33952(29-09-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 33952  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 315  

Bogotá, D.C., veintinueve (29) de septiembre  de dos mil diez (2010),   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  MARIO       FERNANDO       GÓMEZ       GONZÁLEZ      presentada   por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con  Nota  Verbal No. 0697 del 7 de abril de  2010,  la Embajada de los Estados Unidos formalizó la solicitud de extradición  de  MARIO  FERNANDO  GÓMEZ  GONZÁLEZ,  quien  es  sujeto de la acusación No. 4:09-CR-194 (Crone) del 15 de  octubre de 2009 de la Corte del Distrito Este de Texas.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar  la  petición  de  entrega  de  MARIO  FERNANDO  GÓMEZ  GONZÁLEZ  se  incorporaron al presente trámite, por intermedio del Ministerio  de  Relaciones Exteriores y provenientes de la Embajada de los Estados Unidos de  América, los siguientes documentos, debidamente traducidos:   

(i) Nota Verbal No. 0211 del 2 de febrero de  2010  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos por medio de la cual solicita la  detención    provisional    con   fines   de   extradición   de   MARIO   FERNANDO  GÓMEZ  GONZÁLEZ,  por  cuanto   es  requerido  para  comparecer  a  juicio  por  delitos  federales  de  narcóticos.   

(ii) Nota Verbal No. 0697 de abril 7 de 2010  de   la   misma  Embajada,  por  cuyo  medio  se  protocoliza  la  petición  de  extradición.   

(iii)  Copia  de la acusación No. 4:09CR194  (Crone)   del  15  de  octubre  de  2009  de  la  Corte  del  Distrito  Este  de  Texas.   

(iv) Traducción de las disposiciones penales  aplicables  al  caso,  esto  es,  Código  de  los  Estados  Unidos, Título 18,  Secciones   2,  3282  y  Título  21,  Secciones  812,  853,  952,  959,  960  y  963.   

(v)           Orden  de  arresto  contra  MARIO   FERNANDO   GÓMEZ   GONZÁLEZ  de  octubre 19 de 2009 emitida por la Corte del Distrito Este de Texas.   

(vi) Declaración jurada rendida en marzo 11  de   2010,   por   Camelia   E.  López,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados Unidos para el Distrito Este de  Texas  en  la  cual  se  refiere  al  procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para  dictar la acusación,  concreta  los  cargos formulados contra MARIO FERNANDO  GÓMEZ   GONZÁLEZ   y   otros  26  miembros  de  una  organización  de  tráfico de estupefacientes, indica los elementos integrantes  del  delito  y aporta los datos allegados a la investigación sobre la identidad  del requerido.   

(vii) Declaración jurada de marzo 11 de 2010  rendida    por    Samuel   S.   Luján,  agente  especial  de la Administración para el Control de Drogas,  por  cuyo medio informa los pormenores de la investigación en virtud de la cual  se solicita la extradición.   

(viii)  Fotografía  y  tarjeta  AFIS  de la  Registraduría   Nacional   del   Estado   Civil   del  solicitado  MARIO FERNANDO GÓMEZ GONZÁLEZ.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  el  Fiscal  General  la  Nota  Diplomática  No.  0211 del 2 de febrero de 2010, emitida por la Embajada de los  Estados  Unidos  solicitando la detención provisional con fines de extradición  de   MARIO   FERNANDO  GÓMEZ  GONZÁLEZ,  mediante Resolución del 4 de febrero ordenó su captura, la cual  se  hizo efectiva el día 8 siguiente en la ciudad de Bogotá por miembros de la  Policía Nacional.   

Protocolizada   la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota  Verbal  No. 0697 de abril 7 de 2010, el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  en  la misma fecha, envió la documentación reunida a su homólogo  del  Interior  y  de  Justicia  con  oficio DAJI.E. 0768, en el cual conceptuó:   

“En atención a lo establecido en nuestra  legislación  procesal penal interna, me permito manifestarle que por no existir  Convenio  aplicable  al  caso en mención es procedente obrar de conformidad con  el       ordenamiento       procesal       penal       colombiano”.2   

Revisadas  las  diligencias  con base en esa  normatividad,  en  dicha  Cartera  no se evidenció la falta de pieza sustancial  alguna   y,   en   consecuencia,   el  Viceministro  de  Justicia,  con  escrito  OFI10-11012-DVJ-0300  del 12 de abril de 2010, envió el expediente a la Sala de  Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de   Justicia   para  lo  de  su  competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

Mediante proveído del 26 de abril de 2010 la  Corte  dio inicio a la etapa judicial del presente trámite y, con fundamento en  lo  dispuesto  en  el  artículo  510  de  la  Ley  906  de  2004,  requirió  a  MARIO   FERNANDO   GÓMEZ   GONZÁLEZ   la  designación  de defensor, haciéndole saber que, de no hacerlo,  le  nombraría  uno  de  oficio.  Por  lo  anterior, el solicitado oportunamente  confirió   poder  a  un  abogado  de  confianza  con  quien  se  prosiguió  el  trámite.   

