33002(03-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  33002   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 374.  

         

          Bogotá   D.C.,   diciembre  tres  (3)  de  dos  mil  nueve  (2009).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  presentada  por  la  apoderada  de  la  parte  civil  con  el objeto de  sustentar  el  recurso  de casación excepcional interpuesto contra la sentencia  proferida  el  15  de julio de 2009 por el Juzgado Penal del Circuito de Líbano  (Tol.),   mediante  el  cual  revocó  la  condenatoria  dictada  en  contra  de  JOHN  JAIRO  CANO SIERRA el 9  de  febrero  anterior  por  el  Juzgado  Tercero Promiscuo Municipal de la misma  sede,    para    en    su    lugar    absolverlo    del   delito   de   lesiones  personales       culposas  por  el  cual  se  lo había  acusado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El supuesto fáctico que originó la presente  actuación      procesal     fue     compendiado     por     el     ad-quem,      de      la     siguiente  manera:   

“Sucedieron en la vía  que  del  Líbano  conduce a Armero Guayabal, en la mañana del 22 de febrero de  2003,  cuando se produjo una colisión entre el camión conducido por JOHN JAIRO  CANO  SIERRA  y  la motocicleta en la que se movilizaba Nelson Hernández con su  compañera,  Betty Zambrano, quienes sufrieron lesiones como consecuencia de tal  colisión”   

          Con  fundamento  en los hechos anteriores, la Fiscalía 30 Local del  Líbano  inicialmente decretó apertura de investigación previa y luego dispuso  la  apertura formal de instrucción, en cuyo marco vinculó, mediante diligencia  de  indagatoria,  a JOHN JAIRO CANO SIERRA.   

Clausurado el ciclo instructivo, se calificó  el  mérito  del  sumario el 1° de agosto de 2005 con resolución de acusación  en  contra  del  procesado como presunto autor del delito de lesiones personales  culposas  (arts. 111, 112-2, 113-2, 114-2 y 120 del C.P.), la cual se confirmó,  al  ser  impugnada  por  la  defensa,  el  25  de enero de 2006 por la Fiscalía  Tercera Delegada ante el Tribunal Superior de Ibagué.   

El  juzgamiento le correspondió adelantarlo  al  Juzgado  Tercero  Promiscuo  Municipal  de Líbano, donde una vez surtido el  trámite  legal  correspondiente,  dictó  sentencia el 9 de febrero de 2009 por  cuyo  medio  condenó  al  acusado  a  la  pena  principal de once (11) meses de  prisión  y  a  las  accesorias de suspensión en el ejercicio de conducción de  vehículos   e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  así  como al pago de perjuicios materiales y  morales   por   las   sumas   estipuladas,  tras  encontrarlo  autor  penalmente  responsable  del  delito   de  lesiones personales culposas (art. 114-2 del  C.P.)  .   En  la  misma  oportunidad,  concedió  a  favor  del aludido el  subrogado  penal de la condena de ejecución condicional, al tiempo que declaró  “civil,  patrimonial y solidariamente responsable de  los  daños  generados  con el punible…a la persona jurídica PANAMCO S.A. y/o  PANAMCO INDESA S.A.”.   

En desacuerdo con la anterior determinación,  la  impugnaron  la defensa y los apoderados del tercero civilmente responsable y  de  la  compañía  de  seguros  ROYAL & SUN ALLIANCE SEGUROS COLOMBIA S.A.,  apelaciones  de  las  cuales  conoció  el  Juzgado Penal del Circuito del mismo  municipio  mediante fallo del 15 de julio de 2009, revocándola en su integridad  para,  en  su  lugar, absolver a JOHN JAIRO CANO SIERRA  “en  razón  de  los cargos que, como presunto autor de la conducta punible de  lesiones   personales,   se   le   formularan  en  la  acusación”.   

