33160(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33160  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 120  

Bogotá D.C., abril veintiuno (21) de dos mil  diez (2010)   

VISTOS  

Emprende  la  Sala  la  constatación de los  requisitos   de  censura  lógica  y  suficiente  sustentación  de  la  demanda  casacional    allegada    por   el   defensor   de   la   acusada   JENNY  GRICEL  NIETO  CHAVARRO, contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el  28  de  agosto  de 2009, confirmatoria de la dictada por el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito con funciones de conocimiento de la misma ciudad el 21 de mayo del  referido  año, por cuyo medio condenó a la citada ciudadana como determinadora  penalmente   responsable  del  delito  de  homicidio  agravado  en  María Inés Cruz Acosta.   

HECHOS  

Los sucesos que constituyeron la génesis de  este   averiguatorio   fueron   establecidos   sucintamente   en  el  fallo  del  ad  quem  en los siguientes  términos:   

“El 28 de mayo  de  2008  en esta ciudad, aproximadamente a las 5:30 de la tarde, cuando RODRIGO  CRUZ  regresó  a su residencia después del trabajo, encontró a su progenitora  –  MARÍA  INÉS  CRUZ  ACOSTA   de   79   años   de   edad  –  en  el  piso del pasillo de la entrada, amordazada por una madeja  de  medias en su boca, atada de pies y manos y sin signos vitales, percatándose  posteriormente  que  del  segundo  piso  del  inmueble  personas desconocidas se  habían  sustraído  varios  objetos  de  su  propiedad,  entre  ellos  una suma  considerable   de   dinero  y  las  joyas  de  su  señora  madre,  por  lo  que  inmediatamente   dio   aviso   a  las  autoridades.  Iniciadas  las  diligencias  investigativas   pertinentes,   se   obtuvo   información  acerca  del  posible  compromiso  en  los  hechos  de  GIOVANNY  CASTRILLÓN CASTAÑEDA; JOSÉ FABIÁN  BERNAL  ÁVILA y JENNY GRICEL NIETO CHAVARRO (con quien  Rodrigo  Cruz había tenido  relaciones  sentimentales) y otra mujer conocida como  ‘Yalith’,  por  lo  que  en  ese  sentido  se  orientó  la  investigación  lográndose  la  formal  vinculación  de los tres  individualizados,  así  como  la  aceptación de cargos de los dos primeros, no  así      de      JENNY      GRICEL”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada en el Juzgado Setenta  y  Uno  Penal  Municipal  de  control  de  garantías  de Bogotá se declaró la  legalidad  del  allanamiento,  de  la  incautación de bienes y de la captura de  JENNY GRICEL NIETO. También  allí  el ente acusador le formuló imputación, asistida de su defensor, por el  delito  de  homicidio  agravado (numerales 2º y 7º del artículo 104 de la Ley  599 de 2000), la cual no aceptó.   

En  la  misma  oportunidad a instancia de la  Fiscalía  le  fue  impuesta medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento de reclusión.   

          El  5  de  diciembre  de  2008  la  Fiscalía  presentó  escrito de  acusación  y  el  26  de enero de 2009 en la audiencia correspondiente acusó a  JENNY  GRICEL  NIETO  como  determinadora del mencionado delito contra la vida.   

          El  juicio  oral  fue  adelantado  en  el  Juzgado  Cuarto Penal del  Circuito  de  conocimiento  de  Bogotá,  despacho  que  una vez surtido el rito  dispuesto  por  el  legislador  profirió fallo el 21 de mayo de 2009, por medio  del  cual  condenó  a  la  acusada  a la pena principal de cuatrocientos veinte  (420)  meses y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  veinte  (20)  años, como determinadora del delito de  homicidio  agravado.  En  la  misma  providencia  le  negó  tanto la condena de  ejecución condicional, como la prisión domiciliaria.   

          A  través  de  sentencia  del  28  de  agosto  de  2009 el Tribunal  Superior   de   Bogotá   impartió   confirmación  al  fallo  de  condena,  al  pronunciarse  sobre el recurso de apelación propuesto por la defensa, decisión  contra  la  cual  el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  en oportunidad recurso  extraordinario de casación y allegó el respectivo libelo.   