Ninguno  de  los intervinientes hizo uso del  derecho  a  solicitar  pruebas  y  la Sala no consideró necesario ordenarlas de  oficio,  razón  por la cual dispuso correr traslado para alegar de conclusión.   

Alegatos de conclusión  

El  Ministerio  Público   representado  por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  luego  de  realizar  un  recuento  de  la  actuación  adelantada y de los documentos aportados por el Gobierno requirente,  señala  que  en  este  caso  se  debe  obrar  de  conformidad con el Código de  Procedimiento  Penal,  según  lo  manifestado  por  el Ministerio de Relaciones  Exteriores.   

Así, aborda el estudio de la validez formal  de  la  documentación  allegada  por  el  Gobierno  solicitante, señalando los  requisitos   para   su  expedición  y  presentación,  de  manera  especial  su  traducción  y  autenticación  por las autoridades correspondientes en el país  requirente  y,  el cumplimiento del trámite diplomático para su presentación,  todo   lo   cual   le   permite   concluir   que  este  requisito  se  encuentra  satisfecho.   

Igual  criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación y el relacionado con la equivalencia de la providencia  proferida en el extranjero.   

En  punto  del  requisito relacionado con la  pena  mínima  exigida,  afirma  que  también  se satisface por cuanto el cargo  formulado  por  el  país  requirente  equivale  en el ordenamiento patrio a los  delitos  de  tráfico  de  estupefacientes  del artículo 376 de Código Penal y  concierto      para      delinquir      del      canon      340     ibídem,  los cuales tienen pena superior  a cuatro años de prisión.   

En consecuencia, considera que se encuentran  satisfechos  los  requisitos  legales  exigidos  por el procedimiento penal para  solicitar  la  emisión favorable del concepto de extradición, en relación con  la  petición  del ciudadano colombiano MARIO FERNANDO  GÓMEZ GONZÁLEZ.   

Por    su    parte,    el   defensor  del  solicitado  impetra  de  la  Corte  concepto  desfavorable al pedido de extradición por cuanto considera que  el  requerimiento  no  cumple  con  la exigencia contemplada en el numeral 2 del  artículo  495  de  la  Ley 906 de 2004, relativa a la indicación exacta de los  actos  que  determinan la solicitud, el lugar y fecha de su ejecución, en tanto  no  contiene  la  imputación  fáctica  con  la  consecuente descripción de la  acción  u  omisión  desplegada  por el señor GÓMEZ  GONZÁLEZ    en    territorio    de    los   Estados  Unidos.   

En  su concepto, tal deficiencia no se suple  con    los    documentos    anexos,    esto    es,    con    los    “exhibit” y las declaraciones juradas  adjuntas,    pues   es   el   indictment  el  que  debe  contener  la  información  relativa  a tan vitales  aspectos.   

Agrega  que  si  a  pesar  de lo anterior se  considera   la   declaración  jurada  del  agente  estadounidense  Samuel  S.  Luján,  único documento que  hace   referencia   a   las   conductas  delictivas  endilgadas  a  MARIO   FERNANDO   GÓMEZ  GONZÁLEZ,  se  encontrará   cómo  los  hechos  imputados  se  desplegaron  exclusivamente  en  territorio  colombiano,  con  lo cual no se satisface la exigencia del artículo  35   de  la  Carta  Política,  por  cuyo  medio  se  autoriza  la  extradición  exclusivamente  para  los  delitos perpetrados en el exterior. Consecuentemente,  opina  el  defensor, al caso le es aplicable la ley nacional y no la extranjera,  en  virtud  al  principio de territorialidad del artículo 14 del Código Penal.   

CONSIDERACIONES  DE         LA  CORTE   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos 490, 493, 495  y 502 de la Ley 906 de 2004,  regulación   a   la  cual  se  acude  porque  los  hechos  ocurrieron  bajo  su  vigencia.   

