36177(08-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 36177  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Aprobado acta N° 397  

Bogotá,  D. C., ocho  (8) de noviembre de dos mil once (2011)   

V I S T O S  

La   Corte   resuelve   el   RECURSO  DE  APELACIÓN formulado por el  defensor   del   acusado   José   Vicente   Espinel  Daza  contra  la  determinación  adoptada en primera  instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Tunja  en  el  curso de la audiencia  preparatoria,  a través de la cual resolvió rechazar  la  incorporación  en  el  juicio  oral  de  un  elemento  material probatorio,  reclamado por la defensa.   

Así  mismo,  resuelve  lo  que  en derecho  corresponde  frente  al  RECURSO DE QUEJA   interpuesto   por   el  mismo  sujeto  procesal,  en  contra  de  la  providencia  del mencionado Tribunal, consistente  en  no  conceder  el recurso de apelación contra su decisión de no rechazar la  introducción  al  juicio  de  ciertos  elementos  materiales  probatorios, cuya  práctica fue requerida por la fiscalía.   

HECHOS    Y   ANTECEDENTES   PROCESALES  RELEVANTES   

Los hechos fueron resumidos por la fiscalía  en el escrito de acusación, así:   

“El día 21 de  noviembre  de 2008, sin que mediara acto administrativo que asignara competencia  al  Dr.  JOSÉ  VICENTE  ESPINEL  DAZA  para  conocer  del  asunto, éste, en su  condición  de Fiscal Segundo y Coordinador de la Unidad Especializada de Tunja,  recepciona  diligencia  de ampliación de indagatoria a Óscar Cárdenas Ávila,  acto  procesal  en  el  curso del cual adopta las siguientes determinaciones: a-  cancelar  la orden de captura que pesaba en contra del sindicado, derivada de la  vigencia  de  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva impuesta en su  contra  por  la  Fiscalía Segunda Especializada de Tunja el 14 de mayo de 2007,  confirmada  por la Fiscalía Tercera Delegada ante el Tribunal Superior de Tunja  en  resolución  adiada  el  27  de  agosto  de  2007,  b-  como corolario de lo  anterior,  dispone  se proceda por parte del sindicado a la suscripción de acta  de compromiso.   

Concluida  la  diligencia de indagatoria de  Óscar    Cárdenas,    el   acta   correspondiente  -que   fuera   inicialmente   elaborada  por  Sandra  Constanza  Molano  en  el  computador  asignado  al Fiscal JOSÉ VICENTE ESPINEL  DAZA,  en la cual se hace constar al Dr. Germán Abelardo Soler Mantilla como el  funcionario  que  había  dirigido  el  acto procesal- se extravía, hallándose  varios   meses   después,   con  posterioridad  al  requerimiento  escrito  del  procurador   judicial,  otra  acta  de  ampliación  de  indagatoria  de  Óscar  Cárdenas  Ávila  anexa  al  proceso  87830  adelantado  contra Evelio García.  Documento  que  no  coincide en su distribución topográfica ni en su contenido  con  aquél  que  fuera  creado el 21 de noviembre de 2008 entre las 8:57 a.m. y  las  12:11  p.m., acta en la cual se hace figurar como fiscal que recepcionó la  diligencia   tantas   veces   aludida  al  acusado  Dr.  JOSÉ  VICENTE  ESPINEL  DAZA.”   

1.  Por  los  hechos  reseñados,  la  Juez  Primera  Penal  Municipal  de  Tunja  con  Función de Control de Garantías, en  audiencia   preliminar   celebrada   el   28   de   enero   de  2010,  a  iniciativa  de  la  Fiscal Primera  Delegada   ante   el   Tribunal   Superior  de  la  misma  ciudad,  presenció    la    formulación    de  imputación   por  los  comportamientos  punibles  de  prevaricato  por  acción  agravado   y  destrucción  supresión  y  ocultamiento  de documento público (artículos 413, 415, 292 del  Código  Penal)  en  contra  de  José Vicente Espinel  Daza, al tiempo que se abstuvo de imponerle medida de  aseguramiento intramural.   

2.  El escrito de  acusación  fue  radicado  por  la fiscalía el 26 de  febrero  de  2010  y  ante  el  Tribunal  Superior  de  Tunja,  Sala Tercera de Decisión Penal, tuvo lugar la audiencia de formulación  de  acusación,  la cual se desarrolló en sendas sesiones del  24 de marzo  y  27  de octubre siguiente;  la  preparatoria  del  juicio  oral  se realizó los días 8 y 9 de marzo de 2011.   

DECISIONES RECURRIDAS  

En  la  diligencia  últimamente citada, la  Corporación  de  primera  instancia,  tras  escuchar  a  los sujetos procesales  acerca  del  descubrimiento  probatorio, sus peticiones de práctica de pruebas,  lo  referente  a  la  pertinencia,  conducencia  y  utilidad de las mismas y sus  pretensiones  de inadmisión  de  algunas  de  las  solicitadas  por la contraparte, adoptó, entre otras, las  siguientes determinaciones:   

a)  Negó  la  solicitud  de  exclusión,  formulada  por  la  defensa, de la prueba documental  consistente en: i)             las           tarjetas  de  preparación  de  las           cédulas         de         ciudadanía  correspondientes a Edna Luz  Mayorga    Ochoa    y    Linda    Viviana    Henry    Sarmiento,    ii) oficio No. JGD100210-000742CCTW del  16  de  febrero  de  2010,  procedente de la firma Movistar, mediante el cual se  remiten  los  datos  biográficos  de  José  Aquilino Rondón González y José  Vicente      Espinel      Daza.     Como   consecuencia   de   dicha   decisión,   la  magistrada  de  conocimiento  decretó  la  práctica  de los medios de convicción documentales  reseñados,  los  cuales fueron inicialmente pedidos por la fiscalía, al inicio  de la diligencia.   

