33454(04-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.° 33454  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  134   

Bogotá,  D.  C.,  mayo cuatro (4) de dos mil  diez (2010).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  el defensor de Patricia del Socorro Giraldo Castaño contra la  sentencia  proferida  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Ibagué, por  medio  de  la  cual  la  condenó,  junto  con  otras  personas,  como  coautora  responsable   del   delito  de  rebelión.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL:   

1. Mediante denuncia  presentada  por  Omaira  Hernández  Aguilar  e informes de policía judicial se  enteró  a  la  Fiscalía General de la Nación que Patricia del Socorro Giraldo  Castaño  y  otras  personas  colaboraban con una facción del grupo guerrillero  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de  Colombia  (FARC),  haciendo  parte de las  milicias   que   tienen   como   centro   de  operaciones  el  Departamento  del  Tolima.   

De  la procesada se dijo que aprovechando su  calidad  de  Promotora  de Salud del Corregimiento San Juan de la China, ubicado  en  jurisdicción  del  Municipio  de  Ibagué,  colaboraba  con el Frente Tulio  Varón  suministrándoles  fármacos,  prestándoles  los  primeros  auxilios  a  guerrilleros  heridos,  inscribiendo  a  los  miembros  del grupo en el Sisbén,  transportando  armas y municiones y custodiando tales materiales en el centro de  salud.   

2.   Luego   de  ejecutado     el    procedimiento    de    “capturas    masivas”1, Patricia del  Socorro  Giraldo  Castaño  fue indagada el 7 de septiembre de 2004 y al momento  de  resolvérsele  la  situación jurídica por parte de la Fiscalía Dieciséis  Seccional  de  Ibagué,  el  23  del mismo mes y año, le fue impuesta medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como posible coautora responsable del  delito    de   rebelión,  soportándose  la  decisión  en  las  declaraciones  de José Otoniel González  Pinzón,   Olga  Lucía  Quintín  Quintero,  Maximino  Rivera  Loaiza  y  Edwin  Guillermo  Zamora  Hernández.  La medida cautelar se suspendió por el avanzado  estado    de    embarazo    de    la    procesada2 y una solicitud de revocatoria  presentada    contra    la    misma   fue   negada3.   

3. Cumplido el ciclo  instructivo  y  cerrada  la  investigación,  el 8 de marzo de 2005 la Fiscalía  Dieciséis  Seccional de Ibagué profirió en contra de la procesada resolución  acusatoria      como      coautora      del      delito      de     rebelión,  decisión  contra  la cual se  presentaron los recursos de reposición y apelación.   

4. El 11 de abril de  2005  se  desató  el  recurso  de  reposición disponiéndose a favor de varios  procesados  la  preclusión  de  la  investigación4  y confirmándose el pliego de  cargos respecto de los demás.   

5.  El  recurso de  apelación  correspondió  resolverlo al Fiscal Cuarto Delegado ante el Tribunal  Superior  de  Ibagué,  quien  en resolución de 31 de mayo de 2005 confirmó la  acusación  contra  Patricia  del  Socorro  Giraldo Castaño y otros procesados,  amén  de  declarar  una  nulidad parcial respecto de Ernesto Nieto y ordenar la  preclusión   de   la   investigación   a   favor   de   José   Román   Nieto  Ospitia.   

6. El juicio contra  Patricia  del  Socorro  Giraldo  Castaño,  Ramiro lozano Rubio, Gildardo Medina  Sánchez,  José Hover Lozano Rubio, Myriam Lozano Rubio, César Antonio Flórez  Orozco  y  Guillermo  Suárez  Villalba,  correspondió  tramitarlo  al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de Ibagué y, el 19 de diciembre de 2005, una vez  cumplidas  las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento,  condenó a Ramiro  lozano  Rubio,  José  Hover  Lozano  Rubio  y  Guillermo  Suárez Villalba como  autores  responsable  del delito de rebelión y absolvió a Patricia del Socorro  Giraldo  Castaño,  César  Antonio  Flórez  Orozco, Gildardo Medina Sánchez y  Myriam Lozano Rubio.   

7.  Respecto de  la   procesada   Patricia   del   Socorro   Giraldo   Castaño  el  a  quo  señaló que las declaraciones de  José  Otoniel  González  Giraldo Pinzón, Olga Lucía Quintín Vaquero y Edwin  Guillermo   Zamora   Hernández,   no   permitían   obtener  certeza  sobre  la  responsabilidad  de  la  acusada, resultando su situación similar a lo ocurrido  con  Magda Mayerly Ospitia Montoya, Corregidora de San Juan de la China, de modo  que   la   colaboración  prestada  al  grupo  guerrillero  no  fue  voluntaria,  apareciendo   sí   demostrada   en   el   proceso   la   causal  excluyente  de  responsabilidad  prevista  en  el  artículo  32-8 del Código Penal5.   

8. La decisión del  juzgador  de  primera  instancia fue apelada por la defensa de los condenados en  busca  de  su  absolución  y  por  la fiscalía con el propósito de obtener la  condena   de   Patricia   del   Socorro   Giraldo  Castaño  y  Gildardo  Medina  Sánchez.   

9.  El  Tribunal  Superior  de  Ibagué, a través del fallo recurrido en casación, expedido el 8  de  septiembre  de  2009, revocó la absolución de Patricia del Socorro Giraldo  Castaño  y  la  condenó  a  las  penas  de 72 meses de prisión y multa de 100  salarios  mínimos  legales  mensuales,  al  considerarla coautora del delito de  rebelión.  En lo demás se  confirmó lo resuelto por el juzgado.   

El     ad  quem  desestimó  los  argumentos  del juez de primera  instancia   y   consideró   que   la  prueba  aportada  al  proceso6 era suficiente  para  demostrar  la  responsabilidad  de  la  procesada  y  descartar  la causal  eximente      de     responsabilidad     aducida7.   

10. El defensor de  la  procesada  presentó  recurso  de  casación  contra  el  fallo  de  segunda  instancia,  el  que  fe  concedido  por  el Tribunal y en término presentada la  correspondiente  demanda,  razón  por  la  cual  el  asunto fue remitido a esta  Corporación.   

LA DEMANDA:  

Primer  cargo: Con  base  en  la causal tercera se acusó la sentencia de haber sido proferida en un  juicio viciado por violación del derecho de defensa.   

Afirmó  el  defensor  que  no  tuvo ninguna  oportunidad  de  interrogar  a  los  testigos  de cargos porque los mismos nunca  comparecieron  a  ampliar sus versiones, lo que ocurrió porque premeditadamente  esquivaron el contrainterrogatorio.   

Por   lo   anterior   consideró   que  la  irregularidad  afecta  la  actuación  desde la etapa instructiva, razón por la  que    pidió    que    se    anule    el    proceso    desde   el   cierre   de  investigación.   

Segundo   cargo:  Alegó  la  causal  primera  al  presentarse  una violación indirecta de la ley  sustancial por error de hecho derivado de falso raciocinio.   

Señaló que las declaraciones que sirvieron  de   soporte   al   fallo   de   condena  fueron  vertidas  por  reinsertados  o  desmovilizados,   quienes   comparecieron   al  proceso  movidos  por  dádivas,  coerción  y  beneficios jurídicos y económicos. Agregó que tales testimonios  fueron  recepcionados  previa  preparación  de  los  deponentes  por  parte  de  servidores adscritos a organismos de seguridad del Estado.   

