36575(07-12-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36575  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 434-  

Bogotá.  D.C., siete (7) de diciembre de dos  mil once (2011).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  decide  si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Riso  Edmundo  Noguera  Mejía,  contra la  sentencia  dictada  el  10  de  febrero  de  2011 por la Sala Penal del Tribunal  Superior de Cali.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El tribunal resumió la cuestión fáctica  así:   

“Son dados a conocer el 11 de febrero de la  pasada                   anualidad1   por   el  señor  Bretcher  Antonio  Becerra  Palacios  padre  de  la  menor  P.A.B., quien fue remitida por  urgencia  al  Hospital Universitario del Valle para que le practicara un legrado  por  presentar  un  aborto  incompleto.  Requerida  la  menor  por sus padres se  estableció  que  el responsable del embarazo era el señor Riso Edmundo Noguera  quien  le  venía  realizando actos y accesos carnales a cambio de dinero con la  complicidad  de  su  amiga  Yuleiza  N.  Estos hechos libidinosos se presentaron  desde   que   la   menor   contaba   con  11  años2.   

2.  El  8  de  mayo de 2009, se llevó a cabo  audiencia  preliminar de legalización de captura, formulación de imputación e  imposición  de  medida de aseguramiento, ante el Juzgado 29 Penal Municipal con  función   de   control   de   garantías  de  Cali3.   

3. El 29 de julio del mismo año, ante el Juez  1  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento de la misma ciudad, se  realizó  audiencia  de  formulación  de  acusación  por los delitos de acceso  carnal  abusivo  con menor de 14 años agravado, conforme a los numerales 1, 4 y  6  del  artículo  211  del  Código  Penal,  en concurso homogéneo4.   

4.     Celebradas     las    audiencias  preparatoria5      y      de      juicio     oral6,   el  juez  de  conocimiento  profirió  sentencia el 15 de marzo de 2010 contra Riso  Edmundo          Noguera          Mejía  como  autor responsable del delito  de   acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  14  años  agravado,  en  concurso  homogéneo.  Le impuso la pena de 270 meses de prisión, inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  15  años,  le  negó  la  suspensión  condicional  de  la  pena  y  la  prisión domiciliaria7.   

5.  La  Sala  Penal  del Tribunal Superior de  Cali,  al  resolver  el  recurso de apelación interpuesto por el procesado y su  defensor,    confirmó    la    decisión    del   a  quo8.   

LA DEMANDA  

Previo  a  anunciar que persigue el respeto a  las  garantías  de  los  intervinientes  y la unificación de la jurisprudencia  nacional,  el defensor del procesado formula nueve cargos; los dos primeros, por  la  ruta  de  la  nulidad  con  fundamento  en  la  causal  segunda,  los cuatro  siguientes,  por  violación  indirecta  y  los  tres  últimos,  por violación  directa      de      la      ley      sustancial9, así:   

Primero. Nulidad.  

Manifiesta  el demandante que el sentenciador  desconoció  lo  dispuesto  en  el  artículo  447,  inciso  3  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al omitir adelantar el incidente de reparación integral,  lo  que  constituye  violación  de  garantías  fundamentales  que conduce a la  nulidad de la actuación.   

Estima que el funcionario de segunda instancia  aprobó  la  actuación  anómala,  no obstante que para la fecha no había sido  expedida   la   Ley  1395  de  2010,  debiéndose  incorporar  el  incidente  de  reparación  integral  al  fallo,  actuación con la que vulneró los artículos  102,  103,  104, 105 y 106 de la Ley 906 de 2004, así como la jurisprudencia de  la Sala en idéntico sentido.   

De  haberse acatado los preceptos enunciados,  el  resultado de la decisión sería favorable a los intereses del acusado, pues  habría  obtenido  una  pena  menor por contar con la oportunidad de indemnizar,  para  de  esa  manera “tener derecho a una rebaja de  pena   por   Libertad   Condicional   tal  como  lo  ordena  la  Ley10”; irregularidades que conllevaron a un  vicio  de estructura, por lo que se debe casar la sentencia, decretar la nulidad  y ordenar la libertad de su asistido.   

Segundo. Nulidad.  

