34814(14-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     n.º  34814   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No. 419  

Bogotá  D.C.,  catorce (14) de diciembre de  dos mil diez (2010)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre el recurso de  apelación  interpuesto  por  la apoderada de la sociedad Inversiones Los Cedros  S.A.1  contra  la  sentencia  de  preclusión  del  10  de agosto de 2010  emitida  por la Sala de conjueces del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Yopal,   en  el  proceso  que  se  adelanta  contra  los  doctores  GUSTAVO  DEL  CARMEN  PEDROZA PEDROZA, Juez  Promiscuo   Municipal  de  Orocué  y  JULIÁN  ROMÁN  GONZÁLEZ  HERRERA,  Juez  Promiscuo  del Circuito del  mismo municipio.   

HECHOS  

En  un  proceso  policivo,  la Alcaldía del  Municipio  de  Orocué  ordenó  el  lanzamiento  por  ocupación de hecho de un  predio   rural2;   el  señor  Alberto  Ruiz Llano presentó acción de tutela  ante  la  autoridad  judicial  reclamando el amparo del derecho de posesión, al  tiempo  que  alegó  que  la  Alcaldía  Municipal  carecía de competencia para  conocer  de  los  procesos  de  lanzamiento  por  ocupación de hecho de predios  agrarios, por estar atribuida a los Jueces Civiles:   

El  doctor  GUSTAVO  DEL  CARMEN  PEDROZA  PEDROZA, Juez Promiscuo Municipal  de  Orocué,  profirió  sentencia de amparo (a favor del accionante Ruiz Llano)  en   primera   instancia   el   8   de   febrero   de  2008,  con  el  siguiente  fundamento:   

“1.  Primera  instancia   

Mediante sentencia proferida el 8 de febrero  de   2008,   el   Juzgado   Promiscuo   Municipal   de   Orocué,   amparó el derecho al debido proceso del  actor  y  ordenó  “declarar  la nulidad de toda la  actuación  adelantada por la tutelada dentro del referido proceso, quedando las  cosas  en  la  misma  situación  en  que  se  encontraban antes de iniciarse el  reseñado  trámite  policivo.  Ofíciese  a  la Alcaldía Municipal de Orocué,  para  que  en  el  término  de  48 horas, restituya al tutelante la posesión y  demás  derechos que ostentaba sobre el predio La Macumba y El Caimán, hasta la  fecha en que fue lanzado de allí”.   

Para fundamentar su decisión, sostiene que  en  razón  a  que de conformidad con lo previsto en el artículo 98 del Decreto  2303  de 1989, por medio del cual se creó la jurisdicción agraria, corresponde  a  los  jueces agrarios conocer de los procesos de lanzamiento por ocupación de  hecho,  es  claro “se incurrió en una vía de hecho  por  defecto  orgánico,  pues  la  actuación  adelantada  por  la Alcaldía de  Orocué  en  el  proceso de lanzamiento por ocupación de hecho se llevó a cabo  con  carencia  absoluta y evidente de competencia y por ese conducto se vulneró  el derecho al debido proceso del accionante”.   

Asegura  que  tampoco  resulta  acertada la  aplicación  del Decreto 747 de 1992, puesto que con tal disposición se buscaba  prevenir   las   invasiones   de  predios  rurales  que  estuvieran  ocasionando  alteraciones  del orden público interno en los departamentos, situación que no  se presenta en el presente asunto.   

Por  último,  estimó  que  no  es posible  afirmar  que  su despacho esté incurriendo en desacato, respecto de lo resuelto  en  un  asunto  similar por el Juzgado Civil del Circuito de Yopal, “pues  dicho  despacho  no  tocó el trasfondo del tema planteado  como  lo  es  la  naturaleza  agraria  del  conflicto, limitándose a indicar la  existencia   de   otro   medio   de   defensa  judicial  ante  la  jurisdicción  administrativa”3.   

El  amparo consistió en declarar la nulidad  de  toda  la  actuación  adelantada  por  la  Alcaldía  Municipal de Orocué y  además  en  la  orden  de restituir al tutelante la posesión y demás derechos  que  ostentaba  sobre  el  predio La Macumba y El Caimán, hasta la fecha en que  fue lanzado de allí.   

La segunda instancia correspondió dirimirla  al  doctor JULIÁN ROMÁN GONZÁLEZ HERRERA,  Juez  Promiscuo  del  Circuito  de  Orocué,  quien  confirmó la  sentencia   de   tutela   el   1º   de   abril   de   2008,  con  la  siguiente  argumentación:   

“2.  Fallo  de  Segunda instancia   

    

Mediante Sentencia proferida el 1º de abril  de  2008,  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Orocué, confirmó el fallo de  primera  instancia  tras  considerar  previamente  que  la  intervención  de la  Procuradora  Agraria  en  el  trámite  de  la  acción  de  tutela “se  desnaturaliza  por  completo, habida consideración a que el  caso  que  aquí ocupa la atención del despacho posee las connotaciones propias  de  materia  constitucional  y lejos está de tratarse de una acción de índole  agraria,  pese a que la fuente de la que se predica emana la vulneración de los  derechos constitucionales que se imputa, sea de tal naturaleza”.   

