14683j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14683  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                               Magistrado Ponente   

                               DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                               Aprobado Acta No.117   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  diez  (10) de  agosto de mil novecientos noventa y nueve (1.999).   

          VISTOS:   

Decide la Corte sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda de casación presentada por el defensor de OCTAVIO HURTADO ABRIL  contra   de  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca  fechada  el  26  de  febrero  del  año en curso, mediante la cual  revocó  el  fallo absolutorio emitido por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  Soacha  el  28  de noviembre de 1.997, para en su lugar condenarlo a la pena  principal  de  25  años y 6 meses de prisión como autor responsable del delito  de homicidio en la persona de Luis Alejandro Abril Caro.   

          LOS HECHOS:   

Con  acierto los sintetiza el Tribunal en la  sentencia impugnada, así:   

         “En  la  mañana  del  8  de  abril  de 1.996, en zona urbana de la  Inspección  Departamental  de Santandercito, jurisdicción del municipio de San  Antonio  del  Tequendama,  el  señor  Octavio Hurtado Abril disparó su arma de  fuego   de   defensa  personal  contra  su  primo  Luis  Alejandro  Abril  Caro,  causándole  una  lesión en el hombro izquierdo, que generó su muerte momentos  después cuando era trasladado al centro asistencial.   

         Las  relaciones  entre  Hurtado y Abril se encontraban deterioradas  de  tiempo  atrás,  a  raíz  de  los  problemas  surgidos  con ocasión de una  herencia recibida por las respectivas madres”.   

         LA DEMANDA:   

Con fundamento en la primera causal del art.  220  del  C.  de P.P., acusa el defensor de HURTADO ABRIL la sentencia impugnada  por  “ERROR  en  la  INTERPRETACION  O APRECION (sic) DE LA PRUEBA”, que dice se  sustenta,  en  primer  término,  en  no  haberse tenido en cuenta por parte del  Tribunal  “el  motivo  o  causa  inmediata  que llevó a mi defendido a realizar  determinada  conducta.  Pues todos los antecedentes que aparecen probados en las  plenarias,  nos  están  hablando  de  la peligrosidad del obitado”, agregando a  renglón  seguido,  que  el  procesado  era  ajeno a los arreglos que se habían  producido  entre la familia por bienes inmuebles, y sin embargo siempre tuvo que  soportar maltratos físicos y morales.   

Sobre  la conducta del occiso y la enemistad  que  éste  profesaba  por  su  defendido,  cita las declaraciones del Personero  Municipal  de  San Antonio del Tequendama, Dr. Víctor Francisco Contreras y del  señor   José   Floresmiro  López  Bolaños,  de  donde  aduce  bien  podrían  comprenderse   “las   causas   remotas   y   próximas   que   ocasionaron   los  hechos”.   

Sobre   la    manera    como  se  desarrollaron  los  sucesos,  asegura que el proceso cuenta con el testimonio de  Jesús   Antonio   González,   al   cual   debe  brindársele   plena  credibilidad,  pues  en  contraposición  suya está el de la señora Evangelina  Abril  Caro, que  a  su  turno es desmentido por la testigo Libia  Neydy  Romero  León, en cuanto a que para la primera el señor Miguel Camero no  prestó  ninguna  ayuda  a   “Alejandro”,  en  tanto  que  para   esta  última   si  existió colaboración de su parte, pese a lo anterior,   el  sentenciador le dio “tanto valor probatorio”, no obstante demostrarse que ha  estado “engañando a la justicia”.   

Con  base  en  lo  anterior, en su criterio,  yerra  el  juzgador  “en  materia  grave, cuando sin ver las circunstancias y la  realidad  procesal,  le  da  credibilidad  pero  con  certeza  absoluta  a quien  lógicamente  tiene interés en los resultados de la investigación”, al extremo  de  ordenar  investigar  a  uno  de  los  testigos  pese a ser depositario de la  verdad.   