Afirma  el  demandante  que  el  tribunal, al  momento  de  resolver el recurso de apelación, incurrió en vicios de garantía  por  violación  al derecho de defensa y falta de defensa técnica, en cuanto el  a   quo   en   audiencia  preparatoria       negó       “todas      las  pruebas”  invocadas por la defensa, decisión que no  fue  recurrida,  lo  que  constituyó  un  yerro  jurídico  inadvertido por los  juzgadores.  A  tal  punto  no  existió defensa técnica que no se solicitó el  testimonio   del   procesado   “que   es  lo  más  elemental”11”   (…)   “vital”;  ni   se   controvirtieron   “las   pruebas”   de  la  fiscalía,  razones  que  lo  llevan a invocar la nulidad de la actuación y la libertad del  acusado.   

Además,  el procesado no se pudo defender en  el  juicio  “por  no  contar  con  las  pruebas  que hubiera podido practicar la  defensa                   técnica12”,  actuación  que  califica  de  injusta  frente  a un anciano de 70  años.   

Tercero13. Violación indirecta de la  ley sustancial, error de hecho por falso juicio de identidad.   

Sostiene  el  recurrente,  que  tanto  en  la  sentencia  de primera como de segunda instancia, se vulneraron los artículos 30  del  Código  Penal, 381 y 382 de la Ley 906 de 2004. El error lo hizo consistir  en  que  a  pesar de reconocer la existencia de una cómplice, Yuleiza N., no se  le  convocó  al  juicio  cuando  su  vinculación  resulta forzosa “para   responsabilizarla   penalmente   y  para  esclarecer  los  hechos14”;  tampoco  se  ocupó la fiscalía de  llamar   al   juicio   oral   al   papá   de   ésta,   de   apellidos  Becerra  Palacios.   

Solicita  se case la sentencia, se absuelva a  su asistido y se conceda su libertad inmediata.   

Cuarto15.  Error  de hecho por falso  juicio de existencia.   

El  juez de conocimiento omitió “[v]alorar  (sic) la Prueba (sic) aportada legalmente, como es el  caso  que el Procesado (sic) dice en el Juicio Oral que el (sic) sabia (sic) que  la  Victima (sic) salía con otra persona y que el papa (sic) le hacia (sic) una  exigencia                 económica16”,  medio  probatorio  que  no  fue  valorado  por los juzgadores y se  ignoró totalmente. Pide por tanto, se absuelva a su asistido.   

Quinto17.  Error  de hecho por falso  juicio de identidad.   

El   casacionista   se  limita  a  su  mera  enunciación,  lo que constituyó una constante en los últimos siete reproches,  al  aducir,  en  este  evento  que  concurrió  un  cercenamiento  del  contexto  probatorio  pues  “debió de (sic) practicársele la  Prueba  (sic)  del  ADN  para  descartar cualquier Duda (sic) dentro del Proceso  (sic)18”.   

Sexto19.  Error  de hecho por falso  juicio de existencia.   

Estima  que  el  a  quo    ““[a]diciona  una  Prueba  (sic) que no había sido solicitada por  la   Fiscalía   y  el  Superior  (sic)  avala  o  confirma  este  Procedimiento  ilegal20”.  En  tal sentido, la declaración de  Yuleiza  N  fue  referida  en  la  sentencia,  sin que hubiera participado en el  juicio oral.   

Para el censor, este  medio probatorio fue practicado por el juez de primera  instancia  sin estar autorizado su decreto oficioso, elemento que constituyó el  fundamento  de  la  sentencia.  Por  tal  razón  concluye  que,  de  no haberse  introducido,  el  acusado hubiera sido absuelto, por lo que reitera su petición  de   absolución,   además   del   reconocimiento   de   la   libertad   de  su  asistido.   

Séptimo21.  Violación  directa de la  ley sustancial, interpretación errónea.   

Asegura,  que  no  se  dio  aplicación a los  artículos  150,  193 y 194 de la Ley 1098 de 2006 relacionados con la práctica  del  testimonio  de los niños, pues “únicamente el  Defensor  de  Familia  puede  Interrogar  al  Menor22”.   Estima  que  de  haberse  acatado  la  normatividad anunciada el acusado hubiera sido absuelto.   

Octavo23.  Violación  directa de la  ley sustancial, interpretación errónea.   

El   reproche   está  relacionado  con  el  testimonio   de   la   joven,   frente   al   que   considera,  el  ad  quem incurrió en inconsistencias, ya  que  “acepta  que  se  trata  de  un interrogatorio  memorizado        por        la       víctima24”,  que  lo  torna  inválido,  por cuanto viola el artículo 404 del  código  adjetivo  penal. Peticiona que se absuelva al condenado y se le conceda  su libertad.   

Noveno25.  Violación  directa de la  ley sustancial, interpretación errónea.   