Igualmente  corresponde  atender  el mandato  consagrado   en   el   artículo  35  —inciso  2— de  la  Carta  Política,  conforme  al  cual  la entrega de colombianos sólo opera  frente  a  hechos  punibles  cometidos en el exterior con posterioridad al 17 de  diciembre  de  1997, fecha de promulgación del Acto Legislativo No. 1, por cuyo  medio  se reactivó la posibilidad de extraditar a los nacionales, estableciendo  además la improcedencia de la entrega por delitos políticos.   

Conviene  señalar,  como  lo  certificó el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, que al no existir tratado de extradición  vigente  entre los Estados Unidos y la República de Colombia, el trámite de la  solicitud  de  entrega  y  el  concepto a emitir como culminación del mismo, se  surte  con  base  en las exigencias contenidas en el Capítulo II del Libro V de  la Ley 906 de 2004.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en la validez formal de la  documentación  allegada  por  el país requirente, la demostración plena de la  identidad  de  la  persona  solicitada,  la  presencia del principio de la doble  incriminación  y la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero a  la resolución de acusación de nuestro sistema procesal penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en este caso se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo  495  de  la  Ley  906  de  2004,  la  solicitud de extradición ha de  efectuarse  por la vía diplomática y, de manera excepcional, por la consular o  de  gobierno a gobierno, aportando copia auténtica del fallo o de la acusación  proferida  en  el  país extranjero, con indicación de los actos por los cuales  procede  la  petición,  así como del lugar y fecha de su ejecución; todo ello  acompañado  de  los  datos por cuyo medio sea posible identificar plenamente al  reclamado  e,  igualmente,  es  necesario allegar la reproducción auténtica de  las      disposiciones      penales     aplicables     al     asunto.   

Del  mismo  modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducidos al castellano.   

De  otra parte, de acuerdo con lo consagrado  en   el   artículo   259   del  Código  de  Procedimiento  Civil  —modificado  por  el  numeral  118  del  artículo  1º  del  Decreto 2282 de 1989, los documentos públicos otorgados en  el  país  extranjero  por uno de sus funcionarios o con su intervención, deben  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República  de  Colombia  y, en su defecto, por el de una nación amiga, lo cual  hace   presumir   haberse   expedido   de   acuerdo  a  la  ley  del  respectivo  Estado.   

Por  igual, la norma en cita exige acreditar  la  firma  de  nuestro  cónsul  o  agente  diplomático  por  el  Ministerio de  Relaciones  Exteriores  y,  si se trata de agente consular de un país amigo, se  autenticará  previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste  por  el  Cónsul  colombiano;  regulación aplicable al presente caso, en virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25 del  Estatuto  Penal  Adjetivo  y  en razón de lo preceptuado en el inciso final del  artículo        495        ibídem.   

Tales  requisitos de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En  el  caso  particular  la  Corporación  observa  cómo  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su  representación   diplomática,   solicitó   la   extradición   del  ciudadano  colombiano    MARIO   FERNANDO   GÓMEZ   GONZÁLEZ  y,  al  efecto,  anexó  copia  de  la  acusación No.  4:09CR194  (Crone)  del  15  de octubre de 2009 de la Corte del Distrito Este de  Texas.  Igualmente,  incorporó  la  orden de arresto  expedida     contra     el    reclamado    por    dicha    autoridad    judicial  extranjera.   

También allegó  la    declaración    jurada    de    Camelia    E.  López,  Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos para el  Distrito  Este  de  Texas,  quien  refiere  el  procedimiento  cumplido  por  el  Gran  Jurado  para dictar la  acusación,    concreta    los    cargos    formulados    contra    MARIO  FERNANDO  GÓMEZ GONZÁLEZ, precisa  los  elementos  integrantes  del  delito y remite a la declaración de apoyo del  agente  del  Departamento  Especial  Antidrogas  para  mayores  detalles  de los  hechos.   

De  igual  manera,  se observa cómo en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos respecto a la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo  495 de La Ley 906 de 2004, como se explicará más adelante.   

A su vez, tales documentos están traducidos  al  castellano,  certificados  y autenticados de conformidad con la legislación  propia  del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran refrendados por  Thomas  C.  Black, Director  Asociado  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la División de lo Penal  del  Departamento  de Justicia del mismo país, reconocido en tal condición por  su   Procurador   Eric   H.  Holder,  Jr.   

