35218(23-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35218  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No.  101  

Bogotá,  D.  C., veintitrés de marzo de dos  mil once.   

Conceptúa la Corte sobre la extradición del  ciudadano  colombiano   BRIAN  EDUARDO HERNÁNDEZ  PARDO,  solicitada  por  el  Gobierno  de  los Estados  Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

1.-  El  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América,  por  conducto  de  su  Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No.  0452  fechada  el  12  de  marzo  de  2010, dirigida al Ministerio de Relaciones  Exteriores,  solicitó  la  detención provisional con fines de extradición del  señor   BRIAN  EDUARDO  HERNÁNDEZ  PARDO,  de  quien  informa  que es ciudadano de Colombia, nacido el 12 de  septiembre  de  1989  e  identificado  con  el  pasaporte  colombiano número RN  28840539, expedido el 12 de septiembre de 2002.   

De esta solicitud, el Ministerio de Relaciones  Exteriores  dio  traslado  al Ministerio del Interior y de Justicia, y al Fiscal  General  de  la  Nación. Esta autoridad, mediante Resolución de 21 de junio de  2010,  libró  orden  de captura en su contra, la cual se hizo efectiva el 26 de  agosto   de   2010   en  Barranquilla  –Atlántico-,   por   miembros  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad   DAS1.   

2.- Con Nota Verbal No. 2439 del 14 de octubre  de  2010,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de América formaliza ante el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores la solicitud de extradición del referido  ciudadano.   

Informa que BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO es  requerido  para  comparecer  a  juicio  por  delitos relacionados con homicidio.  Precisa  que  “es  el  sujeto  de  la  acusación  No. 09-09-1079-I, dictada el 8 de septiembre de  2009,  en  la  Corte  Superior  del  Condado  de  Passaic  del  Estado  de Nueva  Jersey”,  mediante  la  cual  se  le  acusa de (i) un cargo por el delito de  homicidio  impremeditado  en  segundo  grado,  (ii)  un  cargo  por el delito de  posesión  de  arma para un propósito ilegal en segundo grado y, (iii) un cargo  por agresión agravada en cuarto grado.   

Señala que el  25 de septiembre de 2009  la  Corte  Superior  dictó  un  auto  de detención contra el señor HERNÁNDEZ  PARDO  con base en la  acusación proferida en este caso, el cual permanece  válido y ejecutable.   

En relación con los comportamientos por cuya  realización   se   formaliza   el   pedido   de   extradición,  manifiesta  lo  siguiente:   

“El 23 de julio  de  2009,  o  aproximadamente en esa fecha, el acusado, Brian Eduardo Hernández  Pardo  se  encontraba  dentro  de  la  residencia de un asociado, Aman Ullah, en  Nueva  Jersey.  Entre otros individuos presentes en dicho lugar se encontraba la  víctima  del  homicidio,  Roberto Carrión, Jr., de 17 años de edad. En algún  momento  durante  la  tarde,  Hernández  Pardo  tomó  posesión de una pistola  semi-automática  calibre .22 de propiedad de Ullah y comenzó a jugar con ella.  Hernández  Pardo  movía el mecanismo de seguridad abriéndolo y cerrándolo, y  luego  atormentaba  con  la  pistola moviendo hacia atrás el bloque de cierre y  soltándolo.  Al  hacer  eso,  Hernández  Pardo hizo que una bala se pasara del  cargador  de  municiones  a la cámara de disparo. Hernández Pardo luego quitó  el cargador de municiones de la pistola.   

“El  acusado  luego  apuntó  el arma a la cabeza de uno de los individuos presentes, quien le  dijo  que  no  lo  hiciera. Hernández Pardo, luego, intencionalmente apuntó la  pistola  a  la  cabeza  de Roberto Carrión, Jr., quien estaba parado a menos de  dos  pies  de  distancia.  Hernández Pardo, luego, intencionalmente e ignorando  completamente  el  peligro  de sus acciones, accionó el gatillo, lo cual causó  que  la  bala  que  se  encontraba  dentro de la cámara de la pistola le pegara  fatalmente  a la frente de Roberto Carrión, Jr. El acusado inmediatamente huyó  de  la  escena  del  crimen  y horas más tarde abordó un vuelo que tenía como  destino  final Colombia. Posteriormente le fue practicada una autopsia al cuerpo  de  la víctima que estableció que la causa de su muerte fue una herida de bala  disparada a la frente.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

Anota finalmente, que BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ  PARDO  es  ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  12  de  septiembre de 1989 y se  identifica  con  el  pasaporte colombiano número RN 28840539, expedido el 12 de  septiembre de 2002.   

Para  tales  efectos,  adjunta los siguientes  documentos  debidamente  autenticados, traducidos y legalizados por el Consulado  de Colombia en Washington, D.C.:   

2.1.-  Declaraciones  juradas  en apoyo de la  solicitud   de  extradición,  rendidas  por  John  F.  Latoracca,  Fiscal  Auxiliar Principal en la Fiscalía  del  Condado  de  Passaic y Marco P. Aliano,  Detective  de  la  Fiscalía del Condado de Passaic, en Paterson,  New Jersey.   

