36730(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36730  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 260.   

Bogotá, D.C., veintisiete de julio de dos mil  once.   

V    I   S   T   O  S   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de la procesada MARTHA LUZ  ÁLVAREZ  HERRERA,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Antioquia, el 11 de abril de 2011,  confirmatoria  de  la emitida el 13 de mayo de 2010 por el Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Santa  Rosa de Osos, en la cual se condenó a la acusada a la pena  principal  de  74  meses  de  prisión,  como  autora de varios delitos de actos  sexuales  con  menor  de  catorce  años  y otros tantos de incesto.  Allí  mismo  se decretó la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas,  por un lapso igual al de la privación de la  libertad,   se   negaron  a  la  procesada  los  subrogados  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y prisión domiciliaria; y, se le  absolvió  por  similares  conductas,  en  las cuales se determinó inicialmente  como víctima a otra de sus hijas.   

H    E   C   H   O  S   

En  el fallo atacado, se narró lo ocurrido,  de la siguiente forma:   

“Se afirma en las diligencias que el 21 de  agosto  de  2008,  la  señora  ANA MILENA ÁLVAREZ HERRERA presenta denuncia en  contra  de  la  señora MARTA LUZ ÁLVAREZ HERRERA por la comisión de presuntos  actos  abusivos  de  carácter sexual perpetrados en contra de las menores L. P.  G.  A.  y  L.N.R.A.,  hijas  de  la  segunda de las mencionadas. Se dice que las  víctimas  aseguran  que su madre abusaba de ellas, tocando sus partes íntimas,  más  específicamente  su  vagina.  Conductas  que  fueron realizadas en varias  oportunidades.  La  Comisaría  de Familia tuvo que hacer entrega de las menores  en  custodia  y  como  medida  de  protección  a  la tía, señora DIANA MILENA  ÁLVAREZ HERRERA”.   

DECURSO  PROCESAL   

El día 20 de octubre de 2009, ante la Jueza  Promiscua  Municipal  de  Donmatías,  en turno de disponibilidad, se realizaron  las  audiencias  de  legalización  de  captura,  formulación  de imputación y  solicitud de medida de aseguramiento.   

En  curso  de  ellas  se  declaró  legal la  aprehensión  de MARTHA LUZ ÁLVAREZ HERRERA, se le formuló imputación por los  delitos  de  actos  sexuales  con  menor  de  24  años,  en concurso homogéneo  sucesivo,  e  incesto, también en concurso homogéneo sucesivo, a los cuales no  se   allanó;  y,  por  solicitud  de  la  Fiscalía,  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento      de      detención      preventiva     en     establecimiento  carcelario.   

El  18 de noviembre de 2009, se presentó el  escrito  de  acusación,  con  una  relación  fáctica y jurídica similar a la  referenciada  en  la audiencia de formulación de imputación. Consecuentemente,  la  audiencia  de formulación de acusación tuvo lugar  el 14 de diciembre  de 2009.   

La  audiencia preparatoria se celebró el 26  de enero de 2010.   

El  6  de  abril  de  2010,  tuvo  lugar  la  audiencia de juicio oral.   

El  13  de  mayo  de  2010,  se profirió la  sentencia de primer grado, apelada allí por la defensa.   

El 11 de abril de 2011, se profirió el fallo  de  segundo  grado,  que  confirmó  en  su  integridad  lo  decidido  por  el A  quo.   

En  contra  de  esa  decisión  interpuso la  defensa  el recurso extraordinario de casación, en escrito que ahora se analiza  en su corrección argumentativa y debida fundamentación.   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

Cargo único  

Dice  el  casacionista que acude a la causal  “primera  de las sindicadas en el artículo 368 del  Código  de  Procedimiento  Civil por considerar la sentencia objeto del recurso  como  violatoria de la ley sustancial, respecto del artículo 41, especialmente,  de   los   numerales   1   y   34  de   la  ley  1098  de  2006”.   

En  particular,  destaca  el  recurrente que  “la    niña”   fue  interrogada  sin  asistencia  de  su  representante  legal  o el encargado de su  custodia,   violándose   con  ello  el  derecho  a  la  defensa,  dado  que  el  acompañante  en  esa  ocasión  fue  precisamente  la  persona que presentó la  denuncia penal.   

Cita  el  impugnante, a renglón seguido, el  contenido  del artículo 41 de la Ley 1098 de 2006, que refiere a la obligación  del  Estado  de  garantizar  a  los  niños  y  adolescentes el ejercicio de sus  derechos,  salvaguardando su integridad física y sicológica en las actuaciones  que sean de su interés.   

