Sala  sin dificultad, que en el propósito de  sacar   avante   su   propuesta  casacional,  el  actor  invoca  toda  clase  de  situaciones,  desde  la  aplicación  de  la  Ley  142  de  1994, la ausencia de  antijuridicidad  material  en  el  delito  de  peculado  por uso por el cual fue  acusado  su  asistido, la ausencia de imputación por el delito de violación al  régimen   de   inhabilidades  e  incompatibilidades,  amén  de  la  deficiente  motivación  del  fallo, todo ello sin un hilo conductor y con total ausencia de  ordenación  lógica  capaz  de hacer inteligible su desacuerdo con la decisión  atacada.   

          Con  una  tal  confusión, el demandante se sustrae del principio de  claridad  que  regula  el  artículo  183 de la Ley 906 de 2004 al exigir que el  recurso  se  interponga  “mediante  demanda  que  de  manera   precisa  y  concisa  señale  las  causales  invocadas     y     sus     fundamentos” (subrayas fuera de texto).   

Además,  si  el  objeto  de denuncia era la  motivación  de la sentencia impugnada, era su deber demostrar uno cualquiera de  los  siguientes  vicios: (i) que el fallo carece totalmente de motivación; (ii)  que  siendo  motivado,  es  dilógico o ambivalente; (iii) que su motivación es  incompleta;  o  (iv)  que  la motivación es aparente o sofística, labor que no  emprendió, pues se quedó en el simple enunciado.   

Al  respecto  tiene  dicho  la  Corte que la  “ausencia  absoluta  de  motivación  se  configura  cuando  no  se precisan las razones de orden probatorio y jurídico que soportan  la   decisión;   la   motivación   es  ambivalente  cuando  contiene  posturas  contradictorias  que  impiden  conocer  su   verdadero  sentido;  y,  será  precaria  o  incompleta,  cuando  los  motivos  que  se  exponen  no  alcanzan a  traslucir     el     fundamento     del     fallo1.  La motivación es aparente o  sofística,   señaló  la  Sala  en  otra  oportunidad,  cuando  se  desconocen  ‘pruebas que objetivamente  conducen   a   conclusiones   diversas’,  de  modo  que  se  socava  la estructura fáctica y jurídica del  fallo”2.   

En  el  asunto  analizado,  el  libelista no  indicó  a  cuál  de  los  mencionados defectos de motivación hace referencia.  Sobre  el  particular  es  imperioso  recordar lo que sobre el tema ha expresado  también la Sala:   

“No  es lo mismo  que  una  providencia  judicial adolezca de defectos de motivación por ausencia  absoluta  de  las  razones  de  orden  probatorio  y  jurídico  que soportan la  decisión,  a  que  la  argumentación traída por el fallador no cumpla con las  expectativas  del  sujeto  procesal,  que  la tilda de inadecuada, desacertada o  insuficiente  en su fundamentación fáctica, jurídica o probatoria, hipótesis  que  se  refleja  precisamente  en  el  ataque elevado por el demandante en este  asunto.    

“Sólo  en  la  primera  hipótesis  el  error será susceptible de ser atacado dentro del marco  de  la causal tercera, mientras que en el segundo el error es de juicio, caso en  el  cual  debe ser ventilado en el ámbito de la causal primera, demostrando los  errores  de  fundamentación  fáctica,  jurídica  o  probatoria  que  llevan a  tildarla     de     inadecuada,     desacertada    o    insuficiente”3.   

          Las  razones  expuestas  resultan  suficientes  para advertir serias  falencias    en    la   presentación   del   reproche   que   conducen   a   su  inadmisión.   

1.2.          Segunda censura: Violación directa de la  ley  por  aplicación  indebida del artículo 32 de la Ley 80 de 1993 y falta de  aplicación del artículo 32 de la Ley 142 de 1994   

          Por  cumplir  con las exigencias legales y jurisprudenciales para su  presentación, se admite el reparo.   

1.3.          Tercera censura: Violación directa de la  ley por aplicación indebida y falta de aplicación   

          Por   sujetarse   a   los   requisitos  establecidos  en  la  ley  y  desarrollados jurisprudencialmente, se admite el cargo.   

