36184(13-04-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 36184  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

               Magistrado Ponente:   

                      Alfredo Gómez Quintero   

                Aprobado Acta No. 130   

Bogotá, D.C., trece (13) de abril de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad formal  de  las  demandas  de  casación presentadas por los defensores de Blanca Aliria  Meneses  Ortiz  y  Olmedo  López  Meneses  contra la sentencia proferida por el  Tribunal  Superior de Cali el 21 de julio de 2009, confirmatoria de la decisión  de   primera  instancia  emitida  por  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de Descongestión de Cali el 13 de marzo de 2008, a través de la  cual  condenó,  entre  otros  a  los  referidos  procesados, por los delitos de  concierto    para   delinquir   y   tráfico   y   fabricación   o   porte   de  estupefacientes.   

Hechos y actuación relevante  

Acorde con ella, la Sala acoge la glosa de los  hechos del fallo impugnado, así:   

“En  el  año 2002 a raíz de las pesquisas  diarias  realizadas por la policía y gracias a la información de un indigente,  se  pudo  establecer  que en la calle 12 número 10-56, barrio San Juan Bosco de  Cali    donde    funciona    un    establecimiento    denominado    ‘Amoblado        Rosa’         o         ‘Amoblados  Nuevo  Amanecer’   se   comercializaba   con   drogas  ilícitas.   

Con esta información se emprendieron labores  de  inteligencia  y  con  base  en  la  interceptación  del abonado telefónico  número  8895756  perteneciente  al  mencionado inmueble, se pudo establecer por  parte  de  las  autoridades  policiales  la existencia de un organizado grupo de  personas,  en su mayoría familiares y allegados a la familia, que se dedicaba a  la  adquisición,  transporte  y  comercialización de droga denominada cocaína  base  (basuco),  misma  que era adquirida en el departamento del Cauca y vendida  en varias residencias de la ciudad de Cali”.   

Aportada   copiosa   prueba   documental  y  testimonial,  por  estos  hechos  se  inició y adelantó formal investigación,  vinculándose,  entre  otros,  a  los  actores  en  casación  y  calificándose  entonces  el  mérito  instructivo  en  primera instancia el 28 de julio de 2003  (fl.193  c.7),  con  el proferimiento de resolución acusatoria en contra de los  incriminados   por   los   delitos   de   tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes  y  concierto  para  delinquir  en  proveído  ratificado por la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de Cali el 30 de septiembre de  2003 (fl.272 c.7).   

Tramitada la etapa del juicio se emitieron las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia en los términos sintetizados con  antelación.   

Demandas y Consideraciones  

1.  Aun  cuando los  procuradores  judiciales de Blanca Aliria Meneses Bedoya y Olmedo López Meneses  han   promovido   en   sustento   del  recurso  de  casación  invocado  libelos  independientes,  dada  la  identidad  plena  que  comportan  ambos  escritos, su  síntesis  y  la respuesta que ameritan desde la perspectiva de los presupuestos  en  orden a su formal adecuación que los haga idóneos en procura de obtener de  la   Sala   una   decisión   en   el  fondo,  se  harán  dentro  de  un  mismo  segmento.   

2. Así, invocan los  demandantes  la causal primera, cuerpo primero de casación, acusando violación  directa  de  la  ley sustancial por indebida aplicación del art. 376 del C.P. y  falta de aplicación del inciso tercero del mismo precepto.   

Referidos al delito de tráfico, fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  observan  los  actores que Blanca Aliria Meneses  Ortiz  fue capturada en posesión de tan solo 124.36 gramos de base de cocaína,  al  paso  que  en el amoblado “El Danubio”, “presuntamente de propiedad de  Olmedo  López  Meneses” se incautaron 40.23 gramos de base de cocaína y 0.29  gramos  de  clorhidrato  de  cocaína, mientras que todo lo incautado a éstos y  los  demás  imputados sumó un total de 564.98 gramos que, para los demandantes  se  enmarca  dentro  de  los supuestos del inciso 3° y 2° del art. 376 con una  sanción    que    oscila    entre    6   y   8   años   y   4   y   6   años,  respectivamente.   

3. Enseguida citan a  espacio  jurisprudencia  sobre  el principio de legalidad que asumen pertinente,  sosteniendo  su  quebranto  por los sentenciadores, bajo el entendido de haberse  apartado  de  la “realidad procesal” y de las constancias sobre el pesaje de  la  droga  incautada a cada incriminado, todo lo cual condujo a que se impusiera  una  pena  por  encima  de  los  márgenes  previstos  en  la  ley penal para su  conducta,  pues  asumir como delito más grave el de tráfico de estupefacientes  derivado  de  tomar  como  referente  el  inciso  primero del art. 376 del C.P.,  cuando  para  los  censores  se  enmarcaban en los aparados segundo y tercero de  dicha disposición.   

Peticionan los libelistas se case parcialmente  la  sentencia  y  se condene a los procesados Meneses Ortiz y López Meneses por  el  delito  de tráfico de estupefacientes en términos de los incisos 3° y 2°  del art. 376, respectivamente.   