Fundamento  de la negativa a la exclusión  de las citadas pruebas   

En   sustento   de   dicha   decisión,  el  Tribunal explicó que  la  incorporación  de  los mencionados medios de convicción no violó derechos  ni  garantías  fundamentales,  en  particular, el derecho a la intimidad y a la  defensa, además de que son pruebas pertinentes y admisibles.   

Expuso,  respecto  de  las  tarjetas  de  preparación   de   las  cédulas de ciudadanía,  que  no  basta  la  acreditación  de  una  irregularidad  intrascendente  en el  cumplimiento  de  las  formalidades  legales para su obtención. Precisó que la  fiscalía  señaló  que  la  obtención  de  dichos  documentos no requería el  control   por   parte   del   juez  de  garantías;  además,  la  sentencia  de  constitucionalidad  C-336 de 2007, referente a la exequibilidad del artículo 14  (intimidad)  de  la  Ley  906 de 2004, advirtió que ese derecho no es absoluto,  pudiendo  ser  restringido  en los términos en que la Constitución Política y  la Ley lo establezcan, en aras del interés general.    

Por  lo  tanto,  agregó,  el  recaudo  de  información  relacionada  con  las  personas  puede  ser un acto legítimo para  satisfacer  el  interés general de investigar las conductas delictivas, sin que  ello  viole  el  derecho a la intimidad.  Así, por considerar la fiscalía  que  dicha  prueba  era  útil  para determinar la identidad de Edna Luz Mayorga  Ochoa  y Linda Viviana Henry Sarmiento, dado que ambas fueron las interlocutoras  del  acusado  en  las conversaciones telefónicas sobre los hechos investigados,  su  introducción  no  viola la intimidad, resultando  pertinente y admisible.   

Y en relación  con  el  oficio  No.  JGD100210-000742CCTW del 16 de  febrero  de  2010,  procedente de la firma Movistar, mediante el cual se remiten  los  datos  biográficos  de  José  Aquilino  Rondón González y José Vicente  Espinel  Daza,  está  demostrado, dijo el  a  quo,  que  de  él  se  hizo el  control  previo  y  posterior,  en  audiencias del 9 y 18 de febrero de 2010. El  cuestionamiento  del sujeto procesal, es que la audiencia de legalidad se hizo a  espaldas del hoy acusado, cuando tenía la calidad de imputado.   

Frente  a  tal  argumento,  el  Tribunal  aseguró  que en el recaudo del medio de convicción  no  se violó ningún derecho o garantía en perjuicio del hoy procesado, porque  los  derechos  de  defensa  y  contradicción  fueron  ejercidos de manera real,  precisamente  cuando el defensor impugnó la decisión del 18 de febrero de 2010  emitida  por  el  Juez  1º  Penal Municipal de Tunja con función de control de  garantías,  que  le impartió legalidad posterior a la búsqueda en base datos,  determinación  que  fue  confirmada  en segunda instancia por el Juez Penal del  Circuito de Tunja.   

Así  mismo,  expresó  que la omisión de  citación   a   las   audiencias   se  explica  porque  se  intentó  establecer  comunicación  con  los  teléfonos  celulares del defensor y del procesado, los  cuales  se  encontraban  apagados, así como a los aparatos fijos, en los que se  les   dejó  la  información  pertinente,  habiendo  comparecido  solamente  el  defensor.  Por  lo  tanto,  no  se  violó  garantía  alguna,  de manera que se  justifique la obtención del oficio citatorio.   

En     consecuencia,    concluyó    ordenando    la   incorporación   de   las   pruebas  mencionadas.   

b)  Rechazó  el      aporte      de      la      constancia  del  2  de marzo de 2009 suscrita por Sandra Constanza  Molano,   documento   que  obra  al  folio  26  del  sumario  No.  93662  de  la  investigación  adelantada  contra Óscar Cárdenas Ávila, “en la que se deja  constancia  de  que el acta de ampliación de indagatoria  de Oscar Armando  Cárdenas  Ávila  fue encontrada dentro del sumario 87830, por lo que procedió  a  ser  desglosada y trasladada al sumario 93362, a efectos de que se continuara  con  la  investigación” (fl. 546, carpeta No. 3),  prueba   documental   cuya   práctica   solicitó  el  defensor  del  procesado  Espinel     Daza.   

Fundamento  de la indamisión de la prueba   

Dicha determinación la adoptó el Tribunal  como  sanción,  por  cuanto  el  documento  enunciado no fue descubierto por la  defensa  en  los  momentos oportunos, esto es, en la audiencia preparatoria o de  formulación  de  acusación,  no  obstante  que  en ambas diligencias ya tenía  conocimiento de su existencia.   

ARGUMENTOS   DE   APELACIÓN  CONTRA  LA  DETERMINACIÓN DEL TRIBUNAL   

1. El apoderado  del  acusado  apeló  la  decisión  de la Corporación consistente en negar la  indamisión  de  las  tarjetas  de  preparación  de  las  cédulas         de        ciudadanía  correspondientes  a Edna  Luz Mayorga Ochoa y Linda Viviana Henry Sarmiento.   

2.   De   igual   forma,   apeló aquella en virtud de la cual el  Tribunal  no  rechazó la  incorporación  del  oficio  No. JGD100210-000742CCTW del 16 de febrero de 2010,  procedente  de  la  firma  Movistar,  mediante  el  cual  se  remiten  los datos  biográficos  de  José  Aquilino  Rondón  González  y  José  Vicente Espinel  Daza.    

