34901(02-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 34901  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 028  

Bogotá, D.C., dos (2) de febrero de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  HERNANDO  ALIRIO RUÍZ VÁSQUEZ presentada  por    el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con  Nota  Verbal No. 1194 del 4 de junio de  2010  la  Embajada de los Estados Unidos solicitó la detención provisional con  fines  de  extradición  del  señor  HERNANDO ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ, contra quien la Corte del Distrito Sur  de  Nueva  York  el 29 de septiembre de 2009 dictó la acusación No. 09-CR-930,  la  cual  fue  objeto de reemplazo por la No. S1 09 CR 930 (KTD) de agosto 23 de  2010.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar  la  petición  de  entrega  de   HERNANDO  ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ  se  incorporaron al presente trámite, por intermedio del Ministerio  de  Relaciones Exteriores y provenientes de la Embajada de los Estados Unidos de  América, los siguientes documentos, debidamente traducidos:   

(i)  Nota Verbal No. 1194 de junio 4 de 2010  de  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  por  medio  de  la  cual solicita la  detención    provisional    con   fines   de   extradición   de   HERNANDO   ALIRIO   RUÍZ  VÁSQUEZ,  por  cuanto  es requerido para comparecer a juicio por delitos federales de lavado de  dinero proveniente de narcóticos.   

(ii)  Nota  Verbal  No. 1892 de agosto 20 de  2010  de  la  misma  Embajada,  por  cuyo  medio  se protocoliza la petición de  extradición.   

(iii) Copia de las acusaciones No. 09-CR-930  de  septiembre  29  de  2009 y S1 09-CR-930 (KTD) de agosto 23 de 2010, emitidas  por la Corte del Distrito Sur de Nueva York.   

(iv) Traducción de las disposiciones penales  aplicables  al  caso,  esto  es,  Código  de  los  Estados  Unidos, Título 18,  Secciones 982, 1956, 1957 y 3282 y del Título 21, Sección 853.   

(v)  Órdenes de arresto contra HERNANDO  RUÍZ PULIDO de septiembre 29 de  2009     y    contra    HERNANDO    ALIRIO    RUÍZ  VÁSQUEZ,          alias          “Hernando   Ruiz   Pulido”         y         “Karlos      Sánchez”,  del  24 de agosto de 2010, emitidas  por la Corte del Distrito Sur de Nueva York.   

(vi) Declaración jurada rendida en agosto 5  de   2010,   por   Howard   S.   Master,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de  Nueva  York  en la cual se refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para  dictar la acusación,  concreta  los  cargos formulados contra HERNANDO RUÍZ  2,  indica  los  elementos  integrantes del delito y aporta los datos allegados a la  investigación sobre la identidad del requerido.   

(vii) Declaración jurada de agosto 5 de 2010  rendida    por    Anthony    Maddalone,  agente especial de la Administración del Control de Drogas (DEA),  por  cuyo medio informa los pormenores de la investigación en virtud de la cual  se solicita la extradición.   

(viii) Fotografía y tarjeta de preparación  de  cédula  de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil del solicitado  HERNANDO ALIRIO RUÍZ VÁSQUEZ.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  el  Fiscal  General  la  Nota  Diplomática  No.  1194  de  junio  4  de  2010,  emitida por la Embajada de los  Estados  Unidos  solicitando la detención provisional con fines de extradición  de   HERNANDO   ALIRIO   RUÍZ  VÁSQUEZ,  mediante  Resolución  de junio 10 ordenó su captura, la cual se  hizo  efectiva  el  día  24  siguiente en la ciudad de Bogotá por miembros del  Departamento Administrativo de Seguridad.   

Protocolizada   la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota Verbal No. 1892 de agosto 20 de 2010, el Ministerio de Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida a su homólogo del Interior y de  Justicia  con  oficio  DAJI.E.  01637  del  23  de  agosto siguiente, en el cual  conceptuó:   

“En atención a  lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal  penal  interna, me permito  manifestarle  que  por  no  existir  Convenio  aplicable  al caso en mención es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”.3   

Revisadas  las  diligencias  con base en esa  normatividad,  en  dicha  Cartera  no se evidenció la falta de pieza sustancial  alguna   y,   en   consecuencia,   el  Viceministro  de  Justicia,  con  escrito  OFI10-29641-DVJ-0300  del  30  de agosto de 2010, envió el expediente a la Sala  de   Casación   Penal   de   la  Corte  Suprema  de  Justicia  para  lo  de  su  competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

Mediante  proveído  del  7 de septiembre de  2010  la  Corte  dio  inicio  a  la  etapa judicial del presente trámite y, con  fundamento  en lo dispuesto en el artículo 510 de la Ley 906 de 2004, requirió  a   HERNANDO   ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ  la  designación  de defensor, haciéndole saber que, de no hacerlo,  le  nombraría  uno  de  oficio.  Por  lo  anterior, el solicitado oportunamente  confirió   poder  a  un  abogado  de  confianza  con  quien  se  prosiguió  el  trámite.   