De otra parte estima que aunque se aceptara  la  legitimidad  de  la  Procuraduría  Agraria  para actuar en esta acción, el  incidente  de nulidad propuesto por ella no puede prosperar por cuanto la causal  invocada  contenida en el numeral 3º del artículo 140 del C.P.C., exige que se  trate  de  una  providencia  ejecutoriada,  lo que no se puede afirmar del fallo  cuestionado  proferido  en  primera  instancia  en esta acción, toda vez que no  existe  constancia  que  advierta que la Corte Constitucional profirió fallo de  revisión  o  que el Juez hubiese tomado la decisión de no someterlo al control  constitucional.  Por  tanto,  sostiene  que  no  se ha incurrido en la causal de  nulidad  invocada,  pues  se  contrarían  los  principios  de ejecutoria y cosa  juzgada,  con  lo  cual  el  análisis  de  los demás argumentos expuestos para  sustentar  la  pretendida  nulidad resulta estéril y por tanto, el incidente de  nulidad  propuesto “quedaría desprovisto plenamente  de piso jurídico”.   

De  otra  parte,  considera  que  el  fallo  proferido  en segunda instancia por el Juzgado Civil del Circuito de Yopal a que  hacen  referencia los recurrentes y la misma Procuraduría, es equivocado puesto  que  contrariamente  a sus afirmaciones, las decisiones proferidas en juicios de  policía  no  son  juzgadas  por la jurisdicción contencioso administrativa. En  consecuencia  estima  que  con  tal decisión el funcionario judicial pretendió  inducir  al Juez de primera instancia por el sendero de la ilegalidad jurídica,  además de desconocer los derechos fundamentales del actor.   

En  relación  con los argumentos expuestos  por   los   impugnantes   relacionados   con  la  falta  de  competencia  de  la  administración  municipal  para  conocer  de la acción policiva, estima que de  conformidad  con lo dispuesto en el Decreto 2303 de 1989, artículo 2°, numeral  6°,  en  concordancia  con  el  artículo  98 y con base en lo explicado por el  Procurador  Agrario  de Boyacá en concepto de mayo de 2003, la competencia para  conocer  del  proceso de lanzamiento por ocupación de hecho es del Juez Agrario  y  en  su defecto del Juez Civil del Circuito por disposición del artículo 202  de  la  Ley  Estatutaria  de  la  Administración  de Justicia. Por lo anterior,  concluye  que  no  le  asiste  razón  alguna a los recurrentes en esta acción,  cuando  afirman  que  el  Juez  de  primera  instancia  actuó equivocadamente e  incurrió con su fallo en un desconocimiento de la Ley.   

De  la misma forma sostiene, con apoyo en  sentencia  proferida  por  la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo Seccional de la  Judicatura  de Cundinamarca, que el Decreto 747 de 1992, no resulta aplicable al  caso   bajo  estudio,  en  tanto  que  tal  disposición  solamente  regula  las  ocupaciones  de  hecho  cuando se trata de invasiones masivas de predios rurales  en  cuanto  alteren  el  orden  público,  situación  que  no se presenta en el  presente  caso,  por  cuanto  la  materia  de  debate  afecta exclusivamente los  intereses particulares de las partes involucradas.   

Explica que dentro de las acciones policivas  existentes,  de  conformidad con lo previsto en el articulo 125 del Decreto 1135  de  1970,  la  acción por perturbación de la posesión o de la tenencia, busca  proteger  al  poseedor o tenedor que ha sido molestado en la tranquila posesión  o  tenencia  de  un  inmueble,  ya sea rural o urbano o agrario y la competencia  está  en cabeza del Alcalde o inspector de Policía. En cambio, para la acción  por  despojo,  el  procedimiento  aplicable  es el lanzamiento por ocupación de  hecho,  en cuyo caso es importante “distinguir si el  predio  es  agrario  o no, pues dependiendo de ello varía el procedimiento y la  competencia,  de  tal  forma  que si es de naturaleza agraria debe imprimirse su  trámite  de  conformidad  con los artículo 98 y siguientes del Decreto 2303 de  1989,  cuya  competencia  recae en la justicia ordinaria; ahora, si el predio no  es  de  tal  naturaleza  (agraria)  de acuerdo a las previsiones de la Ley 57 de  1905  y  su  decreto  reglamentario  992  de 1930 la competencia recae sobre las  autoridades de policía.”   

Por   lo   anterior,   concluye   que  el  procedimiento  aplicado  por  la  Alcaldía  Municipal de Orocué en la querella  policiva  fue equivocado “pues ante la certeza de la  naturaleza  agraria del predio ha debido darse aplicación en forma preferente a  lo  dispuesto en el Decreto 2303 de 1989 en su artículo 98 y siguientes y no al  del  Decreto  747  de  1992  que la Alcaldía prefirió, pues como quedó atrás  suficientemente  sentado,  su  aplicación  por  parte  de  las  autoridades  de  policía  sólo  es  procedente en los eventos en que por razón de la invasión  masiva  se  subvierta el orden público en la región, circunstancia fundamental  que    no    tiene    de    ocurrencia    en    el    caso    sub   – judice”.  Adicionalmente  afirma que la acción de tutela resulta procedente por cuanto la  decisión  impugnada  se  adecua  típicamente  a  la  vía de hecho por defecto  orgánico,  por  violación  del  debido  proceso”4.   