Tras    considerar    que    “…“[l]a  Menor  (sic)  Presunta (sic) Víctima (sic) entra en  una  serie de contradicciones durante el Proceso, sin embargo el Superior y el A  quo   no  tiene  (sic)  en  cuenta  esos  conceptos26”,  indica  que los jueces no le dieron el alcance debido al numeral 6  del  artículo  403  de  la Ley 906 de 2004, pues la víctima en su declaración  entró   en   contradicciones   lo   que   invalida   la  prueba,  pues  incurre  en:     “una  serie  de inconsistencias en las fechas que hace pensar que  está                    mintiendo27”.  Reclama  casar  la  sentencia, absolver al acusado y concederle su  libertad en forma inmediata.   

CONSIDERACIONES  

Las exigencias de la casación.  

Acorde con lo previsto en el artículo 181 de  la  Ley  906  de  2004,  el  recurso  de  casación  es  un mecanismo de control  constitucional28  y  legal  que  procede contra las sentencias proferidas en segunda instancia, y que  de  acuerdo  con  lo señalado en el artículo 180 del mismo ordenamiento, tiene  como   finalidad   (i)  la  efectividad  del  derecho  material,  (ii)   el   respeto   de   las  garantías  fundamentales,  (iii)  la  reparación  de  los  agravios  inferidos   y   (iv)   la  unificación de la jurisprudencia.   

En  tal  sentido, el libelo debe contener los  argumentos   que   evidencien   la   vulneración   de   derechos  o  garantías  fundamentales,  además  de  las causales pertinentes, cuyo desarrollo impone el  respeto a las reglas que rigen la impugnación extraordinaria.   

La inadmisión de la demanda  

La Sala no dará curso a la demanda presentada  en  esta ocasión porque no reúne los presupuestos exigidos en el artículo 184  del Código de Procedimiento Penal del 2004.   

Sea  lo primero advertir que el recurrente no  especificó  cuál  de  los reproches formulaba de manera principal y cuáles en  forma  subsidiaria, con lo que se muestran contradictorios, porque de una parte,  exige  una  sentencia de absolución, para simultáneamente, reclamar la nulidad  por  vicios  de  garantía y estructura. Una cosa no puede ser y no ser al mismo  tiempo  y  en  identidad  de  circunstancias,  siendo  ello  precisamente lo que  solicita,  pues  si  el  reparo es presupuesto para emitir un fallo de fondo (de  contenido  absolutorio  como  el  que reclama), no se puede pretender dentro del  mismo  contexto  la  invalidación  del  trámite  como también lo formuló, no  obstante  lo  cual,  la  Sala  abordará  el estudio de cada una de las censuras  propuestas.   

De los cargos.  

1.  En  el  primer  cargo  anuncia la existencia de una nulidad, pero en su  argumentación  no  cumple  con  los  requisitos  exigidos  para su desarrollo y  demostración.   

Dentro  de la postulación de anulación, el  actor  acusó  al  Tribunal  de afectar las garantías  fundamentales    e    incurrir    en    irregularidades     que     conllevaron     a     un    vicio    de  estructura,   con  lo  que  desconoce  el  principio  de  autonomía que rige el recurso extraordinario pues  mezcló  dos  motivos diferentes de nulidad que por estar previstos de tal forma  por  el  legislador,  deben  ser formulados en forma separada, admitiéndose tan  sólo  su presentación conjunta, si se acredita que el vicio de garantías (que  no  precisó  cual  fue)  afecta  en forma simultanea la estructura del proceso,  eventualidad que no desarrolló.   

No  obstante  la presentación equivocada del  cargo,  se  advierte que la nulidad reclamada está relacionada con los derechos  de  la  víctima  por  la  falta  de  convocatoria  del  juez  al  incidente  de  reparación,  de  donde  se advierte que al defensor no le asiste legitimidad ni  interés  jurídico  en la medida que él no representa los intereses de aquella  y  menos  aún,  en un aspecto puramente patrimonial como lo es la compensación  económica,  pues  una  cosa es el debate sobre el juicio de responsabilidad que  eventualmente  podría dar lugar a la nulidad del proceso y otra muy distinta la  discusión sobre la reparación civil.   