La   anterior   decisión   generó   la  inconformidad  de  la  apoderada  de Nelson Hernández  y Betty Zambrano,  reconocidos  como  parte  civil en el proceso, quien la recurrió  extraordinariamente  por  la  vía  excepcional,  mediante  demanda  sobre  cuya  admisibilidad  se  pronuncia  ahora  la Sala. Durante el término de alegaciones  para  los no recurrentes, presentaron sendos escritos los apoderados del tercero  civilmente  responsable  y de la compañía aseguradora ROYAL & SUN ALLIANCE  SEGUROS COLOMBIA S.A..   

LA DEMANDA  

          Propone  un  único  cargo  bajo  la égida de la causal primera del  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  por  violación indirecta de la ley  sustancial,  a  consecuencia  de “error de hecho, por  falso  juicio  de  identidad  en  la  tergiversación  de la prueba (sic)”   que  condujo  a  la inaplicación de los artículos 23 de la Ley 599 del mismo año y  60 del Código Nacional de Tránsito.   

          En  fundamento  de  la  censura,  señala  la  casacionista  que  el  fallador  se  equivocó  al contemplar materialmente el croquis, visible a folio  3,  elaborado  el  mismo  día y a los pocos minutos de ocurridos los hechos, al  hacerle  decir lo que éste no expresa, afectando el derecho a la reparación de  sus representados.   

          Se  basa  para  sostener  lo  anterior en que del contenido de dicha  probanza  se  infiere  que, dirigiéndose los ofendidos del municipio de Líbano  al  de  Convenio,  “antes de tomar la curva hacia la  derecha  le(s)  apareció  intempestivamente  el camión conducido por el señor  JOHN  JAIRO  CANO  SIERRA  invadiendo  el  carril  por  el  que le correspondía  transitar  a  la  motocicleta,  y  no como lo quiere hacer ver el ad quem cuando  dice   que   la   motocicleta   salía   de  la  curva,  situación  que  no  es  cierta”.   

          Además,  añade,  tal  como  lo  manifestó  el agente Ospina  Fernández durante la diligencia de  audiencia  pública,  quien  elaboró  el informe del accidente, la colisión se  produjo  entre  la obra realizada y la valla colocada como señal preventiva, lo  cual  demuestra  una  situación  contraria  a la aducida por el juez de segundo  grado  “es  decir, que el camión iba saliendo de la  curva,       y       fue       él       quien      invadió      el      carril  en             el  que le  correspondía        transitar       a       la       motocicleta”.   

          Agrega  que  al  revisar el croquis del accidente se concluye que al  momento  de  la colisión de los dos vehículos el camión ya había superado el  lugar  de  donde  se  estaban ejecutando los trabajos de reparación de la vía,  existiendo  entre uno y otro sitio 24 metros de espacio, suficientes para que el  camión  hubiera  retomado su carril de circulación correcta permitida, acción  que  realizó  de  manera  tardía  y  que no podía ser advertida por el señor  Hernández, quien apenas pudo  evitarla   parcialmente  impactando  el  estribo  de  la  puerta  izquierda  del  camión.   

          Por  razón de lo anterior, concluye que  el   conductor   del  camión  no  previó  las  consecuencias  de  su  proceder  imprudente,  por  lo  cual  se  debe  casar  el fallo impugnado y mantener el de  primera instancia de carácter condenatorio.   

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

          Apoderado del tercero civilmente responsable:   

          A  su  juicio, la demanda debe inadmitirse. En ese sentido, advierte  que  como  el  recurso  de  casación  debe cumplir con unos requisitos técnico  formales,  es  necesario  demostrar su trascendencia para efectivizar el derecho  material,  aspecto  que  no  se  satisface  con  el  señalamiento genérico del  desarrollo  de la jurisprudencia nacional aludido por el recurrente, dado que el  problema planteado es de naturaleza probatoria.   

          En  relación  con  la  propuesta  contenida  en  el  único  cargo,  considera  que su enfoque es equivocado por cuanto de las pruebas obrantes en el  expediente  surge la responsabilidad de la víctima en la conducta, como así se  infiere    del    relato   de   la   ofendida   Betty  Zambrano.   