1.4.          Cuarta  censura: Violación indirecta de  la ley sustancial por falso juicio de existencia   

          Dado    que    el   reparo   cumple   las   exigencias   legales   y  jurisprudenciales para su presentación, consigue su admisión.   

1.5.          Quinta censura: Violación indirecta por  falso juicio de identidad   

Se  admite  el  reproche  por satisfacer las  exigencias    legales    y    jurisprudenciales    en    su    presentación   y  desarrollo.   

1.6.          Sexta  censura: Violación indirecta por  falso juicio de identidad   

          Por  cumplir  con las exigencias legales y jurisprudenciales para su  presentación, se admite el reparo.   

1.7.          Séptima  censura: Violación directa de  la ley sustancial por interpretación errónea   

          Se  admite  la  censura  por  cumplir  con  las exigencias legales y  jurisprudenciales para su presentación.   

2.             Demanda   presentada   a   nombre   de  HOLMER HOYOS REY   

          2.1.                      Primer    cargo:    Violación    del   debido  proceso   

En atención a que ya se dispuso la cesación  de  procedimiento  por  el delito de falsedad material en documento privado, por  sustracción de materia el cargo no debe ser admitido.   

2.2.          Segundo  cargo: Violación directa de la  ley sustancial por interpretación errónea   

Se  admite  el  reproche  por satisfacer las  exigencias    legales    y    jurisprudenciales    en    su    presentación   y  desarrollo.   

2.3.          Tercer  cargo:  Violación directa de la  ley sustancial por interpretación errónea   

Se  admite  la  censura  por  cumplir  los  requisitos    legales    y    jurisprudenciales    en    su    presentación   y  desarrollo.   

2.4.          Cuarto  cargo:  Violación directa de la  ley sustancial por falta de aplicación   

          Por  sustracción  de materia el cargo no se admite, toda vez que al  marginarse  por  prescripción  de la acción penal la sanción para los delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales y falsedad en documento  privado,  desapareció  el  concurso de delitos, pues únicamente subsiste el de  violación   al   régimen   legal   o   constitucional   de   inhabilidades   e  incompatibilidades.   

2.5.             Quinto    cargo:    “Falso  juicio  de  existencia  por  ignorancia valorativa de varios  medios de prueba”   

Advierte  la  Sala  que  el recurrente no se  sujeta  a  las  exigencias propias del cargo postulado, pues no atina a señalar  si  se  trata  de  un falso juicio de existencia por omisión de pruebas o de un  falso  juicio  de  identidad,  amén  de que tampoco enseña por qué razón las  conclusiones del fallo serían diversas.   

En  efecto,  conviene  recordar que el falso  juicio  de  existencia por omisión tiene lugar cuando pese a estar la prueba en  el  diligenciamiento  no  es objeto de apreciación judicial, surgiendo entonces  para  el  demandante  el  deber  indeclinable  de indicar el elemento probatorio  omitido,  cuál  es  la  información  objetivamente  suministrada,  el  mérito  demostrativo  al  que  se  hace  acreedor y cómo su estimación conjunta con el  resto  de  pruebas  conduce  a  trastrocar  las  conclusiones  de  la  sentencia  impugnada, deberes cuyo cumplimiento no asumió el actor.   

A  su  vez,  el  falso  juicio  de identidad  acontece  cuando  los  falladores al ponderar el medio probatorio distorsionaron  su  contenido  cercenándolo,  adicionándolo  o tergiversándolo, motivo por el  cual  correspondía  al  demandante identificar a través del cotejo objetivo de  lo  dicho  en  el  elemento  de  convicción y lo asumido en el fallo, el aparte  omitido  o  añadido  a la prueba, los efectos producidos a partir de ello y, lo  más  importante,  cuál  es  la  trascendencia  de  la  falencia  en  la  parte  resolutiva  de  la  sentencia atacada, tópico de improcedente demostración con  el  simple  planteamiento  del criterio subjetivo del recurrente sobre la prueba  cuya   tergiversación   denuncia,   en   cuanto  es  su  obligación  acreditar  materialmente  la  incidencia  del  yerro  en  la  falta  de  aplicación  o  la  aplicación  indebida  de  la  ley  sustancial en el fallo, esto es, señalar la  modificación  sustantiva de la sentencia atacada con la corrección del error y  la  debida valoración de la prueba, en conjunto con las demás, obligaciones no  emprendidas en forma alguna por el defensor.   