Igualmente, se aportó certificación sobre  la   referida  documentación  suscrita  por  Hillary  Rodham  Clinton, Secretaria del Departamento de Estado  de  los  Estados  Unidos  de América y por Patrick O.  Hatchett,  Funcionario Auxiliar de Autenticaciones del  mismo  departamento,  cuya  firma,  a su turno, fue refrendada por la Cónsul de  Colombia   en   Washington,   D.C.,   Libia  Mosquera  Viveros.  Por  lo  tanto,  se  cumplen a cabalidad los  requisitos para su validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país extranjero, es la misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad,   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada la Nota Verbal No. 0697 del 7 de  abril  de  2010  a través de la cual se formaliza la petición de extradición,  advierte   la  Corte  que  el  reclamado  responde  al  nombre  de  MARIO         FERNANDO         GÓMEZ         GONZÁLEZ,  nacido el 24  de  noviembre  de  1970  en  Colombia,  titular de la cédula de ciudadanía No.  79.534.486.   

La  persona  solicitada  se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle notificada la orden de captura  emitida  por el Fiscal General con fines de extradición. Además, el lugar y la  fecha  de  nacimiento registrados en la tarjeta de preparación de su cédula de  ciudadanía    coinciden    con    los    datos    ofrecidos    por   el   país  requirente.   

Finalmente, bajo la identidad advertida, el  reclamado  actuó  y  se  notificó  de  las diversas decisiones adoptadas en el  marco de este trámite.   

Con lo anterior, se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su  información   personal,   relacionada   en  la  solicitud  de  las  autoridades  foráneas,  como  se  ha visto, es la misma con la cual se presenta y firma, sin  formular cuestionamiento sobre el particular.   

3.               Principio     de     la     doble  incriminación   

Frente  a  este  requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para abordar el análisis de esta temática  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906 de 2004:   

“Cargo 1  

“Que  desde  el año 2002 o alrededor de  esa  fecha,  la  fecha exacta de lo cual el Gran Jurado no tiene conocimiento, y  continuando  a partir de entonces hasta e inclusive la fecha de la presentación  de  esta  acusación  formal,  en  la  República  de Colombia, La República de  México, el Distrito Este de Texas y otros lugares,   

“…”  

“Mario   Fernando   Gómez   González  (17)   

también   conocido   como  “Roque,”  “Mario Gómez,””Comandante”   

“…”  

los   acusados,   y  otros  conocidos  y  desconocidos  por  el  Gran  Jurado  a  sabiendas e intencionalmente se unieron,  conspiraron,  confederaron  y acordaron cometer los siguientes delitos en contra  de  los  Estados  Unidos:  (1)  a  sabiendas  e  intencionalmente importar cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contiene  una  cantidad  perceptible  de cocaína, una sustancia controlada de la Lista II, a los Estados  Unidos  desde  las Repúblicas de Colombia y México en violación al Título 21  del   Cód.   de   los   EE.UU,  secciones  952  y  960  y  (2)  a  sabiendas  e  intencionalmente  manufacturar  y  distribuir  cinco  kilogramos  o  más de una  mezcla  y  sustancia  que  contiene  una  cantidad  perceptible de cocaína, una  sustancia  controlada de la Lista II, con la intención y a sabiendas de que tal  sustancia  sería  importada  ilegalmente a los Estados Unidos, en violación al  Título 21 del Cód. de los EE.UU, secciones 959 y 960”   

“Cargo 2  

“Que desde 2002 o alrededor de esa fecha,  la  fecha  exacta de lo cual el Gran Jurado no tiene conocimiento, y continuando  a  partir  de  entonces  hasta  e inclusive la fecha de la presentación de esta  acusación  formal,  en  la República de Colombia, La República de México, el  Distrito Este de Texas y otros lugares,   

“…”  

“Mario   Fernando   Gómez   González  (17)   

también   conocido   como  “Roque,”  “Mario Gómez,””Comandante”   

“…”  

los acusados, auxiliados e incitados el uno  por  el  otro,  a  sabiendas  e  intencionalmente manufacturaron y distribuyeron  cinco  kilogramos  o  más  de  una mezcla y sustancia que contiene una cantidad  perceptible  de  cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la  Lista II, con la  inteción  y  a  sabiendas  que  la  cocaína sería importada ilegalmente a los  Estados Unidos.   

En violación al Título 21 del Cód. de  los  EE.UU,  Sección  959  y  el  Título  18  del Cód. de los EE.UU, Sección  2.”   