2.2.-  Acusación  de  los  Estados Unidos de  América  contra  BRIAN  EDUARDO  HERNÁNDEZ  PARDO  y otros, presentada el 8 de  septiembre  de  2009  ante  la Corte Superior de New Jersey, Condado de Passaic,  dentro del caso penal No. 09-09-1079-I.   

2.3.-          “Orden    de    Arresto”, emitida por la Corte Superior de New  Jersey,  Condado  de  Passaic-División  de  Asuntos  Jurídicos,  contra  BRIAN  EDUARDO   HERNÁNDEZ   PARDO,   por  los  cargos  referidos  en  la  acusación.   

2.4.- Disposiciones sustanciales aplicables al  caso,   Secciones   2C:11-4  (homicidio),         2C:11-1        (agresión),       2C:39-4    (porte    de   armas   para   fines   ilícitos),   2C:39-1  (definiciones  de arma de fuego y  pistola),  2C:34-6 (penas para  delitos    de    segundo    y    cuarto   grado)   y,  2C:1-6  (prescripción de la acción penal), de la Ley  del Estado de New Jersey.   

3.- El Ministerio de Relaciones Exteriores dio  traslado  de  la  documentación  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia y  conceptuó,     además,     que    “por   no   existir  Convenio  aplicable  al  caso  en  mención  es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”.   

El Ministerio del Interior y de Justicia, por  su  parte,  adjunto  al oficio 38736 fechado el 20 de octubre de 2010, dio curso  ante  la  Corte  de  la  solicitud de extradición, en donde, una vez agotado el  procedimiento  establecido en la Ley 906 de 2004, corresponde emitir el concepto  de rigor.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN.  

Durante el término de traslado, hicieron uso  de     este     derecho     tanto    la    defensa2,  como  la Procuradora Tercera  Delegada      para     la     Casación     Penal3.   

De la Defensa.  

El  defensor  público  del  requerido  en  extradición,  solicita  a  la  Corte,  que  al momento de conceptuar lo haga en  derecho y atendiendo la normatividad colombiana.   

Del Ministerio Público.  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  después de aludir a la actuación procesal llevada a cabo en  el  presente  asunto  y  referir  el  sustento  documental  de  la  solicitud de  extradición,   manifiesta  que  no  se  presenta  ningún  condicionamiento  en  relación  con  el marco temporal de los comportamientos atribuidos al requerido  por  la  autoridad  extrajera,  pues la conducta que motiva la solicitud de  extradición  fue realizada con posterioridad a la vigencia del Acto Legislativo  No.  01  de  1997,  a  través  del cual se reformó el artículo 35 de la Carta  Política  que  prohibía  la extradición de nacionales colombianos y, además,  el delito se llevó a cabo en los Estados Unidos de América.   

Agrega  que  la  normativa aplicable para el  caso  es  la  contenida en la Ley 906 de 2004, atendiendo el hecho de que no hay  convenio  de  extradición vigente entre la República de Colombia y los Estados  Unidos  de  América,  como  lo  manifestó  el Jefe de la Oficina Jurídica del  Ministerio de Relaciones Exteriores.   

    

Señala que la documentación allegada por la  Embajada  del  Estado  requirente,  cuenta  con la validez formal necesaria para  satisfacer  las exigencias del ordenamiento procesal penal colombiano, ya que no  solamente  contienen  la información legalmente requerida, sino que respecto de  la misma se surtió el trámite inherente a su autenticidad.   

Anota  que  de  lo  actuado  se establece el  cumplimiento   del   presupuesto   de   la  plena  identidad  del  requerido  en  extradición,  pues  se  evidencia  que se trata de la misma persona solicitada.   

En  lo  relativo  al  principio  de la doble  incriminación,  después  de trascribir el contenido de los cargos imputados en  la  acusación  en  que  se  funda  la solicitud de extradición, manifiesta que  comparada  la  conducta atribuida al requerido con los comportamientos previstos  como  delito  en  la  legislación colombiana, observa que encuentra adecuación  típica  en  los  artículos 109 y 365 del Código Penal, con las modificaciones  introducidas  por  las  Leyes  890  y  1142  de 2007, que definen los delitos de  homicidio  culposo  y,  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o  municiones.   

Estima       que      “se  evidencia así la identidad entre  la  descripción  de  las  conductas  a  que  se  contraen  los  cargos  con  la  legislación  penal  patria, teniendo de presente que su adecuación típica que  hace  esta  Delegada  con  base  en  la  fáctica y jurídica relacionada con la  acusación  y  en  la nota verbal 2439 del 14 de octubre de 2010 que encuadra es  en   el   artículo   109   del   Código   Penal  y  no  en  el  105  homicidio  preterintencional,  normatividad  que  no tiene tipificado como conducta punible  la  agresión agravada, como si lo hace la Ley 2C:12:01 de New Jersey, al tiempo  que  en  el  marco punitivo fijado se satisface el límite mínimo de la pena de  prisión  exigido,  por  lo  que  al  operar plenamente el principio de la doble  incriminación   hace   viable   la   extradición   del  solicitado” (sic).   

Anota  que  de  igual  modo  se satisface la  exigencia  relativa  a  que  por  lo  menos  se  haya  dictado  en  el  exterior  resolución    de   acusación   o   su   equivalente,   ya   que   “el  pronunciamiento judicial remitido  por  el  país  requirente  que  contiene  el  acta  de cargos proferidas por el  Tribunal  Superior  de  New  Jersey,  Condado  de  Passaic-División  de Asuntos  Jurídicos  (Sala  Penal),  responde  a  la Resolución de Acusación de nuestra  legislación     penal     adjetiva” (sic).   

Considera  que  en el evento de que la Corte  conceptúe  favorablemente  a la extradición de BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO,  deberá  exhortar  al  Gobierno Nacional para que advierta expresamente al país  extranjero,  que  la  entrega del requerido lo limita ya que solamente lo podrá  juzgar  por  las  conductas  que  generan  la  extradición,  de acuerdo con los  instrumentos  internacionales  sobre  Derechos  Humanos,  y lo dispuesto por los  artículos  11,  12  y 34 de la Carta Política, según los cuales no podrá ser  sometido  a  pena  de  muerte,  desaparición  forzada, torturas, tratos o penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a  las  penas  de  destierro, prisión  perpetua y confiscación.   

       

Con fundamento en lo anterior, la Procuradora  Delegada      observa     que,     “con   las   salvedades   anotadas   en   este   alegato”,   se   encuentran  satisfechos  los  presupuestos  para  que la Corte conceptúe favorablemente a la extradición del  requerido  en  este  caso,  señor  BRIAN  EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO, conforme lo  solicita.   

SE CONSIDERA:  

1.-   Aclaración  previa.   

El  artículo  35  de  la  Carta  Política,  modificado  por  el artículo 1º del Acto Legislativo No. 01 de 1997, establece  que  la  extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los  tratados públicos y en su defecto con la ley.   

Como en este caso el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  Colombia  conceptuó  sobre la ausencia de convenio aplicable en  materia  de  extradición con el país solicitante (Estados Unidos de América),  y  estableció  la  consecuente aplicación de lo previsto, en el referido tema,  por  el  Código  de Procedimiento Penal, la Corte, en total coincidencia con lo  expresado  por  la  Procuraduría Delegada, abordará el estudio de los aspectos  sobre  los  cuales debe emitir el concepto, previstos por el artículo 502 de la  Ley 906 de 2004.   

Es de precisar, además, que de la solicitud y  documentos  anexos se establece que las actividades delictivas que se le imputan  al  señor  BRIAN  EDUARDO  HERNÁNDEZ  PARDO  tuvieron  ocurrencia  en  el  exterior y no versan sobre delitos  políticos,  toda vez que las conductas definidas como  homicidio  impremeditado, posesión de arma para un propósito ilegal en segundo  grado   y   agresión   agravada   en   cuarto   grado,  no  constituyen  delito  político.   

Esto  si  se  tiene  en  cuenta que según el  relato  del  Detective  de  la  Fiscalía  del  Condado  de  Passaic en Paterson  –   New   Jersey,   la  investigación        permitió        establecer        que        “el  23  de julio de 2009, o alrededor  de  esa  fecha,   BRIAN  HERNÁNDEZ,  cometió  los delitos de homicidio en  segundo  grado,  posesión  en  segundo  grado de un arma para un fin ilícito y  agresión   agravada   en   cuarto   grado,   en  la  ciudad  de  Paterson,  New  Jersey”.   

Por otra parte, debe resaltarse que los hechos  por   cuya  realización  se  solicita  la  extradición  fueron  cometidos  con  posterioridad  a  la  entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997,  modificatorio del artículo 35 de la Carta Política.   

2.-   VALIDEZ   FORMAL  DE  LOS  DOCUMENTOS  PRESENTADOS.   

De  la  actuación  se  establece  que  la  documentación  allegada  por la Embajada del Estado requirente, relacionada con  la   acusación  No. 09-09-1079-I, dictada el  8 de septiembre de 2009  por  la  Corte  Superior  del  Condado  de Passaic del Estado de Nueva Jersey no  sólo   fue   autenticada   mediante   sello   del   Tribunal  Superior  de  New  Jersey4,  sino que a ella hace alusión el Fiscal Auxiliar Principal cuando  en  declaración  jurada  indicó  que  “ese  Tribunal  tiene  por  práctica  guardar  los originales de la  acusación  y  de  la  orden  de  arresto  y presentarlos ante el Secretario del  tribunal.  Por  lo tanto, he obtenido una copia certificada, fiel y exacta de la  acusación  formal  de  la  Secretaría  del Tribunal,  y la he adjuntado a  esta       declaración       jurada       como       Prueba      B.”,  así como  copias  certificadas  fieles  y correctas de la orden de arresto, expedida en el  presente   caso5.   

Además,  las  declaraciones   juradas   rendidas   por  el  Fiscal  Auxiliar  Principal John  F.  Latoracca,  y el Detective de la  Fiscalía   del   Condado   de   Passaic   Marco   P.  Aliano,   figuran  avaladas  con la firma de la Juez Presidente del Tribunal  Superior  del  Condado  de  Passaic;  legalizados  por Thomas C. Black, Director  Asociado  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales -División de lo Penal- del  Departamento  de  Justicia,  el  Procurador  General  de  los  Estados Unidos de  América,  la Secretaria de Estado, y el Funcionario Auxiliar de Autenticaciones  del Departamento de Estado de dicho país.   

Estos  instrumentos,  por  su  parte, fueron  autenticados  por  el  Consulado de Colombia en Washington, D.C., y a su vez por  el   Jefe   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.   

Cabe destacar que en la Nota Verbal mediante  la  cual  el  Gobierno  del  Estado  requirente,  a  través  de  su Embajada en  Colombia,  formaliza  el  pedido  de  extradición,  se precisa que “las    páginas    iniciales    de  certificación  tanto  del  Departamento  de Justicia de los Estados Unidos como  del  Departamento  de  Estado  de  los  Estados  Unidos  tienen la intención de  certificar   que   todos   los   documentos  que  sustentan  esta  solicitud  de  extradición  son  copias fieles y verdaderas de los originales que servirán de  base   para   juzgar   a   este  individuo  en  los  Estados  Unidos”.   

    

Por  lo  anterior, teniendo en cuenta que la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ  PARDO,  se  hizo por la vía diplomática, que ella contiene la copia auténtica  de  la  resolución  de acusación, la cual, junto con las declaraciones juradas  que  se  allegan en apoyo de la solicitud, es específica en indicar exactamente  las  conductas  que  motivaron  la  solicitud   y  el  lugar y las fechas o  épocas   en  que  fueron  realizadas,  así  como  los  datos  necesarios  para  establecer  la  plena  identidad de la persona reclamada, la copia auténtica de  las  disposiciones  sustanciales  aplicables  al  caso, y que en la expedición,  trámite  y  traducción  de  los  citados  documentos  se  cumplieron los ritos  formales  de  legalización prescritos por las normas pertinentes de los Estados  Unidos  de  América,  la  Corte los tendrá como aptos para servir de prueba de  aquello que ellos contienen.   

Esto, si en  cuenta se tiene que en este  caso  asimismo  se cumple lo establecido por el artículo  259 del C. de P.  C.,  modificado por el artículo 1º Núm. 1114 del D.E. 2282/89, según el cual  “los documentos públicos  otorgados  en  país extranjero por funcionario de éste o con su intervención,  deberán   presentarse   debidamente   autenticados  por  el  cónsul  o  agente  diplomático  de  la República, o en su defecto por el de una nación amiga, lo  cual   hace  presumir  que  se  otorgaron  conforme  a  la  ley  del  respectivo  país”,   disposición  aplicable  al  caso  por virtud del principio de integración normativa previsto  por  el  artículo  25 del C. de P. P. de 2004 y el inciso último del artículo  495 ejusdem.   

Acorde con lo analizado en precedencia, para  la   Corte   es   manifiesto   el   cumplimiento  de   este  requisito  del  concepto.   

3.- DEMOSTRACIÓN PLENA DE LA IDENTIDAD DE LA  PERSONA REQUERIDA.   

Para  la  Corte es claro que de lo actuado se  establece  que  BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO, quien se encuentra privado de la  libertad  con  ocasión  de   este  trámite,  es  la misma persona a   la   que   se  refiere  la  acusación  No. 09-09-1079-I, dictada  el   8  de  septiembre de 2009 por la Corte Superior del Condado de Passaic  del  Estado de Nueva Jersey,  y  la  misma  mencionada   en   las   notas  verbales   mediante  las   cuales  el  gobierno   de   dicho   país,  a  través de su Embajada en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición, y  posteriormente     formalizó     el     pedido     ante     las     autoridades  colombianas.   

Esto por cuanto, en el documento enjuiciatorio  base  de la solicitud formal de extradición, se precisa que uno de los acusados  responde  al  nombre de BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO, como asimismo se anuncia  en  la  declaración  rendida  por  el  Detective de la Fiscalía del Condado de  Passaic,  en  la que indica que el acusado es ciudadano colombiano, nacido el 12  de  septiembre  de 1989 y se identifica con el pasaporte colombiano RN 28840539,  expedido  el  12 de septiembre de 2002, no tiene cédula de ciudadanía,  y  es  hijo  de  Hernando Enrique Hernández Aguas y Mercedes Pardo Guzmán, allega  una  fotografía  del  mismo,  así  como  de  la  solicitud  de  pasaporte, del  pasaporte  que le fuera expedido, y de la impresión del dedo pulgar tomada para  la        expedición       del       pasaporte6.   

Debe  anotarse, que a dichas características  se  refieren  las  notas  diplomáticas remitidas por la Embajada de los Estados  Unidos  en  Colombia, mediante las cuales solicitó la detención preventiva con  fines  de  extradición  y  posteriormente formalizó el pedido ante el gobierno  colombiano.   

Es de resaltarse, asimismo, que al momento de  la  aprehensión  con  fines  de extradición, como en el acta de imposición de  derechos  del  capturado, se identificó con el Registro Civil de Nacimiento No.  28840539,  coincidente con el de su pasaporte colombiano mencionado en las notas  diplomáticas  mediante  las  cuales se solicitó la detención provisional y se  formalizó el pedido.   

Si  a  ello  se  agrega, que al momento de la  aprehensión   con  fines  de  extradición,  después  de  realizar  el  cotejo  correspondiente  entre  las  huellas  dactilares  estampadas en la tarjeta civil  decadactilar  del DAS a nombre de BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO y la impresión  dactilar  impresa  en  la  fotocopia  del pasaporte expedido con este nombre, se  estableció  uniprocedencia,  por  ende,  que  la  persona capturada es la misma  requerida en extradición.   

Por  estas  razones,  la  Corte  encuentra  satisfecho el requisito en mención.   

4.- PRINCIPIO DE LA  DOBLE INCRIMINACIÓN.   

De  conformidad  con  lo  establecido  por el  artículo   493-1  C.P.P.   de  2004,  para  conceder  la  extradición  es  requisito  indispensable  que  el hecho que la motiva también esté previsto en  Colombia  como  delito  y  reprimido  con sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro años.   

4.1.-  Según  la  acusación  No.  09-09-1079-I  dictada  el   8  de  septiembre  de 2009 contra BRIAN EDUARDO  HERNÁNDEZ  PARDO  por  el  Gran Jurado en sesión ante la Corte Superior de New  Jersey,  Condado  de  Passaic,  División de Asuntos Jurídicos, se tiene que el  requerido    es    acusado    en    el    CARGO  UNO  de  haber  cometido  un  homicidio  al  infligir  lesiones  por imprudencia que determinaron la muerte de  Roberto  Carrión  Jr.;  en  el  CARGO DOS    de   haber  portado  una  pistola  con  el  fin  de  usarla  ilícitamente  contra  la  persona de Roberto Carrión Jr. y; en el CARGO  TRES, de haber apuntado un arma de  fuego  hacia  Roberto  Carrión  Jr.,  “en  circunstancias  que  manifestaron  extrema  indiferencia por el  valor     de    la    vida    humana”.   

4.2.- Las normas sustanciales aplicadas, cuya  traducción  fue  oportunamente allegada al expediente, tratan de los delitos de  homicidio  impremeditado  en segundo grado, posesión de arma para un propósito  ilegal  en  segundo grado y agresión agravada en cuarto grado. Por el delito de  homicidio  impremeditado,  la  legislación  aplicada  al caso establece pena de  prisión  entre  cinco  y diez años; por el delito de posesión de arma para un  propósito  ilegal  en  segundo  grado, se prevé pena de prisión entre cinco y  diez  años  y;  por  el  delito  de  agresión  agravada  en  cuarto  grado, la  legislación   foránea   establece   pena  de  prisión  máxima  de  dieciocho  meses.   

4.2.1.- En la legislación colombiana, por su  parte,  el  delito  de  homicidio  impremeditado  en  segundo grado de que trata  el    CARGO   UNO  de  la   acusación   No.  09-09-1079-I,  proferida  el 8 de septiembre de  2009,  en  las circunstancias en que tuvo realización, corresponde al delito de  “homicidio   culposo  agravado” previsto por los  artículos  109  -modificado  por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004- y 110.2  –modificado por la Ley 1326  de  2009-  del Código Penal de 2000, que entre otras hipótesis prevén pena de  prisión  de  cuarenta  y  ocho (48) a doscientos dieciséis (216) meses cuando,  como  en este caso –según  se  establece  de  los términos de la acusación, las declaraciones juradas del  Fiscal  Auxiliar  y  el  Detective  de  la  Fiscalía que apoyan la solicitud de  extradición   y   las   notas   verbales   por   cuyo  medio  se  formaliza  el  pedido-,  por  culpa  se  causa la muerte de otro y se  abandona sin justa causa el lugar de la comisión de la conducta.   

Como  en   este  caso  las  autoridades  judiciales  de  los Estados Unidos de América acusan a BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ  PARDO  de  haber  cometido  un  homicidio  al  infligir lesiones por imprudencia  y   luego “el acusado  huyó  inmediatamente  del  lugar  del  delito y horas después abordó un vuelo  cuyo   destino   final   era  Colombia”,  es  de  concluirse  que en relación con dicho cargo se cumple el  presupuesto  relativo  a  la  doble  incriminación  para extraditar, pues en la  legislación  penal  colombiana  este   comportamiento  también  se  halla  definido  como  delito,  y por su realización prevé pena mínima no inferior a  cuatro años de prisión.   

4.2.2.-   De  otra  parte,  el  delito  de  “posesión  de arma para  un  propósito  ilegal en segundo grado”,  de  que  trata  el  CARGO  DOS de la acusación número  No.  09-09-1079-I  proferida  el  8  de  septiembre  de 2009 en la Corte Superior del  Condado  de  Passaic  del  Estado de Nueva Jersey, en la legislación colombiana  corresponde  al de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones  previsto  por el artículo 365 del Código Penal, modificado por el artículo 38  de  la Ley 1142 de 2007, que establece pena de prisión de cuatro (4) a ocho (8)  años  para  quien,  sin  el  correspondiente  permiso  de autoridad competente,  importe,   trafique,   fabrique,   transporte,   almacene,   distribuya,  venda,  suministre,   repare   o   porte   armas   de   fuego   de  defensa  personal  y  municiones.   

Como en este caso las autoridades judiciales  de  los  Estados  Unidos de América acusan a BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO, de  haber  portado  un arma de fuego con la finalidad de usarla ilícitamente contra  otra  persona,  es  de concluirse que igualmente en relación con dicho cargo se  cumple  el  presupuesto relativo a la doble incriminación para extraditar, pues  en  la  legislación  penal  colombiana  dicho  comportamiento también se halla  definido  como  delito, y por su realización prevé pena mínima igual a cuatro  años de prisión.   

Entonces,  en relación con los CARGOS UNO y  DOS, se satisface, por tanto, el requisito en mención.   

4.2.3.-  No  acontece igual, sin embargo, en  relación    con    el    CARGO   TRES   referido  en  la  resolución de acusación No. 09-09-1079-I dictada  el  8  de marzo de 2009 contra BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO por el Gran Jurado  en  sesión  ante  el  Tribunal  Superior  de  New  Jersey,  Condado de Passaic,  División   de  Asuntos  Jurídicos,  y  definido  en  la  solicitud  formal  de  extradición        como        “agresión       agravada      en      cuarto      grado”,   pues   en   relación  con  dicho  comportamiento no se cumple el requisito en estudio.   

Esto en razón a que según los términos de  la  acusación,  base  de  la solicitud, y lo expuesto por la Fiscalía Auxiliar  Principal,  la  conducta  allí  definida  hace referencia al acto de apuntar un  arma  de  fuego  hacia otra persona o en dirección de ella, bajo circunstancias  que  manifiestan  extrema indiferencia por el valor de la vida humana, es decir,  a  sabiendas  que  se  le  puede  infligir  una  lesión  grave  o  causarle  la  muerte,   pues  tal  comportamiento  no se halla previsto como delito en la  legislación  penal  colombiana, lo que impone  la  emisión  de concepto desfavorable por este cargo, como  en  tal sentido es sugerido, aunque no expresamente, por el Ministerio Público.   

Lo expuesto no significa que la Corte deje de  reconocer   que   la  conducta  de  amenazar  a  otro  con  un  arma  de  fuego,  cortopunzante,  contundente  o similares, es comportamiento que, por su especial  gravedad,   debería   estar   previsto  como  delito  en  nuestro  ordenamiento  jurídico,  toda vez que implica la realización de actos que ponen en riesgo la  vida,  la  integridad  personal  y  la  seguridad pública, bienes jurídicos de  indispensable  protección  si se pretende garantizar una convivencia pacífica,  pero  mientras  ello  no  suceda  a  través  de  la  intervención  del órgano  legislativo,   a  lo  aquí  dicho  se  limita  por  ahora  el  criterio  de  la  Sala.   

      

Cabe anotar, que en los cargos CUATRO, CINCO  y  SEIS  de  la acusación formal No. 09-09-1979-I, proferida el 8 de septiembre  de  2009  por  el Tribunal Superior de New Jersey, Condado de Passaic, División  de  Asuntos  Jurídicos,  no  se  menciona el nombre de BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ  PARDO  ni  en  relación con ellos la Embajada de los Estados Unidos de América  en  Colombia  solicita  su extradición, razón por la cual la Corte no emitirá  ningún pronunciamiento sobre dicho particular.      

   

5.- EQUIVALENCIA DE  LA   PROVIDENCIA  PROFERIDA  EN  EL  EXTRANJERO.    

El  artículo 493-2 del C.P.P. de 2004   establece  como  presupuesto  de  procedencia  de  la  extradición “que  por  lo menos se haya dictado en  el   exterior   resolución   de   acusación   o   su   equivalente”.   

Considera   la  Corte  que   la   acusación   No. 09-09-1079-I, dictada el  8 de septiembre de 2009 por  la  Corte  Superior del Condado de Passaic del Estado de Nueva Jersey, en contra  del  señor  BRIAN  EDUARDO  HERNÁNDEZ  PARDO,  y  con fundamento en la cual se  solicita  su  extradición,  corresponde  a  la  resolución  acusatoria  en  la  legislación  colombiana,  pues  además  de  que  con  dicho  acto  procesal la  actuación  subsiguiente  no es otra distinta al juicio oral que finaliza con el  respectivo  fallo  de mérito, como aquí sucede, desde el punto de vista formal  es  específica  en  señalar el lugar y la fecha o época en que ocurrieron los  hechos,  los  nombres  de  los  partícipes  y  la calificación jurídica de la  conducta,  con  lo  cual  se  satisfacen en suficiencia los aspectos fácticos y  jurídicos de la imputación.   

Además, en la documentación anexa que sirve  de  apoyo  a  la  solicitud  de  extradición  no  sólo se indica el nombre del  acusado,  sino  los  lugares  y  fechas  o  épocas  en que sucedieron los actos  determinantes de los delitos imputados.   

Si  a  ello  se  agrega  que la legislación  procesal  de  los  Estados  Unidos  de  América  se estructura sobre el sistema  acusatorio,  y  que el proyecto de acusación lo presenta el fiscal y lo aprueba  el  gran  jurado  después  de examinar la evidencia allegada por aquél, que en  éste  la  acusación  es  un escrito que contiene un pliego de cargos formulado  por  la  Fiscalía  en  contra  del  procesado  para que se defienda de ellos en  juicio,  que  incluye  la  individualización del acusado, una relación clara y  sucinta  de  los hechos jurídicamente relevantes -esto es  la descripción  de  la  conducta  típica  imputada, con las circunstancias que la especifican y  las  disposiciones  sustanciales  realizadas,  así  como  el lugar y la fecha o  época  de  su ocurrencia-, es evidente que la persona reclamada en extradición  en  este  caso,  ha  sido  acusada  y  llamada  a  responder  en  juicio por las  autoridades          de          los          Estados          Unidos         de  América.             

En consecuencia, la Corte encuentra superado  el  requisito  en  mención,  máxime  si  lo  que  la  ley doméstica exige, es  “equivalencia”  entre  las dos piezas procesales, mas  no  “identidad”  absoluta  entre  el  indictment  del  sistema  procesal  de los Estados Unidos y la resolución de acusación a que se  alude en el modelo de enjuiciamiento colombiano.   

6.-  Causas de improcedencia.  

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición   en   los  siguientes  casos,  (i)  cuando  el  delito  objeto  de  investigación  o juzgamiento es de naturaleza política, (ii) cuando los hechos  que  motivan  la  solicitud fueron cometidos con anterioridad al 17 de diciembre  de  1997,  y (iii) cuando el solicitado es natural colombiano y el delito que se  le  imputa  ha  sido  cometido en territorio nacional7.  Complementariamente la Corte  ha  venido  sosteniendo que tampoco procede cuando el caso ya ha sido juzgado en  Colombia  mediante  decisión  que  haya  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada con  anterioridad a la solicitud de captura con fines de extradición.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso analizado. Los delitos que la Corte Superior del Condado de Passaic del  Estado  de  Nueva  Jersey  le  imputa  a  BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO, son de  naturaleza  común,  no  política, y los actos manifiestos a que se alude en la  documentación  anexa  a  la  solicitud  ocurrieron  con  posterioridad al 17 de  diciembre  de  1997,  es decir a la entrada en vigencia del Acto Legislativo No.  01  de  ese  año,  según  se  establece  del  contenido  de la solicitud y los  testimonios de apoyo.   

El  lugar  de comisión del delito tampoco se  erige  en factor de improcedencia de la extradición, porque la acusación y las  declaraciones  de  soporte permiten constatar que BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ PARDO  llevó  a  cabo  el  comportamiento que se le atribuye en la ciudad de Paterson,  New  Jersey,  en  los  Estados  Unidos de América, de acuerdo al resumen que se  hizo de los hechos del caso.   

Esta  reseña  deja  en claro, como ya había  sido  advertido,  que  los  hechos  por  los  cuales  se  acusa  a BRIAN EDUARDO  HERNÁNDEZ  PARDO ocurrieron íntegramente en territorio del Estado requirente y  que  se cumple, por tanto, el condicionamiento constitucional consistente en que  la  conducta  haya  sido  realizada  total  o  parcialmente  en  el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar de comisión  del ilícito (de la acción, del resultado o de la ubicuidad).   

7.-    EL  CONCEPTO.   

La  Corte  es  del  criterio que el Gobierno  Colombiano  puede  extraditar  al  ciudadano colombiano BRIAN EDUARDO HERNÁNDEZ  PARDO    exclusivamente  por  razón  de  los  CARGOS  UNO  y  DOS  de  la  acusación No. 09-09-1079-I, dictada el 8 de septiembre de  2009,  en  el  Tribunal Superior de New Jersey, Condado de Passaic- División de  Asuntos    Jurídicos,    esto    es,   por   los   delitos   de:   (i)              “Homicidio  impremeditado  en  segundo  grado”  y  (ii)             “Posesión  de arma para un propósito  ilegal     en     segundo     grado”,   pues   se  satisfacen  los  requisitos  preestablecidos  a  estos  efectos,  como  viene de  demostrarse.   

No ocurre lo propio en relación con el   CARGO  TRES,  de  la  acusación  proferida por la Corte Superior del Condado de  Passaic  del  Estado  de  Nueva Jersey,  relativo al delito de “agresión    agravada   en   cuarto  grado”, pues respecto del  mismo   no  se  satisface  el  presupuesto  de  la  doble  incriminación.    