Por  último,  fundado  en  lo  expuesto  y  previamente  citar  una  decisión  de  esta  Sala  sobre  la  legítima defensa  subjetiva,  considera que si se analizan todos los antecedentes y circunstancias  del   hecho, se concluye, que ellos “necesariamente hacían preveer para mi  defendido  un  signo  trágico  del  cual  había  escapado  varias  veces y era  necesario  evitarlo   en cualquier forma  y  precio”, solicitando  así   se   case   la   sentencia   impugnada   y   se   profiera  la  que  deba  reemplazarla.   

         CONSIDERACIONES:   

1. Cuando el ataque  casacional  a  las sentencias de segunda instancia se promueve con fundamento en  la  primera  causal  del  artículo  220  del  C.  de  P.P., imprescindiblemente  corresponde  al  actor  el  deber  de  distinguir  si  acude al cuerpo primero o  segundo  de la misma, como que esta necesaria diferenciación comporta definir a  su  turno  si  la  vulneración  de  la ley sustancial lo es de manera directa o  indirecta,  único  supuesto  bajo  el  cual  se posibilita el desarrollo de los  cargos dentro de cada uno de estas disímiles alternativas.    

2. Es que mientras  en  la  violación directa el reparo es estrictamente jurídico, en la indirecta  es  la prueba su objeto, de donde surge como un imperativo señalar con claridad  a  cuál  de  las  dos  vías se refiere el demandante, e igualmente cuál es el  sentido   de   la  vulneración  que  se  afirma  y  si  el  cuestionamiento  es  estrictamente  probatorio,  la  clase  de  error  que  se  acusa  dentro  de los  conocidos falsos juicios de existencia, identidad o convicción.   

3.   Quien  ha  recurrido  extraordinariamente  la  sentencia  del Tribunal en el presente caso,  salvo  citar  la  causal  primera  del art. 220 del C. de P.P., en que sentó la  base  legal  del  reproche,  omitió  definir si su propuesta lo era por la vía  directa  o indirecta, y aún cuando por el contenido del escrito de demanda bien  podría  entenderse  que lo es por esta última, en manera alguna procedió como  le  correspondía  a  identificar  los  yerros fácticos o jurídicos acusados y  menos, desde luego, a definir el inequívoco sentido de cada uno.   

4. Así, con base  en  los testimonios de Víctor Francisco Contreras y del señor José Floresmiro  López  Bolaños, dice poder establecerse que las relaciones entre la víctima y  el  procesado siempre fueron malas y a través de lo expuesto por Jesús Antonio  González  y Libia Neydy Romero León, demostrar que lo sostenido por la señora  Evangelina Abril Caro no era creíble, como lo sostuvo el Tribunal.   

5. Siendo este el  contenido  de la demanda, en el que no existe ciertamente ninguna claridad sobre  los  presuntos  errores  del juzgador, llegándose a la conclusión, que tampoco  en  modo  alguno  es  precisa  por  la  reseñada  ambiguedad, de que en el caso  sub    judice   podría  concurrir  la  legítima  defensa  subjetiva,  cuando  la  verdad es que ningún  esfuerzo  argumentativo  se  propuso  con detenimiento dentro de la orientación  dada  al  recurso  para  su demostración, resultando fácil advertir la falta a  los  requisitos  exigidos  para  la  demanda  por  el  art.  225 del C. de P.P.,  imponiéndose  por  tanto  su  rechazo y declarando en consecuencia, desierto el  recurso.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.  RECHAZAR  IN LIMINE la demanda presentada  por el defensor del procesado OCTAVIO HURTADO ABRIL.   

2.  DECLARAR  como consecuencia DESIERTO   el   recurso  extraordinario  interpuesto    ante    el   Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Cundinamarca.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno, de conformidad con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese,   cúmplase  y  devuélvase  el  expediente al Tribunal de orígen.   

          JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL      JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE  EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON    NILSON PINILLA PINILLA       

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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