34996(26-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 34996  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 258   

Bogotá D. C., veintiséis (26) de julio de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

En  esta  oportunidad,  la Sala califica el  aspecto  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor de MARCOS  ANDRÉS  ROMERO  HINCAPIÉ,  contra  la sentencia condenatoria de 26 de abril de  2010  proferida  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Guadalajara de Buga,  por  medio  de  la  cual  revocó  la  dictada  por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Buenaventura el 22 de febrero de 2008, que lo absolvió del delito  de homicidio.   

HECHOS  

El 2 de septiembre de 2004, en un potrero a  orillas  de  la carretera del corregimiento de El Castillo en el municipio de El  Cerrito,  Valle  del  Cauca,  Andrés  Mauricio  Restrepo Medina recibió varios  impactos  de  proyectil  con  arma  de  fuego  y  en el momento de ser auxiliado  informó  a  la  enfermera  y  al policial que atendían el caso, que el agresor  había  sido MARCOS ANDRÉS ROMERO HINCAPIÉ. Varias horas después falleció en  el centro hospitalario.   

Posteriormente  y  de  manera  voluntaria,  ROMERO  HINCAPIÉ  se entregó ante el Comandante de la Estación de Policía de  Santa  Elena,  donde  expresó  la  autoría  del  hecho  y la justificó con la  existencia  de  problemas  personales  y  la  amenaza de muerte proferida por el  fallecido Restrepo Medina.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.-  Mediante resolución de 22 de marzo de  20051,  la Fiscalía acusó a MARCOS ANDRÉS ROMERO HINCAPIÉ como autor  de   los   delitos   de  homicidio  en  concurso  con  fabricación,  tráfico  y  porte  de  arma  de  fuego  o municiones.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  9 de noviembre siguiente, se llevó a cabo la audiencia  preparatoria2   y   el   30   de   marzo   de   2006   la   vista   pública  de  juzgamiento3,  al  cabo  de  la  cual,  el  22  de  febrero de 20084,  el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Buenaventura condenó a MARCOS ANDRÉS ROMERO  HINCAPIÉ  como  autor  del  delito  de fabricación,  tráfico  y  porte  de arma de fuego o municiones a 12  meses  de  prisión;  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo tiempo; y le concedió la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

Por    el   punible   de   homicidio  lo absolvió al reconocerle la  eximente de responsabilidad de haber obrado en legítima defensa.   

3.  Apelada la sentencia por el delegado de  la  Fiscalía General de la Nación, el Tribunal Superior de Guadalajara de Buga  la  revocó  y en su lugar condenó a MARCOS ANDRÉS ROMERO HINCAPIÉ  a la  pena  principal  de  13  años de prisión; inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual periodo; y le negó la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la prisión domiciliaria, como  autor   responsable  del  ilícito   de  homicidio5.   

Con  relación  al  punible de fabricación,    tráfico    y   porte   de   arma   de   fuego   o  municiones    declaró    prescrita    la   acción  penal.   

4.  Inconforme  con  la  determinación  anterior,  el  apoderado  de  MARCOS ANDRÉS ROMERO HINCAPIÉ  interpuso el  recurso  extraordinario  de  casación,  aspecto formal del libelo, que ahora se  estudia.   

LA  DEMANDA   

Apoyado  de la causal primera del artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000, formula como CARGO ÚNICO  la violación    indirecta    de    la    ley   sustancial   por   error   de  hecho  “…en  la  valoración de la prueba testimonial.”.   

Al  tratarse  de  un  escrito absolutamente  confuso,  contradictorio  e ininteligible, ante la dificultad para su síntesis,  la  Sala  considera  apropiado  presentar  la  literalidad del texto en su mayor  extensión,   aspecto   que  también  permitirá  mejor  ilustración  para  la  decisión a tomar, como se procede.   

Dice el censor que:  

“Considero que se le ha dado por parte del  TRIBUNAL  DE  BUGA,  se  le  ha  dado  un  sentido Factico (sic) diverso del que  naturalmente  indican  tanto  acusado  como  testigo,  sentido factico (sic) Que  (sic)  el Tribunal analiza  de  manera  equivocada  al  indicar erróneamente que pudo haber Disparado (sic)  primero  y  mucho  antes  que  ROMERO hubiera podido empuñar su revólver, Pues  (sic)  mal  puede la segunda instancia de manera subjetiva y personal imaginarse  con  Sentido  (sic)  que  no  es  lógico,  mal puede imaginarse la corporación  repito  que  ante  lo  intempestivo  de  un hecho o un ataque puedan suceder las  cosas  de  una  o  de otra manera, Mal (sic) puede pues afirmarse como afirma la  instancia  que  “EL  AGRESOR SE DESCUIDO (sic) O NO TUVO LA AGILIDAD Y REFLEJO  ADECUADO    PARA    MANTENER    SU    POSICION   (sic)   DOMINANTE   CONTRA   SU  ADVERSARIO   