Cuestionó  que  el  Tribunal  le  haya dado  credibilidad  a  Omaira  Hernández Aguilar, cuando la misma reconoció trabajar  como  informante  de  la  Policía  Nacional,  lo  que  rompe  el  argumento  de  naturalidad y espontaneidad de su exposición.   

Señaló que el ad  quem   omitió  valorar  las  retractaciones  de  los  testigos  que  hicieron  parte  de  la  subversión  y  que  ahora  trabajan  en  organismos de inteligencia estatal.   

Controvirtió  lo  referente a José Otoniel  González  Pinzón  porque a pesar de reclamarse como exguerrillero, en realidad  nunca lo fue, como lo reconoció la Fiscalía.   

Destacó  la  incoherencia  de  los testigos  acusadores  porque  ni  siquiera  se  pusieron  de  acuerdo  en  el  nombre  del  guerrillero  que  supuestamente  era  el  amante de la procesada. Resaltó que a  pesar  del  papel  relevante  que  le dan a la actuación a favor de las FARC de  Patricia   del   Socorro  Giraldo  Castaño,  ni  siquiera  la  mencionaron  los  acusadores  en sus primeras declaraciones sino que la refirieron en exposiciones  posteriores.   

Resaltó  que los testigos que ponderaron el  buen  comportamiento  familiar  y  social  de  la  acusada, la existencia de una  relación  con  una  pareja  permanente  y  estable,  así como su alarma por la  sindicación  que  se  le  hizo, como ocurrió con el Párroco de San Juan de la  China  y  una  funcionaria de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, fueron  tachados    de    interesados    y    de    poca    credibilidad   sin   ningún  sustento.   

Concluyó  que la desatención de las reglas  de  la  sana  crítica  llevó a que el Tribunal inobservara la existencia de un  complot  entre  autoridades  y reinsertados de las FARC, lo que impidió aplicar  el  artículo 238 del Código de Procedimiento Penal y la consiguiente sentencia  absolutoria a favor de la procesada.   

Tercer  cargo: Con  base  en la causal primera de casación adujo una violación indirecta de la ley  sustancial  por  falta  de aplicación de la regla que impone absolver las dudas  en favor del acusado.   

Señaló que las pruebas aportadas al proceso  no  tienen  la fuerza necesaria para soportar la sentencia de condena decretada,  porque   de   las   mismas  lo  único  que  surge  es  incertidumbre  sobre  la  responsabilidad de Patricia del Socorro Giraldo Castaño.   

Argumentó  que en asuntos como el presente,  en  el que aparecen testimonios sospechosos, se debe reconocer la existencia del  principio  referido  al  in dubio pro reo.   

Concluyó reclamando que se case la sentencia  y se absuelva la acusada.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO:  

Luego  de  que  la Sala declarara la demanda  ajustada     en     sus     aspectos     formales8 el Procurador Primero Delegado  para   la   Casación   Penal   rindió   concepto9, así:   

Cargo   primero:  Señaló  que  no  le asiste razón al libelista porque, si bien el principio de  contradicción  es  un  elemento integral del derecho de defensa, no se limita a  la  posibilidad  de  contrainterrogar  a los testigos en tanto los mismos pueden  ser rebatidos mediante otras pruebas.   

Recordó  que en la sistemática procesal de  2000  la  apreciación  probatoria  se  rige por el principio de permanencia, de  donde  se tiene que si un sujeto procesal no participó en la recolección de la  misma  y  posteriormente  no  es posible que se reciba de nuevo o se amplíe, se  establece  la  posibilidad  de  desvirtuarla con nuevas pruebas y su crítica en  los espacios previos a la adopción de las decisiones de fondo.   

Cargo   segundo:  Expresó  que no podía prosperar el cargo porque el censor se limitó a exponer  su  particular  punto  de vista sin demostrar los postulados de la sana crítica  vulnerados.   

Señaló  que  no  se  demostró  que  los  testimonios  de  cargo  hubiesen  sido  manipulados,  y que la posible relación  sentimental  entre un policial que coordinó las actividades investigativas y la  fiscal  del  caso,  no  se  ata  a elemento de juicio alguno dirigido a vincular  procesalmente  de  manera  injusta  a  Patricia  del  Socorro  Giraldo Castaño.   

Resaltó  que  las alegadas malas relaciones  entre  la  testigo  Olga  Lucía  Quintín  Quintero  y la procesada no aparecen  demostradas porque de ello solamente hizo alusión esta última.   

En referencia a que la acusada tenía varios  amantes  destaca  que  solamente  Olga  Lucía Quintín Quintero hizo mención a  “Míller”,  sin  que aparezcan otras versiones en el proceso como lo señala  el demandante.   

Dijo  que  el Tribunal acertó al considerar  probada  la participación delictiva de Patricia del Socorro Giraldo Castaño en  el     delito     de     rebelión    porque  los  testigos  fueron  concordantes cuando le atribuyeron la  ejecución  de  unas  actividades  específicas por cuenta de la guerrilla, como  tramitar   el   Sisbén  o  prestar  asistencia  sanitaria  a  sus  integrantes,  comprarles  medicinas  y  entregarles  información  relevante  para el accionar  subversivo.   

Tercer   cargo:  Consideró  que  el  reproche erigido en la falta de aplicación de la regla que  ordena  resolver  a favor del sindicado toda duda tampoco debe prosperar, porque  carece  de  sustento al no ser precisados y discutidos los elementos probatorios  objeto de equivocada apreciación probatoria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.   Primer   cargo:  El  censor  expresó que se  había  vulnerado el derecho de defensa al impedirse en el curso del proceso que  se    interrogara    por    parte    de   la   defensa   a   los   testigos   de  cargo.   

1.1. La Sala observa  que  los  principales  testigos  de  cargo  fueron  recogidos  en la indagación  preliminar,  momento procesal en el que, bien se sabe, se pretende establecer la  existencia  del  delito y los posibles responsables, razón que ontológicamente  impide  la  presencia  de  la defensa en tanto no se ha determinado quiénes son  los eventuales responsables del punible que se investiga.   

1.2.  Es cierto que  el  principio  de  contradicción  adquiere plenitud en materia de testigos y lo  ideal  -en  aras  de la más fina protección material y técnica del derecho de  defensa-   sería   que   en   todo   caso   se   tuviera   certeza   de   poder  contrainterrogarlos  personal  y  directamente,  por  parte  del  imputado  y su  defensor,  pero  dicho anhelo choca en veces con la realidad, que enseña muchas  excepciones,  como  cuando  el  testigo  fallece, enferma, desaparece, cambia de  lugar  de  residencia  o  se halla en el extranjero o por cualquier razón le es  imposible  asistir  al  debate  directo  y  personal10.   

1.3. Además, como  lo  recordó  el  Agente del Ministerio Público, la jurisprudencia ha precisado  que  el ejercicio del derecho de contradicción no se funda exclusivamente en la  posibilidad  de  contrainterrogar,  su espectro es mucho más amplio, por cuanto  incluye  presentar  otros  medios  en  oposición  a  los  esgrimidos en contra,  impugnar  las  decisiones  que  valoran  los  elementos  de  juicio, entre otras  opciones,   que  también  comportan  el  cabal  ejercicio  del  contradictorio,  posibilidades   que   fueron   exploradas   por   la  parte  defensiva  en  este  caso11.   

