34025(17-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  34025   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               Dr.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 190.   

Bogotá, D.C., diecisiete de junio de dos mil  diez.   

V I S T O S  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  defensor  del  sentenciado  LUIS  ALBERTO LOZANO VIUCHE  contra  el  fallo  del 7 de  mayo  de  2.002,  por  medio  del  cual  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  confirmó el proferido por el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Bello  (Antioquia) el 30 de noviembre    de   2.001,   condenándolo  a  la pena principal de 23  años  de  prisión como autor penalmente responsable  de la comisión de un concurso de delitos de homicidio  y     hurto     calificado    agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Los  acontecimientos  que  dieron origen al  proceso    penal,   fueron   narrados   por   el   A  quo   en   los   siguientes   términos:   

“El día 25 de  marzo       del       año       en       curso1   el   señor   WILLIAM   DE   JESÚS  RAMÍREZ  ZULUAGA  partió  del  municipio  de  El  Santuario conduciendo el bus de placas TQA-024,  afiliado  a  TRANSORIENTE,  con  destino  a  la  ciudad  de  Medellín. Cerca al Barrio Zamora, comprensión  territorial  de  Bello,  dos  hombres  y  una  mujer,  que  habían  abordado el  vehículo  a  la  altura  del  peaje  instalado  en  el  municipio de Guarne, se  dedicaron  a  hurtar  las  pertenencias  de los pasajeros. Ante la oposición de  algunos  de  los  ofendidos, los latrocidas no dudaron en hacer uso de las armas  que  portaban  lesionando de muerte a FERNANDO ANTONIO  RÚA  HERRERA, quien fue trasladado a la Clínica del  Seguro  Social  de  Bello  a  causa  de las heridas que por arma de fuego y arma  blanca  presentaba,  produciéndose  su  deceso  antes  de  ingresar  al  centro  asistencial.  Otro  cuerpo  sin  vida,  el de JAIRO DE  JESÚS  ZULUAGA  SOTO  fue hallado en el interior del  bus asaltado. Presentaba igualmente heridas por arma de fuego.   

A su paso los proyectiles hicieron blanco en  la  humanidad  de  ALFREDO  DE  J.  BERRÍO  HIGUITA,  quien  resultó levemente  lesionado en el labio.   

El  pánico  y la sorpresa de los presentes  facilitó  la  huida de dos de los asaltantes cuando el vehículo se disponía a  enrutarse  por  la  autopista  norte.  En  tanto,  los presentes señalaban a un  sujeto   que   en   las   aguas   del   río   Medellín   se  había  sumergido  como  el  tercero  de  los  partícipes  en  el  luctuoso  hecho.  Allí  fue  capturado  por los agentes de  policía  e  identificado  como  LUIS  ALBERTO LOZANO  VIUCHE,  a  quien encontraron en su poder dos anillos  que  fueron  reconocidos  por  Nora Elizabeth Duque L. y Sergio Hernando Salazar  O.,  pasajeros  del vehículo asaltado, como aquellos de los cuales habían sido  despojados”.   

Por esos hechos, el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Bello  dictó  sentencia  el 30 de noviembre de 2001, condenando a  LUIS  ALBERTO LOZANO VIUCHE  como  autor  penalmente  responsable  del  concurso de  conductas  punibles  de  homicidio  simple  y hurto calificado y agravado; y, le  impuso la pena principal de 23 años de prisión.   

  El  fallo  de  primera  instancia  fue  confirmado por la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín,  por el suyo del 7 de mayo de 2002.   

LA   DEMANDA   

El   apoderado  especial  de  LUIS  ALBERTO LOZANO VIUCHE, presenta  demanda  de  revisión  con  fundamento  en  las  causales  tercera   y   sexta,   previstas   en   el  artículo  192  de  la  Ley  906  de  20042, contra las sentencias condenatorias de instancia.   

