33681(10-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33681  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 73  

          Bogotá   D.   C.,   diez   (10)   de   marzo   de   dos   mil  diez  (2010)   

VISTOS:  

Decide   la   Sala  sobre  el  impedimento  manifestado  por  el  doctor VÍCTOR RAMÓN DIZ CASTRO, Magistrado de la Sala de  decisión    Penal    del   Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Montería.   

ANTECEDENTES:  

1.  Los  hechos  fueron  presentados  por la  Fiscalía  26  Seccional  de Lorica, Córdoba, en el escrito de acusación de la  siguiente manera:    

“A través de la  denuncia  impetrada  por  la  señora  KATY  LUZ  JIMÉNEZ  MORELO el día 18 de  febrero  del año 2009, ante la Comisaría de Familia de San Antero –  Córdoba,  donde pone en conocimiento  de  este despacho, que su hijo F. E. A. J. cuando lo mandaba los fines de semana  donde  el  papá de nombre DIVER ÁLVAREZ BARRAGÁN cumpliendo con el compromiso  pactado  en  la  Comisaría de Familia de ese municipio, en el mes de octubre de  2008,  dicha denunciante noto que cuando su niño regresa a la casa llega con el  pene  enrojecido,  y la denunciante en ese momento le preguntó acerca de lo que  le  había  pasado,  y  el menor le respondió que su tío NIXON XAVIER ÁLVAREZ  JIMÉNEZ,       alias      el      “ñoño”   le  paraba  el  pipi  con la mano, y se lo chupaba, y que le daba un pan para que no  dijera   nada;   para   el   30   de   enero   del  presente  año  (2009),  el  menor  lo trajo de regreso a  casa  su  papá,  porque  el niño menor se encontraba de visita donde él, y en  horas  de  la  tarde cuando la mamá del niño KATY LUZ JIMÉNEZ MORELO lo fue a  bañar,  se  dio cuenta que el pipi lo tenía muy enrojecido e inflamado, y como  consecuencia       de       esto      denunció      los      hechos.”   

2.  Con  base  en  estos acontecimientos, la  Fiscalía  formuló imputación al indiciado NIXON XAVIER ÁLVAREZ BARRAGAN, por  el  delito de actos sexuales con menor de catorce años, en audiencia preliminar  celebrada  por  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  Función  de  Control de  Garantías  de  San  Bernardo  del  Viento,  el  19  de  septiembre  de 2009; el  implicado  no  se  allanó a los cargos, y se le impuso medida de aseguramiento.   

3.   La  Fiscalía  Seccional  de  Lorica,  Córdoba,  presentó  escrito  de  acusación  el  19 de octubre de 2009 ante el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  esa localidad, Despacho judicial que llevó a  cabo  audiencias  de  formulación  de  acusación  y  preparatoria,  el  19  de  noviembre y el 10 de diciembre de ese año.   

4.  En  desarrollo del juicio oral, el 12 de  febrero  de  2010, la Juez de conocimiento negó la práctica del testimonio del  menor, decisión que fue apelada por la Fiscalía.   

5.  Concedido  el  recurso  de  apelación y  enviado  el  expediente  a  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Montería,  de  la que hace parte el Magistrado VÍCTOR RAMÓN DIZ CASTRO, éste  manifestó  su impedimento para conocer del asunto, conforme a la causal 5ª del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004  (Código de  Procedimiento   Penal),   por   existir  “amistad       intima  o  enemistad  grave  entre  alguna  de  las  partes, denunciante,  víctima     o     perjudicado    y    el    funcionario    judicial” (se resalta).   