4.   Presupuesto  ineludible  cuando  quiera  que  se acude a la causal primera de casación en el  sentido  de  violación directa de la ley sustancial, como a través de décadas  ha  quedado  suficientemente  clarificado  por  la  doctrina  de la Sala en esta  materia  sentada,  es  el  imperativo categórico de no sustentar el ataque bajo  dicha  premisa  en controversia o disparidades de orden probatorio, esta norma y  directriz  proviene de la circunstancia de originarse el quebranto directo en la  aplicación  indebida,  falta  de  aplicación  o  interpretación  errónea del  precepto  sustancial,  sin que sea dable controvertir los presupuestos fácticos  y de apreciación de la prueba que le ha servido de soporte.   

5.  Aun  cuando los  demandantes  aparentaron  la  sujeción  a  estas  reglas  básicas  en  pos  de  satisfacer  la  formalidad  inherente  al  ataque directo, es lo cierto que para  respaldar  el  enunciado  inicial,  nada  distinto  les  resultó  imperioso que  discrepar  con  el  mérito  concedido  por  los sentenciadores a las pruebas en  procura  de  dar  por demostrado que la cantidad de droga objeto de tráfico por  los  concertados  incriminados,  estaba  dentro  de  los  supuestos típicos del  primer   inciso   del   artículo  376  del  C.P.  y  no  en  el  segundo  o  el  tercero.   

Siendo  ello  así,  fuera de toda discusión  parecería   estar  que  si  bien  no  en  forma  paladina,  ineludiblemente  el  fundamento  del  reproche  parte de oponerse a la valoración de las pruebas, no  de  otra  manera es comprensible sostener que los sentenciadores se apartaron de  la  “realidad  procesal”,  expresión  suficientemente  indicativa de que el  objeto  de discrepancia estriba en las pruebas y no en el segmento eminentemente  jurídico de la composición del fallo.   

6. Para ilustrar lo  señalado,  basta  recordar  que  el  proceso  dio  cuenta  de  la  sistemática  actividad  ilícita  de tráfico de drogas a través de su distribución en, por  lo  menos,  seis inmuebles registrados, previo seguimiento por un período largo  de  tiempo,  lográndose la captura de un grupo grande de personas concertadas y  comprometidas  con  dicha actividad, lo cual, como no podía ser de otra manera,  posibilitó  que  la imputación no desglosara de la actividad así desarrollada  y  concebida,  las  distintas fracciones de droga incautada, pero más aún, que  en  razón  de  las  pruebas  aportadas  se  llegara  al convencimiento del gran  volumen  de  la  misma  sustancia  que  era objeto de comercialización, como lo  fueron  las  interceptaciones  telefónicas  y  la  testimonial  rendida por las  autoridades.   

7.  Dígase  a este  respecto,  finalmente,  que  la  sentencia  de  primer grado es elocuente en tal  acreditación,  cuando  se  ocupa  de  la concreta adecuación típica propia en  este caso, al disponer que:   

“a  efectos  de  precisar  la adecuación  típica  de  esta  conducta,  entre  las  tres  hipótesis  contempladas  en  el  artículo  376 de la Ley 599 de 2000, deberá decir la instancia que la conducta  investigada  encuentra  adecuación  típica en el primer inciso citado, pues se  sabe  que  se  trata  de una red de traficantes de sustancia a base de cocaína,  que  fue  investigada por un largo período, y que distribuía el estupefaciente  a  través  de  muchos  establecimientos  de  comercio  o  residencias (también  llamados  amoblados),  lo que permite entender a la instancia que el tráfico de  drogas  era  muy  superior  a  los  dos kilos de estupefaciente. Ello se infiere  además  del contenido de algunas llamadas interceptadas, en las que en una sola  transacción    se    habla    de    ‘tres        paquetes’,  que  el transportador le ofrecía a una expendedora (folio 37 del  cuaderno  uno),  lo  que  permite  inferir a la instancia que se trata de por lo  menos  tres  kilos  del  alcaloide.  Del mismo modo en otra de las transacciones  ilícitas  se  habla  de cantidades a abastecer consistente en “cuatro mil”,  lo que supone son cuatro kilos de la sustancia prohibida”.   

Así  las  cosas  y  dado  que los libelos no  satisfacen  plenamente  los  presupuestos  de  idoneidad formal para declarar su  ajuste,  los  mismos serán inadmitidos, con mayor razón cuando no se vislumbra  la  necesidad  del  fallo  en  orden  a  procurar  la  efectividad de derechos o  materializar  el  amparo de garantías, al no concurrir la violación del debido  proceso    ni    el    derecho    de    defensa,   como   su   expresión   más  consolidada.   

En  mérito  de  lo expuesto, la Coste  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

          RESUELVE   

Inadmitir  las  demandas  de  casación  presentadas         por        los         defensores  de  Blanca  Aliria     Meneses     Ortiz     y     Olmedo     López     Meneses.     

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,         notifíquese,  devuélvase el expediente  al Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS  MARTÍNEZ        

                                                                                                          Permiso   

FERNANDO         ALBERTO               CASTRO  CABALLERO                SIGIFREDO                   ESPINOSA  PEREZ                                                          

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO               MARIA      DEL      ROSARIO      GONZALEZ      DE  LEMOS                     

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                     JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

       Comisión   de  servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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