Al  respecto, señala el demandante que para  condenar  a  su  prohijado sólo se tuvo en cuenta que fue aprehendido cuando se  encontraba  sumergido  en  el  río  Medellín,  en  poder  de  dos  anillos que  reconocieron  sus  propietarios,  a  quienes  habían  despojado  de  esas joyas  durante  el asalto al bus de servicio público, sin que, a juicio del actor, las  instancias  advirtieran las contradicciones que presentaban tales declaraciones,  especialmente  lo  que se relacionaba con la descripción de los bienes hallados  en poder de su asistido.   

Además         –agrega   el   demandante–,  sólo  se allegó como evidencia la  declaración  de  estas dos personas, siendo sus testimonios vagos e imprecisos,  porque  no  precisaron  si  su  defendido fue la persona que disparó contra los  otros dos pasajeros, ocasionándoles la muerte.   

Argumenta  el  libelista  que  la  captura  ocurrió     cuando    LOZANO    VIUCHE   se  hallaba  en  las  aguas  del  río  Medellín,  ocultándose  porque  en  esos momentos de desató un balacera y él  sólo pretendía protegerse.   

Estima  el abogado que no podría asegurarse  que  el  sentenciado  fuera  el  autor  del  delito  de  homicidio,  porque  las  declaraciones  ya mencionadas no establecen que hubiese agredido a alguien y los  mismos  testigos  lo  señalan  como la persona que apenas se dedicaba a recoger  los bienes hurtados.   

Señala  que en la correspondiente audiencia  pública  expondrá  adecuadamente  la  respectiva sustentación de las causales  invocadas.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

En  atención  a  que el apoderado del actor  aduce  como  causales  de  revisión  las  previstas  en los numerales 3 y 6 del  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, la Sala hará las siguientes precisiones  antes  de  abordar  el  estudio del tema que constituye el objeto de la presente  providencia.   

En  efecto,  el  juicio  cuya  revisión  se  pretende,  se  adelantó al amparo de las normas procesales contenidas en la Ley  600  del  2000.  En  esas  condiciones, la acción propuesta debe ser presentada  conforme  al  mismo  esquema  adjetivo  que reguló su trámite, en tanto que el  nuevo  escrutinio  de  los procesos penales que se han regido de conformidad con  la  Ley  906  del  2004,  debe  seguirse de acuerdo con los lineamientos de esta  última legislación.   

Los dos sistemas procesales establecen claras  diferencias,  especialmente  en cuanto al régimen probatorio se refiere, siendo  ese,   precisamente,  el  asunto  que  enmarca  la  demanda,  toda  vez  que  la  postulación,  acopio,  contradicción  y  valoración  de  las pruebas difieren  sustancialmente en ambos estatutos.   

Cuando  la  revisión  se  fundamenta  en la  existencia  de  pruebas  nuevas  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates, la  admisión   del   escrito  exige  un  debate  probatorio,  para  confrontar  las  evidencias   que   se  desconocían  con  las  existentes  en  el  proceso  cuya  reexaminación  se  pretende,  hallándose ahí la primera dificultad práctica,  es  decir,  al  pretender aceptar como pruebas en el sistema que consagra la Ley  906  del  2004,  las  que  se  practicaron  y  fueron  tenidas como tales en los  trámites  adelantados  de  conformidad  con  la  Ley  600  del 2000, lo que, de  suceder al contrario, también acarrearía idéntico problema.   

El debate probatorio, propio de la acción de  revisión,  debe  adelantarse  con  las  mismas  formalidades del que sirvió de  soporte  al  proceso  que  se  quiere  invalidar, que para este caso serían las  contenidas  en la Ley 600 de 2000, con el fin de que los dos tipos de prueba, es  decir,  las  que  se  allegaron  al  juzgamiento inicial y las que se practiquen  durante  la  revisión,  estén  revestidas  de  las mismas exigencias, contexto  dentro  del  cual  la  comparación  y  valoración  se dará entre pruebas  iguales,  es  decir, referido al  procedimiento de aducción de las evidencias.   