3. Además, ejerció el mismo mecanismo de  impugnación  en  relación  con la determinación de  negar   la   incorporación   de   la  constancia  del  2  de marzo de 2009 suscrita por Sandra Constanza  Molano,   documento   que  obra  al  folio  26  del  sumario  No.  93662  de  la  investigación    adelantada    contra   Óscar   Cárdenas   Ávila.   

DECISIÓN DEL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA  SOBRE LA CONCESIÓN DE LOS RECURSOS PROPUESTOS   

1.  La Sala del Tribunal Superior de Tunja  precisó   que   contra   la  determinación  de  no  inadmitir  y,  en consecuencia, practicar los medios  de  convicción  antes  detallados no procede recurso  de  apelación, pues esa clase de determinaciones no  aparece enunciada en el artículo 177 de la Ley 906 de 2004.    

En  apoyo de dicha postura, sostuvo que el  principio  de  la  doble  instancia  de  que  trata el artículo 20 del estatuto  últimamente  citado procede frente a los autos que niegan, rechazan, excluyen o  inadmiten   pruebas;   por   lo  tanto,  adujo,  respecto  de  la  decisión  de  inadmitirlas  o  excluirlas, el recurso vertical solamente opera cuando se trata  de la indamisión de la práctica de prueba anticipada.    

Agrega  que de haber querido el legislador  incluir   el  auto  que  decreta  la  práctica  de  pruebas  como  de  aquellos  susceptibles  de apelación, le hubiera bastado con precisar que la impugnación  procedía   contra   el   auto  que  resuelve  sobre  la  petición  probatoria.   

En     conclusión,     la  Corporación  dispuso no dar trámite al recurso de apelación  propuesto por la defensa.   

Contra  la anterior decisión el  defensor  elevó  el  RECURSO DE QUEJA.   

2.  Así mismo,  concedió  la  apelación  contra la determinación  de  rechazar  la  incorporación  de la constancia  del  2  de marzo de 2009 suscrita por Sandra Constanza  Molano,   documento   que  obra  al  folio  26  del  sumario  No.  93662  de  la  investigación    adelantada    contra   Óscar   Cárdenas   Ávila.   

SUSTENTACIÓN DE LOS RECURSOS DE APELACIÓN  Y QUEJA   

1.   En   sustento   del   RECURSO  DE  APELACIÓN,  el apoderado  del   procesado  sostiene  que  durante  la  celebración  de  la  audiencia  de  formulación   de  acusación,  precisamente  a  petición  de  la  defensa,  la  fiscalía    descubrió    el   aludido   documento  (constancia  del  2 de marzo de 2009), de suerte que,  según  dice, no es que la defensa lo quiera presentar por su propia iniciativa,  sino  que  lo  pretende hacer valer como consecuencia del descubrimiento forzoso  que  tuvo que hacer la fiscalía.  Por lo tanto, al no ser un planteamiento  probatorio  originado  en la defensa, sino en el acusador, considera el defensor  que se debe tener como un elemento material probatorio.   

Recuerda  que la oportunidad procesal para  introducir  el  documento  se  dio  cuando  la  Sala del Tribunal requirió a la  fiscal  que  lo descubriera. De esta manera, insiste, como consecuencia de haber  sido  requerida  la fiscalía para presentar el documento, la defensa lo tomó y  le  pidió a la Corporación de instancia que se tuviera en cuenta como elemento  material probatorio.   

Admite,   eso   sí,  haber  omitido  el  descubrimiento  del certificado en la audiencia preparatoria, pero alega que tal  proceder  no  era  necesario porque  el documento se introdujo por parte de  la  fiscalía,  no  solamente como prueba única, sino como parte integral de un  sumario.  Indica  que  no se puede tomar por partes el expediente, porque de esa  manera  se violarían los artículos 4 y 5 de la Ley 906 de 2004, sobre igualdad  e imparcialidad.   

En conclusión, el apoderado de la defensa  pide  que  se  revoque  la  decisión  recurrida  y, por lo tanto, se permita la  incorporación de la constancia solicitada.   

2.  En  lo  que  tiene  que  ver  con  el  RECURSO  DE  QUEJA,  el  sujeto  procesal  solicitó  a  la  Corporación  de  instancia  que le diera el  trámite  previsto  en la Ley 1395 de 2010 y pidió se compulsaran copias de los  registros  escritos  y sonoros de las audiencias de formulación de acusación y  preparatoria.   

Recibida en esta Colegiatura la totalidad  de  la  actuación, el recurrente omitió el deber de sustentación de que trata  el  inciso  tercero  del  artículo  179D  de  la  Ley  906 de 2004, introducido  conforme el 95 de la mencionada Ley 1395.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

A.   Sobre el recurso de apelación   

El  asunto  sometido a estudio de la Corte  por   vía  del  RECURSO  DE  APELACIÓN  consiste  en  dilucidar  si  el  descubrimiento  realizado por la  fiscalía  de  un  determinado medio de convicción, que aspira a hacer valer en  el  juicio  oral,  le  permite  a  la  defensa  pedir al funcionario judicial la  introducción  de ese mismo elemento, sin necesidad de haberlo descubierto antes  al  acusador.   En  otras  palabras,  si  la  falta de descubrimiento de un  elemento  probatorio  por parte de la defensa le impide solicitar su práctica o  introducción,    cuando   dicho   elemento   ha   sido   descubierto   por   su  contraparte.   

De entrada, la Sala anticipa su postura en  el   sentido   de   que   revocará   la  decisión  impugnada, pues ninguna irregularidad trascendente se  configura  en este caso por no haber descubierto la defensa el elemento material  probatorio.   