1.4. En el presente  asunto  resulta  evidente  que la defensa de manera diligente solicitó pruebas,  interrogó  testigos, elaboró alegaciones en cada momento procesal y en general  intervino  a  favor  de  la  procesada,  lo  que  permite  concluir que ejerció  cabalmente   el   derecho   de   defensa  e  hizo  manifiesto  el  principio  de  contradicción que le es propio.   

El cargo no prospera.  

2.  Segundo  cargo:  Este  reparo  se  contrae a  considerar   que   el   ad  quem   incurrió  en  una  violación  indirecta  de  la  ley  por  error  de  hecho  por falso raciocinio,  modalidad  de  dislate  que se estructura cuando una prueba legal y regularmente  allegada  a  la  actuación  -pese  a ser apreciada por el fallador en su exacta  dimensión   fáctica-,  al  asignarle  el  mérito  persuasivo  transgrede  los  postulados  de  la  lógica,  las  leyes  de  la  ciencia  o  las  reglas  de la  experiencia.   

2.1.  El error por  desconocimiento  de  las  reglas de la sana crítica propuesto por el libelista,  como  atinadamente  lo  describió el Procurador Delegado, quedó limitado a una  exposición  sobre  el  particular  punto de vista del postulante del cargo y su  confrontación   con   las   valoraciones   del   juez   colegiado   de  segundo  grado.   

2.2.  Omitió  el  demandante  establecer  las  reglas  de  la  experiencia,  de la lógica o de la  ciencia  que  se pudieron vulnerar o desconocer en cada uno de los reproches que  elaboró   respecto  de  cuestiones  apenas  comentadas  o  aludidas  de  manera  accidental   en  el  proceso,  como  la  posible  relación  sentimental  de  un  investigador  con  la  fiscal acusadora, las disputas entre testigos de cargos y  la procesada, o las afirmaciones sobre los amantes de esta.   

2.3. Para acreditar  la  existencia  de  un  falso  raciocinio,  lo  ha  dicho de manera reiterada la  jurisprudencia  de  la  Sala,  era  menester que el libelista demostrara que los  razonamientos  probatorios con fundamento en los cuales se edificó la decisión  se  apartan ostensiblemente de la razón y sus conclusiones obedecen tan solo al  capricho  o liberalidad del fallador, de donde resulta imposible hablar de falso  raciocinio  cuando simplemente se presenta una apreciación probatoria que no se  comparte12.   

El cargo se desestima.  

3.    Tercer    cargo:    Está  soportado  en  la  inaplicación  del  principio procesal que  obliga   a   absolver   cuando   existen  dudas  sobre  la  responsabilidad  del  procesado.   

3.1. Contrariamente  a  lo expuesto y concluido por el Delegado de la Procuraduría, el demandante en  el  reproche denunciado con fundamento en la causal primera de casación, cuerpo  segundo,  aun  cuando  no  observó  un  lenguaje  ortodoxo para identificar los  vicios,   depurada   su  argumentación  de  algunas  imprecisiones,  alcanza  a  articular   la   proposición   de   errores   típicos   de  aquella  senda  de  violación13.   

3.2. El estudio que  sigue  se  concentrará  en (i) establecer los hechos demostrados, (ii) resaltar  lo  expresado por el ad quem,  enseguida  se  procederá  a  (iii)  analizar y valorar las pruebas cuestionadas  para  fijar  lo  que  se deriva de ellas, consideradas en su conjunto y en forma  particular,  e  inmediatamente  (iv)  se  determinará  la existencia de la duda  probatoria alegada.   

3.3.   Para  determinar  la  procedencia del cargo se tendrá en cuenta la prueba aportada al  proceso,  la  que  a  juicio  de  la Sala permite afirmar que en el sub   examine   están  demostrados  sin  discusión los siguientes hechos:   

(i).  En el corregimiento de San Juan de la  China,  jurisdicción  del  municipio  de Ibagué, Tolima, desde mediados de los  años  noventa  empezaron a hacer presencia hombres armados que se identificaron  como      miembros      de      las      FARC-EP14.   

(ii).  Los  hombres armados precisaron a la  comunidad  de San Juan de la China y se conoció por las autoridades que hacían  parte  de  las columnas guerrilleras Tulio Varón, Jacobo Prías Álape y Frente  XXI15.   

(iii). Todos los miembros de la agrupación  ilegal  se  denominan  guerrilleros,  pero  propiamente  dichos son guerrilleros   quienes   se   encuentran  conviviendo  en  campamentos y exhiben uniformes policiales o militares y armas,  los  que  les  permiten  ser  reconocidos  por  las comunidades en donde ejercen  influencia;  y  otros  miembros  del  grupo  armado  ilegal  que  actúan  en la  clandestinidad  son  los milicianos y los afiliados del  PC3,  encargados de prestar una colaboración esencial  en  cuestiones  de  logística  e inteligencia al grupo rebelde y del desarrollo  político  del  aparato  de  poder;  y un tercer grupo es el de los auxiliadores, responsables de labores más  accesorias    y    menos    esenciales    en    los    propósitos   del   grupo  irregular16.   

(iv). La Estación de Policía instalada en  San  Juan  de  la  China  fue atacada y con motivo de ello retirada la presencia  permanente   que   la   Policía   Nacional   tenía   en   la  zona17.   

(v).  La  estancia  de los irregulares y la  realización   constante   de   actividades   por   parte   de  los  mismos,  su  “domiciliación”  permanente  y  el  control  e imposición de sus reglas de  convivencia,  llevó  a  que  los  vecinos  de  San  Juan de China aceptaran con  resignación    que    vivían    en    un   área   calificada   como   “zona  roja”18.   

(vi). La presente investigación se inició  con  base  en la denuncia formulada por Omaira Hernández Aguilar y los informes  rendidos  por  diferentes  autoridades, los cuales fueron producto de labores de  inteligencia   e  investigativas  que  incluyeron  entrevistas  a  desertores  o  desmovilizados  del  grupo  irregular  y  a algunas de sus víctimas19.    La  declaración  de la citada Omaira fue recibida el 7 de noviembre de 2002 y en el  curso   de  ella  no  hizo  mención  alguna  a  Patricia  del  Socorro  Giraldo  Castaño20.   

(vii).  La  primera  noticia  procesal  que  existe  sobre una persona llamada Patricia Giraldo como miliciana y promotora de  salud  la  da José Otoniel González Pinzón el 23 de abril de 200421.  Posteriormente  se habla de Patricia N. como enfermera vinculada al grupo ilegal  con  la  función  de atender a los compañeros heridos. El desmovilizado Jhonys  José Elles Imitola dijo:   

Distinguí  a  PATRICIA  es combatiente de  base,  es la enfermera del TULIO VARÓN, ella es acuerpadita, blanquita, cabello  indio,   como   de  1.64  de  estatura,  tenía  19  años  de  edad22,   

y Maximino Rivera Loaiza, quien la describe  con  rasgos  similares  a los que narraron González Pinzón y Olga Lucía, dice  que       ella      es      la      Corregidora23.   

(viii).  El GAULA informó que existía una  tal  Magnory  que  se  desempeñaba  como  enfermera de la guerrilla24.  Y  el CTI  señaló   que  Magnory  Lozano  Oviedo  era  la  encargada  de  atender  a  los  guerrilleros                 heridos25.   

(ix).  El  informe  policial  176, de 26 de  marzo  de  2004,  sustentado  en  estudios  de  inteligencia  hace  una  extensa  relación de supuestos colaboradores de la guerrilla de las FARC.   

