35142(16-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 35142  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 48  

Bogotá D. C., dieciséis (16) de febrero de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Procede  la Sala a rendir el concepto que en  derecho  corresponda  acerca  de  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano  colombiano   IVÁN  DARÍO  LÓPEZ  CELIS,  elevada  por  el  Gobierno de la República de Argentina, una vez  agotado   el   trámite  dispuesto  en  el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004.   

ANTECEDENTES  

1. El Ministerio del  Interior  y de Justicia de Colombia remitió a esta Corporación la solicitud de  extradición   del   nacional   IVÁN  DARÍO  LÓPEZ  CELIS,  formalizada  como  fuera  mediante  las  Notas  Verbales  MRC Nº 117 de 21 de  julio  y  MRC Nº 144 de 13 de  septiembre  de  2010,  procedentes  de  la  Embajada  de Argentina, junto con la  documentación  respectiva y el concepto emitido por el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  acuerdo  con  el  cual “el  Convenio  aplicable  al  presente  caso es la Convención sobre  Extradición  suscrita  en  Montevideo  el 25 de diciembre de 1933, aprobado por  Ley        74       de       1935”.   

2.  Previamente  a  impulsar  el  respectivo  diligenciamiento, la Corte con el fin de preservar las  garantías  del  reclamado,  privado de la libertad desde el 22 de julio de 2010  con   base   en   la   petición   elevada   en   tal   sentido   por  el  país  solicitante1,  ante  el silencio guardado por aquél para nombrar un abogado que  lo  representara,  le  designó de oficio un profesional del derecho y procedió  luego  a  surtir  el  correspondiente traslado para que las partes demandaran la  práctica  de  pruebas,  plazo  que  se  venció  sin  que  éstas instaran a la  realización           de           alguna2.   

3. Dado que la Sala  tampoco  advirtió  la necesidad de ejecutar pruebas de oficio, corrió traslado  para   presentar   alegatos,   lapso  en  el  que  se  hicieron  las  siguientes  postulaciones:   

3.1. La Procuradora  Tercera   Delegada   para   la   Casación   Penal3,   teniendo   en   cuenta  lo  prescrito  en el artículo 5º de la Ley 74 de 1935, aprobatoria del Convención  sobre   extradición   que   rige  este  asunto,  concluyó  que  se  encuentran  satisfechas  las  exigencias  para acceder a la solicitud, pues se envió por la  vía  diplomática  copia  auténtica  de  la orden de detención emanada por el  juez  competente,  se  cuenta  con una relación de los hechos por los cuales se  inició   investigación   en  el  país  extranjero  en  contra  del  ciudadano  colombiano,  igualmente  fue  allegada  copia de las disposiciones aplicables al  caso  y se indicaron de manera precisa las fechas de ocurrencia de los sucesos y  de prescripción de la acción penal.   

Puntualiza la Agente del Ministerio Público  que  la  situación fáctica objeto de investigación se encuentra tipificada en  nuestra  legislación  en  el artículo 376 de la Ley 599 de 2000, como tráfico  de  estupefacientes,  sancionado,  en cualquiera de sus modalidades, con pena de  prisión superior a un año.   

Finalmente, destacó la Delegada el aporte de  los  datos  suficientes  para la plena identificación de la persona solicitada,  no   existiendo  duda  acerca  de  que  la  capturada  es  la  misma  pedida  en  extradición por la República de Argentina.   

3.2. A su turno, un  profesional  del  derecho  a  quien  el requerido confirió poder en el traslado  para   alegar,   presentó   memorial   en   el  que  solicita  emitir  concepto  desfavorable,   básicamente,   porque  a  su  modo  de  ver  la  documentación  presentada  como  sustento  de  la  petición del país extranjero no reúne los  requisitos  exigidos  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  ni  los  de la  Convención  de  Montevideo,  en  cuanto  es  exigencia  que el solicitado esté  acusado  o  haya  sido  sentenciado, condiciones que no posee su representado de  acuerdo  las  decisiones anexas por la República de Argentina y emitidas contra  éste4.   

