33804(04-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33804  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 248.  

             

          Bogotá D.C., agosto cuatro (4) de dos mil diez (2010).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala sobre la admisibilidad de la demanda presentada por  el    defensor   del   procesado   YEFFERSON   TAMAYO  RESTREPO  con  el  objeto  de  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra la sentencia proferida por el  Tribunal  Superior  de  Cali,  de  fecha  noviembre 26 de 2009, mediante la cual  confirmó  la  dictada por el Juzgado Octavo Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad el 22 de septiembre anterior que condenó al  mencionado  por  los  delitos  de  homicidio  agravado en concurso con homicidio  agravado  en  grado  de  tentativa  y fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego o municiones.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Los  primeros  fueron  declarados por el ad  quem en los siguientes términos:   

          “El  26  de  agosto  de  2007,  cuando los señores Óscar Armando  Rodríguez  Mosquera,  Hamer  Arley  Castro  Yela  y  Anderson  Orozco  Ruiz, se  desplazaban  hacia  la avenida 27 con el propósito de proveerse de alimentos, a  la  altura  de  la  cra.  26 p con calle 108 del barrio Manuela Beltrán de esta  ciudad,  fueron atacados con armas de fuego por varias personas entre los que se  encontraban  Tamayo, Alita Aver y el Zarco. Como consecuencia de los disparos se  le  ocasionaron heridas al señor Óscar Armando Rodríguez Mosquera, mismas que  le   ocasionaron   la   muerte   en   el   mismo   sitio   donde   recibió  los  impactos.   

          Respecto  del  señor  Hamer  Arley  Castro  Yela, también recibió  lesiones  con arma de fuego, pero sin que las mismas le provocaran la muerte, lo  que  sí  se  reconoce  es  que  se le ocasionaron lesiones con la intención de  quitarle la vida.   

          Labores  de  inteligencia permitieron revelar que uno de los autores  del   hecho   es   la  persona  conocida  con  el  nombre  de  YEFFERSON  TAMAYO  RESTREPO”.   

          Con  fundamento  en  tales  pesquisas,  se  llevó  a cabo audiencia  preliminar   reservada  en  la  cual  se  ordenó  la  captura  de  YEFFERSON  TAMAYO  RESTREPO.  Obtenida  la  aprehensión,  se legalizó durante audiencia celebrada el 30 de octubre de 2007  ante  el  Juzgado  12  Penal  Municipal con Función de Control de Garantías de  Cali,  en  cuyo  desarrollo,  a la par, el ente acusador le formuló imputación  por  los delitos de homicidio consumado en concurso con  homicidio en grado  de  tentativa  y  fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones,  modalidades  delictivas  por  las cuales se le impuso medida de aseguramiento de  detención  preventiva  en  establecimiento carcelario y cuya responsabilidad el  implicado no aceptó.   

          El  29 de noviembre ulterior, el Fiscal 21 Seccional de la Unidad de  Vida  de  la misma sede presentó escrito de acusación en contra de   TAMAYO  RESTREPO  por  los  delitos  de  homicidio,   tentativa   de   homicidio  y   fabricación,   tráfico   y   porte   de   armas   de  fuego  o  municiones.   

          Durante  la audiencia de formulación de acusación, realizada el 29  de  febrero  de  2008 ante el Juzgado Octavo Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  igual ciudad, el ente fiscal concretó los cargos en contra de  TAMAYO   RESTREPO  por  las  conductas  de  homicidio  agravado por la circunstancia prevista en el artículo  104,   numeral   7,   del   Código   Penal   en   la  persona  de  Óscar   Armando   Rodríguez   Mosquera,  tentativa  de  homicidio  agravado  por  la  misma circunstancia en Hamer  Arley  Castro  Yela  y fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

Ante el mismo despacho judicial se surtieron  las  audiencias  preparatoria  y  de juicio oral, a cuyo término se anunció el  sentido  condenatorio del fallo.  Señalada fecha para audiencia de lectura  de  sentencia,  el  22  de  septiembre  de 2009 se condenó al acusado a la pena  principal  de  cuatrocientos ochenta (480) meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término  de veinte (20) años, al encontrarlo coautor penalmente responsable de  las conductas delictivas por las cuales se lo acusó.   