(x).  Las  declaraciones  de  José Otoniel  González  Pinzón,  Omaira  Giraldo Pinzón y Olga Lucía Quintín Vaquero, son  las  únicas aportadas al proceso que dan cuenta de la colaboración de Patricia  del  Socorro  Giraldo  Castaño  con  el  grupo  armado ilegal FARC y que fueron  tomadas   como   sustento   del  fallo  de  condena26.   

(x).a-.  Se  cuestiona  que los declarantes  José  Otoniel González Pinzón y Edwin Guillermo Zamora Hernández, hayan sido  en  alguna época guerrilleros. Su calidad de desertores o desmovilizados de las  FARC         o         de         desplazados27  queda  en entredicho por la  mismas  autoridades al certificar que tales personas no figuran en sus listas de  guerrilleros,     desmovilizados,     desertores    o    informantes28.   

(x).b-. Olga Lucía Quintín Vaquero afirmó  que  Patricia  del Socorro Giraldo Castaño era la mujer de alias “Míller”,  jefe   de   finanzas   de   la   columna  guerrillera  Tulio  Varón29, en tanto su  compañero  José Otoniel González Pinzón informó que la procesada andaba con  alias                  “Gerardo”30.   

(x).c.- De José Otoniel González Pinzón y  Olga  Lucía  Quintín  Vaquero  se  dijo  que  eran  unos  vividores,  ladrones  profesionales,          malas          pagas31,   que   trabajaron  en  la  región   como  partijeros,  que  utilizaron  la  guerrilla  para  coaccionar  a  ciudadanos  de  la  región y que nunca se les conoció un vínculo con el grupo  armado  ilegal32.  También se informó que estuvieron en la región hasta mitad del  año  2003, que Olga Lucía dijo que habían matado a José Otoniel, luego de lo  cual           se           desaparecieron33.   

(x).d-.  Mediante oficio de 10 de diciembre  de  2004  la  Policía  Nacional  con sede en Ibagué certificó que Olga Lucía  Quintín  Vaquero y Leticia Alejandra Ortiz Hernández no aparecían registradas  en    las    bases    de    datos   como   colaboradoras   contra   los   grupos  subversivos34,   lo  que  fue  corroborado  por  las  autoridades  policiales  de  Manizales35           y           Armenia36.   

(xi). Los otrora levantados en armas y ahora  desmovilizados  Luis  Alfonso  Naranjo  Castellanos, Jhonys José Elles Imitola,  William  Lombana  Castillo,  Leyer García Murillo, Arley García Murillo, José  Ferney  Gómez  Villamil,  así  como  las presuntas víctimas Leticia Alejandra  Ortiz  Hernández, Jorge Saúl Santos Salamanca y Margie Nataly Ampudia Suárez,  no  mencionaron  en  sus  declaraciones  ni  vincularon  con  grupos  ilegales a  Patricia  del  Socorro  Giraldo  Castaño,  a pesar de haber manifestado que sus  actividades   ilegales   y   legales   las   desplegaron   en  San  Juan  de  la  China37.   

(xii). Las declaraciones de los testigos de  cargo  fueron  generales  e  imprecisas  en  la  primera  oportunidad que se les  recibió.  Posteriormente  ampliaron  y  entraron  en detalles sobre los nombres  completos  de  las  personas  que  colaboraban  con  el  grupo  armado  ilegal e  inclusive  de memoria entregaron datos sobre las placas de vehículos utilizados  para              el              efecto38.   

(xiii).  Leticia Alejandra Ortiz Hernández  contó  que  Omaira  Hernández  Aguilar,  su  progenitora,  mantiene relaciones  amorosas  con  un  investigador  policial  de  apellido  Normaza.  Agregó en su  declaración que dicho agente de la autoridad le manifestó   

que tenía que declarar contra todos ellos  (refiriéndose  a  los  procesados  de San Juan de la China) y me dijo que si no  los   conocía   que  el  me  decía  los  nombres  y  que  los  metiera  en  la  declaración39.   

(xiv).  Dijo  el desmovilizado Luis Alfonso  Naranjo  Castellanos,  alias  “Edwin”  y apodado Chiquitín, que “a uno de  guerrillero  raso  no  lo dejan” tener contacto con los milicianos40,  y a pesar  de  mencionar  a varias personas como colaboradoras de la guerrilla no hizo cita  alguna  de  Patricia  del  Socorro  Giraldo  Castaño  41.   Respecto  de  la  obtención  de  medicamentos  contó  que  los  compraban   en   las   farmacias   de  Luis  Moreno42.   

(xv).  Martha  Cecilia  Rozo, Blanca Janeth  González,  Diana  Rocío  Cardona,  Myriam  Aminta  Garzón  y Giovanny Moreno,  expresaron  que  la  procesada era una persona dedicada a servir a la comunidad,  que  no  le  conocían  vínculo  alguno  con grupos irregulares y que tenía un  hogar   que  compartía  con  su  compañero  permanente  Jorge  Albeiro  Osorio  Castillo43,   datos   que   son   corroborados   en  términos  generales  por  agricultores,  ganaderos, comerciantes, conductores, profesores y vecinos de San  Juan          de          la          China44.   

(xvi). La procesada narró en su indagatoria  que  Olga  Lucía  Quintín  Vaquero maltrataba a uno de sus hijos menores y que  por  ello  le  hizo un llamado de atención para que mejorara su conducta porque  de  lo contrario la reportaría al Bienestar Familiar, hecho que fue corroborado  con  las  declaraciones  de Martha Cecilia Rozo Alba45,      Blanca      Yaneth  González46   y   Óscar   José   Millán   Silva47.   

(xvii).  Los  informantes  o desmovilizados  Edwin      Guillermo      Zamora      Hernández48,      Leyer      García  Murillo49     y    Arley    García    Murillo50,   se  retractaron  de  sus  afirmaciones  iniciales  y  terminaron afirmando que respecto de sus acusaciones  iniciales  realmente  no  les  constaba  nada,  y  aclararon  que  las  personas  señaladas  como  colaboradores  de  la  guerrilla  en  realidad  también  eran  víctimas  del  conflicto,  que  los  procesados  habían  sido  señalados como  colaboradores  de  la  guerrilla  por  el  simple  hecho  de vivir en su zona de  influencia.   

3.4.  El Tribunal  consideró  que Patricia del Socorro Giraldo Castaño prestaba una colaboración  voluntaria  a  la  guerrilla  y  por  tanto  no existió la denomina insuperable  coacción ajena. Y señaló:   

Nótese que José Otoniel González Pinzón  -fl.  91  cdno.  2,  Omaira  Hernández  Aguilar -fl. 110 cdno. 2- y Olga Lucía  Quintín  Baquero  -fl.  116 cdno. 2-, incriminan a Patricia del Socorro Giraldo  Castaño,  a  quien conocen como la promotora de salud de San Juan de la China y  como  colaboradora  de  la  guerrilla,  señalando que se ocupaba de tramitar el  SISBEN   a  guerrilleros,  de  prestarles  asistencia  en  salud  a  quienes  lo  requieran,  como  igualmente  de atender a sus heridos en combate. Destaca José  Otoniel  González  Pinzón: “ella en asuntos de medicinas las compra aquí en  Ibagué  porque  se  le  facilita, lo mismo con los secuestros, ella utiliza las  visitas  que  hace  a  las  casas  y  la  información  que recibe la pasa a los  campamentos,  se  trata  con  WALTER,  con  JHON JAIRO, con la MOROCHA y RICARDO  cuando   estaban  vivos,  de  aquí  de  Ibagué  les  ha  entrado  armamento  y  municiones…”.   