          Igualmente,  de  lo  narrado por el agente de tránsito Alcibíades   Ospina   Fernández,  quien  levantó  el  croquis  del  accidente,  el  cual  reafirma  que  en el sitio del  accidente   se  realizaban  unas  reparaciones  y  que  existía  una  valla  de  señalización  posterior al sitio de la obra, lo cual impedía al conductor del  tracto  camión  retomar  el  lado  de  su  vía,  de modo que si bien ya había  superado  la  construcción,  no  había  culminado  de  transitar  el  tramo en  reparación que terminaba una vez superada la aludida valla.   

          A  diferencia de lo planteado en el escrito de casación, continúa,  en  el  croquis  se  observa  que  la  colisión  se  produjo  luego  de  que la  motocicleta  franqueó  la  curva  hacia la derecha, produciéndose la colisión  entre  la  valla  y  el sitio de reparación de la vía, como así lo indicó el  procesado en su indagatoria.   

          Por   consiguiente,   culmina,  quedó  establecido  que  el  señor  JOHN  JAIRO  CANO  SIERRA  no  tuvo  culpabilidad  en  el  accidente,  pues,  cuando  observó  la motocicleta,  realizó  la  frenada  respectiva  y  viró  el  volante  del vehículo con gran  pericia  hacia  el lado derecho, “lo que demuestra su  reacción   inmediata   para   tratar   de  evitar  la  colisión”.   

          En  ese  orden  de  cosas,  solicita  no  casar  el fallo impugnado.   

          Apoderado de la compañía aseguradora:   

          Luego  de  aludir a la improcedencia del recurso de casación por la  vía  normal,  señala  que en la demanda no se desarrolla argumentación alguna  en  orden  a  demostrar  alguno  de  los  motivos  que  dan lugar a la casación  excepcional  “con  respecto a la necesidad de que la  Corporación  desarrolle  algún  asunto  jurisprudencial  o  acuda a garantizar  derechos fundamentales”.   

          Esa  omisión,  dada  la  naturaleza  rogada  del recurso y la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad que cobija al pronunciamiento atacado sin  que  la  Corte pueda entrar a subsanarla, destaca, conduce al inexorable fracaso  de su pretensión.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Según  el  inciso  1º  del artículo 205 de la Ley 600 de 2000, el  recurso  extraordinario  de casación es viable contra las sentencias proferidas  en  segunda  instancia  por los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por  el   Tribunal   Penal   Militar,   cuando   se   proceda   por   “delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

Sin embargo, cuando el fallo de segundo grado  no  es  proferido  por  los  mencionados  Tribunales,  o el delito por el que se  procede   tiene   pena   privativa  de  la  libertad  inferior  al  quantum   señalado   en   precedencia  o  sanción  no  restrictiva de la libertad, el inciso 3º del mencionado artículo  faculta  a  esta  Sala  para admitir discrecionalmente y, de manera excepcional,  las  demandas  de  casación  presentadas  “cuando lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los  derechos  fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos  por la ley”.   

          Esta  modalidad  de  impugnación  exige  del demandante, como se ha  señalado  de  manera  pacífica y reiterada, expresar  con  claridad  y precisión los motivos por los cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya para proveer un pronunciamiento con criterio de  autoridad  respecto  de  un tema jurídico especial, bien para unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado,  con  el  deber  de indicar de qué manera la decisión solicitada  tiene  la utilidad de brindar solución al asunto y, a la par, servir de guía a  la actividad judicial.   

Ahora que si lo pretendido por quien acude al  recurso  es  asegurar  la  garantía  de  derechos fundamentales, se está en la  obligación  de  demostrar  la  violación e indicar las normas constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado,  así  como su desconocimiento en el fallo  recurrido,   circunstancias   que   necesariamente  deben  concatenarse  con  la  referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida en que no resulte procedente la casación  común en el caso concreto.   

          En  el  asunto  objeto  de  estudio  se  advierte que ni el fallo de  segunda  instancia  fue  proferido  por  las  autoridades judiciales mencionadas  expresamente  en la preceptiva legal aludida, en tanto se trata de una sentencia  dictada  por  un  juzgado  de  circuito,  ni  se  cumple  con  el presupuesto de  procedibilidad  referido a la pena máxima establecida para el delito por el que  se procede.   