En  la  misma  determinación, se abstuvo de  condenarlo  en  perjuicios  “porque  no  se tramitó  incidente  de reparación integral, así lo desearon quienes se perjudicaron con  el   hecho”,  a  la  vez que le negó la suspensión de la ejecución de la pena y  el sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

   

          Impugnada  la  sentencia por el defensor y el procesado, el Tribunal  Superior  de  Cali  la confirmó, mediante sentencia de 26 de noviembre de 2009.  Contra  esta última determinación, la defensa interpuso recurso extraordinario  de  casación,  sustentado  mediante  libelo,  de cuya admisibilidad se ocupa la  Sala.   

LA DEMANDA  

          Previo  a  exponer  los  fundamentos  del  único  cargo que plantea  contra  el  fallo,  el  censor  señala  que le asiste interés para impugnar en  cuanto   pretende   que  se  garantice  la  efectividad  del  derecho  material,  “para  que  la  ley  sea aplicada de forma correcta,  garantizando  los  principios  de  igualdad  frente  a  la  ley  y  la seguridad  jurídica”.   

          Lo   anterior,   agrega,   “por  haberse  tramitado  un  proceso  que  concluye  agravando  la  pena  sin cumplir con esta  garantía  constitucional,  lo  cual  sólo  es posible mediante el fallo que se  produzca  dentro  de  este recurso extraordinario, ya que se encuentran agotadas  las  posibilidades  de  instancia  y  nada  se  podría  hacer  después  de  la  ejecutoria de la sentencia”.   

          Acto  seguido,  invoca un único cargo sustentado en  la causal  prevista  en  el  numeral  primero  del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, por  violación  directa de la ley sustancial derivada de la aplicación indebida del  artículo 104, numeral 7, del Código Penal.   

          Para   demostrar   el  aserto,  sostiene  que  en  la  audiencia  de  formulación  de  acusación  la  fiscalía  optó  por desmejorar la situación  jurídica  del implicado “empleando argumentos que no  contienen  hechos nuevos o diferentes a los presentados en la formulación de la  imputación”.   

          En  esta  última  audiencia, recaba, a su defendido no se le dedujo  la  referida  agravante  “porque  no  existieron los  aspectos   fácticos-jurídicos   del   estado   de  indefensión”,  lo  cual  se  corrobora  por  el  hecho  de que tampoco se logró  demostrar  durante  la  audiencia  del  juicio  oral,  según  se  infiere de lo  atestado   por  Hamer  Arley  Castro  Yela, cuyo dicho transcribe en lo que estima pertinente.   

          No  obstante, los juzgadores “al realizar  la  operación  mental  de  raciocinio,  apreciando  y  estimando las pruebas”  no  tuvieron  en  cuenta que para aplicar la agravante  era   indispensable  que  estuviera  demostrada,  bastándoles  simplemente  con  señalar  que  el  occiso  se  encontraba  indefenso  al  momento de recibir los  impactos mortales.   

          Para  finalizar,  aduce  que el yerro denunciado es trascendente. De  un  lado,  porque  la  aplicación  de la circunstancia agravante representó un  aumento  considerable  de la pena tanto para la conducta más grave como para la  tentativa  de homicidio concurrente y, de otro, porque se tradujo en la falta de  interés  del  procesado  en preacordar, con lo cual se hubiera evitado un mayor  desgaste del aparato judicial.   

          Con  base  en lo expuesto, depreca “hacer  un  control  de  constitucionalidad  y  legalidad  de las sentencias recurridas,  casándolas  y emitiendo el nuevo fallo de reemplazo”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Desde  ya  advierte  la  Sala que la demanda  objeto  de  estudio  debe  ser  inadmitida,  dado  que el casacionista carece de  interés  para  impugnar  la  sentencia  en  relación con el aspecto postulado,  presupuesto  exigido  en  el  inciso  segundo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004, al señalar que:   

“..no   será   seleccionada,  por  auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre   en   alguno   de   los   siguientes   supuestos:   Si  el  demandante  carece  de  interés,  prescinde    de    señalar   la   causal,   no   desarrolla   los   cargos   de  sustentación, o cuando de su  contexto  se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir  alguna  de  las  finalidades  del  recurso”  (subraya  fuera de texto).   

Se   extrae  de  lo  establecido  en  esta  disposición  que  sólo  se admitirán las demandas presentadas por quien tiene  interés  y,  además  de  ello,  exhiban  una adecuada estructura lógica y una  argumentación  mínima  tendiente  a  ofrecer  las razones de disenso frente al  fallo  impugnado, a más de persuadir que se precisa de la decisión de la Corte  para  realizar alguno de los fines del recurso, taxativamente contemplados en el  artículo         180        ibídem.   

Al  respecto,  sabido  es  que  constituye  presupuesto  del  derecho  a impugnar el interés jurídico del sujeto procesal,  en  tanto persiga, a través del ejercicio de los recursos, la reparación de un  desmedro  causado  con  una decisión judicial a fin de que se remueva, mejore o  atempere   la   situación   en   ella   declarada   por   cuanto   le   resulta  gravosa.   

          En  esa dirección, la jurisprudencia de la Sala ha sido reiterativa  en  precisar  que  la  no interposición o sustentación adecuada del recurso de  apelación  respecto  de  la  sentencia  de  primer  grado evidencia conformidad  con   tal  providencia,  razón por la cual carecerá de interés jurídico  para  impugnar  la  de  segunda  instancia  quien  haya  omitido  este paso para  reclamar  a  última  hora un agravio y así pretender legitimarse en sede de de  casación.   

          En  otras  palabras:  si  cualquiera  de  las  partes se abstiene de  interponer  o  sustentar  en  tiempo  o  adecuadamente  el recurso de apelación  contra  la sentencia de primera instancia, estando en condiciones de hacerlo, se  ha  de  entender  que  se  muestra  conforme  con  la  decisión  proferida y el  ad  quem  no  puede,  por su  iniciativa, entrar a examinar su situación.   

La  anterior regla general, como también lo  ha   reiterado  la  Sala,  se  excepciona  cuando  (i)  aparece  demostrado  que  arbitrariamente  se  impidió  el  ejercicio  del  recurso de instancia, (ii) el  fallo  de  segundo  grado  modifica la situación jurídica, de manera negativa,  desventajosa  o  más  gravosa  (iii) se trata de fallos consultables que causan  perjuicio  al impugnante, para los eventos en que aún resulta procedente y (iv)  el sujeto procesal propone nulidad por la vía extraordinaria.   

          A  partir del anterior marco conceptual, precisa la Sala que en este  caso,  la  defensa  no cumplió con la carga de interponer recurso de apelación  contra  el  fallo  de primera instancia en relación con el tema específico que  ahora   cuestiona   a   través   del   único  cargo  formulado  en  el  libelo  casacional.   

          Ciertamente,  en  dicho  reparo  invoca  la  causal primera  de  casación,  por  violación  directa  de  la ley sustancial, circunscribiendo la  argumentación  a esbozar que se aplicó indebidamente el artículo 104, numeral  7,  de la Ley 599 de 2000, referido a la circunstancia de agravación del delito  de  homicidio deducida en contra de su defendido por razón del aprovechamiento,  de  parte de los coautores, del estado de indefensión en que se encontraban las  víctimas    Óscar   Armando   Rodríguez   Mosquera  y   Hamer   Arley   Castro  Yela.   

Pues  bien,  tras  revisar  los  argumentos  expuestos  por  el  defensor del procesado en procura de sustentar el recurso de  apelación   que   interpuso   contra   el  fallo  de  primer  grado1, se encuentra  que  no  existe  la  necesaria  identidad temática para tener por satisfecho el  presupuesto  del  interés  que  franquee  el  acceso al medio extraordinario de  impugnación.   

         

          Así   es,   en   aquella   oportunidad,   la   defensa  centró  su  argumentación en dos aspectos, a saber:   

          Por  un  lado,  a  señalar  que  su  prohijado  no  es  responsable  penalmente  toda  vez  que  la  decisión  se  basó exclusivamente en prueba de  referencia,  como  lo fueron los testimonios de Rodrigo  Alberto    Vallejo    Sepúlveda    y   Jorge     Aluma     Moreno,  contrariando lo dispuesto en el artículo  381  que  prohíbe  sustentar  una  condena  sólo  con  este  tipo  de  prueba.   

Y,  de  otro  lado,  en que para llegar a la  misma    conclusión    sobre   la   responsabilidad   penal   de   TAMAYO  RESTREPO  se  apreciaron de manera  errada  los  medios  probatorios  allegados a la actuación, fundamentalmente la  credibilidad   que   ofrece  el  testimonio  vertido  por  la  víctima  de  los  hechos    Hamer    Arley   Castro   Yela,  así  como  el  reconocimiento fotográfico que éste hiciera del  procesado, el cual tildó de ilegal.   

Es decir que sobre el tema específico ahora  planteado  en sede extraordinaria, el defensor, en esa oportunidad, no se ocupó  y,  por  lo  mismo,  el  Tribunal  tampoco  pudo  pronunciarse  en  virtud de la  competencia  restringida  que  le asiste, como así lo precisó esa corporación  al inicio del acápite considerativo del fallo impugnado:   

“La  competencia de la Sala está limitada  al  estudio  de  la  inconformidad  del recurrente, sin otra limitante que la no  reforma  en  peor  cuando se tiene la calidad de único apelante, de acuerdo con  lo  establecido  por el artículo 31 de la Constitución Nacional y el artículo  20  del  estatuto  procesal,  como  en  este  caso en donde la inconformidad fue  señalada    por    el    defensor    público    del   procesado”.   

Si  ello es así, evidente resulta que no se  agotó  la  instancia  en  relación  con el argumento ahora propuesto, pues, se  reitera,  la  inconformidad  del  impugnante  en  casación  gira en torno de un  aspecto  no  comprendido  en  el  recurso  de apelación instaurado por el mismo  sujeto procesal contra la sentencia de primer grado.   

Y aun cuando no existe norma específica que  refiera  a la competencia del superior para resolver el recurso de apelación en  la  Ley  906  de 2004, como sí ocurría con la Ley 600 de 2000, según lo tiene  precisado  la  Sala, se entiende que la ostenta exclusivamente para pronunciarse  sobre  los  aspectos  impugnados  por  el  apelante2.   

Esta  conclusión encuentra mayor soporte si  en  cuenta  se  tiene  que  en  este  caso  no  concurre  ninguna  de las cuatro  hipótesis  referidas  en  precedencia como excepción a la carga de impugnar la  sentencia  de  primer  grado  sobre  el  mismo  tópico  que sustenta el recurso  extraordinario  de  casación, amén de que la de segundo grado confirmó, en lo  que fue objeto de impugnación, el fallo recurrido.   

A lo expuesto debe agregarse que no habilita  al  demandante  el hecho de haber señalado, en acápite previo al planteamiento  del  cargo,  que  ostenta  interés  para  acudir a esta sede en atención a los  fines  del  recurso  concernientes  a  la  efectividad  del  derecho  material y  reparación  del agravio, por eventual quebranto de los principios de legalidad,  seguridad   jurídica   e  igualdad  por  aplicación  de  la  circunstancia  de  agravación     discutida,     sin     estar,     según    dice,    debidamente  demostrada.   

Ello, porque con una tal propuesta otorga de  forma  conveniente  al concepto de debido proceso, y de garantías fundamentales  en  general,  una  excesiva  amplitud  con  el  exclusivo  objeto  de  evadir el  presupuesto   de   agotar  la  instancia  previa,  desnaturalizando  al  recurso  extraordinario   de   casación   tal   como  es  concebido  en  nuestro  modelo  procesal.   

Pero en extrema laxitud, esto es, aún si se  aceptara  que  sólo  por  la  mención  de  los  fines del recurso el censor se  habilita  para  presentar  el  tema  específico  no  planteado  al sustentar el  recurso  de  apelación,  el  reparo exhibe otros defectos de argumentación que  dan   al   traste   con   su  pretensión  y  corroboran  la  determinación  de  inadmitirlo.   

          Tal   situación   surge  por  razón  de  que  la  prédica  no  es  consecuente  con la causal de casación invocada, lo cual vulnera postulados que  regulan   la  materia  casacional,  como  los  de  autonomía,  prioridad  y  no  contradicción,  cuyo  objetivo  no  es  otro que exigir la presentación de una  demanda     enmarcada     dentro    de    unos    mínimos    presupuestos    de  fundamentación.   

   

En efecto, no obstante que el demandante, en  procura  del resquebrajamiento del fallo de segunda instancia, acude a la causal  primera  de casación prevista en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, por la  senda  de  la  violación directa de la ley sustancial, a la par emprende contra  la apreciación    probatoria.                             

Con  esa  propuesta  desconoce,  a  pesar de  haberlo  señalado inicialmente citando jurisprudencia de la Sala, que cuando se  invoca  esta  causal  debe aceptar la valoración de los hechos y de las pruebas  en  la  forma como obra en el fallo, por cuanto el debate debe girar en derredor  del  yerro  que  sin  mediación  alguna recae frente a una normativa de derecho  sustancial  por  su falta de aplicación, aplicación indebida o interpretación  errónea.   

Ahora  que si el desacuerdo se predica de la  actividad  probatoria  y  su ulterior ponderación por parte de los funcionarios  judiciales,  la  vía  de ataque legalmente adecuada no es la violación directa  sino  la  indirecta, donde la infracción a la ley sustancial se lleva a cabo de  manera  mediata, de conformidad con los denominados errores de hecho, por falsos  juicios  de existencia, identidad o raciocinio, o de derecho, por falsos juicios  de legalidad o de convicción.     

Pero el yerro del censor no sólo es nominal,  pues  tomando  distancia  de  la  amplia y pacífica jurisprudencia de esta Sala  sobre  la  esencia  y  lo  que se debe controvertir cuando se ataca el fallo por  razón  de  estas  incorrecciones  probatorias,  en  el  fondo se circunscribe a  anteponer  su criterio personal valorativo de las probanzas sobre el plasmado en  la  providencia  impugnada,  discusión  inviable  en  esta  sede,  atendida  su  naturaleza  extraordinaria,  totalmente  incompatible con la discusión libre de  instancias  y  porque  con esa actitud tampoco logra derruir las presunciones de  acierto y legalidad que gobiernan al fallo.   

En virtud de lo expuesto, se concluye que no  se  cumplen  los presupuestos legales exigidos para la admisión del libelo, sin  que  tampoco se observe la necesidad de superar los defectos reseñados o que se  haga  necesario  casar  oficiosamente  el fallo como consecuencia de advertir la  vulneración de garantías fundamentales.   

          Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación3,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –siempre que el recurso de  casación  no  hubiera  sido  interpuesto por un Procurador Judicial–,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates o suscrito la providencia  inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)           El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  defensor     del    procesado    YEFFERSON    TAMAYO  RESTREPO,  de  conformidad con las razones consignadas  en la anterior motivación.   

          Contra  esta  decisión  procede el mecanismo de insistencia, en los  términos señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

         JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         AUGUSTO             J.            IBÁÑEZ  GUZMÁN                                   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                     

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  A  partir      del      registro     2’50’’  del  c.d.       contentivo      de      la      audiencia      de      argumentación  oral.           

2 Cfr.  sentencia del 11 de abril de 2007, rad. 26128.     

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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