35753(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35753  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 078.  

Bogotá D.C., marzo nueve (9) de dos mil once  (2011)   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a  constatar  el  cumplimiento  de  las  exigencias de crítica lógica y sustentación suficiente  en   el   libelo  casacional  presentado  por  el  defensor  de  los  procesados  LUIS   EDUARDO   ORDÓÑEZ   y   ALBA  YENSY  ACOSTA  GRIJALBA,  contra  la  sentencia  de segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  17  de  agosto de 2010,  confirmatoria  de la dictada en primera instancia por el Juzgado Treinta y Nueve  Penal  del  Circuito de la misma ciudad el 10 de marzo de la referida anualidad,  por  cuyo  medio  condenó  a los mencionados ciudadanos como autores penalmente  responsables del delito de falsedad material en documento público.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  averiguatorio  fueron  sintetizados  en el fallo del Tribunal, en los siguientes  términos:   

“A mediados de  agosto  de  2001, Pedro Julio Martín Triana contactó a Ismael Galindo Bautista  con  Luis  Eduardo  Ordóñez  y  Alba  Yensy  Acosta  Grijalba, personas que le  ofrecieron  en  venta  el  inmueble de su propiedad ubicado en la transversal 62  No.  44 – 03 sur, al igual  que  el  establecimiento  que  allí  funciona  de  razón  social  ‘Hostal    Villa   Amore’,  acordando  la  compra  del  40% de  éstos  por  valor  de  cuatrocientos cuarenta millones de pesos ($440.000.000).  Como  parte  del  acuerdo  se  convino  que  los  certificados  de la Cámara de  Comercio,  Libertad  y  Tradición  y  matrícula  inmobiliaria No. 50S 40207939  serían  proporcionados  por los vendedores, recibiéndolos en forma efectiva el  comprador  el  3 de septiembre de 2001, con fecha de expedición 31 de agosto de  ese    año,    sin    observarse    ningún    tipo   de   gravamen”.   

“El   4  de  septiembre   de  2001  se  celebró  el  contrato  de  promesa  de  compraventa,  estipulándose  el  2  de  febrero  de  2002 para la firma del contrato, sin que  fuera  posible  que  ello  se  materializara  por  las constantes excusas de los  vendedores;  circunstancia  que  llevó a Ismael Galindo Bautista a solicitar de  manera  directa  los  certificados  de  Cámara  de Comercio y el Registro de la  Oficina  de Instrumentos Públicos, percatándose que sobre los inmuebles objeto  de  la  negociación  recaían embargos e hipotecas anteriores a la celebración  del      acuerdo      de     compra”.   

         

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  base  en  la  denuncia  formulada  por  Ismael  Galindo  Bautista la  Fiscalía  Seccional  de Bogotá declaró abierta la instrucción, en desarrollo  de  la  cual vinculó mediante injurada a LUIS EDUARDO  ORDÓÑEZ   y  ALBA  YENSY  ACOSTA GRIJALBA.   

Cerrada  la  instrucción,  el  mérito  del  sumario  fue  calificado  el 29 de octubre de 2003 con resolución de acusación  en  contra  de  los  vinculados como posibles autores del concurso de delitos de  estafa  y  falsedad  material  en  documento  público.  Al  ser  impugnada esta  decisión  por  la parte civil, la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Bogotá  declaró  la nulidad de lo actuado a partir del cierre de  investigación,  por  considerar que previamente debió resolverse la situación  jurídica  de  los procesados en cuanto se procedía por el delito de estafa, de  modo  que  devolvió  la actuación al despacho de origen para que procediera de  conformidad.   

         Mediante  proveído  del  28  de  diciembre  de  2004  la  Fiscalía  profirió  preclusión  de  la investigación a favor de los procesados, pues el  denunciante  expresó  que  llegó  a  un  acuerdo  con  aquellos  y había sido  indemnizado por los daños derivados de las conductas investigadas.   

Contra  la  anterior decisión el Ministerio  Público  interpuso  recurso  de  reposición,  el  cual  fue  desatado mediante  proveído  del  2 de febrero de 2005 manteniendo la preclusión por el delito de  estafa,   pero  revocándola  respecto  del  punible  de  falsedad  material  en  documento público.   