Sólo  el  Procurador  2º  Delegado para la  Casación  Penal  hizo  uso  del  derecho a solicitar pruebas, las cuales fueron  denegadas  por  la  Corporación  mediante  auto  del  24  de noviembre del año  anterior,  donde, adicionalmente, se aceptó la renuncia a términos manifestada  por el defensor del requerido.   

Alegatos de conclusión  

El  Ministerio  Público   representado  por  el  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,  luego  de  realizar  un  recuento  de  la  actuación  adelantada y de los documentos aportados por el Gobierno requirente,  aborda   el  estudio  de  la  validez  formal  de  la  documentación  allegada,  señalando  los  requisitos  para  su  expedición  y  presentación,  de manera  especial  su  traducción  y autenticación por las autoridades correspondientes  en  el  país  requirente  y,  el cumplimiento del trámite diplomático para su  presentación,  todo lo cual le permite concluir que este requisito se encuentra  satisfecho.   

Igual  criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación y el relacionado con la equivalencia de la providencia  proferida en el extranjero.   

En  punto  del  requisito relacionado con la  pena  mínima  exigida,  afirma  que  también  se satisface por cuanto el cargo  formulado  por  el  país  requirente  equivale  en el ordenamiento patrio a los  delitos  de  lavado  de  activos  del artículo 323 de Código Penal y concierto  para  delinquir  del  canon  340  ibídem,   los   cuales   tienen   pena   superior   a   cuatro   años  de  prisión.   

En consecuencia, considera que se encuentran  satisfechos  los  requisitos  legales  exigidos  por el procedimiento penal para  solicitar  la  emisión favorable del concepto de extradición, en relación con  la  petición del ciudadano colombiano HERNANDO ALIRIO  RUÍZ VÁSQUEZ.   

Por    su    parte,    el   defensor   y   el   requerido   guardaron  silencio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos 490, 493, 495  y 502 de la Ley 906 de 2004,  regulación   a   la  cual  se  acude  porque  los  hechos  ocurrieron  bajo  su  vigencia.   

Igualmente  corresponde  atender  el mandato  consagrado   en   el   artículo  35  —inciso  2— de  la  Carta  Política,  conforme  al  cual  la entrega de colombianos sólo opera  frente  a  hechos  punibles  cometidos en el exterior con posterioridad al 17 de  diciembre  de  1997, fecha de promulgación del Acto Legislativo No. 1, por cuyo  medio  se reactivó la posibilidad de extraditar a los nacionales, estableciendo  además la improcedencia de la entrega por delitos políticos.   

Conviene  señalar,  como  lo  certificó el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, que al no existir tratado de extradición  vigente  entre los Estados Unidos y la República de Colombia, el trámite de la  solicitud  de  entrega  y  el  concepto a emitir como culminación del mismo, se  surte  con  base  en las exigencias contenidas en el Capítulo II del Libro V de  la Ley 906 de 2004.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en la validez formal de la  documentación  allegada  por  el país requirente, la demostración plena de la  identidad  de  la  persona  solicitada,  la  presencia del principio de la doble  incriminación  y la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero a  la resolución de acusación de nuestro sistema procesal penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en este caso se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo  495  de  la  Ley  906  de  2004,  la  solicitud  de extradición debe  efectuarse  por vía diplomática y, de manera excepcional, por la consular o de  gobierno  a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación  proferida  en  el  país extranjero, con indicación de los actos por los cuales  procede  la  petición,  así como del lugar y fecha de su ejecución; todo ello  acompañado  de  los  datos por cuyo medio sea posible identificar plenamente al  reclamado  e,  igualmente,  es  necesario allegar la reproducción auténtica de  las      disposiciones      penales     aplicables     al     asunto.   

Del  mismo  modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

De  otra parte, de acuerdo con lo consagrado  en   el   artículo   259   del  Código  de  Procedimiento  Civil  —modificado  por  el  numeral  118  del  artículo  1º  del  Decreto 2282 de 1989, los documentos públicos otorgados en  el  país  extranjero  por uno de sus funcionarios o con su intervención, deben  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República  de  Colombia  y, en su defecto, por el de una nación amiga, lo cual  hace   presumir   haberse   expedido   de   acuerdo  a  la  ley  del  respectivo  Estado.   