En  síntesis,  los  Jueces  de  instancia  concedieron  el  amparo  solicitado  acogiendo  los  argumentos expuestos por el  actor.   

A  instancia  de la apoderada de la sociedad  Inversiones  Los  Cedros  S.A.,  tales  fallos de amparo fueron revocados por la  Corte      Constitucional,      en      su      sentencia     T     –    1104    de    2008(5).   

La  apoderada de la Sociedad Inversiones Los  Cedros  presentó  denuncia penal en contra de los jueces porque estimó que sus  decisiones fueron prevaricadoras.   

ANTECEDENTES  

El  pasado  7  de  abril  (2010),  el Fiscal  Segundo  Delegado  ante  el Tribunal de Yopal solicitó audiencia de preclusión  de   la   investigación  (folios  9  –  11  /  1),  la  cual  se realizó el 13 de mayo siguiente, en cuyo  desarrollo  planteó  que  las  providencias  suscritas  por  los  indiciados no  corresponden   a   decisiones   manifiestamente   contrarias  a  la  ley,  ni  a  argumentación  caprichosa  alguna,  de  modo  que  no se configura el delito de  prevaricato (atipicidad de la conducta de los jueces).   

Una vez escuchada la Fiscalía y la apoderada  de  las  víctimas,  los  miembros  de  la  Sala  de Decisión expresaron que se  encuentran  impedidos para pronunciarse sobre el particular, por haber expresado  previa   opinión   sobre   el   mérito   de   la   controversia  (ausencia  de  responsabilidad  penal de los funcionarios, según pronunciamientos del 2 y 9 de  abril  de  20086),  y  por  tanto,  ordenaron remitir el diligenciamiento a La Corte  Suprema  para  obtener  la  respectiva  decisión   (folios 20 – 22 / 1).   

Por  auto  del  9  de junio de 2010, la Sala  Penal  de  la  Corte  declaró  fundado  el  impedimento  de  los Magistrados de  Yopal7,  y  por  razón  de  ello  se  ordenó integrar la Corporación de  segunda      instancia      con     conjueces     (folios     4     – 12 / 2).   

El  10  de agosto de 2010, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Yopal (Casanare), integrada por  Conjueces,   profirió   sentencia   que   decretó   la   preclusión   de   la  investigación8  en  consonancia  con  la  petición  que  formulara  la  Fiscalía  Delegada.   

LA     SENTENCIA     DE    PRECLUSIÓN  IMPUGNADA   

En  la  decisión  objeto de impugnación se  consideró   que  los  proveídos  de  tutela  adoptados  por  los doctores  PEDROZA   y   GONZÁLEZ  no  son  contrarios a la ley ni  caprichosos,  simplemente  incurrieron  en un error en la escogencia de la norma  que  determinaba  las  competencias  y por ello asumieron como de su resorte (en  sede  de  amparo  por  vía  de  tutela), que era competencia suya conocer de un  proceso  policivo de naturaleza agraria (juicio de lanzamiento por ocupación de  hecho  que  venía  tramitando  el  alcalde  de  Orocué),  sin que ello suponga  actividad  dolosa  alguna, motivo por el cual profirió sentencia de preclusión  (artículo  332  – 4 de la  ley 906 de 2004).   

LA IMPUGNACIÓN  

La  apoderada de la Sociedad Inversiones Los  Cedros  (quien  se  alega  víctima  de  los  funcionarios judiciales) apeló la  sentencia  de preclusión porque estimó que las sentencias de tutela proferidas  por  los  jueces  Promiscuo  Municipal  de  Orocué y Promiscuo del Circuito del  mismo  municipio fueron prevaricadoras, por extralimitación de funciones, en la  medida  que  por  su  condición  de jueces constitucionales no tenían facultad  alguna  de  disposición  sobre  derechos  reales  relacionados  con propiedades  inmuebles,  luego  no  podían amparar la posesión que alegaba el accionante en  el  sentido de devolverle el predio en litigio policivo, so pretexto de proteger  el derecho fundamental al debido proceso.   

NO RECURRENTES  

El    Representante    del    Ministerio  Público   

Hizo  notar  que  el delito (prevaricato por  acción  –  413 del C.P.)  protege   el   interés  de  la  Administración  pública  y  no  intereses  de  particulares;   en  el  caso  objeto  de  examen  no  se  verificó  que el  comportamiento  de  los funcionarios fuese doloso y por tal razón pidió que se  mantenga la decisión de precluir la investigación.   

El fiscal  

Alegó que los contradictores en uno o varios  procesos  de naturaleza civil y múltiples acciones de tutela que ya cuentan con  sentencia  de  revisión  por  parte  de  la  Corte  Constitucional, han acudido  inclusive  a  acciones  de  naturaleza  penal  en  contra  de  los  funcionarios  judiciales  (éste es el caso), sin que se advierta dolo en alguno de los jueces  que  han  fallado  las  acciones.   No  encontró que las decisiones fuesen  manifiestamente  contrarias  a  la  ley,  aunque reconoció que la decisión que  fundamenta  la  imputación  pueda  ser  equivocada;  en suma hizo notar la  temeridad  de  la  acción  penal  en  contra  de los funcionarios judiciales, y  pidió mantener la decisión de preclusión.   