CONSIDERACIONES  

4. El artículo 35  de  la  Carta  Política  establece  el  orden  de prelación de la normatividad  aplicable  en  asuntos  de  extradición,  al  señalar  que  ese instrumento de  cooperación  judicial internacional procede, en primer lugar, de acuerdo con lo  prescrito  en  los  respectivos  tratados  públicos  y,  en  su defecto, con la  ley.   

Establecida  la  prioridad  de  las  fuentes  normativas,  y  habiendo  conceptuado el Ministerio de Relaciones Exteriores que  este  asunto  debe regirse por lo dispuesto en la Convención sobre Extradición  suscrita  en  Montevideo  el 26 de diciembre de 1933, aprobada por la República  de  Colombia  mediante la Ley 74 de 1935 y la Convención de Viena de 1988 sobre  Tráfico          de         Estupefacientes5,   en   relación   con   los  requisitos  allí  consagrados  tratará  el  concepto  que  en estos eventos se  demanda de la Corte.   

La anterior precisión con el fin de aclarar  la   confusión  que  se  aprecia  en  el  alegato  del  abogado  del  ciudadano  LÓPEZ  CELIS, quien, sin un  verdadero   sustento,   asegura  que  como  los  requisitos  consagrados  en  la  Convención  de  Montevideo  para  la  extradición  no  son  diferentes  de los  contemplados  en  la  Ley  906  de  2004, artículo 495, al no estar satisfechos  éstos, la figura en comento resulta improcedente.   

Como  ya  lo señaló la Sala, en materia de  extradición  la  ley  nacional sólo es supletoria de los Tratados Públicos en  cuanto  a  los  aspectos  sustanciales  que  deben  cumplirse  para  la efectiva  remisión  del  solicitado,  y  en  relación con el procedimiento a seguir para  resolver  las  peticiones  de  esta naturaleza, allí sí tiene aplicabilidad el  ordenamiento  interno,  conclusión  que,  en  el  presente  caso,  se encuentra  respaldada    por    las    propias    cláusulas    del   aludido   instrumento  multilateral.   

En  efecto, el artículo 8 de la Convención  prevé:   

“El  pedido de  extradición  será  resuelto  de  acuerdo a la legislación interior del Estado  requerido;  y,  ya  corresponda,  según  ésta,  al  Poder  Judicial o al Poder  Administrativo.  El  individuo  cuya  extradición se solicite podrá usar todas  las   instancias  y  recursos  que  aquella  legislación  autorice.”   

Del  precepto transcrito se desprende que el  procedimiento  a  seguir  es  el señalado en la legislación de cada Estado, es  decir,  cada  país  determina  cuáles son los órganos encargados de conocer y  resolver  la  solicitud de extradición. Y ello es así porque la Convención de  Montevideo  no  precisa  quiénes  son  los  competentes para dicho fin, y, más  bien,   deja   a   cada   Parte,   según   su   ordenamiento   interno,   dicha  tarea.   

En  el caso colombiano, el trámite es mixto  porque  involucra  la  intervención de tres autoridades con funciones definidas  en  la  Ley  906  de 2004: al Ministerio de Relaciones Exteriores le corresponde  fijar    la    legislación    aplicable   (artículo  496),   al   Ministerio   de   Justicia  examinar  la  documentación   con   el   fin  de  verificar  si  faltan  piezas  sustanciales  (artículo  497); a la Corte  emitir  concepto  acerca  de  si  se  cumplen  las  exigencias  de la respectiva  normatividad   (artículos   501  y  502),  y  al  Gobierno  Nacional  dictar la resolución mediante la cual  concede  o niega la extradición (artículos 491, 503 y  504).   

5.  Ahora  bien,  según  lo  normado  en  el  artículo  5 del mencionado Pacto Multilateral, los  presupuestos para la extradición son los siguientes:   

“El  pedido de  extradición  debe  formularse por el respectivo representante diplomático, y a  falta  de  éste  por  los  agentes  consulares  o  directamente  de  Gobierno a  Gobierno,  y  debe  acompañarse  de los siguientes documentos, en el idioma del  país requerido:   

”a)  Cuando el  individuo  ha sido juzgado y condenado por los Tribunales del Estado requirente,  una copia auténtica de la sentencia ejecutoriada.   