Incurre  en  error  la  instancia  cuando  conceptúa  que  el procesado y el testigo OVIEDO quien Realmente (sic) padecía  indefensión       y       en       circunstancias       tales      ‘fue  agredido  por  el confeso MARCOS  ANDRES  ROMERO  HINCAPIÉ’  cuando  desconociendo así la clarísima versión Rendida (sic) por el acusado y  su acompañante.   

Incurre en error la instancia cuando afirma  que  haber  recibido  alguna lesión el Acusado (sic) ROMERO HINCAPIÉ y que por  ello  el hoy occiso no realizó ningún ataque contra ROMERO, y que no lo tenía  encañonado  y  por  ello  rechaza  la  versión  de acusado y testigo. Concluye  equivocadamente  la  instancia cuando rechaza el testimonio de acusado y testigo  Al  (sic)  indicar  que la distancia de metro y medio sustenta defensa justa por  parte  de  ROMERO  ‘pues a  la   larga   distancia   no   se   configuraba   ningún   ataque   real  en  su  contra’,   concluyendo  Repito  (sic)  de  manera  subjetiva  la  inasistencia  (sic)  de  la  legítima  defensa.   

CONSIDERACIONES  EN  TORNO  AL  ERROR  DE  DEERECHO Y DE HECHO   

La   finalidad  de  procedimiento  es  la  aplicación  y  predominio  del  derecho sustancial y por consiguiente cuando se  viola  una  norma  de  derecho  penal material o una norma procesal de contenido  material,  bien  sea  de  manera  directa  o  indirecta, habrá lugar al recurso  cuando  se  aplica indebidamente la norma y se vulnera por existencia de errores  de hecho o de derecho DE CONTENIDO PROBATORIO.   

He  demostrado  que  si  hubiera  analizado  debidamente  el testimonio del acusado y de su acompañante JAIME ALBERTO OVIEDO  el  resultado  habría  sido  otro  por  haber  omitido  la apreciación de esas  pruebas   de  manera  legal  y  haberle  dado a esas dos pruebas UN SENTIDO  FACTICO  DIVERSO (sic) como consecuencia que se le dio un valor que la ley no le  confiere   apreciando  esas  dos  pruebas  de  manera  equivocada,  apartándose  ostensiblemente  de  la  Sana  (sic)  crítica dándole a los dos testimonios un  valor  que  realmente  no tenían por haberlos analizado de manera subjetiva por  parte de la corporación.   

Se  presentó  pues  un  falso  juicio  de  existencia  o  falso  juicio  de  identidad con relación con la prueba, pues la  instancia  desconoció  el  hecho  que revelaba la prueba testimonial de Acusado  (sic)  y testigo, tergiversó el contenido del hecho, llegando a un falso juicio  de convicción con relación a las normas reguladoras de la prueba.   

Esto   (sic)   afloro   (sic)  porque  la  corporación  le  negó  validez  jurídica  a  las  dos  pruebas  testimoniales  producidas  por  los  señores  acusado  y  testigo, no le otorgó mérito a sus  testimonios  y  se Concreto (sic) la segunda instancia conceptuar subjetivamente  atribuyendo  a  la  prueba  Testimonial (sic) del acusado y JAIME ALBERTO OVIEDO  atribuyéndole    un    valor    que   no   correspondía   a   dichas   pruebas  testimoniales.   

OPTO  ENTONCES  POR ALEGAR LA VIA (sic) DEL  ERROR  DE HECHO COMO CONSECUENCIA DE QUE ESA EQUIVOCACION (sic) DEVIENE DE HABER  INCURRIDO  EN  TERGIVERSACION  (sic)  O  DISTORSIONAMIENTO  QUE HIZO EL TRIBUNAL  RESPECTO  DEL  SENTIDO  Y  CONTENIDO  DE  LOS  MEDIOS PROBATORIOS TESTIMONIALES,  ACTITUD  OMISIVA  POR LA CUAL NO COMPARTO LA APRECIACION (sic) QUE DE LOS HECHOS  SE  HA  VERIFICADO  EN  LA  SENTENCIA  SUSTENTO ASI (sic) EL RECURSO DE CASACION  (sic) INTERPUESTO OPORTUNAMENTE CONTRA LA SENTENCIA ATACADA”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda presentada por el apoderado de  MARCOS   ANDRÉS   ROMERO   HINCAPIÉ,  no  satisface  los  requisitos  formales  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000. Debido a ello, será  inadmitida6.   