Para fundamentar la circunstancia impeditiva,  explica  el  Magistrado,  que  con  el  acusado  y  su defensor existen lazos de  amistad  íntima;  pues  con  el  primero tiene un parentesco en quinto grado de  consanguinidad  y aunque en principio ello no sería causa de impedimento, si le  ha  permitido  desarrollar  una  amistad  profunda,  producto  de los encuentros  familiares  y  personales  a lo largo de toda la vida, y con el defensor, doctor  Robert  Angulo  Santos,  sostiene  fuertes lazos de amistad desde hace bastantes  años,  sentimiento que se ha solidificado a través del tiempo por los momentos  familiares  y  sociales  compartidos,  del  cual  ha  surgido  un gran aprecio y  solidaridad,  circunstancias  que  comprometen su criterio para intervenir en el  asunto.   

Por  ésta  razón  el  Tribunal Superior de  Montería,  con fundamento en el artículo 57 de la Ley 906 de 2004, remitió el  expediente a esta Corporación.   

                                              CONSIDERACIONES DE LA SALA:   

De conformidad con los artículos 57 y 341 de  la   Ley   906  de  2004  (Código  de  Procedimiento  Penal),  la Sala de Casación Penal es competente para  resolver  el  impedimento  planteado,  por  corresponder a un proceso adelantado  bajo   los   lineamientos   del  sistema  penal  acusatorio  y  tratarse  de  la  manifestación  hecha  por  un Magistrado que integra la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Montería, para sustraerse del  conocimiento de este caso.   

Con relación al procedimiento, establece el  artículo  62  del Código de Procedimiento Penal (Ley  906  de 2004), la suspensión de la actuación desde la  manifestación   del   motivo  por  parte  del  funcionario  judicial  hasta  su  resolución  definitiva.  Si  la exteriorización del impedimento es aceptada se  ordenará  la  separación  del  servidor  del  conocimiento  del  asunto  y  la  remisión  a quien deba asumirlo, en tanto que si es rechazada, se le devolverá  para continuar su trámite.   

La finalidad perseguida por el legislador con  el  instituto de los impedimentos es garantizar la imparcialidad e independencia  judicial,  de  modo  que  constituye  un deber legal para los administradores de  justicia  apartarse  del  conocimiento  de  aquellos  asuntos  en  los cuales el  equilibrio  y  ecuanimidad  que  caracteriza  las  decisiones judiciales se vean  amenazados  por  concurrir  en ellos motivo o circunstancia que pueda interferir  en  su  recto  juicio  o  ensombrecer  la transparencia de la administración de  justicia.   

En  el caso sometido al examen de la Sala se  aduce  la  causal  consagrada  en  el  numeral  5°  del artículo 56 de aquella  normatividad,  particularmente  la  relacionada  con  la  existencia  de amistad  íntima  entre el Magistrado que se declara impedido y el acusado y su defensor.   

Sobre  el particular, de manera reiterada ha  dicho  la  Sala que la amistad es causal de impedimento o recusación, cuando es  íntima.  Vale  decir,  en  aquellos eventos en que trasciende los planos de los  formalismos  y  conveniencias  propios de la vida social de relación, para  adentrarse  en  el restringido ámbito de una comunión sentimental y espiritual  entre  dos  seres  que  se  identifican o complementan y que mantienen, por eso,  más  o  menos  estables  relaciones  interpersonales  de  mutua y desinteresada  colaboración.   

La vida de relación, que obliga al hombre a  tener  continuo  trato  con sus semejantes, permite diferenciar varias clases de  vínculos  que se establecen entre las personas con intensidad distinta, que van  desde  el  máximo  desafecto hasta la más próxima comunidad espiritual en que  radica  la  amistad  íntima.  El  administrador  de  justicia,  como  es apenas  natural,  esta vinculado a muchas personas; sin embargo, su ministerio lo obliga  a  ponerse  por  encima  de  sus  relaciones  personales  y  la ley solamente lo  dispensa  del  cumplimiento  de  su  tarea, cuando la naturaleza y grado de esas  relaciones  son  de  tal  magnitud  que puedan alterar la equidad y la serenidad  juzgadora.   

Sobre  este  tópico, la Corte en pretérita  oportunidad dijo:   

“Como el motivo  de  amistad  íntima  alude  a  una  relación  entre  personas  que, además de  dispensarse   trato   y   confianza   recíprocos,   comparten   sentimientos  y  pensamientos  que hacen parte del fuero interno de los relacionados, la Corte ha  sido  amplia  en la admisión de esta clase de expresiones impeditivas, merced a  su  marcado  raigambre  subjetivo, sólo a cambio de que el funcionario diga con  claridad  los  fundamentos  del  sentimiento  de  transparencia  y seguridad que  quiere  transmitir  a  las  partes  y  a la comunidad, a fin de que el examen de  quien  deba  resolver  no  sea  un  mero acto de cortesía sino la aceptación o  negación  de  circunstancias  que  supuestamente ponen en vilo la imparcialidad  del  juicio.”1   

En el presente caso, el doctor VÍCTOR RAMÓN  DIZ  CASTRO  en forma motivada ha dicho que con el acusado Álvarez Barragán lo  une  una  relación  de  consanguinidad,  aunque  lejana,  sí  le  ha permitido  desarrollar    una   amistad   profunda,  producto  de los encuentros familiares y personales a lo largo de  toda  la  vida,  y  a  su  vez,  con  el defensor de éste, doctor Robert Angulo  Santos,  de  igual  manera  existen  fuertes lazos de  amistad desde hace bastantes años, sentimiento que se  ha  solidificado  a  través  del  tiempo por los momentos familiares y sociales  compartidos,   del   cual   han   surgido  afectos  de  aprecio  y  solidaridad,  circunstancia  que  no  le permite juzgar con absoluta imparcialidad y por ello,  debe  separarse del conocimiento del tema, en orden a garantizar la realización  del fin último de la justicia.   

Examinada la situación actual conforme a las  precedentes  consideraciones, encuentra la Sala que el Magistrado VÍCTOR RAMÓN  DIZ  CASTRO,  menciona  los  hechos  que  dieron  origen  a su manifestación de  impedimento,  y  que  éstos  tienen  demostración  legal  en  tanto  que quien  experimenta  un  sentimiento  de  amistad  dispone  de  mejores  elementos  para  valorarlo,  como  sucede  en este caso, pues con el acusado además de los lazos  familiares  o  de  parentesco,  aunque  lejanos,  sí  los  une una relación de  amistad  profunda  que  trasciende  las relaciones sociales ordinarias, al igual  que  con  el  defensor  del implicado, sentimiento que se ha solidificado con el  paso  de  los  años y que entraña expresiones de afecto y solidaridad, de modo  que,  entiende  la  Corte,  su  juicio se inclinaría por favorecer la posición  jurídica  de  aquellos expresada como sujeto procesal en el trámite sometido a  su revisión.   

En consecuencia, como la excusa se encuentra  debidamente  argumentada,  se  declarará fundado el impedimento y se dispondrá  que  el  Magistrado VÍCTOR RAMÓN DIZ CASTRO sea sustraído del conocimiento de  este caso.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE:  

          1.  DECLARAR   FUNDADO  el impedimento  manifestado  por  el  Magistrado VÍCTOR RAMÓN DIZ CASTRO, de la Sala Penal del  Tribunal   Superior   de  Montería,  por  tanto  se  le  declara  separado  del  conocimiento del presente asunto.   

          2.  Contra  ésta  decisión  no  procede  recurso  alguno,  por  expreso  mandato  del  artículo 65 de la Ley 906 de 2004  (Código    de    Procedimiento   Penal).   

          3.-  Remítase  el expediente a la Secretaría del Tribunal Superior  de   Montería,  para  que  proceda  a  integrar  la  Sala  de  Decisión.    

          Comuníquese y cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO                                                         AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                 YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

        

1. Auto  de 7 de marzo de 2007, radicación 26693.     

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