LA DEMANDA  

El impugnante formula dos reproches contra la  sentencia  del  ad quem, los  cuales postula y desarrolla de la siguiente manera:   

          1.        Primera   censura:   Nulidad   por   incongruencia   fáctica  entre  imputación y acusación   

          Advera  el recurrente que en el escrito de acusación se imputaron a  su  asistida  hechos  diversos de los contenidos en la audiencia de formulación  de  imputación, sin tener en cuenta que la imputación fáctica en dichos actos  debe  ser  la  misma,  según  lo  dijo  esta Colegiatura en sentencia del 28 de  noviembre de 2007 (Rad. 27518).   

          Luego  de transcribir apartes de la formulación de imputación y de  la  acusación,  concluye  que  mientras  en  la  primera se dijo que la acusada  ingresó  a  la  residencia  de  la  occisa  en  compañía de otras personas, y  entonces  le  causaron  la  muerte  por  haberla reconocido, en la acusación se  afirma    que    JENNY   GRICEL   NIETO  no  ingresó,  pero  fue quien organizó la comisión del delito y  estuvo   pendiente   a  media  cuadra  del  lugar  acerca  del  devenir  de  los  acontecimientos,  amén  de  que  en  compañía  de  otra  mujer  facilitó  el  trasporte para que los homicidas huyeran.   

Resalta  el  defensor  que  los  componentes  fácticos  de  los  dos momentos procesales señalados es diverso, y por ello se  presentó  la  incongruencia  constitutiva de la nulidad que reclama a partir de  la  presentación  del  escrito  de  acusación,  con  el  fin  de  “que se le formulen a la procesada los  hechos  jurídicamente  relevantes  de  manera  adecuada  sin  ningún  tipo  de  imputación        fáctica       o       jurídica       sorpresiva”.   

          2.        Segunda     censura:     Violación     directa     de     la    ley  sustancial   

          Afirma  el  censor  que  los  falladores  incurrieron  en violación  directa  de  la  ley  sustancial, por aplicación indebida de los artículos 22,  30,  62,  103  y  104  numerales  2º  y  7º  de la Ley 599 de 2000, y falta de  aplicación  de  los  artículos  9º  del mismo ordenamiento y 7º del estatuto  procesal penal.   

          Luego      de      transcribir      in  extenso  apartes  de  los  fallos de primera y segunda  instancia,  el casacionista asegura que el Tribunal aceptó las razones del juez  de   primer   grado   acerca  de  la  “responsabilidad  directa  y  única del señor GIOVANNY CASTRILLÓN  CASTAÑEDA      sobre      la      muerte     de     la     víctima”,   amén  de  que  tal  Corporación  reconoció  la  existencia  de duda sobre la responsabilidad de la acusada en su  condición  de  determinadora  del homicidio agravado, pues no hay elementos que  así  lo  acrediten,  pese a lo cual, condenó a JENNY  GRICEL por tal comportamiento.   

          Añade  que  si  bien  se tuvo certeza sobre la determinación de la  procesada  respecto  del delito de hurto, tal condición no puede ser trasladada  al    punible    contra    la   vida,   con   mayor   razón   si   CASTRILLÓN  reconoció  que  mató  a la  víctima y que fue él quien decidió y determinó tal desenlace.   

          También  dice  que  la  acusada no actuó con dolo, no determinó a  los   homicidas,   no  medio  mandato,  convenio,  orden,  consejo  o  coacción  superable, luego no hubo determinación.   

          Con  base  en  lo expuesto, el actor reclama la casación del fallo,  para  en  su  lugar  dictar  sentencia  de  reemplazo,  a  través de la cual se  absuelva  a  JENNY  GRICEL NIETO CHAVARRO.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Aunque  en  la legislación que introdujo el  sistema  penal  acusatorio no se establece distinción entre la casación común  y  la discrecional, pues se marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima  del  delito  para  acceder  a  dicha  impugnación,  es claro que corresponde al  recurrente  demostrar  el  quebranto  de derechos o garantías fundamentales, lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la causal, desarrollar  los  cargos  de  sustentación del recurso y acreditar la necesidad del fallo de  casación  para cumplir alguno de los fines establecidos por el legislador en su  artículo  180,  esto es, la efectividad del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos  y  la  unificación de la jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida  la   demanda,   según   lo  establece  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004.   