No obstante, el yerro se advierte simplemente  formal  y  si  bien  la  revisión  se  rige por el principio de limitación que  prohíbe  al  juez  completar o corregir las deficiencias de la demanda, tampoco  puede  desconocerse que la forma no es un fin en sí misma y, en razón de ello,  no    pude    exigirse    su    cumplimiento    para   sacrificar   el   aspecto  sustancial.   

Esa  informalidad,  por sí sola, no podría  generar  el rechazo de la demanda, porque lo cierto es que a la Sala no le queda  duda  de  que  las causales invocadas apuntan a la existencia de “pruebas   nuevas”   y  “pruebas   falsas”,   motivos  que  con  idéntica   redacción  fueron  consagrados  en  los  dos  estatutos  procesales  señalados,  concretamente en artículos 220, numerales 3 y 5; y, 192, numerales  3 y 6, de las Leyes 600 de 2000 y 906 de 2004, respectivamente.   

Ahora  bien, analizando lo que constituye el  objeto  de este pronunciamiento, debe destacarse que la acción de revisión fue  concebida  por  el  legislador  como un mecanismo a través del cual se busca la  invalidación  de  una  decisión  que ha adquirido firmeza y de la cual resulta  razonable  predicar  que entraña un contenido de injusticia material, porque la  verdad  procesal  declarada  resulta  ser  absolutamente diferente a la realidad  histórica  que  se  sometió  a juzgamiento, demostración que sólo es posible  jurídicamente  dentro  del  marco  delimitado  por  las  causales taxativamente  señaladas en la ley.   

Acorde   con   esa   naturaleza,  para  la  admisibilidad  de  la  demanda  se exige el cumplimiento de rigurosas y precisas  exigencias,  que  no  son otras que las señaladas en el artículo 222 de la Ley  600 de 2000.   

En  atención  a  que  esta  acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  inicial  del  actor  allegar  copia  o  fotocopia  de las providencias de  primera  y  segunda  instancias,  con  su  respectiva  constancia de ejecutoria,  proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.   

Sin  embargo,  examinada  la  actuación  se  observa  que  el  accionante  apenas  si  anexó  una parte del fallo emitido en  primera   instancia   por  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Bello  (Antioquia)  y  omitió  aportar  copia o fotocopia de la sentencia proferida en  segunda  instancia  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Antioquia y  tampoco  allegó las constancias de ejecutoria, documentos necesarios para tener  certeza  de  que la decisión está amparada por el fenómeno de la res  iudicata  o  firmeza  material, pues  esta  acción tiene como presupuesto ineludible el agotamiento de cualquier otra  alternativa procesal o mecanismo de impugnación.   

Así  las  cosas,  dado  que  la  acción de  revisión  no  constituye  una  prolongación  del  juicio y el escrito incumple  básicamente  las exigencias formales que para su admisión establece el numeral  4º  del  artículo 222 de la Ley 600 del 2000, resulta imperiosa su inadmisión  de   conformidad   con   lo   indicado   en   el   artículo   223   del   mismo  estatuto.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

  R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado especial de LUIS ALBERTO  LOZANO    VIUCHE,    de  conformidad  con  las razones consignadas en la anterior motivación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                                                                                               I m p e d i d o   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Aclara  la Sala que se refiere al año 2001.   

2     ARTÍCULO  192.  PROCEDENCIA. La acción de revisión procede  contra   sentencias   ejecutoriadas,   en   los   siguientes   casos:  (…)   

3.   Cuando   después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los  debates,  que establezcan la inocencia del condenado, o su inimputabilidad.  (…)   

6. Cuando se demuestre que el fallo objeto de  pedimento  de  revisión  se  fundamentó,  en  todo o en parte, en prueba falsa  fundante para sus conclusiones. (…).     

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