Dr.  Gustavo  del  Carmen  Pedroza  Pedroza  (imputado)   

Se    allanó    a   la   solicitud   de  preclusión.   

CONSIDERACIONES  

Es  competente  la  Sala  para conocer de la  oposición    que    presentó    la    denunciante   contra   la   sentencia  de preclusión proferida por la  Sala   Penal  de  Conjueces  del  Tribunal  de  Yopal,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  Título  VI  de  la  Ley  906  de  2004  (conc. ley 1395 de  2010).   

En estricto rigor procesal, la competencia de  la  Corte  se deriva porque se trata de la apelación de una providencia (que si  bien  no  es  de contenido absolutorio o condenatorio, sino de preclusión de la  acción        penal)        que        alcanza       firmeza       después de que se resuelva el recurso de  apelación,  por  tratarse  de una decisión de juez de primera instancia, en un  caso   contra  funcionarios  aforados  (jueces  de  la  República  –  conc.  artículo 34 num. 2 del C. de  P.P.;  conc. artículos 176 y 333 del C. de P.P.).   

1.  Al hilo de  las  consideraciones  de  la Corte Constitucional en la sentencia de Tutela 1104  de  2008,  encuentra la Sala que los jueces de instancia ampararon el derecho al  debido   proceso   del   accionante,   porque   entendieron   (equivocada   pero  razonablemente)  que  estaban  ante  un  funcionario de orden administrativo que  profirió   un  acto  en  materia  de  competencias  de  orden  “estrictamente  judicial”.   

En  criterio  de los jueces de instancia, no  era  el alcalde municipal la autoridad a quien le competía impartir la orden de  lanzamiento  por  ocupación de hecho proferida el 21 de Noviembre del año 2007  dentro  de  la  querella  policiva respecto de un predio rural (Radicada bajo el  No.  001 – 2007, adelantada  por  la  Empresa  INVERSIONES  LOS  CEDROS  S.A. contra Alberto Ruiz Llano), por  considerar  que  dicha  orden  correspondía  a  las  autoridades judiciales con  competencia  en  materias  agrarias;  desde esa óptica, sostuvieron que la  orden  del Alcalde municipal constituyó una evidente vía de hecho que vulneró  fundamentalmente el derecho al debido proceso.   

1.1.   El  Juez  de  primera  instancia  consideró:   “…que  con  la  actuación  de  la  administración  municipal,  se  incurrió  en  una  vía  de  hecho por defecto  orgánico,  pues  la  actuación  adelantada  por  la Alcaldía de Orocué en el  proceso  de  lanzamiento  por  ocupación de hecho se llevó a cabo con carencia  absoluta  y evidente de competencia y por ese conducto se vulneró el derecho al  debido proceso”.   

1.2.   De manera congruente, el juez de  segunda  instancia  sostuvo  que  la  decisión  administrativa (resolución que  dispuso  el  lanzamiento  por  ocupación de hecho) desbordó la competencia del  alcalde…   “ante  la  certeza  de  la  naturaleza  agraria  del  predio,  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 98 de  Decreto  2303  de  1989”,  por  manera  que  estimó  igualmente  que…  “la competencia para conocer del  proceso  de  lanzamiento  por  ocupación  de  hecho es del Juez Agrario y en su  defecto al Juez Civil del Circuito”.   

2.    Sin  embargo,  la  CORTE  CONSTITUCIONAL  en  aguda  disertación  sobre  la materia,  fundamentó  que la tesis de los funcionarios judiciales era errática, y que en  verdad  el  Alcalde  municipal  SÍ  era  competente  para  dirimir el conflicto  propuesto,  que es en esencia de naturaleza policiva y  no jurisdiccional (agraria):   

Refirió la “Naturaleza jurisdiccional de  las   decisiones   proferidas  por  las  autoridades  de  policía  en  procesos  posesorios”,  y  encontró  que  los  fallos  de  tutela  de primera y segunda  instancia incurrieron en “error judicial”.   

Explicó de manera suficiente el “Proceso  policivo  de lanzamiento por ocupación de hecho de predios urbanos y rurales”  y  la  función  pública de las autoridades de policía (Inspectores, Alcaldes,  Gobernadores)  de  propender  por  la  preservación  y  restablecimiento  de la  posesión  frente  a  actos perturbatorios que la alteren, con el fin de brindar  protección  –transitoria,  provisional- al poseedor de un bien.   

El  proceso  policivo  de  lanzamiento  por  ocupación      de      hecho      –señaló  la  Corte-  es de naturaleza “preventiva, no declarativa  de  derechos”,  y por tanto en él no se controvierte ni se protege el derecho  de   dominio;    las   medidas   que   se   profieren  tienen  “carácter  provisional”,  es decir que subsisten mientras el juez “competente” (no el  juez  de  tutela) se pronuncia sobre el fondo de la controversia, y se encaminan  únicamente  al  restablecimiento  de  las cosas al estado en que se encontraban  antes  de  los  actos  de  perturbación,  es  decir  al mantenimiento del   “statu quo”:   

“Por su parte,  tratándose  de  bienes  rurales,  de  manera complementaria y armónica con las  facultades  preventivas  y  provisionales  otorgadas a la policía en el Código  Nacional  de  Policía  para  evitar  la  perturbación o preservar la posesión  sobre  un  bien  (Decreto  1355 de 1970, arts. 125, 126, 127, 129) o para evitar  las  vías  de  hecho (Ley 200 de 1936 , art. 32), el Decreto 747 de 1992 “Por  el  cual  se  dictan  medidas policivas con el fin de prevenir las invasiones en  predios  rurales  que  están  ocasionando  la  alteración  del  orden público  interno  en algunos departamentos” consagra la acción policiva de lanzamiento  por  ocupación de hecho para la persona que hubiere sido privada de la tenencia  material  de un bien sin su consentimiento, la cual tiene por objeto restablecer  y  mantener  “la  situación  que  existía  antes  de  la  invasión” (art.  1°).   