Dentro  de  ese  contexto, los derechos a la  reparación,  incumben  en principio, sólo a la víctima y a instancia suya, al  fiscal  o al Ministerio Público, luego, es aquella quien de manera facultativa,  de  acuerdo con lo previsto en los artículos 102 al 108 de la Ley 906 de 2004 y  el  numeral  7° del artículo 137 ibídem,   “podrá  formular  ante el juez de conocimiento el incidente de reparación integral, una  vez    establecida    la    responsabilidad   penal   del   imputado.”;  sin  que  se  advierta,  cómo  la  naturaleza  del  reparo  le  concierne  a  la defensa, que dicho sea de paso, en  ninguno  de  los  estadios  de  la  actuación procesal exteriorizó el deseo de  reparar el daño si es que esa era su voluntad.   

Es un hecho cierto que al momento de proferir  el     fallo     de    instancia    –que  no  del  de  segunda- no había sido  proferida  la Ley 1395 de 2010; sin embargo, tal circunstancia en nada cambia lo  anotado  pues  en  uno  y  otro  estadio,  su  apertura pende de la “solicitud  expresa   de  la  víctima,  fiscal o Ministerio  Público     a     instancia    suya”.   En  otras  palabras,  no  existe facultad oficiosa del juez  para  efectos  de su apertura como, al parecer y en forma equivocada lo entiende  el  libelista29.   

Son estas las razones, por las que la Sala no  puede  superar  la  falta de interés jurídico y de legitimidad del recurrente,  luego se ve avocada a inadmitir el primer cargo.   

2. En el segundo       cargo      reclama  nulidad  por  falta  de  defensa  técnica,  toda  vez  que  -según  dice- el juez negó  en  la  audiencia  preparatoria  las  pruebas solicitadas por la defensa sin que  éste  recurriera  tal  decisión;  que  igual  no se demandó el testimonio del  procesado  y  menos aun, se controvirtieron los elementos materiales probatorios  presentados por la fiscalía   

La Sala recuerda al censor que en un reproche  de  esta naturaleza no es suficiente la simple afirmación que sobre el yerro se  anuncie.  Es  imperioso explicar con suficiencia cómo tuvo lugar la anormalidad  que   denuncia   y   cómo   incidió   negativamente   en   los  intereses  del  acusado.   

Fácilmente se advierte que la intención, aun  cuando  velada  del  casacionista,  no  es  otra  distinta  a plantear su propia  estrategia  defensiva  para  por  esa  vía descalificar la del antiguo abogado.  Ahora,  situación  distinta,  es  que  la  utilizada  no  coincida con quien le  sucedió  en  la  labor,  como que esa mera circunstancia no se puede considerar  como   ausencia   de   defensa   técnica   susceptible   de   alegar   en  esta  instancia.   

Frente  a este reparo aparece evidente que el  censor     no     da     cumplimiento     al     principio    de    trascendencia30,  pues   se   limitó   a   hacer  afirmaciones  tan  obvias  y  vacuas  como  que  “el  a  quo  negó todas las pruebas”;   a   especular   sobre  las  razones  por  las  que  “tal  decisión  no  fue recurrida”, y  el  por  qué  “no se controvirtieron las pruebas de  la   fiscalía”,  o  las  razones  por  las  que  el  procesado  “no pudo defenderse por no contar con las  pruebas  que  hubiera  podido  practicar la defensa”;  para    finalmente    asegurar    sin    explicar    por    qué    “no  existió  defensa  técnica al no  solicitar  el testimonio del procesado”;  sin  embargo,  se abstuvo de precisar cuáles pruebas en concreto,  de  haberse  practicado, habrían mejorado la situación jurídica del procesado  o  por  qué  de  haberse interpuesto el recurso, su resultado indefectiblemente  sería  favorable  al señor Noguera Mejía  o  cuál  debió  ser  la específica actuación que, por omitida,  afectó sin duda sus intereses.   

Y   no   podría  ser,  exclusivamente,  el  testimonio  del  procesado, pues el derecho de defensa se ejerce no sólo con el  ofrecimiento  de  tal  prueba,  (pues  fue  la  única  a  la que en concreto se  refirió),  sino  acometiendo con amplitud y solvencia la crítica de los medios  de  conocimiento introducidos en el juicio. Por lo demás, si el esencial reparo  se  reduce  a  la negligencia del defensor en ofrecer ese medio, no se alcanza a  comprender  cómo pueda la nulidad remediar el vicio, en tanto las que sirvieron  de  fundamento  para  el proferimiento del fallo, no pueden ser desvirtuadas por  la  versión  del  acusado,  pues  de  manera  autónoma  tienen  la  aptitud  y  suficiencia requeridas para derivar el juicio de responsabilidad.   

