33161(24-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33161  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                       

Magistrado ponente:  

                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobado Acta N°089  

Bogotá, D. C., marzo veinticuatro (24) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado José Isaac  Ariza  Aranda,  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de  Bogotá,  la  cual confirmó la del Juzgado 15 Penal del Circuito de esta ciudad  mediante  la  cual  se  le  condenó como autor del delito de omisión de agente  retenedor.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-  Los primeros se consignaron en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

El 12 de noviembre de 2003, la DIAN denunció  que  la  sociedad  Fábrica  de  Muebles  José  Ariza  Aranda  y  Cia.,  venía  incumpliendo   repetidamente  la  obligación  de  consignar  en  los  términos  previstos  por  el  Gobierno  Nacional sumas correspondientes a retención en la  fuente  e  impuesto  al  valor  agregado, se acusó como responsable del omisivo  proceder  a José Isaac Ariza Aranda en razón de su condición de representante  legal.   

1.-  Vinculado  mediante  indagatoria  José  Isaac  Ariza  Aranda,  y  cerrada la investigación el 7 de diciembre de 2007 la  Fiscalía  200  Delegada  profirió  resolución  de  acusación contra él como  autor  de  la  conducta  punible  de omisión del agente retenedor o recaudador,  providencia  que  logró  ejecutoria  el  4 de junio de 2008 cuando la Fiscalía  Delegada ante el Tribunal de Bogotá la confirmó.   

2.-  Correspondió  al  Juzgado 15 Penal del  Circuito  de  esta  ciudad  adelantar  el  juicio  y el 11 de mayo de 2009 se le  condenó  a  las  penas  de  treinta  y  seis  (36)  meses de prisión, multa de  veinticinco  millones  ciento  catorce  mil  pesos  ($25.114.000.oo) a favor del  Tesoro  Nacional,  inhabilitación  de derechos y funciones públicas por tiempo  igual,  al  pago  de  doce  millones  quinientos  cincuenta  y  siete  mil pesos  ($12.557.000.oo)  por  perjuicios  materiales  a  favor  de  la  DIAN,  y  se le  concedió  el  subrogado  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena  como  autor  responsable  del  delito  de  omisión  de agente retenedor o  recaudador.   

3.-  Esa  providencia  fue  apelada  por  la  defensa  del procesado, y el 11 de julio de 2009 el Tribunal Superior de Bogotá  la  confirmó.  Contra esta decisión, aquél interpuso el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

El  defensor de Ariza Aranda al amparo de la  causal  primera  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000 formuló dos censuras,  así:   

1.-  En  el  cargo  primero  manifestó que la sentencia es ilegal pues la  condena  al  pago  de  daños y perjuicios producto de la demanda de parte civil  promovida  dentro del proceso se hizo al tiempo que además existía una acción  de cobro coactivo impulsado por la DIAN.   

Censuró  que el ad  quem   legitimó   ambas   acciones  dirigidas  a  la  ejecución de los mismos valores.   

Transcribió el inciso 6 del artículo 48 del  estatuto  procesal,  el  cual dice relación con la manifestación bajo gravedad  del  juramento  de  no  haber  promovido  proceso  ante  la  jurisdicción civil  encaminado  a  obtener  la reparación de daños y perjuicios, y expresó que el  sentido  de  la  norma  no  es  otro  que  el  de impedir la coexistencia de dos  acciones  en  búsqueda  de lo mismo, y que ante la evidencia de una acción que  persigue  lo  mismo  de la pretensión civil dentro del proceso penal  o es  posible proferir una condena y de hacerse resulta ilegal.   

Al    concluir   no   efectuó   ninguna  petición.   

2.-  En  el  cargo  segundo  acusó  que  la sentencia de segundo grado se  encuentra    viciada    por    irregularidades    que    afectaron   el   debido  proceso.   

De nuevo, hizo trascripción del artículo 46  inciso  6º  de  la ley 600 de 2000 y adujo que en el evento en que dos acciones  aparezcan  persiguiendo  el  pago  de  iguales valores, se quebranta la norma en  cita y la actuación debe invalidarse.   

Por lo anterior, solicitó a la Sala casar la  sentencia  y proferir una de reemplazo “que   se   corresponda   con   los   cargos  presentados”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  Para  impugnar  la sentencia de segunda  instancia  referida  era  necesario acudir como en efecto se hizo a la casación  excepcional  que  consagra  el inciso tercero del artículo 205 de la ley 600 de  2000,  pues  el  delito  que  se  le  imputó  en la resolución de acusación y  derivó  en  los fallos de instancia, omisión del agente retenedor o recaudador  tanto      en      el      estatuto      vigente1  al momento de los hechos como  al  dictarse  la  sentencia,  tiene  fijada  pena de prisión que no excede de 8  años.   

2.-   Cuando   se  acude  a  la  casación  excepcional,  el  demandante  debe  cumplir dos exigencias: (i) demostrar que la  intervención  de  la  Corte  es necesaria para la protección de las garantías  fundamentales  o  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  y  (ii) presentar una  demanda  que cumpla las condiciones mínimas de forma y contenido requeridas por  la ley y la lógica casacional para su estudio.   

3.- En el primer evento, la jurisprudencia de  la  Sala  ha  venido sosteniendo que se hace necesario que el recurrente exponga  así  sea  de  manera  sucinta  pero  clara  qué  es  lo  que  pretende  con la  impugnación   excepcional,   debiendo  señalar  el  derecho  fundamental  cuya  garantía  persigue  o  el  tema  jurídico  sobre  el  cual  considera  se hace  indispensable  un  pronunciamiento  de autoridad por parte de esta Corporación.   

En  relación  con la casación discrecional  compete  al  libelista  expresar  con  claridad y precisión los motivos por los  cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  bien para  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar la doctrina, ora para abordar un  tópico  aún  no  desarrollado,  con  el  deber  de  indicar  de qué manera la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de brindar solución al  asunto y a la par servir de guía a la actividad judicial.   

Y,  si  lo  pretendido  por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la  sola referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

4.-  Además,  las  razones  que  aduce  el  demandante  para  persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar  correspondencia  con los cargos que formule contra la sentencia.  Lo   anterior   porque   no   podría   entenderse   cumplido  el  requisito  de  sustentación,  de  manera que si se reclama el pronunciamiento de la Sala sobre  la  protección  de  los derechos fundamentales o un específico tema, es apenas  elemental  que  la  censura  le permita a esta Corporación examinar en concreto  uno  o  los  dos puntos que la habilitan. En otras palabras, debe haber perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que  se  formulen  contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo de  los mismos.   

5.-  Es  pertinente  recordar  que,  en  lo  relacionado  con  el  desarrollo  jurisprudencial,  la  Sala ha sostenido que es  deber   del   casacionista   indicar  si  lo  pretendido  es  fijar  el  alcance  interpretativo  de  alguna  disposición,  o la unificación de  posiciones  disímiles  de  la Corte, o el pronunciamiento sobre un punto concreto que en la  jurisprudencia  no  ha sido suficientemente desarrollado, o la actualización de  la  doctrina,  al  tenor  de  las  nuevas  realidades fácticas y jurídicas; y,  además,  la incidencia favorable de la pretensión doctrinaria frente al caso y  la  ayuda  que  prestaría  a  la  actividad  judicial, por trazar derroteros de  interpretación   con   criterios   de   autoridad2.   

6.-  La segunda condición presupone cumplir  con  los requerimientos mínimos de forma y contenido señalados en el artículo  212  de  la  ley  600  de  2000,  a  saber:  (i)  identificación de los sujetos  procesales  y  de  la  sentencia  impugnada,  (ii) resumen de los hechos y de la  actuación  procesal,  y  (iii)  demostración  del cargo, exigencia que implica  señalar   la   causal   invocada,   las   normas   procesales   y  sustanciales  transgredidas,  y  las  razones  del  reparo,  todo  dentro  del  marco  de  los  principios  que  rigen  la  casación  y  la  lógica  de  la  causal planteada.   

7.-  El recurrente no asumió previamente la  demostración  de  que existía uno o los dos motivos que hacían procedente esa  vía  discrecional,  sino que entró a plantear un cargo bajo los alcances de la  causal  primera  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000, y otro con idénticos  argumentos  al  considerar  que  la  sentencia  de  segundo  grado  se encuentra  viciada,  en  postura que deviene insuficiente a los propósitos de la casación  discrecional  pues  uno  es  el  cargo  que  se  formula dentro del marco de una  determinada  causal y otro es el motivo que justifica la necesidad de ejercer la  facultad  discrecional de abrir la puerta de la impugnación extraordinaria a un  asunto que ordinariamente no tiene acceso a ella.   

8.- El recurso extraordinario de casación se  entiende  como  un  control  de constitucionalidad y legalidad de las sentencias  que  se  efectúa  sobre  los  fallos  proferidos  en  segundo grado. Si bien es  cierto,  el  instituto  no  obedece a fórmulas rígidas de debida técnica, las  impugnaciones  deben  presentarse  como argumentos lógicos y sustanciales desde  luego  sólidos  a  fin  de  socavar  de forma total o parcial las decisiones de  instancia.   

Debe   resaltarse   que   la  ausencia  de  formalidades  no  traduce  que  la  casación  penal se convierta en una tercera  instancia,  ni  que  la demanda pueda ser utilizada de manera ligera para acusar  que     se     encuentra     viciada     por     menoscabo    al    “debido  proceso probatorio”,  aspectos  que  se  plantearon en la  demanda  de manera lánguida sin que se advierta ningún vicio constitucional ni  legal  como  para  casar  la  sentencia y proferir una de reemplazo “que  se  halle  en correspondencia con  los  cargos  presentados”  como fue la única solicitud elevada por el aquí impugnante.   

En  esta  sede extraordinaria a efecto de la  prosperidad  de  los  cargos  se  demandan argumentos sólidos que a su vez sean  lógicos,  jurídicos  y  contundentes en la finalidad de demostrar con efectiva  trascendencia   sustancial   que   la   declaración   de   justicia  objeto  de  impugnación,  la  cual  llega  a  esta  sede  extraordinaria  amparada  por  el  principio  de  la  doble  unidad jurídica de decisión, se fundó en errores de  hecho  o  de derecho manifiestos o se profirió al interior de un juicio viciado  por  irregularidades  que  afectaron  la  estructura  o  la garantía del debido  proceso  o  del  derecho  de defensa, equívocos claramente diferenciados en sus  alcances  que  reclaman  el correspondiente control legal o constitucional y los  necesarios correctivos.   

Por tanto: cuando en la demanda de casación  se  desatienden  los  requerimientos  lógicos  y  de trascendencia orientados a  derruir  lo  decretado  en  las  instancias,  o  cuando se yerra en señalar los  objetos  de  lo  demandado,  o  cuando  lo  acusado no ha ocurrido como aquí ha  pasado,   la   consecuencia   procesal  inmediata  no  puede  ser  otra  que  su  inadmisión.   

10.- Las siguientes son las falencias que se  advierten  en  la  impugnación  presentada por el defensor de José Isaac Ariza  Aranda:   

10.1- No  obstante  que el primer cargo se formuló al amparo de la causal  primera  y  el  segundo  bajo  los alcances de la tercera, a los mismos se dará  respuesta   conjunta   toda   vez  que  son  idénticos  en  sus  contenidos  de  censura.   

10.2.-  En las acusaciones que fueron objeto  de   reseña,   el   demandante  no  tuvo  en  cuenta  que  en  los  precedentes  jurisprudenciales  de  la Sala, los que tienen valor normativo de acuerdo con la  Sentencia  C-836  de  2001, se ha establecido que las propuestas y demostración  de  nulidades  en esta sede extraordinaria no están exentas del cumplimiento de  unos  requerimientos  básicos  que  posibiliten  a  la Corte abordar el estudio  dogmático,  jurídico  y  sustancial  de  una  sentencia o de una actuación en  particular,  con  unos  márgenes  de movilidad desde luego relativos, de manera  que  la  rigidez  de  la  instrumentación de las formas no haga negación de la  posibilidad  de reajustar los extremos estructurales del proceso o la actuación  de  los  jueces  a  la  debida  legalidad  sin  que este medio extraordinario de  censura  se  desnaturalice  ni despoje de sus esencias que lo caracterizan ni de  su finalidad.   

Con  lo  anterior  se  significa  que  en la  formulación  y  demostración  de  nulidades  en  casación  penal, no se puede  omitir   el   cumplimiento  de  los  requisitos  lógicos  y  trascendentes  que  identifican  a  la  impugnación  en  general,  de  manera que tratándose de la  causal  tercera  el  casacionista  no está relevado de esas observancias, en el  entendido  que  este  recurso  no es de libre ni abierta formulación ni permite  una  amplitud  sin límites como para que la Sala proceda a cubrir las falencias  de   lo   enjuiciado   o  a  enmendar  los  desaciertos  de  la  argumentación.   

Por  consiguiente,  corresponde  al  censor  identificar  la  actuación  en  la  que  se  contrae  la  vulneración  de  las  garantías  fundamentales  o aquella que en particular hubiese resquebrajado las  bases  de  la instrucción o del juzgamiento, precisando el momento a partir del  cual  se hace necesario decretar la invalidez para retrotraer la actuación para  de esa manera restablecer la debida legalidad del proceso.   

Además,  le  corresponde  detenerse  en  la  trascendencia  directa  que  el  error  in  procedendo  refleja  o  se  recoge en el fallo  y ocuparse de  argumentar   demostrativamente  en  vía  de  lo  probable  que  de  no  haberse  consolidado  la irregularidad denunciada, el desarrollo de la actuación habría  sido  otro  y  de contera distintos los extremos de lo resuelto, pues sólo así  se   torna  dable  demostrar  que  lo  indebido  procesal  con  proyecciones  de  irregularidad  sustancial denunciada únicamente se puede enmendar a través del  remedio de la nulidad.   

El  censor  en  ambos cargos demandó que la  sentencia  de  segundo  grado  se  halla  viciada  porque la DIAN adelantaba una  acción  coactiva  de  carácter  administrativo  que  perseguía lo mismo de la  parte  civil  en  su  nombre al interior del proceso penal, irregularidad con la  que  acusó  se  transgredió  el  artículo 48 inciso 6º de la ley 600 de 2000  porque  no  era  dable  promover  dos  jurisdicciones  encaminadas  a obtener la  reparación  de  los  daños  y  perjuicios ocasionados con la conducta punible,  efectos que a su juicio invalidan el fallo aquí impugnado.   

Lo  que  afirma  el  casacionista  en efecto  ocurrió  y  se  constata con la certificación que obra a folio 273, pero dicho  paralelo  no  tiene la potencia de invalidar la sentencia de segundo grado, pues  el  estatuto  procesal  para  eventos  como  éste  tiene previsto en sus normas  consecuencias no de nulidad sino de ineficacia. En efecto:   

El  artículo  48  inciso  6º de la ley 600  establece:   

Acción civil.- Requisitos.- Quien pretenda  constituirse  en  parte  civil  dentro  del  proceso  penal, ni no fuere abogado  titulado,  otorgará  poder para el efecto. La demanda de constitución de parte  civil     deberá     contener:    (…)   

6º.-  La  manifestación, bajo la gravedad  del  juramento,  que se entiende prestado con la presentación de la demanda, de  no  haber promovido proceso ante la jurisdicción civil, encaminado a obtener la  reparación   de   los   daños   y   perjuicios  ocasionados  con  la  conducta  punible.   