…  

“La  acción policiva de lanzamiento por  ocupación  de  hecho  en  predio  rural  prevista en la citada normatividad, se  consagra   sin perjuicio de la acción judicial que se pueda instaurar ante  el  Juez Agrario hoy Juez Civil del Circuito para que se efectúe el lanzamiento  por  ocupación  de  hecho. Las medidas que se dicten serán provisionales y por  tanto  se mantendrán mientras el Juez no decida otra cosa, de manera que no son  obstáculo  para  las  que  tome  el  Juez  dentro  del  proceso judicial. (art.  2)”.   

…  

6.  Proceso  judicial  de  lanzamiento por  ocupación de hecho en predio rural.   

El artículo 1° del Decreto 2303 de 1989,  por  el  cual  se  crea  la  jurisdicción  especial agraria, adscribe a ella el  conocimiento  de los conflictos de naturaleza agraria derivados especialmente de  la  propiedad,  la  posesión  y  la  mera  tenencia  de predios agrarios.    

Entre  los asuntos sujetos al conocimiento  de  la  jurisdicción agraria “en cuanto estén relacionados con actividades o  bienes  agrarios”  (art.  2°),  se  encuentra  el  proceso de lanzamiento por  ocupación  de hecho, el cual se adelanta ante los Jueces Agrarios, que se crean  mediante  la  citada  disposición.  De  conformidad  con  lo  dispuesto  por el  artículo  202  de la Ley 270 de 1996 la jurisdicción agraria será ejercida en  su  defecto  por  los Juzgados Civiles del Circuito.9   

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo    98   del   Decreto   2303   de   198910,   podrá   pedir  al  Juez  Agrario  el  lanzamiento  por  ocupación  de  hecho,  la  persona que haya sido  privada  de  hecho,  total o parcialmente, de la tenencia material de un predio,  sin  su  consentimiento  u  orden  de autoridad competente, o sin otra causa que  justifique   la  ocupación,  siempre  que  el  predio  se  encuentre  explotado  económicamente  y  se  acredite  que la ocupación se inició dentro de los 120  días anteriores a la fecha de la presentación de la demanda”.   

La  Sala de revisión de tutelas de la Corte  Constitucional   encontró  que  la  Alcaldía  del  Municipio  de  Orocué,  al  adelantar  el trámite policivo y ordenar el lanzamiento por ocupación de hecho  era  competente  para  hacerlo y además aplicó el procedimiento previsto tanto  en  el  Decreto  747 de 1992, como en el Código de Policía de Casanare, normas  que  expresamente  contemplan  el  procedimiento  a  seguir en casos como el que  ocupa  la  atención…;   que  el  Alcalde  Municipal  era  el funcionario  facultado   para   adelantar   el  procedimiento  policivo  de  lanzamiento  por  ocupación  de  hecho,  con  base  en las facultades de policía otorgadas a las  autoridades  de policía de manera general en los artículos 125, 126, 127 y 128  del  Código  Nacional  de  Policía  para  prevenir  o  solucionar los actos de  perturbación  de  la  posesión  y además en lo dispuesto en el Decreto 747 de  1992  y  en  el  Código  de  Policía de Casanare, que regulan el procedimiento  especial en casos de lanzamiento por ocupación de hecho.   

La  acción de restablecimiento de carácter  policivo,  provisional  y  preventivo,  consagrado  en  el  Código  Nacional de  Policía,  en  el Decreto 747 de 1992 y en las normas del Código de Policía de  Casanare,  se  dirige  a  restablecer  las  cosas  a su estado inicial de manera  transitoria,   mientras   el   Juez   –de  tierras,  agrario-  adopta  las  medidas que corresponda al caso  particular con carácter judicial, permanente y definitivo.   

Concluyó la Sala de Revisión de Tutelas de  la  Corte  Constitucional (previa selección de la acción de amparo propuesta a  su  examen)  que  el  funcionario  del  orden  municipal  (alcalde)  interpretó  correctamente  las  normas  que sirvieron de sustento para asumir la competencia  de  la  querella  policiva  y  que  por eso, la orden de lanzamiento la decretó  haciendo uso de su autoridad de policía.   

En suma, que lo que se presentó en relación  con  el  amparo  ordenado por los jueces de la República fue… “un  problema  de  interpretación de la ley… dentro de los marcos  de  razonabilidad  y  motivación”  ”  (Destaca la  Corte).   