En consecuencia, la censura resulta incompleta  y  por razón del principio de limitación que rige el recurso extraordinario no  puede  la  Corte  entrar  a  suplir  tal falencia, cuando además no se advierte  quebrantamiento alguno.   

3.  El  tercer y quinto reproche,  error  de  hecho  por  falso juicio de  identidad,  se  funda  en  que  no fueron convocados a  juicio  la  presunta  cómplice  y el padre de la víctima, y no se practicó la  prueba de ADN.   

En  primer  lugar, debe precisar la Sala que  cuando  se  escoge  esta  vía, al impugnante le corresponde demostrar que en el  proceso  de estimación probatoria, el funcionario distorsiona el alcance de los  elementos  de  juicio  recaudados  y  le  fija  un contenido diferente al que en  realidad    tienen,   orientándolos   a   decir   lo   que   en   realidad   no  expresan.   

El demandante al desarrollar los reproches no  cumplió   con   esa  obligación  e  infringió  el  principio  lógico  de  no  contradicción  porque  enunció dos falsos juicios de  identidad  pero  como  consecuencia  de  la  falta  de  práctica  de  determinadas  pruebas,  evento este que, precisamente, da lugar a  otra modalidad de censura.   

En  tales  condiciones su reparo lo ha debido  abordar  al  amparo  de  la  causal segunda de nulidad  por violación al principio de investigación objetiva  de  que tratan los artículos 29 y 250 de la Constitución Política y 5, 115 de  la  Ley 906 de 2004, lo que de  entrada anuncia el desacierto en su propuesta.   

Y  es  que no toda mención que se realice de  determinado  medio  probatorio  conlleva  su  práctica  ineludible,  así  como  tampoco  cualquier  omisión en la misma conlleva quebrantamiento a la garantía  fundamental  del debido proceso o del principio de investigación objetiva, pues  insiste  la  Sala,  el  actual  sistema de enjuiciamiento convoca a la defensa a  participar  activamente  en  los  actos de investigación, pues aunque el fiscal  está  en  la  obligación de velar por el esclarecimiento de la verdad, ello no  se  traduce  en  llevar a juicio la totalidad de los elementos que puedan surgir  en  el  proceso  investigativo. Criterio que ya la Corte en anterior oportunidad  precisó:   

“…Tópicos   que   deben   abordarse  separadamente  debido  a que su comprobación implica desarrollo y sustentación  específico,  con la observación critica que no toda situación que se mencione  en  el  proceso  debe  ser  objeto  de prueba indefectiblemente y la omisión de  cualquier  diligencia  no  constituye quebrantamiento automático a la garantía  fundamental  de  la  defensa  ni  del  principio  de objetividad, si se tiene en  cuenta  el  respeto  por  la  iniciativa o la estrategia de la defensa, y que el  fiscal  en  sana  critica debe seleccionar únicamente los medios conducentes al  esclarecimiento  de  la  verdad,  de  tal  manera que la omisión de diligencias  inconsecuentes,  dilatorias,  inútiles  o  superfluas,  están  bien  lejos  de  menoscabar  los  derechos  a  la  defensa  o  al  debido  proceso…31”.   

Es claro que la defensa del procesado contaba  con  total  libertad  para  establecer la estrategia que en su criterio fuera la  idónea  para  beneficiar  a  su  protegido, y si el apoderado que antecedió al  libelista  en su momento no invocó la práctica de tales pruebas no corresponde  a  quien lo sustituye hacer cuestionamientos infundados, y menos cuestionar a la  fiscalía  por  no  practicar  tales  pruebas  cuando  ello  no  es  parte de su  función,  con  mayor  razón  cuando nunca explicó cómo esos testimonios eran  imprescindibles  para  la  investigación  y cómo sus dichos habrían conducido  inexorablemente  a  una  decisión  diversa  y  favorable  a  los  intereses  de  Noguera Mejía.   

Si  el  yerro  como  en  este  evento,  hace  alusión   a   la  deficiencia  en  el  recaudo  probatorio,  para  la  correcta  formulación  de  la  censura, correspondía al demandante invocarla por vía de  la  nulidad  y  convencer  a  la  Corte  de la necesidad de practicar los medios  probatorios  anunciados,  demostrando  la  trascendencia  de  tales  omisiones e  indicando como, con su aducción otro podría ser el resultado.   