          Ahora,  en  el  estudio  de  los  requisitos de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  obligado  que la Sala verifique en la formulación y  desarrollo  de  las  censuras  el  acatamiento  de  las  exigencias de lógica y  pertinente  demostración  definidas  por  el  legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

Efectuadas   las  anteriores  precisiones,  procede  la  Sala  a  realizar el anunciado estudio sobre los reparos formulados  por  el  defensor  de  JENNY GRICEL NIETO.   

          En     cuanto     atañe    al    primer  reproche,  encuentra  la  Sala  que  el  casacionista  estructura  su  queja  en  la  incongruencia  fáctica  entre la formulación de  imputación  y  la  acusación,  y  para  ello  se  funda  en  lo dicho por esta  Corporación  en  sentencia del 28 de noviembre de 2007 (Rad. 27518), en la cual  se indicó:   

“Para la Sala,  la  formulación  de  imputación  se constituye en condicionante fáctico de la  acusación,  de  ahí  que  deba  mediar relación de  correspondencia  entre  tales actos. Los hechos serán  inmodificables,   pues  si  bien  han  de  serle  imputados  al  sujeto  con  su  connotación    jurídica,    no    podrá    la   acusación   abarcar   hechos  nuevos”.   

“Lo anterior no  conlleva  a  una  inmutabilidad jurídica, porque precisamente los desarrollos y  progresividad  del proceso hacen que el grado de conocimiento se incremente, por  lo  tanto  es  posible  que la valoración jurídica de ese hecho, tenga para el  momento  de  la  acusación  mayores  connotaciones que implican su precisión y  detalle,  además, de exigirse aún la imposibilidad de modificar la imputación  jurídica,   no   tendría   sentido  que  el  legislador  hubiera  previsto  la  formulación   de   imputación   como   primera   fase   y  antecedente  de  la  acusación”   (subrayas  fuera de texto).   

No obstante, el recurrente nada dice sobre lo  expuesto  con posterioridad por esta Colegiatura a acerca de la misma temática,  así:   

“El principio de  congruencia  no  se  materializa  entre  la  formulación  de  imputación  y la  acusación,   como   erradamente   lo   entiende  el  casacionista,  sino  entre  la acusación y el fallo, al punto que no en vano el  artículo  446  ejusdem  señala  acerca  del  contenido  de  la  sentencia  que  ‘la   decisión  será  individualizada   frente   a   cada   uno  de  los  enjuiciados  y  cargos       contenidos      en      la      acusación’  (subrayas  fuera de texto), sin que  de   modo  alguno  se  refiera  a  la  formulación  de  imputación”.   

“En efecto, dado  el  carácter  progresivo del proceso penal, resultaría inconsistente dentro de  criterios  de  razón práctica exigir a la Fiscalía que la inicial imputación  formulada  en  la  audiencia  dispuesta  para  ello tuviera carácter inmutable,  inmodificable  y vinculante con carácter definitivo para el mismo ente acusador  y  el  trámite,  pues  con  una  tal  postura  se  olvidarían  las  etapas  de  conocimiento    por   las   cuales   transita   el   proceso   penal”.   

“En   el  desarrollo  de  aquellas  se  tiene  que  la  imputación  fáctica  y jurídica  formulada  por  la  Fiscalía  en  la  audiencia  establecida  para  tal efecto,  precedida   de  la  noticia  criminal  y  el  adelantamiento  de  las  pesquisas  correspondientes,    se    ubica    en    el    ámbito   de   la   posibilidad  (si ocurre A, puede ocurrir  B),  entendida  por regla general como una situación de incertidumbre propia de  lo  incipiente  del  diligenciamiento,  momento  en  el  cual  se hace necesario  ahondar   en  la  búsqueda  de  diversos  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia   en   procura   de  constatar  o  infirmar  la  acreditación  de  la  materialidad   del  delito  y  la  responsabilidad  del  incriminado”.   