Igualmente  enfatiza  Olga Lucía Quintín  Baquero,  recuerda  “…ella  anda  con la guerrilla para arriba y para abajo,  ella  era  la  mujer  de  MILLER el FINANCIERO del Tulio Varón. Esta vieja hace  inteligencia  acá  en  Ibagué, como trabaja en el SISBEN se le facilita, en el  centro    de    salud    se    queda   la   guerrilla,   desde   que   no   haya  tropa…”.   

Deviene  contundente  el señalamiento que  estos  testigos  hacen  de Patricia del Socorro Giraldo como asidua colaboradora  del  grupo  subversivo refiriendo de manera categórica y circunstanciada su rol  dentro  de  esta  organización,  dando  cuenta  de  que su actuación resultaba  protagónica  dentro de las escenas descritas, por lo que contrario a lo aducido  por  el  a  quo,  su  responsabilidad  en  el  delito  no tiene duda51.   

3.5.    Los  razonamientos  anteriores producidos por el juez colegiado no tuvieron en cuenta  la  serie  de  cuestionamientos e incertidumbres que generan las declaraciones y  posteriores    ampliaciones    de    testimonio    rendidas   por   José  Otoniel  González Pinzón, Omaira Hernández Aguilar y Olga  Lucía  Quintín  Baquero,  confrontadas  entre sí y frente al resto de pruebas  acopiadas  en  la  instrucción  por  la  Fiscalía  y  en  el  juicio  ante  el  a quo.   

(i). No se explica, y seguramente por ello  no  se hace mención, que la denunciante Omaira Hernández Aguilar no aludió en  su  denuncia,  de  7  de  noviembre  de  2002,  a  Patricia  del Socorro Giraldo  Castaño,  y  que  fue en posteriores diligencias que con asombrosa capacidad de  evocación   -por   lo   poco   creíble-   la   vincula  con  el  grupo  armado  ilegal.   

Y  no  se  puede  decir que en esa primera  oportunidad  no hubo motivo o razón para hacer referencia a la procesada porque  cuando  se  refirió a las afiliaciones de guerrilleros al Sisbén, informó que  de  ello  se  encargaban  Luis  N.  y  Alfonso  Suárez. Fue en declaración muy  posterior  cuando afirmó que la acusada realizaba tales trámites a favor de la  guerrilla.   

En esas exposiciones posteriores tiene que  registrarse  como  sospechoso que la denunciante precisa nombres de personas que  en  la  primera  ocasión  no  recordó,  extendió  la lista de colaboradores o  milicianos  de  la  guerrilla  detallando cada una de sus actividades ilícitas,  justificó  su  colaboración con la justicia como mero cumplimiento de un deber  ciudadano  y  negó recibir cualquier tipo de colaboración o dádivas por parte  de entidad gubernamental alguna.   

Frente a lo dicho por esta testigo juega un  decisivo  papel que milita en contra de su credibilidad la relación amorosa que  por  la época mantenía con un servidor público de apellido Normaza, vinculado  a  la  Policía Nacional, encargado de adelantar las actividades de inteligencia  contra  el  grupo  subversivo, y que de acuerdo con lo  expresado   por   Leticia   Alejandra  Ortiz  Hernández,  hija  de  Omaira,  se  entrevistó  con  las declarantes y les ofreció darles toda la información que  él     tenía    para    involucrar    en    el    delito    de    rebelión  a  numerosos   vecinos   de   San  Juan  de  la  China52.   

Y tampoco resultó cierto que Omaira  con  su colaboración para con la  justicia  solamente buscara el bien común porque al hacer parte de las personas  protegidas  por  la  autoridad estaban recibiendo algunos beneficios autorizados  por  la  ley,  los  que  negó  haber obtenido seguramente creyendo que con ello  perdía  valor  su  dicho,  situación que produce como efecto el derrumbe de su  credibilidad  justamente  porque  al  mentir  en  materia tan ostensible poco se  puede aceptar del resto de sus manifestaciones.   

Y si a lo anterior se ata que Leticia  Alejandra contó que junto con su  mamá  tenían  la  intención de tener como fuente de ingresos su colaboración  con  el  Ejército,  el  CTI  y  la  fiscalía,  la  espontaneidad, autonomía y  carencia  de  interés  de  sus  testimonios  pierde  todo  soporte, haciéndose  sospechoso   y   carente   de   valor   lo   expuesto   por   Omaira  Hernández  Aguilar.   

(ii).  En  cuanto  a  la  valoración  del  testimonio   rendido   por   Olga   Lucía   Quintín   Baquero,   se  presentan  circunstancias  similares a las expuestas en precedencia que llevan a darle poco  crédito   a  la  acusación  que  hace  contra  Patricia  del  Socorro  Giraldo  Castaño.   

De   un   lado   afecta   gravemente  la  credibilidad  de  la  deponente el haber afirmado que la procesada era amante de  alias  Míller,  porque  en  el  proceso se estableció que Patricia del Socorro  tiene  una relación estable con Jorge Alberto Osorio Castillo, de quien para la  época  de  las  acusaciones  esperaba un hijo. Esto indica que en su testimonio  Olga  Lucía  se  apegó  estrictamente  a  un  libreto que le fue entregado por  alguien  interesado  en  las  resultas  del  proceso,  o  que  simplemente está  mintiendo  sobre  lo  que  dice  saber  de  la  procesada o, en últimas, que se  refiere  a  otra  persona  y  por  tanto  la acusada no es la responsable de los  hechos delictivos que le atribuye.   

La  última  de  las hipótesis planteadas  cobra  fuerza cuando se constata que según informe del  CTI53   Magnory   Lozano  Oviedo  era  la  encargada  de  atender  a  los  guerrilleros  heridos,  y  en  lo declarado por Jhonys José Elles Imitola, para  quien  “Patricia”  era  una  combatiente de base54.   

Y  el  problema  previo que existió entre  Olga  Lucía  y  Patricia  del  Socorro, derivado del maltrato que la testigo le  propinaba    a    uno   de   sus   hijos   menores55, se convirtió en motivo de  animadversión  de  la  primera  para  con la segunda, erigiéndose tal hecho en  pauta  que mengua la veracidad de lo declarado por quien resultó siendo testigo  de merito para el Tribunal. Y,   

(iii).  Respecto  de  la  veracidad  de lo  narrado por José Otoniel González Pinzón las dudas son mayores.   

De una parte, es el único testigo que a lo  largo  del  proceso  señala  que la procesada se uniformaba de guerrillera -con  botas  y  pistola-,  afirmación  que  resulta  en  un  todo contraevidente para  alguien  que  supuestamente cumple la función de miliciano, porque para cumplir  dicha  actividad  debe  proceder de manera clandestina, ocultando la identidad y  guardando un perfil muy bajo.   