La  conclusión  así  anticipada surge de  considerar    la   función   que   cumple   el   instituto   del   descubrimiento    probatorio   en   el  régimen  procesal  que  consagra  la  Ley  906 de 2004, asunto que enseguida se  aborda.   

1. Naturaleza y  alcance del descubrimiento probatorio   

En   efecto,  como  lo  tiene  dicho  la  Sala1,  no  debe olvidarse que el esquema adversarial propio del sistema  acusatorio  que rige en Colombia, busca que cada parte, de manera independiente,  adelante  su  particular  tarea  investigativa  y,  como  resultado de la misma,  presente  en la oportunidad procesal correspondiente la solicitud probatoria que  sustente    su    personal   teoría   del   caso2.    

Por  ello,  como  así  lo ha precisado la  jurisprudencia  de  la Corte, es de la esencia del sistema acusatorio consagrado  en    nuestra    legislación   el   descubrimiento  probatorio, el cual consiste en que la fiscalía y la  defensa  deben  suministrar,  exhibir  o  poner a disposición de la contraparte  todos  los  elementos materiales probatorios y evidencia física que posean como  resultado  de  sus  averiguaciones  y  que,  en  un  momento procesal posterior,  eventualmente  le  pedirán  al  juez  de  conocimiento  que  sean  decretadas y  practicadas  en  el  juicio  oral  como  sustento  de sus argumentaciones.    

Significa  lo  anterior  que  el instituto  procesal  del  descubrimiento  probatorio  encuentra  su  razón  de  ser en los  principios   de   igualdad,  lealtad,  defensa,  contradicción,  objetividad  y  legalidad,   entre   otros,  permitiendo  de  esa  manera  que  ninguno  de  los  intervinientes    sea   sorprendido   por  los  elementos  de  prueba que posteriormente pida su oponente  para  hacerlos  valer en el juicio oral; se   trata,   pues,   de  que  tanto  el  fiscal  como  la  defensa  conozcan   oportunamente  cuáles  son  los elementos de prueba sobre los cuales el adversario fundará su  teoría  del  caso  y,  de  ese  modo,  cada  uno  pueda  elaborar las distintas  estrategias propias de su rol particular.     

Ahora  bien,  entendiendo  la función que  cumplen  el  fiscal  acusador  y  la  defensa  del  acusado  y,  a  su  vez,  lo  trascendental  del  instituto  del  descubrimiento  frente  al  desarrollo de la  actividad  de  cada  uno de los mencionados intervinientes (recuérdese que cada  cual   cumple   su   propio   rol),   la   Ley   906  de  2004  estableció,  de  manera         metódica         y        cronológica,  unos  momentos  procesales  para  el  descubrimiento    de   los   elementos   materiales  probatorios  y  evidencia  física, consolidando  de esa manera la igualdad  de  condiciones  y de oportunidades, conforme se encuentra diseñado el juicio y  prevista la participación de los intervinientes en él.   

Tales   momentos   son  los  siguientes:   

El       primero    coincide   con   la   presentación   por  el  fiscal  del  escrito de acusación ante  el  juez  de  conocimiento,  el  cual  debe  contener, entre  otras    exigencias,    “el   descubrimiento   de  pruebas”  consignado en un anexo. El acusador está  en   la   obligación  de  entregar  copia  de  dicho  escrito  al  acusado,  a  su defensor, al Ministerio  Público y a las víctimas (artículo 337).   

El  segundo se  consolida   en   la  audiencia  de  formulación  de  acusación, acto en el cual, según el artículo 344,  “se  cumplirá  lo relacionado con el descubrimiento  de  la  prueba”, pues  la    defensa   podrá  solicitar   al   juez   de   conocimiento   que   ordene   a   la   fiscalía   el  descubrimiento  de  un  elemento  material probatorio y, a su vez, ésta también podrá “pedir     al     juez     que    ordene    a    la    defensa          entregarle  copia  de  los  elementos  materiales  de  convicción,  de  las  declaraciones  juradas  y  demás  medios  probatorios    que    pretenda    hacer    valer    en   el   juicio”.   

El    tercer    momento   se   presenta   en   la   audiencia  preparatoria,  en  cuyo  desarrollo,  según  así lo  norma  el  artículo  356,  numeral 2, de la Ley 906 de 2004, el juez dispondrá  “Que   la   defensa  descubra  sus  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia física”.   

Por último, el  inciso  final  del  artículo  344  prevé  que, de manera excepcional, también  en  el  juicio  oral  es  posible  realizar  el  descubrimiento probatorio.  Ello será posible en el  evento  en  que alguna de las partes encuentre un elemento material probatorio y  evidencia  física  muy significativos que debería ser descubierto.  De  ocurrir  lo  anterior,  agrega la  norma,  lo  pondrá  en  conocimiento del juez, quien,  oídas las partes y  considerado  el  perjuicio  que  podría  producirse  al derecho de defensa y la  integridad  del  juicio,  decidirá  si  es excepcionalmente admisible o si debe  excluirse esa prueba.   

Así,  entonces,  como  lo ha precisado la  jurisprudencia   de   la  Corte,  “se  colige  sin  dificultad     que    no    existe    un    único  momento para realizar en forma correcta el    descubrimiento,    ni   existe   una   sola   manera  de  suministrar    a   la  contraparte  las  evidencias,  elementos y medios probatorios. Por el contrario,  el  procedimiento  penal  colombiano es relativamente flexible en esa temática,  siempre  que se garantice la indemnidad del principio de contradicción, que las  partes  se  desempeñen  con lealtad y que las decisiones que al respecto adopte  el  juez,  se  dirijan a la efectividad del derecho sustancial y al logro de los  fines        constitucionales        del        proceso        penal”3  (subraya  la  Sala  en  esta  oportunidad).   