El  cargo  número  Uno se refiere a que el  solicitado  y  sus  cómplices  “…a  sabiendas  e  intencionalmente      se      unieron,      conspiraron,      confederaron     y  acordaron…”    para  importar  cocaína a los Estados Unidos desde Colombia  y    México,    mientras   que   en   el   cargo   número   Dos   “…los  acusados,  auxiliados  e incitados el uno por el otro, a  sabiendas   e   intencionalmente   manufacturaron  y  distribuyeron cinco kilogramos o más de una mezcla y  sustancia  que  contiene una cantidad perceptible de cocaína…”.   

Las  anteriores  imputaciones  encuentran  equivalencia  en  el artículo 340, inciso segundo del Código Penal, modificado  por  los  artículos  8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de 2006, del  concierto para delinquir, que  contempla  sanción  privativa de la libertad de ocho (8) a dieciocho (18) años  de  prisión  y  multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil (30.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, así:   

“Cuando varias  personas  se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será  penada,   por   esa  sola  conducta,  con  prisión  de  tres  (3)  a  seis  (6)  años.   

“Cuando  el  concierto  sea para cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil  (30.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan o financien el concierto para delinquir.” (negrilla  y  subrayas  fuera  de  texto)   

Así mismo, el cargo número Dos también se  actualiza  en  el  artículo  376  del  Código  Penal que tipifica el delito de  Tráfico,   fabricación   o   porte   de  estupefacientes,  en  los  siguientes  términos:   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá  en prisión de ocho (8) a veinte (20) años y multa de  mil  (1.000)  a  cincuenta  mil  (50.000)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes.   

“Si la cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  derivados  de  amapola,  doscientos  (200) gramos de metacualona o  droga  sintética,  la  pena  será de cuatro (4) a seis (6) años de prisión y  multa   de   dos   (2)   a   cien  (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

“Si  la  cantidad  de  droga  excede los  límites  máximos  previstos  en  el  inciso  anterior  sin  pasar  de diez mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil  (2.000)  gramos  de  cocaína  o sesenta (60) gramos de derivados de la amapola,  cuatro  mil  (4.000)  gramos de metacualona o droga sintética, la pena será de  seis  (6)  a  ocho  (8)  años  de  prisión y multa de cien (100) a mil (1.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.”   

De  esta  manera,  confrontado  el supuesto  fáctico  referido en cada uno de los cargos y normas invocadas por la autoridad  extranjera  con  las  disposiciones  internas de Colombia, se advierte cómo las  conductas   de  concierto  para  delinquir  y  tráfico  de  estupefacientes  se  encuentran  penalizadas  en los dos países, de manera que los cargos atribuidos  por  la autoridad foránea al requerido MARIO FERNANDO  GÓMEZ   GONZÁLEZ   corresponden   a  tipos  penales  nacionales  que  tienen prevista pena superior a los 4 años de prisión, razón  por   la   cual   se   encuentra   satisfecho   el   principio   de   la   doble  incriminación.   

4.           Equivalencia   entre  la  providencia  dictada    en   el   extranjero   y   la   acusación   del   sistema   procesal  colombiano   

Esta  última  exigencia  que  corresponde  examinar  a  la  Corporación,  se  orienta  a  verificar  si  la pieza procesal  ofrecida  por  el país requirente es equivalente, por lo menos, a la acusación  prevista en el ordenamiento procesal penal interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer   identidad   entre   ambas  actuaciones3,   pues   lo   relevante   es  determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al  juicio. Además, se debe  constatar   si  brinda  un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado,  con  especificación  de  las  circunstancias  de  lugar  y  tiempo e, igualmente, si  expresa  con  claridad  la  calificación  jurídica  señalando  los  preceptos  aplicables.   

Así  las cosas, se tiene que la acusación  No.  4:09CR194  (Crone)  del 15 de octubre de 2009 de la Corte del Distrito Este  de  Texas,  al  igual  que  ocurre  con  la  pieza  de  la  misma  índole en el  ordenamiento  colombiano,  marcan  el  comienzo  del juicio, etapa en la cual el  procesado  tiene  la  oportunidad de controvertir las pruebas y los cargos a él  atribuidos.   

De  otro  lado,  el  requerimiento  de  la  autoridad  foránea contiene la información relativa a los lugares y épocas de  ocurrencia  de  los hechos, así como las circunstancias bajo las cuales actuaba  MARIO   FERNANDO   GÓMEZ   GONZÁLEZ   y    las    disposiciones    violadas    con    los   actos   allí  definidos.   