Clausurada  nuevamente  la  instrucción, el  sumario   fue  calificado  el  27  de  enero  de  2006  con  preclusión  de  la  investigación  a  favor  de  LUIS EDUARDO ORDÓÑEZ y  ALBA  YENSY  ACOSTA  GRIJALBA por el delito de falsedad  material  en  documento  público, decisión revocada por la Unidad de Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Bogotá  el 22 de junio de 2006 al conocer del  recurso  de  apelación interpuesto por el Ministerio Público, para en su lugar  proferir  resolución  de  acusación  contra  los  mencionados  ciudadanos como  autores del delito de falsedad material en documento público.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  Treinta  y  Nueve  Penal  del Circuito de Bogotá, despacho que una vez  surtida  la  ritualidad  dispuesta  para este ciclo por el legislador, profirió  fallo  el  10  de  marzo  de  2010,  a  través del cual condenó a LUIS   EDUARDO   ORDÓÑEZ   y   ALBA   YENSY  ACOSTA  a  la pena principal de treinta y seis (36) meses de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la sanción privativa de libertad, como autores  penalmente   responsables   del   delito   de  falsedad  material  en  documento  público.   

En  la  misma  decisión  les  concedió  el  subrogado penal de la condena de ejecución condicional.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  la confirmó mediante fallo del 17 de agosto de  2010,  decisión  contra  la  cual el mismo sujeto procesal interpuso recurso de  casación  y  allegó  la  respectiva  demanda  a  nombre de sus asistidos, cuya  admisibilidad se estudia en esta providencia.   

EL LIBELO  

Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  establecida  en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000, el recurrente  formula  un reparo contra el fallo de segundo grado, por incongruencia entre los  cargos  formulados  en  la resolución de acusación y aquél por el cual fueron  finalmente condenados sus asistidos en las sentencias de instancia.   

En  la acreditación del reproche afirma que  el   fallo  atacado  “de  lejos  cae  dos  veces  en  errores jurídicos, el cual  (sic)  es que deja de lado el estudio de la ESTAFA, y  pasa  de  plano  de la falsedad en documento público a una falsedad material en  documento   público,  no  contemplada  ni  determinada  en  la  resolución  de  acusación”.   

          Advera       que      “en  las  consideraciones  del  fallo de primer grado se establece y  determina  la  comisión  del  delito  de falsedad en documento público, lo que  contradice   en   grado   sumo  con  (sic)  lo  contemplado  en la resolución de acusación, dejando de lado  y,    tal    vez,    en    el    olvido    el   delito   de   ESTAFA”.   

          Precisa      que      “en   resumen  tenemos  que  se  la  (sic)  violado  en todo sentido el presente proceso, pues en  la  resolución  de  acusación  se les endilga a los sindicados como autores de  los  delitos  de  ESTAFA Y FALSEDAD EN DOCUMENTO PÚBLICO. Nada más”.   

         

Luego      señala:     “No  hay  que olvidar que el delito de  ESTAFA  fue  uno  de  los  cargos  contenidos  y proferidos en la resolución de  acusación,  y  por  tanto ha de obrar en el cuerpo del fallo de sentencia, pues  no  se  puede  ni debe acusar a una persona como autor del delito de ESTAFA para  luego  no  resolver ni tomar alguna determinación sobre dicha conducta punible.  Ahora  bien,  que  se diga que en lo que respecta a la ESTAFA fue conciliada por  las  partes,  no  obra  en  el  plenario  ningún auto o resolución que así lo  disponga  (…) Además no  hay  que  olvidar  que las partes en ningún momento sometieron a consideración  del  Juez  Treinta  y  Nueve  Penal del Circuito la conciliación extraprocesal,  tampoco  la  dieron  a conocer al Juez la conciliación extraprocesal. Es decir,  las  partes  ignoraron  la  intervención  o  la  existencia  de dicho juez. Sin  embargo  éste  no  hace ningún reparo, tampoco llama a las partes para que les  presente  el  susodicho  acuerdo de conciliación, en consecuencia, nada dice al  respecto,  también  guarda  silencio,  con la anuencia del Ministerio Público.  Ello   es   un  exabrupto  jurídico  –          procesal”.   

          De  otra  parte señala que el Tribunal sorprendió a la defensa y a  sus    asistidos   “al  condenarlos  sorpresivamente  por  delitos  que  no  conocían  y  no les fueron  acusados”,     pues  “no  se  les  profirió  cargo  alguno en la resolución de acusación por el delito de FALSEDAD MATERIAL  EN  DOCUMENTO  PÚBLICO,  mientras  que  en  la sentencia de primer grado se les  condena   por  ese  delito,  y  en  las  dos  instancias  ignoran  el  cargo  de  ESTAFA”.   