En  esas  condiciones,  como  bien  puede  apreciarse,   el  descubrimiento  de  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  está supeditado a un orden metódico y cronológico, según  la  función  y  la  labor  que  la  fiscalía y la defensa cumplen en el actual  proceso  de  enjuiciamiento  oral,  siendo  evidente que dicho descubrimiento es  consecuente  y  lógico  con  el  orden  que  la  ley  ha  previsto  frente a la  intervención  de  las  citadas  partes  en aras de garantizar, entre otros, los  principios de igualdad, contradicción y lealtad.   

Es    así    como   el   primer  momento del descubrimiento de la  prueba,  dentro  de  un  contexto  lógico  del  sistema,  se encuentra previsto  exclusivamente    para    el    fiscal,  funcionario  que  con la presentación del escrito de acusación  está  en  la  obligación  de entregar al acusado, a su defensor, al Ministerio  Público  y  a  las  víctimas  un  anexo contentivo de los elementos materiales  probatorios    sustento    de    la   acusación   (artículo   337)4.      

A   partir    de    ese   instante,   es  decir,  del  recibo  de  las   referidas     copias,      las      demás     partes,    y   específicamente     la    defensa,   se   enteran    sobre   qué   va   a   versar   la   acusación   y   cuáles    son    los   elementos    de    convicción   que   apoyan  los  cargos; es desde allí que la defensa técnica  empieza la tarea propia de la labor a ella encomendada.   

No  obstante  lo anterior, el conocimiento  formal  de  la  acusación  que  por  escrito  presentó  la  fiscalía  ante el  correspondiente   juez  de  conocimiento,  se  materializa  en  la  audiencia     de     formulación     de    acusación;  en  dicho  acto,  luego  de disponerse por parte del funcionario  judicial  “el traslado del escrito de acusación a  las  demás partes” (artículo 339) y agotados otros  ineludibles   pasos,   se   verifica   el   segundo  momento que la ley ha previsto para el descubrimiento  de  la  prueba.  En éste, según lo dispuesto en el artículo 344, es   a  la  defensa  a  quien,  en  primer término y si a bien lo  tiene,   le   asiste   la   facultad   de   solicitar  al  juez  “que  ordene  a  la  fiscalía  el  descubrimiento  de  un elemento  material     probatorio     específico    y    evidencia    física”,   constituyéndose   en  una  obligación  para  la  fiscalía  proceder  a  cumplir  el descubrimiento solicitado por la defensa y ordenado por  el juez.   

No  es caprichoso, entonces, que dentro de  esa  sucesión  de  pasos  teleológicamente  concebidos  por  el legislador, se  permita     que     sea     la     defensa     quien    solicite    en  primer  lugar el descubrimiento probatorio, pues, se reitera,  hasta  ese  momento se está consolidando su conocimiento frente al contenido de  la  acusación y de los elementos materiales probatorios y evidencia física que  la  apoyan,  pues  no puede olvidarse que, en principio, la fiscalía ha contado  con  todas  las  prerrogativas  y  medios  de  investigación  para  sustentar y  materializar  dicha  acusación,  siendo  factible  (por  eso  se  dice  que  en  principio)  que  la  defensa no cuente en ese instante con sus propios elementos  materiales  de  convicción,  o bien que teniendo algunos, de todos modos vea la  necesidad  de  buscar  otros  que  en  ese  acto  (audiencia  de formulación de  acusación)   aún   no   han   sido   precisados,  debido  a  que  hasta   ahora   elaborará   su  estrategia  defensiva,  o  contando  con  ella advierta la necesidad de complementarla o  adicionarla   frente   a   los   cargos   de  la  acusación  y  a  las  pruebas  exhibidas o por exhibir en  el plazo que la ley contempla.    

Es   importante   recabar   en   que  el  comportamiento  de  la defensa, en materia de descubrimiento, está sujeto, como  así  mismo se predica de la fiscalía, al principio de la lealtad; de allí que  la  jurisprudencia  de  la  Corte  haya  precisado  que  en  verdad  al  Juez le  corresponde  velar  porque el descubrimiento que hace  la  fiscalía sea oportuno y lo más completo posible,  para  así  facilitar  a  la  defensa el acceso real a los medios que utilizará  aquella  en  contra  del  acusado,  y  que similares reflexiones caben cuando el  descubrimiento    corresponda    a   la   defensa5.   

Ahora   bien,  si  en  la  audiencia  de  formulación  de  acusación la defensa cuenta con algunos o todos los elementos  materiales  probatorios  o  evidencia  física  sobre  los cuales pretende en el  juicio  sustentar  su  tesis  argumentativa, en aplicación de los principios de  lealtad,  igualdad  y  contradicción,  está  en la  obligación  de  suministrarlos,  situación que, sin  duda,  dentro  de  la  metodología  que  prevé  la  ley, da razón de ser a lo  previsto  en  el  citado artículo 344, inciso 2°, cuando consagra que en dicha  audiencia     también     “la     fiscalía  podrá  pedir  al  juez que  ordene   a  la  defensa  entregarle  copia de los elementos materiales probatorios de convicción, de las  declaraciones  juradas  y  demás medios probatorios que pretenda hacer valer en  el   juicio”,  pues  resultaría  inadmisible  que  contando  la  defensa  con  tales  elementos  se abstuviera de hacerlos conocer,  conllevando   a   una   clara   trasgresión   de   los  mencionados  principios  fundamentales   sustentadores  de  la  sistemática  propia  del  enjuiciamiento  oral.   