Igualmente, todo indica que este personaje  nunca  hizo  parte  de la organización guerrillera que tiene entre sus zonas de  influencia  el  corregimiento  de  San  Juan  de  la  China,  porque  quienes lo  conocieron  dan  cuenta  de  su  condición  de  partijero y agricultor, su mala  reputación  por  no  pagar  las  deudas, su condición de mal vecino, su ánimo  pendenciero  al  levantar  falsas  imputaciones  para  obtener  réditos  con la  guerrilla,  y, lo más importante, el consenso existente en torno a que nunca lo  vieron  portando armas o uniformes que permitieran identificarlo como partícipe  directo  de  las  actividades  de  una  organización  ilegal,  escenario que se  refuerza  con  las  contradictorias  certificaciones  expedidas  por  diferentes  autoridades.  De  lo anterior lo que se vislumbra es la presencia de una persona  que  se  aprovecha  de las condiciones de orden público que aún afectan muchas  zonas   rurales  del  país,  y  que,  en  busca  de  solucionar  su  calamitosa  situación,  acude  ante  las  autoridades  para  obtener beneficios a cuenta de  declaraciones testimoniales falsas.   

3.6.  La  Sala  precisa  que en asuntos como el presente, para poder obtener una aproximación a  la  verdad  utilizando como medio las declaraciones de quienes se proclaman como  guerrilleros   desertores,  desmovilizados  o  informantes,  es  menester  tener  presente  la  clandestinidad, compartimentación y verticalidad que imperan como  reglas  esenciales  para  la subsistencia de los grupos guerrilleros56.   

Es   bien   sabido   que   a  través  de  la  historia  las  organizaciones  guerrilleras han  tenido  el  secreto  como  arma principal que impide o dificulta el accionar del  Estado  para  su  destrucción,  sometimiento  o  desarticulación,  de modo que  resulta  ser  la  confidencialidad la más exitosa de las estrategias de combate  que  les permite preservar su organización, entre otras. Y en tal propósito no  solamente  ocultan  su  estructura  de  los  contradictores  sino  de  la  misma  población civil   

La  clandestinidad  cumple  un  papel  de  protección   hacia   afuera,   impidiendo  que  la  ubicación  física  de  la  organización  sea  conocida  por  el Estado. Y la compartimentación, que opera  como  medida  de carácter interno, busca preservar la clandestinidad: la verdad  siempre  aparece  fraccionada,  es  conocida  únicamente  en  la  medida  de la  participación  individual  del  combatiente-miliciano,  en el desarrollo de las  tareas.  En  caso de acciones exitosas por parte del Estado, se garantiza que el  daño  no  sea  total  sino  parcial,  lo  que  significa  que,  por ejemplo, la  detención  de  uno  de  sus  miembros  no afecta a otras instancias o células,  permaneciendo  intactas  para continuar desarrollando toda su actividad criminal  clandestina.   

Lo anterior lleva a que se mire con reserva  a  los  testigos  que  en  su exposición declaran sobre todos los asuntos de la  organización    clandestina,    tales    como    vías   utilizadas   para   el  aprovisionamiento  y  obtención de víveres, fuentes humanas que satisfacen las  necesidades  logísticas,  vehículos  utilizados  para  la movilización de los  miembros  de la organización, identidad de los milicianos que haciendo parte de  la  población  civil  contribuyen  con  la  causa,  civiles  que  simpatizan  o  colaboran  con  el  accionar de los irregulares, personal entrenado para atender  los  primeros  auxilios  de  los  ilegales  heridos  y  suministro  de  armas  y  municiones57.   

Al examinar lo narrado por los testigos que  le  sirvieron  al  Tribunal para hacer el juicio de responsabilidad en contra de  la  procesada  se  desconoció  el contexto, se desatendieron los principios que  imperan  en  el  desarrollo  de  las  actividades  clandestinas que ejecutan las  organizaciones  guerrilleras y se aceptó como cierto lo que resulta imposible a  la  luz  de  la  experiencia:  ninguno  de  los  proclamados  desmovilizados que  declararon  ante  la  justicia estaba en capacidad de tener toda la información  que  suministraron, lo que refuerza la hipótesis que derrumba sus exposiciones:  fueron  entrenados  o  aconsejados  para  que testificaran lo que narraron en el  presente proceso.   

La única condición para llegar a tener por  ciertas   o   verídicas   unas   declaraciones   testimoniales   rendidas   por  desmovilizados,   reinsertados  o  exguerrilleros  sin  mando  o  carentes  de  responsabilidades superiores58,  cuando  sus  exposiciones  empece  de  ser tan extensas y coincidentes en tanto detalle, nombres y datos en  general,  la  daría  el hecho de que los individuos hayan estado adscritos a la  misma  célula o escuadra subversiva, cuestión que no aparece establecida en el  proceso  y que brilla por su ausencia, lo que unido a la puesta en entredicho de  la  antigua  condición de guerrillero o que no se haya confesado la pertenencia  al   grupo   armado   ilegal,  hace  que  los  testigos  resulten  sencillamente  increíbles o cuando menos muy sospechosos.   

3.7. Los hechos que  la  Corte declaró como demostrados permiten establecer que el Tribunal erró en  sus  valoraciones  probatorias porque privilegió unas declaraciones carentes de  coherencia  y  vertidas por testigos sospechosos, interesados en el éxito de la  tarea  emprendida  por las autoridades dirigida a mostrar resultados frente a la  delincuencia  organizada,  desestimando  la  copiosa prueba testimonial aportada  que  impide la obtención de certeza sobre la responsabilidad de la procesada en  el delito materia de acusación.   

3.8. De lo anterior  se   sigue   que   el   análisis   que  hizo  el  ad  quem  al  problema jurídico planteado no pasó de ser  una  artificiosa  argumentación  que  descuidó  examinarlo desde el contexto y  frente  a  la  totalidad  del  acervo,  porque ninguna duda cabe al observar los  hechos  probados  que  los  testimonios de cargo no sirven para superar mínimos  niveles  de  incertidumbre  sobre  la vinculación de la procesada con el delito  materia de acusación.   

3.9. La  prueba aportada al proceso no catapulta la existencia de certeza  alguna  sobre la participación y responsabilidad de la procesada en actividades  contrarias  al  orden  constitucional y legal vigente; al contrario, todo indica  que  las actividades que ha tenido que realizar Patricia del Socorro a favor del  grupo  armado ilegal que opera en San Juan de la China, se han producido gracias  a  la  capacidad  de  intimidación  de los hombres armados y al miedo que ellos  producen  sobre  los miembros de la comunidad, quienes al verse desprotegidos de  una  acción  efectiva  del  Estado  y  con  el propósito de preservar su vida,  integridad  personal  y  bienes, se ven compelidos a cumplir las órdenes que se  dan    desde   el   avasallador   poder   de   las   armas   que   exhiben   los  ilegales.   

3.10. En síntesis,  y     como     quedó     evidenciado     en    los    párrafos    supra,  el  ad  quem  mediante  una  estimación probatoria viciada se  equivocó  al  indicar  que  los  medios de prueba unívocamente señalaban a la  procesada      como      responsable      del     delito     de     rebelión  al militar en las filas de una  organización  levantada  contra  el  régimen  constitucional  y legal vigente,  porque  la  apreciación  fidedigna  e integral de aquellos no permite arribar a  esa  conclusión,  resultando  perentorio, entonces, como lo indicó el fallador  de  primer  grado,  favorecer  a  Patricia  del  Socorro Giraldo Castaño con la  consecuencia   impuesta   por  la  aplicación  del  principio  de  in  dubio pro reo, dado que la presunción  constitucional  de  inocencia  que  la  cobija  no  puede  ser  removida con los  elementos  de convicción obrantes en el proceso, motivo por el que la sentencia  condenatoria  de  segunda  instancia  será  casada,  dejando  vigente  el fallo  absolutorio        de       primer       grado59.   