Por  igual, la norma en cita exige acreditar  la  firma  de  nuestro  cónsul  o  agente  diplomático  por  el  Ministerio de  Relaciones  Exteriores  y,  si se trata de agente consular de un país amigo, se  autenticará  previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste  por  el  Cónsul  colombiano;  regulación aplicable al presente caso, en virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25 del  Estatuto  Penal  Adjetivo  y  en razón de lo preceptuado en el inciso final del  artículo        495        ibídem.   

Tales  requisitos  de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En el caso particular la Corporación observa  cómo  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través  de  su  representación   diplomática,   solicitó   la   extradición   del  ciudadano  colombiano    HERNANDO    ALIRIO   RUÍZ   VÁSQUEZ  y,  al efecto, anexó copia de la acusación No. 09 CR  930  del  29  de septiembre de 2009 y la de reemplazo No. S1 09 CR 930 (KTD) del  23  de  agosto  de  2010,  ambas  de  la  Corte  del Distrito Sur de Nueva York.  Igualmente,  incorporó  las  dos órdenes de arresto  expedidas     contra    el    reclamado    por    dicha    autoridad    judicial  extranjera.   

También allegó la  declaración  jurada  de Howard S. Master,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Sur de  Nueva  York,  quien  refiere  el  procedimiento  cumplido  por  el  Gran  Jurado  para  dictar la acusación,  concreta  los cargos formulados contra HERNANDO ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ,  precisa los elementos integrantes del  delito  y remite a la declaración de apoyo del agente del Departamento Especial  Antidrogas para mayores detalles de los hechos.   

De  igual  manera,  se observa cómo en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos respecto a la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo  495 de La Ley 906 de 2004, como se explicará más adelante.   

A su vez, tales documentos están traducidos  al  castellano,  certificados  y autenticados de conformidad con la legislación  propia  del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran refrendados por  Thomas  C.  Black, Director  Asociado  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la División de lo Penal  del  Departamento  de Justicia del mismo país, reconocido en tal condición por  su   Procurador   Eric   H.  Holder,  Jr.   

Igualmente, se aportó certificación sobre  la   referida  documentación  suscrita  por  Hillary  Rodham  Clinton, Secretaria del Departamento de Estado  de  los  Estados  Unidos  de América y por Patrick O.  Hatchett,  Funcionario Auxiliar de Autenticaciones del  mismo  departamento, cuya firma, a su turno, fue refrendada por el Consejero del  Consulado  de  Colombia  en  Washington,  D.C.,  René  Correa   Rodríguez.  Por  lo  tanto,  se  cumplen  a  cabalidad los requisitos para su validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país extranjero, es la misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad,   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada  la Nota Verbal No. 1892 del 20  de  agosto  de  2010  a  través  de  la  cual  se  formaliza  la  petición  de  extradición,  advierte  la  Corte  que  el  reclamado  responde  al  nombre  de  HERNANDO    ALIRIO    RUÍZ    VÁSQUEZ,  nacido el 11  de  junio  de  1958  en  Colombia,  titular  de  la  cédula  de ciudadanía No.  11.302.583.   

La  persona  solicitada  se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle notificada la orden de captura  emitida  por el Fiscal General con fines de extradición. Además, el lugar y la  fecha  de  nacimiento registrados en la tarjeta de preparación de su cédula de  ciudadanía  coinciden  con  los  datos  ofrecidos  por el país requirente y el  cotejo  dactiloscópico  efectuado  por  perito del DAS a las huellas dactilares  del  capturado, concuerdan con las que reposan en la Registraduría Nacional del  Estado  Civil  a  nombre  de  HERNANDO  ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ.   

Finalmente, bajo la identidad advertida, el  reclamado  actuó  y  se  notificó  de  las diversas decisiones adoptadas en el  marco de este trámite, sin formular reparo alguno al respecto.   

Con lo anterior, se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su  información   personal,   relacionada   en  la  solicitud  de  las  autoridades  foráneas,  como  se  ha visto, es la misma con la cual se presenta y firma, sin  formular cuestionamiento sobre el particular.   