“Ya  cuando se  trata  de  la  acusación,  el grado de conocimiento es sustancialmente diverso,  pues  opera según el artículo 336 de la legislación procesal penal de 2004 en  el      terreno      de     la     ‘probabilidad   de   verdad’,  (siempre  o  casi  siempre  que se  presenta  A, entonces, sucede B), motivo por el cual, como acto culminante de la  investigación  adelantada  por  la  Fiscalía,  cobra  un especial carácter de  inmutabilidad,  salvo las expresas excepciones definidas por el legislador (v.g.  La  petición  de absolución perentoria contenida en el artículo 424 de la Ley  906  de  2004  o las aclaraciones, adiciones o correcciones a las que se refiere  el  artículo  339  de la misma normatividad), en cuanto se convierte en ley del  proceso,  a  la  vez que delimita el contexto dentro del cual habrá de librarse  el          debate         oral”.   

“Así las cosas,  es  claro  que  la imputación fáctica y jurídica de  que     trata     la     audiencia     establecida    inicialmente    para    su  formulación, la cual corresponde según el artículo  286  de  la  Ley  906  de  2004  a  un ‘acto  a  través  del  cual  la  Fiscalía  General  de  la Nación  comunica  a una persona su calidad de imputado, en audiencia que se lleva a cabo  ante  el  juez de control de garantías’,    siempre    que    ‘de  los elementos materiales probatorios, evidencia física o de la  información   legalmente  obtenida  se  pueda  inferir  razonablemente  que  el  imputado   es  autor  o  partícipe  del  delito  que  se  investiga’,  no tiene  la  aptitud  de  constituirse  en  extremo  objeto de constatación en punto del  principio     de    congruencia    entre    acusación    y    fallo”1    (subrayas    fuera    de  texto).   

De  lo  anterior se concluye sin dificultad,  que  el tema propuesto ya ha sido dilucidado por la Sala y que, por tanto, no se  precisa del fallo para abordarlo una vez más.   

Impera  señalar  que  aún si prosperara la  petición   invalidatoria  del  censor,  tendría  que  volver  a  repetirse  la  actuación  que  considera  incorrecta,  dado  que  si  depreca  la  nulidad del  diligenciamiento  a partir de la presentación del escrito de acusación, con el  fin   de   “que  se  le  formulen  a la procesada los hechos jurídicamente relevantes de manera adecuada  sin  ningún  tipo  de  imputación  fáctica o jurídica sorpresiva”,   una   vez   más   tendría   que  modificarse   la   imputación   fáctica   contenida   en  la  formulación  de  imputación,  pues  como se acreditó probatoriamente, en verdad la procesada no  estuvo  dentro de la residencia, sino que planeó el comportamiento, contactó a  quienes  fungirían  como  autores  materiales,  y  permaneció cerca del sitio,  pendiente  telefónicamente  del desarrollo de los acontecimientos, así como de  brindar transporte a aquellos una vez culminaran su labor.   

          Bastan  las  consideraciones  expuestas para disponer la inadmisión  del reproche.   

          Acerca   del   segundo  cargo  advierte  la  Sala  que  en  su acreditación el censor incurre en  serias  falencias,  pues  pese  a  postular  la  violación  directa  de  la ley  sustancial,  la  cual  tiene  lugar  cuando  a  partir de la apreciación de los  hechos  legal  y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento, los  falladores  omiten  aplicar  la  disposición  que  se ocupa de la situación en  concreto,  en  cuanto  yerran  acerca  de  su existencia (falta de aplicación o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los hechos probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan efectos diversos o  contrarios  a  su  contenido  (interpretación  errónea), orienta su esfuerzo a  deplorar   que   el   Tribunal  condenó  a  la  acusada  en  su  condición  de  determinadora  del  homicidio agravado en María Inés  Cruz   Acosta,  sin  que,  en  su  personal  criterio,  existieran elementos de convicción que así lo acreditaran.   