Luego,   sin   mayor   desarrollo,   anota  que  “La  causal  de casación se configura por ser  imposible  la  condena  sin  el  testimonio  anotado,  ya  que  no  debieron ser  apreciados  por  el  juzgado  al  momento  de  proferir sentencia”.  Y  agrega  que el error de derecho se configura cuando se aprecia  una  prueba que no fue practicada “conforme lo manda  la ley procesal civil”.   

Acorde con lo anotado, depreca el defensor de  la  procesada,  que  se case la sentencia atacada para en su lugar absolver a la  acusada  de  los delitos de actos sexuales con menor de catorce años e incesto,  por los cuales fue condenada en las instancias.    

C O N S I D E R A C I O N  E S   

Previo a examinar los cargos presentados por  el  impugnante  en  contra  de  la  sentencia  objeto de censura, debe relevarse  cómo,  con  el  advenimiento  de  la Ley 906 de 2004, se ha buscado resaltar la  naturaleza  de  la  casación  en cuanto medio de control constitucional y legal  habilitado  ya  de  manera  general  contra  todas  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por  los  Tribunales,  cuando  quiera  que  se  adviertan  violaciones  que  afectan  garantías  de  las  partes,  en  seguimiento  de  lo  consagrado   por   el   artículo   180   de   la   Ley   906   de   2004,  así  redactado:   

“Finalidad.  El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”   

Precisamente,  en  aras  de  materializar el  cumplimiento  de  tan  específicos  intereses, la Ley 906 de 2004, faculta a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, entre otros, de la  potestad  de  superar  los defectos de que adolezca la demanda, a efectos de que  pueda       emitirse       pronunciamiento       de      fondo      –art. 184, inciso 3°-.   

          Es  necesario, sin embargo, inadmitir la demanda si, como postula el  inciso  segundo  de  la norma citada: “el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte1:   

“De  allí  que  bajo la óptica del nuevo  sistema  procesal  penal, el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de  libre  elaboración,  en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a  la  Corte  a  la  revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

“Por lo tanto, sin perjuicio de la facultad  oficiosa  de  la  Corte  para prescindir de los defectos formales de una demanda  cuando  advierta la posible violación de garantías de los sujetos procesales o  de  los  intervinientes, de manera general, frente a las condiciones mínimas de  admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

“1.  Acreditación  del  agravio  a  los  derechos    o    garantías    fundamentales    producido   con   la   sentencia  demandada;   

“2.   Señalamiento   de  la  causal  de  casación,  a  través  de  la  cual  se  deja  evidente tal afectación, con la  consiguiente   observancia  de  los  parámetros  lógicos,  argumentales  y  de  postulación propios del motivo casacional postulado;   

“3.  Determinación de la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

“De  otro  lado,  con  referencia  a  las  taxativas  causales  de  casación  señaladas  en  el  artículo  181 del nuevo  Código, se tiene dicho que:   

“a)  La  de  su  numeral  1º –falta  de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la  que  se  ha  llamado  a  lo  largo  de  la  doctrina  de  esta Corporación como  violación directa de la ley material.   

“b)  La  del  numeral  2º  consagra  el  tradicional  motivo  de  nulidad por errores in iudicando, por cuanto permite el  ataque  si  se  desconoce  el  debido  proceso  por afectación sustancial de su  estructura  (yerro  de  estructura) o de la garantía debida a cualquiera de las  partes (yerro de garantía).   

“En  tal  caso, debe tenerse en cuenta que  las  causales  de  nulidad  son  taxativas  y  que  la  denuncia  bien sea de la  vulneración  del  debido  proceso  o  de las garantías, exige clara y precisas  pautas                 demostrativas2.   

“Del  mismo  modo, bajo la orientación de  tal  causal  puede  postularse  el  desconocimiento del principio de congruencia  entre       acusación       y       sentencia3.   

“c) Finalmente, la del numeral 3º se ocupa  de  la  denominada  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  –manifiesto   desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica  o  incorporación  de  las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción4,     mientras     que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o   alteración  de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar un hecho probado  con  base  en una prueba inexistente u omitir la apreciación de una allegada de  manera    válida    al   proceso-   y   del   falso   raciocinio   –fijación  de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

“La  invocación  de  cualquiera  de estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.”   

Establecidas   las  premisas  básicas  de  evaluación,  para  la  Sala es evidente e incontrastable que el escueto escrito  presentado  por el defensor del procesado no cumple los más elementales rigores  para  facultar  el  examen  de  fondo  del asunto, pues, ni alegato de instancia  puede  entenderse  a  una  lacónica argumentación que, incluso, se funda en la  normatividad  procesal  civil  para  relacionar una causal por lo demás gaseosa  que  remite  indistintamente al error de derecho, por supuesta ilegalidad de una  prueba  que  tampoco  se discrimina cuál pueda ser, y al vicio de garantía por  presunta violación del derecho de defensa.   