En  efecto,  la acusación No. 4:09 CR 194  (Crone)  del  15  de  octubre  de  2009  de  la  Corte  del  Distrito  de  Texas  expresamente      refiere:      “…desde  2002 o alrededor de esa fecha, … y continuando a partir de  entonces  hasta  e  inclusive  la  fecha  de la presentación de esta acusación  formal,  en la República de Colombia, La República de México, el Distrito  Este  de  Texas y otros lugares  …”,   por  manera  que  en  ella  sí  se  indica,  contrario  a  lo  afirmado por el defensor, la fecha y lugar de comisión de las  conductas delictivas atribuidas al requerido.   

Adicionalmente,    la    Corte   tiene  establecido4   que   también   conforman  la  solicitud  de  extradición  los  documentos   anexos   aportados   por  la  autoridad  foránea  y  no  sólo  el  indictment  como  parece  creerlo el abogado de la defensa.   

Por    consiguiente,    la   declaración   jurada   de   la  Fiscal  Auxiliar  Camelia  E.  López,  donde  concreta los  cargos  formulados,  indica  los  elementos  integrantes del delito y aporta los  datos  de identidad del requerido, y la del agente de la Administración para el  Control  de  Drogas  Samuel  S.  Luján, por  cuyo  medio  informa  los  pormenores  de  la  investigación y  describe   la   actuación   desplegada  por  el  solicitado,  hacen  parte  del  requerimiento y pueden ser analizados en punto de emitir concepto.   

El  artículo  495  de  la  Ley 906 de 2004  prevé:   

“La  solicitud  para que se ofrezca o se  conceda  la  extradición  de  persona  a quien se haya formulado resolución de  acusación  o  su equivalente o condenado en el exterior, deberá hacerse por la  vía  diplomática,  y  en  casos excepcionales por la consular, o de gobierno a  gobierno con los siguientes documentos:   

1)  Copia o trascripción auténtica de la  sentencia, de la resolución de acusación o su equivalente.   

2)  Indicación  exacta  de  los actos que  determinaron  la  solicitud de extradición y del lugar y la fecha en que fueron  ejecutados.   

3)  Todos  los  datos  que se posean y que  sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada.   

4)  Copia  auténtica de las disposiciones  penales aplicables al caso…” “…”   

Si se observa detenidamente cada uno de los  numerales  contenidos en la norma trascrita, se colige cómo el primer requisito  exige  copia o trascripción de la sentencia o de la resolución de acusación o  su  equivalente,  mientras  el  segundo presupuesto se refiere a la necesidad de  indicar  los  actos que determinaron la solicitud de extradición, el lugar y la  fecha  de  ejecución;  por tanto, se trata de dos elementos diversos que pueden  estar  contenidos en documentos diferentes y no necesaria y exclusivamente en la  acusación formal o indictment.   

Por  ello,  es  posible  que  parte  de  la  información  relativa  al  acontecer  fáctico  soporte  del  requerimiento  se  encuentre  en  las  declaraciones  adjuntas,  sin  por ello configurase falencia  alguna.   

En  estas  condiciones,  es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en  los artículos 336, 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

La  Corporación, en consecuencia, concluye  que este último requisito también se satisface.   

Causales de improcedencia.  

Conforme a lo previsto en el artículo 35 de  la  Constitución  Nacional,  modificado  por el Acto Legislativo 01 de 1997, la  extradición  de  los  colombianos  por  nacimiento  se  concederá  por delitos  cometidos  en el exterior, que no ostenten carácter político, siempre y cuando  se  refieran  a  hechos  cometidos  con  posterioridad  al  17  de  diciembre de  1997.   

De  acuerdo  con  lo  anterior, constituyen  causales  de  improcedencia de la extradición: (a) que el delito por el cual se  procede  sea  de  naturaleza política, (b) que se trate de hechos cometidos con  antelación  al  17  de diciembre de 1997, fecha de promulgación de la referida  norma    y,   (c)   que   el   delito   haya   sido   cometido   en   territorio  colombiano.   

         Confrontados  los  cargos  formulados  por  la  autoridad foránea a  MARIO    FERNANDO   GÓMEZ   GONZÁLEZ,  la  Sala  encuentra cómo no se configura ninguna de las referidas  causales de improcedencia.   

En efecto, tanto el concierto para delinquir  como  el  tráfico  de  estupefacientes  son consideradas en Estados Unidos y en  Colombia conductas delictivas de naturaleza común, no política.   

Además,   los  hechos  acontecieron  con  posterioridad  a  la  promulgación del Acto Legislativo 01 de 1997, en tanto el  requerimiento  de  extradición  los  sitúa  en el periodo comprendido entre el  año 2002 y el 15 de octubre de 2009, fecha de la acusación.   

