33345(03-02-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33345  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 031.  

Bogotá,  D.  C., tres (3) de febrero de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

          Define  la  Sala  la competencia para conocer de la actuación penal  seguida     contra     JORGE    HERNANDÍ    GARCÍA  DÍAZ,  contra  quien la Fiscalía 42 Especializada de  Bogotá  formuló  acusación  por el delito denominado genéricamente tráfico,  fabricación y porte ilegal de estupefacientes.   

ANTECEDENTES   

          El  19 de noviembre de 2009 la Fiscalía presentó ante los Juzgados  Penales  del  Circuito Especializados de Bogotá escrito de acusación en contra  de    JORGE   HERNANDÍ   GARCÍA   DÍAZ,   por   el   delito   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes,  en  la  modalidad  de transportar, llevar consigo, almacenar y  conservar,   cargo  que  fundamentó  en  los  siguientes  hechos:             

          Por  información  suministrada por la Dirección Antinarcóticos de  los  Estados  Unidos  –DEA-  en  relación  con  la  existencia  de  una  organización dedicada al lavado de  activos  producto  del  narcotráfico,  autoridades  de  Colombia  iniciaron las  indagaciones  de  rigor obteniendo la incautación de sustancias estupefacientes  en  las  poblaciones  de El Espinal (Tolima), Mocoa (Putumayo), Pasto (Nariño),  Buga, Jamundí y Cali (Valle del Cauca) y Neiva (Huila).    

          De  esas  incautaciones,  en  el  escrito de acusación la Fiscalía  atribuye  a  JORGE HERNANDÍ GARCÍA DÍAZ únicamente   las  ocurridas  el  9  de  agosto  de  2009  en  Mocoa  (Putumayo)  por  665 kilos de base de cocaína y el 6 de noviembre de 2008 en la  ciudad  de  Neiva  (Huila) por 484.000.7 gramos de cocaína, ambas en vehículos  automotores,  precisando  que  su  participación  consistió  en  supervisar el  transporte   y   posterior   trasbordo  de  la  droga,  así  como  asegurar  su  almacenamiento y custodia.   

          Con  fundamento  en  el  mencionado  escrito,  se  fijó  el  29  de  diciembre  de  2009  para  la  celebración  de  la audiencia de formulación de  acusación.   Iniciada  la  diligencia,  la  Juez  Segunda  Penal  del  Circuito  Especializada  de  Bogotá,  a  cargo  de  la  tramitación  del juzgamiento, se  manifestó  incompetente  para  asumir su conocimiento, por cuanto los elementos  probatorios  fundamentales  de  la  acusación  no se encuentran en la ciudad de  Bogotá,  sino  en  el  Tolima,  Putumayo  y  Huila,  siendo  la segunda de esas  ciudades  la  más  cercana  para  el  traslado de los testigos. Adicionalmente,  consideró  que  ninguno  de  los  hechos  objeto  de imputación ocurrió en la  ciudad  de Bogotá, luego no hay lugar a dar aplicación al artículo 43, inciso  2 de la Ley 906 de 2004.   

          En  el curso de la audiencia de acusación el defensor del procesado  coadyuvó  la  posición de la funcionaria judicial, señalando que en este caso  no  existe  indeterminación  del  lugar  donde  ocurrieron los hechos, pues ese  aspecto  está  claramente  establecido. Invocó decisión pretérita de la Sala  en  donde  en  otro  proceso  tramitado  con  fundamento  en estos mismos hechos  determinó  que  la  competencia  correspondía  a  los  jueces  con  sede en el  Tolima.   

         

De  esa  forma  la  juez  ordenó remitir el  expediente a la Corte Suprema de Justicia para lo pertinente.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

          Como  un  juzgado  de  Bogotá  señala  a  uno  del departamento de  Putumayo  de  ser  el llamado a conocer de este asunto, corresponde a la Sala de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia pronunciarse sobre el incidente  de  definición  de competencia así suscitado, de acuerdo con lo establecido en  el  artículo  54  de  la  Ley  906  de  2004, en armonía con lo previsto en el  numeral  4º  del  artículo 32 ibídem, por cuanto los juzgados involucrados en  el mismo están situados en distintos distritos judiciales.   

          No   huelga   recordar,   como   lo   ha  hecho  la  Sala  en  otras  ocasiones1,   que   en  el  esquema  procesal  penal  regulado  en  la  citada  disposición  legal  se  prevé  un  mecanismo breve y expedito para definir las  controversias  presentadas  en  punto  de la competencia, pues en ese caso basta  con  la  manifestación  del  juzgador  acerca  de  su  incompetencia  y  de  la  indicación  del funcionario que, en su defecto, debe aprehender el conocimiento  de  la  actuación,  para  surgir  la  obligatoriedad  de  su  definición,  sin  necesidad  entonces,  como acontece en la sistemática de la Ley 600 de 2000, de  contarse  previamente  con  el  criterio  de  la autoridad judicial señalada de  ostentar la competencia.   

          Precisado  lo  anterior,  debe la Sala empezar por señalar que así  como  la acusación constituye el marco fáctico y jurídico que fija las reglas  dentro  de  las  cuales  se  desarrollará  el  debate  propio  de  la  fase  de  juzgamiento,  de  igual  manera  tal  pieza  procesal  ha  de  ser  la base para  determinar  el  juez a cargo de quien debe quedar la tramitación de dicha etapa  de   la   actuación,   sin  que  sea  pertinente  para  ese  efecto  considerar  circunstancias no contempladas en el pliego de cargos.   

          Tal  es  el  criterio  que  la  Sala tiene prohijado con respecto al  procedimiento  establecido en la Ley 600 de 2000, pero que es también aplicable  frente  al  estatuto  previsto  en  la  Ley 906 de 2004, pues en ese sentido los  fundamentos  teleológicos  de  las dos disposiciones son similares. Vale, pues,  recordar dicha postura jurisprudencial:   

“La   resolución  acusatoria  es  pieza  procesal  fundamental,  que  una  vez  ejecutoriada  señala  el marco general y  limítrofe  para  el  desarrollo  de  la  fase  del  juicio,  en acatamiento del  principio   de  congruencia;  por  tanto,  para  determinar  cuál  es  el  Juez  competente  para dirigir la causa a que da lugar esa específica pieza procesal,  no  es  factible  hacer  deducciones  ni  inferencias  a  partir de elementos de  convicción  que  no  forman parte del sumario, ó raciocinios que no hayan sido  tenidos  en  cuenta en el propio pliego de cargos”2.   

          Por  lo anterior, no resulta pertinente decidir el presente caso con  los  parámetros  con  los  cuales  la  Corte  definió  la  competencia  en  la  providencia  remembrada  por  la  defensa,  pues  en  ese  otro  asunto, si bien  adelantado  con fundamento en estos mismos hechos, la acusación se formuló por  varios  delitos y contra varios procesados, lo que dio lugar a aplicar la figura  de   la   conexidad   para   determinar   el   juez  llamado  a  conocer  de  la  actuación.   

          No  ocurre lo mismo en el evento materia de análisis, porque aparte  de  tratarse  de un solo acusado, la Fiscalía le atribuyó un único punible. A  este   respecto,   se  observa  que  si  bien  el  ente  acusador  le  enrostró  participación  concreta  en  dos  incautaciones ocurridas en distintas fechas y  lugares, lo cierto es que nunca le dedujo concurso homogéneo.   

          En  esas condiciones, el precepto llamado a resolver la controversia  objeto  de examen no es el artículo 51 de la Ley 906 de 2004, el cual regula la  conexidad,  sino  el  43  ibídem,  particularmente su inciso segundo, en cuanto  esta norma señala:   

          “Cuando  no fuere posible determinar el  lugar  de  ocurrencia del hecho, este se hubiere realizado en varios lugares, en  uno  incierto  o  en  el  extranjero, la competencia del juez de conocimiento se  fija  por el lugar donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General  de  la Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de  la acusación”.   

          Al  respecto, la Sala tampoco advierte acertada la consideración de  la  juez  promotora  del presente incidente, en el sentido de que los lugares de  ocurrencia  de  los  hechos  están claramente determinados en la actuación. No  puede  pasarse  por  alto que la acusación no se limita a atribuir al procesado  únicamente   la  incautación  del  estupefaciente,  comportamiento  éste  que  resultaría  subsumible  en  el  verbo rector “llevar  consigo”, sino a imputarle también las conductas de  “transportar”,    “almacenar”   y        “conservar”,  fundamentada  la  Fiscalía  para  el efecto en el complementario  accionar  del  cual  lo  hace  responsable, es decir, encargado de supervisar el  transporte   y   posterior   trasbordo  de  la  droga,  así  como  asegurar  su  almacenamiento y custodia.   

          Respecto  de esos comportamientos adicionales, no existe claridad en  la  actuación  acerca  de  su  lugar  de  ocurrencia,  pues  en  el  escrito de  acusación  no  se  brindan  datos suficientes para establecer los sitios en los  cuales se transportó, almacenó o conservó la droga.   

          Resulta,   por   tanto,   aplicable  al  presente  caso  la  primera  hipótesis  regulada  en  la  norma  antes  transcrita, esto es, “cuando  no  fuere  posible  determinar  el  lugar  de ocurrencia del  hecho”.   

          De  acuerdo con esa misma disposición, en tal evento la competencia  se  fija  por el lugar donde se formule la acusación, lo cual se hará donde se  encuentren los elementos fundamentales de la acusación.   

         

          La  Fiscalía  escogió  como tal la ciudad de Bogotá al considerar  que   allí  obran  los  elementos  fundamentales  de  la  acusación.  La  juez  especializada  no  está  de  acuerdo  con  esa  decisión,  argumentando que en  realidad  éstos  se encuentran en el Tolima, Putumayo  y   Huila.   No   comparte   la   Sala   la   apreciación   de  la  funcionaria  judicial.   

          En  efecto,  en  el  escrito de acusación se mencionan 18 testigos,  respecto  de  los  cuales  solamente  4  residen  en el Tolima, mientras 1 en el  Huila,  sin  que  ninguno  de  ellos  sea de Putumayo. Contrariamente, 7 de esos  testigos son de Bogotá y 6 de Nariño.   

          Por  su  parte,  en  el  mismo  escrito  de  acusación la Fiscalía  reseña  25 elementos probatorios, de los cuales, según refiere allí, pretende  acreditar  22  en  el  juicio a través de los referidos testigos, observándose  que   12   de   ellos   corresponden   a  declarantes  con  residencia  en  esta  ciudad.   

          Siendo   entonces  evidente  que  la  mayoría  de  los  testigos  y  elementos  probatorios  se  encuentran  en  esta ciudad, ningún cuestionamiento  procede  efectuar  a la decisión de la Fiscalía de seleccionarla como lugar de  presentación del escrito de acusación.   

          En  tales circunstancias, la competencia para conocer de este asunto  corresponde  al  Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bogotá. En  ese sentido se pronunciará la Sala.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          DEFINIR  la  competencia, en el sentido de  determinar   que  el  conocimiento  de  este  asunto corresponde al Juzgado  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá, a cuyo despacho se ordena remitir  la actuación.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PÉREZ             

Permiso  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        AUGUSTO               J.               IBÁÑEZ              GUZMÁN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                       

JULIO  ENRIQUE   SOCHA   SALAMANCA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

               Secretaria   

    

1  Cfr.  Auto  del 10 de octubre de 2006,  radicación 26203, entre otros.   

2 Auto del 6 de octubre de 2004. Radicación 22738.     

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