3.  El caso  

Como  se  ha  demostrado,  a  pesar  de  lo  erráticas  que  aparezcan  las  sentencias  proferidas por los jueces de tutela  (pues  la  orden de lanzamiento por ocupación de hecho emitida por la Alcaldía  Municipal  de  Orocué  era  correcta),  mal  puede  alegarse que incurrieran en  delito  por  la  mera  interpretación  equivocada  de  las  normas de contenido  procesal   que   invocaron   para   amparar   (equívocamente)  el  derecho  del  accionante.   

Los jueces procesados actuaron en función de  jueces   de  índole  constitucional  –y  no estrictamente en función de jueces civiles en ejercicio de la  jurisdicción  agraria-;   lo  que  encuentra  la Sala Penal (tanto como la  Sala  de  Revisión  de  tutelas  de  la  Corte  Constitucional en su resorte de  instancia  de  interpretación  y  control  de  la  acción  de  amparo)  es que  equivocaron  el  entendimiento  de las normas que les  daban   competencia  para  dirimir  asuntos  de  naturaleza  agraria;   por  ello,  con  base  en  esa  comprensión equivocada del  artículo  1°  del  Decreto  2303  de 1989, que creó la jurisdicción especial  agraria,  y  adscribió  a  ella el conocimiento de los conflictos de naturaleza  agraria  derivados  especialmente  de  la  propiedad,  la  posesión  y  la mera  tenencia    de   predios   agrarios   (entre   otras   disposiciones11),  tutelaron  erróneamente  el  derecho  a  favor  del accionante, no obstante que el Alcalde  municipal    SÍ   tenía  competencia  para  proferir  la medida provisional de lanzamiento por ocupación  de  hecho, pues el tema de controversia era estrictamente policivo, como bien lo  explicara  el  fallo  T  –  1104 de 2008.   

Entonces:  

a)   Desde  la  perspectiva  del  juez  constitucional  (de  tutela),  no era dable amparar el  debido  proceso, porque el alcalde actuó dentro de los  lindes  (provisionales)  del  proceso policivo, como bien lo explicó la Sala de  Revisión de Tutelas de la CORTE CONSTITUCIONAL.   

b)  Desde la perspectiva del juez civil  –  agrario  (instancia de  naturaleza  rogativa),  habría que esperar  la  acción (demanda), el proceso, y el mérito (definitivo) de la  decisión;   es decir, a las partes les corresponde dirimir la controversia  en   un   proceso   civil  ordinario  –como   bien   lo   señaló   el   fiscal   en  el  traslado  de  no  recurrentes-.   

c)   El  alcalde  actuó  dentro de sus  competencias    al    proferir    la    decisión   administrativa   de   amparo  policivo.   

4.  El delito  de  prevaricato  por acción se realiza cuando el servidor público en ejercicio  de   sus   funciones  profiere  dictamen,  resolución,  acto  administrativo  o  providencia        judicial        que        de       manera       manifiesta  se  aparte  del  sentido de la  norma  jurídica  llamada a regular el caso, con lo cual afecta la credibilidad,  la  integridad  de la administración pública, tanto como el funcionamiento del  sistema                   jurídico12.   

Ciertamente   que   el  simple  hecho  de  que  una  instancia  superior del proceso ordinario          (civil,   penal,   laboral,   policivo,   administrativo),  ora  un  juez  en  sede  de  examen  constitucional,   revise  el  proceso  y  revoque  la  determinación  del  funcionario  judicial,  no  es  elemento  que  determine la  comisión   del   delito   de  prevaricato  por  parte  de  quien  profirió  la  decisión.   

Al examinar la conducta de los procesados,  no   encuentra   la  Sala  interés  en  desconocer  abiertamente el ordenamiento jurídico procesal civil,  ni  propósito  alguno  de  conculcar    abiertamente    el    derecho   privado  ajeno,   ni  comportamiento  sesgado  de  los jueces  orientado   a   favorecer   o   perjudicar   a  alguien  con  la  aplicación  e  interpretación  –aunque  errática- del derecho.   

En  suma,  se  trató  –y nada más- de  dos  ópticas  diferentes  de  un mismo problema jurídico que propendía por el  amparo   provisional   de   un  derecho:   la  una  (Policiva  –  correcta)  que  era  la  solución  propuesta  por  el  alcalde,  y  la  otra  (de  amparo,  errática),  que fue la  solución  que  ofrecieron  los  jueces  y  que  enhorabuena  corrigió la CORTE  CONSTITUCIONAL,  sin  que ello comporte necesariamente  una  censurable inclinación argumentativa  de  los  aquí  indiciados,   situación   que   excluye  la  tipificación  del  prevaricato  activo,    En   síntesis,   no  se  revela  en  tales     servidores  estilo     antojadizo  (perverso,  deshonesto)  en  la  comprensión  de las  normas13.   

5.         Finalmente,  el  prevaricato  es un tipo  penal  de  orden  funcional,  de    sujeto    activo    cualificado    (servidor    público),    susceptible    de    contemplación    jurídica,   que   no   lleva  necesariamente   implícita   la  idea  de  beneficio  específico  alguno  como  elemento  del tipo:  la  idea  de  antijuridicidad  material  o  de  reprochabilidad en el prevaricato se  relaciona  con  el  compromiso  (o la falta de compromiso) del servidor público  por  garantizar la buena marcha de la Función Pública (Título V, Capítulo II  de  la Constitución Política) en desarrollo coherente con los fines del Estado  previstos en el artículo segundo de la Carta Política.   