A  su  vez,  el  artículo  56  ejusdem,  establece:   

Sentencia  condenatoria  y  pronunciamiento  sobre  los  perjuicios.-  En  todo  proceso  penal  que  se  haya  demostrado la  existencia  de perjuicios provenientes del hecho investigado, el juez procederá  a  liquidarlos  de acuerdo a lo acreditado en la actuación y en la sentencia se  condenará  al  responsable  de  los  daños  causados  con la conducta punible.  Además  se  pronunciará  sobre  las  expensas,  las  costas  judiciales  y las  agencias    en    derecho    si    a    ello    hubiere    lugar   (…)   

Cuando  obre  prueba  de que el ofendido ha  promovido  independientemente  la acción civil, el funcionario se abstendrá de  condenar  al  pago  de  perjuicios. En caso de hacerlo  será  ineficaz  la condena impuesta. (Negrillas fuera  del texto)   

10.3.- El artículo 306 de la Ley 600 de 2000  en  su  numeral  2º  es  inequívoco  en  su texto al establecer que constituye  causal  de nulidad, la comprobada existencia de irregularidades sustanciales que  afecten  el  debido  proceso,  entendiéndose  por  aquellas  las que generen un  resquebrajamiento,  esto  es, una ruptura con proyecciones de desestabilización  de la estructura o negación de alguna garantía.   

Para  el  caso  objeto  de  control  legal y  constitucional  no  se advierte ninguna clase de irregularidad de esa naturaleza  contraria   a   lo   debido   estructural  o  a  las  garantías  de  incidencia  sustancial.   

El  estatuto  procesal  es  inequívoco  al  estipular  en  el  artículo  56  inciso  4º  que  cuando obre prueba de que el  ofendido  ha  promovido independientemente, valga decir, de manera paralela a la  penal    la    “acción  civil”, el funcionario se  abstendrá  de  condenar  al  pago  de  perjuicios,  y  que  en  caso de hacerlo  será  ineficaz  la  condena  impuesta.   

En  esa  proyección,  el  efecto  referido  impide  la  declaración de nulidad y consecuente invalidez de lo actuado la que  contrae   retrotraer   la   actuación  a  un  momento  procesal  antecedente  y  específico,  y  corresponderá  al  actor  en  un  escenario diferente al de la  casación  discutir esa consecuencia de ineficacia de la que habla el código no  obstante  de  que  lo promovido por la DIAN no fue una acción de esa naturaleza  específica  sino  que  se  trató  de  un  cobro coactivo ante la jurisdicción  administrativa.   

11.- Por todo lo anterior, se inadmitirá de  la  demanda,  de conformidad con lo establecido en el artículo 213 del estatuto  procesal  penal,  sin que la Sala advierta trasgresión de derechos o garantías  fundamentales  de  incidencia  sustancial  o  procesal  que permitan superar los  defectos  de  lo  demandado  y  suscitar  un  pronunciamiento sustitutivo en los  términos solicitados por el casacionista.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.-          Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada por el defensor de José Isaac Ariza Aranda.   

2.- Advertir que contra esta providencia no  procede ningún recurso.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                 

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                                                                           AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                          

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                         YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Ley  599  de 2000.- Art. 402.- Omisión del agente retenedor o recaudador.- El agente  retenedor  o  autorretenedor que no consigne la sumas retenidas o autorretenidas  por  concepto  de retención en la fuente dentro de los dos (2) meses siguientes  a  la  fecha  fijada por el Gobierno Nacional para la presentación y pago de la  respectiva  declaración  de  retención  en  la  fuente  o  quien  encargado de  recaudar  tasas  o  contribuciones públicas no las consigne dentro del término  legal  incurrirá  en  prisión de tres (3) a seis (6) años y multa equivalente  al   doble   de  lo  no  consignado  sin  que  supere  el  equivalente  a  1.020  UVT.   

2 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Auto   de   26   de  febrero  de  2000,  radicación 18447, entre otros.      

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