La defensa enlistó los medios probatorios que  extraña;  pero  no  hizo  lo  propio  en  cuanto  a  la trascendencia, esto es,  demostrarle  a  la  Corte  cómo  esos  medios de prueba tenían la capacidad de  incidir  favorablemente  en  la  situación  del  condenado,  aspecto  que se le  imponía  y  mas  aun  en el actual esquema procesal, como que la posibilidad de  declarar   la  nulidad  no  emana  de  la  prueba  en  sí  misma,  sino  de  su  confrontación  lógica  con  las  que  sí fueron tenidas en cuenta, sin que la  Sala  por  razón  del  principio de limitación pueda corregir las deficiencias  del  libelo  en  tanto  no  le  corresponde  asumir  la  carga argumentativa del  recurrente para complementar, adicionar o corregir su demanda.   

Por   tal   razón,   los   reproches   se  inadmitirán.   

4.   Frente   a   los   cargos   cuarto   y  sexto,   falso   juicio   de  existencia.  De  entrada  la  Sala advierte que la postulación es equivocada.  Cuando  el  censor  lo aduce, le corresponde especificar el medio de persuación  estimado  de  manera errada y determinar si el yerro surge porque existiendo una  prueba  dejó  de  valorarse,  o  porque  se  supuso  una  que  no  obra  en las  diligencias.   Ninguna   de   las   dos  tesis  desarrolló  correctamente.  Las  razones:   

i)  En  forma  velada  lo  que  pretende  el  casacionista  al  alegar  que  no  se  valoró  la  declaración del acusado, es  otorgar  la  condición  de  “prueba”  a  la  intervención que realizó Noguera  Mejía  al  finalizar  la  práctica  de pruebas en el  debate  oral,  es  decir en el turno de alegaciones conclusivas. Esta precisión  se  ofrece  necesaria pues aquella exposición no tiene el carácter de medio de  conocimiento,  ya  que  su  declaración  ni  fue  ofrecida,  ni descubierta, ni  practicada  con  la debida contradicción para ser introducida al juicio, lo que  se  traduce en que en el desarrollo del cargo comenzó su argumentación con una  afirmación                  mendaz32   

,  que  deslegitima  la  prosperidad  de  su  reproche.   

ii)  En  relación  con  el  reparo  por  la  práctica  oficiosa  y  valoración  de la declaración de la menor Yuleiza  N,  la  Sala  se  atiene  a  las  consideraciones  ya  efectuadas  en  relación con la ausencia de técnica en la  postulación   del   reproche,   restándole  sólo  anotar  que  verdaderamente  infundada  se  muestra  la  censura, pues tal testimonio no fue decretado, menos  aún,  de  oficio  como  lo  sugiere  el  casacionista,  y por tal motivo no fue  valorado.   

En  últimas,  para  la Sala lo que se asoma  evidente  es  que  la  defensa,  ante  la  imposibilidad  de  recurrir a mejores  estrategias  de  defensa,  ensaya  un  inexistente  yerro  con  el propósito de  construir  una  inane discusión de ilegalidad del trámite procesal, cuando por  el   contrario,   todas   las   garantías   de   su   representado   le  fueron  respetadas.   

5.  En los cargos séptimo, octavo y noveno,  en  una argumentación incoherente y confusa, se acusa  la  sentencia  de  violación  directa de la ley sustancial, por interpretación  errónea  de  distintos  cuerpos  normativos; al estudiarlos se advierte que las  inconsistencias    en    su    desarrollo,   anticipan   el   fracaso   de   sus  pretensiones.   

En   tal   sentido,   se   debe   recordar  que  cuando  se  intenta  el  recurso  extraordinario  por  la vía de la violación directa, el impugnante en  modo  alguno  puede  desconocer  o  criticar  los  hechos en la forma en que los  encontró  demostrados  el  Tribunal,  porque el yerro que señala, radica en la  norma  que  se  aplicó;  en  ese  orden,  es  claro  que la inconformidad no se  relaciona  con  el  análisis  probatorio pues con él se está de acuerdo, sino  con la disposición jurídica aplicable.   

Los  tres  cargos  propuestos por esta vía,  riñen    con    los    principios   de   claridad33,  especificidad34     y  coherencia35  que  se  le  imponían  al  censor  y  de  los  cuales se apartó;  veamos:   

i)      En      el      séptimo,  si  bien  el  actor  hace  una  tangencial  alusión  a  que  se  admitió  el  testimonio  cuando  “únicamente   el   Defensor   de  Familia  puede  Interrogar  al  Menor36”,   y  por  tanto,  no  se dio aplicación a los artículos 150, 193 y 194 de la Ley 1098 de  2006,  con  tan  lacónico  reparo  se puede entender que  lo  que  se le imponía plantear y no hizo, fue un error de derecho por un falso  juicio  de  legalidad;  no  obstante,  de haberlo esbozado correctamente tampoco  precisa en que consistió el mismo.   