          Como  viene  de  verse,  el  actor  no  es  claro en señalar si las  pruebas  fueron  totalmente marginadas (falso juicio de existencia por omisión)  o  únicamente  se omitió apartes de ellas (falso juicio de identidad), pero lo  más  importante,  no  expresa por qué razón si los contratos se cumplieron no  se  afectó  a la administración pública, máxime si conforme al artículo 209  de  la Carta Política, la función administrativa no se rige únicamente por el  principio  de  economía,  sino  por  los  principios  de  igualdad,  moralidad,  eficacia, celeridad, imparcialidad y publicidad.   

          De   acuerdo   con   lo  anterior,  se  impone  la  inadmisión  del  reproche.   

2.6.          Sexto  cargo:  Violación  indirecta por  falso juicio de existencia   

          Encuentra   la   Sala  que  como  ya  se  dispuso  la  cesación  de  procedimiento  por  prescripción  de  la  acción  penal derivada del delito de  falsedad  en  documento  privado  por  el  cual  se  acusó  y  condenó  en las  instancias  a  HOLMER  HOYOS,  por sustracción de materia el cargo propuesto debe ser inadmitido.   

          Cuestión final   

         En  atención  a que consigue verificarse  que el proceso permaneció en el Tribunal Superior de  Villavicencio pendiente de  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la defensa contra  el  fallo  de  primer  grado  por  más   de   cuatro           (4)  años  y cinco (5) meses  (1º  de septiembre de 2006 al 23 de febrero de 2011),  época en la cual se cumplió el término de prescripción de la  acción        penal       de       los  delitos  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos  legales  y  falsedad  en documento privado, se dispone  compulsar  copias ante las autoridades disciplinarias correspondientes, a fin de  que  se  investigue  la  eventual  dilación  injustificada  del  trámite y sus  posibles responsables.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.                DECLARAR       prescrita  la  acción  penal derivada de  los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales y  falsedad    en    documento    privado         por         los           cuales    se    acusó    a   HOLMER    HOYOS    REY.   Ordenar,   en  consecuencia,   la   cesación   del   procedimiento  adelantado  en  razón  de  tales conductas           punibles.   

2.              NEGAR   la  solicitud  de  cesación  de procedimiento por prescripción de la acción penal  del  delito de violación del régimen legal o constitucional de inhabilidades e  incompatibilidades,     solicitada    por    la    defensa    de    HOLMER HOYOS.   

3.            SEÑALAR que la  pena  correspondiente  al  mencionado ciudadano, en su condición de coautor del  delito  de  violación  del  régimen  legal o constitucional de inhabilidades e  incompatibilidades      es     de     cuatro  (4)  años  de  prisión  y multa de cincuenta (50) salarios  mínimos  legales mensuales vigentes. En el mismo lapso de la sanción privativa  de  libertad  se  dosifica  la  pena  accesoria de inhabilitación de derechos y  funciones públicas.   

          4.        INADMITIR el primer cargo de la demanda de  casación  presentada  por el defensor de CAMILO TORRES  PUENTES,  así  como  los  reproches  primero, cuarto,  quinto   y   sexto   del   libelo   presentado   en   nombre   de   HOLMER  HOYOS  REY, conforme a las razones  expuestas en esta decisión.   

5.             ADMITIR  los  cargos  segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo del libelo casacional  presentado    en    nombre    de    CAMILO    TORRES  PUENTES,  así como los cargos segundo y tercero de la  demanda  allegada  en  representación  de HOLMER HOYOS  REY.  En  consecuencia,  súrtase  el  correspondiente  traslado al Ministerio Público a fin de que rinda su concepto.   

6.             COMPULSAR,  a  través  de  la Secretaría de la Sala, las copias dispuestas en la parte motiva  de este proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento Penal,  contra    este    proveído   no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 28 de febrero de 2006. Rad. 24783.   

2  Sentencia del 22 de mayo de 2003. Rad. 29756.   

3 Auto  del 28 de febrero de 2006 ya citado.     

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