34132(22-07-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 34132  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                            ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 230   

Bogotá,   D.C.,  veintidós   (22)   de   julio   de   dos  mil  diez  (2010)   

VISTOS  

La  Sala se pronuncia sobre la viabilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación discrecional instaurado por el  apoderado  de  MARÍA ELMY ARANGUREN HAYEK    y    JULIO    CÉSAR    RODRÍGUEZ  GARCÍA,  contra el fallo del 30 de noviembre de 2009  proferido  por  el  Tribunal Superior de Bogotá, que confirmó en su integridad  el  emitido  el  3  de  septiembre  de  2007  por  el Juzgado Cuarenta Penal del  Circuito  de  esta  ciudad,  mediante el cual los condenó a la pena de TRES (3)  AÑOS  DE  PRISIÓN,  multa  de  cien  (100) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  les  impuso  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por un período igual a la prisión y suspendió  la  ejecución  de  la  pena  privativa  de  la libertad, al hallarlos coautores  responsables  del  delito  de  ejercicio ilícito de actividad monopolística de  arbitrio rentístico.   

LOS HECHOS  

En la sentencia de segunda instancia, fueron  reseñados de la siguiente manera:   

“Unidades de la  policía  que  realizaban  labores de requisa y verificación de antecedentes en  sector  urbano  de  esta  ciudad,  a  la  altura  del sitio conocido como Centro  Comercial  Plaza  España,  en  un  parqueadero  de  la  calle  12 no. 17-09, se  percataron  de  la  presencia  del  automotor  marca  Land Rover, color gris, de  placas  AGH-879,  en  el  que se hallaban 16 cajas con botellas de 750 cc por 12  cada  una, y 10 de media con 24 unidades cada una, más 8 de media de 375 cc, de  propiedad  de  María  Elmy  Aranguren  Hayek  y  Julio César Rodríguez que se  encontraban en ese lugar.   

En  desarrollo  del operativo se determinó  que  los  artículos  en mención eran trasladados por los antes nombrados, y al  ser  requisado  Julio  César  se encontró que portaba un beeper marca Motorola  Advisor,  el cual reportaba mensajes suscritos por “Jorge” quien interrogaba  por  un  ron  ecuatoriano,  así como un talonario de factura, el cual llamó la  atención  sobre  la  comercialización  del  licor,  y  como  el  conductor del  vehículo  de  nombre  José  Ismael  Carrillo  informara que en la calle 42 No.  49B-38  sur,  barrio  Muzú, se había cargado el licor, se trasladaron al lugar  conocido  como “Aperitivos y Licores Anais Ltda.” donde se hallaron otras 12  cajas  de  Ron  Jamaiquino  de 12 botellas, cada una de 750 cc, vacías pero con  etiquetas  del  mismo  ron, 4 paquetes de cincuenta unidades de etiquetas de Ron  Jamaiquino,  20  Stikers  de  Ron  Jamaiquino,  y 8 tapas de color rojo para Ron  Jamaiquino,  que  según  los  moradores  eran  el  resultado de la fabricación  convenida   con   los  propietarios  inicialmente  referenciados.”1.   

El  4  de  marzo  de  2005, la Fiscalía 71  Seccional  Delegada  ante los Juzgados Penales del Circuito de Bogotá, adscrita  a  la  Unidad  de  Delitos  contra  el  Orden  Económico  y  Social,  acusó  a  MARÍA ELMY ARANGUREN HAYEK  y   JULIO   CÉSAR   RODRÍGUEZ  GARCÍA  del  delito  de ejercicio ilícito de actividad monopolística de  arbitrio  rentístico,  resolución  que  el  17  de  julio de 2006 confirmó la  Fiscalía Cuarta Delegada ante el Tribunal Superior de la ciudad.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo  Único. Con  sustento  en  la  causal 3ª del artículo 207 de la ley 600 de 2000, se postula  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  aplicación  indebida del  artículo 381 del Código de Procedimiento Penal.   

Para  el  demandante, los jueces dieron por  demostrada  la  responsabilidad penal de los acusados con la incautación de los  elementos,  el  informe  policivo y las declaraciones del proceso, sin que en la  investigación  se  hubiera  demostrado su dedicación a la comercialización de  los licores incautados.   

Advierte que dejó de apreciarse el estudio  del  registro sanitario emitido por el Invima, las actas de vigilancia y control  a  la  fábrica,  los  recibos  de  pago  de  impuestos  departamentales  y  los  certificados  de  existencia  y representación de la productora de aperitivos y  licores  Anais  Ltda.,  con  los  cuales  se  facultaba  a  los  particulares la  producción  de  bebidas alcohólicas, se les entregaba la concesión y  se  les  permitía  llevar a cabo pruebas de degustación de los licores antes de la  entrega  de  la  licencia  correspondiente,  labor en la cual se encontraban los  procesados al momento de su aprehensión.   

Manifiesta que la prueba no fue valorada en  su  integridad,  porque  del  informe  de  policía  judicial se tiene en cuenta  únicamente  lo  desfavorable  a  los  acusados, como tampoco se les respetó el  derecho  de  defensa  porque  el  decomiso  de  una  mercancía  por parte de la  Gobernación  de  Cundinamarca,  con  la  notificación del trámite iniciado en  razón  de  él  a  una  dirección distinta al lugar de residencia de ellos, se  aduce para atribuirles responsabilidad penal.   

Pide   casar  la  sentencia,  ya  que  la  valoración  de  la  prueba  y  la  duda  existente  en el proceso que ha de ser  resuelta  a  favor  del procesado, muestran que MARÍA  ELMY     y     JULIO  CÉSAR  merecían  ser  absueltos,  en  razón  a  la  ausencia  de  prueba que al momento de su retención se hallaran comercializando  licores sin los requisitos legales.   