Es  pertinente  destacar  que  sin  tener en  cuenta  la  modalidad de quebranto directo de la ley sustancial, el error de los  funcionarios  recae  sobre la normatividad, circunstancia que ubica el debate en  un  ámbito  estrictamente  jurídico,  sea  porque se dejó de lado el precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque el hecho se  adecua   a   una   disposición  estructurada  con  supuestos  distintos  a  los  establecidos,  o  bien,  porque  se desborda el entendimiento propio de la norma  aplicable  al  caso concreto, todo lo cual exige del casacionista la aceptación  de la realidad fáctica declarada en las instancias.   

En  consecuencia,  no  se  debate  allí  la  actividad  probatoria  ni su ulterior ponderación por parte de los funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las  diversas  modalidades de error en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

En  el  reproche analizado se observa que si  bien  el  demandante  plantea  la  violación  directa  de la ley sustancial, su  reclamo  no se adentra a ubicar un problema de naturaleza jurídico –  conceptual, sino a traer a colación  apartes  de  las providencias de primera y segunda instancia, con la pretensión  de  demostrar  que  en  tales  decisiones fue exonerada de responsabilidad, todo  ello  sin  tener  en  cuenta  que  en  el  fallo del a  quo se dijo:   

“El  citado    (Rodrigo   Cruz,   se   aclara)  y  JENNY,  junto  con Fabián Bernal,  persona  contactada  a  su  vez  por  Jeovanny,  se  reúnen con la mujer, alias  YALITH,  residente  en  el  mismo  sector,  gestando y planeando el ingreso a la  vivienda,  y  asumiendo todos los datos suministrados  por  la  acusada,  incluso  un  mapa  oral  del  lugar  que ella elaboró, quien  además,  para  lograr el ingreso de los citados, pues sabía que a nadie le era  abierta  la puerta de la vivienda, se comunica telefónicamente con María Inés  indicándole       que       hacia       allá      se      dirigía”.   

“Una vez en el  interior   y   para  evitar  atraer  la  atención  de  los  vecinos  como  así  les  advirtió  y  convinieron  con JENNY, la anciana  mujer  es  amordazada  y atada de pies y manos, a quien además agreden de forma  violenta  para reducirla, le engullen trapos en la boca, colocándola boca abajo  en  el  piso,  y  al  cuidado  de  Jeovanny;  mientras  los  otros, en constante  comunicación  con  JENNY  Grisel,  van  a  las  habitaciones, apoderándose del  dinero  y  otros  elementos.  Transcurrido  un tiempo  JENNY  apura  la  salida  de  los  restantes  partícipes,  con instrucciones al  respecto   a   quienes   esperaba   en   un  vehículo  marca  Mazda,  de  color  rojo”  (subrayas fuera de  texto).   

Por   su  parte,  expresó  el   ad   quem  en  el  fallo  se  segundo  grado:   

“Procede  el  Tribunal  a  resolver  lo  pertinente  advirtiendo de  entrada   una   verdadera   falacia   argumentativa  de  la  defensa  en  su  propósito  de  obtener la revocatoria de la sentencia de  condena  proferida  en  contra  de su patrocinada, pues no obstante referir como  plenamente  demostradas  cinco circunstancias de hecho que permiten la inferente  construcción  del  suceso  delictivo  para  su asistida, a renglón seguido sin  ninguna  sindéresis arriba a conclusiones diferentes a las del a quo, aduciendo  simplemente  que  la  sentencia  se fundamenta en conjeturas judiciales y que el  juez  de  primera  instancia  no  relaciona  de  dónde  obtiene  la certeza que  justifique    una    declaración    de    responsabilidad    penal    como   la  adoptada”.   

          Y ulteriormente precisó:   

“Cuando  los  medios  empleados  corresponden esencialmente a los acordados y en su desarrollo  o  utilización  se  produce  un resultado más allá del previsto, en este caso  ese  efecto  que  se  deriva  como  consecuencia  del  hecho  y  medio querido o  convenido,  así  sea  producto  directo  de  una  imprudencia del autor o de un  descuido  o  de su culpa o falta de cuidado, aquella afección al nuevo interés  jurídico  se  comunica  al  determinador  porque  cabalmente quiso o dispuso la  realización  de  la  conducta  por  ese  medio  específico  que  por  su misma  naturaleza      produjo      ese     tipo     de     resultado     (…)  sucedió  que   precisamente   al  ejecutar  la  conducta  por  los  medios  convenidos  y  específicamente  al  colocar  a  la  víctima  en  condiciones  de indefensión  maniatándola  y  amordazándola  se  causó  su  muerte  por estrangulamiento y  sofocación,  luego  ese  letal resultado deviene imputable o atribuible a todos  los  partícipes  y aún al determinador (…)  por  lo que en esas condiciones es  procedente   la   atribuibilidad  delictiva  enrostrada  a  JENNY  GRICEL  NIETO  CHAVARRO” (subrayas fuera  de texto).   