Ahora,   si   lo  que  se  reprocha  es  la  circunstancia  de  que  en  forma directa no fuera la defensora de familia quien  interrogara   a   la   niña,  según  lo  ha  dicho  la  jurisprudencia  de  la  Sala37,  tal  escenario  no desconoce las formas inherentes a la práctica  del  testimonio  de  la  menor,  pues  esa  actividad  se encuentra legitimada y  amparada  en  los deberes impuestos a los funcionarios judiciales por las normas  rectoras     de    la    Ley    906    de    200438   las   cuales,   al   ser  prevalentes    y    servir    como   criterio   de   interpretación39 no permiten  dar  un  entendimiento  restrictivo al artículo 15040 de la Ley 1098 de 2006, como  así parece entenderlo el censor.   

ii)    En    los   cargos   octavo  y noveno, también el censor faltó  a  la  técnica  en su formulación pues aunque invocó la violación directa de  la   ley   por   interpretación  errónea  de  los  artículos  40441  y 403.6 de  la  Ley  906 de 2004, dirigió su demostración a cuestionar la apreciación que  del  testimonio de la víctima hizo el tribunal para anteponer su personal forma  de  evaluarlo  por encima del valor que le otorgaron los falladores ya que de su  propia  cosecha  concluye  que  “…La  Menor (sic)  Presunta  (sic)  Víctima (sic) entra en una serie de contradicciones durante el  Proceso,  sin  embargo  el  Superior  y  el  A quo no tiene (sic) en cuenta esos  conceptos42”,  y  con  idéntico  propósito, más  adelante  indicó  que  la  menor  incurre  en: “una  serie   de   inconsistencias   en   las   fechas   que  hace  pensar  que  está  mintiendo43”.   

Con  esa forma de argumentar desconoció que  al   alegar  la  violación  directa  se  le  imponía  concretar  su  atención  exclusivamente  en  el  error  de  juicio  que  recae sobre la norma sustancial,  evento  en  el  que  tenía  la  carga  de  demostrar que el fallador de segunda  instancia  acertó  en la selección de la norma pero erró en su significado, y  jamás  podía  involucrar  reproches  tendientes  a  cuestionar  la valoración  probatoria;  luego  su  postulación con el alcance pretendido, está llamada al  fracaso.   

iv)  Como  es obvio, ninguna interpretación  errónea  de la ley sustancial demostró y en todo caso, al revisar la sentencia  de   segundo   grado   es   claro   que  para  el  ad  quem fue totalmente distinto al que predica el censor,  el   alcance   dado   a   la  exposición  de  la  joven  pues  sobre  la  misma  destacó:   

“En   fin   la   menor   no  duda, es clara, coherente, sin fluctuación alguna,  solo  narra lo vivido, características propias de testimonios en  los  que  se  dice  la  verdad,  lo  hace  desprevenida,  no,  como  memorizando  circunstancias,  propio,  se  itera,  de un testimonio aleccionado, instruido al  que  previamente debe decírsele como contestar ante específicos interrogantes.  Es  precisamente  su forma auténtica y sin prevenciones de narrar los hechos lo  que   hace  presumir  a  la  Sala  que  la  menor  no  miente…44”(subraya     en     el  texto)   

v)  En  tales  condiciones, al cuestionar el  grado  de credibilidad que el juzgador le otorgó a las pruebas, también comete  un  grave  error  conceptual  pues  lo  que  reprocha  no  es la interpretación  errónea  de  los  preceptos  enunciados,  sino  el mérito persuasivo que se le  otorgó  a  las  pruebas  por  la  supuesta  transgresión de los postulados que  gobiernan  la  sana  crítica, lo que de cualquier manera debió intentar por el  sendero del falso raciocinio.   

vi) Al argumentar de esta forma abandonó las  obligaciones   que  se  le  imponían  para  probar  las  causales  escogidas  y  pretendió  en  forma  equivocada  a partir de distintos errores no demostrados,  imponer   su   criterio   sobre   el   del   Tribunal,   lo  que  conduce  a  su  inadmisión.   

Finalmente se dirá, que no resulta procedente  darle  curso  al  libelo  porque  tampoco  se constata la existencia de causales  ostensibles    de    nulidad,    ni    flagrantes    violaciones   de   derechos  fundamentales.   