6.1.-  Aclaración  final.-   

En atención a lo manifestado por el defensor  y  el  Ministerio  Público  sobre  el  particular, es de advertir que atañe al  Gobierno  Nacional,  si  en ejercicio de su competencia lo estima, subordinar la  concesión  de  la  extradición  a  las  condiciones  que  considere oportunas,  exigiendo  en  todo caso, que la persona solicitada no vaya a ser juzgada por un  hecho   anterior   diverso  del  que  motiva  la  extradición,  ni  sometida  a  desaparición  forzada,  a  torturas  ni  penas  o  tratos  crueles  inhumanos o  degradantes,  ni  a las penas de destierro, prisión perpetua o confiscación, o  a  sanciones distintas de las que se le hubieren impuesto en la condena, y si la  legislación  del  Estado requirente pena con la muerte el injusto que motiva la  extradición,  la  entrega  se  hará  bajo  la  condición  de que tal pena sea  conmutada,  atendiendo  lo  contemplado  en  el  artículo  494  del  C.P.P.  de  2004.   

De  igual modo, la Corte considera pertinente  precisar,  en  orden  a resguardar los derechos fundamentales del requerido, que  -si  el Gobierno Nacional lo considera pertinente-, el Estado requirente deberá  garantizar  la  permanencia  en  el  país  extranjero  y  su  repatriación  en  condiciones  de  dignidad y respeto por la persona humana, cuando el extraditado  llegare  a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no culpable o su situación  jurídica   resuelta   definitivamente   de   manera   semejante,   incluso  con  posterioridad  a su liberación por haber cumplido la pena que le fuere impuesta  en  la sentencia de condena, por razón de los cargos que motivaron la solicitud  de  extradición  y  por  los  cuales  ésta hubiere sido concedida.     

Así   mismo,   al   Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas sobre la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la  sociedad,  garantiza  su protección, y establece la inviolabilidad de su honra,  dignidad  e  intimidad, lo cual se refuerza con la protección que a ese núcleo  también  prodigan  la Convención Americana de Derechos Humanos en su artículo  17   y   el   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  en  el  23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  concepto  del  15  de  mayo  de  2004  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en    la    Constitución    Política    (artículo  35)   y   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal  (artículos   490   a   514   de   la   Ley  906  de  2004),  el Gobierno Nacional debe hacer las exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan  todos  los  derechos  y  garantías  inherentes  a la persona del solicitado, en  especial  las  contenidas  en  la Carta Fundamental y en el denominado Bloque de  Constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º   ibídem8.   

Asimismo, el Gobierno Nacional ha de advertir  a  su  homólogo  del  Estado  requirente,  que en el presente evento la persona  solicitada  en  extradición ha permanecido privada de la libertad en detención  preventiva por razón de  este trámite.   

Además,  la Sala ha de indicar que en virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral  2º  del  artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

En   mérito  de  lo  expuesto  y  con  las  precisiones  consignadas, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

CONCEPTÚA    FAVORABLEMENTE    a   la   extradición   del   ciudadano   colombiano    BRIAN   EDUARDO   HERNÁNDEZ   PARDO,  solicitada  al  Gobierno  de  Colombia por su homólogo de los Estados Unidos de  América,  exclusivamente por  razón   de   los   CARGOS   UNO  y  DOS  de  la  acusación No. 09-09-1079-I, dictada el 8 de septiembre de  2009,  en  la  Corte Superior del Condado de Passaic del Estado de Nueva Jersey,  esto   es,   por   los   delitos  de:  (i)   “Homicidio  impremeditado    en   segundo   grado”    y   (ii)  “Posesión  de arma para  un  propósito  ilegal en segundo grado”.   

CONCEPTÚA   DESFAVORABLEMENTE    a   la   extradición   del   ciudadano   colombiano    BRIAN   EDUARDO   HERNÁNDEZ   PARDO,  solicitada  al  Gobierno  de  Colombia por su homólogo de los Estados Unidos de  América,   por razón del CARGO TRES    de   la  acusación  No.  09-09-1079-I,  dictada  el  8  de  septiembre  de  2009,  en la Corte Superior del Condado de Passaic del Estado de  Nueva     Jersey,     esto     es,    por    el    delito    de:    (iii)             “Agresión    agravada   en   cuarto  grado”,  según se anotó  en las consideraciones de este concepto.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al requerido señor BRIAN EDUARDO  HERNÁNDEZ   PARDO,   a   su  defensor  público,  al  Ministerio  Público  y a la Fiscal General de la Nación para lo de su cargo en  relación    con    la   persona   detenida   preventivamente   con   fines   de  extradición.   

Devuélvase  el  expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes de ley.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aclaración de voto  

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fls.  20 y ss. carpeta anexa   

2 Fl.  41 y ss. cno. Corte   

3 Fls.  42 y ss. cno. Corte.   

4 Fls.  66 anexo   

5 Fl.  87 y ss. anexo   

6 Fls.  106 y ss. anexo   

7  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 114 del Código Penal.   

8 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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