Es  que,  bien  poco tiene que decir la Sala  frente  a  una postulación en la cual el demandante afirma apenas la existencia  de  un  supuesto  yerro,  ora  de legalidad de la prueba, ya de vulneración del  derecho  de  defensa,  pero nunca precisa cuál es el elemento suasorio sobre el  que  se  hacen radicar  las dichas violaciones, limitándose a sostener que  “la  niña  fue interrogada sin la asistencia de su  representante  legal”, sin especificar a cuál niña  se  refiere (recuérdese, en principio se acusó a la procesada de abusar de sus  dos  menores  hijas),  o  de  qué  interrogatorio  habla  (las afectadas fueron  interrogadas en varias ocasiones por peritos y en el juicio oral).   

Además, mal puede la Sala hacer algún tipo  de  evaluación  si  también  se  desconocen  las  circunstancias  en  que  esa  declaración  o  interrogatorio  ignoto  se  desarrolló  o si, para precisar el  presunto  error  de  derecho,  genéricamente  se  recurre  no  a las normas que  disciplinan   la   práctica   y  legalidad  de  la  prueba  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  sino  a  sus  similares  del  baremo civil, evidentemente  impertinente para lo que se pretende demostrar.   

Por último, resulta un contrasentido que el  recurrente  diga violado el derecho de defensa de su patrocinado legal, sólo en  atención   a   que   la   menor  presuntamente  no  estuvo  acompañada  de  su  representante  legal  o acudiente, pero en sustento de ello recurra a las normas  de   la  Ley  1098  de  2006,  establecidas  en  protección  de  los  niños  y  adolescentes,  en  obvia  carencia  de  interés  pues,   sobra  anotar, al  profesional  del  derecho  le  ha  sido  encomendada  la  tarea  de agenciar los  reclamos  del  acusado  y no los de las víctimas, para no hablar de la paradoja  que  representa  decir  violados  los  derechos  de  éstas  porque se les tomó  declaración   sin   asistencia  del  representante  legal,  para  obtener  como  resultado  final,  cuando  menos  así  se  pide,  la  absolución  de quien las  sometió a vejámenes sexuales.   

Finalmente,  si se trata de eliminar, por la  vía  de  la nulidad del elemento de conocimiento, algún factor suasorio tomado  en  cuenta para emitir el fallo, la buena fortuna del cargo implica demostrar la  trascendencia  del  yerro,  para  lo  cual  asoma  ineludible realizar una nueva  evaluación  conjunta de las pruebas, desde luego, eliminando las que se estiman  inválidas,  para  así  concluir  que  no  se  soporta  la sentencia de condena  criticada.  Pero,  si ni siquiera se determinó cuál es la prueba supuestamente  ilegal,  o  dónde,  cómo  y cuándo se practicó, elemental surge que tampoco,  como se aprecia, es posible verificar algún tipo de trascendencia.   

Por  evidente  carencia  de objeto, la Corte  debe inadmitir el  único cargo propuesto por el casacionista.   

Finalmente, atendido que la Corte no observa  en  el  trámite  del  asunto o lo consignado en el fallo atacado, violación de  garantías  fundamentales  que  haga  necesaria  la  intervención  oficiosa, se  inadmitirá   la   demanda   de   casación   presentada  por  el  defensor  del  acusado.   

En este sentido, debe aclararse que si bien,  al  momento de emitirse el fallo de primer grado, conforme los cargos contenidos  en  la  acusación, se dosificó la sanción con la agravación consignada en el  artículo  211  de  la  Ley  599  de 2000, ello ocurrió en consideración a las  causales  2  y 4, de lo que se sigue que aún si por favorabilidad se elimina la  causal  4°,  acorde  con la inexequibilidad condicionada declarada por la Corte  Constitucional,  sigue  vigente, para efectos de obligar la modificación de los  límites punitivos, la circunstancia del numeral 2°.   

Ello,  precisamente,  fue  advertido  por el  Tribunal  en  la  sentencia  de  segundo grado, en cuanto significó que ninguna  modificación  punitiva  favorable  cabe  hacer,  entre  otras  razones,  porque  el   A quo decretó el mínimo imponible para el ilícito de actos sexuales  con meno   r de catorce años.  

Cuestión       final.   

Habida  cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación5 como sigue:   

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la demanda de casación presentada en nombre de MARTHA  LUZ     ÁLVAREZ     HERRERA,     en  seguimiento de  las motivaciones plasmadas en el cuerpo del  presente proveído.   

Página continuación  parte resolutiva y firma de los 9 Magistrados   

Casación  sistema  acusatorio  N°  36.730  –Inadmite  demanda-  

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO  A.  CASTRO CABALLERO                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Auto  del 2 de noviembre de 2006, Radicado 26.089   

2 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323.   

3 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530.   

4 ib.  radicación 24.530   

5  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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