Sobre  el lugar de ocurrencia de los hechos  contenidos  en la acusación de la autoridad foránea, la Corporación encuentra  cómo  las  conductas  delictivas  fueron  desplegadas  en  diversos territorios  nacionales  con  el claro propósito de llevar a los Estado Unidos gran cantidad  de  estupefacientes, pues tal era el fin último perseguido por la organización  delincuencial  a  la  que  pertenecía  el  requerido,  según  el  indictment.   

La   jurisprudencia  y  la  doctrina  han  establecido  como criterios para determinar el lugar de la ocurrencia del hecho,  los  siguientes:  a)  el  lugar de realización de la acción, según el cual el  hecho  se  entiende  cometido  en  el  lugar  donde  se  llevó  a  cabo total o  parcialmente  la  exteriorización  de la voluntad; b) el sitio donde se produjo  el  efecto  de  la conducta; c) la teoría de la ubicuidad o mixta que considera  cometido  el  hecho donde se efectuó la acción de manera total o parcial, como  en el sitio donde se produjo o debió producirse el resultado.   

Siguiendo  los  parámetros  anteriores, la  Sala  concluye  que  las  conductas  atribuidas  al  requerido  por la Corte del  Distrito     Este     de     Texas,    traspasaron   las   fronteras   colombianas,  con  lo  cual  resulta  satisfecha  la  condicionante  constitucional  referida a que el hecho haya sido  cometido en el exterior.   

          En  efecto, en el indictment, pero  especialmente  en la declaración de apoyo del agente especial  de    la    Administración    para   el   Control   de   Drogas,   Samuel   S.   Luján,   se  describe  la  organización  delictiva  dedicada  al  tráfico  de  estupefacientes de la cual  hacía  parte  el  requerido,  junto con 26 cómplices más, y se afirma que por  más  de  siete años ha enviado narcóticos a los Estados Unidos, en múltiples  ocasiones  y  por  diferentes  rutas.  Igualmente,  que  al  interior  de  dicha  organización  cada  persona  desempeñaba  un  rol  diferente, pero orientado a  lograr  el  objetivo  común  de llevar cocaína a territorio estadounidense. En  ese     contexto,     MARIO     FERNANDO    GÓMEZ  GONZÁLEZ  se  desempeñaba  como  piloto “que  vuela  aviones  cargados  de cocaína que salen de Colombia  para  la  OTD.  También  está  a  cargo  de  conseguir  pilotos para vuelos de  cocaína.”5   

          Es  decir,  la  organización  de  tráfico de estupefacientes de la  cual   hacía   parte   GÓMEZ  GONZÁLEZ,        según       la       acusación       foránea,  desplegó  sus actividades en diversos  países  del  continente,  pero  con  el claro propósito de ingresar sustancias  estupefacientes   de  Colombia  a  los  Estados  Unidos,  utilizando  rutas  que  discurrían por varios países de Centroamérica .   

Por  ello,  de acuerdo con la teoría de la  ubicuidad  admitida  por la Corporación en múltiples oportunidades6,  es factible  concluir    que    las    conductas    punibles    atribuidas   a   MARIO  FERNANDO  GÓMEZ  GONZÁLEZ  por la  autoridad  foránea  también  pueden  considerarse  cometidas en el sitio donde  debía producirse el resultado, es decir, en los Estados Unidos.   

Pero,  además, los cargos contenidos en la  acusación  de  la  Corte  de  Texas  del  15  de  octubre  de 2009 expresamente  refieren:  “…desde 2002 o alrededor de esa fecha,  …  y  continuando  a  partir  de  entonces  hasta  e  inclusive la fecha de la  presentación  de  esta  acusación  formal,  en  la  República de Colombia, La  República   de   México,   el   Distrito  Este  de  Texas   y   otros   lugares   …”,   de  suerte que señalaron cómo los hechos motivo de la solicitud se  concretaron  en  territorio  norteamericano,  lugar  de  destino  final  de  los  estupefacientes remitidos desde Colombia.   

Por  ende,  se  satisface  la exigencia del  numeral  tercero  del  artículo  14  del  Código  Penal,  según  el  cual las  conductas  punibles  se consideran realizadas en “el  lugar   donde   se   produjo   o   debió  producirse  el  resultado”,  dado  que  los delitos concertados buscaban causar sus efectos  en  el  territorio  del  país  requirente  y,  de  hecho,  lo causaron en tanto  ingresaron    al    país    requirente   varios   cargamentos   de   sustancias  estupefacientes,   según  el  indictment.   

Respuesta a los alegatos  

Los    reparos   de   la   defensa fueron resueltos en los capítulos  correspondientes,   razón   por   la  cual  la  Sala  no  redundará  sobre  el  tema.   

Como  se  comparten  los planteamientos del  Ministerio  Público,  sobra  cualquier comentario al respecto.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO  FAVORABLE a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano   MARIO  FERNANDO  GÓMEZ  GONZÁLEZ   formulada  por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos a  través  de  su Embajada en Bogotá, para que responda por los cargos contenidos  en  la  acusación  No.  4:09CR194 (Crone) del 15 de octubre de 2009 de la Corte  del Distrito Este de Texas.   

Además,   es   preciso   consignar   que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado en  extradición  no  vaya  a  ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

También  debe  condicionar  la entrega del  solicitado  a  que  se  le  respeten  —como     a     cualquier     otro    nacional    en    las    mismas  condiciones7—  todas  las  garantías  debidas  en  razón  de su calidad de justiciable, en particular a: tener acceso a un proceso  público  sin dilaciones injustificadas, se presuma su inocencia, estar asistido  por  un  intérprete,  contar con un defensor designado por él o por el Estado,  se  le  conceda el tiempo y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda  presentar  pruebas  y  controvertir  las  que  se  alleguen  en  su  contra,  su  situación  de privación de la libertad se desarrolle en condiciones dignas, la  pena  que  eventualmente se le imponga no trascienda de su persona, pueda apelar  el  fallo  ante un tribunal superior y la pena privativa de la libertad tenga la  finalidad esencial de reforma y adaptación social.   

Lo anterior, de conformidad con lo dispuesto  en  los  artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos,  5,  7  y  8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y 15 del  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno  Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del  reclamado,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la  obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de  llegar  a ser  sobreseído,   absuelto,  declarado  no  culpable,  o  su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno  Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

Adicionalmente,   es   del  resorte  del  Gobierno Nacional exigir al país reclamante que, en  caso  de  un  fallo  de  condena,  tenga en cuenta el tiempo de privación de la  libertad  cumplido por MARIO FERNANDO GÓMEZ GONZÁLEZ  con ocasión de este trámite.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala  esta  determinación  al  requerido  MARIO  FERNANDO  GÓMEZ  GONZÁLEZ,  a su  defensor,  a la Procuradora Tercera Delegada para la Casación Penal y al Fiscal  General de la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para lo de su competencia.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS   MARTÍNEZ                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Comisión de servicio  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

Comisión de servicio  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1.  El  presente  caso se rige por la Ley  906  de 2004 por cuanto los hechos que sustentan la petición de extradición se  extendieron  con  posterioridad al 1º de enero de 2005, fecha en la cual entró  a regir dicha normatividad.   

2  Folio 40 carpeta anexa.   

3 Cfr.  Conceptos  del  11 de febrero de 2004, Rad. No. 20292; 23 de enero de 2008, Rad.  27378;  28  de  octubre  de  2009,  Rad. 31932; noviembre 4 de 2009, Rad. 32085;  noviembre 8 de 2009, Rad. 31818.   

4  Cfr.  Conceptos del 22 de agosto y del 5 de noviembre  de 2008 Rads. 29336 y 29037.   

5  Página 295 de la carpeta anexa.   

6 Cfr.  Conceptos  del 5 de noviembre de 2008, Rad. 30035; 16 de diciembre de 2008, Rad.  29921 y Rad. 30330; 4 de noviembre de 2009, Rad. 31035.   

7 Por  cuanto  a falta de Convenio entre los Estados Unidos de América y la República  de   Colombia,   la  procedencia,  requisitos,  trámite  y  condiciones  de  la  extradición  pasiva de colombianos por nacimiento se rige por los artículos 35  de  la  Carta Política, 18 del Código Penal y 490 a 514 de la Ley 906 de 2004,  siendo  imperativo  para el Gobierno Nacional hacer las exigencias necesarias al  país  reclamante  en  orden  a  reconocer  al  solicitado  todos los derechos y  garantías  inherentes  a  la  calidad de colombiano y de procesado, en especial  las  contenidas en la Norma Fundamental y en el Bloque de Constitucionalidad, ya  que  la  entrega del compatriota a un país extranjero no implica la pérdida de  su  nacionalidad  ni  de los derechos inherentes a tal condición. Cfr. Concepto  del 5 de septiembre de 2006, Radicado No. 25625.     

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