En   materia   de   delitos   contra  la  Administración  Pública el bien jurídicamente protegido es precisamente “la  Administración  Pública”  y  no  el  interés  privado;  se trata de un  interés    institucional,    funcional,  no  de  orden  particular  en  el  que, por principio,  no  es  procedente  el  reconocimiento de perjuicios a  personas  particulares, de acuerdo con  el    artículo    56    del    Código   de   Procedimiento   Penal;   en  suma,  no es dable reconocer  –en    este    caso-  la       condición       de       víctima       a       quien     propone     la     oposición     a    la    sentencia   de   preclusión que CONFIRMARÁ la Sala.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.      CONFIRMAR    la sentencia de preclusión objeto del recurso.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                           AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                  JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                      

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Quien  se  reclama víctima en el proceso penal que se adelanta contra los funcionarios  judiciales contra quienes se formuló imputación por prevaricato.   

2“la  orden  de  Lanzamiento  por Ocupación de Hecho proferida por la Administración  Municipal  ALCALDÍA  DE OROCÚE CASANARE dictada dentro de la Querella Policiva  Radicada    bajo    el   No.   001   –  2007,  adelantada  por  la  Empresa  INVERSIONES  LOS CEDROS S.A.  contra  ALBERTO  RUIZ  LLANO y demás personas indeterminadas proferida el 21 de  Noviembre  del año 2007, respecto del predio denominado La Macumba hoy Hacienda  el  Caimán, ubicado en Jurisdicción Rural Vereda El Palmarito del Municipio de  Orocué  Departamento de Casanare, por considerar que dicha orden constituye una  evidente  vía de hecho, vulnerando, en mi sentir los derechos fundamentales del  debido  proceso, derecho al trabajo, a la igualdad consagrados en los Artículos  29,   25,   y  13  respectivamente”.   (CORTE  CONSTITUCIONAL,  Sentencia  T-1104/08)   

3Sentencia T-1104/08   

4Sentencia T-1104/08.   

5Sentencia       T-1104/08;        Referencia:       expediente  T-1.965.949;   Acción  de  tutela instaurada por Alberto Ruiz Llano contra  la  Alcaldía  Municipal  de  Orocué  y  la  sociedad  Inversiones  Los  Cedros  S.A.;  6 de noviembre de 2008.   

6Por  providencia  del 9 de abril de 2008, el Tribunal de Yopal rechazó la acción de  tutela  interpuesta  por  el  apoderado(a)  de  la  firma INVERSIONES LOS CEDROS  contra  Alberto  Ruiz Llano (folios 23 –     27     /     1;      ib.     folios    28    – 32 / 1).   

7“…al  conocer  de  las  acciones  de  tutela  promovidas  contra los doctores GUSTAVO DEL CARMEN PEDROZA PEDROZA, Juez  Promiscuo  Municipal  de  Orocué  y  JULIÁN  ROMÁN  GONZÁLEZ  HERRERA,  Juez  Promiscuo  del  Circuito  de  la misma localidad, (Los  Magistrados  del  Tribunal  de  Yopal  que declaran el impedimento) se  ocuparon de la temática que ahora se debate en la solicitud de  preclusión   de  la  investigación  presentada  por  la  Fiscalía”  (ib.  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, auto del 9 de junio de 2010,  rad. núm. 34270).   

8  ARTÍCULO    333.    TRÁMITE.  <Artículo  CONDICIONALMENTE  exequible>  Previa  solicitud  del  fiscal  el  juez citará a audiencia,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes, en la que se estudiará la petición  de preclusión.   

Instalada la audiencia, se concederá el uso  de  la  palabra  al  fiscal  para  que  exponga  su  solicitud  con  indicación  de los elementos materiales  probatorios   y   evidencia   física   que   sustentaron   la   imputación,  y  fundamentación de la causal incoada.   

Acto  seguido  se  conferirá  el uso de la  palabra  a  la  víctima,  al  agente  del Ministerio Público y al defensor del  imputado,   en   el  evento  en  que  quisieren  oponerse  a  la  petición  del  fiscal.   

En ningún caso habrá lugar a solicitud ni  práctica de pruebas.   

Agotado el debate el juez podrá decretar un  receso  hasta  por  una  (1)  hora  para  preparar  la  decisión  que motivará  oralmente.   

ARTÍCULO  334.  EFECTOS DE LA DECISIÓN DE  PRECLUSIÓN.  En  firme  la  sentencia que decreta la  preclusión,  cesará  con  efectos  de  cosa  juzgada  la persecución penal en  contra  del  imputado  por  esos  hechos.  Igualmente,  se  revocarán todas las  medidas cautelares que se le hayan impuesto.   