Ahora bien, si fuere el caso que al momento  de  la  formulación  de  acusación  el defensor no cuente con ningún elemento  probatorio,  resultaría  ilógico  exigirle lo imposible, esto es, que descubra  la prueba que no posee.   

Por  ello, la Ley 906 de 2004 consagró un  tercer  momento  para  el  descubrimiento     de    la    prueba,  fase prevista en el numeral 2° del artículo 356, la cual está  diseñada     para    que    en    la    audiencia  preparatoria “la defensa  descubra  sus  elementos  materiales probatorios y evidencia física”  que  posiblemente no poseía en la  audiencia  de  formulación  de  acusación, fase que  permite  a  la  defensa,  como  última  oportunidad,  anunciar  cuáles son los  elementos  de convicción que pretende aducir en el juicio y también el derecho  que le asiste a la fiscalía para que se los descubra.   

Claro está que debe tenerse en cuenta que  la  defensa  no  está obligada a presentar pruebas de descargo ni contraprueba,  según  así  lo  contempla  el  artículo  125,  numeral  8°,  del  Código de  Procedimiento  Penal.  No  obstante  lo anterior, cuando el defensor del acusado  pretenda  hacer  valer  medios  de  convicción  en  el  juicio,  queda sujeto a  la obligación  del descubrimiento íntegro y oportuno  de  los  mismos  y conforme a las reglas en precedencia comentadas, con  el  fin  específico de no sorprender al acusador  con  elementos de prueba desconocidos  para él.   

Este último aserto permite colegir que si  el  propósito  del  descubrimiento  es  poner  en conocimiento del oponente los  elementos  que  la  parte  tiene en su poder, entonces lógicamente carece  de  razón  de  ser  la  obligación  para  la  defensa de  descubrir  elementos  que  la  fiscalía conoce de antemano, precisamente porque  esta  última circunstancia descarta el sorprendimiento del acusador;  en  otras  palabras,  se  trataría  de  un  caso en que la mera  exigencia  de  descubrimiento a la defensa carecería de una finalidad concreta,  en  la  medida  en  que  aún  cuando  no  se  produce  dicha omisión no afecta  materialmente las garantías de los intervinientes.   

En  estas  particulares  condiciones,  la  exigencia  de descubrimiento pierde toda eficacia, pues recaería en un elemento  ya  conocido  por los sujetos procesales. Así lo ha precisado la jurisprudencia  de  la  Corte  (sentencia  del  21  de  febrero de 2007, radicación No. 25920):   

“Es  claro,  entonces,  que  no  es  obligatorio  para  el Juez ordenar la exhibición, en la  audiencia  preparatoria,  de los elementos materiales probatorios y la evidencia  física;  pues  corresponde  a  la  parte  interesada  solicitar  al funcionario  judicial  que  ordene  a  la  otra  tal  exhibición.  De ahí que, bajo ciertas  circunstancias,  un  descubrimiento probatorio podría reputarse completo con la  enunciación  o puesta a disposición real y efectiva de los medios probatorios;  pero aún sin la exhibición de las evidencias y los  elementos  materiales  probatorios, bien porque la contraparte ya los conoce, ya  cuenta  con  ellos,  o  no  hace manifiesto algún interés especial”(subraya la Corporación en esta oportunidad).   

En la misma providencia, se precisa que no  cualquier  anomalía  en  cuanto  al  descubrimiento  probatorio genera sanción  procesal,  dado  que  lo que rige en estos casos, al igual que en los eventos de  nulidad, es el principio de trascendencia:   

“Igual que en  los  distintos  eventos,  la  declaratoria de nulidad originada en el proceso de  descubrimiento,   bien   sea   a  solicitud  de  parte  o  de  manera  oficiosa,  se rige por el principio de trascendencia, de suerte  que  no  cualquier  suceso  irregular  tiene  la  virtualidad  de  invalidar  lo  actuado;  sino que esa medida extrema podrá tomarse  únicamente  cuando  quiera  que el Juez verifique la vulneración cierta de las  garantías  fundamentales, o cuando la parte que alega lo demuestre.”   

2.  El  caso  concreto   

Las  reflexiones anteriores, de cara a las  circunstancias  particulares  de  la  actuación  procesal  en estudio, permiten  colegir  que  fue  desatinada  la  decisión  del  Tribunal  Superior  de  Tunja  consistente  en  rechazar  la  incorporación  de la  constancia  del  2  de  marzo  de  2009 suscrita por  Sandra  Constanza  Molano,  documento que obra al folio 26 del sumario No. 93662  de  la  investigación  adelantada  contra  Óscar  Cárdenas Ávila.   

Lo  anterior,  por  cuanto,  como  así se  evidencia  de  la realidad procesal, la prueba cuya práctica fue solicitada por  la  defensa  y  luego  rechazada por la funcionaria judicial era conocida por la  fiscalía de tiempo atrás:   

En   efecto,  la  fiscal  acusadora,  al  descubrir  los  elementos  de  juicio  en  su poder, enunció la “copia  del  sumario  No.  93662,  adelantado contra Óscar Armando  Cárdenas  Ávila  y  otros  por el delito de secuestro extorsivo, desaparición  forzada,  tortura, concierto para delinquir y lesiones personales, evidencia que  no  se  encuentra  anexa,  queda  a  disposición  de las partes en la fiscalía  primera  delegada  ante  el Tribunal Superior de Tunja, habida consideración de  su   volumen”  (fl.  507,  carpeta  No.  3).    

Más  adelante,  la defensa insistió a la  fiscalía  para  que  procediera  al  descubrimiento  de una constancia sobre el  hallazgo  de la indagatoria de Óscar Cárdenas Ávila, documento que obra en el  citado  expediente 93662, que la acusadora puso a disposición del apoderado del  acusado.   Este  último  precisó  que  en  el  aludido  expediente  obran  dos  constancias  en  similar  sentido,  y señaló que la fiscalía solamente había  descubierto  una  de ellas, la obrante al folio 95 de las referidas diligencias,  más  no  aquella  que  aparece  a  folio 26.  Frente a dicha petición, la  fiscalía  reiteró,  según  consta  en  el audio video y acta correspondientes  (fl.  502, carpeta No. 3), que aportaría la totalidad del expediente en el cual  se  halla  la  constancia  que  la  defensa pedía, y de esta forma el documento  quedaba cobijado por el descubrimiento.   

El  apoderado  del  procesado  insistió  pidiéndole  a  la  fiscalía  que  aportara  el  documento  en  mención,  pues  “no  ve  cuál  es  el  inconveniente de que se le  entregue”.  Así,  el Tribunal Superior de Tunja le  ordenó  a  la  fiscal  “que en el término de (3)  días  le remita copia de dicha acta a la defensa que se dice es suscrita por la  señora  Sandra  Molano,  que  es  diferente  a  la  que  se  encuentra  a folio  95”.      Dicho  requerimiento   fue satisfactoriamente cumplido por la acusadora, como así  lo  registró el defensor del acusado en la sesión de  audiencia  preparatoria  celebrada  el  8 de marzo de 2011 (fl. 558, carpeta No.  3).   

En estas condiciones, siendo cierto que la  Fiscalía  descubrió  el  elemento  probatorio  (y  de  esta  manera lo puso en  conocimiento  de  los  intervinientes,  con su intención de hacerlo valer en el  juicio),  como  también  lo  es  que  la  defensa no lo descubrió, aún cuando  también  pretendía  su  introducción a la audiencia pública del juicio oral,  entonces  no  cabe  duda  que  el  acusador  no  sufre  perjuicio  alguno, ni se  configura  una violación al principio de igualdad de armas, por la omisión que  se  le  atribuye a la defensa, porque evidentemente ya conocía de tiempo atrás  el  medio  de convicción que también al defensor le interesa.  Más aún,  recuérdese  que  fue  la  misma  fiscalía  la  que le entregó a la defensa el  aludido  elemento  material  probatorio,  cuyo  descubrimiento hoy le exige a la  defensa.   

El  descubrimiento probatorio que echó de  menos  el  a  quo  constituye,  entonces,  la exigencia de una formalidad por la  formalidad  misma,  pues  aún  cuando se hubiera cumplido, ningún conocimiento  nuevo le hubiera traído a la fiscalía.   

En          conclusión,  como  así se anunció al  inicio  de  estas  reflexiones,  la  Sala  revocará  la  decisión  impugnada  emitida  por el Tribunal en  audiencia  preparatoria  del  9 de marzo de 2011 y, en consecuencia, acogerá la  petición  formulada  por  el  defensor,  en  el  sentido  de  que se permita la  introducción del documento público identificado en precedencia.   

B.  Sobre  el  recurso de queja   

La       Corte      desechará  el  recurso de queja elevado  por  el  defensor  del  procesado,  toda  vez  que el  impugnante    incumplió    con    el    deber    de   sustentación.   

Dígase,   en   primer   lugar,  que  el  recurso   de  queja  fue  introducido  al  Código de Procedimiento Penal de 2004 por la Ley 1395 de 2010,  norma  esta  última que, a través de sus artículos 93 al 96, agregó a la Ley  906  de  2004  los  artículos  179B,  179C,  179D y 179E.  Las mencionadas  normas  regulan  lo  referente al recurso de queja en idénticos términos a los  consagrados en la Ley 600 de 2000 (artículos 195 al 198), así:   

“Artículo   93.               La              Ley  906   de  2004  tendrá  un  nuevo  artículo  179  B, del siguiente tenor:   

Artículo    179    B.   Procedencia  del  recurso  de  queja.  Cuando  el  funcionario  de  primera  instancia  deniegue  el  recurso  de  apelación,  el recurrente podrá  interponer  el  de  queja  dentro del término de ejecutoria de la decisión que  deniega el recurso.   

   

Artículo   94.  La  Ley  906   de  2004  tendrá  un  nuevo  artículo  179  C, del siguiente tenor:   

Artículo     179     C.  Interposición.  Negado el recurso de apelación, el interesado  solicitará   copia   de  la  providencia  impugnada  y  de  las  demás  piezas  pertinentes,  las cuales se compulsarán dentro del improrrogable término de un  (1) día y se enviarán inmediatamente al superior.   

   Artículo   95.  La  Ley  906   de  2004  tendrá  un  nuevo  artículo  179  D, del siguiente tenor:   

Artículo     179     D.  Trámite.  Dentro de los tres (3) días siguientes al recibo de  las   copias   deberá   sustentarse  el  recurso,  con  la  expresión  de  los  fundamentos.   

Vencido  este  término  se resolverá de  plano.   

Si  el  recurso no se sustenta dentro del  término indicado, se desechará.   

Si  el superior necesitare copia de otras  piezas  de  la  actuación procesal, ordenará al inferior que las remita con la  mayor brevedad posible.   

   

Artículo   96.  La  Ley  906   de  2004  tendrá  un  nuevo  artículo  179  E, del siguiente tenor:   

Artículo     179     E.  Decisión  del  recurso.  Si el superior concede la apelación,  determinará  el  efecto  que  le  corresponda  y  comunicará  su  decisión al  inferior.”   