Dado que el recurso de casación se rige por  el   principio   dispositivo,  las  pretensiones  de  la  demanda  delimitan  la  competencia  de  la  Sala  de  Casación Penal, excepto la nulidad que puede ser  decretada   oficiosamente   -si   a   ello   hubiere  lugar-  en  aras  de la protección de las garantías  fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye  una especie de  tercera  instancia;  tampoco consiste en someter a un nuevo juicio al procesado,  ni  en  esta  sede  puede  postularse  un  debate  probatorio generalizado y sin  acatamiento  de la lógica argumentativa que le es inherente, pues esta clase de  impugnación  fue concebida, no como un medio adicional para litigar libremente,  sino  como una excepcional manera de llevar al conocimiento del máximo tribunal  de   la   jurisdicción   ordinaria  el  fallo  proferido  por  el  ad  quem,  por  las  causales  taxativas  señaladas en la ley y, seleccionadas en la demanda.   

De  este  modo,  el recurso de casación se  concibe  como  un  instituto  procesal  extraordinario  en procura de remediar o  poner  fin  a  la  violación  de  la  Constitución  Política,  del  bloque de  constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, ocurridos en la sentencia de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la  elaboración  de  un  razonamiento jurídico sobre ésta, siguiendo el derrotero  trazado  en  las causales invocadas, donde se espera del censor, su discurrir de  un  modo  claro  y  profundo,  hasta  demostrar  defectos  protuberantes  en  la  estructura  jurídica  del  fallo,  de tal suerte que no es factible mantener su  vigencia.   

2.   Al  haber  anunciado  el  demandante  inconformidad  en  la  apreciación  de  testimonios,  considera la Sala y en un  sentido  pedagógico  hacer  la precisión consistente en que si su deseo era el  de  atacar el fallo por yerros en la valoración probatoria, una vez escogida la  vía   indirecta  de  violación  a  la  ley  sustancial,  debió  proponerle  y  demostrarle  a  la  Corte,  alguna de las clases de error de hecho en las formas  del  falso  juicio  de  existencia, falso juicio de identidad y falso raciocinio  o   de  derecho  por  los  motivos    del    falso    juicio    de    convicción   o   falso   juicio   de  legalidad.   

En ese orden, el falso juicio de existencia  ocurre  cuando  el  juez  omite  apreciar  una  prueba  legalmente  producida  o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas a partir de un  medio  de convicción que no forma parte del mismo por no haber sido producido o  incorporado.   

A su turno, el falso juicio de identidad se  presenta  cuando  el  fallador  tiene  en  cuenta  el  medio  probatorio legal y  oportunamente   producido   o   incorporado;   sin  embargo,  al  apreciarlo  lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido literal, hasta  llegar  a  conclusiones  distintas  a  las  que  habría  obtenido si lo hubiese  considerado en su integridad.   

En esa hipótesis, el censor tiene la carga  de  confrontar  por  separado el tenor literal de cada prueba sobre la cual hace  recaer  el  yerro,  con  lo que el ad quem  pensó  ellas  decían;  y  una  vez  demostrado el desfase, debe  continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.   

En  otras  palabras,  quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo leído por el Tribunal Superior en esas específicas  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  los  restantes  elementos  de  convicción;  todo con el fin de acreditar el distanciamiento del  fallo,  con  la  realidad  objetivamente declarada por el acopio probatorio, por  distorsión, recorte o adición en su contenido material.   

El falso raciocinio tiene presencia cuando a  una  prueba que existe legalmente y es valorada en su integridad, el juzgador le  asigna  un  mérito  o fuerza de convicción con transgresión de los postulados  de  la  sana crítica; es decir, las reglas de la lógica, la experiencia común  y los dictados científicos.   

Esta  especie  de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  principio de la lógica o máxima de la  experiencia  fue  desconocido  o  aplicado incorrectamente por el juez; además,  demostrar  la  trascendencia de ese yerro, de modo que sin él, el fallo hubiera  sido  diferente;  y  concomitantemente  indicar  cuál era el aporte científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción por experiencia que debió  aplicarse para esclarecer el asunto debatido.   