3.11.    La  consecuencia  de lo reseñado es casar la sentencia demandada y dejar como fallo  de  reemplazo el proferido por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Ibagué,  de  19  de  diciembre de 2005. De acuerdo con lo expuesto se absuelve a Patricia  del     Socorro     Giraldo     Castaño     del     cargo    de    rebelión materia de la acusación que en  su  contra  elevara  la  Fiscalía  General  de la Nación, decisión que impone  cancelar la orden de captura que existe en su contra.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema de Justicia, administrando justicia  en  nombre de la República y por autoridad de la ley, y parcialmente de acuerdo  con el criterio de la Procuraduría,   

RESUELVE:   

1°. CASAR el fallo  demandado,  en  el  sentido  de  revocar  la sentencia condenatoria proferida en  contra de Patricia del Socorro Giraldo Castaño.   

2°. CONFIRMAR, en  consecuencia,  el  fallo  absolutorio  de primera instancia proferido a su favor  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Ibagué.   

3°.   Por  la  secretaría          de          esta         Corporación,         cancélese  la orden de captura vigente en  contra de Patricia del Socorro Giraldo Castaño.   

4°.  DECLARAR que  contra la presente sentencia no proceden recursos.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

  MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                                                             AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  Actividad  estratégica contra los grupos armados ilegales promovida y defendida  por   el   Gobierno   Nacional,   pero   criticada   por  diferentes  organismos  internacionales  que  las  calificaron  de  violatorias de garantías y derechos  fundamentales.   

2 Por  el  mismo  delito  también  fueron  acusados Gabriel Peña Moncada, José Vidal  Peña  Moncada,  Ramiro  lozano  Rubio,  Gildardo Medina Sánchez, Ángel María  Moreno  Melo, Luis Edison Moreno Prieto, José Hover Lozano Rubio, José Román,  Nieto  Ospitia,  Myriam  Lozano  Rubio,  César  Antonio Flórez Orozco, Ernesto  Nieto  y  Guillermo  Suárez  Villalba.  Y  se precluyó la investigación a los  procesados  Pedro  Jesús  Martínez,  Alexander  Nieto Triana, Darnelly Bonilla  Castro,  David  Heredia Guerrero, Magnory Lozano Oviedo, Ramiro de Jesús Ospina  Hurtado,   Magda  Mayerly  Ospitia  Montoya,  Édgar  Cuellar  Ibáñez,  Miguel  Cuéllar    Ibáñez,    Sebastián    Heredia   Martínez   y   José   Millán  Silva.   

3  Resolución  de  21  de  diciembre  de  2004  (Folios  105  a  108  del cuaderno  8°).   

4  Fueron  favorecidos  con  tal pronunciamiento Luis Edinson Moreno Prieto, Ángel  María  Moreno  Melo,  Gabriel Peña Moncada y José Vidal Peña Moncada (Folios  26 a 60 del cuaderno 11).   

5  Folios 22 y siguientes del fallo proferido por el Juzgado.   

6 Hizo  referencia  exclusiva a los testimonios de José Otoniel González Pinzón, Olga  Lucía  Quintín Vaquero y Edwin Guillermo Zamora Hernández (folios 49 a 51 del  fallo demandado).   

7  Folios 44 a 51 de la sentencia del Tribunal.   

8 Auto  de 5 de febrero de 2010.   

9  Recibido en la secretaría de la Sala el 25 de marzo de 2010.   

10  Véase:  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de 2 de  octubre de 2001, radicación 15286.   

11  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de 3 de agosto de  2005, radicación 22290.   

12  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencias de casación de  26  de  junio  de 2002, radicación 11451 y 10 de noviembre de 2005, radicación  23451, entre otras.   

13 Se  retoman  las  expresiones  utilizadas  por la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  sentencia de casación de 2 de diciembre de 2008, radicación  29091.   

14  Así  lo indican los diferentes informes rendidos por las autoridades militares,  policiales   y   de   policía   judicial   que   hacen   parte   del   presente  proceso.   

15  Informe  del  CTI  de  4  de  agosto  de  2004,  folios  48  y  siguientes, c.o.  4.   

16  Véanse  las  declaraciones  de  Leyer  García Murillo (folios 214-224 c.o. 1),  quien  indica  que  los  milicianos  y miembros del Partido Comunista Colombiano  Clandestino  son  secretos  o  trabajan bajo cubierta, no se conocen entre sí y  sus  identificaciones  solamente  son  conocidos  por los comandantes, y de Luis  Alfonso  Naranjo  (folio  46 c.o. 3), quien señala que a los guerrilleros rasos  no  les  es  permitido  tener  contacto  con  los milicianos. Y lo informado por  Leticia  Alejandra  Ortiz  Hernández  (folio  216  c.o.  6) y Omaira Hernández  Aguilar  (folio  207 c.o. 6), quienes explican las diferencias y actividades que  desarrollan unos y otros miembros de la subversión.   

17  Hechos  ocurridos el 30 de marzo de 1998 (Véase el reporte periodístico de los  folios 95 y 96 del c.o. 3).   

18  Ángel  María Moreno Melo dijo que San Juan de la China es zona roja (folio 120  c.o.  8)  y Jorge Vidal Peña Moncada (folio 81 c.o. 8) contó que desde la toma  del  puesto policial los guerrilleros se convirtieron en la autoridad del lugar.  Luis  Enrique  Rodríguez  Molano señaló que allí es normal venderle bienes a  los  miembros  de  la guerrilla (folio 24 c.o. 7) y Pastor Sandoval expresó que  la  guerrilla  los  reunía  para  advertirles  que ellos mandaban en la región  (folio  77, c.o. 7). El CTI indicó que “los habitantes de dicha región deben  convivir  y  regirse  por las órdenes que dictan estos delincuentes” (folio 8  c.o. 3).   

19  Así  lo  indica  expresamente  la resolución acusatoria (folio 188 y s.s. c.o.  9).  Y  a  folios  2  a  12 del c.o. 3 se dice que han aportado información las  siguientes  personas:  Omaira  Hernández Aguilar (desplazada certificada por el  Programa  de  Protección  a  Víctimas  y  Testigos),  Leticia  Alejandra Ortiz  Hernández  (hija  de la antes citada), Olga Lucía Quintín Baquero (desplazada  por   la   subversión),   José   Otoniel   (compañero  de  la  antes  citada,  desmovilizado  de  la  guerrilla),  Máximo  Rivera  Loaiza  (desplazado), Leyer  García  Murillo  (desmovilizado, instructor político de la subversión), Arley  García  Murillo  (desmovilizado), José Ferney Gómez Villamil (desmovilizado),  Jorge  Raúl  Santos  Salamanca  (desplazado),  Margie  Nataly  Ampudia  Suárez  (desplazada),  Luis Alfonso Naranjo (desmovilizado) y Jhonys José Elles Imitola  (desmovilizado).   