De  la normatividad reseñada se desprende  que  al  impugnante  le asiste el deber de realizar la sustentación del recurso  de  queja, con la expresión de sus fundamentos, en un momento muy preciso, esto  es,  “dentro  de  los tres (3) días siguientes al  recibo   de  las  copias”,  lo  que  en  este  caso  evidentemente  no  aconteció.  El  cumplimiento  de  dicha  carga argumentativa  resulta  de  especial  relevancia en un sistema que, como el que consagra la Ley  906  de 2004, es de carácter adversarial, de suerte que al funcionario judicial  le  está  vedado  asumir cualquier carga que, como la del sustento del recurso,  es  de  exclusivo  interés  del  sujeto  procesal,  y  sin  que el ad  quem tenga la obligación de citar o  hacer  comparecer  al  recurrente  a cumplir con un deber que solamente a él le  corresponde.   

Sobre  la  carga  que le compete al sujeto  procesal  recurrente  de  sustentar  el  recurso de queja y la incidencia de una  omisión   en   tal   sentido,  la  Sala,  de  manera  pacífica,  ha  dicho  lo  siguiente:   

“Presupuesto  necesario  para  que  el  recurso  de queja pueda ser estudiado es que el sujeto  procesal  que  lo  ha interpuesto lo sustente, exigencia que debe cumplirse ante  el  funcionario encargado de resolverlo dentro de los tres días siguientes a la  fecha  de  recibo  de las copias, según se desprende  del  contenido  del  artículo  197 de la ley 600 de 2000, o en el momento de su  interposición,   según   ha   sido   admitido   por   la   Corte  en  doctrina  reiterada6.   Si   no   se   sustenta   en  las  oportunidades    indicadas,    debe    desecharse7.   

Para que un recurso de queja pueda tenerse  por  sustentado,  no  basta  la  presentación  de  un  escrito  cualquiera.  Es  indispensable  que  los  argumentos  que  se aduzcan estén relacionados con los  fines  o  propósitos que se buscan a través del mismo, que en síntesis pueden  resumirse  en  dos,  (1) que el superior revise si el recurso de apelación o de  casación  fue  correcta  o  incorrectamente denegado,  y (2) que ordene su  concesión si el inferior se equivocó al negarlo.    

Siendo   ello   así,   el  escrito  de  sustentación   o   fundamentación   de  este  recurso  debe  indefectiblemente  encaminarse  a demostrar que la decisión que se impugna es equivocada, y que lo  procedente  era optar por el otorgamiento del recurso de apelación o casación,  según   el   caso.”8   

La  solución  que  debe imponerse ante la  falta  de razones encaminadas a justificar la procedencia del recurso, encuentra  apoyo  en los principios que rigen la concesión de cualquier impugnación, pues  para  que  sea viable es necesaria la concurrencia de varios presupuestos, así:  i)  que la decisión  sea  susceptible  de  impugnación,  ii)  que el recurso se proponga antes del vencimiento de los términos  legalmente  destinados  para  ello,  iii)   que   al   recurrente   le   asista   interés   y  iv)  que la  inconformidad esté sustentada.    

El cumplimiento de este último presupuesto  resulta  decisivo,  pues  la  exposición de los motivos de inconformidad con la  decisión  atacada  determina  necesariamente aquellos aspectos sobre los cuales  el    ad-quem   puede  pronunciarse,  conforme lo enseña el principio de limitación, el cual, como ya  se  advirtió, cobra especial trascendencia en el proceso regido bajo la Ley 906  de 2004.   

En          conclusión,        el  recurso  de  queja  será desechado,  por  expreso  mandato del artículo 179D, inciso tercero, de la Ley 906 de 2004,  norma introducida por el 95 de la Ley 1395 de 2010.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:  DESECHAR    EL    RECURSO   DE   QUEJA   formulado   por   el   defensor   del   procesado   José  Vicente  Espinel  Daza, en contra  de  la  determinación  adoptada  por  la Tercera Sala de Decisión del Tribunal  Superior  de  Tunja  en  el curso de la audiencia preparatoria del 9 de marzo de  2011.   

SEGUNDO: REVOCAR PARCIALMENTE la  mencionada decisión del 9 de marzo de 2011 y, en consecuencia,  permitir   la   introducción   en   el   juicio   oral   de   la   “constancia  del  2 de marzo de 2009  suscrita  por  Sandra  Constanza  Molano,  documento  que  obra  al folio 26 del  sumario  No.  93662  de  la  investigación  adelantada  contra Óscar Cárdenas  Ávila”.   

TERCERO:  PRECISAR  que  contra las  anteriores decisiones no procede recurso alguno.   

Notificadas  a  las  partes  en  estrados,  devuélvase  la  actuación  al  despacho  de origen.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO                             JOSÉ   LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO           SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                              PERMISO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                      AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,  sentencia   del   12   de   mayo   de  2008,  radicación  No.28847.   

2  Casación 28056, auto del 29 de agosto de 2007, entre otras.   

3  Casación  N°  25920  del 21 de febrero de 2007. Ver también, casaciones 25007  del  13  de  septiembre  de 2006, 26128 del 11 de marzo de 2007, 28212 del 10 de  octubre de 2007 y 28656 del 28 de noviembre de 2007.   

4  Casación N° 25920 del 21 de febrero de 2007.   

5  Ibid.   

6  Cfr.  Auto  del  6 de diciembre de 2001, radicación  No. 18468, entre otras decisiones.   

7  Inciso  tercero  del  artículo 197 de la ley 600 de  2000.   

8  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto del 15 de noviembre de 2005, radicación No. 24248.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *