33164(09-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33164  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Aprobado Acta No. 178  

Bogotá,  D.  C.,  nueve (9) de junio de dos mil diez (2010)   

V    I    S   T   O  S   

Decide  la  Sala  de    manera   oficiosa  acerca  de la violación de  garantías  fundamentales  en la determinación de la  pena   impuesta  a  OMERLY  MAYUZA  PRADA,  observada en  la  sentencia  de agosto 27  de            2009,            mediante la cual el Tribunal Superior de  Cundinamarca   confirmó   el   fallo   condenatorio   proferido   en  mayo  11 de  ese  mismo  año  por  el  Juzgado Penal Municipal de  Fusagasugá,  con la modificación atinente a la pena  de  prisión  la cual fijó en CIENTO SESENTA  Y  TRES  (163)  MESES,  la  multa  en dos mil (2.000) salarios  mínimos   legales   mensuales  vigentes,   le  impuso  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por igual término  a  la pena privativa de la libertad y le negó el sustituto de la  prisión  domiciliaria,  al  hallarlo   responsable   del  delito  de  extorsión  agravada en grado de tentativa.   

HECHOS   Y  ANTECEDENTES   

En la sentencia de  segunda  instancia  calendada  el  27  de  agosto  de  2009,  el Tribunal Superior  de       Cundinamarca       los      relata      de      la     siguiente  manera:   

“Desde  el  4  de  abril  de  2009, YESID  CARRRILLO  RODRÍGUEZ  empezó  a recibir llamadas telefónicas en las que se le  exigía  el pago de $25.000.000 de pesos, para no atentar contra su vida y la de  su  familia.  Luego  de informar tales sucesos al grupo GAULA de la Policía           Nacional, pactó una cita con la persona  que  le  formulaba tales exigencias, en virtud de la cual, el 16 del mismo mes y  año,  se  desplazó  hasta  la  vereda Angostura del municipio de Pasca, en una  motocicleta  conducida por un policial encubierto. Al llegar a tal sitio y luego  de  mantener contacto telefónico con quién había establecido la cita, arribó  un  carro  color rojo, marca  Renault,   conducido   por   un   sujeto   que   estaba   acompañado  por  un  niño de 2 años,  el  cual,  si  bien  en  un primer momento se negó a recibir el  paquete  con  la  suma  pactada,  retornó  al sitio y lo recibió. Pocos metros  después,  dicho  rodante fue interceptado por los uniformados que identificaron  al  conductor  como JORGE ALBERTO GIL ARAQUE, quien señaló haber sido obligado  por  la  misma  persona que le exigió al denunciante la entrega del dinero y se  ofreció  para  contribuir  a su localización. De tal  modo,  el  señor GIL ARAQUE se dirigió al sitio donde se hallaba el sujeto que  esperaba  la  referida  suma,  con varios uniformados  camuflados  al interior de su vehículo, los cuales luego que aquel recibiera el  paquete,  procedieron  aprehenderlo  e identificarlo como OMERLY MAYUZA PRADA, a  quien  le  fue encontrado el teléfono celular desde el cual se había mantenido  contacto       con      el      denunciante.”1.   

El      10      de     febrero  de  2010,  la  Sala inadmitió la demanda de casación presentada por el defensor de  OMERLY  MAYUZA  PRADA  al  considerar  que  los  tres  cargos  propuestos  en ella violaban el principio de  contradicción2.   

Al     advertir    la    “eventual  vulneración de garantías fundamentales del procesado  en  la  fase  de  determinación  de  las condenas”,  dispuso  su pronunciamiento oficioso acerca del proceso de individualización de  la pena.   

Sin   que   el   demandante  hubiera  promovido  el  mecanismo  de  insistencia, como tampoco el  Ministerio   Público   o   alguno   de   los   Magistrados  integrantes  de  la  Sala  lo  hiciera  en  los  casos  que  están  habilitados  para  provocarlo,  la  Corte  con  fundamento  en  el  inciso 3 del artículo 184 de la ley 906 de 2004  procede    a    pronunciarse    de    fondo.   

CASACIÓN OFICIOSA  

En   orden  a  preservar  la  efectividad  del derecho material como  una     de     las     finalidades    de    la    casación    y    en     atención     a    la  naturaleza    del    recurso   como   control  constitucional  y legal contra las sentencias  penales  proferidas  en segunda   instancia,   cuando   afectan   derechos   o  garantías  fundamentales,  se  ocupa  la  Sala en determinar la  pena    de   prisión  impuesta  al  procesado  MAYUZA PRADA,   como   consecuencia   del  allanamiento  o  aceptación  del  cargo imputado en la audiencia de formulación de la  imputación  ante el Juez  Promiscuo  Municipal de Pasca con Funciones de Control de Garantías3, en razón  al    error    del    Tribunal   en   su        tasación.   

El   cargo  imputado   en  la  audiencia  preliminar  al  indiciado,  se  contrae  al  delito de extorsión -artículo  244  del  Código Penal modificado por el artículo 5  de  la  ley  733  de 2002-  con  el  incremento punitivo previsto por la ley 890  de          2004;         agravado       por       las          amenazas de muerte  proferidas    a    la    víctima    y         a         su  familia -numeral 3 del artículo 6  de  la  ley  733 de 2002-;  y, en grado de     tentativa     –artículo      27      del      Estatuto     Punitivo-.  OMERLY  YAMUZA    PRADA    se  allanó         al         mismo,   de   manera  integral.   

El  Juez en el  proceso  de  determinación  de  la  pena  no  dedujo  la  agravante,   por   considerar   que   no   se  estructuraba  y  tampoco  incrementó  la  pena en la proporción prevista en el  artículo  14  de  la ley 890 de 2004, con el argumento  de  su  inconstitucionalidad  por  violación  de  los  principios de igualdad y  proporcionalidad  y  por  considerar  que  la  expedición  de  nuevas leyes que  incrementan  la  pena  a determinados delitos la derogan tácitamente; la redujo  en  la  mitad  por  el  allanamiento unilateral o aceptación de los cargos y en  otra  mitad  por reparación, para fijarla en veintidós (22) meses de prisión.  La  multa  la fijó en dos (2) salarios mínimos legales mensuales vigentes, con  aplicación   del   principio   de   favorabilidad4.   

Por  apelación5, el Tribunal modificó la pena  impuesta  a  MAYUZA  PRADA  aumentándola  sensiblemente,  teniendo  en  cuenta el incremento previsto en el  artículo  14  de  la ley 890 de 2004; de esa manera, estableció para el delito  de  extorsión la pena de prisión de dieciséis (16) a veinticuatro (24) años,  monto  que  disminuyó en la proporción indicada en el artículo 27 del Código  Penal    para   el   amplificador   del   tipo   de   la   tentativa6, fijando los  extremos  punitivos  en  que  debía  moverse en ocho (8) años a dieciocho (18)  años   de   prisión,   o   lo   que  es  lo  mismo,  en  96  a  216  meses  de  prisión.   

Dichos extremos punitivos los incrementó en  una  tercera  parte “conforme las regla establecida  (sic)  en  el  art.  60-1  del  mismo,  ésta se aplica tanto al mínimo como al  máximo   de   la  pena  prevista  para  la  infracción  básica”7,    al  considerar  que  la  causal  de  agravación punitiva referida a las amenazas de  muerte  se  configuraba,  contrario  a  lo  sostenido por el a quo, determinando  aquellos  en  ciento  veintiocho (128) a doscientos ochenta y ocho (288) meses y  el  cuarto  mínimo del ámbito de movilidad punitiva en ciento veintiocho (128)  a ciento sesenta y ocho (168) meses.   

Respetando  el aumento del 88.9% aplicado al  cuarto   mínimo   del   cual  partió  el  a  quo,  le  impuso  a  MAYUZA  PRADA la  pena de CIENTO SESENTA Y TRES (163) MESES DE PRISIÓN.   

Consideró que no había lugar a la rebaja de  pena  prevista  en  el  artículo  26  de  la ley 1121 de 2006, prohibición que  aplica  a  los  dos  regímenes  de  juzgamiento  y  a  los hechos ocurridos con  posterioridad       a       su       vigencia8;  y,  a  la  consagrada  en el  artículo   269   del   Código   Penal,   porque   no   hubo   reparación   de  perjuicios9.   

Modificó  igualmente  la  pena  pecuniaria,  partiendo  de  la señalada en el artículo 245 del Código Penal para el delito  de  extorsión  agravada  y  siguiendo  el  mismo procedimiento que le permitió  determinar  la  pena  privativa  de  la  libertad,  le  impuso la multa de 2.000  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Para  la  Sala,  ningún  reparo merecen los  argumentos  con  los  cuales el Tribunal sostuvo la vigencia del artículo 14 de  la  ley  890  de  2004  y la legalidad de la aplicación del incremento punitivo  previsto  en  ella  a  este caso; dio por demostrada la agravante prevista en el  numeral  3  del artículo 245 de la ley 599 de 2000 -modificado por el artículo  6  de la ley 733 de 2002-; y, ratificó la exclusión de beneficios y subrogados  prevista  en  el  artículo  26  de  la  ley  1121  de  2006  para  el delito de  extorsión,   la  cual  aplica,  siguiendo  los  lineamientos  jurisprudenciales  trazados  por  la  Corte,  a  los  dos  regímenes  de  juzgamiento  actualmente  vigentes,  incluyendo  la  rebaja  de pena por allanamiento unilateral a cargos,  preacuerdos  y  negociaciones,  para  modificar  la  pena de prisión impuesta a  MAYUZA PRADA.   

El  problema  jurídico tiene que ver con la  equivocación  del  Tribunal,  en  el  proceso de determinación de los extremos  punitivos  de  la pena de prisión, que le llevó a aplicar de forma indebida el  numeral  1  del  artículo  60  del  Código Penal y dejar de aplicar el 2 de la  misma disposición.   

En efecto, no se percató que el artículo 6  de  la  ley  733  de  2002  -modificatorio  del artículo 245 del Código Penal-  dispuso  que  la  pena  “se aumentará hasta en una  tercera  (1/3)  parte”; esto es, que la ley autoriza  el  aumento  de  la  pena  para el delito de extorsión, cuando concurre con él  alguna  de  las  circunstancias  de  agravación  previstas en esa disposición,  “hasta”   en   una  proporción.   

De  ese  modo,  al Tribunal en el proceso de  individualización  de la pena para la determinación de los límites mínimos y  máximos,  en  razón a la presencia de una circunstancia modificadora de dichos  límites,  le  correspondía  aplicar  el numeral 2 del artículo 60 del Código  Penal,  según el cual “Si la pena se aumenta hasta  en   una   proporción,   ésta  se  aplicará  al  máximo  de  la  infracción  básica”.   

Como aplicó el numeral 1 de la misma norma,  de  acuerdo  con  el  cual “Si la pena se aumenta o  disminuye       en       una       proporción  determinada,  ésta  se  aplicará  al  mínimo  y al  máximo  de  la  infracción  básica”,  vulneró el  principio  de  legalidad  de  la  pena previsto en los artículos 29 de la Carta  Política y 6 de la ley 599 de 2000.   

El  incremento  de la pena para el delito de  extorsión  consagrado  en el artículo 245 del Código Penal -modificado por el  artículo    6    de    la    ley    733    de   2002-,   es   de   “hasta”   y   no   de  “una”     proporción10    como  equivocadamente   lo   entendiera   el   Tribunal;  la  expresión  hasta  se  encuentra referida al límite  del  aumento  el cual está dado por una cantidad determinada, pudiendo entonces  incrementarse  en un máximo igual a la proporción indicada -una tercera parte-  o  menor  a ella, de acuerdo con los factores de ponderación que le permiten al  sentenciador moverse dentro del cuarto determinado.   

En  estos  casos,  la ley ha previsto que el  incremento    se   aplica   únicamente  al  máximo  de la infracción básica -numeral 2 del artículo 60  del  Código  Penal-,  lo  cual  conduce  a ajustar la pena a dichas previsiones  legales.   

Definidos los extremos punitivos en noventa y  seis  (96)  y  doscientos  ochenta  y  ocho  (288) meses de prisión, el ámbito  punitivo  de movilidad se determina en ciento noventa y dos (192)  meses de  prisión;  el cual a su vez, debe ser dividido en cuartos, tal como lo indica el  artículo  61 de la ley 599 de 2000, arrojando un factor de cuarenta y ocho (48)  meses de prisión.   

De ese modo el cuarto mínimo se establece de  noventa  y  seis  (96) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses de prisión. Ahora  como  no  se  partió  del  mínimo  señalado  para dicho cuarto en razón a la  ponderación  de  los  aspectos contemplados en el inciso 3 del citado artículo  61,  la  pena  de  prisión  se aumenta en 88.9%, proporción aplicada al factor  arriba  determinado,  esto  es,  en  cuarenta  y dos (42) meses y dieciocho (18)  días  de  prisión,  para un total en definitiva de CIENTO TREINTA Y OCHO (138)  MESES    Y   DIECIOCHO  (18)  DÍAS  DE  PRISIÓN,  que  le  corresponderá  purgar      al      sentenciado     MAYUZA PRADA.   

Bajo  dichas consideraciones se reforma la  pena  privativa  de  la  libertad, en garantía del principio de legalidad de la  pena.   

La  pena accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  igualmente   se  modifica,  para  imponerla  por  el  mismo tiempo establecido  para  la privativa de la libertad, con arreglo a lo dispuesto en el inciso final  del artículo 52 de la ley 599 de 2000.   

En  los demás aspectos, el fallo no será  objeto de modificación.   

Por   lo   expuesto,   la   Corte  Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.-  CASAR    de   manera   oficiosa  la  sentencia  proferida   el   27   de   agosto   de   2009   por   el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca.   

Segundo.-  IMPONER  a  OMERLY YAMUZA  PRADA  la pena de CIENTOTREINTA Y OCHO (138) MESES Y  DIECIOCHO    (18)    DÍAS   DE   PRISIÓN   y   la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso  igual  a  la  pena  privativa  de la libertad, con lo cual se modifica el  fallo  de  segunda  instancia  conforme  a las consideraciones expuestas en esta  sentencia.   

Notifíquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

            Excusa justificada   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                               AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMÁN                             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                              YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Folio  34 y 35, cdno del Tribunal.   

2 Folio  12, cdno de la Sala de Casación Penal.   

3  Audiencia   Preliminar   para  legalización  de  captura,  formulación  de  la  imputación  y  medida  de  aseguramiento  llevada a cabo el día 17 de abril de  2009.   

4  Sentencia  de  1ª  Instancia, mayo 11 de 2009, folios 27 a 36 de la carpeta del  Juzgado Penal Municipal de Fusagasugá.   

5  El  Fiscal  impugnó  la  determinación  de  la  pena, motivos que en su integridad  fueron acogidos por el Tribunal Superior.   

6  Artículo  27  de la ley 599 de 2000: “incurrirá en pena no menor de la mitad  del  mínimo  ni  mayor  de  las tres cuartas partes del máximo de la señalada  para la conducta punible consumada”.   

7 Folio  11 de la Sentencia del Tribunal Superior.   

8  El  Tribunal  apoyó  su  decisión,  en  las Sentencias de Casación de julio 29 de  2008, radicación 29788 y julio 1º de 2009, radicación 30800.   

9  El  Tribunal  consideró  que  “en  momento  alguno  la  víctima  desistió  a la  reparación  de  los  daños  causados,  pues,  tal como lo aclaró el Fiscal al  sustentar   la   impugnación,   aquello  que  ocurrió  consistió  en  que  el  denunciante  por motivos de desplazamiento anunció que no podría asistir a las  audiencias  de  verificación del allanamiento y lectura del fallo.”; folio 46  del cdno de esa Corporación.   

10  Ejemplos  de  incremento  punitivo en una proporción determinada la encontramos  en  los  artículos  312 inciso 2, 330 inciso 3, 340 inciso 3, 441, entre otros.     

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