Con base en lo expuesto el censor solicita a  la Sala casar el fallo atacado y proferir su reemplazo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Tiene  suficientemente  decantado esta Colegiatura que en el estudio  sobre  los  requisitos  de  admisibilidad  de  las demandas de casación, es del  resorte  de  la  Sala  verificar  que los recurrentes formulen sus reproches con  sujeción  a  los  requisitos  de  crítica  lógica  y sustentación suficiente  definidos  por el legislador y desarrollados por la jurisprudencia, a fin de que  este    recurso   extraordinario   no   se   convierta   en   una   tercera  instancia.  Tales  exigencias se  orientan  a  conseguir  libelos enmarcados dentro de unos mínimos lógicos y de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de los cargos propuestos, en  cuanto  resulten  inteligibles  por ser precisos y claros, pues no corresponde a  la  Sala en su función constitucional y legal develar o desentrañar el sentido  de  confusas,  ambivalentes  o contradictorias alegaciones de los impugnantes en  casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 213 de la Ley 600 de 2000,  “si   el   demandante  carece  de  interés  o la  demanda   no   reúne   los   requisitos     se     inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

          Para  comenzar  corresponde  a  la  Sala señalar que si el defensor  echa  de menos la condena de sus asistidos por el delito de estafa, es evidente,  en  primer  término,  que carece de interés, y en segundo lugar, se sustrae de  lo informado por la actuación procesal sobre el particular.   

          En  efecto,  de  tiempo  atrás ha definido la jurisprudencia que el  ejercicio  de  los  mecanismos de impugnación tiene como presupuesto ineludible  la  existencia  de  interés jurídico (legitimatio ad  caussam),  el  cual  surge cuando la providencia es de  alguna  manera  desfavorable  al  sujeto  procesal  que la impugna, y se pierde,  cuando el interesado demuestra conformidad con lo decidido en ella.   

          Por  tanto,  si  en  este asunto el recurrente echa de menos que los  falladores  se  hayan  pronunciado  sobre  el  delito de estafa, es evidente que  carece  de  interés,  pues si su pretensión prosperara, iría en contra de los  intereses de sus representados.   

          Adicionalmente  se  observa que, contrario a cuanto expone, mediante  providencia   del   28   de   diciembre   de  2004  la  Fiscalía  precluyó  la  investigación  a favor de los procesados, en cuanto el denunciante expresó que  había  llegado  a un acuerdo con aquellos y recibió una indemnización por los  daños   derivados  de  las  conductas  investigadas,  resolución  que  al  ser  impugnada  por  el Ministerio Público fue revocada a través de proveído del 2  de  febrero  de  2005  respecto  del  delito  de  falsedad material en documento  público,   pero   mantenida  con  relación  al  delito  contra  el  patrimonio  económico.   

En   cuanto  se  refiere  a  la  planteada  inconsonancia  entre acusación y fallo, olvida también el casacionista que una  vez  la  Fiscalía  de  segundo grado decretó la nulidad de lo actuado a partir  del  cierre  de investigación, incluida desde luego la acusación proferida por  los  delitos  de  estafa  y  falsedad  material  en documento público, tuvo que  rehacerse  el  diligenciamiento,  y  en la nueva calificación el 27 de enero de  2006  se  precluyó  la investigación a favor de LUIS  EDUARDO  ORDÓÑEZ  y ALBA YENSY ACOSTA GRIJALBA por el  delito  de  falsedad  material  en documento público, decisión revocada por la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal de Bogotá el 22 de junio de  2006,   para   en  su  lugar  proferir  resolución  de  acusación  contra  los  mencionados   ciudadanos  como  autores  del  delito  de  falsedad  material  en  documento  público, punible por el cual fueron finalmente condenados en primera  y segunda instancia.   

          Del  anterior  recuento  de  la  actividad  procesal  se  colige sin  dificultad  alguna,  de  una  parte,  que el censor no es fiel a lo informado en  ella,  y  de  otra,  que  no  logra  entenderse  en  qué consistió el presunto  quebranto  al  principio de congruencia denunciado en el libelo casacional, pues  fueron acusados y condenados por el mismo comportamiento.   

En  suma, encuentra la Sala que si el censor  carece  de  interés,  no  ajusta  su  demanda  a  lo informado en la actuación  procesal  y  es  bastante confuso en la argumentación propuesta contra el fallo  de  segundo grado, incurre en insalvables falencias, que en virtud del principio  de  limitación,  el  cual  gobierna  el  trámite  casacional,  no  pueden  ser  enmendadas  por  la  Corte,  e  imponen  la  inadmisión  del  libelo  con tales  equívocos  presentado,  de  conformidad  con  la  preceptiva  contenida  en  el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

          Para  concluir  es  necesario  señalar que no se observa dentro del  trámite  o  en el fallo objeto del recurso, violación de derechos o garantías  de  los  acusados,  como para que tal circunstancia impusiera el ejercicio de la  facultad  oficiosa  que sobre el particular le confiere el legislador a la Corte  en punto de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada  por  el  defensor  de  los procesados LUIS  EDUARDO  ORDÓÑEZ  y  ALBA  YENSY ACOSTA GRIJALBA, por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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