”b)  Cuando el  individuo  es solamente acusado, una copia auténtica de la orden de detención,  emanada  de Juez competente; una relación precisa del hecho imputado, una copia  de  las leyes penales aplicables a ésta, así como de las leyes referentes a la  prescripción de la acción o de la pena.   

”c) Ya se trate  de  condenado o acusado, y siempre que fuera posible, se remitirá la filiación  y    demás   datos   personales   que   permitan   identificar   al   individuo  reclamado.”   

5.1.  En el asunto  estudiado,  la  Representación  Diplomática  de  Argentina, mediante las Notas  Verbales  MRC Nº 117 de 21 de  julio  y  MRC Nº 144 de 13 de  septiembre  de  2010,  formalizó  la  solicitud de extradición de IVÁN     DARÍO     LÓPEZ     CELIS6.   

Con  las  aludidas misivas se adjuntó copia  autentica  del  auto de 30 de noviembre de 2009, adoptado en la Causa Nº 9.650,  caratulada  “FRECUS, Mihai  s/   contrabando   de  estupefacientes”,  en  la  que el Juez Tercero Nacional en lo Penal Económico de la  ciudad  autónoma  de Buenos Aires, República de Argentina, ordena “LA DETENCIÓN, tanto a nivel nacional  como     internacional,     de    Iván    Darío    LÓPEZ    CELIS”,  debido  a su probable intervención  en    la    provisión    de    una    sustancia   estupefaciente   “presuntamente   cocaína”, la cual, oculta en el doble fondo de  una  maleta  de  viaje,  se intentó sacar del citado país el 23 de octubre del  mencionado  año  en  el  vuelo  Nº  A7  0038  de la línea aérea “AIRCOMET”,  con  destino  a Madrid (España),    por    el   ciudadano   de  nacionalidad        Rumana       “Mihai        FRECUS”,  cuyo  procesamiento  fue  dispuesto  en  la misma fecha en que se  libró   la  captura  del  solicitado  en  extradición  y  de  tal  providencia  igualmente se adjuntó copia auténtica.   

Puesto  que  el  apoderado  de  LÓPEZ   CELIS  argumenta  que  el  Estado  requirente    no    acreditó    con    documento    alguno    la   “calidad    de   acusado”  respecto de su prohijado, tal y como  lo  exige  el artículo 5, literal b), transcrito con anterioridad, necesario se  hace  señalar que la norma en cuestión no prevé, como lo interpreta de manera  equivocada  el  letrado,  que  se  allegue  el material demostrativo que echa de  menos  y  que,  al  parecer,  asimila  el abogado a la resolución de acusación  dictada en nuestro país, conforme a la ley procesal penal interna.   

El  presupuesto que expresamente se menciona  allí,  y  que  fue  satisfecho  por  el  Gobierno  Argentino, se insiste, es el  relativo  a  la  copia auténtica de la orden de detención, cuando el individuo  requerido  es  solamente  acusado,  sin  que  sea  necesario  de  acuerdo con la  Convención  de  Montevideo  entrar a analizar en qué momento se puede entender  que   una   persona   tiene   tal   calidad   en   el   país  que  solicita  la  extradición.   

Acerca de dicho aspecto, con anterioridad la  Corte,  en  concepto de 22 de mayo de 2001, y luego en pronunciamientos de igual  índole  de  fecha 12 y 26 de septiembre de 2006, puntualizó que no constituía  exigencia  acreditar la emisión contra el solicitado de una decisión semejante  a  la  resolución de acusación del sistema procesal penal colombiano, doctrina  cuyos  fundamentos  permanecen  invariables  y  que por lo tanto es la llamada a  zanjar   la   discusión   propuesta   por   el  representante  de  LÓPEZ CELIS:   

“Las  estipulaciones  a  que  aluden  los  tratados públicos surgen preponderantes en  materia  de  extradición y sólo a falta de ellas se remite a lo que establezca  la  ley  interna, de manera que si en este caso, como quedó visto, es aplicable  la  Convención  de  Montevideo, se anteponen los requisitos allí establecidos,  en  lo  que  debe  acompañarse  a  la petición de extradición; entre ellos no  está  el  aporte  de la resolución de acusación o su equivalente, lo que, sin  razón, ha insistido la defensa debió acompañarse en este asunto.   

”Si   la  Convención  no  establece ese requisito, no le es dado a la Sala exigirlo, pues  en  tal  caso  resultaría  desconociendo  la  voluntad  expresa  de los países  signatarios  del  acuerdo internacional, y esa no es su función en la tarea que  le es encomendada en el trámite de extradición.   

”Adicionalmente,  en   legislaciones  procesales  de  países  que  aprobaron  la  Convención  de  Montevideo  y  que  no  permiten la acusación sin que previamente se escuche al  imputado  en  indagatoria,  de  exigirse  el  requisito  de  la  resolución  de  acusación  o su equivalente, esos Estados quedarían impedidos para reclamar la  extradición  de  una persona que se ha refugiado en territorio extranjero, bajo  una   condición   que   de   manera   expresa  no  fijaron  en  la  Convención  citada.   

”Precisamente en  este  punto,  como bien lo destacó el Procurador Delegado, el artículo 307 del  Código   de   Procedimiento   Penal   Argentino   establece   que  ‘Bajo   pena   de  nulidad  no  podrá  ordenarse  el  procesamiento del imputado sin habérsele recibido indagatoria, o  sin que conste su negativa a declarar’   

”La extradición  es  un  instrumento  de  cooperación  internacional,  concebido para evitar que  quien  ha delinquido en territorio de un determinado país, se pueda refugiar en  otro,  evadiendo  los  llamados  de la justicia. Si la Convención de Montevideo  tiene  establecido,  en el artículo 5°, literal b, que tratándose de quien es  requerido  para  que comparezca al proceso, para solicitar su extradición basta  con  una copia auténtica de la orden de detención emanada del juez competente,  una  relación de los hechos y la copia de las leyes aplicables al caso, resulta  improcedente  exigir  otros  requisitos”7.   

Dígase   además   que   la   expresión  “acusado”  utilizada en el artículo 1, como en  el  literal  b)  del  artículo  5,  de  la  Convención de Montevideo, no está  referida  a  la  persona  contra  quien  se  haya proferido una decisión de las  características  o  equivalente  a la resolución acusatoria que regula nuestro  ordenamiento  interno,  sino  a quien está siendo objeto de investigación y se  ha  dispuesto  su  comparecencia  para  interrogarla  cuando  hubieren  fundados  motivos  para atribuirle participación en la comisión de un delito por los que  procede la extradición.   

5.2.  Acerca de la  relación  precisa  del  hecho  imputado  al nacional, en auto de 2 de agosto de  2010,  aportado  en  copia  auténtica,  mediante  el  cual se solicita mantener  vigente   la  privación  de  la  libertad  de  LÓPEZ  CELIS,  se  consignó la siguiente recapitulación del  suceso delictivo:   

“…la  situación  fáctica  que  se  le  imputa a Iván Darío LÓPEZ  CELIS  consiste  en  haber intervenido en el presunto intento por parte de Mihai  FRECUS  de  extraer  de  Argentina,  desde  el Aeropuerto Internacional Ministro  Pistarini,  de  Ezeiza, Provincia de Buenos Aires, en el vuelo Nº A7 0038 de la  línea  aérea  AIRCOMET  del  día 23/10/09, con destino a la ciudad de Madrid,  España,  sustancia  presuntamente  estupefaciente  (presuntamente  cocaína) la  cual   se   hallaba   oculta  en  el  ‘doble   fondo   o   base’  de  una valija dura de plástico, color negro, marca ‘Chenson’,  de  tipo carrión, despachada bajo  el  marbete  Nº  A7  997988,  a  nombre de Mihai FRECUS, de la siguiente forma:  debajo  del  forro  interno  de  aquella  pieza del equipaje, el cual cubría el  fondo  de la valija y, a la vez, una placa plástica de color negra (cubierta -a  su  vez-  con papel carbónico). Por aquella placa se ocultaba un paquete pegado  a  la  estructura  del  equipaje,  el  cual  se  encontraba recubierto con papel  carbónico  y,  asimismo, envuelto en papel film. Dentro de aquel paquete había  una  sustancia  pulverulenta  de  color  blanco,  la  cual, sometida al reactivo  correspondiente,   arrojó  resultado  positivo  a  la  presencia  de  sustancia  estupefaciente, presuntamente cocaína.   

