36403(22-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     n.º  36403   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  Aprobado   acta  N°  209   

Bogotá,   D.   C.,    veintidós (22) de junio de dos mil once (2011)   

         V I S T O S   

La   Corte   resuelve   el   recurso  de  reposición formulado por el  apoderado  de  la  parte  civil,  en  contra del auto del 18 de mayo del año en  curso,  por  medio  del  cual  la  Sala  se  abstuvo  de calificar la demanda de  casación   y,   en   su  lugar,  dispuso  la  cesación  de  procedimiento  por  prescripción     de     las     acciones    penal    y    civil    del  delito  de injuria, en beneficio de  los   procesados   Fabio  Clavijo  Parra,      Diego      Iván      Morales  Herrera,  Ernesto  Devia  y     Luis    Ángel  Hernández,  al  tiempo  que  mantuvo  vigentes  los  efectos  de  la  absolución  dispuesta  en  la  sentencia  por  el  punible  de  calumnia.   

ANTECEDENTES        PROCESALES  RELEVANTES   

El Juez Penal del  Circuito  de  Fusagasuga, a través de fallo de primer  grado  emitido el 12 de febrero de 2010 , condenó       a       Fabio  Clavijo  Parra,  Diego  Iván Morales Herrera, Ernesto Devia  y     Luis    Ángel  Hernández  a  las  penas  principales de 12 meses de  prisión  y  multa de 10 salarios mínimos legales mensuales vigentes, así como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término  que  la pena privativa de la libertad, como  responsables   del   delito   de  injuria;  así  mismo,  los absolvió por el de  calumnia.   Por  dichos  delitos  los procesados  fueron  llamados a juicio, conforme resolución de acusación que cobró firmeza  el 24 de abril de 2006.   

Apelada  la  decisión  de  condena  por el  defensor  común  de  los  acusados,  y la de absolución por el apoderado de la  parte   civil,   el   fallo   del  a  quo  fue   confirmado por el Tribunal Superior de Cundinamarca, a  través de decisión de segundo grado del 12 de noviembre de 2010.   

Inconforme  con  lo  resuelto, el apoderado  judicial de los enjuiciados formuló demanda de casación.   

La  Sala  de  Casación Penal, a través de  providencia  del  18  de  mayo  anterior,  en  lugar  de calificar la demanda de  casación,  dispuso  la cesación de procedimiento a favor de los procesados por  razón   de  la  prescripción  de  las  acciones  penal  y  civil  del  punible  de  injuria, al tiempo que  declaró  que  los  efectos  de  la decisión absolutoria respecto del delito de  calumnia mantenían su vigencia.   

Contra   la   providencia  reseñada,  el  apoderado  de  la  parte  civil formuló y sustentó oportunamente el recurso de  reposición.   

ARGUMENTOS DEL IMPUGNANTE  

El recurrente solicita a la Corporación que  revoque  la  determinación  que  declaró  prescrita  la acción penal y, en su  lugar,     se    declare    debidamente    ejecutoriada    la    sentencia    de  instancia.   

En  sustento  de  su pretensión, el sujeto  procesal,  tras  reseñar  la  actuación  procesal  cumplida desde la audiencia  preparatoria  hasta  la  formulación  del  recurso  de  casación, concluye que  solamente  el  acusado Fabio Clavijo Parra propuso el recurso extraordinario de casación.   

Afirma  que la Sala de Casación Penal, por  expresa   prohibición  del  artículo  2513  del  Código  Civil,  carecía  de  competencia  para disponer la prescripción, menos aún si ningún interviniente  la  invocó. Sostiene que la determinación recurrida ha generado impunidad y el  deterioro  de  la  armonía  en  la  sociedad  de Fusagasuga, y ha llevado a los  procesados  a  reincidir en su comportamiento, causando así graves perjuicios a  la parte civil y a la Iglesia Católica.   

Cita  como normas aplicables los artículos  29,  228  y 230 de la Constitución Política, 5º de la Ley 57 de 1887 y 1º al  5º, 8º y 9º de la Ley 153 del mismo año.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

La  Sala  de  Casación Penal es competente  para  resolver  el  recurso de reposición  en  contra  de  su  decisión  adoptada en auto del 18 de mayo de  2011,  conforme  lo  dispuesto en el artículo 189, inciso 1°, de la Ley 600 de  2000,  en  asocio  con  la  parte dispositiva de la providencia impugnada, en la  cual se precisó la procedencia del recurso mencionado.   

La Corte, desde ya, anticipa su decisión en  el  sentido  de  no reponer la determinación adoptada en el auto del 18 de mayo  de  2011,  toda  vez  que  el  recurrente  no  demuestra en ella irregularidad o  equivocación alguna.   

Dígase,  en primer lugar, que no es cierto  que  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia no le asista  competencia  para decretar la prescripción de las acciones penal y civil, menos  aún por mandato del artículo 2513 del Código Civil.    

La confusión del impugnante proviene de no  advertir   que  cuando  el  Código  Civil,  en  su  artículo  25131,  dice  que:  “el  que  quiera  aprovecharse  de la prescripción  debe   alegarla;   el   juez   no   puede   declararla   de   oficio”,  a  lo  que  se  refiere  es  a  la prescripción adquisitiva,  entendida  como  “un  modo  de  adquirir  las cosas  ajenas,  o de extinguir las acciones o derechos ajenos, por haberse poseído las  cosas  y  no haberse ejercido dichas acciones y derechos durante cierto lapso de  tiempo”,  según  así  lo define el artículo 2512  ibidem, más no a la figura  procesal  con  efectos  sustanciales,  que permite la extinción de las acciones  penal  y  civil por razón del transcurso del tiempo, en los términos en que lo  regula le ley penal.   

En  efecto,  la  prescripción  que aparece  consagrada  en  los  artículos  1512  y  siguientes  del  Código  Civil  es un  instituto  que  opera  en el campo de las obligaciones y puede entenderse de dos  maneras:  en  primer  lugar, es un modo de adquirir el dominio de bienes ajenos,  muebles  o  inmuebles,  por  el  hecho  de  haber ejercido sobre ellos posesión  pacífica,  notoria  e  ininterrumpida por un cierto lapso; a ésta figura se le  denomina   prescripción   adquisitiva.    En   su  segunda  acepción,  la  prescripción  se  entiende  como  la manera de extinguir derechos o acciones de  terceros,  en lo que se conoce como prescripción extintiva, cuando dentro de un  cierto    término    el    tercero   no   ha   ejercido   dichos   derechos   o  acciones.   

Podría pensarse que la prescripción de la  acción  penal cabría dentro de la última de las definiciones reseñadas, pero  una  tal  confusión se diluye rápidamente tras considerar la naturaleza de los  estatutos  que  consagran el instituto aludido; es así que, mientras el Código  Civil  está  llamado  a regular las relaciones entre particulares en el ámbito  de  las  obligaciones,  derechos  y  acciones  civiles,  el  Código Penal es un  ordenamiento  que  regula  el poder sancionatorio que ejerce el Estado en contra  del  ciudadano,  motivo  por  el  cual  todo su contenido está permeado por los  principios inherentes al derecho sancionador.    

De esta orientación no escapa el instituto  de  la  prescripción de la acción penal, el cual encuentra su razón de ser en  los  principios  de  dignidad  humana,  presunción  de  inocencia,  celeridad y  eficiencia,  los  cuales, vistos en conjunto, conducen a la necesidad de limitar  en  el  tiempo,  a  través de un conjunto de reglas (entre otras las fijadas en  los  artículos  83  y  86 de la Ley 599 de 2000) y, por ende, la facultad-deber  que  la  asiste  al  aparato  judicial para mantener al ciudadano sometido a los  rigores de un proceso penal.   

De  suerte  que la prescripción, entendida  como  una de las formas en que se extingue la acción penal, no puede entenderse  solamente  -como  así  lo  hace el recurrente- como el beneficio que obtiene el  individuo  sometido  a  juicio  por  razón del transcurso del tiempo sin que se  defina  su  situación  jurídica, sino también, de manera correlativa, como la  prohibición  que  pesa  sobre  el  Estado para mantener a la persona atada a un  proceso,  sin  que  los órganos encargados de iniciar y conducir hasta su final  la acción penal lo hayan hecho de manera oportuna.   

Así  las  cosas,  el argumento que trae el  apoderado  de la parte civil, según el cual la prescripción no la puede alegar  quien  se  beneficie  de  ella,  no  tiene  cabida respecto de la acción penal,  porque,  aparte  del beneficio que le representa al sujeto pasivo de la acción,  también  le  impone al Estado, en cabeza de la fiscalía y los jueces, el deber  cesar  los  efectos  de la actuación procesal en contra del ciudadano y aplicar  en toda su extensión el principio de presunción de inocencia.   

Así  las  cosas,  ningún  impedimento  la  asiste  a  esta Colegiatura; por el contrario, es su obligación perentoria para  disponer  la  extinción  de  las  acciones  penal y civil, cuando, como en este  caso,  evidencia  que  dicha  figura  ha  operado  y,  por  lo  tanto,  surge un  impedimento  objetivo para continuar el trámite procesal,  pues así se lo  ordenan  los  artículos  38  y  39  de  la  Ley  600 de 2000, en asocio con los  artículos 82, 83 y 86 del Código Penal.    

En  lo  demás,  el  impugnante  no  ofrece  ningún  argumento  serio encaminado a enseñar a la Corporación de qué manera  incurrió  en  un  error  al  disponer la extinción de las citadas acciones por  razón del fenómeno prescriptivo.   

De  otra  parte,  el hecho de que los hasta  ahora  encausados,  según  lo afirma el sujeto procesal, hayan reincidido en la  conducta,   les   permite  a  los  perjudicados  formular  las  correspondientes  denuncias  sobre  la  base  de  hechos  nuevos,  o  bien acudir a los mecanismos  previstos en el Código de Policía.    

Por los breves razonamientos precedentes, la  Sala se abstendrá de reponer la decisión impugnada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:  NO     REPONER    las  determinaciones adoptadas en su providencia del 18 de mayo de 2011.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                            JOSÉ  LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ               

                                                                                                                    COMISIÓN    DE  SERVICIO           

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                          SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ             

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                      MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                            

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Dicho  artículo  hace  parte del Título XLI del Libro Cuarto del código en mención,  denominado  “De las obligaciones en general y de los  contratos”.     

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