3.               Principio     de     la     doble  incriminación   

Frente  a  este  requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para abordar el análisis de esta temática  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906 de 2004:   

En este sentido, la Sala encuentra cómo los  hechos  imputados  al solicitado se refieren a que desde diciembre de 2006 hasta  la     fecha     de     presentación    de    la    acusación,    “…el  acusado,  y  otros conocidos y  desconocidos,…”  “…sabiendo  que  los  bienes  implicados  en  ciertas  transacciones  financieras, a saber, efectivo y  transferencias  electrónicas,  representaban  el  producto  de  alguna forma de  actividad  ilegal,  ilegalmente, voluntariamente y a sabiendas querían efectuar  tales  transacciones  financieras  que  de  hecho  implicaban el producto de una  actividad  ilegal  especificada,  a saber, el producto de transacciones ilegales  de   narcóticos…”4.   

Las  anteriores  imputaciones  encuentran  equivalencia  en  el artículo 340, inciso segundo del Código Penal, modificado  por  los  artículos  8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de 2006, del  concierto para delinquir, que  contempla  sanción  privativa de la libertad de ocho (8) a dieciocho (18) años  de  prisión  y  multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil (30.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, así:   

“Cuando varias  personas  se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será  penada,   por   esa  sola  conducta,  con  prisión  de  tres  (3)  a  seis  (6)  años.   

“Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de  genocidio,  desaparición forzada de  personas,  tortura,  desplazamiento forzado, homicidio, terrorismo, tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil  (30.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La   pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en la mitad para quienes organicen,  fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto  para     delinquir.”  (negrilla  y  subrayas  fuera  de  texto)   

También  se actualizan en el artículo 323  del  Código Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 17  de  la  Ley  1121  de  2006, que tipifica el delito de Lavado de Activos, en los  siguientes términos:   

“El   que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme, custodie o administre  bienes  que  tengan  su origen mediato o inmediato en actividades de tráfico de  migrantes,  trata  de  personas, extorsión, enriquecimiento ilícito, secuestro  extorsivo,   rebelión,  tráfico  de  armas,  financiación  del  terrorismo  y  administración  de  recursos relacionados con actividades terroristas, tráfico  de  drogas  tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas, delitos contra  la  administración pública, o vinculados con el producto de delitos ejecutados  bajos  concierto  para  delinquir, o les dé a los bienes provenientes de dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación, destino, movimiento o derecho sobre  tales  bienes  o  realice  cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen  ilícito,  incurrirá por esa sola conducta, en prisión de 8 a 22 años y multa  de    650    a    50.000    salario   mínimos   legales   vigentes.”             “…”   

De  esta  manera,  confrontado  el supuesto  fáctico  referido  en  los  cargos  y  las  normas  invocadas  por la autoridad  extranjera  con  las  disposiciones  internas de Colombia, se advierte cómo las  conductas  de  concierto  para  delinquir  y  lavado  de  activos  se encuentran  penalizadas  en  los  dos  países,  de  manera que los cargos atribuidos por la  autoridad  foránea al requerido HERNANDO ALIRIO RUÍZ  VÁSQUEZ  corresponden  a tipos penales nacionales que  tienen  prevista  pena superior a los 4 años de prisión, razón por la cual se  encuentra satisfecho el principio de la doble incriminación.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta   última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer   identidad   entre   ambas  actuaciones5,   pues   lo   relevante   es  determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al  juicio. Además, se debe  constatar   si  brinda  un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado,  con  especificación  de  las  circunstancias  de  lugar  y  tiempo e, igualmente, si  expresa  con  claridad  la  calificación  jurídica  señalando  los  preceptos  aplicables.   

Así  las cosas, se tiene que la acusación  No.  09  CR  930 del 29 de septiembre de 2009 y la de reemplazo No. S1 09 CR 930  (KTD)  del  23  de  agosto  de 2010, ambas de la Corte del Distrito Sur de Nueva  York,  al  igual  que ocurre con la pieza de la misma índole en el ordenamiento  colombiano,  marcan  el comienzo del juicio, etapa en la cual el procesado tiene  la   oportunidad   de   controvertir   las   pruebas   y   los   cargos   a  él  atribuidos.   

De  otro  lado,  el  requerimiento  de  la  autoridad  foránea contiene la información relativa a los lugares y épocas de  ocurrencia  de  los hechos, así como las circunstancias bajo las cuales actuaba  HERNANDO   ALIRIO   RUÍZ   VÁSQUEZ   y    las    disposiciones    violadas    con    los   actos   allí  definidos.   

En  estas  condiciones,  es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

Respuesta a los alegatos  

En   este   evento,  ni  la  defensa     ni     el     requerido  se  oponen  a  la  solicitud de  extradición,   estrategia  respecto  a  la  cual  la  Sala  ningún  comentario  hará.   

Como  se  comparten  los planteamientos del  Ministerio  Público,  sobra  cualquier acotación al respecto.   