20  Folios 1-8 c.o. 1.   

21  Folios 89-92 c.o. 1.   

22  Ampliación  de  declaración de rendida por Jhonys José Elles Imitola el 31 de  agosto  de 2004, folio 145 c.o. 3. En el informe policial 176, de 26 de marzo de  2004,  se  habla  de Patricia N., Promotora de Salud (folios 29 y 43 c.o. 1). El  policial  Pedro  Nel  Orjuela  Casas dijo que la referencia de “Patricia” la  dio José Otoniel González Pinzón (f. 62 c.o. 1)   

23  Folio  119  c.o.  1,  y  agrega que su papá se llama Pedro Nel. (folio 120 c.o.  1).   

24  Folio 81 c.o. 6.   

25  Folio 245 c.o. 8.   

26  Fallo del Tribunal, folios 59-50.   

27 Ana  Dolores  Montoya  González  dijo  que  nunca  se enteró que los citados fueran  desplazados (folio 174 c.o. 8)   

28  Mediante  oficio  de  9  de  diciembre de 2004 un oficial del Batallón Rooke de  Ibagué  informó  que  las  citadas  personas  no  figuran  como  informantes o  colaboradores  (f.  255  c.o.  7);  en  el mismo sentido el 21 de agosto de 2004  certificó  el  CTI  (Primero  a folios 55-60 c.o. 4 y luego a folios 84-89 c.o.  4).  Fue sólo hasta el 18 de enero de 2005 que se informó por el Ministerio de  Defensa  que  José  Otoniel  González Pinzón era desmovilizado desde el 22 de  agosto de 2003 (folios 182-185 c.o. 8).   

29  Folio 116-117 c.o. 1.   

30  Folio 134 c.o. 1.   

31  Óscar  José  Millán  Silva  contó  que  no  le  pagaron  unos muebles que le  mandaron  a  hacer  y  que  al  cobrarles lo amenazaron con la guerrilla (folios  293-298 c.o. 8).   

32  Declaraciones  de  Rafael Humberto Rengifo Donado (folios 49 y 262 del c.o. 7) y  Ana Dolores Montoya González (folio 174 c.o. 8), entre otras.   

33  Véase  la  declaración  de  Óscar  José  Millán  Silva, folios 293-294 c.o.  8.   

34  Folio 52 c.o. 8.   

35  Folio 72 c.o. 8.   

36  Folio 92 c.o. 8.   

37  Omaira  Hernández  Aguilar  en su detallada denuncia de 7 de noviembre de 2002,  recibida  en  la  Sección  de  Policía  Judicial  Sijin,  de  Ibagué, no hizo  mención  alguna  a  Patricia  del  Socorro  (Folios  291 a 298 c.o. 8). Y Edwin  Guillermo  Zamora  Hernández en su ampliación de testimonio de 5 de octubre de  2004  afirmó  que  no  le  constaba ninguna actividad ilícita realizada por la  procesada (Folio 152 c.o. 5).   

38  Así  ocurre,  por  ejemplo,  con Omaira Hernández Aguilar (diligencia de 27 de  octubre  de  2004,  folios  200-213  c.o. 6), Leticia Alejandra Ortiz Hernández  (diligencia  de  27  de  octubre  de 2004, folios 214-218 c.o. 6), José Otoniel  González  Pinzón  (declaración  de  23 de abril de 2004, folios 89-92 c.o. 1)  Olga  Lucía  Quintín  Vaquero  (declaración  de  30  de abril de 2004, folios  112-117  c.o.  1),  José Ferney Gómez Villamil (declaración de 3 de agosto de  2004,  folios 255-257 c.o. 1) y Jorge Saúl Santos Salamanca (declaración de 10  de agosto de 2004, folios 263-266 c.o. 1).   

39  Folio 289 c.o. 8.   

40  Folio 46 c.o. 3.   

41  Folios 45 a 51 c.o. 3.   

42  Folios 276 a 277, c.o. 4.   

43  Información  corroborada  por  los datos civiles de la procesada consignados en  las  diligencias  de  captura  (folio  258 c.o. 3) y en la indagatoria (folio 18  c.o. 8).   

44  Véanse  las declaraciones de Ángela Rosa González Peñuela (folio 28 c.o. 7),  Nelly  Peñuela  González  (folio  30 c.o. 7), Miguel Ángel Gutiérrez Cortés  (folio  41  c.o.  7)  Nubia  Sofía Herrera Romero (folios 42 y 45 c.o. 7), Luis  Eduardo  Díaz  Aguillón (folio 52 c.o. 7), Gregorio Chía Niño (folio 55 c.o.  7) y Benjamín Páez Polanía (folio 274 c.o. 6), entre otros.   

45  Folio 115 c.o. 8.   

46  Folios 117-118 c.o. 8.   

47  Narró  que un hijo de Olga Lucía llegó azotado con ortiga y le dio posada una  noche,  llevando  el  menor  al  otro  día  a  donde  Patricia  del Socorro, la  promotora de salud (folios 293-294 c.o. 8)   

48  Declaración de 5 de octubre de 2004, folios 149 y s.s. c.o. 5.   

49  Declaración  de  7  de  septiembre  de  2005,  folios  10  y  s.s.  c.o.  2 del  juicio.   

50  Declaración  de  15  de  septiembre  de  2005,  folios  57  y  s.s.  c.o. 2 del  juicio.   

51  Folios 49 y 50 de la sentencia de segunda instancia.   

52  Resulta  cuestionable  observar  que el aleccionamiento de testigos por parte de  servidores  públicos  vinculados a los organismos de seguridad del Estado no es  un  hecho aislado ni poco frecuente, como se desprende del fallo proferido el 16  de  marzo de 2004 por el Juzgado Penal del Circuito de Guamo, Tolima (Folios 199  a 227 del c.o. 10).   

53  Folio 245 c.o. 8.   

54  Folio 145 c.o. 3.   

55  Destaca  la  Sala  que,  contrario a lo que afirma el Procurador Delegado, en el  proceso  sí  existe  evidencia  sólida  y  veraz  sobre  el antecedente que se  describe. Véase el punto 3.2. (xvi).   

56  Todas  las  organizaciones guerrilleras de filiación marxista-leninista-maoista  se  rigen  por  tales  principios  organizativos. Para citar un solo ejemplo, el  investigador   César   Augusto   Castaño  señala  que  el  Partido  Comunista  Colombiano  Clandestino “PC3 en su naturaleza es cerrado, sus militantes deben  pasar  por  un  riguroso  proceso  de selección, con la obligación de mantener  siempre  un  bajo  perfil…  Basta observar sus estatutos para comprender su…  estructura…  de  carácter  clandestino  y  compartimentado… Las mismas Farc  definen  al  Movimiento Bolivariano, como un movimiento amplio, sin reglamentos,  sin  discriminación…  Su  base la constituyen núcleos clandestinos” («Dos  estructuras        funcionales»,        en        http://www.semana.com/noticias-opinion-on-line/dos-estructuras-funcionales/105962.aspx (26/04/2010).   

57 La  declaración  de  Leyer García Murillo, guerrillero detenido en una cárcel, es  bastante descriptiva sobre el particular.   

58 La  información  plena de las actividades desplegadas por individuos pertenecientes  a  los  grupos  ilegales  ni  siquiera  la  pueden  suministrar  sus  jefes más  importantes.  Como  prueba  de  ello obsérvese que los cabecillas de los grupos  paramilitares  han  solicitado reunirse en las cárceles con personal subalterno  que  hizo  parte  de sus estructuras ilegales para reconstruir el accionar de la  organización  armada  ilegal,  y eso que tales aparatos de poder por contar con  el  patrocinio,  solidaridad  o aquiescencia de agentes estatales no practicaban  con  total severidad las reglas de clandestinidad y compartimentación, como sí  ocurre con los grupos guerrilleros.   

59 Las  valoraciones  que  ahora se hacen coinciden en lo sustancial con lo expuesto por  la  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, en la sentencia de 2 de  diciembre de 2008, radicación 29091.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *