33025(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.° 33052  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 114  

          Bogotá   D.   C.,   catorce   (14)   de   abril  de  dos  mil  diez  (2010)   

         

VISTOS:  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de revisión presentada a través de apoderado por el ciudadano  ALBERT  DUKEY  CUBILLOS  MAVESOY,  condenado  a  la pena principal de cien (100)  meses   de   prisión,   en   calidad   de  autor  del  delito  de  acceso carnal violento agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.- Los acontecimientos que dieron lugar a la  investigación  penal  ocurrieron  el 4 de marzo de 2005 en la ciudad de Ibagué  (Tolima),  en  la  residencia  de  ALBERT  DUKEY CUBILLOS MAVESOY, ubicada en la  manzana  1  casa  7  del  barrio  Santofimio  de  esa ciudad, en la cual se hizo  presente  Leny Alexandra Martínez Quimbayo por invitación de aquél y luego de  departir  algunos  momentos  en  la  sala,  donde se encontraban Ladíver Pérez  Vargas  y Wílmer Osvaldo López Vargas, moradores del inmueble, la llevó hasta  su  alcoba  con  el  pretexto de enseñársela, y allí empezó a besarla con su  aquiescencia,  sin  embargo,  tan  pronto  como  le  tocó  los  senos y la zona  genital,  denotando  su inequívoco propósito de sostener una relación sexual,  ella  (Leny  Alexandra)  le  pidió  que  no  lo  hiciera,  empero, Albert Dukey  prosiguió  en  su  empeño,  de manera violenta le quitó la ropa y la accedió  carnalmente.   Esa   misma   noche,   la   ofendida   procedió  a  formular  la  correspondiente   denuncia   ante   las  autoridades  de  policía  del  Tolima.   

2.  Cumplidas  las  diferentes  etapas  del  proceso,   señaladas   en   la   Ley  600  de  20001, el Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  de Ibagué, el 24 de abril de 2007, profirió sentencia absolutoria de  primera  instancia  a  favor  de ALBERT DUKEY CUBILLOS MAVESOY, por el delito de  acceso carnal violento.   

3.  Esta  decisión  fue  apelada  por  la  Fiscalía  y  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Ibagué, el 2  de  abril de 2009, la revocó y condenó al procesado CUBILLOS MAVESOY a pena de  cien  (100) meses de prisión, accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la sanción principal;  igualmente,  al  pago  de perjuicios y le negó los subrogados de la suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

4. Posteriormente, el implicado ALBERT DUKEY  CUBILLOS  MAVESOY  confirió  poder especial a un profesional del derecho, quien  en su nombre interpuso la presente acción de revisión.   

LA DEMANDA  

El  apoderado  de  ALBERT  DUKEY  CUBILLOS  MAVESOY,  solicita  la  revisión  del  fallo  condenatorio,  con  el  siguiente  fundamento:  “me  permito  invocar  como  causal  de  revisión la segunda de las indicadas en el artículo  220  del  Código  de procedimiento penal (sic), norma que expresa: 6º.  Cuando  se  demuestre  que el fallo  objeto  del  pedimento de revisión se fundamentó en todo o en parte, en prueba  falsa  fundante  para  sus conclusiones”.   Y   a   renglón  seguido  cita  como  fundamento   de   derecho   el   que  “Toda  decisión  judicial  debe  fundarse  en  las pruebas regular y  oportunamente   allegadas  al  proceso” (sic).   

Se    refiere   el   libelista   a   los  acontecimientos,  a  la  actuación  procesal  y a la valoración de las pruebas  recaudadas  a  la  manera  del  típico  alegato  de instancia, y asegura que la  prueba  en  “que se basa el  sentenciador  de  segunda  instancia  es  falsa,  ya  que  le  da  valor  de una  maniobra”,  como  lo dijo el A Quo, por lo tanto las afirmaciones de la ofendida  no  son creíbles, pues en el debate probatorio se demostró que el procesado no  realizó  la  conducta  atribuida,  más cuando las conclusiones del dictamen de  Medicina  Legal  “no  son  más      que     presunciones     por     parte     del     médico”, cuya deficiencia pone de presente la  existencia  de  la  duda,  la  cual  debe  resolverse a favor de su patrocinado.   

Critica  el  accionante, el procedimiento de  recolección  de  pruebas en especial la de carácter técnico, para afirmar que  “se  hizo al antojo de la  denunciante  y  lo  peor  aún así mismo los valora el magistrado ponente en la  segunda  instancia  pues  es  éste  quien  debió  confirmar  que  las  pruebas  técnicas  no  fueron  suficientes  eficientes  determinantes  para enjuiciar al  procesado”  (sic),  de manera que el Tribunal al emitir la sentencia condenatoria  infringió    el   principio   del   in   dubio   pro  reo  y  los principios orientadores de la apreciación  probatoria.   

Para   el   apoderado,   en   “este  recurso  extraordinario  se debe  tener  en  cuenta  la  violación  directa  de la ley sustancial por aplicación  indebida  de varias disposiciones del código penal y violación indirecta de la  ley  por  errores  de hecho derivados de falso raciocinio; estableciendo algunas  hipótesis  que  asume el magistrado ponente como posibles, mas no así respecto  de  los  supuestos  que dio por demostrados la sentencia es un criterio único y  personal  del  juzgador  el  cual no lo establece el acervo probatorio mirado de  manera  conjunta es solo una hipótesis que arroja la valoración de las pruebas  en    contra    del    enjuiciado   que   existen   en   el   libelo”,    para  solicitar  de  tal  manera,  se  revise  el  sentido condenatorio del fallo y se  absuelva al procesado.   

Anexó  el  poder para actuar y copia de las  sentencias de instancia con el certificado de ejecutoria.   

No  allegó prueba alguna relacionada con la  causal invocada como sustento de la acción propuesta.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  La demanda de revisión que no se adecue  con  los  parámetros  que  establecen  los  artículos 220 y 222 del Código de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000,  no  podrá  ser  admitida,  pues  es  inaceptable  que so pretexto de la excepcional acción, se intente regresar a la  controversia  probatoria, ya finiquitada en las instancias correspondientes, con  decisiones  que  al  haber  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada son inamovibles y  permanecen amparadas con certeza de intangibilidad.   

Sobre    el   punto   tiene   dicho   la  Corte2:   

“El ordenamiento  positivo  estableció  la acción de revisión como mecanismo dirigido a quebrar  la  cosa  juzgada  e  invalidar  una  sentencia  que  entraña  un  contenido de  injusticia,  porque  la  verdad  procesal  allí declarada es bien distinta a la  histórica  y real del acontecer fáctico objeto de juzgamiento. Su carácter es  excepcional,  pues  tan  sólo  procede  en los estrictos casos señalados en la  ley.   

Si  bien  la  demanda  no  requiere mayores  tecnicismos,   es   imperativo  el  cumplimiento  de  unos  requisitos  mínimos  establecidos  por  el legislador, cuya observancia es estricta para que la Corte  pueda  darle  curso, en cuanto no se trata de un alegato más dentro del proceso  ni de un recurso adicional a los ordinarios.   

Su  finalidad no es desconocer, sin razón,  el  carácter definitivo e inmutable de la declaración de justicia contenida en  los  fallos,  con  la sola intención de revivir debates superados en las etapas  del proceso.   

Por  consiguiente no es posible que, por su  conducto,  se  intente  cuestionar  las  pruebas  aportadas sencillamente por el  desacuerdo  del  actor  con la forma en que fueron valoradas por los falladores,  se  busque  enmendar  errores  de  juicio o de procedimiento y menos intentar la  redosificación de la pena impuesta.   

Es  imprescindible  que  quien  se proponga  quebrar   el  carácter  de  cosa  juzgada  de  una  providencia,  demuestre  la  existencia  real  de  alguna  de las causales señaladas en el artículo 222 del  Código de Procedimiento Penal.   

En  efecto,  conforme  a dicho precepto, el  escrito  debe  contener la descripción de la actuación procesal cuya revisión  se  demanda,  la  conducta  punible  que la motivó, la copia o fotocopia de las  decisiones  de  primera  y  segunda  instancia con constancia de ejecutoria, las  causales  que  se invocan, los fundamentos de hecho y derecho en que se apoya la  solicitud y las pruebas que se aportan para demostrar la petición.   

Su contenido no puede consistir solamente en  una   exposición   desordenada   del   acontecer   fáctico  y  procesal  o  en  apreciaciones  meramente  subjetivas  sobre  la  manera  en  que  se  evaluó el  material  probatorio.  El  actor  debe  seleccionar cuidadosamente la causal que  pretende  aducir  en  apoyo  de  su  pretensión,  presentarla de manera clara y  precisa  y  sustentar  con argumentos serios y con suficiente poder suasorio las  razones en que fundamenta su solicitud.   

En  esta  oportunidad la demandante olvidó  por  completo  la  esencia  de  la  acción de revisión y creyó que se trataba  simplemente  de  un  escrito  más  dentro del proceso, ajeno por completo a las  exigencias  normativas  sobre el contenido de la demanda y sobre las causales de  procedencia”.   

Tal  es  el  caso  del libelo cuyos aspectos  formales  se  analiza,  pues  el  apoderado  se limitó, en farragoso escrito, a  mencionar   que  la  sentencia  condenatoria  de  segunda  instancia  se  dictó  soportada   en   pruebas   sin   la   suficiente   entidad  demostrativa  de  la  responsabilidad del procesado.   

En   cuanto   a  la  causal  de  revisión  seleccionada    -incorrectamente   citada-,  únicamente  se  limitó  a señalar que como en la sentencia de  primera  instancia  se  le restó credibilidad al testimonio de la víctima y se  calificó  como  una  maniobra  de  ésta  para  vengarse  del  procesado por su  decepción  amorosa,  entonces,  por esa razón, le da el calificativo de prueba  falsa.   

Adicionalmente, insiste el demandante, en la  indebida  apreciación  probatoria realizada por el Tribunal Superior, actividad  en  la  cual desconoció el principio de la duda, que ha debido resolver a favor  del  procesado,  y por todo ello, afirma, se profirió la sentencia condenatoria  fundamentada en prueba falsa.   

No  elabora  el defensor, al menos de manera  precaria,  un aporte argumentativo coherente y lógico en procura de desarrollar  los  principios  y  la técnica que orientan esta acción; mucho menos demuestra  la   manera   cómo   ese   aporte   –que  no  hizo  ninguno-  da  al  traste  con los cimientos del fallo  condenatorio;  es  decir,  en  estricto  sentido,  incumplió  con  el  deber de  enseñar  a  la  Corte “los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en que se apoya la solicitud”, según lo exigido por el numeral 3°  del   artículo   222   del   Código   de   Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000).   

Con  relación a la causal invocada, numeral  5°  del  artículo  220  ibídem,  no  el  6º  como equivocadamente lo cita el  accionante,  para  que  la  demanda  pueda  ser  admitida,  el  postulante  debe  presentar  un  discurso jurídico coherente, tendiente a demostrar, con apoyo en  los  anexos pertinentes, que el fallo cuya abolición se pretende se fundamentó  en   prueba   falsa,   lo   cual  se  logra,  ineludiblemente,  acompañando  al  correspondiente  libelo  copia  auténtica  de  la  sentencia  en firme donde se  hubiere  declarado  tal  circunstancia,  valga  decir,  la prueba que sirvió de  soporte   para   la   condena   pertinente  era  falsa,  ella  genera  un  grado  significativo  de  persuasión  y  si  se  prescinde  de  esa  prueba  declarada  jurídicamente falsa, la condena no subsistiría.   

Al  respecto  la  Sala  en  auto  de  23  de  noviembre de 2000, precisó:   

“En tal orden de  ideas  y  tratándose de esa causal de revisión, el promotor de la acción debe  haber  establecido  primero  la  emisión  de la decisión judicial en la que se  haya   declarado   la   falsedad  de  la  prueba,  constatar  que  ha  adquirido  inmutabilidad  de  cosa  juzgada,  determinar  que la prueba declarada falsa fue  utilizada  en el fallo que se pretende revisar y demostrar que fue fundamento de  él.   Nada  de  ello  hace  el  actor,   ni siquiera señala que haya  tenido  acceso a la decisión judicial, por lo que decide poner a la Corte en el  predicamento  de  conseguirla  y  quien  termina  remitiéndola es su poderdante  dentro  de  un  lapso  bien  distante  del  de  la  fecha de presentación de la  acción.   

(…)   

En  esa  perspectiva,  la  causal  5ª  de  revisión  exige demostrar que la proposición probatoria en la que se fundó el  fallo  ha sido mutada en cuanto a su legalidad, al haber sido declarada falsa en  una  decisión  judicial  que  a  su  vez  ha  adquirido inmutabilidad y ha sido  dictada  con  posterioridad  al fallo que se pretende revisar. Por ello el deber  del  peticionario  de  la  revisión no se agota con la mera aducción del medio  probatorio  que  demuestre  la  existencia de una decisión judicial que declare  con  carácter  definitivo  la  falsedad  de  una  prueba, sino que debe  demostrar – dentro de la causal 5ª invocada – que esa prueba  declarada falsa fue el fundamento del fallo que pretende revisarse.   

Dentro  de  ese  deber,  la  propuesta  de  revisión  contenida  en  la  demanda  debe  construirse  a partir de la lectura  cuidadosa  del  fallo  que pretende revisarse para determinar cuáles fueron las  pruebas  que  fundamentaron  el  fallo, y así poder demostrar que sin la prueba  declarada  falsa,  la  declaración  contenida en él no se sostiene y por tanto  debe  iniciarse  el  proceso  rescindente.”3 (Resaltado fuera de texto).   

3. En el caso que se examina, nada de lo que  exige   la  norma  cumplió  el  demandante  y  pretende  que,  una  exposición  desordenada   del  acontecer  fáctico  y  procesal  o  apreciaciones  meramente  subjetivas  sobre  la evaluación del material probatorio, se tengan como prueba  demostrativa  de  la falsedad del mismo, fundamento de la sentencia condenatoria  contra  ALBERT DUKEY CUBILLOS MAVESOY;  ignorando el accionante cumplir con  los  requisitos  mínimos  de este procedimiento, además, el fallo condenatorio  esta  cimentado  en diversidad de prueba técnica, científica y testimonial, lo  que  conduce  a sostener que el apoderado confundió el concepto de “prueba   falsa   declarada   mediante  sentencia    judicial    en    firme”,  con  la  noción de un alegato de instancia, conceptos totalmente  divergentes  tanto sustancial como consecuencialmente, que no es del caso entrar  a dilucidar por ahora.   

4.  Esa  defectuosa  y  errada  postulación  indica  que  la pretensión subyacente del demandante consiste en que la Sala de  Casación  Penal  realice  una  nueva  valoración del conjunto probatorio, para  enmendar  supuestos  errores de juicio o de procedimiento, cometido incompatible  con   la   causal  de  revisión  seleccionada  y  en  esta  sede  absolutamente  impertinente.   

5. El desconocimiento de la naturaleza y los  fines  de  la  acción  de revisión por parte del postulante, y las falencias e  impropiedades   advertidas   en   la  estructuración  de  la  demanda  conducen  inexorablemente a su inadmisión.    

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de ALBERT DUKEY CUBILLOS  MAVESOY.   

2.  Contra  el  presente  auto  procede el recurso de reposición,  en los términos de los  artículos  171,  176, 186,189 y 223 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de 2000).   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO                                                         AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                 YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  El  procedimiento  aplicable  al  caso  es  la  Ley  600  de  2000, por cuanto en el  departamento  del  Tolima,  la  Ley 906 de 2004 solo entró a regir a partir del  1º de enero de 2007.   

2. Auto  de junio 27 de 2007, radicación 27256.   

3. Auto  de  23  de noviembre de 2000, radicado 16865. En el mismo sentido, véanse entre  otros,  los  proveídos  de  1º  de  junio  de 2005, radicado 19674 y del 28 de  septiembre de 2006, radicado 24814, respectivamente.      

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