De   otra   parte,  el  falso  juicio  de  convicción  tiene  cabida,  cuando  el  juzgador  no le otorga a un determinado  medio  de  prueba el valor asignado por el legislador. Esta clase de dislate, en  el  sistema  de apreciación probatoria de persuasión racional o sana crítica,  rector  del  proceso  penal  nacional, no tiene lugar al carecer el ordenamiento  instrumental  de  norma  encargada  en  asignar  atributo suasorio a determinado  elemento  de  convicción,  donde  la  única  posibilidad  de afectación de la  tarifa  legal  y, por ende, de ocurrencia de esta clase de yerro, corresponde al  evento  en el cual el Juez resuelve una cuestión extrapenal y no le atribuye al  dispositivo  de  conocimiento,  el importe asignado por la legislación a la que  se remite, con base en la cual fundamenta su decisión.   

Por  último,  el falso juicio de legalidad  atiende  al proceso de formación de la prueba, las normas que regulan la manera  legítima  de  producirla  e  incorporarla  al  proceso,  con  el  principio  de  legalidad  en  materia  probatoria  y  la  observancia de los presupuestos y las  formalidades exigidas para cada medio.   

Esta  clase  de  dislate  “gira  alrededor  de  la validez jurídica de la prueba, o lo que es  igual,  de  su  existencia jurídica (concepto que no debe ser equiparado con el  de  existencia  material),  y  suele  manifestarse  de dos maneras: a) cuando el  juzgador,  al  apreciar  una  determinada  prueba,  le  otorga validez jurídica  porque  considera  que  cumple  las  exigencias  formales  de  producción,  sin  llenarlas  (aspecto positivo); y, b) cuando se la niega, porque considera que no  las  reúne,  cumpliéndolas  (aspecto  negativo).”  7   

Por   tanto,   quien   así   lo   alega  reconoce   la existencia material del medio de prueba, pero controvierte el  desconocimiento  del debido proceso y su legalidad en las etapas de formación e  incorporación al asunto.   

Si bien el censor menciona el falso juicio  de  existencia,  el  falso juicio de identidad y el falso juicio de convicción,  verificado  el  contenido  de  la demanda, advierte la Corte de manera palmaria,  que  a  ninguna  de  estas  clases  y formas de error se acoge el impugnante, en  forma  bastante  diferente,  especula  de  forma  incoherente,  como  si deseara  aproximarse   a  un  debate  probatorio  generalizado,  por  demás  inagotable,  comportamiento  procesal  ajeno  a  esta  sede,  pues  las  instancias ya están  precluidas.   

Desconoce del todo, que los fallos arriban  a  esta  Corporación  revestidos  de  las  presunciones de acierto y legalidad,  susceptibles  de  rebatir,  sólo  a  través  de la demostración de una de las  formas  de  error  consagradas  en  las  causales  de casación descritas por el  legislador   y   desarrolladas   por   la   jurisprudencia,  derroteros  que  no  asumió.   

La   verdad  es  que  el  escrito  de  sustentación  es absolutamente equívoco, contradictorio y ambiguo, en el cual,  bajo  un  misma línea conceptual se mezclan diferentes formas de censura que se  excluyen  entre  sí,  al extremo de llevarlo a una sistémica incomprensión de  la  pretensión  del  recurrente  en  casación.  Todo  con inobservancia de los  principios  de  claridad, precisión, identidad, no contradicción, autonomía y  debida argumentación. Por tanto, está llamado a ser rechazado.   

En  efecto,  el  demandante  bajo  la más  profunda  confusión y distante de la lógica jurídica argumentativa propone de  manera  genérica  y  escueta  la  violación indirecta de la ley sustancial por  error  de  hecho  generada  en  la  valoración  de  la  prueba testimonial, sin  identificar  de  manera  clara los medios de conocimiento respecto de los cuales  dirige el reproche.   

Una  glosa  adicional  lo  constituye  la  indefinición  e  indeterminación  del  dislate,  cuando  una  vez propuesto no  presenta  a  la Sala el con tenido de los elementos de persuasión; tampoco, los  juicios  de  valor  construidos  por el Tribunal a partir de los cuales pretende  fincar  su  ataque, con lo cual deja completamente carente de objeto material el  cargo formulado. Es insustancial dada su deficiente idoneidad.   

Pero  el  defecto  argumentativo  no queda  ahí.  La  paradoja  conceptual llega hasta los límites de proponer el yerro de  valoración  como  un  falso juicio de existencia por omisión de los contenidos  probatorios  testimoniales,  respecto  de  los  cuales  también denuncia falsos  juicios  de  identidad  y  a  su  vez,  errores  de derecho por falso juicios de  convicción,  al  no haberles otorgado, el atributo que previamente se encuentra  definido en la ley.   