          Como  viene  de  verse, es claro que la inconformidad del recurrente  no  se circunscribe a una problemática estrictamente conceptual, pues en verdad  su  disentimiento  apunta  a deplorar la ponderación de las pruebas con base en  las  cuales  se  edificó tanto en primera como en segunda instancia el fallo de  condena   proferido   con   contra  de  YENNY  GRICEL  NIETO,  temática propia de la violación indirecta de  la ley.   

          En  consecuencia,  encuentra  la Sala que si de una parte, el censor  no  es fiel a lo dicho por los falladores en sus sentencias, y de otra, pretende  acreditar  la  violación  directa  de la ley a partir de la ponderación de las  pruebas,  no hay duda que se aparta de las reglas dispuestas por el legislador y  desarrolladas   por   la   jurisprudencia  para  acceder  a  este  mecanismo  de  impugnación extraordinaria.   

          Habría   lugar   a  plantear  el  quebranto  inmediato  de  la  ley  sustantiva,   si   los   falladores   hubieran  declarado  que  el  proceder  de  JENNY  NIETO  fue  ajeno al  delito  de  homicidio  agravado y pese a ello la hubieran condenado, pero tal no  fue  el  discurrir de aquellos, quienes por el contrario, expresaron las razones  por  las  cuales  arribaron  a  la  certeza necesaria para declararla penalmente  responsable de dicho delito en calidad de determinadora.   

Las   mencionadas   omisiones  lógicas  y  demostrativas  en el discurso del defensor imposibilitan a la Sala para acometer  el  estudio  de  la  censura,  pues  si el libelo casacional no corresponde a un  alegato  de  libre confección, su presentación con base en meras apreciaciones  personales  del  defensor  y  sin  atenerse  a  alguna  de las reglas lógicas y  argumentativas  que  lo  gobiernan,  obliga  a la Sala a inadmitir la demanda de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, pues en  virtud  del principio de limitación propio del trámite casacional, la Corte no  se encuentra facultada para enmendar tales falencias.   

          Además,  no  se  observa  con  ocasión de la sentencia impugnada o  dentro  del curso de la actuación procesal, violación de derechos o garantías  de  la  acusada,  como  para  adoptar la decisión de superar los defectos de la  demanda  y  decidir  de fondo, según lo dispone el inciso 3º del artículo 184  de la citada legislación.   

          Precisión final   

          Contra  la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  presentada por la  defensa  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004. Como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para  aplicar  el  referido  instituto procesal, la Sala ha  definido    las   reglas   para   tal   propósito2, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es un mecanismo especial cuyo ejercicio corresponde  al  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  por  medio  de  la  cual la Sala decida inadmitir la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar la reconsideración de lo decido. También  podrá  ser ejercitado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –  cuando  el  recurso  de casación no  hubiera    sido    interpuesto   por   un   Procurador   Judicial   –,  el Magistrado disidente, el ausente  de los debates o quien no haya suscrito la providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus Delegados para la Casación Penal o  ante  uno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  en  las  condiciones expuestas en  precedencia.   

          iii)                      Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  de  quien  no  intervino  en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  el  cual se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  este  último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso de casación, salvo  cuando la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR  el libelo casacional presentado  por  el  defensor  de  la procesada JENNY GRICEL NIETO  CHAVARRO   por   las   razones   expuestas   en   las  consideraciones precedentes.   

De conformidad con el artículo 184 de la Ley  906    de    2004,    es   facultad   del   demandante   elevar   petición   de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia  del  4  de  febrero de 2009. Rad. 30043. En sentido similar sentencia  del 8 de octubre de 2008. Rad. 29338.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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