El concepto de la Corporación  

En razón a las anteriores consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO   FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano colombiano HERNANDO ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ  formulada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  a  través de su Embajada en Bogotá, para que responda por los  cargos  contenidos en la acusación No. 09 CR 930 del 29 de septiembre de 2009 y  la  de  reemplazo  No.  S1 09 CR 930 (KTD) del 23 de agosto de 2010, ambas de la  Corte del Distrito Sur de Nueva Cork.   

Además,   es   preciso   consignar   que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado en  extradición  no  vaya  a  ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

También  debe  condicionar  la entrega del  solicitado  a  que  se  le  respeten  —como     a     cualquier     otro    nacional    en    las    mismas  condiciones6—  todas  las  garantías  debidas  en  razón  de su calidad de justiciable, en particular a: tener acceso a un proceso  público  sin dilaciones injustificadas, se presuma su inocencia, estar asistido  por  un  intérprete,  contar con un defensor designado por él o por el Estado,  se  le  conceda el tiempo y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda  presentar  pruebas  y  controvertir  las  que  se  alleguen  en  su  contra,  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones dignas y  la  pena  privativa  de  la  libertad  tenga  la finalidad esencial de reforma y  adaptación social.   

Lo anterior, de conformidad con lo dispuesto  en  los  artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos,  5,  7  y  8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y 15 del  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno  Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del  reclamado,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la  obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de  llegar  a ser  sobreseído,   absuelto,  declarado  no  culpable,  o  su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno  Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

Adicionalmente,   es   del  resorte  del  Gobierno Nacional exigir al país reclamante que, en  caso  de  un  fallo  de  condena,  tenga en cuenta el tiempo de privación de la  libertad  cumplido  por HERNANDO ALIRIO RUÍZ VÁSQUEZ  con ocasión de este trámite.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala  esta  determinación  al  requerido  HERNANDO  ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ,  a  su  defensor,  al  Procurador  Segundo  Delegado para la Casación Penal y al Fiscal  General de la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para lo de su competencia.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

Cita medica  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1.  El  presente  caso se rige por la Ley  906  de  2004  por  cuanto los hechos que sustentan la petición de extradición  acaecieron  con posterioridad al 1º de enero de 2005, fecha en la cual entró a  regir dicha normatividad.   

2  La  Embajada  de los Estados Unidos, el 30 de agosto de 2010, allegó al expediente:  a)  Nota Verbal No. 1970, mediante la cual aportó la acusación sustitutiva No.  S1  09-CR.930  (KTD)  emitida  el 19 de agosto del mismo año por el gran jurado  del  Distrito  Sur de Nueva York; b) declaración complementaria de Howard   S.  Master,  Fiscal  Auxiliar de los Estados Unidos y, c)  una  nueva  orden  de  detención,  documentos con los que la autoridad foránea  clarificó  la  identidad del requerido al precisar que se trata de HERNANDO  ALIRIO  RUÍZ  VÁSQUEZ, quien  también    es    conocido    como   “KARLOS       SÁNCHEZ”          y         “HERNANDO   RUÍZ  PULIDO”,  nombre  éste      bajo      el      cual      se      expidió      el     indictment,  la  declaración de apoyo y  la   orden   de  detención  inicialmente  aportados  al  presente  trámite  de  extradición.   

3  Folio 34 carpeta anexa.   

4  Folios 155 y 156 de la carpeta anexa.   

5 Cfr.  Conceptos  del  11 de febrero de 2004, Rad. No. 20292; 23 de enero de 2008, Rad.  27378;  28  de  octubre  de  2009,  Rad. 31932; noviembre 4 de 2009, Rad. 32085;  noviembre 8 de 2009, Rad. 31818.   

6 Por  cuanto  a falta de Convenio entre los Estados Unidos de América y la República  de   Colombia,   la  procedencia,  requisitos,  trámite  y  condiciones  de  la  extradición  pasiva de colombianos por nacimiento se rige por los artículos 35  de  la  Carta Política, 18 del Código Penal y 490 a 514 de la Ley 906 de 2004,  siendo  imperativo  para el Gobierno Nacional hacer las exigencias necesarias al  país  reclamante  en  orden  a  reconocer  al  solicitado  todos los derechos y  garantías  inherentes  a  la  calidad de colombiano y de procesado, en especial  las  contenidas en la Norma Fundamental y en el Bloque de Constitucionalidad, ya  que  la  entrega del compatriota a un país extranjero no implica la pérdida de  su  nacionalidad  ni  de los derechos inherentes a tal condición. Cfr. Concepto  del 5 de septiembre de 2006, Radicado No. 25625.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *