33923(05-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33923  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 137  

          Bogotá D. C., cinco (5) de mayo de dos mil diez (2010)   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala,  la  solicitud  de  definición  de  competencia  planteada  por  el  Juez  22 Penal del Circuito de Bogotá, para conocer de  la  actuación  que  por el delito de falso testimonio se sigue contra JUAN RICO  MAYORGA.   

HECHOS   

                    Señala  el Fiscal  214  Seccional  de  Bogotá  que  en  virtud de denuncia penal presentada por la  señora  GLADIS  AMINTA  CAMELO,  se  estableció  que JUAN RICO MAYORGA bajo la  gravedad  del  juramento  ante  el  Notario  2º  del  Circulo  de  Soacha   -Cundinamarca-   el  día  19  de julio de 2006 faltó a la verdad, cuando,  con  destino  a los jueces civiles municipales de Bogotá, manifestó que conoce  desde  hace  25  años a la señora MARTHA CECILIA CARLIER ARDILA, que sabe y le  consta  que  realizó  contrato  de arrendamiento a finales del año 2000 con la  señora  GLADIS  AMINTA CAMELO de  un inmueble ubicado en la Transversal 85  No.  53-19,  apartamento 408 Urbanización Santa Cecilia  de Bogotá, y que  actualmente  aquella vive en ese lugar; declaración que luego se presentó ante  el  Juzgado  66 Civil Municipal de Bogotá, como elemento probatorio para buscar  la restitución del inmueble descrito.   

ANTECEDENTES  

                      El   Fiscal  Seccional  214,  presentó  escrito  de  acusación ante el Juzgado 22 Penal del  Circuito  de  Conocimiento  de  Bogotá  en  contra de JUAN RICO MAYORGA, por el  delito  de  falso  testimonio  contemplado  en  el  artículo  442  del  código  Penal.   

El  24  de  marzo  del  año  en  curso,  en  desarrollo  de  la  diligencia  de  formulación  de  acusación, el titular del  citado  despacho  judicial dispuso el traslado a las partes para las finalidades  consagradas  en  el  artículo  339  inciso  1º  de la Ley 906 de 2004, quienes  guardaron  silencio. Seguidamente dentro del marco de la acusación relatada por  la  Fiscalía,  el  juez intervino y argumentó que se encuentra ante una causal  de  incompetencia por el factor territorial para adelantar el trámite, toda vez  que  las  declaraciones contrarias a la verdad fueron realizadas ante el Notario  de  la ciudad de Soacha, y por ende el delito de falso testimonio se consumó en  Soacha  siendo  competente  el  juez  penal de circuito de conocimiento de dicho  municipio.   

                                En  consecuencia,  y  de conformidad con el artículo 57 del Código  de  procedimiento  Penal (Ley 906 de 2004) ordena remitir el asunto a la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia en atención al artículo 32-4  ibídem  por cuanto se trata de una definición de competencia entre juzgados de  diferentes distritos judiciales, el de Cundinamarca y Bogotá.   

CONSIDERACIONES  

1. Competencia de la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia para conocer del asunto.   

Al tenor de lo dispuesto en el artículo 32,  numeral  4º, y 54 de la Ley 906 de 2004, la Sala entra a definir el funcionario  competente  para  adelantar  el juicio contra JUAN RICO MAYORGA, por la conducta  punible de Falso Testimonio.   

En los términos del artículo 54 ibídem,  la  definición  de competencia es un mecanismo orientado a determinar de manera  ágil,  perentoria  y  definitiva,  el funcionario competente para conocer de la  fase  procesal  del juzgamiento, cuando el juez ante quien se haya presentado la  acusación  o  se  haya  solicitado la preclusión así lo considere, caso en el  cual  lo  hará saber a las partes y remitirá el asunto al funcionario que deba  definirla.   

Adicionalmente,  se  ha dicho que según los  lineamientos   contenidos  en  el  artículo  32  ordinal  4º de la citada  normatividad,  a  la  Corte  Suprema de Justicia  le corresponde definir la  competencia, en los siguientes eventos:   

1.- Cuando la declaratoria de incompetencia  se   produzca   dentro   de   actuación  en  la  que  el  acusado  tenga  fuero  constitucional o fuero legal.   

2.- Cuando la declaratoria de incompetencia  proviene  de  un  tribunal superior o la autoridad que así lo hace, es decir un  juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro           distrito           judicial1.   

En  este  caso  se  consolida  la situación  prevista  en  el  numeral  3º,  por  cuanto se trata de dos juzgados penales de  circuito  de  diferente  distrito  judicial, radicándose así la competencia en  esta Corporación para dirimir el asunto.   

2. Del caso en particular.  

No  está  en  discusión que la competencia  funcional  para  conocer  del  delito  por  el que se procede, falso testimonio,  artículo  442 del Código Penal, corresponde a los jueces penales del circuito,  según el artículo 36 de la Ley 906 del 2004.   

También  es  clara  la  competencia  por el  factor  territorial  según el artículo 43 ibídem, el cual establece que   “es   competente   para  conocer  del  juzgamiento  el  juez  del  lugar donde  ocurrió   el   delito”.   

Entonces,  el  problema jurídico a resolver  es,  en  dónde ocurrió    el    delito   de  falso  testimonio,  si  en  Soacha al  momento  de recibirse la declaración extra juicio ante el Notario 2º, en donde  bajo  la gravedad del juramento se hizo la manifestación contraria a la verdad,  o  en  Bogotá  cuando  se hizo valer la declaración extra juicio inveraz en el  proceso seguido ante el Juez 66 civil municipal.   

Pues bien, el artículo 442 del Código Penal  Ley  600  de  2000  define  el  falso  testimonio  en  iguales  términos que el  artículo 172 del Decreto Ley 100 de 1980  así:   

“El  que  en  actuación  judicial  o  administrativa,  bajo  la  gravedad  del juramento ante  autoridad  competente,  falte  a  la  verdad  o  la  calle total o parcialmente,  incurrirá en prisión…”   

Inicialmente diremos que el faro que ilumina  la  interpretación  de los tipos penales, es  la  exacta  relación  del comportamiento con el bien jurídico  tutelado,  en  este  caso el  bien  protegido  por  el legislador en el Título XVI de la Ley 600 de 2000, del  que   hace   parte   el  falso  testimonio  es   LA   EFICAZ  Y  RECTA  IMPARTICIÓN  DE JUSTICIA, definida en el antiguo código penal, Decreto Ley 100  de  1980,  como  ADMINISTRACIÓN  DE JUSTICIA. Una conducta que no sea apta para  vulnerar  el  interés jurídico legalmente tutelado sería atípica y sobraría  cualquier   examen   relacionado   con   los  fenómenos  de  antijuridicidad  y  culpabilidad.   

Con  respecto  a  lo  que  se  entiende  por  administración  de justicia  en esta clase de delitos, la Corte ha precisado que es  “la    función   jurisdiccional   que   resulta   fundamental   para   la  resolución  de los conflictos sociales, apreciada como  la    garantía   de   la   transparencia   de   los  procedimientos  en  bien  de  todos  y cada uno de los  miembros    de    la    colectividad”.2    

Tal  garantía  se  presenta  de  una manera  jurídicamente  regulada,  con  el propósito que sus decisiones no se produzcan  desfiguradas  por  la  malicia  de  testigos, abogados, o falsos acusadores así  como gentes que apelan al fraude para obtener beneficios ilegales.   

Por  tanto el objeto jurídico o el interés  que  el  Estado  busca  proteger con la consagración de los delitos que atentan  contra  la  ADMINISTRACIÓN  DE JUSTICIA, es  la  eficacia, credibilidad y confiabilidad por las decisiones en  el  curso de los procesos y actuaciones judiciales, que  eventualmente   pudieran   basarse   en   las   declaraciones  contrarias  a  la  verdad.   

Ahora  bien, con respecto a la tipicidad del  comportamiento  de falso testimonio, la Sala precisa que la conducta de faltar a  la  verdad  o  callarla total o parcialmente está condicionada a que se realice  en   las   circunstancias   específicamente   señaladas  en  los  ingredientes  normativos   previstos   en   la   disposición  legal,  como  es:  “en     actuación    judicial    o  administrativa”,   es  decir   dentro  del marco de un proceso donde se profieren decisiones   a  través  de  las cuales se resuelvan conflictos intersubjetivos; “bajo      la      gravedad     del  juramento”  o  promesa de  verdad  y  “ante autoridad  competente” que según la  jurisprudencia   “no  es  propiamente  la  que  resuelve  sobre  la  calificación  y  fallo  del  delito,  sino  cualquier  funcionario  que  en  virtud de disposición legal esté facultado para recibir declaración,  dictamen  o  versión  bajo  juramento”.3   

Si bien es cierto en la mayoría de los casos  la  autoridad  competente  ante quien se hace la atestación inveraz es la misma  que   tramita  el  proceso  judicial  o  administrativo,  lo  cual  no  conlleva  dificultad   en   la   interpretación   del   tipo4, otra es la situación que nos  ocupa,  en  donde  la  autoridad  competente  que  recibió  el testimonio falso  (notario),  es  diferente  a  la  autoridad  ante  la cual se tramita el proceso  judicial  (juez  66  civil  municipal)  o  administrativo en cuyo regazo se hace  valer dicho testimonio.   

Con  base  en  las  anteriores  precisiones  tenemos  que  si bien es cierto el Notario 2º de Soacha es autoridad competente  para  recibir  la promesa de verdad requerida por la norma, ella solamente tiene  la  aptitud  de  vulnerar el bien jurídico de la Eficaz y Recta Impartición de  Justicia,  al interferir directamente en la fase probatoria de un  proceso,  en  este caso cuando se presenta al Juzgado 66 civil municipal con el propósito  de  inducir  al  juez  en  error  para  que  profiera  una decisión contraria a  derecho;  lo  dicho  queda  confirmado con la imposibilidad de la tesis opuesta,  cual  es  afirmar  que se vulnera la administración de justicia cuando mediante  declaración  extra juicio se emite testimonio inveraz ante notario y este no es  utilizado  en  ningún  proceso, ello en razón a que ese solo hecho no tendría  la  aptitud de dañar ni de poner en peligro el objeto jurídico tutelado por el  legislador   y   la   conducta   sería   atípica.5   

Es  necesario  acotar  que  lo  anterior, no  impide   que  en  actuación  procesal  con  trámite  ante  notario,  como  una  sucesión,  se  cometa  el  delito  de  falso  testimonio, si es ante él que se  pretende  hacer  valer  la atestación inveraz, en tal sentido ha establecido la  Corte:   

“Si más allá  de  un  simple  documento,  se  trata  de  una  declaración  juramentada con un  destinatario   específico  que  es  el  notario,  indudablemente  que  el  bien  jurídico  protegido  en  esa  fórmula  convencional  del  Decreto  902  no  es  directamente   el   tráfico  jurídico,  propio  de  los  delitos  de  falsedad  documental,  sino  el  de  la  administración  de  justicia,  entendida como la  función  jurisdiccional  que  resulta  fundamental  para  la resolución de los  conflictos  sociales,  apreciada  como  la  garantía de la transparencia de los  procedimientos   en   bien   de   todos  y  cada  uno  de  los  miembros  de  la  colectividad.   Interesa  en  este caso más la protección de la veracidad  jurídica  circunscrita  a un proceso (notarial), que es lo que se compromete en  el  falso  testimonio,  que la autenticidad o la legitimidad sobreentendidas del  documento  que  contiene  la  declaración,  salvo que se trate de suplantar las  personas  de  los  herederos,  evento  en  el  cual  si  entra  a  funcionar  la  falsedad.   Con  razón  se  ha  sostenido  que  el falso testimonio es ley  especial  frente  a  la  falsedad documental, porque en el primero se produce la  alteración de un procedimiento a través de un medio de prueba.   

“La  verdad es  que  cada vez que se incida en la resolución de un conflicto intersubjetivo, ya  configurado   ora   eventual,  con  potestad  estatal,  se  está  administrando  justicia,   y   es   lo  que  hacen  los  notarios  en  esa  clase  de  procesos  sucesorios.    Mayor   claridad   se   observa   sobre  el  bien  jurídico  verdaderamente  lastimado  en  este caso, si se atiende el concepto extensivo de  administración   de  justicia  que  consagra  el  artículo  116  de  la  Carta  Política,  según  el  cual  excepcionalmente las autoridades administrativas y  los  particulares  también  realizan dicha función jurisdiccional.”6   

Sin   embargo,   no   hace  falta  que  el  comportamiento   mentiroso  del  actor  con  calidad  de  testigo,  realizado  ante  autoridad  judicial  o  administrativa  necesariamente  ocasione  una  concreta  alteración  del  mundo  circundante,  como  sería una  decisión  contraria a la realidad, sino que basta con que tenga la capacidad de  producir   unos   efectos   jurídicos  que  no  se  materializarían  si  en  la  declaración presentada o  rendida   ante  dicha  autoridad  existiera  correspondencia  con  la  realidad.   

De tal manera que, como la atestación falsa  se  realizó  ante  el  Notario  Segundo  del Círculo de Soacha (Cundinamarca),  declaración  que tiene de todas maneras la potencialidad de lesionar o poner en  peligro  el  bien  jurídico tutelado, así sea remotamente, ha de afirmarse que  el   comportamiento  ilícito  se  consumó  en  aquella  localidad.     

En  consecuencia,  el  Juez  competente para  continuar  conociendo  de  la  etapa del juicio es el Juez Penal del Circuito de  Soacha,  Cundinamarca,  que por reparto le sea asignado el asunto, a quien se le  remitirá el expediente.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

          1.-    ASIGNAR    el   conocimiento   del  juzgamiento    de   JUAN   RICO   MAYORGA  al  Juez  Penal  del Circuito de Soacha, Cundinamarca –reparto-,    con    Funciones    de  Conocimiento,   a   donde  se  remitirá  el  expediente,  de  acuerdo  con  las  motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

2.- Comuníquese lo  aquí decidido a los intervinientes de este trámite judicial.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese y Cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                                       SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO                                            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del 10 de octubre de 2006, radicado 26201.   

2  Sentencia de Casación. Radicado 9775 del 5 de diciembre de 1996.   

3  Casación,  marzo  10  1948  G.J.,t   LXV,  pag 99. Sentencia de Casación.  Radicado 9775 del 5 de diciembre de 1996.   

4  Definición de competencia radicado 26904 de 21 de febrero de 2007.   

5Casación, radicado 23483 de enero 19 de 2006.   

6  Sentencia de Casación. Radicado 9775 del 5 de diciembre de 1996.   

    

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