9     El      artículo     202     consagra:     “Los  Juzgados  Agrarios que funcionen  actualmente,  suspenderán  sus  labores, tres (3) meses después de la vigencia  de  la  presente  ley, hasta cuando entren a operar la totalidad de los Juzgados  Agrarios  creados por el artículo 9 del Decreto 2303 de 1989. En su defecto, la  jurisdicción  agraria  será  ejercida,  en primera y única instancia, por los  Juzgados  Civiles  del  Circuito  correspondiente.  //  Los despachos judiciales  agrarios  mencionados,  con  todo  su  personal  y sus recursos físicos, serán  redistribuidos  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  conservando  su  categoría  de  Juzgado  del  Circuito,  con  efectos  legales a partir del día  siguiente   a   la  suspensión  de  labores  de  que  se  habla  en  el  inciso  anterior.//PARAGRAFO.  El  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  dentro  de los dos años siguientes a la  vigencia  de  la  presente  ley,  dispondrá  todo  lo  necesario  para  que  la  jurisdicción  agraria, creada por el Decreto 2303 de 1989, entre a operar en su  totalidad  con  el  funcionamiento  de  todas  las Salas Agrarias y Juzgados del  Círculo Judicial Agrario allí consagrados.”   

10 El  artículo  98  del  Decreto  2303  de  1989, estipula lo siguiente: Partes.  Sin  perjuicio  de  lo  previsto  en  el artículo 984 del  Código  Civil, la persona que explote económicamente un predio agrario, según  el  artículo  2o.  de  la  Ley  4a.  de  1973 y disposiciones concordantes, que  hubiere  sido  privada  de  hecho, total o parcialmente, de la tenencia material  del  mismo,  sin que haya mediado su consentimiento expreso o tácito u orden de  autoridad  competente,  ni  exista otra causa que lo justifique, podrá pedir al  respectivo     juez     agrario     que     efectúe    el    lanzamiento    del  ocupante.”   

11(Libro   Tercero,  Del  Procedimiento,  Título  I,  Procedimientos  Civiles  de  Policía,  Capítulo  I, artículos 423 y siguientes del Código de  Policía  de  Casanare  que  consagra  el lanzamiento por ocupación de hecho en  inmueble  urbano  y  rural;   decreto  747 de 1992;  artículo 432 del  Código de Policía del Departamento de Casanare)   

12CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sentencia del 18 de junio de 2008, rad.  núm. 23051.   

13En  relación  con  la  estructura  del  prevaricato  activo y cómo se establece la  contrariedad  manifiesta  de  una  decisión  con  la ley, la Corte ha sostenido  que:   

“…la  resolución,   dictamen  o  concepto  que  es  contraria  a  la  ley  de  manera  manifiesta,  es  aquella que de su contenido se infiere sin dificultad alguna la  falta  de sindéresis y de todo fundamento para juzgar los supuestos fácticos y  jurídicos  de  un  asunto sometido a su conocimiento, no por la incapacidad del  servidor  público  y  si por la evidente, ostensible y notoria actitud suya por  apartarse de la norma jurídica que lo regula.   

La  conceptualización  de la contrariedad  manifiesta  de  la  resolución  con  la  ley  hace  relación  entonces  a  las  decisiones  que sin ninguna reflexión o con ellas ofrecen conclusiones opuestas  a  lo  que  muestran  las  pruebas  o al derecho bajo el cual debe resolverse el  asunto,  de  tal  suerte  que el reconocimiento que se haga resulta arbitrario y  caprichoso  al  provenir  de  una  deliberada  y  mal  intencionada voluntad del  servidor público por contravenir el ordenamiento jurídico.   

En  consecuencia,  no  caben  en  ella las  simples  diferencias  de  criterios respecto de un determinado punto de derecho,  especialmente  frente  a  materias  que por su enorme complejidad o por su misma  ambigüedad  admiten  diversas  interpretaciones  u  opiniones,  pues  no  puede  ignorarse  que  en  el  universo  jurídico suelen ser comunes las discrepancias  aún  en  temas  que  aparentemente  no  ofrecerían  dificultad  alguna  en  su  resolución.   

Como  tampoco la disparidad o controversia  en  la  apreciación de los medios de convicción puede ser erigida en motivo de  contrariedad,   mientras   su  valoración  no  desconozca  de  manera  grave  y  manifiesta  las  reglas  que nutren la sana crítica, pues no debe olvidarse que  la  persuasión  racional  elemento  esencial  de  ella  permite al juzgador una  libertad  relativa en esa labor, contraria e inexistente en un sistema de tarifa  legal.   

Sin  embargo,  riñen  con  la  libertad  relativa  la  apreciación  torcida y parcializada de los medios probatorios, su  falta  de  valoración o la omisión de los oportuna y legalmente incorporados a  una   actuación,   en  consideración  a  que  por  su  importancia  probatoria  justificarían  o  acreditarían la decisión en uno u otro sentido a partir del  mérito    suasorio    que    se    les    diera    o    que    hubiera   podido  otorgárseles.   

Así  las cosas, la manifiesta contrariedad  con  la  ley  de la decisión judicial puede provenir de alguno de los supuestos  mencionados  que  hacen  arbitraria  o  aparente la apreciación probatoria, los  cuales  –según lo dicho-  tienen  origen  en la voluntad y conciencia del funcionario que decide actuar de  ese  modo  y  no  en  un  error  propio  de valoración en el cual pudiera haber  incurrido      al      apreciar      un      medio     de     prueba”.   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación  Penal,  sentencia  del  23  de  febrero  de  2006,  rad. núm. 23.901;  ib.  Sentencia  del 18 de junio de 2008, rad. núm. 29382;  ib. Sentencia del 30  de mayo de 2008, rad. núm. 22435, entre otras.     

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