CONSIDERACIONES  

La demanda no reúne la técnica que en esta  sede  casacional  se  exige  para  la  censura  que se le hace a la sentencia de  segundo  grado,  en  razón  a que la misma falta a los requisitos de claridad y  precisión  requeridos  en  su  fundamentación por el numeral 3º del artículo  212 de la ley 600 de 2000.   

Cuando se denuncia la violación directa de  la  ley  sustancial  en  cualquiera  de  sus  modalidades, el actor no solo debe  aceptar  los hechos tal como fueron declarados probados por el fallador sino que  de  igual  forma  está  obligado  a respetar la valoración probatoria hecha en  él,  puesto  que  la  vía escogida corresponde a un juicio en puro derecho que  recae  sobre  la  sentencia,  amparada  por la doble presunción de acierto y de  legalidad.   

Aun  cuando  el  actor  postula la falta de  aplicación  -exclusión  evidente-  del  artículo  381  de la ley 906 de 2004,  modalidad  de la violación directa de la norma de derecho sustancial, se aparta  de  los  hechos  que  en  la  sentencia  las instancias declararon probados, del  análisis  probatorio  del  juzgador  y entre mezcla en el mismo cargo supuestos  propios  de la violación indirecta de la ley por errores de hecho, contrariando  la   técnica   casacional   exigida   en  la  proposición  de  esta  clase  de  violación.   

De modo que si el error lo hace consistir en  la  contemplación  material de la prueba, en la medida que acusa a la sentencia  de   omitir  la  valoración  de  prueba  documental  que  hacía  parte  de  la  actuación,  ha  debido  proponer  el  falso  juicio  de  existencia  en caso de  omisión   total   o  acudir  al  falso  juicio  de  identidad  en  el  caso  de  supresión  parcial de la prueba.   

Pero  si  lo  que  trataba demostrar era la  violación  de  las  reglas de la sana crítica, en cuanto tacha de parcializada  la  valoración  de  la  prueba  porque los jueces dejaron de indicar la regla o  principios  bajo  los cuales la apreciaron, ha debido acudir al falso raciocinio  y  señalar  de  qué  manera  se  desatendieron  los  postulados  propios de la  persuasión  racional  y  desarrollarlo con atención a la técnica requerida en  la formulación del reproche.   

Ahora  bien,  si  quería mostrar que en el  fallo  se  supone la certeza debida a una errada apreciación de las pruebas que  tiene  origen  en falsos juicios del juez por errores de hecho o de derecho, tal  clase  de  vicio  debía  proponerlo  al amparo de cualquiera de las especies de  ellos  conocidas  por  tratarse de vicios que derivan en la violación indirecta  de la ley sustancial.   

Son  evidentes  las  imprecisiones  de  técnica  y  las  omisiones  de la demanda que permitan disponer su trámite. El  actor  de  manera  deshilvanada  alude  a  las  distintas  hipótesis  de  error  señaladas,  de  modo  que su escrito lo reduce a anteponer su criterio conforme  con  el  cual  al  Tribunal le correspondía valorar la prueba, desconociendo la  finalidad   de   la  impugnación  extraordinaria  y  dando  al  traste  con  la  demanda.   

Además,  invoca  indistintamente las leyes  600  de  2000  y 906 de 2004, cuando es un asunto que se rige exclusivamente por  lo  previsto  en  la primera, siendo su desacierto mayor cuando acude al numeral  3º  del artículo 207 de la ley 600 de 2000 que corresponde a la nulidad y no a  la  violación  directa  de  la  ley  prevista  en  el  numeral  1º de la misma  disposición, finalmente propuesta.   

Por  lo  demás,  tratándose de un caso de  casación  discrecional  no hizo esfuerzo alguno, bien mediante escrito separado  o  en  la  misma  demanda,  por  mostrar que la intervención de la Sala en este  asunto era necesaria.   

El  recurrente  desconoce  esa obligación,  porque  al  momento de interponer el recurso se limitó a señalar que acudía a  la   casación  discrecional  “con  el  objeto  del  desarrollo   de   la   jurisprudencia   y   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales”,  esto  es,  mencionó ambos motivos  pero  no  explicó  por  qué  a  partir de uno o de los dos la impugnación era  procedente, lo cual impide dar trámite a la demanda.    

La  Sala  inadmitirá  la  demanda  por las  manifiestas  falencias  de  técnica  y  a  la  omisión  de  la  obligación de  sustentar  la  razón  o  razones  por  las  cuales  era procedente la casación  discrecional2,  ya  que no puede entrar a subsanarlas, corregirlas o enmendarlas  en  virtud  del principio de limitación -artículo 216 de la ley 600 de 2000- y  de la naturaleza rogada de la impugnación extraordinaria.   

Tampoco  dispone  su  trámite oficioso con  fundamento  en  la misma disposición, por cuanto de la revisión del proceso no  se  observa  la  afectación  o  vulneración de garantías fundamentales de los  sujetos procesales.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir   la  demanda  de casación discrecional presentada por el apoderado de los procesados  MARÍA ELMY ARANGUREN HAYEK  y   JULIO   CÉSAR   RODRÍGUEZ  GARCÍA.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

                                                            Permiso   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PEREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍIREZ  BASTIDAS                

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                          Cita medica   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia  Segunda  Instancia,  septiembre  30  de  2009,  Tribunal  Superior de  Bogotá, folios 4 y 5 cdno original.   

2 Los  hechos ocurrieron el 27 de junio de 2003.     

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