”La  sustancia  arrojó  un  peso  neto  total  de  1.980  gramos  (ver  fs. 25 del incidente de  destrucción     de     droga     de     la    causa    Nº    9650).   

”La  calificación  legal de aquella situación fáctica encuentra su encuadre dentro  de  los  arts. 863, 866 segundo párrafo y 871 del C. A., referidos al delito de  tentativa   de  contrabando  de  exportación  por  ocultamiento,  agravado  por  tratarse  de  estupefacientes,  los  cuales, además, estarían inequívocamente  destinados   a   la  comercialización”8.   

Se  cumple  entonces  la  otra exigencia del  artículo 5, literal b), de la Convención de Montevideo.   

5.3. Y respecto del  siguiente  presupuesto  enunciado  en  la  aludida  norma,  con  las respectivas  misivas  diplomáticas  igualmente  se  allegó copia, entre otras, del texto de  los  artículos  del  Código  Aduanero  Argentino que enmarcan la calificación  jurídica  del  comportamiento, mencionadas en el párrafo transcrito, así como  de  las  relacionadas  con  la  prescripción  de  la  acción penal en el país  solicitante,    evidenciándose    que    tal    fenómeno    no    ha    tenido  configuración9.   

5.4. Finalmente, en  cuanto  a  la  satisfacción  del condicionamiento previsto en el literal c) del  precepto  en  cuestión,  esto  es,  el  relativo  a  la  individualización del  solicitado,  en  la  providencia  de  la  autoridad judicial de la República de  Argentina,  mediante  la  cual  se  dispuso  su captura, luego de especificar la  situación fáctica que comprometida al requerido, se puntualizó:   

“…existen  elementos para recibir declaración de indagatoria a Iván  Darío  LÓPEZ CELIS, de nacionalidad colombiana, nacido el 13-12-1975 y titular  de    la   C.   C.   Nº   18.396.534…”.   

Con  base  en  esos  datos  fue dispuesta la  captura  del  requerido,  concretada en la persona que se halla en la actualidad  detenida  por  virtud  del  presente  trámite  desde  el  22  de julio de 2010,  debiendo  la  Sala  destacar  que  en  ningún  momento,  el  aprehendido  o  su  representante  han  cuestionado  tal  filiación,  ni  han puesto en duda que se  trate  del mismo sujeto individualizado en las respectivas decisiones del Estado  solicitante,  razones  suficientes  para  concluir  que  el  condicionamiento en  cuestión está satisfecho.   

6.    Impera  puntualizar,  por  último,  que  en  la Convención de Montevideo se establecen  otros  requisitos  inherentes  a:  la  jurisdicción  del  país requirente para  juzgar  el  comportamiento  delictivo  imputado,  que  la conducta punible esté  sancionada  en  ambas Partes con pena mínima no inferior a un año de prisión,  y  que no se trate de militares o contra la religión, políticos, o conexos con  éstos     (artículos     1    y    3).   

6.1. En cuanto a lo  primero,   es   palmar  que  las  autoridades  judiciales  de  Argentina  tienen  jurisdicción  para  el  procesamiento del ciudadano colombiano solicitado, toda  vez  que  de acuerdo con la situación fáctica, los sucesos constitutivos de la  infracción  a  su  ordenamiento represor interno ocurrieron en el territorio de  ese  país,  además que los mismos se materializaron el 23 de octubre de 2009 y  por  lo  tanto  es  viable la extradición del nacional por hechos cometidos con  posterioridad  al  17 de diciembre de 1997, de acuerdo con el artículo 35 de la  Constitución  Política  de Colombia, modificada por el Acto Legislativo No. 01  de 1997.   

6.2.  Acerca de la  sanción  con  la  que  se  encuentra  reprimida la conducta punible endilgada a  LÓPEZ  CELIS,  según  las  disposiciones  citadas  en  las  decisiones  atrás  aludidas,  de cuyo texto el  susodicho  Estado  aportó  copia  auténtica,  se  advierte  que  el  delito en  cuestión  está  sancionado  con  una pena de prisión mínima no inferior a un  año,   como  igualmente  se  halla  castigada  la  respectiva  conducta  en  su  equivalente  de  la  legislación colombiana, a saber, la hipótesis descriptiva  prevista  en  el artículo 376 de la Ley 599 de 2000, modificado por el 14 de la  Ley  890  de  2004,  y  conocida  con la denominación jurídica de “TRÁFICO,  FABRICACIÓN  O  PORTE  DE  ESTUPEFACIENTES”.   

6.3. No está demás  señalar  que  la  autoridad  que  adelanta  el respectivo proceso contra LÓPEZ  CELIS  en  la  República  de  Argentina  no  tiene  el carácter de Tribunal de  Excepción  o  Militar,  ni  se  trata  en este evento de delitos militares o de  religión, ni de connotación política, o conexos con éstos.   

7. En conclusión,  abastecidas  las  exigencias  para  que  la  Sala  emita concepto favorable a la  extradición  del  reclamado,  impera  precisar que el Estado colombiano deberá  recalcar  los  compromisos  a  que se obliga el País requirente, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el artículo 17 de la Convención, y además imponer los  condicionamientos  que  estime  oportunos, en particular que no se le juzgue por  hechos  anteriores al 17 de diciembre de 1997, ni por otros que sean distintos a  los   que   motivan   la   petición,   además  de  los  referidos  a  la  prohibición de infligir penas o  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  prisión  perpetua,  destierro,  y  confiscación.   

Asimismo,  el Gobierno Nacional prevendrá a  las  autoridades  argentinas  acerca del tiempo que ha permanecido privada de la  libertad  en  detención  preventiva  por  razón  de  este trámite, la persona  solicitada en extradición.   

Finalmente, el Presidente de la República de  Colombia  deberá disponer lo necesario para que se haga el seguimiento de rigor  al   cabal   cumplimiento   de   las  condiciones  impuestas  y  establecer  las  consecuencias que se derivaren de su eventual desatención.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

1.  EMITE  CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de  extradición  elevada  por  el  Gobierno  de  Argentina  respecto  del ciudadano  colombiano   IVÁN  DARÍO  LÓPEZ  CELIS,  por  los  hechos  debatidos  en  el  proceso que adelanta el Juez  Tercero  Nacional en lo Penal Económico de la ciudad autónoma de Buenos Aires,  dentro     de     la     Causa     Nº     9.650,     caratulada    “FRECUS,   Mihai  s/  contrabando  de  estupefacientes”.   

2. En caso de acoger  el  presente  concepto,  el Gobierno Nacional deberá advertir los compromisos a  que  se  obliga  el  Estado  requirente,  de  conformidad con lo dispuesto en el  artículo  17  de  la  Convención,  y además imponer los condicionamientos que  estime  oportunos, en particular que no sea juzgado por eventos anteriores al 17  de  diciembre  de  1997,  ni  por  otros que sean distintos a los que motivan la  solicitud,  además  de los  referidos  a  la  prohibición  de  infligir penas o tratos crueles, inhumanos o  degradantes, prisión perpetua, destierro, y confiscación.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                 FERNANDO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

Cita medica  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO     J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Carpeta, folios 12-56.   

2  Cuaderno de la Corte, folios 6, 10, 14 y 21.   

3  Ídem, folios 27-40.   

4  Ídem, folios 41-46.   

5  Carpeta, folios 80-81.   

6  Carpeta, folios 3, 59, 60 y 80.   

7  Cfr. Conceptos de 22 de mayo de 2001, radicación Nº 16739, y 12  y    26   de   septiembre   de   2006,   radicaciones   Nº   25470   y   24673,  respectivamente.   

8  Carpeta, folios 73-75.   

9  Ídem, folios 76-79.     

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