          Sobre   esto   último   repárese  que  al  sindicado  JOHN  JAIRO  CANO SIERRA se lo juzga por el  delito  de  lesiones personales culposas con secuelas consistentes en deformidad  física  y  perturbación  funcional  con  carácter permanente (artículos 111,  112-2,  113-2,  114-2  y  120 del C.P.), cuya mayor pena máxima no satisface el  requisito  punitivo  previsto para acceder al recurso extraordinario por la vía  tradicional.   

          Ciertamente,  la  modalidad de lesiones personales culposas de mayor  gravedad   imputada   a   CANO   SIERRA  es  la  del inciso segundo del artículo 114 del C.P. (perturbación  funcional  permanente), cuya sanción superior es de ocho (8) años de prisión,  pero,  como  es de naturaleza culposa, se ve reducida en tres cuartas partes, de  conformidad    con    lo   estipulado   en   el   artículo   120   ibídem,  para  un total de pena máxima a  imponer  de  veinticuatro (24) meses de prisión, monto ostensiblemente inferior  al  exigido legalmente para acceder al recurso de casación por la senda normal.   

          Si  ello  es  así,  acierta  la  demandante  cuando acude a la vía  excepcional  para  interponer  el recurso;  empero, su pretensión se queda  en  el  mero enunciado, pues ningún esfuerzo realiza, ni tampoco así se deduce  del  contexto  del  libelo,  en  orden  a  vislumbrar  alguno de los motivos que  posibilite  el  acceso  al  recurso extraordinario por esta senda, esto es, bien  para  proveer  un  pronunciamiento  con criterio de autoridad o para procurar la  garantía de derechos fundamentales.   

Es  más,  a diferencia de lo que señala el  apoderado  del tercero civilmente responsable en su alegato de no recurrente, en  el  contexto  de  la demanda ni siquiera se plantea genéricamente el desarrollo  de  la  jurisprudencia,  pues  lo  único  que se encuentra a través del único  cargo   formulado   son   los  supuestos  desaciertos  de  la  sentencia  en  la  apreciación  de  la prueba a consecuencia de un error de hecho por falso juicio  de  identidad,  sin demostrar que ello hubiera tenido la connotación de afectar  las  garantías  fundamentales  de  su  defendido o que sea necesario abordarlos  para,   en   punto   de   la   ley   sustancial,   contribuir  a  la  evolución  jurisprudencial,  como  sí  lo pone de presente el apoderado de la aseguradora.   

          Además,  al  circunscribir  el  ataque  contenido en esta censura a  plantear  un  error  de  apreciación  probatoria,  el  cual, dicho sea de paso,  tampoco  se  compagina  con su real naturaleza, se deja de lado considerar, como  lo  tiene  señalado  la  Sala,  que  por  versar  sobre  un  vicio in   iudicando,  por  regla  general no se relaciona con la protección  de   garantías   fundamentales,   como  ocurre  frente  a  defectos  graves  de  motivación1, circunstancia no esbozada por la demandante.   

          Significa  lo  expuesto en precedencia que la demanda presentada por  la  impugnante  se  ofrece  inepta y hace inviable el recurso extraordinario; lo  cual  impide  que  la Sala entre a revisar si el cargo formulado contra el fallo  de  segundo grado atacado reúne las bases jurídicas, lógicas y argumentativas  que se exigen para su admisión en esta sede.   

          Así  las cosas, la conclusión que razonablemente se impone adoptar  es  la  de inadmitir el libelo presentado por la apoderada de la parte civil, de  acuerdo  con  la  consecuencia  procesal señalada en el artículo 213 de la Ley  600  de  2000.   Adicionalmente,  porque  no  se  advierte  que  dentro del  presente  trámite  o  en  la  sentencia  se  hubiera incurrido en violación de  garantías  fundamentales  que  imponga  acudir  a  la alternativa que ofrece la  casación oficiosa.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  apoderada de la parte civil, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

    JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS        

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                               

Cita medica  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 Cfr.  Sentencia del  9 de febrero de 2006, radicación 26493.     

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