Ello   se  verifica  en  el  escrito  de  sustentación    cuando    el    recurrente   de   manera   conclusiva   expresa  que:   

“He  demostrado que si hubiera analizado  debidamente  el testimonio del acusado y de su acompañante JAIME ALBERTO OVIEDO  el  resultado  habría  sido  otro  por  haber  omitido  la apreciación de esas  pruebas   de  manera  legal  y  haberle  dado a esas dos pruebas UN SENTIDO  FACTICO  DIVERSO (sic) como consecuencia que se le dio un valor que la ley no le  confiere   apreciando  esas  dos  pruebas  de  manera  equivocada,  apartándose  ostensiblemente  de  la  Sana  (sic)  crítica dándole a los dos testimonios un  valor  que  realmente  no tenían por haberlos analizado de manera subjetiva por  parte de la corporación.   

Se  presentó  pues  un  falso  juicio  de  existencia  o  falso  juicio  de  identidad con relación con la prueba, pues la  instancia  desconoció  el  hecho  que revelaba la prueba testimonial de Acusado  (sic)  y testigo, tergiversó el contenido del hecho, llegando a un falso juicio  de    convicción    con    relación   a   las   normas   reguladoras   de   la  prueba.”   

La  negación  no  podría  ser  mayor. El  libelista  afirma,  que los medios de conocimiento no se valoraron; sin embargo,  en   el   mismo  instante  alega,  lo  fueron,  pero  de  manera  distorsionada.   

Adicionalmente, itera el censor, que se les  otorgó  un  valor  diferente  al  prefijado en la ley, premisas excluyentes que  irrumpen   en  desasosiego  con  los  principios  lógicos  de  identidad  y  no  contradicción,  conforme  a  los  cuales,  no  se  puede  ser y no ser al mismo  tiempo,  contrasentido  que impide comprender la proyección de la inconformidad  del   impugnante   al   soslayar  la  claridad  y  precisión  necesaria  en  la  proposición de un cargo en casación.   

Del  mismo  modo,  la  ausencia  de objeto  material  del  planteamiento  es  tal, que omite elevar una solicitud concreta y  específica  a  la  Sala.  Se  desconoce  cuál es la pretensión buscada con la  interposición   y   sustentación   del   recurso  extraordinario;  tampoco  la  expectativa  más  beneficiosa respecto de la situación jurídica esperada para  el  acusado,  interés indispensable y de la esencia del carácter rogado propio  en esta sede.   

No  se  debe  olvidar  que  como  razón  suficiente  y  principio  de  la  argumentación,  quien  enuncia premisas, debe  sustentarlas  una  a una, para de esta manera llegar a un escrito que se baste a  sí mismo.   

         Por  último,  el  soslayo al presupuesto argumentativo esencial en  casación  es absoluto, como quiera que no menciona siquiera, cuáles fueron las  normas  sustanciales  que  indirectamente fueron violadas y cuál el concepto de  su  transgresión;  y lo anterior, entrelazado con los probables dislates en que  incurrieron las instancias.   

Todas estas carencias y en cumplimiento del  principio  de limitación en  el  recurso  extraordinario,  no  le  es  dable a la Corte, suplir las omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por  tanto, no puede corregir,  complementar   o   de   cualquier  otra  forma  suplantar  al  libelista  en  la  construcción  de  la  demanda.  No  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo,  evento  que  aquí  no  acontece,  motivo  por  el cual se reitera, la  demanda será rechazada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de MARCOS ANDRÉS ROMERO HINCAPIÉ , conforme a lo  expuesto en la parte motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                    JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                 MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

                                                     

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria.     

1  Cuaderno No. 1, folio 290.   

2  Cuaderno No. 2, folio 319.   

3  Cuaderno No. 2 folio 329.   

4  Cuaderno No. 2 folio 364.   

5  Cuaderno No. 2 folio 401.   

6  “Artículo  213. Calificación de la demanda. Si el  demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no  reúne  los  requisitos se  inadmitirá  y  se  devolverá  el  expediente  al  despacho  de origen. En caso  contrario  se  surtirá  traslado  al  Procurador  delegado  en  lo penal por un  término    de    veinte    (20)   días   para   que   obligatoriamente   emita  concepto.”   

7  Sentencia  de 27 de febrero de 2001, radicación No. 15042, auto de casación de  15 de mayo de 2008, radicación No. 28559.     

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