El mecanismo de la insistencia  

Contra  la decisión, procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  lo establecido en el artículo 184 de la Ley  906  de  2004,  cuyas  reglas,  en  ausencia  de  disposición  legal,  han sido  definidas  por  la  Sala en los siguientes términos45:   

(i)          La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –  siempre que el  recurso  de  casación  no  hubiera  sido interpuesto por un Procurador Judicial  –,   el   Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

ii)           La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)          El  auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR la  demanda  presentada  por  el  defensor  del señor Riso  Edmundo Noguera Mejía.   

Segundo. Contra esta  decisión  procede  el mecanismo de insistencia, de conformidad con el artículo  184, inciso 2º, del Código de Procedimiento Penal.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

               JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO             

               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

            

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO             

             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1  2009.   

2 Cfr.  folio 173 de la carpeta.   

3 Fl. 3  ib.   

4 Cfr.  folio 21 ib.   

5 Fl.  25.   

6 Fls.  39, 50, 62 y 77.   

7 Cfr.  folios 80-84.   

8 Fls  164-174 íd.   

9  La  Sala  destaca  que  aunque  divide  la demanda en tres capítulos, son nueve los  cargos   desarrollados   y   en   ese   orden   se  abordaran.    

10 Cfr.  folio 193 carpeta.   

11  Cfr. folio 190 ib.   

12  Cfr. folio 189 ib.   

13   Cfr.  folio  189  ib.  Lo  anuncia  como  primer  cargo del  capitulo II por violación indirecta de la ley sustancial.   

14  Cfr. folio 188 ib.   

15 En  la demanda lo titula como segundo cargo del capitulo II.   

16  Cfr. folio 187 ib.   

17 En  la demanda es el tercer cargo del capitulo II.   

18  Cfr. folio 186 ib.   

19  Corresponde al cuarto cargo del capitulo II.   

20  Cfr. folio 185 ib.   

21 Lo  anuncia   como   primero   del   capitulo  III  por  violación  directa  de  la  ley.   

22  Cfr. folio 184 ib.   

23  Segundo cargo del capitulo III   

24  Cfr. folio 183 ib.   

25  Tercer cargo del capitulo III   

26  Cfr. folio 183 ib.   

27  Cfr. folio 182 ib.   

28  Articulo      235     numeral     1     de     la  Constitución.   

29 La  Sala  destaca,  que  uno  de  los  cambios  se  suscita en lo relacionado con el  momento  para  la  iniciación  del  incidente,  pues en tanto, en el originario  artículo  102  la  víctima,  el  fiscal  o el Ministerio Público, a instancia  suya,  estaban  habilitados  para  su  solicitud  una vez emitido el sentido del  fallo  de  naturaleza  condenatoria, con la reforma introducida por el artículo  86   de   la   Ley   1395   de   2010,   lo   será   en   firme   la  sentencia  condenatoria.   

30  Quien  alegue  la  nulidad debe demostrar que la irregularidad sustancial afecta  garantías  de los sujetos procesales, o desconoce las bases fundamentales de la  instrucción y el juzgamiento.   

31  Sala   de   Casación   penal,   radicación   24323,   24   de   noviembre   de  2005.   

32  La   Sala   no   cuestiona   el  que  el  juez le permitiera al acusado presentar  sus  alegatos,  pues ello constituye un desarrollo de la garantía del derecho a  la  defensa  material.  Sin embargo, tal intervención en ningún caso configura  una prueba.   

33  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, radicación 30185, 14 de  septiembre de 2009.   

34  31971, 21 de octubre de 2009.   

35  32687, 11 de noviembre de 2009.   

36  Cfr. folio 184 ib.   

37  Auto  29516  del  23  de  junio  de  2008,  auto  36827  del 21 de septiembre de  2011.   

38  Artículos 4, 5 y 10, incisos primero y final   

39  Artículo 26 ibídem   

40     ARTÍCULO   150.   PRÁCTICA   DE   TESTIMONIOS.   Los   niños,   las  niñas  y  los  adolescentes  podrán  ser  citados como testigos en los procesos penales que se  adelanten  contra  los  adultos.  Sus  declaraciones  solo  las  podrá tomar el  Defensor  de  Familia  con  cuestionario  enviado previamente por el fiscal o el  juez.  El  defensor  sólo  formulará las preguntas que no sean contrarias a su  interés superior   

41  Consagra las reglas para apreciar el testimonio.   

42  Cfr. folio 183 ib.   

43  Cfr. folio 182 ib.   

44  Folio 165 de la carpeta.   

45  Auto del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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